En un cielo despejado, un avión de ataque Mosquito W-2 rozaba las nubes, rumbo al Valle Afortunado. A unos 30 kilómetros por detrás, un avión de transporte Libélula con un sistema de comunicación de globo de hidrógeno lo seguía.
Tail tenía razón. El Administrador no abandonaría a sus puerros. En cuanto se perdió la señal, generosamente envió un segundo equipo de comunicaciones. Sin embargo, por generoso que fuera… este equipo tampoco era barato.
Antes de realizar el segundo lanzamiento aéreo, Chu Guang necesitaba averiguar qué había sucedido exactamente con la base de comunicaciones anterior para evitar repetir los mismos errores. Enviar tropas terrestres sería demasiado lento. Sin una red de carreteras adecuada, no había forma de desplazarse con rapidez. Incluso si toda la Legión Tormenta estuviera equipada con exoesqueletos básicos, solo podrían recorrer unos 30 kilómetros al día.
Aunque las legiones controladas por los jugadores poseían un formidable poder de combate y una moral elevada. Su disciplina solo se desplomaría si se aburrían. Sería poco realista esperar que hicieran una marcha forzada de más de 100 kilómetros. Por lo tanto…
¡Dependía de su fuerza aérea!
“Aquí Caída de Pluma… Acercándose al espacio aéreo objetivo. Buscando señales terrestres.”
Mirando de reojo la máquina virtual atada a su muslo y observando que el Valle Afortunado se acercaba, Pluma presionó la palanca de control, guiando su nave fuera de las nubes. De acuerdo con los requisitos de la misión, necesitaba hacer contacto con los jugadores en tierra, averiguar qué había sucedido con la estación de comunicaciones, informar al avión de transporte Libélula y tomar unas fotografías. La tarea era demasiado sencilla… incluso lo hacía bostezar. Sin embargo, justo cuando estaba a punto de contactar con los jugadores en tierra, una sombra oscura en el horizonte llamó su atención.
“Mierda… ¿Qué demonios es eso?”
A lo lejos se podía ver un gigantesco dirigible de acero, que parecía un Roc extendiendo sus alas. Su enorme cuerpo metálico no era lo único impresionante, sino también el deslumbrante despliegue de armas que adornaba todo su cuerpo. Era difícil imaginar cómo un objeto tan enorme lograba flotar. Pero aún más inimaginable era que estuviera propulsado por una larga hilera de hélices. Los dos conceptos aparentemente contradictorios de primitivo y avanzado, coexistían milagrosamente.
Los ojos de Caída de Pluma se abrieron de par en par, asombrado. No podía creer lo que veía. Pero al instante, su sorpresa se convirtió en intensa emoción y asombro.
“¡Es absolutamente increíble!”
Sin embargo… Parecía que habían tenido algún tipo de problema. Pluma vio vagamente como una de las hélices estaban echando chispas, como si se hubiera incendiado. Justo cuando estaba pensando en acercarse para verlo mejor, noto de repente como un cañón enorme giraba lentamente para apuntar hacia él. El calibre…
¡Era de al menos 100mm!
En cuanto sus ojos se posaron en el cañón, su rostro cambió al instante.
“¡Maldición!”
No había tiempo para dudar. Tiró inmediatamente de la palanca, intentando volar por debajo de la aeronave. Al mismo tiempo, cambió el canal de comunicaciones al que usaba la Libélula a 30 kilómetros de distancia para informar de la situación.
“¡Dirigible! Un dirigible armado no identificado avistado sobre el Valle Afortunado, sospech…”
Antes de que pudiera terminar su última palabra, una llamarada anaranjada interrumpió sus pensamientos. Ni siquiera escuchó el disparo del cañón. Una ventana azul apareció entre una insondable oscuridad.
Quitándose lentamente el casco, Caída de Pluma se incorporó en su cama. Miró a su alrededor desconcertado un buen rato antes de volver a la realidad.
‘¡Santo cielo!’
