jueves, 6 de agosto de 2026

JDR - Capítulo 393

Capítulo 393

Autoridad limitada.
Traducido por Tars
Corregido por Noe
Editado por AMarauder

En el Corazón de Acero, sobre el cielo… Los cañones a lo largo de la nave cambiaron lentamente de ángulo, fijando su objetivo en la densa niebla. Dentro de la cabina, el artillero principal sostenía un trozo de papel que le había traído un mensajero, mientras daba órdenes al artillero auxiliar. “Ajusta los parámetros de la artillería…” “¡Datos de disparo configurados!” “Carga proyectil explosivo…” “¡Listo…!” “¡Fuego!” Tres cargas se activaron simultáneamente mientras tres ráfagas de disparos resonaban en el aire. Llamas y humo se disiparon entre la niebla. De pie junto a la mirilla, un soldado con un telescopio colgado al cuello miró hacia afuera, pero no pudo ver dónde había caído el proyectil. Solo se oyeron tres estruendos sordos, sin que se viera la fuente de las explosiones. “La niebla es demasiado espesa… No veo nada.” El artillero principal presionó la radio contra su hombro y esperó un rato antes de gritar con fuerza. “¡Impacto confirmado! Alto el fuego.” “Recibido.” Los casquillos humeantes salieron del cañón. Un soldado lo arrastró hacia una carreta y lo arrojó sobre una caja de madera en la esquina de la habitación. “Señor, ¿hay algún plan operativo para hoy?” – preguntó el observador, acercándose al artillero principal. “No.” – respondió el artillero principal. “¿Entonces a qué estamos disparando?” – continuó el observador confundido. El artillero principal echó un vistazo al papel que tenía en la mano y, con indiferencia, lo arrojó a la papelera más cercana. “Estamos disparando al objetivo del general McClennan.” “¿Ese gigante de dos pisos?” – intervino el artillero auxiliar, interesado. “¿Quién más?” – se rio el artillero principal. – “Además de esa cosa, ¿quién más merece la atención de nuestro comandante?” El observador echó un vistazo hacia afuera y soltó una risita. “Elegir un día tan nublado…” Era de sobra conocido que en los días lluviosos o con niebla no eran ideales para cazar. No solo la visibilidad se veía limitada, sino que las miras telescópicas se empañaban, la percepción se debilitaba por el entorno y la precisión y fiabilidad de las armas se veían afectadas. Sin embargo, eso no suponía un problema para los mutantes acostumbrados a la jungla… especialmente para las Garras de la Muerte. De hecho, el ambiente húmedo las hacía más peligrosas. “Ese cazador dijo que el lugar más peligroso es el más seguro… En fin, hemos terminado por hoy.” – dijo el artillero con indiferencia, arrojando sus guantes a un lado. Los tres disparos de 100mm eran la única ayuda que se le había prometido al equipo de caza, y no era asunto suyo si eran efectivos. Lo único que debían hacer era que sus proyectiles cayeran en las coordenadas proporcionadas desde el frente. Mientras tanto, en ese preciso momento, a decenas de kilómetros del dirigible, los tres disparos alcanzaban la calle y creaban una enorme devastación. Parecía que el pavimento de hormigón agrietado se había convertido en un lodazal, con escombros y piedras rotas esparcidas por todas partes. Llamas y volutas de vapor se alzaron al unísono, y la Garra de la Muerte dejó escapar un rugido ensordecedor en el centro de la explosión. Sus ojos quedaron cegados por la metralla, su columna vertebral atravesada por proyectiles perforantes, su carne carbonizada… Aunque todas esas heridas sanaban rápidamente, el daño continuo lo había enfurecido por completo. El suero quedó hecho pedazos por el fuego de artillería… pero eso ya no importaba. El paso desde el refugio hasta la zona de investigación ya estaba despejado, y la producción de suero continuaría. Solo hacía falta encontrar a otro grupo de incautos que fueran a buscar más al laboratorio. En cuanto a las personas que están frente a él… No… esas hormigas… ¡solo las quería muertas! “¡Te haré pedazos! Te arrancaré los ojos, las tripas… ¡y se las daré de comer a los perros!” Una maldición feroz, acompañado de aullidos penetrantes, resonó en la densa niebla, mientras una docena de figuras encorvadas emergían de ella. Algunos permanecieron en la calle, otros treparon a los tejados o a muros derruidos, frotando sus afiladas garras y colmillos, con los ojos de color ámbar repletos de sed de carne. Se fueron acercando a los Caballeros del Oso Blanco que se encontraban al otro extremo de la calle. Todos eran sus hijos. Aunque eran considerablemente más pequeños que su madre, seguían siendo un poco más grandes que Basura en su nivel 14. “Dios… ¡nos atacan un montón de Basuras!” – exclamó Tail, sin mostrar ningún temor. De hecho, parecía emocionada. “¿Por qué te emocionas de repente?” – gritó Bollito, que no sabía si reír o llorar. “¿No te parece emocionante enfrentarte a enemigos poderosos?” – exclamó Tail entusiasmada. – “No te preocupes… ¡También hemos pedido refuerzos!” Evidentemente, no eran los únicos presentes. Mucho antes de su llegada, la Legión de la Muerte ya había preparado una emboscada. Casi al mismo tiempo que las Garras de la Muerte se revelaban, cerca de 300 sombras aparecieron entre la niebla. Llevaban máscaras antigás colgando de sus pechos, palas de trinchera en la cintura y bayonetas en sus fusiles de asalto. Yong entrecerró ligeramente los ojos. 270 personas… y más de la mitad eran despertados. Un destello de aprensión cruzó por sus pupilas color ámbar, pero fue rápidamente disipado por un bufido de desdén que salió de sus fosas nasales. ¡No le preocupaba! ¡Ya había superado los límites de la humanidad! Cada célula de su cuerpo era la cristalización de la tecnología de la ciencia biológica de antes de la guerra. Se consideraba a sí mismo un Rey Inmortal, una criatura que se situaba en la cima de la cadena alimenticia solo por su destreza física, ¡y que con el tiempo se convertiría en el señor supremo del planeta! Ya fueran humanos, mutantes o ese moho viscoso… Ante sus ojos, ¡todos acabarían inclinándose ante sus pies! “¡Hormigas insignificantes…!” Se frotó las garras entre sí, dejando escapar un rugido furioso por su boca ensangrentada. “¡Despedazadlos!” Rugidos desgarradores se abalanzaron sobre los jugadores como un maremoto. Al ver a las Garras de la Muerte acercándose, todos mostraron un feroz espíritu de lucha, con la sangre hirviendo. No se podía ver ni el más mínimo rastro de miedo. Y, naturalmente, nadie dio un paso atrás. ¡Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii! Un silbido agudo atravesó la niebla, otorgando una mejora imparable a todos los jugadores presentes. Para la Legión de la Muerte, cargar contra el enemigo era la táctica definitiva. ¡Y la más efectiva! “¡Hermanos! ¡A la carga!” “¡DEMACIA!” “¡AWOOOOOO…!” El metal al rojo vivo chocaba con la carne mientras los disparos resonaban por las calles. No hacía falta apuntar. Disparasen donde disparasen, darían en el blanco de todas formas. Tras vaciar el cargador con la última bala, los soldados de la Legión de la Muerte no se detuvieron. En cambio, alzaron sus bayonetas para enfrentarse a las afiladas garras. Ambas olas colisionaron como una picadora. Carne y sangre volaban por todas partes. Los ojos color ámbar de Yong se llenaron de asombro al presenciar el intercambio. Incluso se vislumbró en ellos un rastro de incredulidad. Recientemente se había enfrentado a un escuadrón de 100 hombres de la Legión. En aquella ocasión, había segado algunas vidas por antojo antes de que esos hombres huyeran en desbandada. Pero esta gente… Parecían completamente ajenos a la muerte, sin intención alguna de retroceder. Cuando se les acababan las balas, usaban bayonetas, palas, barras de acero o piedras recogidas del suelo… Su estilo de lucha salvaje infundía terror hasta en el corazón de las bestias. Esta gente… ¡Era un montón de locos! A medida que más y más crías morían en la refriega, Yong finalmente no pudo evitar rugir, cargando contra ese grupo de hormigas intrépidas. Una masacre aún más sangrienta… Acababa de comenzar.
