miércoles, 15 de abril de 2026

JDR - Capítulo 375

Capítulo 375

¿El bastardo del desarrollador está tramando algo otra vez?
Traducido por Tars
Corregido por Noe
Editado por AMarauder

En un cielo despejado, un avión de ataque Mosquito W-2 rozaba las nubes, rumbo al Valle Afortunado. A unos 30 kilómetros por detrás, un avión de transporte Libélula con un sistema de comunicación de globo de hidrógeno lo seguía. Tail tenía razón. El Administrador no abandonaría a sus puerros. En cuanto se perdió la señal, generosamente envió un segundo equipo de comunicaciones. Sin embargo, por generoso que fuera… este equipo tampoco era barato. Antes de realizar el segundo lanzamiento aéreo, Chu Guang necesitaba averiguar qué había sucedido exactamente con la base de comunicaciones anterior para evitar repetir los mismos errores. Enviar tropas terrestres sería demasiado lento. Sin una red de carreteras adecuada, no había forma de desplazarse con rapidez. Incluso si toda la Legión Tormenta estuviera equipada con exoesqueletos básicos, solo podrían recorrer unos 30 kilómetros al día. Aunque las legiones controladas por los jugadores poseían un formidable poder de combate y una moral elevada. Su disciplina solo se desplomaría si se aburrían. Sería poco realista esperar que hicieran una marcha forzada de más de 100 kilómetros. Por lo tanto… ¡Dependía de su fuerza aérea! “Aquí Caída de Pluma… Acercándose al espacio aéreo objetivo. Buscando señales terrestres.” Mirando de reojo la máquina virtual atada a su muslo y observando que el Valle Afortunado se acercaba, Pluma presionó la palanca de control, guiando su nave fuera de las nubes. De acuerdo con los requisitos de la misión, necesitaba hacer contacto con los jugadores en tierra, averiguar qué había sucedido con la estación de comunicaciones, informar al avión de transporte Libélula y tomar unas fotografías. La tarea era demasiado sencilla… incluso lo hacía bostezar. Sin embargo, justo cuando estaba a punto de contactar con los jugadores en tierra, una sombra oscura en el horizonte llamó su atención. “Mierda… ¿Qué demonios es eso?” A lo lejos se podía ver un gigantesco dirigible de acero, que parecía un Roc extendiendo sus alas. Su enorme cuerpo metálico no era lo único impresionante, sino también el deslumbrante despliegue de armas que adornaba todo su cuerpo. Era difícil imaginar cómo un objeto tan enorme lograba flotar. Pero aún más inimaginable era que estuviera propulsado por una larga hilera de hélices. Los dos conceptos aparentemente contradictorios de primitivo y avanzado, coexistían milagrosamente. Los ojos de Caída de Pluma se abrieron de par en par, asombrado. No podía creer lo que veía. Pero al instante, su sorpresa se convirtió en intensa emoción y asombro. “¡Es absolutamente increíble!” Sin embargo… Parecía que habían tenido algún tipo de problema. Pluma vio vagamente como una de las hélices estaban echando chispas, como si se hubiera incendiado. Justo cuando estaba pensando en acercarse para verlo mejor, noto de repente como un cañón enorme giraba lentamente para apuntar hacia él. El calibre… ¡Era de al menos 100mm! En cuanto sus ojos se posaron en el cañón, su rostro cambió al instante. “¡Maldición!” No había tiempo para dudar. Tiró inmediatamente de la palanca, intentando volar por debajo de la aeronave. Al mismo tiempo, cambió el canal de comunicaciones al que usaba la Libélula a 30 kilómetros de distancia para informar de la situación. “¡Dirigible! Un dirigible armado no identificado avistado sobre el Valle Afortunado, sospech…” Antes de que pudiera terminar su última palabra, una llamarada anaranjada interrumpió sus pensamientos. Ni siquiera escuchó el disparo del cañón. Una ventana azul apareció entre una insondable oscuridad.

Conexión perdida.
Quitándose lentamente el casco, Caída de Pluma se incorporó en su cama. Miró a su alrededor desconcertado un buen rato antes de volver a la realidad. ‘¡Santo cielo!’ Dispararon sin previo aviso. ¡Un comportamiento absolutamente deshonroso!
* * *
“¿Una aeronave? Espera… ¿Qué quieres decir con sospechoso? ¿Oye? Amigo, ¿sigues vivo?” Sobre el cielo despejado… Sentado en la cabina, Respuesta Poco Profesional se dio cuenta de que la situación podría ser más grave de lo que inicialmente imaginó. Sin embargo, la voz nunca respondió. Al escuchar la estática que llegaba a través del canal de comunicaciones, ya no dudó. Aceleró mientras inclinaba el avión hacia la izquierda y realizó un hermoso arco para regresar al aeropuerto al norte de Ciudad del Amanecer. Un avión de transporte trimotor fabricado íntegramente en aluminio tipo A3 y equipado con un completo instrumental, era mucho más valioso que el destartalado W-2. “¿Por qué giramos? ¿No nos dirigíamos al Valle Afortunado…?” – gritó Fuego y Hielo desde la cabina trasera. “La situación ha cambiado… Pluma dijo que vio un dirigible.” “¿Dirigible?” Fuego y Hielo estaba algo desconcertado. Antigüedades como esa prácticamente desaparecieron después de la Primera Guerra Mundial… No había nada que temer. Era una lástima que el cañón de 37mm se hubiera instalado en otra Libélula. Con un buen ángulo, hasta confiaba en poder derribar esa cosa con su cañonera. “No lo sé… Me da la impresión de que no es una simple aeronave. Para derribar a Pluma nada más verlo… Definitivamente lo detectaron hace tiempo.” “¿Quieres decir que esa aeronave tiene un radar?” – exclamó Fuego, sorprendido. “Probablemente. Un radar no es tan complicado de conseguir. Pero si lo tiene un dirigible, no son depredadores… Sin embargo, probablemente no tenga armas guiadas, sino cañones antiaéreos o algo así.” – contestó Respuesta Poco Profesional tras reflexionar. Después de todo, si tuvieran misiles, probablemente habrían sido derribados incluso antes de entrar en el alcance visual. “Tecnología de vuelo de la Primera Guerra Mundial, sistemas de control de fuego de la Segunda Guerra Mundial… ¿Qué clase de chatarra industrial es esa?” Pero incluso la basura superaba la capacidad de su destartalado avión de transporte. Respuesta Poco Profesional se burló. Sentía que ni siquiera necesitaba tecnología tan avanzada. Incluso si le hubieran dado un Nanchang CJ-6, un viejo avión de hélice habría podido derribarlos con un par de ametralladoras de 7,62… ¡Ni siquiera necesitaría misiles aire-aire! Bueno… eso sería si no ocurriera nada inesperado. Fuera lo que fuese, Respuesta Poco Profesional no dudó en acelerar a fondo para huir a toda velocidad…
* * *
En el puente del Corazón de Acero. Al observar el montón de chatarra quemada sobre la mesa, McClennan se quedó brevemente desconcertado, pero sus ojos pronto brillaron de ira. “¿Qué es esto?” “General, esto es lo que se enredó en nuestras hélices. Estaba colgando de un globo, probablemente sea una cuerda…” – respondió, rápidamente. De pie frente al general McClennan, el ingeniero vestido con ropa de trabajo para grandes altitudes inclinó la cabeza, tragando saliva, nervioso. El oficial técnico que lo acompañaba dio un paso al frente, apretó el hilo entre los dedos y se quedó pensativo durante un buen rato. “Contiene carbono y silicio… así como fibra óptica.” Era materiales comunes en el páramo, se podía encontrar en todo tipo de construcciones. Se decía que en la lejana Era de la Prosperidad, los humanos eran criaturas que se morían si no hablaban. Tenían el cuerpo cubierto de altavoces y cada pared estaba repleta de radios o dispositivos similares. La fibra óptica, hecha de material compuesto de carburo de silicio y tan fina como un cabello, se extendía como capilares por cada rincón de la ciudad, formando una vasta y compleja matriz de información. Aunque esa tecnología se había perdido sistemáticamente, esas cuerdas del grosor de un cabello sobrevivieron al igual que los escombros de hormigón. Eran bastante ligeras y cientos de veces más resistentes que una cuerda común. No era tan fuerte como los alambres de metal ni tan resistente al calor. Por lo tanto, los carroñeros no se molestaban en recogerlo. Por supuesto, ese no siempre era el caso. Algunos asentamientos de supervivientes lo utilizaban para transmitir información, aunque era raro. “Alguien debió atar esta fibra al globo de hidrógeno y acabó casualmente enganchada en nuestra hélice.” Un cortocircuito provocó la ignición del hidrógeno atrapado en el motor, lo que provocó la combustión del aceite en el eje de la transmisión. El navegante emitió un juicio basado en su experiencia. Sin embargo, el ayudante que estaba a su lado no quedó satisfecho con su explicación. “¿Coincidencia? No creo que sea una casualidad. ¿Quién lanzaría globos al cielo sin motivo? ¡Es claramente una trampa deliberada y maliciosa!” “También lo creo. Debería ser un globo antiaéreo…” – reflexionó el oficial del Estado Mayor. – “Ya nos hemos encontrado con cosas similares en asentamientos de supervivientes en el oeste.” Sin embargo… esos globos antiaéreos a los que se refería eran mucho más grandes, y estaban conectados por cables de acero mucho más resistentes. Probablemente esa era la razón por la que ni siquiera detectaron el globo. “¿Hay algo parecido por los alrededores?” – preguntó McClennan con rostro serio. El navegante sacudió rápidamente la cabeza. “No. Hice que los observadores lo revisaran cuidadosamente. ¡Este es el único en el espacio aéreo circundante!” Al oír eso, la cara de McClennan no pudo evitar volverse más desagradable. Solo había un globo, y casualmente golpeó el motor de su dirigible. No sabía si quejarse de la precisión del lanzamiento del globo o elogiar la precisión con la que su dirigible cayó en la trampa. “Sea como fuere, esta trampa apareció en nuestro camino. Quien la preparó no solo sabía que veníamos, sino que también predijo nuestra ruta…” – dijo el oficial de Estado Mayor, con el dedo en la barbilla con tono serio y pausado. – “Aunque la trampa en sí no es particularmente sofisticada, ser capaz de causarnos un problema tan grande con un truco tan barato… No debemos subestimar la capacidad de esta gente.” “¿Quién lo hizo?” – preguntó McClennan con tono grave. El oficial de estado mayor frunció el ceño. “El Gran Valle de la Grieta está demasiado lejos de aquí, el Estado Libre de Bugra tiene a nuestros hombres… La única potencia cercana capaz de hacerlo es la Ciudad de Boulder. Pero no puedo afirmarlo; después de todo, los refuerzos de la Compañía también están aquí; quizá sean ellos.” Las fuerzas de supervivientes de la Provincia del Atardecer fueron completamente ignoradas. También les desagradaban a los habitantes del desierto, pero la mayoría no se atrevía ni a hablar en su contra. Pocos se atreverían a revelarse, y tampoco tenían la capacidad de hacerlo. Después de todo, analizar rutas aéreas era demasiado complejo para ellos. Monitoreaban constantemente su ubicación en tiempo real, así como los flujos atmosféricos; y, aun así, solo podían predecir unas pocas rutas posibles. En realidad, en lugar de creer que era un acto premeditado, parecía más que podía ser una coincidencia. Sin embargo, si lo era, simplemente no explicaba como un globo de hidrógeno podía aparecer en medio de una montaña deshabitada. “La Ciudad de Boulder… Recuerdo que son restos de la civilización.” – el ayudante sacó un cuaderno de su bolsillo, hojeó un par de páginas y continuó murmurando. – “Según registros fiables, el Comité de Reconstrucción de la Posguerra les ayudó a construir un muro y les dio armas para luchar contra la Marea… He oído que son decenas de miles, puede que cientos de miles, viviendo allí. Su asentamiento no está lejos, a solo 150 kilómetros… ¿Pero por qué nos atacan?” “¿Quizás quieran advertirnos que nos mantengamos alejados? Pero es poco probable.” El oficial del Estado Mayor ofreció una hipótesis, aunque él mismo creía que era improbable. Semejante insensatez era más una provocación que una advertencia. No tenía ningún efecto disuasorio, salvo hacerles perder el tiempo e irritarlos. “Esas ratas solo se atreven a esconderse en madrigueras.” – dijo McClennan tras soltar un resoplido. – “Quien haya hecho esto, más le vale rezar para que no lo descubra… Lo juro, haré que eses tipos se arrepientan de haber nacido en este mundo.” Una vez los atrapase, los desnudaría y los colgaría bajo la aeronave hasta que se congelaran por completo. Luego los dejaría caer. Tras pronunciar esa dura declaración, McClennan se volvió hacia el tembloroso ingeniero que estaba a su lado. “¿Cuánto tardarán en arreglarlo?” “Una semana… No, 3 días… ¡En 3 días debería poder hacerse!” – dijo el ingeniero, sudando en grandes cantidades. Al oír que llevaría 3 días, una pizca de impaciencia se dibujó al instante en el rostro de McClennan. Pero sabía que insistir no serviría de nada. No había ningún aeródromo que pudieran utilizar para reemplazar rápidamente las piezas dañadas. La única opción para reparar la aeronave era descender y soltar el ancla para sujetarla. Luego, extenderían un soporte desde la escotilla como si fuera una caña de pescar, para izar a un ingeniero que desmontaría con cuidado las partes rotas y las reemplazaría por otras nuevas. La otra opción sería no repararlo y simplemente apagar uno de los motores simétricos que estaban ubicados en el ala izquierda. Las hélices restantes aún podrían impulsar el dirigible, pero la pérdida de dos motores reduciría su velocidad en un 20%. Su maniobrabilidad y estabilidad se verían afectadas. Pero esa pérdida sería admisible. La reducción en la maniobrabilidad era aceptable, ya que de todos modos un objeto tan masivo no podía depender de la agilidad para esquivar ataques. Sin embargo, viajar con turbulencias era algo que McClennan no soportaba. Sobre todo, porque imaginaba que, si regresaba con una hélice rota, ese viejo zorro de Griffin se reiría de él. Aunque no fuera una pérdida grave, ¡sería suficiente para avergonzarlo! “Toda la información que tenemos de este lugar es de hace varios años; probablemente esté desactualizada.” – sugirió un oficial del Estado Mayor que estaba cerca. – “Como de todas formas necesitamos reparar el motor, sugiero que acampemos aquí y enviemos un grupo a tierra a explorar la zona. Podemos tomar una decisión después de recopilar más información.” “Pienso lo mismo. Sugiero capturar algunos nativos de la zona e interrogarlos. ¡Quizás podamos descubrir quién está detrás de esto!” – añadió el ayudante. “Hagámoslo.” – ordenó McClennan con una expresión sombría. En cuanto terminó de hablar, el tripulante sentado en la consola de control del puente gritó de repente. “¡Informe! ¡Un objeto volador no identificado ha entrado en nuestra zona de detección de radar!” “¿Qué pasa?” – preguntó McClennan prácticamente por instinto. Con una de sus hélices dañada, estaba algo nervioso. “Parece… un avión de hélice.” – respondió el tripulante con dudas. Al oír que era un avión de hélice, McClennan se relajó y lo descartó con impaciencia. “Que se vaya.” “¡No responde!” “Entonces derríbalo.” “¡Sí!” Un miembro de la tripulación contestó inmediatamente el teléfono en la consola e informó los parámetros de disparo al operador de la sala de control de armas. Poco después, un cañón rugió sobre sus cabezas. El enorme cañón expulsó llamas, acompañadas de una ligera vibración de la aeronave. Una ráfaga de fuego explotó a lo lejos. “¡Objetivo alcanzado!” “¡Destrucción confirmada! ¡El objetivo está cayendo!” Los miembros de la tripulación en el panel de control informaron uno tras otro, aunque el derribo de un avión de hélice no era algo que celebrar. Mientras tanto, McClennan vio con unos prismáticos como el avión se precipitaba directamente hacia la ciudad bajo las nubes con un ala en llamas. Aunque no estaba seguro de si ese avión tenía algo que ver con el globo, la bola de fuego todavía le causó cierta satisfacción. “Enviad algunos hombres a revisarlo más tarde.” – ordenó McClennan con indiferencia. El ayudante se puso firme. “¡Sí!” Luego, miró al oficial del Estado Mayor que estaba a su lado. “Estás a cargo de anclar y desplegar el campamento terrestre. Mantenme informado sobre cualquier novedad relacionada con la 29º fuerza de asalto o el empleado de la Compañía.” “Entendido.” – respondió el oficial del Estado Mayor. McClennan guardó los prismáticos y se giró para abandonar el puente. En ese momento, no tenía ni idea de que el piloto del avión que acababa de ordenar derribar ya estaba en otro mundo, subiendo con entusiasmo las fotografías del Corazón de Acero al foro oficial de cierto juego.

