viernes, 31 de julio de 2026

JDR - Capítulo 391

Capítulo 392

Abrazar la evolución.
Traducido por Tars
Corregido por Noe
Editado por AMarauder

“Lamento mucho lo de tu amiga… Desafortunadamente, solo heredé una autoridad parcial; de lo contrario, podría haberte ayudado a encontrarla.” La voz grave y ronca salió de la vieja radio como siempre, pero los jadeos intermitentes parecían añadir una nueva capa de dolor. Sin embargo, eso no era todo. Entre la estática, se escucharon algunos ruidos metálicos con más intensidad que antes. Según Yong, ocurrieron muchas cosas en la administración del Refugio 79 durante el traspaso de poder. Sumado al mal estado en que se encontraba el refugio desde hacía años, muchos de los sistemas de seguridad de las habitaciones fallaron. En resumen, el acceso no autorizado a zonas restringidas podía activar el sistema de alarma, provocando el bloqueo automático de las puertas. Tras haber estado desaparecida durante tanto tiempo sin dar noticias, el panorama parecía sombrío. Si no hubiera sido por la publicación que SiSi había hecho en el foro, la gente podría haber creído sus mentiras. “Dejemos de lado la situación de nuestra amiga por ahora… ¿De verdad estás bien?” – preguntó Pasta de Sésamo en voz baja, sosteniendo la radio. “Estoy bien… Se colaron algunos ratones en la oficina, pero ya me encargué de ellos.” El tono tenso de su voz no sonó muy convincente. Tras toser levemente un par de veces, pareció darse cuenta de algo. “Un momento, ¿a qué te refieres con dejar de lado la situación de nuestra amiga por ahora? ¿Has escuchado lo que acabo de decir? Puede que ya le haya ocurrido alguna desgracia…” “Lo hemos oído.” – dijo Tail, que había permanecido en silencio, con el rostro contraído por el dolor. ¡Incluso se le habían llenado los ojos de lágrimas! – “¡Echaremos de menos a SiSi!” “¡Yo también!” – exclamó Bollito, levantando la pata con semblante serio. Sin embargo, no parecían estar de luto. Era más bien como si estuvieran haciendo una promesa. Pasta de Sésamo parecía preocupada mientras asentía con una sonrisa amarga. “Yo… También echaré de menos a SiSi.” Estar desconectado durante 3 días era realmente duro. Sin embargo, decir que era triste… para nada. Si su mejor amiga se ausentaba durante varios días se sentiría un poco sola. Sin embargo, cada día, después de desconectarse, veía a SiSi actualizando frenéticamente el foro con los registros experimentales del Refugio 79, que había copiado del juego. En ese momento no sentía tristeza. Al contrario, tenía que esforzarse por reprimir la risa. “……” La estática se transmitía por la radio, y Pasta de Sésamo casi podía sentir la confusión y el mutismo que emanaban del Señor Yong. De repente sintió un poco de lástima por este PNJ. Era como si un maestro de Dragones y Mazmorras estuviera dirigiendo una partida de Hombre Lobo. Desempeñaba su papel con seriedad, habiéndose preparado bien la partida, pero era claramente imposible que esos problemáticos jugadores hiciesen lo mismo. ¡Especialmente cuando tenían la manera de hacer trampas! En ese profundo silencio, las tres llegaron al final del túnel, donde se encontraba la entrada al centro de investigación. El incesante tiroteo se había desvanecido, ya que la Legión de la Muerte había llevado la incursión a su fase final. El edificio que bloqueaba la zona de investigación se había transformado por completo en una guarida de Garras de la Muerte. Había escamas y excrementos esparcidos por todas partes. Antes de la llegada de los jugadores, el ecosistema de la Ciudad Subterránea del Refugio 79 había mantenido un equilibrio dinámico. Y, como depredadores alfa, ninguna criatura se había atrevido jamás a invadir la guarida de una Garra de la Muerte. Pero ahora, ese equilibrio se había roto. Los jugadores de tipo fuerza, ataviados con armaduras KV-1 con placas de acero soldadas, mantuvieron la primera línea con motosierras, impidiendo que las Garras de la Muerte los flanquearan. Los jugadores armados con rifles de asalto les seguían de cerca, y con su feroz potencia de fuego