* * *
Una hora después, las calles recuperaron su calma original. Con los primeros rayos del amanecer brillando en la distancia, la niebla que aún flotaba por las calles no tardaría en desaparecer… Yong, apenas con vida, yacía en medio de la calle. Su cuerpo estaba enredado en cadenas de hierro y cubierto de sangre. Era como Prometeo atado a una roca. Sus ideales no traerían luz y calidad a este mundo, sino pura malicia y oscuridad. Como él mismo decía, la mitad del caos en esas tierras se originó en el Refugio 79, y había sido él quien había abierto la Caja de Pandora. Sus heridas ya no sanaban. Como los jugadores comentaban en el foro, su capacidad de recuperación tenía sus límites. El daño continuo aceleraba el consumo de su vitalidad y, si no recuperaba energía alimentándose, el daño pronto superaría su capacidad regenerativa. A medida que los jugadores disparaban oleada tras oleada de proyectiles, finalmente sucumbió y se desplomó. Aunque los jugadores también sufrieron bajas importantes… ¿Qué incursión contra un jefe no tuvo ninguna muerte? Según las reglas acordadas, cada jugador que sacrificaba su vida recibiría al menos 300 monedas de plata como compensación. El equivalente a las ganancias de 3 días de una incursión en una mazmorra. Esos compañeros caídos seguramente ya se estaban jactando en el foro. Y sin duda tenían motivos para presumir, era una Garra de la Muerte de dos pisos de altura… Era la primera vez que veían algo así desde que se había abierto el servidor de la beta. “Hablando de eso… se me olvidó preguntar, ¿cuál era el Plan B?” Jadeando, Gran Deudor se apoyó en un coche viejo. Se limpió la sangre de la frente y miró a Obrero. “El plan B… Significa que nos hemos quedado sin planes.” – respondió Remo riéndose, antes de que Obrero pudiera responder. Obrero asintió. “Así es, ¿qué plan necesitamos? ¡Simplemente cargaremos contra el enemigo!” Si Tambor de Lavadora hubiera estado presente, sin duda habría protestado, pero por desgracia, su cabeza había salido volando en algún momento de la batalla. Basándose en su conversación previa con Tail, si el ataque sorpresa no lograba derrotar a Yong, todos se unirían contra él… Ese era el verdadero plan B. En realidad, Obrero consideraba que el Plan A era completamente innecesario. En todos los juegos antes de que se iniciase la batalla final contra el jefe, su barra de salud estaba bloqueada. ¿Cómo podrían los desarrolladores permitir que muriera por un ataque sorpresa? Sin importar qué, al final tenían que enfrentarse a la Garra de la Muerte. “Sería mejor atacarlo y darle una paliza desde el principio.” – dijo Gran Deudor con una sonrisa. “Eso es demasiado temerario.” – dijo Remo con una mueca, mientras le daba una palmadita en el hombro. – “¿Qué más podemos hacer? Hemos usado todos los trucos posibles… Si de verdad queremos ganar esto, ¡tendremos que luchar como hombres!” Contempló el cielo, envuelto en una densa niebla y entrecerró los ojos. Allí flotaba el Corazón de Acero. Ante esa nave colosal, incluso la gigantesca Madre de las Garras de la Muerte que se encontraba en el refugio parecía un saltamontes ligeramente hormonado. La verdadera amenaza a la que debían enfrentarse eran los bárbaros que pronto llegarían desde el otro lado del desierto… Al ver a Tail, a Pasta de Sésamo y al gran oso blanco empapado en sangre acercándose, Yong finalmente mostró un atisbo de pánico. Tendido en el suelo, al borde de la muerte, sus ojos ya no reflejaban su habitual desafío y arrogancia. “Perdonadme, puedo haceros más fuerte. ¿Acaso no anheláis un mayor poder?” – suplicó con voz ronca. En ese preciso instante, una voz familiar provino de un lado. “La fuerza se manifiesta de muchas maneras. Simplemente, la entendemos de forma diferente.” Moviendo su cuello rígido, Yong miró en dirección a la voz. Y en el instante en que sus ojos se encontraron, sus pupilas ámbar se contrajeron bruscamente. “¿No estabas muerta?” – exclamó, conmocionado. Hace tres días, observó cómo esta mujer, tras leer los registros del experimento, se apuntaba con una pistola a la sien y apretaba el gatillo. En ese instante, bajo el destello de luz, la pared terminó manchada de sangre y sesos. Incluso sintió una fugaz punzada de arrepentimiento. Pero ahora, la persona que debería haber muerto estaba de nuevo frente a él… Los ojos de Yong se nublaron, pero SiSi no tenía intención de malgastar su aliento dando explicaciones. Simplemente le dedicó una leve sonrisa. “Siento decepcionarte, pero ya no tienes que preocuparte por esas cosas… Se acabó.” Tras lanzarse en paracaídas y correr más de 20 kilómetros para reunirse con Tail y el resto, llegó exhausta. Pero, por suerte, llegó a tiempo. “¡Oh! ¡Es todo tuyo, SiSi!” – Tail levantó el pulgar y sus ojos brillaron de emoción. – “¡Dale el último golpe!” SiSi sonrió y también levantó el pulgar. “Oh. Gracias Tail.” “¡De nada! Pero recuerda no dañar la cabeza. ¡Le prometí a Batalla que se la daría!” – añadió Tail, con una sonrisa orgullosa. A cambio de esos tres disparos de 100mm. Gracias a ese ataque, lograron reducir al menos a la mitad de la barra de salud del jefe. “No te preocupes… Le cortaré la cabeza de un solo golpe.” Al ver a SiSi acercarse con un hacha en la mano, los ojos de Yong se llenaron de terror mientras su enorme cuerpo luchaba desesperadamente por liberarse. Desafortunadamente, las cadenas de hierro colgaban de los coches abandonados y las farolas, sujetándolo firmemente. “Por favor… No lo hagas.” “No tienes que darme las gracias… ¡Esta hacha fue preparada especialmente para ti!” Dicho esto, levantó rápidamente el hacha por encima de su cabeza y la descargó directamente contra su cuello, tan grueso como el de una pitón. Golpe tras golpe. Al principio, Yong seguía aullando y suplicando clemencia, pero pronto se quedó en silencio, con únicamente los sordos golpes del hacha cortando la carne. La sangre caliente salpicaba por todas partes, pintando la escena de un matadero. “¿Qué demonios? ¿De verdad tiene que ser tan sangriento?” – dijo Gran Deudor, observando desde lejos. No pudo evitar encoger ligeramente el cuello. “Oh, ¡me encanta…!” – gritó de repente Obrero, mirando a SiSi con los ojos muy abiertos. Golpe de Remo levantó una ceja mientras le dirigía una mirada extraña. “……” Gran Deudor tampoco sabía que decir. “……”
* * *