Caída de Pluma
¡Chicos! ¡Mirad lo que encontré!
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Había tomado las fotografías casi inconscientemente justo antes de ser derribado. Afortunadamente, antes de que el equipo de comunicación a bordo fuera destruido, los datos se transmitieron a la torre de señales al norte de la Ciudad del Amanecer, sincronizándose exitosamente con su álbum de fotos. Aunque la mayoría de los jugadores estaban conectados, el entusiasmo de los jugadores de la nube por debatir sobre la nueva versión no era de ninguna manera inferior a la de aquellos que habían obtenido acceso a la versión de prueba. La publicación se volvió viral rápidamente.

¡Madre mía! ¿Otra expansión? EAsombro2

¡Un dirigible de acero! ¡Ese cañón es una locura!

Estoy llorando… Maldita sea, ¡los desarrolladores son unos bastardos! La beta cerrada ni siquiera ha acabado… ¡y ya sacan una maldita expansión!

Tío… ¿Ya no quieres acceso a la beta cerrada? EMalo

¡Los desarrolladores son increibles! EAplauso
En menos de un minuto, la publicación fue cubierta con más de cien comentarios, alborotando todo el foro. A juzgar por las insignias de la aeronave y el tamaño del cañón, muchos jugadores de la nube supusieron que la aeronave podría ser obra de la Legión. El foro era un hervidero de especulaciones sobre cómo ese trozo de metal podía flotar en el aire. Algunos decían que se trataba de tecnología antigravedad, mientras que otros pensaban que podía tratarse de algún material ligero especial. Unos pocos incluso supusieron que podía basarse en alguna tecnología desconocida que manipulaba las moléculas de gas, como el martillo del Administrador. Fuera lo que fuese, una cosa era segura: se trataba de algún tipo de tecnología oscura que no existía en la realidad. Ni siquiera se podía vislumbrar. Casi todos esperaban con ansia esta nueva versión y las nuevas travesuras que los malditos desarrolladores habían ideado para esta ocasión. Excepto… el propio desarrollador. En el nivel B4 del Refugio 404, Chu Guang frunció el ceño mientras miraba las fotografías sentado en el sofá. No mostraba alegría. Su rostro reflejaba un total desconcierto y confusión. “¿Qué demonios es eso?”