las suprimieron sin piedad. Las trayectorias de las balas anaranjadas se extendían a lo largo de los estrechos pasillos, formando una densa red que solo podían atravesar los gritos y rugidos de las bestias. Mientras, los jugadores de la retaguardia preparaban sus rifles de 20mm, esperando una oportunidad de disparar su munición perforante. Gracias a la perfecta coordinación de los jugadores, los papeles de cazador y presa se invirtieron por completo. “Amigos, ¡dadlo todo!” “¡Cargad!” “¡Genial!” “Oye, ¿podríamos pensar en un eslogan más ingenioso?” “¿Qué eslogan es mejor que ese?” “¿Algo que sea mejor que genial?” La sangre salpicó el pasillo, mezclada con el olor a quemado de la carne carbonizada y el penetrante olor a pólvora. Los jugadores exhaustos transportaban a los heridos de vuelta desde el frente, solo para ser reemplazados rápidamente por otra oleada de jóvenes puerros ansiosos. A tan solo veinte metros de la línea del frente, estaba sentado en el suelo un grupo que acababa de llegar para descansar. “Maldita sea… Casi me muero.” – maldijo Obrero mientras se vendaba dos profundas cicatrices que le habían dejado en el pecho. Casi llegaban al hueso. “¿Cuántas Garras de la Muerte hay?” – preguntó Tambor de Lavadora, secándose el sudor de la frente. “Quién sabe…” – murmuró Obrero. – “Pero por suerte, el espacio es estrecho. Esos monstruos grandes no pueden moverse libremente, lo que facilita la lucha. Si fuera como en otros juegos, donde los modelos pueden atravesar las paredes por fallos de colisión, ¡sería completamente imposible! Comparado con las Garras de la Muerte adultos, esas crías son más problemáticas.” Era completamente diferente a encontrarlos en campo abierto. Aquí, las Garras de la Muerte adultos eran presa fácil, mientras que los jóvenes eran mucho más peligrosos. Basándose en sus innumerables experiencias de caza, las bestias con múltiples patas podrían ser todavía más problemáticas en un escenario como este. Esos moluscos cubiertos de tentáculos eran increíblemente resistentes. Incluso si recibían un disparo de rifle en la cara, podían seguir saltando hacia adelante o arrastrándose. En cambio, los guerreros hexagonales como las Garras de la Muerte solo eran aptos para la lucha en campo abierto. Especialmente en las ciudades, donde había muchos lugares para resguardarse y para moverse. Una Garra de la Muerte adulto podía cazar moho mucilaginoso y era capaz de aniquilar escuadrones enteros de despertados… “Acabo de darme cuenta… Este lugar sería un excelente punto para criar monstruos.” – dijo de repente Gran Deudor mientras jadeaba sentado en el suelo. “¿Qué quieres decir?” – preguntó Obrero. “Solo un buen lugar para conseguir monstruos…” – explicó, pero al ver que el resto seguía confundido, respiró hondo y continuó. – “¿No venden dispositivos de interferencia mental en el punto de reaparición? Esos cacharros sirven para domesticar mutantes. Cuando nos encontramos con una Garra de la Muerte fuera no podemos usarlos… siempre escapan cuando están heridos. Aquí no hay ese problema. Es un pasillo, no tienen escapatoria… Je, je…” Todos los que estaban sentados a su alrededor se quedaron atónitos tras escuchar esa idea. “¡Mierda! ¿Crees que estás cazando Pokémon?” “Maldita sea… ¿Los de inteligencia van a resurgir?” “Buf. Esto es inhumano.” – suspiró Remo. – “Todas las secuencias genéticas reciben mejoras, excepto los de percepción… ¿Eso es justo?” “Es verdad. Desde que salió el dron Navaja, los de inteligencia se han vuelto ridículamente poderosos. El resto tenemos que lanzarnos al ataque con una pistola o un cuchillo, ¡pero ellos jamás pisan la primera línea! Su DPS es enorme.” – se quejó Tambor. “¡Nerféenlo!” Al ver a todos clamando por debilitar a los de su secuencia genética, Gran Deudor puso los ojos en blanco. “¿Tenéis la desfachatez de hablar? ¿Qué secuencia fue la más débil en la prueba alfa? Déjenme disfrutar en algunas versiones… ¿Es mucho pedir?” ¡Esos bastardos no querían verlo triunfar! “Por favor, debilítalo… ¡mi querido desarrollador!” – murmuró Obrero, mirando