lunes, 28 de septiembre de 2026

JDR - Capítulo 400

Capítulo 400

¡Al frente de batalla!
Traducido por Tars
Corregido por Noe
Editado por AMarauder


Plan
Creo que es nuestra última oportunidad… Si no podemos hacer que se queden en el Valle del Río y regresa para abastecerse y reunirse con refuerzos, nos enfrentaremos a una crisis mucho mayor que la actual…
Refugio 79, oficina del Administrador. Además de Chu Guang, había una docena de personas presentes. Hace unos días, cuando partió del Distrito de Qingquan hacia el Valle Afortunado, había dado la orden de trasladar el cuartel general al frente. Además de asesores como Vanus, los oficiales de la Primera Legión, incluido Llave Inglesa, también fueron transferidos. Chu Guang sostenía un plan operativo escrito a mano y, tras leer la introducción, echó un vistazo al índice. El plan completo constaba de 24 páginas y había sido redactado por Manantial, comandante de la Legión Tormenta. Objetivamente, estaba muy bien escrito, con una planificación detallada tanto de movimientos generales como de los detalles más específicos. El plan dividía la campaña en tres fases: combate aéreo, terrestre y asalto. Incluía descripciones detalladas de objetivos, el número de efectivos para lograr el éxito y la cantidad de armamento que se necesitaría. Incluso tenía planes de contingencia para diferentes escenarios. Era evidente que este plan no se había desarrollado en un día. Chu Guang había notado desde hacía tiempo que, desde que la Legión Tormenta llegó al Valle Afortunado, o mejor dicho… desde que se disparó el cañón principal de 400mm, Manantial había estado observando la aeronave. Registraba datos como el alcance de observación, la precisión de la artillería, el intervalo de disparos, la velocidad de giro de los cañones, la eficiencia de sus unidades de reconocimiento… Todos esos parámetros operativos se habían incluido como prueba en su plan operativo, haciendo que cada etapa del plan fuera diseñada específicamente para abordar las posibles debilidades identificadas. Y aunque el plan era muy detallado, Manantial aún remarcó un punto clave al final.