JDR - Capítulo 374

Capítulo 374

Corazón de acero.
Traducido por Tars
Corregido por Noe
Editado por AMarauder

Las llamas que salieron del cañón del arma hicieron trizas a dos soldados al instante. El ensordecedor sonido de los disparos casi le destrozó los tímpanos a Herrick mientras corría a refugiarse. Se agazapó para cubrirse y, justo cuando estaba a punto de devolver el fuego, vio a uno de sus hombres despedazado por las garras del oso blanco. ¡Sangre y carne volaban por todas partes! El gran oso blanco pareció sobresaltarse por su propia fuerza, por no hablar de los soldados de capas negras. “¡Dispersaos!” Mientras Herrick observaba cómo otros dos de sus compañeros morían bajo el fuego de la ametralladora, levantó furiosamente su arma y disparó contra el vehículo. Las balas impactaron contra la placa de acero de la parte delantera de la ametralladora, con un ruido metálico, pero sin causar ningún otro efecto que unas pocas chipas y una pequeña abolladura. ¡Clang! Tail se agachó instintivamente, esquivando las balas. Sus manos sujetaron la ametralladora con firmeza mientras apuntaba al enemigo. Mientras tanto, Pasta de Sésamo, que estaba sentada en el puesto del conductor, se sobresaltó cuando las balas impactaron contra el camión. “¡Ah!” Instintivamente se agachó bajo el volante y pisó a fondo el acelerador. Al mirar como el camión se aproximaba y las impenetrables placas de acero, un destello de desesperación apareció en los ojos de Herrick mientras empuñaba su metralleta. Por un momento, su corazón pareció congelarse. Sin embargo… Lo que finalmente le hizo perder el conocimiento no fue una bala en la cabeza, si no cuando la parte delantera del vehículo fue directamente contra su pecho. En el último momento, antes de desmayarse, escuchó débilmente un grito, aunque fuera algo que no podía entender… “Tail, ¡deja a uno con vida!” “¡Entendido!”
* * *
Le salpicaron con agua fría en la cara. Herrick se despertó de golpe y se encontró mirando fijamente el oscuro cañón de una pistola. “Siempre intentamos razonar con la gente, así que mejor no te precipites.” – le dijo SiSi al tipo que yacía en el suelo, solo para encontrarlo mirándola como si fuera el monstruo más aterrador que había visto. “Mm…” Se tocó la barbilla con la mano izquierda. ‘¿De verdad doy tanto miedo?’ Estaba bastante satisfecha con su personaje. “Eso me asustó… De repente recibimos una misión diciendo que estabas en problemas, así que vinimos corriendo. Vimos a mucha gente disparándote a ti y a Tail, y pensé que ya estaban muertas…” – explicó Pasta de Sésamo mientras bajaba del camión. “Todo gracias al chaleco antibalas, pero me rompí algunas costillas.” – dijo SiSi con indiferencia. Aunque presentía que con su condición probablemente no tenía solo unas costillas rotas, pero a pesar de la gravedad de sus heridas internas y externas, ya se había recuperado cerca del 40 %. Había elegido un sistema de constitución precisamente porque previó esta situación. Y ahora le parecía una decisión increíblemente acertada. La función del juego para bloquear el dolor excesivo, similar a la de un tranquilizante y analgésico, era probablemente una de las más convenientes. De lo contrario, por muy altos que fueran sus atributos, soportar el dolor seguiría siendo problemático. “¡Como esperaba de Si! ¡Esa frase fue genial!” – dijo Tail con los ojos brillantes. Bollito la miró preocupada. “¿De verdad estás bien? Te dispararon tantas veces…” “Estoy bien.” SiSi sonrió suavemente. “Menos mal que llegaste a tiempo, si no, ya me habrían capturado.” “Especialmente Bollito… ¡fuiste muy valiente!” “Para nada… No puedo quedarme de patas cruzadas cuando veo una amiga en apuros.” – contestó, mientras alzaba su robusta pata de oso. La tímida Bollito se rascó la cabeza, tiñendo su pelaje blanco como la nieve de color rojo. El ambiente sentimental se tornó un tanto sangriento… En ese momento, una voz inoportuna desvió repentinamente el tema hacia un rumbo extraño. “¿Captura? ¿Querían capturarte? Je, je, je… ¿habrá de esas escenas de los doujinshi?” Los ojos de Tail brillaron mientras miraba a SiSi. Pasta de Sésamo parecía desconcertada. “¿Doujinshi?” Al ver la extraña mirada en sus ojos, SiSi suspiró con impotencia. “Tail… ¿puedes dejar de leer esas cosas?” “¿EH? ¿Cómo sabes que las leí? ¿Instalaste cámaras en mi casa?” “Mm… Vosotras… sois un poco raras…” Pasta de Sésamo levantó una ceja mientras miraba a la pareja. Los disparos y la conmoción atrajeron a los habitantes de la zona, Kariman y sus guardias fueron los primeros en llegar. Aunque el jefe de sus guardias se opuso firmemente a intervenir en los conflictos de los habitantes del páramo, recordando que hacía unos minutos había prometido proteger a esa gente, condujo a sus hombres a regañadientes. Pero cuando llegó, la pelea ya había terminado. Los habitantes del páramo, con capas negras, yacían dispersos por el suelo tras sufrir una muerte espantosa. El fuego de ametralladora de 10mm había dejado mucho más que simples agujeros de bala; carne y extremidades desgarradas, destrozadas por la inmensa energía cinética, yacían esparcidas entre los restos de las tiendas. Aquellos que, como Kariman, nunca habían salido del desierto, sintieron un nudo en el estómago y se pusieron pálidos. “¿Qué pasó aquí…?” El capitán de la guardia, con una espesa barba, dio un paso al frente y se arrodilló. Extendió el dedo índice hacia el rostro de uno de los cadáveres, su expresión se tornó repentinamente seria. “La Legión…” En el páramo se pueden encontrar personas de cualquier color de piel y pelo, pero solo los de la Legión tienen un puente de nariz tan pronunciado. Había una teoría que decía que usaban ADN antiguo; otra que modificaban sus genes para distinguir su noble linaje. “La Legión…” Kariman rumió esas palabras en su mente mientras el fuego del odio se encendía en sus ojos. En ese momento, los comerciantes, guardias y mercenarios que se habían mantenido alejados comenzaron a regresar cuando dejaron de oírse disparos. Al ver la carnicería, un comerciante reveló una expresión de dolor. “Maldita sea, ¡qué han hecho! Mis tiendas, mis maletas, mi equipaje… ¡lo han destruido todo!” Varios mercenarios con rifles rodearon al camión que estaba junto a las tiendas. “Solo son unas cuantas tiendas…” – SiSi arrojó unos dinares al suelo. – “¿Suficiente?” Esa cantidad de dinero era claramente insuficiente y el comerciante quería protestar, pero su guardia lo detuvo con suavidad. “Esas tres jovencitas son despertadas… Si estalla una pelea, probablemente suframos grandes pérdidas.” El rostro del comerciante se tiñó de rojo, pero se tragó su ira. Agarró las monedas de oro del suelo y se alejó en silencio. Los residentes cercanos observaron desde lejos, disfrutando del espectáculo. Al norte de la estación Katin, donde se alojaban los comerciantes y los viajeros, a nadie le importaban las muertes de unos pocos habitantes del páramo mientras las balas no cayeran sobre sus hogares. Sin embargo, hacía muchos años que no se producía una batalla tan intensa. Mientras la multitud discutía, un anciano, de más de 50 años, surgió de entre la gente. Su piel era oscura, su rostro estaba surcado de arrugas por la edad, aunque su complexión aún era robusta. Le seguían una docena de hombres corpulentos, todos vestidos de manera similar. Cada uno de ellos llevaba un rifle a la espalda. Miró a los cuerpos en el suelo y al hombre arrodillado. Luego a las tres mujeres y al oso junto al camión. “Me llamo Mudka y soy el jefe de la aldea.” – dijo el anciano mientras fruncía lentamente el ceño. “Soy SiSi. Estas son Tail, Pasta de Sésamo y Bollito.” SiSi también presentó a sus compañeras, aunque intuyó que al anciano no le interesaban sus nombres. Y, en efecto, así era. No preguntó de dónde venían. “Esta es una zona segura. Han roto las reglas y deben compensar a los aldeanos y al ganado que han asustado.” “Ah… ¿sí? Ya que es una zona segura, ¿por qué no intervinieron antes de que atacasen?” – respondió SiSi sin mostrar ninguna expresión. “Vine cuando oí los disparos. Da igual, condujiste imprudentemente un camión por el campamento, aplastando tiendas y equipaje. Disparaste una ametralladora… es demasiado.” “Oye, no lastimé a ninguna persona inocente…” – protestó Tail indignada al escuchar su hipócrita respuesta. SiSi interrumpió la explicación de Tail. Miró fijamente al anciano y habló despacio y con cautela. “Este es un asunto entre la Nueva Alianza y la Legión. ¿Seguro que quieres involucrarte?” Podía ver que el anciano estaba tratando de extorsionarlas. Si no hubiera tirado esos dinares, probablemente no estarían enfrentando problemas como este. Y efectivamente, cuando el anciano escuchó la palabra Alianza, su actitud cambió inmediatamente. Su mirada astuta y feroz, mostró ahora una clara aprensión y sospecha. Sin duda había oído hablar de la Alianza, así como de los rumores del este. El repentino ascenso de la Alianza detuvo el avance hacia el sur de la Tribu Mastica Huesos, poniendo fin a un año de caos en la Provincia del Valle del Río. Antes de eso, la gigantesca muralla de la Ciudad de Boulder era el único faro en cientos de kilómetros a la redonda. “¿Eres de la Alianza…?” SiSi no se molestó en jugar con él. “Sí.” El rostro del anciano se tensó levemente, al igual que el de los hombres corpulentos a su lado. De hecho, pensó en extorsionar a las chicas, sobre todo porque su camión contenía muchos bienes valiosos. Y sus exigencias estaban justificadas… Sin embargo, la situación era diferente. Al escuchar su conversación, los supervivientes que observaban el espectáculo intercambiaron miradas de sorpresa. También susurraron rápidamente entre ellos… “¿La Nueva Alianza? ¡Son de la Alianza!” “He oído que cada guerrero de la Nueva Alianza vale