al techo. “¡@#%@!” Aunque solo era una broma, convertir este lugar en una base para criar Garras de la Muerte parecía bastante interesante. La estrategia basada en mascotas existía desde hacía mucho tiempo, pero nunca se había vuelto popular. Y la razón principal era el alto coste de criar una mascota. Además, si moría… no podía revivir. Criar una Garra de la Muerte no era tan rentable como conseguir que un jugador de fuerza subiera de nivel. Y no te sentías mal si moría, volverías a verlo en 3 días. Pero si existiera una fuente estable de monstruos poderosos que se pudieran domesticar… la historia sería diferente. Una Garra de la Muerte con sus propios instintos de combate era mucho más poderosa que un dron que requería control en tiempo real. Mientras los jugadores heridos en primera línea proponían ideas descabelladas, los miembros de la Legión de los Caballeros del Oso Blanco caminaban por un pasillo despejado. “Hola amigos, ¿cómo va la incursión?” – saludó Tail, montada sobre el lomo de Bollito. “Ya nos queda muy poco, deberíamos terminar para el mediodía. Seguro que antes de la noche” – respondió Remo, levantando la vista. “Nada mal. Nada mal.” – Tail asintió con satisfacción. – “¡Sigan así, chicos! En cuanto consigamos el suero, ¡se lo daremos a Bollito!” “¿Eh? Espera, ¿por qué debería beberlo?” “¿No quieres convertirte en humana? No te preocupes. Eres preciosa como osa, ¡seguro que serás una belleza deslumbrante cuando seas humana!” – respondió Tail, con los ojos brillantes. “¡Hasta puede que tengas el pelo blanco!” – interrumpió de repente un jugador, haciendo que Tambor escupiera el agua que estaba bebiendo. “¡Mierda! Ahora que lo mencionas… ¡De repente creo que Bollito sería realmente hermosa!” “¿Verdad?” – dijo Tail con orgullo. – “Nuestra Bollito es preciosa… ¡Incluso tengo una foto suya!” Una llama se encendió en los corazones de todos los presentes. “¡¿Cómo?!” “¿De verdad? ¿De la vida real?” “Buena hermana, ¡comparte!” “Espera… ¡Esa no es la cuestión! ¡Ni siquiera sabemos para qué vale el suero! ¿Y no se supone que esas cosas se inyectan…?” – dijo Bollito entre risas y lágrimas. Tail reflexionó un momento y luego suspiró. “¡Maldita sea! Cuando no está SiSi… las respuestas de Bollito suben de nivel.” “Eres masoquista…” “Ja… Ja, ja… no puedo seguir el ritmo de la Generación Z.” – se rio con desgana Pasta de Sésamo, aferrada a la radio. Como los jugadores se comunicaron en mandarín todo el tiempo, Yong no tenía ni idea de lo que estaban hablando. Simplemente le pareció que todos eran demasiado optimistas. Después de todo, estaban en la guarida de Garras de la Muerte. ¡Debían ser más serios! Sin embargo… sus habilidades de combate no dejaban lugar a críticas. Los pocos mercenarios y supervivientes a los que había engañado para que entrasen en este lugar ni siquiera pudieron atravesar la guarida de arañas mutantes de la entrada, y mucho menos llegar hasta el corazón del refugio. En ese instante, un aullido desgarrador resonó repentinamente desde la dirección de las escaleras. Todos dejaron de hablar y miraron hacia allí. Una voz ronca salió repentinamente de la radio, que hasta entonces había permanecido en silencio. “La Madre de las Garras de la Muerte…” La voz parecía denotar cierta aprensión. “¿Qué es eso?” – preguntó al instante Pasta de Sésamo, apenas entendiendo la frase. “Las Garras de la Muerte tienen una sociedad matriarcal… Las hembras son considerablemente más grandes y viven más que los machos. Varias habitaciones de la planta baja están siendo utilizadas como nidos de cría por la Madre de las Garras de la Muerte… Pero no se preocupen. Es tan grande que no puede salir. Ni siquiera puede entrar en el pasillo más grande del refugio.” “¿Cómo entró?” – preguntó Tail con curiosidad. “Antes de crecer tanto, claro…” – se escuchó una tos por la radio. – “Olvídate de eso. No tienes que bajar. Simplemente cruza ese pasillo y llegarás a la puerta del área de investigación. La puerta está abierta; puedes entrar directamente. ¡Os diré como conseguir el suero!” El grupo