Dispararon sin previo aviso.
¡Un comportamiento absolutamente deshonroso!
* * *
“¿Una aeronave? Espera… ¿Qué quieres decir con sospechoso? ¿Oye? Amigo, ¿sigues vivo?”
Sobre el cielo despejado… Sentado en la cabina, Respuesta Poco Profesional se dio cuenta de que la situación podría ser más grave de lo que inicialmente imaginó. Sin embargo, la voz nunca respondió.
Al escuchar la estática que llegaba a través del canal de comunicaciones, ya no dudó. Aceleró mientras inclinaba el avión hacia la izquierda y realizó un hermoso arco para regresar al aeropuerto al norte de Ciudad del Amanecer.
Un avión de transporte trimotor fabricado íntegramente en aluminio tipo A3 y equipado con un completo instrumental, era mucho más valioso que el destartalado W-2.
“¿Por qué giramos? ¿No nos dirigíamos al Valle Afortunado…?” – gritó Fuego y Hielo desde la cabina trasera.
“La situación ha cambiado… Pluma dijo que vio un dirigible.”
“¿Dirigible?”
Fuego y Hielo estaba algo desconcertado. Antigüedades como esa prácticamente desaparecieron después de la Primera Guerra Mundial… No había nada que temer. Era una lástima que el cañón de 37mm se hubiera instalado en otra Libélula. Con un buen ángulo, hasta confiaba en poder derribar esa cosa con su cañonera.
“No lo sé… Me da la impresión de que no es una simple aeronave. Para derribar a Pluma nada más verlo… Definitivamente lo detectaron hace tiempo.”
“¿Quieres decir que esa aeronave tiene un radar?” – exclamó Fuego, sorprendido.
“Probablemente. Un radar no es tan complicado de conseguir. Pero si lo tiene un dirigible, no son depredadores… Sin embargo, probablemente no tenga armas guiadas, sino cañones antiaéreos o algo así.” – contestó Respuesta Poco Profesional tras reflexionar.
Después de todo, si tuvieran misiles, probablemente habrían sido derribados incluso antes de entrar en el alcance visual.
“Tecnología de vuelo de la Primera Guerra Mundial, sistemas de control de fuego de la Segunda Guerra Mundial… ¿Qué clase de chatarra industrial es esa?”
Pero incluso la basura superaba la capacidad de su destartalado avión de transporte.
Respuesta Poco Profesional se burló. Sentía que ni siquiera necesitaba tecnología tan avanzada. Incluso si le hubieran dado un Nanchang CJ-6, un viejo avión de hélice habría podido derribarlos con un par de ametralladoras de 7,62…
¡Ni siquiera necesitaría misiles aire-aire!
Bueno… eso sería si no ocurriera nada inesperado. Fuera lo que fuese, Respuesta Poco Profesional no dudó en acelerar a fondo para huir a toda velocidad…
* * *
En el puente del Corazón de Acero. Al observar el montón de chatarra quemada sobre la mesa, McClennan se quedó brevemente desconcertado, pero sus ojos pronto brillaron de ira.
“¿Qué es esto?”
“General, esto es lo que se enredó en nuestras hélices. Estaba colgando de un globo, probablemente sea una cuerda…” – respondió, rápidamente.
De pie frente al general McClennan, el ingeniero vestido con ropa de trabajo para grandes altitudes inclinó la cabeza, tragando saliva, nervioso. El oficial técnico que lo acompañaba dio un paso al frente, apretó el hilo entre los dedos y se quedó pensativo durante un buen rato.
“Contiene carbono y silicio… así como fibra óptica.”
Era materiales comunes en el páramo, se podía encontrar en todo tipo de construcciones. Se decía que en la lejana Era de la Prosperidad, los humanos eran criaturas que se morían si no hablaban. Tenían el cuerpo cubierto de altavoces y cada pared estaba repleta de radios o dispositivos similares.