por 10 hombres. Son increíblemente valientes. Aplastaron a la Tribu Mastica Huesos con poco más de 1000 hombres.” “No me extraña…” La fuerza de la Nueva Alianza podía ser inferior a la de la Legión, pero eran sus vecinos. Por otro lado, la base de la Legión se encontraba al otro lado del continente, en la lejana costa occidental. “Probablemente este sea un asunto delicado… Desde la Nueva Alianza hasta aquí, hay como mucho una semana de viaje. Quizás 2 o 3 días si se dan prisa…” – murmuró un hombre de mediana edad, al lado del anciano. Asintiendo imperceptiblemente, Mudka miró fijamente a la joven que tenía delante. “Mm…” – tras un buen rato, habló lentamente. – “No pretendemos interferir en sus disputas, pero también esperamos que no perturben nuestras vidas.” Dicho esto, hizo un gesto con su marchita mano derecha y se llevó a su gente. En cuanto a la compensación, nunca más se volvió a mencionar. Tendido en el suelo, la mirada de Herrick viajaba entre las tres personas y el oso. Nunca había oído hablar de algo llamado la Alianza, ni le interesaba saberlo. Su mente corría a mil por hora, intentando encontrar la manera de escapar de su situación actual. Sin embargo, cuando su mirada se posó en la oscura boca del arma, finalmente relajó sus tensos hombros, abandonando cualquier idea de huir. La fuerza desplegada por sus oponentes había superado su comprensión. Ya fuera la mujer que recibió varios disparos y parecía ilesa, o la misteriosa arma que mató instantáneamente a sus cinco compañeros. Aún seguía sin tener idea de que era esa arma. Tal vez… Algo realmente terrible había sucedido en la Provincia del Valle del Río. “¿Seguro que quieres ser enemigo de la Legión?” Herrick bajó la voz, invocando el nombre de la Legión para intentar amenazarlos y que lo liberaran. SiSi lo miró. “Aunque no lo pretendiéramos… los problemas seguirían llamando a nuestra puerta.” – dicho esto, sacudió el cañón del arma. – “No me hagas perder el tiempo, ¿cómo te llamas?” “Herrick…” “¿Qué quieres de Luo Hua?” El rostro del hombre se ensombreció levemente, sus labios se curvaron en un arco ligeramente burlón. “Je, quieres…” ¡Bang! Un disparo repentino sobresaltó a todos los que estaban a su alrededor. Por supuesto, el más afectado fue Herrick, que yacía boca abajo en el suelo. La bala explotó cerca de su oreja, salpicándole la mitad de la cara de barro. Al mirar el cañón humeante del arma y esos ojos despiadados, Herrick sintió un escalofrío que le heló los huesos. “Yo… yo estaba a punto de decir…” Empezó a tartamudear; su bravuconería anterior había desaparecido por completo. No fue por miedo sino por una reacción instintiva. “Date prisa.” – dijo SiSi con impaciencia, encendiendo la grabadora de su dispositivo de la MV. “La Compañía… ¡Estamos buscando gente de la Compañía!” “Ya sé que ese tipo al que persigues es de la Compañía… ¿Qué más?” Herrick tragó saliva con dificultad. “Esa fortaleza móvil… Se adentró en el desierto; nuestros vasallos escucharon que buscaban un tesoro allí. Sea lo que sea, no podemos permitir que se lo lleven de nuestro territorio.” – explicó rápidamente. “¿Vasallos?” Tail ladeó la cabeza. “Halcones…” – intervino Kariman, con el rostro ensombrecido. – “El reino que gobierna el Oasis número 2. Una panda de cobardes sin carácter que abandonaron su dignidad y fe, ofreciendo sus almas a los bárbaros de las tierras sin ley.” Tail frunció el ceño. “……” SiSi suspiró, sintiendo que le dolía la sien. “¿Te refieres a un estado vasallo?” Kariman asintió con rigidez. “Sí…” SiSi se sumió en profundas reflexiones. Combinando las discusiones del foro y la información publicada en la página web oficial, comprendió a grandes rasgos toda la historia. En resumen, un vasallo de la Legión descubrió al Colonizador y luego pasó esa información a la Legión. Para evitar que la Compañía tomase el control del Refugio 0, la Legión aparentemente envió una fuerza expedicionaria desconocida al desierto, dónde, junto a los lugareños, sitiaron la fortaleza móvil. Aunque el Colonizador poseía una formidable potencia de fuego, ni siquiera la tecnología más avanzada podía crearse de la nada. Al menos, la electricidad y los minerales no podrían aparecer de la nada. La siguiente declaración de Herrick confirmó su suposición. “Los rodeamos mientras el Colonizador buscaba suministros… no tuvieron más remedio que retirarse a las ruinas con sus barras de combustible. Esas servoarmaduras son muy resistentes, pero su número es limitado. Rápidamente los dividimos y los rodeamos; algunos escaparon al desierto, otros quedaron atrapados entre las ruinas. El resto se quedaron dentro de la fortaleza.” “¿Has capturado al Colonizador?” – preguntó SiSi de inmediato. “La batalla ha terminado. Tomar el control es solo cuestión de tiempo, pero no queremos un montón de chatarra. Han establecido una contraseña para entrar a la sala de control; y no podemos entrar desde el exterior. Si lo intentásemos, el material nuclear restante se inyectaría en la unidad de autodestrucción… y entonces no quedaría nada.” – respondió Herrick. SiSi no se detuvo ahí. “¿Luo Hua sabe el código?” “No lo sé, pero parece ser una figura clave en el Colonizador, y posiblemente tenga alguna pista sobre el Refugio 0… El general me ordenó capturarlo antes de que se reuniera con los refuerzos de la Compañía. Si no podemos capturarlo vivo, bastará con su cabeza.” “Refuerzos…” Tail se acarició la barbilla con expresión pensativa. “No es sencillo. De hecho, saben que la Compañía envió refuerzos.” “Uh... ¿acaso necesitamos adivinar?” – murmuró Pasta de Sésamo con una expresión complicada. “Di el número de tu unidad, el nombre de tu superior y cuántas personas han enviado al desierto.” – continuó SiSi, mirando fijamente a Herrick tendido en el suelo. “Corazón de Acero…” “¿Qué?” “Mi unidad.” – susurró Herrick, tras tragar saliva. – “Corazón de Acero. 29º Equipo de Asalto, Nuestro comandante es McClennan.” “¿A qué distancia están de aquí?” “Justo aquí.” “¿Aquí?” SiSi se quedó paralizada. Todos, incluyendo a Tail, Pasta de Sésamo y Bollito, así como Kariman y sus guardias, se quedaron congelados. Pero justo cuando SiSi estaba a punto de presionar para obtener una respuesta, vio un destello de fanatismo en los ojos de Herrick, cuyo rostro hasta hacía un momento, había estado lleno de miedo. Él la miraba fijamente, pero sus pupilas no estaban enfocadas en su rostro, sino detrás de ella. Un presentimiento siniestro se apoderó de los ojos de SiSi. “Está justo detrás de ti… Solo date la vuelta y lo verás.” – dijo Herrick con una sonrisa. Independientemente de lo que estuviera alardeando, SiSi tenía claro de que no se trataba del viejo truco de… mira, un ovni. Todos los que habían estado observando desde el principio se giraron para mirar hacia el cielo. Ahora esos rostros desconocidos estaban repletos de desconcierto, confusión y terror. “Qué… es… ¿esa cosa?” “Un… ¿Una ballena?” “Por el gran Dios Ciervo…” Algunos pastores se arrodillaron en el suelo, con la frente presionada firmemente contra la tierra. Muchos mercenarios estaban desconcertados, pero algunos comerciantes inteligentes reconocieron el objeto. “Una aeronave… ¡Es la aeronave de la Legión!” Mirando hacia el noroeste del Valle Afortunado, Kariman abrió mucho los ojos. Sus pupilas oscilaban entre la confusión y el miedo. Los guardias que estaban a su lado apretaron inconscientemente sus armas. Una imponente estructura de acero emergió de entre las nubes como un iceberg que se alzaba sobre el mar. Sus alas extendidas se asemejaban a las de un Roc. Filas de turbinas giratorias cortaban la niebla, como los colmillos de una bestia salvaje. ‘Así se ve una aeronave de la Legión…’ Había oído rumores sobre ella a menudo, pero era la primera vez que veía una. Era como una ballena gigante volando por el cielo… Aunque solo había visto uno de esos animales en fotografías. Varios jugadores también quedaron atónitos, especialmente SiSi. Más que preguntarse de dónde venía la aeronave, quería saber cómo esa monstruosidad de acero podía volar. Su carcasa metálica no se parecía en nada a la lona pintada de los típicos dirigibles. Claramente no era una nave convencional. ‘Si fuera una aleación… aunque estuviera hecha de aluminio, si la parte más gruesa de la armadura fuera de solo 1mm, serían cientos… ¡o incluso miles de toneladas!’ ¿Cómo podría una construcción tan extraña que no seguía las leyes de la ciencia ser impulsada por una fila de turbinas paralelas? Sintió como si su inteligencia fuera puesta a prueba, aunque no era la primera vez desde que jugaba Wasteland Online. Tumbado en el suelo, Herrick disfrutó de su mirada atónita. “Aún no es tarde para rendirse…” – dijo con un tono siniestro. ¡Bang! Un disparo lo interrumpió. Herrick se agarró la oreja izquierda con dolor y se acurrucó en el suelo. Dejando a un lado la pistola humeante, SiSi se ajustó los auriculares y tomó una fotografía del cielo. Pero justo cuando abrió su correo electrónico y estaba a punto de sincronizar la foto con su cuenta oficial, descubrió que la red no funcionaba. ‘¿Se perdió la señal?’ En ese momento, Tail, también estirando el cuello para mirar hacia el norte, torció el rostro con ira. “¡AH! ¡Mi globo!” – rugió indignada. “Te dije que no la colocaras tan lejos, pero insististe en subir a la cima de la montaña.” – dijo Pasta de Sésamo con una mueca, al ver como la señal desaparecía de la máquina virtual. “Yo… yo pensé que la señal sería mejor…” – susurró Tail con tono de culpa. – “Además, el manual decía buscar el lugar más alto.” “¡Pero eso es demasiado alto!” “No te preocupes… El Administrador seguramente dejará caer otro.” – dijo Tail, dándole una palmadita en el hombro a Pasta de Sésamo. Aun así, tras escuchar su tono de culpabilidad, parecía que lo decía para consolarse a sí misma. ‘¿Me lo harán pagar? Probablemente… No…’ “Ah… Justo cuando podíamos habernos hecho famosas y salir en los titulares…” – suspiró Bollito, dejándose caer al suelo. “Aaaah… Maldita sea, ¡qué sensación de impotencia!” A diferencia de todos los PNJs que temían a la Legión, les era indiferente. Ya fueran depredadores, la Legión, mutantes u otros seres extraños… para ellas eran simplemente monstruos de nivel más alto. En cambio, estaban mucho más ansiosas por compartir esta noticia de última hora en el foro. ¡Los malditos desarrolladores estaban tramando algo de nuevo! Desafortunadamente… Las fotos tendrían que subirse más tarde.