intercambió miradas. Todos los que estaban allí ya estaban avisados; sabían que mentía. Y como no quería que bajaran las escaleras… ¿Habría algo allí? “En lugar de decir que hay algo ahí abajo… ¿podría ser que haya perdido el control de esa zona?” – preguntó de repente Pasta de Sésamo. – “Creo que su declaración anterior no era mentira. Simplemente estaba ocultando parte de la verdad.” “Quieres decir… ¿que su autoridad no es completa?” – preguntó Bollito. “Sí. O su autoridad es incompleta o la zona ocupada por las Garras de la Muerte ha sufrido daños. De lo contrario, ¿por qué no ha sellado esa parte? La mayoría de las puertas que vimos por el camino… ¿no estaban cerradas?” – respondió Pasta de Sésamo, con el dedo índice apoyado en la barbilla. Incluido el pasillo donde había desaparecido SiSi. Cuando regresaron a esa zona, todas las puertas que estaban abiertas se habían cerrado. La mayor diferencia entre ese lugar y el resto era que no estaba ocupado por Garras de la Muerte. A Pasta de Sésamo se le ocurrió de repente una posibilidad. ‘¿Podría ser que el administrador hubiera perdido el control sobre la zona ocupada por los mutantes?’ De ser así, esa zona podría ser la única parte de todo el refugio que Yong no podía controlar por completo… “Iiiiis…” – Tail miró a Remo y le hizo un gesto de aprobación con el pulgar. – “¡Encárgate de lo que esté ahí abajo!” Remo asintió con la cabeza, comprendiendo lo que le decía. Se echó el rifle al hombro y soltó una carcajada. “¡De acuerdo!” “¿De qué estás hablando?” La voz ronca volvió a sonar por la radio. El señor Yong presentía que algo andaba mal. Sin embargo, no lograba identificar qué era. Esa gente siempre usaba un idioma que no entendía, lo que lo dejaba completamente desconcertado. ‘¿Qué dialecto es ese?’ En todos sus años, era la primera vez que oía algo así. “¡Estamos discutiendo el plan de combate!” – explicó Tail. “Plan… Bien, es bueno tener un plan. Sin embargo, la zona más peligrosa ya ha sido despejada, no debería haber más peligros. Daos prisa… Consigue el suero y abandona este peligroso lugar cuanto antes.” La voz de la radio transmitía una sutil insistencia. El tesoro que tanto anhelaba estaba justo ante sus ojos. No podía contenerse…
* * *
La Legión de los Caballeros del Oso Blanco atravesó el corredor y se dirigió al área de investigación. Los miembros de la Legión de la Muerte se dispersaron cerca de la entrada principal, impidiendo que los mutantes llegasen en masa desde otras zonas. Acercándose inconscientemente a la escalera, Remo intentó sentir lo que había en la oscuridad, fusionando su conciencia con las débiles corrientes de aire, percibiendo las fluctuaciones imperceptibles con su habilidad de tipo percepción. “Suena como un latido…” – murmurando para sí mismo, confirmó la dirección de su objetivo. Amartilló su rifle y bajó las escaleras. Allí, había un pasillo completamente oscuro, con imponentes pilares de carga, sin ningún tipo de iluminación. En el instante en que pisó el último escalón, sintió de inmediato que la mirada que había estado clavada en su nuca había desaparecido. Sin embargo, mientras Remo seguía avanzando tras la tenue pista que percibía, la sensación de ser observado regresó de repente. Se detuvo. Al percibir la presencia de un ser poderoso, Remo apretó con fuerza su arma, escudriñando meticulosamente cada rincón de la oscuridad. Justo en ese momento, su mirada se encontró con un par de pupilas color ámbar. ¡Una Garra de la Muerte tan grande como un dragón! Su cuerpo de decenas de metros de largo yacía postrado en el suelo, con los hombros apretados contra el techo. Su rasgo más llamativo eran los dos descomunales cuernos sobre su cabeza… una característica poco común en las Garras de la Muerte de la Provincia del Valle del Río. El aire pareció congelarse durante medio minuto. “Extraño. Todavía hay gente viva… ¿Cómo entraste? ¿Ese tipo te dejó pasar?” – dijo con una voz grave y ronca. Un aliento penetrante y maloliente, salió de una boca tan grande como para albergar una vaca. Al escuchar a la Garra de la