La fibra óptica, hecha de material compuesto de carburo de silicio y tan fina como un cabello, se extendía como capilares por cada rincón de la ciudad, formando una vasta y compleja matriz de información. Aunque esa tecnología se había perdido sistemáticamente, esas cuerdas del grosor de un cabello sobrevivieron al igual que los escombros de hormigón.
Eran bastante ligeras y cientos de veces más resistentes que una cuerda común. No era tan fuerte como los alambres de metal ni tan resistente al calor. Por lo tanto, los carroñeros no se molestaban en recogerlo. Por supuesto, ese no siempre era el caso. Algunos asentamientos de supervivientes lo utilizaban para transmitir información, aunque era raro.
“Alguien debió atar esta fibra al globo de hidrógeno y acabó casualmente enganchada en nuestra hélice.”
Un cortocircuito provocó la ignición del hidrógeno atrapado en el motor, lo que provocó la combustión del aceite en el eje de la transmisión. El navegante emitió un juicio basado en su experiencia. Sin embargo, el ayudante que estaba a su lado no quedó satisfecho con su explicación.
“¿Coincidencia? No creo que sea una casualidad. ¿Quién lanzaría globos al cielo sin motivo? ¡Es claramente una trampa deliberada y maliciosa!”
“También lo creo. Debería ser un globo antiaéreo…” – reflexionó el oficial del Estado Mayor. – “Ya nos hemos encontrado con cosas similares en asentamientos de supervivientes en el oeste.”
Sin embargo… esos globos antiaéreos a los que se refería eran mucho más grandes, y estaban conectados por cables de acero mucho más resistentes. Probablemente esa era la razón por la que ni siquiera detectaron el globo.
“¿Hay algo parecido por los alrededores?” – preguntó McClennan con rostro serio.
El navegante sacudió rápidamente la cabeza.
“No. Hice que los observadores lo revisaran cuidadosamente. ¡Este es el único en el espacio aéreo circundante!”
Al oír eso, la cara de McClennan no pudo evitar volverse más desagradable. Solo había un globo, y casualmente golpeó el motor de su dirigible. No sabía si quejarse de la precisión del lanzamiento del globo o elogiar la precisión con la que su dirigible cayó en la trampa.
“Sea como fuere, esta trampa apareció en nuestro camino. Quien la preparó no solo sabía que veníamos, sino que también predijo nuestra ruta…” – dijo el oficial de Estado Mayor, con el dedo en la barbilla con tono serio y pausado. – “Aunque la trampa en sí no es particularmente sofisticada, ser capaz de causarnos un problema tan grande con un truco tan barato… No debemos subestimar la capacidad de esta gente.”
“¿Quién lo hizo?” – preguntó McClennan con tono grave.
El oficial de estado mayor frunció el ceño.
“El Gran Valle de la Grieta está demasiado lejos de aquí, el Estado Libre de Bugra tiene a nuestros hombres… La única potencia cercana capaz de hacerlo es la Ciudad de Boulder. Pero no puedo afirmarlo; después de todo, los refuerzos de la Compañía también están aquí; quizá sean ellos.”
Las fuerzas de supervivientes de la Provincia del Atardecer fueron completamente ignoradas. También les desagradaban a los habitantes del desierto, pero la mayoría no se atrevía ni a hablar en su contra. Pocos se atreverían a revelarse, y tampoco tenían la capacidad de hacerlo. Después de todo, analizar rutas aéreas era demasiado complejo para ellos. Monitoreaban constantemente su ubicación en tiempo real, así como los flujos atmosféricos; y, aun así, solo podían predecir unas pocas rutas posibles.
En realidad, en lugar de creer que era un acto premeditado, parecía más que podía ser una coincidencia. Sin embargo, si lo era, simplemente no explicaba como un globo de hidrógeno podía aparecer en medio de una montaña deshabitada.