* * *
En el Corazón de Acero. Bajo el puente de mando suspendido bajo la aeronave, un hombre con un atuendo opulento levantó ligeramente la barbilla, contemplando las montañas, las ruinas de la ciudad, los vastos bosques y las llanuras que se extendían a través de los ventanales. Su atractivo rostro se reflejaba en ellos. Se llamaba McClennan, capitán de la aeronave Corazón de Acero. Formaba parte de la Legión Oriental y ostentaba el rango de general. Aunque un general en la Legión no necesariamente comandaba a 10.000 personas, sin duda era una existencia que superaba a la de todos los presentes. EL núcleo de la aeronave era una fragata inacabada de la Fuerza Aeroespacial de la Federación, que contenía una sala de energía compuesta por un reactor de fusión y una unidad generadora de escudo deflector diseñada para contrarrestar armas cinéticas. Aunque la mayor parte de la tecnología era incomprensible, e incluso si se analizaba sería complicada de reconstruir, eso no impedía su uso… Aunque fuera de otra forma. En resumen, esta aeronave representa la cúspide de la tecnología de la civilización de antes de la guerra y la culminación de la experiencia mecánica de la Legión. No solo podía servir como un portaviones aéreo, sino que, si el enemigo perdía su superioridad aérea, descender sobre las líneas del frente, desatando toneladas de explosivos sobre sus cabezas. Pocas fuerzas en todo el páramo podrían interponerse en su camino. Aparte de las ratas que se escondían en el pantano, los escarabajos agazapados bajo el escudo divino y las cucarachas apiñadas en la costa este… el resto de insectos ni siquiera se atreverían a mirarlos. Aunque tuvieran la capacidad de derribar la aeronave. Nadie sabía cuántas aeronaves poseía la Legión, ni cuánta munición heredaron de hace dos siglos. Excepto el todopoderoso Mariscal. “Su Excelencia. ¡Nos encontramos sobre el Valle Afortunado! Las llanuras que se extienden ante usted constituyen el corredor sur de la Provincia del Valle del Río… ¡su puerta occidental está abierta para usted!” De pie junto al General McClennan, el ayudante habló con el mayor respeto. Sin embargo, sus halagos parecieron no haber sido los adecuados. “No necesito que me expliques la historia de este pequeño lugar; solo necesitas decirme dónde están esas cucarachas que vienen de la Costa Este.” El general McClennan habló lentamente, pero su tono denotaba una clara impaciencia. Debería haber estado disfrutando de los servicios de los sirvientes en el Oasis Número 2, pero gracias a la información del Estado Libre de Bugra, sus superiores lo enviaron aquí para interceptar los refuerzos que la Compañía enviaba desde la Costa Este. Sin embargo, considerar su superior a ese viejo zorro de Griffin era un poco exagerado. Solo lo superaba por medio rango, con otra estrella más en su insignia de general. Pero no podía hacer nada: tenía que obedecer sus órdenes. Además, ese hombre también era el comandante de la Legión Oriental, un comandante de primera línea nombrado personalmente por el Mariscal. Sin mencionar el hecho de conducir una aeronave… ¡McClennan tendría que obedecer sus órdenes incluso si lo mandaba a abordar una nave espacial! Cada vez que lo pensaba, sentía una oleada de ira. El Colonizador había sido capturado. La tripulación restante estaba atrapada en las ruinas de una civilización de antes de la guerra, sin suministros. La rendición era solo cuestión de tiempo. Estaban a punto de compartir el botín, pero lo enviaron a algún lugar olvidado del este. “¿Realmente es tan importante ese maldito empleado de la Compañía?” “Las ambiciones de Griffin son considerables… Probablemente quiera aprovechar esta oportunidad para someter toda la Provincia del Atardecer bajo la influencia de la Legión Oriental.” – susurró un oficial del Estado Mayor que se encontraba cerca. Parecía un sueño. Entre la Provincia del Atardecer y las tierras principales de la Legión se extendía un vasto desierto. Esta región no tenía esa consideración al azar, sino porque era una zona muerta que se extendía por miles de kilómetros. La Legión simplemente no podía gobernar la Provincia del Atardecer, sobre todo porque estaba muy alejada de sus principales intereses. Si no fuera por el deseo de conquistar el Gran Valle de la Grieta, ni siquiera se molestarían en mantener allí un estado vasallo. Aunque el Reino del Halcón les aportaba anualmente una enorme riqueza, todos los generales de la Legión Oriental sabían perfectamente que, comparados con su inversión en ese estado vasallo, los dinares y esclavos ofrecidos por su honesto rey eran absolutamente insignificantes. Sin embargo… La aplastante derrota de la fuerza expedicionaria y la muerte del general Klaas, finalmente hicieron que algunos generales de alto rango de la Legión se dieran cuenta de que esperar capturar el Gran Valle de la Grieta, que previamente había causado grandes pérdidas a la Compañía, en cuestión de meses era una ingenuidad. Necesitaban invertir más recursos, construir una mejor logística, perfeccionar las líneas de suministro y movilizar más mano de obra para pulir los zapatos de los centuriones… ya fuera de su propia gente o de estados vasallos. Al final, necesitaban fortalecer su control sobre el Este. Había muchas maneras de hacerlo… Por ejemplo, apoyar a ese honesto y bondadoso rey que tomaron bajo su protección. “Así que nos envió lejos deliberadamente, queriendo atribuirse todo el mérito.” Al pensar en el arrogante rostro de Griffin, el general McClennan entrecerró los ojos ligeramente, mientras una idea repentina se formaba en su mente. Contemplando el vasto páramo al sureste, sus labios se curvaron en una sonrisa cruel. “Dejar que estos bárbaros bebedores de sangre merodeen por aquí es simplemente una profanación del legado de nuestros antepasados. En mi opinión, la frontera de la Legión debería expandirse otros 500 kilómetros hacia al este. ¡Somos perfectamente capaces de hacerlo!” El ayudante y sus oficiales del Estado Mayor revelaron simultáneamente expresiones de sorpresa. “Dividirnos para atacar más frentes no es buena idea… Creo que deberíamos aplastar rápidamente los refuerzos de la Compañía y luego regresar al Oasis número 2.” – aconsejó uno de sus ayudantes. “¿Qué sentido tiene volver? Ese viejo zorro seguramente encontrará otra excusa para expulsarnos. Una vez que despejemos el corredor sur, la puerta al gran Valle de la Grieta estará abierta para nosotros. No solo el comandante de la Legión, ni siquiera el Mariscal podrá ignorar nuestra contribución.” – replicó el general con indiferencia. “Pero…” “¡Sin peros!” – Interrumpiendo las palabras de su oficial, el general McClennan miró hacia adelante a través del ventanal, con una agradable sonrisa dibujándose en su rostro. – “¡Llevemos el orden y la civilización a esos salvajes!” Casi en el instante en que esas palabras salieron de su boca, la aeronave que avanzaba se inclinó repentinamente dos grados hacia la derecha mientras crujía durante todo el proceso. Fue solo un ligero movimiento, pero la atención del general McClennan estaba plenamente centrada en el apuesto rostro que se veía en el reflejo del cristal. Desprevenido, perdió el equilibrio y su nariz casi toco la barandilla más cercana. Por suerte, su ayudante reaccionó rápidamente y lo atrapó antes de que cayera. “Señor… ¿se encuentra bien?” “¿Qué fue eso? ¿Quién es el idiota que está al mando?” – rugió McClennan furioso, mientras recogía su sombrero del suelo. “Tal vez fue una turbulencia…” – tartamudeó su asistente ante sus gritos. Sin embargo, antes de que pudiera terminar, un soldado entró corriendo desde el exterior al puente. “General, ¡parece que algo se ha enredado en nuestra turbina derecha!” – informó con nerviosismo. “¡Qué alguien lo repare de inmediato!” – gritó McClennan. “¡Sí, señor!” El soldado se puso firme y se alejó corriendo. McClennan continuó maldiciendo mientras regresaba a su asiento. Los oficiales a su alrededor intercambiaron miradas y luego guardaron silencio, temerosos de emitir un solo sonido. Tenían miedo de provocar su ira. El hecho de que los escudos deflectores no se activasen significaba que el impacto era menor. Probablemente era solo un pájaro despistado… No debería ser un gran problema. Pero para ser justos, ese último movimiento no era precisamente una buena señal. “El tipo que envié a tierra… ¿Cómo se llama? ¿Herri o algo así? ¿Alguna novedad?” Al oír la pregunta del capitán, el ayudante respondió rápidamente. “Todavía no, pero su último informe decía que había localizado la caravana… Deberíamos tener noticias pronto.” El ánimo de McClennan mejoró ligeramente. Capturar al empleado de la Compañía y lidiar con los refuerzos que enviaron, resolvería cada uno de sus problemas. Al fin tendría tiempo para sus propios asuntos. Mientras el Corazón de Acero estaba ocupado solucionando el problema, Chu Guang, a más de 150 kilómetros de distancia, miraba fijamente su máquina virtual. ‘¿Y la señal?’ La señal operaba a plena potencia cuando estaba echando un vistazo a las imágenes que se mostraban en la pantalla. ‘¿Por qué ha desaparecido?