Muerte hablar en el idioma de la Federación, la perplejidad inicial de Remo se convirtió instantáneamente en asombro. “Mierda. ¿Basura?” “¿Basura?” Las pupilas de color ámbar lo miraron fijamente. Claramente no entendía lo que decía, pero podía leer la expresión de su rostro. “¿Has visto otra Garra de la Muerte que hable?” Remo asintió rápidamente. Aunque no sabía por qué esta criatura podía hablar, parecía haber desencadenado un evento oculto. “Nuestro refugio también tiene uno…” – chapurreó en el idioma de la Federación, tras respirar hondo. “¿De qué refugio eres?” Parecía saber mucho sobre refugios. “404.” “404…” Las pupilas ámbar se contrajeron ligeramente, mientras la Garra de la Muerte reflexionaba. “¿Eres Yong?” – preguntó Remo tras percibir la mirada aturdida en sus ojos. Llevaba un buen rato en silencio. “Yong… ¿Quién es? El nombre me suena…” – De repente, como si recordara algo, la Garra de la Muerte resopló con fuerza. – “Ahora lo recuerdo… ese experimento… je. Después de tantos años, todavía hay gente que se acuerda de eso…” Remo frunció el ceño. “¿Experimento?” “El emperador inmortal… su nombre. O mejor dicho, su nombre en clave… era Yong. Pero ese descabellado plan fracasó. Puedes ver el desastre que provocó ahí fuera.” – explicó la Garra de la Muerte, hablando lentamente. Remo había leído sobre ese plan en los registros de los experimentos que había publicado SiSi en el foro, así que no lo resultaba desconocido. Lo que lo desconcertaba era la identidad de la Garra de la Muerte que tenía delante. No era Yong y obviamente no era el administrador. Sin embargo, parecía saberlo todo. “¿Cómo debería llamarte?” – preguntó Remo. “¿Qué pasó…? Buena pregunta. Ya que conoces el proyecto Yong, debes conocer el experimento que se realizaba en el Refugio 79.” – respondió, tras un largo silencio. Al ver que la persona frente a ella asentía, la madre de las Garras de la Muerte comenzó a hablar lentamente. “Bien, entonces no necesito empezar desde el principio… Tras la muerte del primer administrador, ajustamos nuestro enfoque experimental, adoptando una estrategia más radical. Transformamos el área que rodeaba el refugio en una zona de investigación, capturando criaturas mutadas del páramo para su modificación genética. Luego las liberamos en la zona de investigación para simular un entorno más hostil… Este lugar es un campo de pruebas natural. En teoría, nuestras cámaras podrían cubrir cada rincón del refugio y observar todo el experimento. Tras completar esos preparativos, comenzamos a clonar en masa cuerpos inacabados para enviarlos al área del experimento. Registramos sus tasas de supervivencia, su esperanza de vida y otros indicadores. Luego seleccionamos a los más idóneos para su mejora genética y repetimos el experimento… Y a lo largo de este proceso, no solo evolucionaron los clones. Las criaturas mutadas que capturamos en el exterior también evolucionaron a un ritmo acelerado bajo la selección natural…” De pie junto a la madre de las Garras de la Muerte, Remo leyó los subtítulos en la máquina virtual y no pudo evitar a tragar saliva, asustado. ‘¿Qué clase de batalla campal era esta?’ La madre de las Garras de la Muerte continuó. “Obtuvimos muchas muestras excelentes… Sin embargo, lo que nos preocupaba era que, si bien eran casi perfectas en términos de función física, estaban lejos del término eterno que habíamos imaginado. Además, cada vez había más datos experimentales que indicaban que cuando nuestro planeta entrase en una nueva era, el desempeño de los humanos en la selección natural no sería tan bueno como el de esos mutantes… Ni hablar de dar origen a una nueva civilización, era más probable que en unos miles de años no quedase ni un rastro de la humanidad en este planeta… Nos enteramos que en algunos refugios estaban investigando subespecies de humanos. Supuestamente, esos seres eran incluso más tolerantes a los entornos extremos que las cucarachas. Aunque no sabemos si tuvieron éxito, su línea de investigación sin duda nos inspiró. Si no nos limitamos a una forma de