Has completado la misión: Mata a Yong.

Misión: Obtén los permisos del Refugio 79.

Misión: …
Una ventana emergente apareció en la pantalla de la máquina virtual, indicando que la misión había terminado. Al ver la cabeza cercenada, SiSi arrojó el hacha ensangrentada y sacudió su dolorida mano derecha. “Este tipo tiene el cuello muy duro.” “Mm, te llevó tiempo…” – dijo Tail, asintiendo con rostro serio. Bollito y Pasta de Sésamo esbozaron una mueca, mientras guardaban tres segundos de silencio por la desgraciada Garra de la Muerte. Por supuesto, nadie sintió compasión. Puede que haya hecho algunas buenas obras, pero comparadas con los males que había cometido a lo largo del último siglo, eran insignificantes. Además, la criatura ya no podía considerarse humana. No iban a permitir que su compasión se extendiera a un enemigo que se había vuelto contra su propia especie. Sin embargo, los tesoros que se podían obtener del cuerpo de Yong no eran tan desagradables. Por ejemplo, la piel de la Garra de la Muerte era especialmente adecuada para fabricar mochilas y artículos de cuero. Combinada con seda demoníaca, ¡incluso se podía crear una armadura de primera categoría, ¡más resistente que el kevlar! El único inconveniente era que resultaba complicada producirlas en masa. Sin embargo, ese problema desaparecería una vez que accedieran al Refugio 79. Una vez que obtuvieran los permisos, no sería un problema. Con suficientes dispositivos de control mental, sin mencionar usar sus pieles para hacer mochilas… ¡incluso podrían crear un ejército de caballeros Garras de la Muerte! Mientras los jugadores seguían limpiando el campo de batalla, un rostro familiar se acercó tranquilamente: Batalla. Tras solicitar apoyo de artillería a la Legión, había permanecido observando desde lejos y ahora que todo había terminado, por fin le tocaba intervenir. “Maldita sea, ¿cuánta gente murió?” – preguntó, al ver la calle ensangrentada y como Remo arrastraba el cuerpo hacia un lado de la calle. “No los he contado, alrededor de un centenar… ¿por qué?” – respondió Remo, sin preocuparse demasiado. “Nada en especial, pero estoy algo impresionado.” – dijo Batalla. – “Sus bajas son tan altas como siempre…” Remo puso una sonrisa. “Ah… somos un poco impulsivos. Pero no te preocupes, mientras ganemos, no hay nada de qué quejarse.” Los jugadores centrados en la supervivencia no se unirían a la Legión de la Muerte, del mismo modo que un amante de la carne no iría a un vegetariano. Aunque los jugadores de la Legión de la Muerte generalmente no tenían niveles altos, con solo unos pocos jugadores de primer nivel alcanzando el nivel 20, sus habilidades en guerra urbana habían sido muy elogiadas por el Comandante Agua de Manantial. Hasta en la vida real, los miembros de esta legión serían sin duda considerados un grupo de expertos en guerra urbana. Sus instintos de combate se habían perfeccionado a través de innumerables muertes, algo que no se podía cuantificar con puntos de atributo. Por eso, a pesar de su menor nivel, nadie dudaba de su destreza en combate. “¿Dónde está la cabeza?” – preguntó Batalla, extendiendo la mano. “No te preocupes, la guardamos para ti.” – dijo Remo señalando un contenedor junto a la carretera, donde se encontraban un saco de arpillera con la cabeza de Yong. La cabeza de la Garra de la Muerte era comparable a una vaca pequeña. Incluso después de ser desangrada, pesaba al menos 100 kilogramos. Batalla se acercó, desató la cuerda de cáñamo y miró dentro. “Nada mal, nada mal. ¡Nada como conseguir lo que buscas sin esfuerzo!” – dijo, satisfecho. “Tendrás que pensar en cómo llevártelo tu solo. No te ayudaremos.” – dijo Remo con una sonrisa. – “Por cierto, ¿esta cabeza podrá ganarte el puesto de centurión?” “Seguro que sí.” – respondió Batalla, soltando una risita. ¡Más que un simple centurión! ¡También había otras recompensas! El único inconveniente es que la recompensa por la misión se pagaba con dinares. Actualmente, no existía un tipo de cambio oficial entre dinares y monedas de plata, aunque era problema que se crease algún cambio estable después de que se abriera el mapa de la Legión. “¿Y tu equipo?” – preguntó Remo. “¿A esos? Los dejé a mitad de camino… Es agotador inventar historias para ellos.” – dijo Batalla con los ojos brillantes. – “¿Por qué no volvéis conmigo? Puedo decir que también sois de la Calle Bett.” “Tanta gente… ¿crees que los PNJs son idiotas?” – preguntó Remo, poniendo los ojos en blanco. – “Ve con calma. Mañana enviaré a alguien a evaluar la situación. Si todo va bien, mandaré más.” “De acuerdo, entonces no perderé más tiempo aquí.” Levantando la cabeza de la Garra de la Muerte sobre su hombro, Batalla se despidió y se giró para adentrarse en la niebla que empezaba a disiparse. “Vamos. Es hora de retirarse.” – gritó Remo a sus compañeros, observando el campo de batalla despejado. “¿Adónde vamos?” – dijo Gran Deudor, acercándose. Ya había recogido su equipo. “Vamos primero a Xiangling.” – decidió Remo. Antes de que se disipase la niebla, necesitaban encontrar un lugar donde guardar el botín para que Batalla pudiera mostrar el campo de batalla. Si la nave viera los cuerpos y caótico espectáculo que tenían delante, ni siquiera Batalla podría explicar cómo consiguió la cabeza de la bestia…
* * *
Calle de Xiangling. En el patio central de la biblioteca municipal, hileras de cuerpos de Garras de la Muerte estaba cuidadosamente dispuestas, incluyendo al decapitado Yong. Era, básicamente, una reunión familiar. Wu Tao y Wang Xu, estaban atónitos. Y no eran los únicos. Todos los supervivientes de Xiangling no pudieron evitar contener la respiración mientras miraban con los ojos muy abiertos los cadáveres. ¡17 Garras de la Muerte! ¡Incluso estaba ese monstruo de dos pisos! Al contemplar a la criatura sin cabeza, Wu Tao, que había permanecido en silencio durante un buen rato, tragó saliva. “Esa Garra de la Muerte… ¿está muerta?” – dijo con dificultad. Sabiendo a cuál se refería, SiSi, que estaba viendo la máquina virtual, asintió con indiferencia. “Oh, bien muerto.” Ahora estaba empapada de sangre de pies a cabeza, lo que hacía que su figura fuera de un color rojo intenso espantoso. Cuando regresó, incluso asustó a los niños del asentamiento. Los supervivientes a su alrededor intercambiaron miradas, con expresiones complejas en sus rostros. “Muerto… está muerto…” – Wu Tao suspiró, con el rostro triste. – “La Legión probablemente volverá…” Jamás imaginó que ese monstruo devorador de hombres se convertiría en su ángel guardián, protegiendo al pueblo para siempre. Sin embargo, había fantaseado con que los salvajes soldados se sentirían intimidados por la presencia de la bestia y no se atreverían a volver a molestarlos. “Este lugar pronto se convertirá en un campo de batalla, te sugiero que te marches lo antes posible.” – susurró Pasta de Sésamo, sintiendo cierta culpa. “¡Así es!” – Tail asintió con rostro serio. – “Puedes ir a Ciudad del Amanecer. ¡La gente allí es muy amable! ¡El respetado Administrador te recibirá!” “¿Ah sí? Gracias por su amabilidad.” – Wu Tao suspiró, preocupado. – “Pero este es nuestro hogar, hemos vivido aquí durante más de un siglo… y ahora de repente quieren que nos vayamos…” “En realidad, hay otra manera…” – dijo de repente SiSi, que había estado trasteando con su máquina virtual todo el tiempo. Aunque le asustaba un poco esa loca cubierta de sangre, la intuición de Wu le decía que tal vez sería una buena idea. Así que, armándose de valor, preguntó forzando una sonrisa. “Ti… ¿Tienes alguna idea?” “Hemos desalojado varios edificios del Refugio 79. Suficientes para albergar a 200 o 300 personas. Si de verdad no quieres abandonar este lugar, puedes esconderte allí temporalmente y regresar cuando acabe la guerra.” “Cierto, ¡puedes esconderte en el Refugio 79!” – Tail asintió, mientras se acariciaba la barbilla. – “De todas formas, probablemente construiremos un nuevo asentamiento aquí. Quizás no sea necesario mudarte a Ciudad del Amanecer.” “Pero… no tenemos acceso al Refugio 79…” – dudó Pasta de Sésamo. Al oír eso, una extraña sonrisa apareció en el rostro ensangrentado de SiSi. “Eh, sobre eso, justo iba a decir… Aunque no sé qué está pasando, parece que he obtenido algunos de los permisos de ese tipo…” Mientras hablaba, enseñó su máquina virtual. En la pantalla se veía la imagen de vigilancia de una de las habitaciones del Refugio 79, y en un rincón de la habitación yacía un cuerpo con la cabeza destrozada. Conocía ese cuerpo, era el suyo…