Notas
…La disparidad entre el enemigo y nuestras fuerzas es enorme. Nuestras posibilidades de alzarnos con la victoria son inferiores al 20%. Será imposible volver a usar el mismo método. ¡Solo tenemos una oportunidad!
Dado que el resultado se decidirá en una sola batalla, no hay necesidad de conservar nuestras fuerzas.
¡Se recomienda la movilización general!
Chu Guang le pasó la última página del plan a Vanus. “¿Qué te parece?” Vanus tomó el plan y lo hojeó, tardando un poco más que Chu Guang. Lo leyó hasta el final y, tras un momento de reflexión, hizo una evaluación objetiva: “Está bien escrito, pero es un poco conservador. En mi opinión… hay un 30 % de probabilidades de éxito.” Como capitán de infantería clon de la Legión, no había estado en la aeronave. Los parámetros operativos detallados de la misma eran clasificados. Solo pudo analizar, a través de varios informes públicos, los datos probados en combate real, por eso consideraba que la evaluación de Manantial debía tener una precisión mayor del 70%. La única ventaja de la Nueva Alianza probablemente residía en su red de inteligencia. Tras la huida despavorida de la Tribu Mastica Huesos, la red de inteligencia de la Legión en la Provincia del Valle del Río era prácticamente inexistente. El Estado Libre de Bugra, al norte, podría tener espías de la Legión, pero estaba demasiado lejos. Las rutas comerciales de la Nueva Alianza con el norte apenas habían empezado y, debido a su rápido crecimiento, aunque algo de información llegase a la Legión a través de esta vía estaría varios meses desactualizada. Llave Inglesa frunció el ceño a su lado. “¿Solo el 30%?” Vanus asintió, hablando con cautela. “Sí… En mi experiencia, las batallas en las que participa el Corazón de Acero suelen ser guerras unilaterales, o lo que llamamos guerra de supresión. Teniendo esto en cuenta… Puede que no tengan experiencia en guerra electrónica o que simplemente les falte experiencia. Perdonad mi franqueza, pero esto es una apuesta muy arriesgada.” Chu Guang reflexionó un instante, antes de responder. “Apostamos a que el oponente nunca se ha enfrentado a este tipo de táctica.” Vanus asintió. “Sí, es un plan descabellado, y no te recomiendo que lo adoptes. Pero debo admirar al comandante de tu legión. En solo un mes, ha logrado estudiar a fondo todos los parámetros del Corazón de Acero.” Chu Guang sonrió levemente. Las habilidades eran sin duda un aspecto importante, pero la clave residía en su capacidad para intercambiar información con ayuda del campo morfogénico. Todos los jugadores del foro, independientemente de su profesión o condición, podían proponer análisis basándose en la información recopilada en el juego. Los jugadores podían determinar qué conclusiones eran más fiables. Si bien las armas de la Alianza se sitúan en su mayoría al nivel de la Segunda Guerra Mundial o de la Guerra Fría, su tecnología de la información podría incluso superar la de la Era de la Federación. Después de todo, el campo morfogenético, que no podía ser bloqueado ni interferido por la tecnología actual, parecía haber sido desarrollado después de que el primer administrador del Refugio 404 entrara en la Era del Páramo. También estaba todas las vidas que arriesgó la Legión Tormenta para obtener toda esa información… Tras tomar el plano de manos de Vanus, Chu Guang lo examinó fijamente durante unos cinco minutos antes de volar a hablar. “Tengo la intención de adoptar este plan.” Al oírlo, Vanus mostró un atisbo de sorpresa. “Estás… ¿seguro?” – preguntó, mientras lo miraba. Chu Guang asintió. “Sí, estoy seguro.” “No quiero desanimarte, ¡pero implementar este plan requiere una enorme cantidad de efectivos! Puede que esa nave tenga menos de 10.000 personas… Si queremos implementar este plan en una semana, como mínimo, necesitamos movilizar al menos 7000 personas en 3 días.” “3 días... ¿Es siquiera posible?” Y no estaba solo, los demás oficiales también mostraron inquietud. No era cobardía, sino simplemente una consideración estratégica; planificar una batalla tan importante en una semana era demasiado precipitado. La guerra no era como el ajedrez, donde simplemente colocar una pieza podía determinar la victoria o la derrota. Una batalla de tal magnitud requería al menos de un mes de preparación para asegurar la coordinación entre las unidades y la correcta ejecución del plan. La última batalla contra la Tribu Mastica Huesos requirió de un mes y medio de preparación antes de lanzar el ataque. “Es factible. 