miércoles, 8 de abril de 2026

JDR - Capítulo 372

Capítulo 372

Un hombre que siempre se emborracha hasta desmayarse.
Traducido por Tars
Corregido por Noe
Editado por AMarauder

Al borde de un campamento de varios cientos de personas, en el que se alzaban hileras de tiendas de campaña, crepitaba una fogata. Junto a una mula eléctrica, una joven con el pelo hasta los hombros estaba sentada en el suelo con las piernas cruzadas, jugueteando con su MV. Los transeúntes que pasaban por la zona miraban hacia ellas, atraídos por la extraña combinación de tres personas y dos osos… Era un espectáculo pocas veces visto. Sobre todo, porque eran tres mujeres jóvenes y hermosas. Su piel clara y delicada, combinada con sus rostros encantadores, podía cautivar el corazón de los jóvenes más viriles. Incluso las rudas mercenarias no podían evitar mirarlas dos veces de reojo. Sin embargo, la ametralladora pesada soldada al techo del camión, y el alambre y las manchas de sangre que colgaban del parachoques delantero, disuadieron muchas miradas malintencionadas. Después de todo… estaban en el páramo. Nadie jugaría con sus vidas. “Maldita sea… ¿por qué hay un ajuste de alcance de comunicación? ¿No debería ser accesible el sistema del jugador desde cualquier lugar?” – se quejó Tail en voz baja, mirando la esquina superior derecha de la pantalla de la máquina virtual. “Preguntas eso como si fuera tu primer día en el juego.” – dijo el oso blanco gigante sentado a su lado con los ojos en blanco. Al oír esto, Tail frunció los labios. “Bollito, ahí es dónde te equivocas. Si nos quejamos un poco más en el juego… ¿y si nos escuchan los desarrolladores? Quizás cambien la configuración.” – replicó, totalmente convencida. “¿En serio? ¿Eso siquiera es posible?” Bollito se quedó atónita. Pasta de Sésamo sonrió sutilmente. “Ajá… Probablemente no.” “Ten confianza, podría funcionar.” – espetó Tail. Sosteniendo con calma su rifle, SiSi colocó hábilmente la última pieza y apuntó hacia el bosque lejano. “Ni siquiera BabyBus puede hacer felices a todos los bebés… Si aceptasen cada comentario, arruinarían el juego.” Teddy bostezó y se acurrucó en la sombra que creaba el camión. Como oso real, no entendía nada de lo que decían los humanos y simplemente tenía sueño. Si hubiera sido posible, le habría gustado acurrucarse más cerca de Bollito, pero cada acercamiento involuntario daba como resultado recibir un golpe de sus garras, y con el tiempo, ya no se atrevió a intentarlo. Aun así, seguir a esos humanos no fue tan complicado. Sin duda, era mejor que la jaula de hierro en la que había estado antes. Además, podía comer carne a diario. Ya se había acostumbrado a su vida actual. Al observar el crepitar del fuego, las orejas de gato de Pasta de Sésamo se movieron ligeramente, con los ojos llenos de evidente anticipación. “¿Cuánto falta para que podamos ver el desierto?” SiSi sacó un mapa de papel y se frotó la barbilla con el dedo índice, pensativa. “No lo sé. El límite del desierto cambia constantemente. Cuanto más viajamos hacia el oeste, menos fiable se vuelve el mapa de antes de la guerra… Pero ya hemos llegado al municipio del Valle Afortunado, así que deberíamos llegar pronto.” En ese momento, se encontraban en un asentamiento de supervivientes llamado Estación Katin. En cuanto a por qué estaban allí… Era una larga historia. Hacía una semana, Pai había regresado al Campamento 101, poniendo fin a su misión de escolta. Y la inquieta Tail había sugerido de repente cumplir el sueño de SiSi de ver el desierto, fijando así la siguiente parada del viaje de los Caballeros del Oso Blanco en el Oasis número 9 en la Provincia del Atardecer. Aunque su expresión era indescriptible, SiSi se sintió conmovida al ver que Tail recordaba lo que había mencionado en el pasado. Así, cargaron unas cuantas cajas con Seda del Diablo y obras de arte de Teng Teng, junto con algunos productos que podrían ser valiosos en el desierto, y partieron hacia el oeste. Después de una semana de viaje, finalmente llegaron a la frontera entre la Provincia del Valle del Río y la del Atardecer. El lugar al que habían llegado se llamaba Municipio de Valle Afortunado. Al norte se alzaban imponentes montañas, al este un vasto bosque y al sur una llanura, sembrada de casas derrumbadas y escombros. Como ese lugar servía como corredor sur para la salida occidental de la Provincia del Valle del Río, las caravanas iban y venían en un flujo constante. Varios asentamientos de supervivientes se extendían a lo largo del linde del bosque. Por ejemplo, la Estación Katin, donde se alojaban, era el asentamiento más grande de la zona. La mayoría de las caravanas que pasaban se detenían aquí, así que siguieron su ejemplo. La gente vivía en tiendas de campaña, subsistiendo del pastoreo y la caza. Cultivaban una pequeña cantidad de trigo verde, raíces shofar y un tipo de árbol frutal que no requería mucho riego. Además de las tiendas propiedad de los lugareños, al menos el 60% estaban ocupadas por caravanas de visitantes. Los lugareños no tenían moneda propia y solían realizar trueques o utilizar dinares de oro puro. Las fichas, las monedas de plata o incluso los CR eran inútiles. Sorprendentemente, ¡SiSi descubrió que los fideos instantáneos que habían traído de ciudad del Amanecer podían usarse como moneda! Un paquete de fideos instantáneos equivalía a 2 dinares, casi 10 gramos de oro. Si pudieran llevar ese oro a la realidad, ¡serían ricos! SiSi y Pasta de Sésamo todavía estaban estudiando el mapa, mientras Bollito ya se había quedado dormida. En ese momento, Tail, que estaba jugando con su máquina virtual, de repente gritó sorprendida. “¡Tenemos señal!” “¿Señal?” SiSi se sobresaltó e instintivamente encendió su máquina virtual, pero no encontró ningún cambio en la esquina superior derecha. “Yo no tengo.” – Pasta de Sésamo frunció el ceño mientras miraba fijamente su VM. “No es la señal del refugio. ¡Está en mi lista de amigos!” – exclamó Tail emocionada. – “¡Es Agua de Manantial!” Una máquina virtual podía conectarse, no solo a los servidores de refugio, sino también realizar conexiones punto a punto entre dispositivos. Aunque algunas funciones estaban limitadas y el rango de comunicación era relativamente corto. Solo cuando se encontraban a una distancia de 3 a 5 kilómetros aparecía una débil señal. SiSi se inclinó para mirar la máquina virtual de Tail y mostró una expresión de sorpresa. “¿Comandante Agua de Manantial? ¿Qué hace aquí?” Si no recordaba mal, ese tipo había ido al centro del Distrito de Qingquan para subir de nivel su valor como equipo de investigación científica. Se encontraban al menos a 150 kilómetros de allí… ¡y la Orden del Oso Blanco había tardado una semana en llegar hasta aquí! ¿Cómo podía estar cerca Comandante Agua de Manantial? En ese momento, apareció una solicitud de comunicación en la lista y Tail inmediatamente presionó un botón para aceptar. “¿Hola? ¿Me oyes?” Una voz familiar se escuchó entre la estática. “Tail… ¿estás en el Municipio del Valle Afortunado?” “Sí.” “Estoy justo encima de ti.” “¿Eh? ¿QUÉ?” Tail miró hacia arriba, pero el cielo estaba completamente negro. No podía ver nada. “150 kilómetros es el límite de rango de vuelo. Hablemos rápido: esta mañana nuestra legión desbloqueó una misión del equipo de investigación sobre el Refugio 79. Y se encuentra cerca de ti…” – dijo Agua de Manantial. “¿Eh? ¿Cerca de nosotros?” – exclamó Tail. “Sí, te explicaré los detalles cuando nos veamos. Lanzaremos un paracaídas al norte de tu posición. Debería pasar desapercibido al amparo de la oscuridad. Podrás recuperarlo mañana yendo a las coordenadas de la MV.” “¿Qué hay en el lanzamiento aéreo? ¿Comida?” – preguntó Tail con entusiasmo. “¡Equipo de comunicaciones! Necesito que establezcas una base de comunicaciones en los suburbios del sur del municipio del Valle Afortunado. Luego, mantén tu posición y espera nuevas instrucciones…” “Espera un momento, tenemos nuestros propios asuntos que atender.” – intervino SiSi suavemente, frunciendo ligeramente el ceño. Les había llevado al menos una semana llegar desde el Distrito de Qingquan, y nadie sabía cuánto duraría este viaje. Una misión para encontrar un refugio era tentadora, pero la recompensa no tenía por qué ser mayor que lo que podían obtener del comercio. Si les hubieran avisado una semana antes, SiSi sin duda habría arrastrado a Tail para completarla. Sin embargo, ya habían alcanzado su objetivo… Le gustaba que todo estuviera meticulosamente planificado y odiaba los imprevistos. Aunque su relación con Agua de Manantial era buena, tan solo era una simple amistad. Lo único que podía hacerle abandonar sus planes sería un accidente repentino o Tail. Un suspiro se escuchó por el canal de comunicación. “Lamento mucho molestarlas, pero esta misión es realmente importante. No solo para la Legión de Asalto, sino para la Nueva Alianza… Sois las únicas a quienes puedo pedir ayuda. ¿Puedes hacerme ese favor?” “SiSi… Agua de Manantial está rogando. ¡Ayudémoslos!” Tail agarró la manga de SiSi, con los ojos brillantes. Sentía curiosidad sobre que habría dentro del Refugio 79. Era un refugio de dos dígitos, ¡el primero desde que se había abierto el servidor! SiSi reveló una expresión de impotencia, viendo a través de los pensamientos de Tail. “Está bien… Por el bien de la Nueva Alianza.” – murmuró. El Refugio 401 estaba a punto de alcanzar su máxima capacidad. El Refugio 404 y el 117 ya estaban llenos. El 101 que habían encontrado en la Ciudad del Continente Occidental ya estaba ocupado. Los nuevos jugadores no tenían a dónde ir. Tomar el control del Refugio 79 podría impulsar a los desarrolladores a liberar más espacios para la beta cerrada, lo que haría que el servidor estuviera más animado. Al oírlo, Agua de Manantial dejó escapar un suspiro de alivio. Tenía un plan de respaldo: lanzar algunos paracaidistas para establecer un puesto de avanzada, pero no sería tan efectivo como tener a SiSi o Tail cerca. Como jugadores veteranos, sus habilidades de combate, aunque no estaban a la altura de las de los del nivel más alto, se encontraban entre las mejores del servidor. Además de construir un puesto de avanzada, también necesitaba su ayuda con algunas misiones de reconocimiento. “¡Muchas gracias! Planeamos partir mañana temprano… Por cierto, ¿necesitas que te llevemos algo?” “¡Tráeme un camión repleto de fideos instantáneos y de Nuka Cola!” – respondió SiSi con los ojos iluminados. “¿Un camión lleno de fideos instantáneos?” Agua de Manantial se quedó atónito. “Uh, solo hay 6 mulas eléctricas disponibles y necesitamos transportar muchos suministros y materiales de construcción. El espacio es limitado, el coste de un camión repleto de fideos… Me costaría demasiado cubrirlo a mí solo.” – dijo no muy convencido. Un paquete de fideos instantáneos se vendía por 2 monedas de plata. Una caja de 24 paquetes se vendía al por mayor por 40. Un camión completamente cargado contendría al menos entre 500 y 600 cajas, con un valor de al menos 20.000 monedas de plata. Por supuesto, sus activos totales superaban esa cantidad, pero sería complicado conseguirlas al instante. “No hay problema, te transferiré el dinero cuando cierre sesión. ¡Incluido el dinero para el camión!” – respondió Tail al instante con generosidad. ‘¡Guau!’ Un camión repleto de fideos instantáneos significaba realmente un camión repleto de fideos instantáneos. Agua de Manantial se quedó momentáneamente sin palabras ante las palabras de esa mujer. “Muy bien… Estoy a punto de salir del radio de comunicación. Hablaremos de nuevo después de desconectarme. Además, no te olvides de recuperar el envío aéreo.” “¡Está bien! ¡Déjaselo a Tail!” Con esto, la llamada terminó. Tail miró a SiSi con curiosidad. “SiSi, ¿por qué compramos tantos fideos instantáneos?” Bollito y Pasta de Sésamo también parecían desconcertadas. Tenían suficientes provisiones, más que suficientes para comer. Al observar a lo lejos a varios comerciantes del desierto sorbiendo fideos, casi relamiendo los platos, el rostro de SiSi reveló una sonrisa cómplice. “Uh… ¿Cómo decirlo? Tengo el presentimiento de que se venderán muy bien en la Provincia del Atardecer.Quizás incluso pueda usarse como dinero.” Al notar su mirada, algunos comerciantes del desierto con turbantes blancos susurraron entre sí. Al parecer, tras llegar a un consenso, dos jóvenes se levantaron y caminaron hacia ella. Al notarlos, SiSi silenciosamente deslizó su mano en su bolsillo, agarrando la pistola que llevaba escondida en su interior. “No se pongan nerviosas… No queremos hacerles daño. Me llamo Kariman, del Reino León del Oasis número 9.” – dijo el joven que iba al frente. Levantó las manos para indicar que estaba desarmado. Sin embargo, SiSi no sacó la mano del bolsillo. Los miró con indiferencia mientras intentaba hablar en el idioma de la Federación. “¿Qué quieren?” Kariman respiró hondo. “¿Puedo preguntar si son comerciantes del Distrito de Qingquan?” SiSi asintió. “Sí.” Al verla asentir, Kariman y su compañero intercambiaron una mirada de alegría. Pero justo cuando SiSi se preguntaba por qué estaban tan contentos, Kariman continuó. “La cuestión es… Antes de partir del desierto, nos encontramos con un viajero herido. Estaba muy grave y deliraba. Cuando lo encontramos, apenas respiraba. Siguiendo las enseñanzas del Espíritu del Desierto, no podíamos abandonarlo, pero también tenemos nuestros propios asuntos que atender…” “¿Es de los suburbios del norte?” – preguntó SiSi de inmediato. Kariman negó con la cabeza. “No lo sabemos… Pero después de despertar, solo nos pidió que lo llevásemos a los suburbios del norte del Distrito de Qingquan para encontrarse con un hombre llamado Chu Guang.” Al oír el nombre del Administrador, Tail abrió los ojos de par en par, sorprendida. “¡Ah! ¡Un amigo del Administrador!” SiSi también se puso alerta. “¿Mencionó su nombre?” Kariman dudó por un momento antes de responder. “Creo que se llama Luo algo… ¿Luo Hua?” ‘¿Luo Hua?’ SiSi se sumió en sus pensamientos. Le parecía que había escuchado ese nombre en alguna parte…
* * *
A las 20:00 PM, en la calle Norte de la Ciudad del Amanecer. Aunque ya era de noche, la calle seguía repleta de gente. En el restaurante de fideos de Zhang Hai. Sentado en una mesa cerca de la entrada, Su Ming sorbió sus fideos y dejó escapar un suspiro sincero. “Para ser honesto, me da algo de pena irme de aquí.” Era soldado del 26º Equipo de Asalto de la Compañía. Era el francotirador de su escuadrón. Había seguido al capitán de su compañía, Yun Song, desde la Costa Este hasta el Continente Central, pero era la primera vez que sintió el deseo de quedarse en algún lugar fuera de Ciudad Ideal. “¿Te resistes a dejar la comida de aquí, o a irte de aquí?” – bromeó el compañero sentado a su lado. “¡Ambas!” Su Ming se rió entre dientes, terminando la sopa en su cuenco. Los días felices siempre eran fugaces. Solo podían quedarse en Ciudad del Amanecer 3 días y hoy era el último día; partirían a primera hora de la mañana. Por lo tanto, era su última cena aquí. Si tuviera que elegir entre Ciudad Ideal y la Ciudad del Amanecer, Su Ming elegiría la primera sin dudarlo. Y estaba seguro de que cualquiera que hubiera estado en Ciudad Ideal haría lo mismo. Sin embargo, la comida aquí también le dificultaba irse. Ojalá pudiera abrir una tienda de fideos en Ciudad Ideal… Su Ming no pudo evitar que esa idea pasase por su mente, pero primero tendría que regresar con vida. “De repente siento envidia del Viejo Shen.” – dijo de repente un compañero. Su Ming sabía a que se refería a Shen Rui, el desafortunado tipo cuyo brazo estaba infestado de moho mucilaginoso. Sin embargo, con la situación actual no sabía con certeza quien tenía más mala suerte. Tendrían que adentrarse aún más en el páramo hacia el oeste, mientras que ese tipo podría quedarse cómodamente en la Ciudad del Amanecer durante todo un mes antes de unirse a una caravana que pasase de regreso a casa. Con el inhibidor producido en la Ciudad del Amanecer, el moho mucilaginoso había dejado de propagarse. Salvo algunas molestias al usar el brazo, su vida cotidiana apenas se vio afectada. Su Ming no pudo evitar sentir algo de envidia cuando pensó en Shen Rui. “Mira su brazo y ya no te sentirás así.” “Es cierto.” – dijo su compañero pensativo, asintiendo. – “Nunca he visto a nadie con esos síntomas, supongo que ni siquiera Ciudad Ideal tendrá una buena solución.” Otro compañero asintió. “Al final, probablemente le tendrán que amputar…” En ese momento, todos guardaron silencio, su estado de ánimo se volvió más complejo. Nadie sabía los peligros que les aguardaban. Ni siquiera sabían si las personas que debían rescatar seguían con vida…
* * *
Al día siguiente. En el lado noreste de la Ciudad del Amanecer, cerca del aeródromo militar, había 10 camiones perfectamente alineados. Estaban cargados de municiones y suministros, algunos producidos por la Nueva Alianza, pero una buena parte había sido importada desde la Ciudad de Boulder. El botín de guerra y los bienes de alta gama traídos de Ciudad Ideal habían sido depositados en los almacenes de Ciudad del Amanecer. Varios millones de monedas de plata bastaban para que esta fuerza de menos de 200 hombres resistiera durante mucho tiempo. 20 relucientes exoesqueletos con blindaje pesado y 100 soldados con exoesqueletos ligeros se habían reunido junto al convoy. Llevaban rifles LD-47, cuyas culatas de madera contrastaban marcadamente con su armadura de ciencia ficción, una combinación extraña, aunque no parecía importarles. Después de tres días de práctica, se habían familiarizado con la simple arma de diseño retro. Hasta que la línea de producción de municiones estuviera en funcionamiento, sería un excelente sustituto. De pie frente a las tropas, el líder del equipo, Yun Song, dio un paso al frente y miró a Chu Guang con una expresión seria. “Gracias por su hospitalidad, pero nuestros camaradas nos esperan más adelante. Debemos continuar nuestro camino... ¡Hasta que nos volvamos a encontrar!” “De nada. Las puertas de la Nueva Alianza siempre están abiertas para sus amigos. Os daremos la bienvenida cuando quieran.” – respondió Chu Guang con una sonrisa amistosa, extendiendo el puño derecho. – “¡Buen viaje!” “¡Cuídense!” Yun Song chocó los puños con Chu Guang, luego se giró bruscamente y condujo a sus subordinados hacia el oeste. Hedin siguió al equipo. Aunque quería quedarse, como comerciante vinculado al ejército, tuvo que acompañar a las tropas. Sin embargo, para cooperar con Chu Guang, dejó atrás a su aprendiz. Además, cinco miembros del personal de logística se quedaron para ayudar a la Nueva Alianza a construir la línea de producción de municiones y piezas para el fusil de asalto G9 Cisne Negro. Los trabajos continuarían hasta finales de mes. Mientras observaba al equipo de la Compañía marcharse, Chu Guang se volvió hacia el campamento militar y observó a Comandante Agua de Manantial completamente armado. En ese momento, llevaba el exoesqueleto Aniquilador Tipo I que había adquirido previamente: un mortero corto y robusto de 120mm, estaba colocado sobre su espalda. No muy lejos de él, 200 jugadores de la Legión Tormenta estaban listos para partir. Escoltarían a la expedición de la Nueva Alianza durante 150 kilómetros hasta el Municipio del Valle Afortunado, dónde construirían un puesto de avanzada. El Refugio 79 era importante para la Nueva Alianza, no solo por sus fines arqueológicos, sino también como un potencial nuevo punto de inicio para los jugadores. Después de asegurarlo, Chu Guang planeaba enviar 3.000 cabinas de alojamiento, convirtiéndolo en el tercer asentamiento de supervivientes de la Alianza. Probablemente esta era la primera vez desde la creación del Sistema de Legiones que confiaba la tarea de expandir el territorio de la Nueva Alianza a los jugadores. Mirando al ansioso Comandante Agua de Manantial, Chu Guang habló con tono solemne. “El Municipio del Valle Afortunado se encuentra en la frontera entre las Provincias del Valle del Río y del Atardecer, lo cual es crucial tanto para nuestros planes estratégicos como para nuestro futuro económico. Necesitamos establecer allí un puesto de avanzada para sentar las bases del desarrollo del páramo. Tu misión no es solo explorar el Refugio 79, sino también unir a los supervivientes locales y llevar la chispa de la civilización a la región. Ese será nuestro próximo asentamiento. Te confío esta tarea y espero que consideres cuidadosamente cada decisión que tomes.” ¡Desarrollar un nuevo asentamiento! ¡Contaba con la confianza del Administrador! Comandante de Agua de Manantial se emocionó de inmediato. Se irguió e hizo un saludo militar. “No se preocupe, respetado Administrador, ¡prometo completar con éxito la misión!” “Te estaré observando.” – Chu Guang asintió, y se golpeó el pectoral con el puño derecho para devolver el saludo. – “Adelante.” Bajo el liderazgo de Agua de Manantial, la Legión Tormenta partió con la moral alta. Chu Guang echó un vistazo a los camiones que los seguían y de repente notó que había uno extra. Parecía que pertenecía a los jugadores y estaba repleto de cajas de fideos instantáneos. Había fácilmente decenas de miles de paquetes. La expresión de Chu Guang se volvió un poco extraña y no pudo evitar levantar una ceja. ‘¿Qué hacen con tantos paquetes de fideos? Nunca les he visto comerlos…’ Chu Guang no le dio demasiada importancia. Según las reglas que había establecido, además de los suministros gestionados por el centro de mando de la Nueva Alianza, los jugadores podían llevar cualquier objeto que quisieran. Unas dos horas después, los 200 jugadores de la Legión Tormenta habían salido del alcance de la señal de la Nueva Alianza. Sus pequeños puntos verdes desaparecieron gradualmente del mapa. Aunque ya no podía verlos, Chu Guang aún podía sentir la presencia de esos jugadores a través del Sistema de Refugio basado en la tecnología del campo morfogenético. “Buen viaje… guerreros de la Nueva Alianza.” Chu Guang estaba a punto de cerrar el mapa cuando, de repente, cuatro puntos verdes se iluminaron cerca del Municipio del Valle Afortunado, a 150 kilómetros de distancia. Al mirar los puntos en la pantalla, Chu Guang se sorprendió. ‘Actuaron con bastante rapidez.’ La noche anterior, había enviado un avión de transporte Libélula al Valle Afortunado, y había dejado caer una caja cargada con equipo de comunicación. Parecía que sus pequeños secuaces lo habían recuperado con éxito y habían establecido una base de comunicaciones temporal. Restablecerla le permitiría enviar misiones a distancia, mantenerse al día con los acontecimientos locales… y dirigir con mayor comodidad a sus pequeños puerros. Al pensar en eso, una sonrisa se dibujó en el rostro de Chu Guang. No podía estar más satisfecho con los jugadores que había entrenado. Sus excelentes habilidades de autogestión eran tan gratificantes como siempre. Al entrar en el editor de misiones, Chu Guang abrió una plantilla predefinida. Estaba a punto de asignar algunas tareas de exploración a esos pequeños puerros, cuando de repente escuchó la voz de Pequeño7 a su lado. “¡Maestro! Sus jugadores han encontrado a un tripulante del Colonizador en los alrededores del Valle Afortunado, y está gravemente herido…” El dedo de Chu Guang se detuvo. “¿Cómo se llama?” – preguntó, antes de que Pequeño7 pudiera terminar de hablar. “Se llama Luo Hua. ¡el chico que solía emborracharse tanto que siempre se desmayaba!” Al reconocer el nombre, Chu Guang asintió. Varios planes se formaron en su mente. Solo el tiempo diría si la aparición inesperada de Luo Hua complicaría o facilitaría el desarrollo de la situación.