JDR - Capítulo 392

Capítulo 392

Baño de sangre en la niebla.
Traducido por Tars
Corregido por Noe
Editado por AMarauder

“¿Guau? ¿El Gran Dios Ciervo?” – exclamó Tail con el auricular colgando de su oreja, mientras caminaba por el pasillo del área donde se almacenaba el suero. En ese momento, Bollito y Pasta de Sésamo también revelaron su sorpresa, aunque la conmoción en el rostro del oso blanco gigante no fue tan evidente. Como Remo había mantenido el micrófono encendido y la señal no estaba bloqueada, los subtítulos traducidos se sincronizaron rápidamente y se transmitieron a todas las máquinas virtuales cercanas. La Legión de Caballeros del Oso Blanco no era la única. Los miembros de la Legión de la Muerte también pudieron leer lo que estaba sucediendo. Todos los jugadores activos de la zona experimentaron la historia desencadenada por Golpe de Remo. “Con razón… No es de extrañar que ese tipo dijera que la mitad del caos en esta tierra provenía de este lugar…” – murmuró Bollito. Mediante la ingeniería genética, habían acelerado artificialmente el proceso de selección natural, cultivando mutantes que superaban con creces la fuerza de los humanos… Y los mutantes no habían sido los únicos afectados, hasta los humanos formaron parte de los experimentos, transformando los genes de los depredadores… No todos eran descendientes de los clones creados a partir de los experimentos del Refugio 79, pero una parte de ellos claramente incorporaban genes que se habían originado en este refugio. Poseían físicos robustos, órganos con un desarrollo anormal, y podían mostrar rasgos que eran más características de bestias bajo ciertas circunstancias… No era un despertar. En cambio… “Contaminación genética…” – murmuró Pasta de Sésamo, mientras se aferraba a la radio. “Un momento. La Madre de las Garras de la Muerte ha dicho que era la administradora del Refugio 79… ¿Entonces quién es el tipo de la radio?” – gritó Tail, al darse cuenta de algo. “¿Emperador?” – preguntó Bollito. “¿Pero ese plan no había sido un fracaso?” – murmuró Tail, ladeando la cabeza. Pasta de Sésamo reflexionó un momento antes de hablar. “Tal vez... Quizá el administrador del Refugio 79 pensó que era un fracaso, pero… ¿algunos no creen que hubiera fracasado? Después de todo, ¿no ha dicho la Madre de las Garras de la Muerte que algunos de los sujetos escaparon al exterior…?” En cuanto a los resultados, no lograron crear un Emperador inmortal y moralmente intachable, pero si consiguieron algo. Lograron superar el límite de 23 pares de cromosomas, trasplantando la conciencia humana a un ser más poderoso y, por lo tanto, rompiendo los límites de las capacidades de la humanidad. Eso era también lo que querían decir con poseer un poder que trascendía su forma de vida. El hombre que decía ser Yong obviamente creía de todo corazón que el experimento había sido un éxito. No solo abrazó plenamente la evolución, sino que también aceptó plenamente su yo actual, considerándose a sí mismo la forma definitiva del experimento del Refugio 79. Todos pensaron inmediatamente en la Garra de la Muerte que estaba fuera de la biblioteca. Un monstruo que consideraba al Valle Afortunado como su territorio, manteniendo a los supervivientes confinados en la biblioteca para proteger los restos de la civilización de antes de la guerra y la entrada al Refugio 79. De camino a la zona de investigación, habían ido descubriendo cadáveres de mercenarios y cazarrecompensas. Y a juzgar por su vestimenta y sus armas, era evidente que no pertenecían a este lugar, sino que eran vagabundos del páramo. Evidentemente, no habían sido el primer grupo de supervivientes engañados para que entrasen en la biblioteca, ni los primeros en ayudar a ese tipo a conseguir el suero. Al unir todas las pistas, finalmente salió a la luz la verdad. “Con razón depende de otros para conseguir el suero… Con su cuerpo, es evidente que no puede entrar.” –murmuró Bollito para sí misma con una expresión de comprensión. Todo el refugio había sido diseñado exclusivamente para ser habitado por humanos; no había pasillos ni habitaciones preparadas para el tamaño de una Garra de la Muerte. La Madre de las Garras de la Muerte, que se hacía llamar el Gran Dios Ciervo, era el mejor ejemplo. Tras alcanzar tal magnitud, solo podía permanecer inmóvil dentro del refugio. Ni siquiera podía obtener alimento por sí misma, sino que dependía de sus crías más pequeñas para que la ayudasen… Era realmente complicado decir quien criaba a quien. Por alguna razón, a Bollito le vino a la mente de repente una imagen desagradable, pero rápidamente sacudió la cabeza para alejarla de su mente. “Pero… ¿el administrador no sigue vivo? ¿Cómo obtuvo privilegios de administrador?” – dijo Tail frunciendo ceño y acariciándose la barbilla. Pasta de Sésamo negó con la cabeza. “No lo sé. Tal vez fue engañado, coaccionado o hay involucrado algún otro mecanismo en la transferencia de privilegios de un administrador que no comprendemos… Sea cual sea el método, obviamente logró escapar de la bóveda tras obtener acceso a la puerta del refugio.” Y no solo consiguió tener el control sobre su jaula, también obtuvo autoridad sobre todas las habitaciones, desde el área de investigación hasta la puerta principal del refugio. La autoridad del albergue parecía estar fragmentada y no completamente en manos de un solo administrador. Tras una pausa, Pasta de Sésamo miró la bóveda que contenía las muestras de suero con una expresión compleja. “Incluso tengo la sensación de que tal vez el experimento nunca terminó. La selección natural continúa. Nosotros… y esos mercenarios que murieron hace mucho tiempo, todos somos parte del experimento. Y la razón por la que el señor Yong desea desesperadamente este suero no es solo porque lo necesita para prolongar su vida, sino también porque quiere utilizar los resultados experimentales que hay aquí… Quiere volverse más poderoso usando el suero creado tras la culminación de numerosos hallazgos experimentales…” “Sss… Es realmente posible.” – dijo Bollito. “¡Guau!” – Los ojos de Tail brillaron. – “¡Impresionante! Pasta de Sésamo, ¿eres detective en la vida real?” Bajo la mirada de dos pares de ojos brillantes, las mejillas de Pasta de Sésamo se enrojecieron ligeramente y sus orejas de gato se movieron tímidamente. “Yo, yo… Solo soy una profesora común y corriente.” Había muchísimas pistas. Cualquiera persona normal habría podido atar cabos… De pie junto a la puerta del laboratorio, dos humanos y un oso conversaban abiertamente sobre lo sucedido. Aunque la radio estaba en brazos de Pasta de Sésamo, el Sr. Yong no podía entender lo que decían debido a la barrera del idioma. Además, la voz de la radio había desaparecido hacía rato. Ni siquiera se oía el tintineo del metal. “¿Qué hacemos ahora? ¿Debemos sacar el suero?” – preguntó Tail mientras se acariciaba la barbilla. “Esa Garra de la Muerte de dos pisos de altura definitivamente nos está esperando afuera… Ahuyentó al equipo de 100 hombres de la Legión, así que probablemente estaríamos en problemas si lo sacamos ahora.” – murmuró Bollito. Esa criatura era prácticamente inmortal. Incluso tras ser alcanzado por un cañón de artillería de 100mm, podía moverse con agilidad. Gracias a su poderosa capacidad regenerativa y resistencia podía vivir tras ser acribillado a balazos en la cabeza. En ese momento, los ojos de Pasta de Sésamo parpadearon. “Tengo una idea…” Tail ni siquiera preguntó antes de levantar el pulgar. “¡Oh! ¡Hagámoslo!” Bollito miró a Tail como si estuviera mirando a una idiota. “¿……?”
* * *