“La Ciudad de Boulder… Recuerdo que son restos de la civilización.” – el ayudante sacó un cuaderno de su bolsillo, hojeó un par de páginas y continuó murmurando. – “Según registros fiables, el Comité de Reconstrucción de la Posguerra les ayudó a construir un muro y les dio armas para luchar contra la Marea… He oído que son decenas de miles, puede que cientos de miles, viviendo allí. Su asentamiento no está lejos, a solo 150 kilómetros… ¿Pero por qué nos atacan?”
“¿Quizás quieran advertirnos que nos mantengamos alejados? Pero es poco probable.”
El oficial del Estado Mayor ofreció una hipótesis, aunque él mismo creía que era improbable. Semejante insensatez era más una provocación que una advertencia. No tenía ningún efecto disuasorio, salvo hacerles perder el tiempo e irritarlos.
“Esas ratas solo se atreven a esconderse en madrigueras.” – dijo McClennan tras soltar un resoplido. – “Quien haya hecho esto, más le vale rezar para que no lo descubra… Lo juro, haré que eses tipos se arrepientan de haber nacido en este mundo.”
Una vez los atrapase, los desnudaría y los colgaría bajo la aeronave hasta que se congelaran por completo. Luego los dejaría caer.
Tras pronunciar esa dura declaración, McClennan se volvió hacia el tembloroso ingeniero que estaba a su lado.
“¿Cuánto tardarán en arreglarlo?”
“Una semana… No, 3 días… ¡En 3 días debería poder hacerse!” – dijo el ingeniero, sudando en grandes cantidades.
Al oír que llevaría 3 días, una pizca de impaciencia se dibujó al instante en el rostro de McClennan. Pero sabía que insistir no serviría de nada. No había ningún aeródromo que pudieran utilizar para reemplazar rápidamente las piezas dañadas.
La única opción para reparar la aeronave era descender y soltar el ancla para sujetarla. Luego, extenderían un soporte desde la escotilla como si fuera una caña de pescar, para izar a un ingeniero que desmontaría con cuidado las partes rotas y las reemplazaría por otras nuevas.
La otra opción sería no repararlo y simplemente apagar uno de los motores simétricos que estaban ubicados en el ala izquierda. Las hélices restantes aún podrían impulsar el dirigible, pero la pérdida de dos motores reduciría su velocidad en un 20%. Su maniobrabilidad y estabilidad se verían afectadas. Pero esa pérdida sería admisible.
La reducción en la maniobrabilidad era aceptable, ya que de todos modos un objeto tan masivo no podía depender de la agilidad para esquivar ataques. Sin embargo, viajar con turbulencias era algo que McClennan no soportaba. Sobre todo, porque imaginaba que, si regresaba con una hélice rota, ese viejo zorro de Griffin se reiría de él. Aunque no fuera una pérdida grave, ¡sería suficiente para avergonzarlo!
“Toda la información que tenemos de este lugar es de hace varios años; probablemente esté desactualizada.” – sugirió un oficial del Estado Mayor que estaba cerca. – “Como de todas formas necesitamos reparar el motor, sugiero que acampemos aquí y enviemos un grupo a tierra a explorar la zona. Podemos tomar una decisión después de recopilar más información.”
“Pienso lo mismo. Sugiero capturar algunos nativos de la zona e interrogarlos. ¡Quizás podamos descubrir quién está detrás de esto!” – añadió el ayudante.
“Hagámoslo.” – ordenó McClennan con una expresión sombría.
En cuanto terminó de hablar, el tripulante sentado en la consola de control del puente gritó de repente.
“¡Informe! ¡Un objeto volador no identificado ha entrado en nuestra zona de detección de radar!”
“¿Qué pasa?” – preguntó McClennan prácticamente por instinto. Con una de sus hélices dañada, estaba algo nervioso.
“Parece… un avión de hélice.” – respondió el tripulante con dudas.
Al oír que era un avión de hélice, McClennan se relajó y lo descartó con impaciencia.
“Que se vaya.”
“¡No responde!”
“Entonces derríbalo.”
“¡Sí!”