JDR - Capítulo 373

Capítulo 373

En realidad, no necesitas cambiar de opinión.
Traducido por Tars
Corregido por Noe
Editado por AMarauder

“¿Ya está?” En una ladera al noroeste del Municipio del Valle Afortunado, Pasta de Sésamo observó los seis globos que flotaban en el cielo con los ojos repletos de confusión. Sintió… que esto era algo diferente de lo que ella entendía como una base de comunicaciones. Tail, que estaba cerca, no se preocupó en absoluto. Se levantó con un gruñido y aplaudió satisfecha. “Oh, ¡no hay problema! ¡Tail siguió cada paso del manual!” – declaró. La llamada base de comunicaciones era en realidad una caja del tamaño de una lavadora, conectada a seis globos de hidrógeno mediante una cuerda fina. Su funcionamiento era tan sencillo y fácil de entender como su estructura. Solo tenían que encontrar un lugar abierto y relativamente alto, colocar el repetidor de señal (conectado a los globos) y recordar encenderlo antes de soltarlo. Con eso el sistema estaría operativo. El dispositivo contenía dos baterías de hidrógeno metálico integradas, suficientes para mantener la potencia asignada durante al menos una semana sin conexión a la red eléctrica. Proporcionaría servicios de información a todas las máquinas virtuales en un radio de 10 a 20 kilómetros. Aunque el ancho de banda no era amplio, era suficiente para actualizar la información del mapa y enviar misiones a unas 1000 personas. De todos modos, los jugadores no usaban las MV para ver videos. Como alternativa al satélite, este dispositivo funcionaba de manera similar a un globo meteorológico con wifi. Era increíblemente práctico. Lo único que debían tener en cuenta era el riesgo de ser alcanzados por un rayo en días lluviosos. Volar demasiado alto podía atraer depredadores u otros seres extraños, pero esos eran problemas menores. Como método de comunicación temporal, ofrecer de una a tres semanas de servicio era más que suficiente. Nadie esperaba que funcionara eternamente. El sistema de comunicaciones de la Nueva Alianza se basaba principalmente en cables de fibra óptica, cables eléctricos, grandes torres de señales e innumerables bases pequeñas. Estas instalaciones eran gestionadas por profesionales. “Vamos, ¡volvamos al campamento a reunirnos con SiSi y Bollito!” Tras confirmar que la señal era estable, Tail recogió la mochila que había dejado caer al suelo. Estaba repleta de material de escalada. Había sido un gran esfuerzo subir la caja de hierro hasta aquí arriba. “Pero… ¿Seguro que está bien dejarlo aquí?” Mirando con preocupación cómo los globos se alejaban, Pasta de Sésamo estaba inquieta. “Tranquila, esto es el páramo. De todas formas, hay poca gente. Además, a nosotros, despertados de agilidad, nos llevó mucho tiempo subir hasta aquí. ¡Debería estar bien!” – dijo Tail para tranquilizarla. – “Y aunque se rompa, ¡confío en que nuestro respetado Administrador enviará un avión a dejar caer otra!”
* * *
Mientras Tail y Pasta de Sésamo estaban estableciendo la base de comunicaciones, SiSi estaba de pie en una tienda de campaña, vigilando al hombre acostado en la cama, llamado Luo Hua. No solo estaba en malas condiciones. Estaba envuelto en vendas, casi momificado. Su respiración era débil, como si pudiera morir en cualquier momento. En el mundo real, lesiones tan graves serían prácticamente fatales, pero se encontraban en un juego y los personajes clave no deberían morir con tanta facilidad. SiSi pensó que probablemente tenía algunos componentes biónicos instalados en su cuerpo, razón por la que todavía seguía pendiendo de un hilo. Componentes biónicos de Ciudad Ideal… ¡cada uno valía cientos de miles de fichas! Mientras no muriera, no habría problemas. Pero si le llegaba a pasar algo… No podía desperdiciarlo. En ese momento, Kariman, también en la tienda, no tenía ni idea de los pensamientos malvados que albergaba la hermosa muchacha a su lado. Pensó que sus ojos entrecerrados se debían a la pena por el destino de su compañero. Suspiró suavemente, hablando en tono reconfortante. “Su constitución es buena; se recupera rápidamente. La mayoría de las personas con heridas tan graves ya habrían regresado al abrazo del Espíritu del Desierto.” SiSi asintió. “Mmm…” Al ver el silencio de la chica, Kariman sintió lástima, pero no se le ocurrieron palabras de consuelo. Pero tras reflexionar un rato, pareció tomar una decisión y volvió a hablar. “El Profeta nos dice que nuestro mundo un día volverá al abrazo del Espíritu del Desierto y las legiones que vagan por el universo decretarán el juicio final al final de los días. Antes de que llegue la calma eterna y la aniquilación, debemos aferrarnos a la misericordia, sin abandonar a ningún compatriota perdido en la arena, sin importar su género, ya sean hombres libres o esclavos… Solo así podremos aliviar nuestros pecados.” SiSi lo observó con la mirada perdida, preguntándose de qué estaba hablando este PNJ. Sin embargo, Kariman no se detuvo a explicarlo. “Partimos del Oasis número 9, rumbo a la frontera sur de la Provincia del Valle del Río. No deberíamos habernos retrasado tanto, pero cuando nos miró con esos ojos suplicantes… No podíamos dejar que se lo tragara la arena.” SiSi asintió levemente. “Gracias.” “No, de verdad no merezco tu agradecimiento.” – dijo Kariman con expresión compleja. – “Justo anoche mismo discutía con mis compañeros sobre dejarlo con vosotros. Después de todo, hemos dejado el desierto y ya no tenemos obligación de cuidarlo. El camino por delante no es sencillo y alguien como él solo será una carga para nosotros.” SiSi estuvo a punto de decirle que no había problema y que se lo dejase a ella, pero el hombre no le dio tiempo a hablar. Rápidamente tomó una decisión. “Pero ahora he cambiado de opinión. Más allá de las Arenas se extiende un desierto salvaje, lleno de bestias peligrosas y tribus sedientas de sangre, lejos del abrazo del Gran Ser… No puedo dejar este problema en manos de un grupo de damas indefensas; ¡va en contra de mis creencias!” SiSi miró a Kariman, estupefacta. “En realidad, no necesitas cambiar de opinión…” – dijo como pudo, tras una larga pausa, en el lenguaje de la Federación. Sin embargo… quizás su forma de expresarse fue demasiado sutil y Kariman estaba completamente perdido en su propio mundo. “No te avergüences, ¡solo cumplo las enseñanzas del Espíritu del Desierto! Me quedaré con la mitad de los guardias para acompañarte en tu camino. Hasta que regreses sana y salva a tu tierra natal.” Su dulce mirada hizo que SiSi se estremeciera. Justo cuando estaba a punto de decir algo, el dispositivo en su brazo vibró, interrumpiendo las palabras que tenía preparadas. La pantalla parpadeó con una ventana emergente de color azul pálido: una solicitud de llamada del Administrador. “Iré a explicarles a mis compañeros lo que tenemos que hacer.” Con una reverencia caballerosa, Kariman se dio la vuelta y salió de la tienda, dejando atrás a Luo Hua, que dormía, y a una SiSi desconcertada. “No importa… Se lo explicaré más tarde.” No podía dejar pendiente la llamada del Administrador. En comparación con un PNJ desconocido y aleatorio, mostrar una buena voluntad al líder de su facción era mucho más importante. Se echó el pelo hacia atrás, se puso los auriculares y pulsó el botón de respuesta. Al instante apareció un rostro sereno y atractivo en la pantalla de la máquina virtual. “Respetado Administrador, disculpe la demora, ¿puedo ayudarle?” “¿Dónde está Luo Hua?” “Está aquí.” Sin sorprenderse de que el Administrador lo supiera, SiSi ajustó sus auriculares y apuntó la cámara hacia la cama. “¿Cómo está?” – preguntó al ver que el hombre envuelto como una bola de masa aún respiraba. SiSi negó con la cabeza. “Es difícil decirlo. Tiene mucha fiebre y aún no ha recuperado el conocimiento. Sugiero dejarlo descansar aquí unos días hasta que se estabilice.” Con su estado físico actual, continuar el viaje podría matarlo. Su camión transportaba suministros médicos básicos, como vendas, jeringas, bolsas de suero, solución salina, glucosa y antibióticos. Aunque la mayoría de los jugadores optaban por reaparecer tras sufrir heridas graves cuando estaban cerca del punto de reaparición, era completamente distinto después de viajar una larga distancia. El coste de la muerte era demasiado alto. SiSi pensó que era mejor intentar salvarlo. Al escuchar su sugerencia, Chu Guang asintió lentamente. Recordó que ella trabajaba en un hospital en la vida real. Aunque no pertenecía a un departamento popular, debía tener conocimientos médicos básicos. “Entonces hagamos lo que dices, dejémoslo descansar ahí por ahora. Si necesitas algo, solo dímelo. Por favor, cuida de él. Cuando despierte, ¡avísame de inmediato!” SiSi levantó el pulgar hacia la cámara. “¡Déjamelo a mí!” Aunque no era una doctora muy impresionante, haría lo que pudiera. Tras finalizar la comunicación, apareció una nueva ventana emergente. Al ver la tarea, mostró una expresión de sorpresa. “¿2.000 monedas de plata y 1.000 puntos de contribución?” Era una gran cantidad. Normalmente, las recompensas para los jugadores de nivel 10 a 20 eran solo unos cientos de monedas de plata. Una misión con una recompensa tan alta para un solo jugador era bastante rara. Sin mencionar que también otorgaba 1.000 puntos de contribución. Era increíblemente generoso. Sin embargo, no parecía tan emocionada como esperaba. En cambio, empezó a frotarse la barbilla mientras se sumía en sus pensamientos. ‘Me parece que será una misión en cadena…’ Este viaje se estaba complicando…
* * *
A la entrada del campamento, había cuatro guardias fuertemente armados haciendo guardia. Kariman, que se había marchado antes, no se veía por ninguna parte. Probablemente estaba discutiendo que hacer con sus compañeros. Al ver a SiSi salir de la tienda, Bollito, agachada junto al camión, se acercó rápidamente. “¿Cómo está?” – preguntó preocupada. Como le preocupaba sobresaltar al paciente, tuvo mucho cuidado de no entrar. Así que se quedó al lado del camión. “Aún no ha despertado, pero acabamos de recibir una misión. El Administrador nos indicó que lo cuidáramos. Una vez que despierte, probablemente se crearán nuevas misiones.” “¡También recibí la misión! ¡2.000 monedas de plata!” – gritó Bollito, emocionada. “Cuanto mayor sea la recompensa, más problemas tendremos. La mercancía que transportamos vale unas 20.000 monedas de plata… Siendo sincera, no quiero complicaciones innecesarias, pero no podemos ignorarlo.” SiSi suspiró, resignada. “Iré a buscar agua caliente, ¿recuerdas dónde está el botiquín?” “Está en la camioneta, ¡recuerdo dónde lo puse!” – Bollito se palmeó el pecho enérgicamente con su pata. – “¡Déjamelo a mí!” “Bien. Gracias.” SiSi agarró la botella de agua que colgaba junto a la camioneta y se dirigió al pozo. Sin embargo, no había ido muy lejos, cuando la invadió una sensación extraña. Entrecerrando los ojos, examinó los alrededores, pero aparte de las filas de tiendas de campaña, no veía a nadie. Y ese era precisamente el problema. No había zonas realmente seguras en el páramo. Y la Estación Katin, con poco más de 100 habitantes, no podía serlo. Las tiendas seguían allí, pero la gente se había ido. Ni siquiera había alguien vigilando el equipaje. La seguridad, claramente, no era lo suficientemente buena como para dejar las cosas desatendidas. Así que solo había una posibilidad… Sin cambiar de expresión, SiSi se dio la vuelta para regresar por dónde venía. Sin embargo, un repentino sonido de pasos llegó desde detrás de la hilera de tiendas. Un grupo de personas vestidas con capas negras le bloqueaba todas las vías de escape. ‘Está claro que vienen por mí.’ Cuando vio por primera vez la recompensa de la misión, tuvo un mal presentimiento. Algo malo iba a pasar. Pero nunca esperó que fuera tan pronto. Maldiciendo en silencio a los desarrolladores del juego, SiSi desistió de huir y metió la mano en el bolsillo mientras contaba a la gente que la rodeaba. Solo eran once. Sin embargo, sabía muy bien que quienes estaban a la vista eran solo una parte del grupo. Probablemente había más gente apuntándola desde la distancia. El hombre que iba al frente era probablemente su líder y poseía un puente prominente en la nariz, que se parecía a la de algunos prisioneros de guerra que había visto. Los otros diez eran iguales. Sus identidades eran evidentes. Sabía de dónde venían incluso si usaba los dedos de los pies para pensar. “¿Eres de la Legión?” “Tu reacción es muy aguda. Es realmente loable.” – El hombre miró a la chica que tenía delante. – “Pero, por desgracia, es un poco tarde.” Los cañones oscuros bajo las capas apenas eran visibles. Pero SiSi observó en silencio sus armas. Todas eran iguales. Las metralletas PU-9 que llevaban en sus manos podían disparar proyectiles subsónicos de 9mm, lo que les permitía desatar una gran potencia de fuego a corta distancia. Debido a su alta cadencia de fuego y bajo retroceso, era el arma estándar de la Legión, pero muchos asentamientos de supervivientes tenían imitaciones. Sin embargo, esta arma aún tenía un defecto fatal: su poder de penetración era demasiado débil. Si bien la enorme energía cinética que poseía aún podía causar daños, su tamaño pequeño la hacía completamente ineficaz contra las especies de mutantes más grandes. SiSi conocía muy bien el rendimiento de esa arma. Al fin y al cabo, la usaba con frecuencia. “Te aconsejo que no actúes precipitadamente, incluso si eres un despertado, no puedes detener las balas.” – dijo el hombre con una sonrisa. “¿Ah, sí? ¿Qué quieres?” “Entréganos a Luo Hua.” “¿Y si me niego?” SiSi levantó una ceja con curiosidad. La sonrisa del hombre permaneció, pero sus ojos se volvieron fríos. “Ese sería el peor resultado. No queremos realizar una matanza, pero si nos obligan, no seremos misericordiosos.” SiSi de repente se rió. “¿Cuándo se volvió tan razonable la Legión?” El hombre levantó ligeramente la barbilla. “Siempre intentamos persuadir con la razón. Ahora, saca las manos lentamente de los bolsillos, arrodíllate y ponlas sobre la cabeza… o te haremos unos cuantos agujeros.” Parecía que querían capturarla con vida. Probablemente no contaban con mucha gente. De lo contrario, no habrían esperado a que estuviera sola para atacar. Podrían simplemente haber asaltado la tienda. Mientras reflexionaba, SiSi lentamente sacó la mano derecha del bolsillo. Nadie de los presentes notó que un anillo plateado había aparecido en su muñeca. El anillo contenía seis proyectiles magnéticos. Cada uno de menos de 5mm de diámetro. Una vez activados, los proyectiles levitaban alrededor de la pulsera y salían disparados según las órdenes preestablecidas de ataque. Se llamaba Honda Magnética. Debido a que su alcance efectivo máximo era de solo 2 metros y al pequeño calibre de los proyectiles, se consideraba un equipo llamativo, pero poco práctico. Había tenido la suerte de conseguir este equipo al final de la última expansión, pero pronto descubrió que era más inútil de lo previsto y nunca lo había usado en un combate real. Sin embargo… inesperadamente hoy le había venido de maravilla. “Parece que me voy a romper algunas costillas…” – murmuró SiSi para sí misma, esperando a que la pulsera se fijase automáticamente en el objetivo más cercano, antes de prepararse para tumbarse. Al ver su palma abierta sin ninguna arma, el rostro del hombre se iluminó con una sonrisa de satisfacción. “Bien, ahora agáchat…” Antes de terminar de hablar, una serie de silbidos resonaron en el aire desde todas las direcciones. Una repentina sensación de alarma sonó en la mente del hombre y, prácticamente por instinto, se desplomó en el suelo. ‘¿Qué fue eso?’ Al mirar a los cinco camaradas con agujeros de bala en la frente, sus ojos se inyectaron de sangre al instante. “¡Fuego! ¡Mátenla!” No era necesaria ninguna orden. En cuanto activó el arma, sus soldados ya habían apretado el gatillo. Cinco subfusiles PU-9 dispararon simultáneamente, ¡desatando una ráfaga feroz! Tras recibir varios disparos, SiSi gimió, pero aprovechando un breve resquicio en el cerco, embistió imprudentemente contra una tienda cercana. Las balas de 9mm no lograron penetrar su chaleco antibalas de Seda Diabólica, pero la enorme energía aún rompió varias de sus costillas. Afortunadamente, su sensación de dolor había sido bloqueada por el casco de juego. De lo contrario, incluso con la resiliencia y el poder de recuperación de una secuencia genética de tipo constitución, el dolor sería suficiente para dejarla inconsciente. Las balas casi parecieron seguir sus pasos hasta el interior de la tienda. “¡Tsk…!” “¡Disparadle!” “¡Fallé!” SiSi sacó un cuchillo, cortó la tienda desde el otro lado y salió corriendo sin detenerse. El hombre con la nariz prominente se puso en pie con dificultad, mirando fijamente la tienda acribillada a balazos. Le habían disparado más de una docena de veces, pero seguía completamente ilesa. “¿Siquiera es humana?” “¡No puede ser!” Pero no importaba si veía cosas, no había tiempo para dudar. “¡Persíganla!” – rugió mientras agarraba una metralleta del suelo, indicándoles a sus hombres que la siguieran. Pero al segundo siguiente, un rugido ensordecedor llegó desde un lateral. Un oso blanco con una placa de acero colgando del pecho apareció de repente ante él. El hombre miró fijamente en su dirección, entrecerrando los ojos al instante, con el rostro desencajado por el horror. No le temía al oso que estaba a punto de embestir contra sus filas, sino al camión que se dirigía a toda velocidad hacia ellos mientras aplastaban las tiendas. La ametralladora pesada que llevaba montada ya le apuntaba directamente. “¡SiSi…! ¡Aguanta!” “¡Ya vamos a ayudarte!”