El laboratorio contenía una caja entera de suero: 26 viales en total. Aparentemente habían sido producidos por algún tipo de equipo automatizado. Tal y como había intuido Pasta de Sésamo, las instalaciones experimentales seguían en funcionamiento y habían estado operando de acuerdo con los procedimientos experimentales preestablecidos durante casi un siglo. Gracias a la observación de todos los sucesos por parte de los modelos inteligentes, se seleccionarían muestras genéticas de las especies que hubieran resultado vencedoras en la evolución y se incorporarían al siguiente lote del suero que inducía la mutación. A través de la conversación con el administrador del Refugio 79, los jugadores se enteraron del propósito de este suero. No estaban destinadas a revertir las mutaciones que ya se habían producido, sino a permitir que aquellos individuos que habían mutado continuaran evolucionando en direcciones más extremas, adaptándose mejor al entorno y dando origen a seres aterradores que superaban la imaginación. Y ese sería… ¡El Rey de las Garras de la Muerte! En Wasteland Online, los perezosos de los desarrolladores nunca se habían molestado en poner nombre a sus jefes. Por lo tanto, los jugadores solo podían inventarse un nombre por sí mismos. Al segundo siguiente… Una idea descabellada apareció en la mente de Gran Deudor. “Oye… ¿Y si le damos a Basura una dosis de esto?” Tambor de Lavadora se quedó perplejo. “No lo sé, ¿lo engañamos para que venga a probarlo?” “¡Buena idea! ¡Lo llamaré por el foro!” – gritó Obrero emocionado. “Tenemos el suero… debemos retirarnos.” – dijo Remo, tosiendo levemente y dándoles una palmadita en el hombro. Tras obtener el suero, los jugadores se retiraron gradualmente del Refugio 79 y regresaron a la biblioteca ubicada en el número 79 de la Calle Xiangling. Tras colocar la radio sobre la mesa, Tail, Bollito y Pasta de Sésamo se miraron. Se aclararon la garganta con fuerza y, con expresión seria, la encendieron. Era como si estuvieran realizando una ceremonia religiosa. “Estimado Sr. Yong, ¡hemos obtenido el suero con éxito!” Tras un breve estallido de estática, una voz ronca y grave sonó por la radio. “¿De verdad?” Aunque la voz sonaba cansada, no pudo ocultar la leve expresión de sorpresa que emanaba por la radio. “¡Sí! De verdad, ¡en serio!” – respondió Tail enérgicamente y con entusiasmo. – “Por cierto, ¿cómo debemos usarlo? ¿Simplemente capturamos un mutante y se lo inyectamos?” “Ejem… por supuesto que no… Este suero solo funciona contra las Garras de la Muerte.” – dijo Yong rápidamente. Parecía preocupado por si desperdiciaban el suero. “¿Ah? Ya veo.” – Tail mostró una expresión de decepción, como si Yong pudiera verla. – “Pero… ¿cómo capturamos a una?” “Garra de la Muerte… Son difíciles de manejar, pero no te preocupes. Conozco a un experto en la materia que puede lograr que las Garras de la Muerte salvajes se comporten y acepten el tratamiento sin problemas.” – explicó la voz pacientemente. “Pero, si reviertes las mutaciones que ya han ocurrido… ¿Esos animales degenerados no serán rápidamente eliminados por la selección natural? ¿Cómo puedes asegurar que sus rasgos se transmitan?” – intervino de repente Pasta de Sésamo, pensativa. “No te preocupes, el cambio no ocurrirá de inmediato, sino que se irá acumulando gradualmente a través de la herencia genética… Será un proceso lento.” Al parecer incapaz de seguir inventando mentiras, el señor Yong dio por terminada la conversación abruptamente. “La tecnología involucrada es demasiado compleja. No es algo que se pueda explicar en pocas palabras… No necesitas entenderlo, solo haz lo que te digo. Por favor, hazlo por el bien de las personas que aún viven en este mundo.” Era la misma frase otra vez… Tail, Pasta de Sésamo y Bollito intercambiaron miradas. Aunque era la misma frase, claramente notaron un cambio en su actitud. Ahora que sabía que el suero había sido sustraído del refugio, no se molestó en inventar una excusa. Quizás, desde su punto de vista, arrebatarles esa caja de suero no era una tarea complicada. Sin embargo, tal vez considerando el riesgo de que el suero se dañara, aún intentaba engañarlas para que se lo dieran. Si SiSi no hubiera subido el diario completo al foro, es posible que realmente no se hubieran enterado de nada… Tail parpadeó dos veces antes de preguntar. “¡Oh, no hay problema! ¿Qué deberíamos hacer?” “Te daré unas coordenadas… Allí podrás encontrar a la persona que mencioné. Él te dirá cómo usar ese suero.” – continuó la voz de la radio. “¿Ahora?” – preguntó Tail emocionada, recordando el plan mencionado por Pasta de Sésamo. “Por supuesto que ahora no. Mi amigo no quiere arriesgarse a que lo descubra ese dirigible. Esperemos a pasado mañana.” – respondió Yong, pacientemente. – “Habrá niebla por la mañana… Llévenle el suero en ese momento.”
* * *
Tras enterarse de que el suero había sido sacado con éxito del refugio, el señor Yong dejó de tener prisa y dejó de insistir. Pasaron rápidamente 2 días. A la hora acordada, la Legión de Caballeros del Oso Blanco llevó el suero al lugar designado siguiendo las instrucciones del Sr. Yong. Sin embargo, para su sorpresa, lo que les esperaba allí no era un humano, sino una Garra de la Muerte que acababa de superar su fase juvenil. Le habían arrancado las extremidades por completo y solo le quedaba la mitad de la cola. Yacía postrado en el suelo, su respiración entrecortada sonaba como un lamento. Tail apretó instintivamente el agarre de su rifle de asalto, levantando la boca del cañón para apuntar a la criatura salvaje. Pero justo en ese momento, la radio que Sésamo llevaba en brazos volvió a sonar. “No te preocupes, ese tipo es inofensivo. Ahora que está así, ya no tiene fuerzas para morderte…” Acompañada de una risa repugnante, esa voz ya no ocultaba su excitación y crueldad. Fingiendo no notar nada extraño, Pasta de Sésamo respiró hondo el aire frío que la rodeaba. “¿Dónde está tu amigo?” “¿El…? No pudo venir por algunos problemas, pero no importa. Con que estés es suficiente.” – dijo Yong con desdén y alegría. Como esperaba, era mucho más fácil engañar a los residentes de un refugio que a esos astutos supervivientes del páramo. Anteriormente, para atraer a los mercenarios y cazarrecompensas al refugio con el fin de recuperar el suero, había recurrido al secuestro, a las amenazas de muerte y a las promesas de beneficios. Ahora… Todo lo que tuvo que usar fue la excusa de salvar el mundo. Esperar salvarlo con unos pocos viales de suero… Solo los residentes de un refugio creerían semejante cuento de hadas. “¿Y ahora qué? ¿Qué necesitas que hagamos?” – preguntó Pasta de sésamo con tono serio. “Mm… Déjame pensar. Primero, lleva la caja hasta allí, luego saca el suero de la esquina superior izquierda. Puedes inyectárselo en cualquier parte de la bestia.” Las agujas comunes no podían perforar las escamas de una Garra de la Muerte. Sin embargo, la criatura herida que yacía ante ellos era diferente. A esa pobre criatura le habían sacado los ojos, le habían arrancado las extremidades y la cola a mordiscos, y apenas le quedaba vida. Cada respiración que daba era como una vela al viento, como si fuera a exhalar su último aliento en cualquier momento. Evidentemente, el señor Yong no confiaba plenamente en ellos. Quizás la facilidad con la que podía obtener el suero lo había vuelto receloso, así que trajo a una pequeña criatura que había conseguido quien sabe dónde como prueba. Sin embargo… Tail y los demás nunca pensaron en usar veneno. Dada la resistencia y capacidades regenerativas de una Garra de la Muerte, probablemente una dosis nunca sería lo suficientemente poderosa como para matarlo instantáneamente. “Lo haré…” Dirigiendo una mirada decidida a Tail y Bollito, Pasta de Sésamo fingió no darse cuenta y dejó la radio en el suelo. Lentamente, llevó la caja hacia adelante. Tomó un suero de la caja plateada y lo apuntó al hombro ensangrentado. Armándose de valor, hundió