3 días son más que suficientes. ¡La movilización no es un problema!” – respondió Chu Guang con una leve sonrisa. Confiaba en sus jugadores. No era por el poder que le otorgaba el refugio, sino porque ya no era solo un juego. La Nueva Alianza no le pertenecía solo a él, sino a todos aquellos que habían luchado con uñas y dientes por esta tierra. Cuando se enfrentaban a amenazas de vida o muerte, ya fueran agricultores, pescadores o comerciantes… Todos darían un paso al frente sin dudarlo. No solo por lucro, sino para proteger su mundo. No necesitarían una semana para movilizarse, con un minuto era más que suficiente. “Además de la movilización… Planeo desplegar mercenarios junto al ejército regular. Siendo conservadores… ¡el número de soldados en esta batalla alcanzarán los 10.000! Chu Guang cerró el plan que tenía en las manos y lo colocó sobre el escritorio. A continuación, miró a los oficiales. Al ver esos ojos repletos de espíritu combativo, hizo una pausa antes de hablar. “Longitud de las trincheras… dónde colocar ametralladoras… No son mi especialidad, pero hay una frase en este plan con la que estoy completamente de acuerdo. Si no logramos que esa aeronave se quede aquí, tendremos mayores problemas en el futuro. Debe quedarse. ¡Sea como sea!” Ni siquiera hacía falta mencionar ese 30% de posibilidades de victoria, aunque fuera del 1%... ¡lo intentaría!
* * *
Tras concluir la reunión, Chu Guang utilizó un dispositivo de comunicación desechable para enviar la siguiente fase de los preparativos de trabajo a Pequeño7, que se encontraba en el refugio. El mensaje ocupaba menos de 10 MB e incluía la actualización de la página web, así como los detalles de la movilización general y el plan específico para reclutar mercenarios. La última parte estaba dirigida principalmente a los PNJs. Pequeño7 lo traducía del chino al idioma de la Federación y transmitía con precisión las órdenes a los distintos departamentos e individuos. De hecho, incluso sin su movilización, los jugadores ya habían interrumpido gradualmente sus actividades. Comenzaron a concentrarse en el Valle Afortunado para prepararse para la nueva expansión. Mientras tanto, era de día en el mundo real. Manantial inició un hilo en el chat para charlar, adjuntó el plan de batalla, etiquetando a los comandantes de cada legión. Al observar los nombres de tantos peces gordos en el foro, Manantial se mostró algo cauteloso, eligiendo cuidadosamente sus palabras. O mejor dicho… estaba nervioso. Después de todo, la capacidad de mando y la de escribir eran cosas totalmente distintas. La primera implicaba estrategia y táctica, mientras que la segunda se centraba en las relaciones interpersonales. Obtuvo acceso a Wasteland Online casi al mismo tiempo que Soy la Oscuridad, durante la alfa cerrada. En comparación con aquellos que obtuvieron acceso mucho antes y que podrían considerarse jugadores de primer nivel, sus logros no eran tan destacados. En términos prácticos, se sentía como un general dando órdenes a un mariscal. En cualquier otro MMORPG, lograr convencer a todos estos jefes requeriría una gran cantidad de esfuerzo. Afortunadamente, el ambiente en los servidores de Wasteland Online siempre había sido bueno. Gracias a que los desarrolladores del juego eran buenas personas y no incitaban deliberadamente a los jugadores a enfrentarse entre sí ni a competir para subir de nivel, todos tuvieron una gran experiencia. Jugadores de distintos niveles eran amigos, ya fueran de nivel T0, T1 o T2. Era muy diferente al ecosistema de otros MMORPG, donde abundaban los jugadores que pagaban para ganar, los que se comportaban como princesas o los que se dedicaban a adular a los demás. Siempre y cuando la estrategia estuviera bien redactada, les gustaría la publicación y la leerían con atención, incluso si la hubiera escrito un principiante.