Un miembro de la tripulación contestó inmediatamente el teléfono en la consola e informó los parámetros de disparo al operador de la sala de control de armas. Poco después, un cañón rugió sobre sus cabezas.
El enorme cañón expulsó llamas, acompañadas de una ligera vibración de la aeronave. Una ráfaga de fuego explotó a lo lejos.
“¡Objetivo alcanzado!”
“¡Destrucción confirmada! ¡El objetivo está cayendo!”
Los miembros de la tripulación en el panel de control informaron uno tras otro, aunque el derribo de un avión de hélice no era algo que celebrar.
Mientras tanto, McClennan vio con unos prismáticos como el avión se precipitaba directamente hacia la ciudad bajo las nubes con un ala en llamas. Aunque no estaba seguro de si ese avión tenía algo que ver con el globo, la bola de fuego todavía le causó cierta satisfacción.
“Enviad algunos hombres a revisarlo más tarde.” – ordenó McClennan con indiferencia.
El ayudante se puso firme.
“¡Sí!”
Luego, miró al oficial del Estado Mayor que estaba a su lado.
“Estás a cargo de anclar y desplegar el campamento terrestre. Mantenme informado sobre cualquier novedad relacionada con la 29º fuerza de asalto o el empleado de la Compañía.”
“Entendido.” – respondió el oficial del Estado Mayor.
McClennan guardó los prismáticos y se giró para abandonar el puente. En ese momento, no tenía ni idea de que el piloto del avión que acababa de ordenar derribar ya estaba en otro mundo, subiendo con entusiasmo las fotografías del Corazón de Acero al foro oficial de cierto juego.
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Caída de Pluma
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¡Chicos! ¡Mirad lo que encontré!
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(Imagen)
(Imagen)
(Imagen)
Había tomado las fotografías casi inconscientemente justo antes de ser derribado. Afortunadamente, antes de que el equipo de comunicación a bordo fuera destruido, los datos se transmitieron a la torre de señales al norte de la Ciudad del Amanecer, sincronizándose exitosamente con su álbum de fotos.
Aunque la mayoría de los jugadores estaban conectados, el entusiasmo de los jugadores de la nube por debatir sobre la nueva versión no era de ninguna manera inferior a la de aquellos que habían obtenido acceso a la versión de prueba.
La publicación se volvió viral rápidamente.
¡Madre mía! ¿Otra expansión?
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¡Un dirigible de acero! ¡Ese cañón es una locura!
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Estoy llorando… Maldita sea, ¡los desarrolladores son unos bastardos! La beta cerrada ni siquiera ha acabado… ¡y ya sacan una maldita expansión!
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Tío… ¿Ya no quieres acceso a la beta cerrada?
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¡Los desarrolladores son increibles!
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En menos de un minuto, la publicación fue cubierta con más de cien comentarios, alborotando todo el foro. A juzgar por las insignias de la aeronave y el tamaño del cañón, muchos jugadores de la nube supusieron que la aeronave podría ser obra de la Legión.
El foro era un hervidero de especulaciones sobre cómo ese trozo de metal podía flotar en el aire. Algunos decían que se trataba de tecnología antigravedad, mientras que otros pensaban que podía tratarse de algún material ligero especial. Unos pocos incluso supusieron que podía basarse en alguna tecnología desconocida que manipulaba las moléculas de gas, como el martillo del Administrador.
Fuera lo que fuese, una cosa era segura: se trataba de algún tipo de tecnología oscura que no existía en la realidad. Ni siquiera se podía vislumbrar. Casi todos esperaban con ansia esta nueva versión y las nuevas travesuras que los malditos desarrolladores habían ideado para esta ocasión.
Excepto… el propio desarrollador.
En el nivel B4 del Refugio 404, Chu Guang frunció el ceño mientras miraba las fotografías sentado en el sofá. No mostraba alegría. Su rostro reflejaba un total desconcierto y confusión.
“¿Qué demonios es eso?”
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