la aguja en el cuerpo. Al presionar la jeringa hacia abajo, un grito ronco surgió de los labios de la Garra de la Muerte que yacía en el suelo. Tras ser inyectada, la Garra de la Muerte se levantó repentinamente del suelo como si hubiera recibido una descarga eléctrica. Luego, perdió el equilibrio y se desplomó. Como un último destello de vida antes de morir, se retorció en el suelo de dolor, salpicando sangre por todas partes. En menos de un minuto, se puso rígida y se acurrucó formando una bola. Dejó de respirar y su corazón se detuvo. Al presenciar la sangrienta escena ante ella, el corazón de Pasta de Sésamo se aceleró y no pudo evitar retroceder asustada. “Qué… ¿qué acaba de pasar?” “Ja, ja, ja… No es nada. Muy bien hecho.” Tras hablar, el señor Yong guardó silencio. La voz dejó de oírse en la radio. Casi al mismo tiempo, una figura imponente emergió de la niebla matutina. Su cuerpo estaba cubierto de cadenas y se acercaba con paso pesados y firmes. Sintiendo una presión abrumadora, los miembros de la Legión de Caballeros del Oso Blanco miraron a la criatura con los ojos muy abiertos. “¡OH, DIOS MÍO! ¡Es una Basurilla gigante!” – murmuró Tail, mirando con cautela hacia los rascacielos antes de desviar rápidamente la mirada. De pie junto a ella, Bollito estaba nerviosa y alerta, adoptando una postura defensiva. “¿Es esta otra especie femenina?” “¿Eh? ¿Cómo sabes que es hembra?” – Tail la miró asustada. El rostro de Bollito se sonrojó levemente. “Compruébalo tú misma…” La enorme Garra de la Muerte de dos pisos de altura ignoró su recelo, limitándose a mirarla con desdén. “No todos los seres pueden soportar la gracia de la evolución… Ese pequeño ya había agotado todo su potencial. Es normal que muera.” – dijo en el idioma de la Federación. Al instante siguiente, la gigantesca Garra de la Muerte observó a las chicas que estaban en medio de la calle. Una sonrisa se dibujó en sus labios. “No se asusten… No les haré daño; después de todo, me han hecho un gran favor.” Pasta de sésamo tragó saliva. “Eres… ¿Yong?” – dijo con tono tembloroso. Aunque ya se lo imaginaba, ver hablar a una criatura tan grande todavía le parecía increíble. “Pareces sorprendida.” – dijo Yong. Satisfecho con la expresión de la chica gato, la Garra de la Muerte parecía demasiado perezoso para inventar excusas más elaboradas. – “Ahora, ayúdame a inyectar el suero. Después, necesitaré tu ayuda con una cosa más: tienes que matar a esa bestia en el Refugio 79. Está justo debajo de la habitación de la entrada al área de investigación… Te pagaré después.” Aún no poseía la plena autoridad del refugio. Una parte seguía en manos del verdadero administrador del Refugio 79. Solo matando a la Madre de las Garras de la Muerte podría obtener autoridad completa y poseer el control absoluto sobre cada rincón del Refugio 79. “Y la recompensa es…” – murmuró Pasta de Sésamo, mirando a ese gigante. “Evolución.” – respondió con naturalidad, mientras ponía una sonrisa. El aliento que salía de sus fosas nasales hacía que las hierbas que sobresalían entre el pavimento se balancearan de un lado a otro. – “¿No quieres ser como yo? Poseer un poder extraordinario. Conservarás tu propia voluntad y te convertirás en el ser más poderoso de este planeta. Incluso podrías crear tu propia especie, convirtiéndote en su ancestro fundador…” Pasta de Sésamo permaneció en silencio, con el rostro rígido. De pie no muy lejos, Tail se estremeció de repente. “Eh, lo siento… sigo pensando que los osos son más lindos.” Bollito también asintió levemente. “Mm… de repente siento que ser un oso no está tan mal.” Siguiendo la fórmula típica de los juegos de rol, ahora debería haber una escena cinemática y su decisión conduciría a una bifurcación en la historia. Si optasen por la evolución, podrían embarcarse en una trama principal completamente diferente. Sin embargo, dado que el juego aún estaba en fase beta, empezar una misión secundaria incompleta podría terminar con su expulsión debido a un error… “¿Cómo debo inyectártelo?” – preguntó con cautela Pasta de Sésamo. – “La aguja… no creo que pueda penetrar tus escamas.” “Es sencillo.” Complacido con la actitud sumisa de la muchacha, bajó ligeramente su imponente cabeza y se acercó. Entonces, abrió lentamente su enorme mandíbula. Un hedor inundó el aire; era evidente que no se había cepillado los dientes desde que se había convertido en mutante. Al ver la lengua bífida retorciéndose y los capilares palpitantes, Pasta de Sésamo sintió como un escalofrío le recorría la espalda mientras se aferraba al suero, como si se le hubiera congelado la sangre. Sin embargo… No habría mejor oportunidad. En el instante en que el señor Yong bajó la guardia, sacó dos granadas de mecha corta y se las arrojó en la boca. Al notar algo en su boca, las pupilas del señor Yong se dilataron por la sorpresa y el miedo. Sin esperar a ver la explosión, Pasta de Sésamo se agachó ágilmente junto a un coche abandonado. Casi simultáneamente, resonó una fuerte explosión en el aire. Saltaron trozos de carne y dientes rotos que ardían contra las paredes y los coches destrozados que bordeaban la calle. Pasta de Sésamo asomó la cabeza con cautela tras su cobertura. Se encontró una cabeza enorme, semejante a la madera podrida. Tenía la mandíbula destrozada y la sangre brotaba a borbotones… “¿Funcionó?” Un destello de emoción brilló en sus ojos, pero se desvaneció al instante, reemplazado por una expresión sombría cuando el enorme cuerpo comenzó a moverse. Las heridas ensangrentadas comenzaron a sanar a una velocidad asombrosa, como si multitud de lombrices se estuvieran retorciendo por su cuerpo. Aunque había considerado que acabar con un jefe de este nivel con solo dos granadas era una ilusión, lo que no esperaba era que la velocidad de su recuperación superase por completo su comprensión. Incluso después de sufrir una herida mortal en la cabeza, con metralla incrustada en el cráneo, se recuperó por completo. Ni siquiera tuvieron tiempo de atacar… ‘¿Este tipo sigue siendo una forma de vida basada en el carbono?’ “Muy bien…” Mientras la herida se cerraba por completo, Yong sacudió suavemente la cabeza. Con las cadenas que lo rodeaban tintineando, se giró hacia Pasta de Sésamo, que se escondía detrás de un coche viejo. “El camino a la trascendencia está ante ti. Te di una oportunidad, pero tontamente la rechazaste…” – dijo con tono lento y pausado mientras extendía sus garras. Medían medio metro de largo y se curvaban como cinco guadañas. Una palpable intención asesina atravesó la espesa niebla matutina, envolviendo al instante toda la calle. Al mismo tiempo, se oyeron gritos estridentes a lo lejos: los gritos de las Garras de la Muerte. Como la mayoría de jefes de ese nivel… poseía la capacidad de invocar secuaces. Yong claramente no había venido solo. Su guarida estaba cerca y era evidente que los de su especie habitaban por los alrededores. “Os mataré de la manera más brutal… ¡Junto a todos los de tu especie! Adi…” Antes de que pudiera terminar de hablar, un destello de luz apareció entre la niebla, seguido de un estruendo ensordecedor de artillería. Un proyectil incendiario perforante de 37mm, disparado desde una lanza pesada, recorrió más de un kilómetro y se estrelló contra la espalda de la Garra de la Muerte. El enorme cuerpo se sacudió como si hubiera recibido una fuerte patada en la espalda. Emitió un aullido de dolor mientras Tail alzaba el puño con entusiasmo. “¡Guau! ¡Buen tiro!” La visibilidad era de menos de 100 metros. Sin embargo, ¡un disparo calculado a partir de sus coordenadas realmente dio en el blanco con precisión! Era una pena que no hubiera dado en ningún punto vital… Con un leve jadeo, sonó una voz tranquila a través del auricular. “Plan B…” “¡Moveos!”