Caballo Blanco
Creo que tu plan es bueno, solo ten un poco más de confianza. EAcuerdo

N1
¡Exacto! ¿La tasa de éxito es del 20%? ¡Claramente la ventaja está de nuestro lado! EMola

Habrá Tiempo Suficiente
Los asuntos profesionales realmente deben ser manejados por profesionales. Hermano, contamos contigo. Eres nuestro comandante. EAcuerdo

Vendaval Nivel8
+1

Comandante Agua de Manantial
Ejem… Me halagan… En realidad, esta es mi primera vez comandando una batalla de tal escala…

Topo Escapando del Desfiladero
Ja, ja, ja, no hay problema, ¡Rommel solo era teniente en su primera batalla! Después de esta, al menos podrás convertirte en comandante de división. EAsombro2

Golpe de Remo
¡La Legión de la Muerte obedecerá tus órdenes! ¡Déjanos a nosotros los combates más peligrosos!

Pollo a Medianoche
¡La Legión de la Jungla también se une! EAMatar

WC Realmente tiene Mosquitos
¡Piloto experto solicita despliegue en la batalla! EGanador
Al ver las respuestas en la pantalla, Manantial se emocionó y respiró hondo antes de escribir sus respuestas…

Comandante Agua de Manantial
¡Gracias! ¡Gracias a todos por su apoyo! La batalla decisiva comenzará en una semana. Asignaré las tareas más adecuadas a cada unidad, su equipo y entornos de combate preferidos… Espero que confíen en mí y sigan mis órdenes en batalla. ¡Les prometo que no los defraudaré!