vida, nuestra civilización puede continuar de otra forma… en otra forma de vida inteligente… Por ello, más tarde, ajustamos nuestro enfoque experimental por segunda vez. Dejamos de centrarnos en clones y ampliamos nuestras opciones a todas las especies de la zona de investigación. Y en poco tiempo se destacó una muestra excelente…” Remo tragó saliva, nervioso. “¿Las Garras de la Muerte…?” “Así es.” – La mMdre de las Garras de la Muerte parpadeó. – “Posee una vitalidad inmensa y capacidades físicas inigualables. Hasta las servoarmaduras palidecen en comparación con una Garra de la Muerte completamente desarrollada… Y lo más importante, con inyecciones regulares de un suero especial, teóricamente podría alcanzar la verdadera inmortalidad. Aunque desde la perspectiva actual esto pueda parecer complicado de aceptar, es posible que las cosas cambien en unas décadas. Cuando nuestra civilización entre en una nueva era, cuando todos abracen la evolución, entonces a esa gente probablemente no le importe el aspecto de su emperador. Nuestra misión se habría cumplido de una forma diferente… La nueva era nos alabaría. En el tercer año del proyecto, cultivamos con éxito ejemplares casi perfectos, capaces de servir como nuevos contenedores para nuestra conciencia. Así, mediante cirugía de trasplante neuronal, trasplantamos con éxito la conciencia de algunos de los residentes a cuerpos eternos… Sin embargo, nuestro experimento salió mal. Esas muestras eran demasiado inteligentes. Lo eran tanto que, aunque los habíamos aceptado, ellos no parecían estar dispuestos a aceptarnos a nosotros. Debido a un error, algunos de los sujetos experimentales atravesaron la zona restringida y escaparon. Entre ellos, había criaturas mutadas y también otros clones que ya habían sido descartados… Deberías haber visto esas cosas por el páramo.” ‘¿Este lugar realmente es la fuente de todas las mutaciones?’ Sonaba realmente increíble. “Esas Garras de la Muerte del exterior… ¿escaparon todas de aquí?” – preguntó de inmediato. “La mayoría deberían serlo. En realidad, no se trata solo de las Garras de la Muerte. La mayoría de los primeros mutantes del páramo eran físicamente débiles… Los que escaparon debieron reemplazar a los que evolucionaron de manera natural, incluyendo los subproductos que creamos inicialmente.” – continuó la madre de las Garras de la Muerte. “¿Clones?” – Remo estaba perplejo. – “Te refieres… ¿a los salvajes de este refugio?” “Correcto. Aprovecharon sus genes modificados y formaron su propia tribu con la cultura tribal que aprendieron en el experimento. Ya ha pasado un siglo y puede que no quede ningún salvaje de pura sangre, pero deberías poder encontrar algunos individuos realmente extraordinarios entre los líderes de algunas tribus. Todos esos físicos extraordinarios, que incluso pueden poseer rasgos parecidos a los mutantes… ¿crees que son dones que les fueron otorgados por la naturaleza?” – contestó la madre de las Garras de la Muerte con calma. Luego, mostró los dientes, aparentemente en un gesto de autocrítica. – “Sin embargo, su capacidad para convertirse en líderes les ayudó a perpetuar sus poderosos genes en el páramo… eso también es el resultado de la selección natural.” Remo contuvo la respiración y pensó en las criaturas de nivel jefe que había encontrado en las versiones anteriores. Incluyendo al Oso del Clan Mano Sangrienta o a Colmillo Dorado del Tribu Mastica Huesos. ¡Su linaje y genes provenían del Refugio 79! “Pensé que eso se debía al despertar…” La Madre de las Garras de la Muerte soltó una carcajada. “¿Despertar? Je. ¿Así llamas a ese fenómeno?” “¿Eres una investigadora?” – exclamó Remo, mirándola fijamente. “Investigadora… Algo así, participé en los experimentos.” Tras un largo silencio, la Madre de las Garras de la Muerte agitó sus largos cuernos y habló con un tono de broma. “Deja de fingir. Después de hablar tanto tiempo, seguro que ya lo has adivinado… Soy la administradora. Cierto… Y algunos también me llaman el Gran Dios Ciervo.”


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