domingo, 2 de agosto de 2026

Lell2 - Capítulo 032

Capítulo 032

Traducido por Tars
Corregido por Noe
Editado por Noe

Una etapa que nunca había superado nadie. Esperaba que fuera peligrosa, porque el destino nunca lo trataba bien. “Sin ojos ni brazo derecho…”

Esta es la peor situación.
Ya había vivido la experiencia de luchar en la oscuridad en el centro de entrenamiento para principiantes de Royal Road. Con decenas de marionetas de acero como enemigos. En ese momento, las marionetas se movían de acuerdo con ciertas reglas, y las chispas que se creaban cuando chocaban con sus espadas revelaban brevemente su forma, haciendo una gran diferencia. ‘Como se espera de la dificultad Infierno.’ “¡Rosar! La multitud está esperando. Ningún tonto apostará por ti, ¡así que ve y ten una muerte gloriosa!” – dijo el hombre con tono ronco, mientras Weed intentaba aclarar su situación. No se trataba de luchar, sino de montar un espectáculo. “Ni siquiera pienses en intentar pelear si no puedes ver. Si sobrevives, te cortaré el brazo izquierdo y te arrojaré a una pocilga.” Weed fue agarrado de la mano, obligándolo a caminar. Le daba ansiedad el poder encontrarse con un obstáculo al dar un paso. No podía ver era tan incómodo que ni siquiera se dio cuenta de que le faltaba un brazo. “Ven por aquí.” Era una voz débil y asustada.

El análisis de la voz revela que se trata de una niña. Aproximadamente unos 14 años. Según el análisis de los macrodatos, debería ser hermosa.
“No importa. ¿Cuál es la situación?” Weed no estaba sorprendido por no poder ver o no tener brazo derecho. Había experimentado todo tipo de dificultades en Royal Road y completado misiones en cadenas con una dificultad increíble. Había encontrado el secreto final de la escultura y derrotado al Culto de Embinyu que amenazaba la paz del Continente. Cada vez que superaba una crisis a través de sus esfuerzos, llegaba una crisis aún más grande como que el gremio Hermes unificase el Continente Central e invadiese el Norte con un ejército increíblemente poderoso. Hasta había tenido que soportar innumerables críticas injustas. Estaba acostumbrado a estar alerta en lugar de poder relajarse y estirar las piernas. “Supongo que ya tenemos suficientes malas noticias.” Sin embargo, calculó que evaluar con precisión la situación aumentaría sus posibilidades de supervivencia.

He cotejado toda la información relacionada con Roanoke en relación cona su situación.
Según los registros del Imperio de Delphiria, el duque Benhasmer vivió entre el 461 y el 423. Se dice que disfrutaba mucho de los juegos de gladiadores. La información parece ser precisa.
El nombre de Rosar no se menciona en ningún registro histórico.
“¿No hay datos sobre mí?”

Ninguno. Hasta donde sé, no existe.
La inteligencia artificial Versa trabajaba en todas partes para ayudar a Weed. Aunque el sistema principal de Abyss estaba aislado del mundo exterior y protegido por varias inteligencias artificiales, no permaneció inactiva.

Aseguro los datos de los jugadores a través del sistema de suministro de nutrición de las cápsulas.
Se había introducido una puerta trasera en el sistema de suministro nutricional para 100.000.000 de cápsulas. Para poder recibir los videos de las partidas y diversa información de los jugadores que hubieran iniciado sesión en Roanoke. Tenía a su disposición toda la información recopilada por los jugadores hasta este momento.

Transmisión en directo de Roanoke.
La transmisión en directo, que había sido iniciada por Abyss, también se utilizaba para observar las actividades de los jugadores. Por ejemplo, la razón por la que pudo comprobar que Pale había iniciado sesión fue a través de estas funciones. Aunque Versa era una inteligencia artificial y sabía muchísimo, todavía tenía sus limitaciones.

Mi base de datos solo contiene registros de lo que han leído o descubierto los jugadores. Todavía existen en Roanoke mucha información que no se ha revelado o que se ha perdido debido a la guerra o los incendios provocados.
Debí ser descartado por el duque.’ Incluso sin ninguna información, Weed podía adivinar aproximadamente cuál era la situación. Si se fijaba en las películas o telenovelas que había visto hasta ahora, este tipo de trama se desarrollaba todo el tiempo. Además, históricamente era común que quienes ostentaban el poder desechasen a sus subordinados cuando se volvían inútiles. “Arrojó al subordinado que había perdido ambos ojos y un brazo a la arena. Hasta es probable que los haya perdido a menos del duque.”