Caballo Blanco
No hay necesidad de formalidades, todos somos de la Nueva Alianza. Dinos donde debemos ir… ¡y nosotros nos encargaremos del resto! EMola

Golpe de Remo
¡A la carga!
* * *
A la mañana siguiente. La tranquilidad en la ciudad exterior de la Ciudad de Boulder se vio interrumpida por una serie de gritos enérgicos y nítidos. “¡Extra! ¡Extra! Punto muerto en el frente, ¡la Nueva Alianza lanza una movilización general y recluta mercenarios para la batalla! ¡Generosas recompensas! ¡Es una oportunidad única!” Los repartidores de periódicos recorrían las calles, gritando mientras entregaban periódicos a quioscos, tabernas y tiendas, o los deslizaban en los buzones de sus clientes. En una taberna que aún no había abierto, una gran multitud rodeaba un periódico recién impreso, charlando animadamente. “La Nueva Alianza recluta mercenarios… ¡50 fichas o 100 monedas de plata por día!” “Maldita sea… ¡Eso es medio mes de sueldo!” – jadeó un hombre con manchas de aceite en la ropa. A juzgar por su atuendo, parecía ser un trabajador de una fábrica de maquinaria de la zona. Al oír hablar de recompensas tan generosas, muchos se emocionaron. “¿Esos paletos de los suburbios del norte tienen tanto dinero?” – preguntó un mercenario a su lado. “Me enteré de que el banco de la Ciudad de Boulder les prestó una gran cantidad de dinero, y todas esas fichas están depositadas allí. No tienes que preocuparte por que no te paguen.” – respondió un amigo mercenario. Al fin y al cabo, gastar dinero prestado no es doloroso. La paga de la Nueva Alianza era casi el doble de lo que la Ciudad de Boulder pagaba durante la Marea. Además, 100 monedas de plata al día solo era la paga base para un mercenario individual, pagarían mucho más por un grupo de mercenarios bien entrenados. Al oír las palabras de su compañero, el mercenario se sintió inmediatamente tentado y miró al tabernero sentado en la puerta. “¿Cómo me registro?” “Sale en el periódico… Tienes que llevarlo al punto de reclutamiento de mercenarios al sur de la Ciudad del Amanecer… Te darán ropa y un arma.” – respondió el tabernero impaciente tras soltar un bostezo. “¡Dame uno!” Sin dudarlo, el mercenario sacó su bolsa, le arrojó una ficha, agarró un periódico del puesto y se lo metió en el bolsillo. Muchos hicieron lo mismo. Ese mismo día, más de 3000 mercenarios con un periódico en la mano, partió de la ciudad hacia los suburbios del norte. Aunque las balas no tenían ojos, no necesariamente eran mucho más peligrosas que los mutantes. Para esos mercenarios que vivían al límite, era un trabajo como cualquier otro y naturalmente preferían trabajar para quien ofreciera un precio más alto. Además de la gente más intrépida, las calles y callejones de la Ciudad de Boulder bullían de conversaciones sobre la situación en el frente. Todo indicaba que el estancamiento pronto llegaría a su fin. Una batalla decisiva se estaba gestando a 150 kilómetros de distancia, en el Valle Afortunado… Mientras los habitantes de la Ciudad de Boulder comentaban la noticia, la oficina del Diario del Superviviente también bullía de actividad. Los editores estaban ocupados organizando el material y dándoles formato. Prácticamente sus cabezas estaban hundidas en montones de papeles. Excepto por una persona… Hal, el Redactor Jefe del periódico. A diferencia de los últimos días, estaba preocupado mientras estaba sentado junto a la ventana con un cigarrillo colgando de los labios. Sus ojos habían perdido su brillo. Aunque las ventas del periódico se habían disparado, no estaba nada contento. Hace apenas unos días, su hermano mayor, Kariman, había llegado a la Ciudad de Boulder para verlo. Había traído noticias de la Provincia del Atardecer. Con el apoyo de la Legión, el Reino de Halcón desató una guerra a gran escala contra los Reyes del Desierto. Las llamas del conflicto ya se habían extendido hasta el Reino del León en el Oasis número 9… Y esa noticia era del mes pasado. Con un problema tan grave en su hogar, Hal se sentía desesperado. Quería enviar a un reportero a la Provincia del Atardecer, pero nadie se atrevía a aceptar un trabajo tan peligroso. Adentrarse en el desierto era bastante arriesgado, y aún más en plena guerra. Por muy alto que fuera el sueldo, había que estar vivo para poder gastarlo. Justo cuando ya no sabía qué hacer, apareció un salvador… “Me voy al frente. La Alianza probablemente avanzará hacia el desierto. Cuando llegue al Oasis número 9, intentaré enterar sobre cómo está tu familia.” Habrá Tiempo entró en la redacción del periódico sin andarse con rodeos. Miró fijamente a Hal, que estaba sentado junto a la ventana, y fue directo al grano. Llevaba una mochila que medía la mitad de su estatura, con un fusil de asalto LD-47 colgando a su lado. Todo su equipo y equipaje estaban preparados. Hal se quedó atónito por su declaración. Solo cuando las cenizas del cigarrillo cayeron sobre sus pantalones se levantó bruscamente del taburete. Se acercó rápidamente a Habrá Tiempo, estrechándole la mano con entusiasmo. “¡Gracias! Lo siento, aparte de darte las gracias, ¡no sé qué más decir!” “De nada, pero ser corresponsal de guerra no es fácil. Recuerda pagarme el doble.” – bromeó Habrá Tiempo, al ver su rostro agradecido. “¡Te pagaré el triple! ¡También te daré mi sueldo!” – respondió Hal, emocionado. Habrá Tiempo tosió levemente. “Eso no es necesario…” Simplemente estaba bromeando. Después de haber dedicado tanto tiempo a trastear con prótesis biónicas y haber abierto el mercado de la Ciudad de Boulder para la Alianza, realmente no le faltaba dinero. Justo cuando Hal estaba a punto de contestar, una voz sorprendida surgió de repente desde un lateral. “Espera, ¿qué quieres decir? ¿Vas al frente?” Habrá