Su suposición es probablemente correcta. Parece que este duelo se va a producir en la arena… Por ahora, debemos sobrevivir.
Weed siguió caminando, siguiendo las indicaciones de la niña. Mientras caminaba a través de un pasadizo bastante largo con un piso hecho de piedras irregulares, sintió el calor del sol sobre su cuerpo junto al olor a sangre. Se avecinaba un combate peligroso. Como no podía ver, se sentía más tenso y concentrado de lo habitual. ¡Clang! ¡Clang! El familiar sonido del hierro al rojo vivo mientras se martillea. “Te falta un brazo y no puedes sostener una espada y un escudo al mismo tiempo. ¿Qué arma usarás antes de morir?” – dijo el hombre con voz ronca. Hasta ahora, la visión de Weed había estado cegada completamente, pero en ese momento apareció una ventana con un mensaje. ¡Ding!

Elige tu arma
No puedes usar tu equipo en el coliseo: solo podrás usar lo que te proporcionen.
Weed tenía que elegir un arma antes de entrar en la arena. Desde Royal Road no había muchas armas que no supiera manejar, pero ahora quería algo con lo que estuviera familiarizado. “Dame una espada.” “Mm. Aquí tienes.” Extendió la mano y agarró la espada que le ofrecían. Era bastante pesada, el mango estaba cubierto por cuero desgastado y el centro de gravedad estaba gravemente desplazado. Probablemente nadie querría dar una buena arma a alguien que estaba a punto de morir. La ropa que llevaba era áspera y estaba rasgada, dejando pasar una brisa fresca. Se encontraba en una situación en la que ni siquiera tenía una armadura para bloquear los ataques del oponente. “Mm…” “¿Qué pasa? ¿No te gusta la espada?” Weed reflexionó brevemente sobre la pregunta del herrero del coliseo, pero no parecía que pedir un arma mejor fuera a funcionar. Era complicado aumentar la intimidad cuando te consideraban un cadáver andante. Por eso hizo otra pregunta. “¿Contra quién tengo que pelear?” Planeaba luchar con todas sus fuerzas. Se encontraba en la prueba con dificultad Infierno y planeaba darlo todo, o incluso más si fuera necesario. “Cinco orcos. Te despedazarán.” “Ja… ¿Orcos?” Weed sintió que su tensión se aliviaba considerablemente. Quizás porque la quinta etapa acababa de comenzar, el enemigo era sencillo de derrotar. Por supuesto, no sé si otros jugadores se sentirían de la misma manera si estuvieran aquí. “En seguida vuelvo.” “Ja, ja, ja. Claro. Volverás como un cadáver. Pero espero que no vengas en pedazos.” La risa del herrero del coliseo era molesta. Weed siguió caminando con la chica, usando su espada como si fuera un bastón para comprobar el terreno. “¡Matadlo! ¡Matadlo!” “Ja, ja, ja. Es el único que va a morir.” “¿Una ganancia de 50 veces la apuesta? Ni, aunque fuera 10.000 veces apostaría mi dinero por ese tipo.” “Muere de una vez. No pagué una entrada para ver morir a escoria como tú.” “Es un cadáver andante. ¡Un cadáver!” Se podía escuchar a la gente y a los borrachos maldiciendo y gritando. “Ten cuidado.” La chica se marchó y, un momento después, se escuchó el sonido de una puerta de hierro que se cerraba. Weed simplemente esperó en silencio. Escuchó como otra puerta de hierro se abría en el lado opuesto. “¡Chwiiick!” “Humano. Pelea fácil. ¡Chwiiick!” “Te mataré. Te haré pedazos.” Los orcos avanzaron totalmente despreocupados. Una situación en la que se está enfadado por haber sido capturado.

A juzgar por la voz, su cuerpo pesa aproximadamente 150 kilos. Busqué en las base de datos de Roanoke, se estima que su nivel se encuentra entre el 20 y el 30.
Aunque no pudiera verlos, eran enemigos que podía derrotar. ¡Ding!

Nueva misión: ¡Derrota a los orcos!
Aunque estás ciego y te falta el brazo derecho, debes derrotar a los orcos si quieres sobrevivir.
Si el público responde con entusiasmo, se otorgarán cómo recompensas puntos de estadísticas de fuerza y agilidad o puntos de leyenda.
Dificultad: B.
Una pequeña misión dentro de la dificultad Infierno. Desde la perspectiva de Weed, era la primera vez que una misión de dificultad B le resultaba tan sencilla. “Acepto.”

Has aceptado la misión.
Aunque llevaba poco tiempo, no sentía que fuera complicado. ‘Los orcos no saben luchar.’ Si has llegado hasta aquí, aunque seas otro jugador diferente, debías tener algunas habilidades de ataque decentes. ‘Aunque no pueda ver, si activo mis habilidades en el momento adecuado, puedo derrotar con facilidad a un orco.’ Sin embargo, ese juicio se basaba únicamente en la decisión de Weed. ‘¿En esta dificultad solo me piden usar mis habilidades?’ Una etapa en la que debías luchar combinando bien tus habilidades. Como no podía ver, tenía que usar todos sus sentidos y concentración. La clave era ser capaz de sentir el mejor momento en el que activar la habilidad. También debía tener en cuenta que era vulnerable a ataques a distancia con arcos o hachas. Su poder de combate se había reducido a la mitad. ‘¿Por eso me permitieron aprender habilidades en la cuarta etapa? Son muy amables.’ Tenía la sensación de que Roanoke era un lugar mejor de lo que esperaba. ‘Primero debo adaptarme a luchar estando ciego.’ “¿Un humano ciego?” Un orco atacó de frente. Su oponente tenía una mirada de indiferencia porque no tenía ojos. Weed calculó la distancia y la ubicación del orco a través del sonido del viento. ‘Sabiendo la forma en que atacan los orcos… correrá hacia mí y me golpeará balanceando su alabarda. Probablemente me está subestimando.’ Un cálculo en el que el margen de error era inmenso. Lo más adecuado era usar el Muro de Espadas que había aprendido en la cuarta etapa, junto a la Danza de espadas que había aprendido del cangrejo que portaba una espada. Esa combinación de habilidades crearía una situación propicia para la victoria. ‘No hay nada mejor que un buen cangrejo.’ Sin embargo, sintió curiosidad. ‘¿Hasta dónde puedo luchar con los ojos cerrados? ¿En algún momento se volverá peligroso? ¿El cuerpo Rodoiano vale para algo? Supongo que debería comprobarlo con un oponente débil.’ Weed calculó mentalmente la distancia que lo separaba del oponente y esperó al momento en que el orco hiciera ruido al comenzar a correr hacia él. Una vibración que sacudiría el suelo. Blam Los orcos no saben cómo ocultar sus movimientos. 20 metros, 15, 10, 8, 5… ‘Ahora.’ En el momento en que el orco balanceó su alabarda, dio 3 o 4 pasos hacia atrás. El arma levantó una ráfaga de viento. ¡Zaaas! Blandiendo la espada con la rapidez de un rayo, partió el cuerpo del orco en dos.

El guerrero orco Devchi ha perdido la vida de un solo golpe.
¡La espada te ha salvado la vida cortando el vientre y la columna vertebral del orco!

Has ganado puntos de experiencia.
Weed quedó empapado de sangre caliente, maloliente y pegajosa. No sabía si era por el cuerpo Rodoiano, pero emanaba una tremenda fuerza de sus músculos. Y… “¡Ah!” “¡Uh!” “Devchi… Vamos a matar… ¿Agh?” “Desgarrar a ese humano. ¡Ugh!” Los gritos de los orcos se superpusieron casi simultáneamente. Sus ataques eran bastantes simples. Eran una raza que se lanzaba hacia el enemigo con ferocidad, por lo que jamás se mantenían a una distancia de seguridad razonable. ¡Eran muy amables por mandar estos orcos a la arena del coliseo! ‘El nivel de dificultad de la etapa Infierno estará… ¿estropeado?’ Por un instante, Weed estuvo preocupado.