Tiempo se giró en dirección a la voz, solo para ver un par de ojos sorprendidos mientras lo miraban fijamente. Tenía una cabellera de color verde esmeralda. Al notar la expresión de Dori, Hal tosió levemente, tratando de hablar en nombre de Habrá Tiempo. “La gente anhela saber la verdad y siempre se necesitará a almas valientes que se atreven a ir a dónde la mayoría no lo hace…” “Basta de hipocresía… Solo te preocupa tu familia y tienes demasiado miedo de volver. Intentas endosarle a otro tus problemas.” – dijo Dori, mirándolo fijamente. Sus palabras dieron en el clavo. – “¡Eso es abusar de tu autoridad!” La redacción del periódico estaba extrañamente silenciosa, incluso el sonido de las páginas había cesado. Sintiendo las miradas a su alrededor, Hal se defendió, avergonzado. “Por supuesto que soy una persona común y corriente… Admito lo que dijiste, realmente no me atrevo a regresar, ni tengo la capacidad, pero no estoy de acuerdo en que esté abusando de mi autoridad. Los residentes de la Ciudad de Boulder están interesados en lo que sucede en la Provincia del Atardecer… y últimamente prestan más atención a lo que ocurre en el exterior. También lo estoy considerando desde la perspectiva del periódico.” Dori ignoró sus palabras y miró a Habrá Tiempo, taladrándolo con la mirada. “¿De verdad vas al frente?” Habrá Tiempo asintió. “Sí.” Esos hermosos ojos estaban repletos de reticencia y preocupación. “Puedes quedarte…” – susurró con tono de súplica, bajando la barbilla. “Si no voy, este lugar se convertirá en el frente.” – respondió Habrá Tiempo con una sonrisa, revolviéndole el pelo con la mano. Si la Legión llegaba hasta aquí, no les importaría quien pertenecía a Ciudad del Amanecer, a la Ciudad de Boulder o a la Nueva Alianza. Tomarían todo lo que pudieran y quemarían lo que no. Al final, todo sería suyo y esclavizarían a los que no murieran… Igual que el Campamento Hoja Caída. Al sentir el calor de su mano sobre su cabeza, las mejillas de Dori se sonrojaron ligeramente, pero no se apartó. Se mordió ligeramente el labio inferior, sin lograr convencerlo del todo. “Me pagan el mes que viene, te prometí invitarte a comer… Tienes que volver sano y salvo…” – murmuró con voz muy baja. Habrá Tiempo no pudo evitar sonreír. Estaba convencido de que podría regresar. Mientras la Nueva Alianza no cayera, despertaría 3 días después, sin importar cuántas veces muriera. Sin embargo… No iba a hacer bromas insensibles. “Lo prometo.” – respondió con un tono suave, mirándola a los ojos.
* * *
Ya fueran guerreros o artesanos, sin importar su profesión o su nivel, recibieron el anuncio de movilización del servidor y respondieron a la llamada. Al mismo tiempo, en una granja al norte de Ciudad del Amanecer… Makka Pakka saltó del tractor humeante y miró al viejo granjero que llevaba una azada no muy lejos. “¡Viejo! Cuida de los cultivos durante los próximos días. Te dejo la llave del tractor aquí.” No sabía el nombre del PNJ. Pero, tras haber trabajado juntos en la granja durante tanto tiempo, se conocían bien. Al igual que muchos otros agricultores de la zona, aprendieron a conducir un tractor gracias a Cansado de Cazar Tigres. Actualmente, el nivel de agricultura de Makka Pakka había alcanzado el nivel 6, ya estaba a solo 4 niveles de la mansión de sus sueños. El dinero y todo lo demás era secundario. No podía descuidar los cultivos. El viejo granjero tampoco sabía su nombre, pero conocía a ese extraño individuo. A pesar de ser un noble residente del refugio, realizaba este trabajo duro a su lado, e incluso parecía disfrutarlo enormemente. Y no solo eso, sino que valoraba las cosechas del campo más que su propia vida. Anteriormente, una bestia de múltiples patas se había conseguido pasar des del Distrito del Olmo. Todos huyeron al verlo, pero él se lanzó hacia la bestia blandiendo su azada. De hecho, logró ahuyentarla. Era complicado imaginar qué le podía llevar a dejar los cultivos sin vigilancia durante varios días. “¿Adónde vas?” – gritó el anciano, al ver al joven listo para irse. “¡Al frente!” – respondió sin darse la vuelta. Sacudiéndose el polvo de su equipo, Makka se echó la mochila al hombro. El anciano se quedó atónito, con la azada en la mano. “¿Cuándo vas a volver?” “¡Cuando hayamos ganado!” Sin esperar la respuesta del anciano, Makka Pakka tarareó una melodía y se dirigió a la entrada de la granja, donde se reunió con Cansado de Cazar Tigres. “¿Para qué llevas todo eso? Somos pilotos. Volveremos en seguida.” – bromeó Tigre con las manos en los bolsillos, mientras miraba su saco de arpillera y la revista que colgaba de su mochila. Había escuchado que los aviones de hélice no durarían ni 2 segundos contra ese coloso de metal, pero decir que volverían en un rato era una exageración. Como mínimo, tardarían 3 días. Makka soltó una risita. “Hay otros que van a pilotar esos aviones. Esta vez… ¡Vamos a pilotar algo bueno!” “¿El qué?” – preguntó Tigre, curioso. “¡Un tanque!” – respondió, alzando la barbilla, completamente emocionado. Al oír esa palabra, Tigre se quedó estupefacto. “¡Caramba! ¿Alguna vez has conducido esa cosa?” – exclamó, antes de empezar a dudar. – ‘Espera… ¿Desde cuándo tenemos tanques?’ Makka no dio explicaciones. En cambio, se rio entre dientes. “¡No! ¡Pero no importa! ¡El director de la fábrica N81 me dijo que es lo mismo que un tractor!” Tigre no pudo evitar soltar una carcajada. “¡Es completamente diferente!” “No te preocupes, no es tan difícil como crees… Luego engañaré a alguien de tipo fuerza para que ayude a cargar la munición. Encárgate de conducir y de pisar el acelerador a fondo.” – respondió Makka, dándole unas palmaditas en el hombro.


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