viernes, 30 de abril de 2021

G4L Capítulo 99

Arco 12 Capítulo 99
De vuelta en casa
Traducido por Alsabov
Corregido por DaniR
Editado por Helios

Unos días después, por la tarde. Kazura estaba en la región montañosa del noroeste junto a Liese y Zirconia. Se encontraban a la orilla de un río, junto a la ladera de la montaña. A poca distancia de allí había una granja abandonada. El sol ya se estaba metiendo y los soldados junto con los criados habían comenzado a preparar el campamento. Se encendieron fogatas aquí y allá por todo el sitio, y las tiendas se levantaron una después de otra. En el campamento había casi cien personas, incluyendo a los soldados y criados. Era un gran grupo. “Me duele la espalda. Uno no puede acostumbrarse a las sacudidas del carruaje sin importar cuánto lleve viajando…” Kazura puso las manos sobre su cadera y se estiró para relajarse. Los tres habían viajado en el carruaje todo este tiempo; los caminos de la montaña se volvían más irregulares conforme se adentraban y las vibraciones dentro del carruaje habían sido terribles. Como no había ningún amortiguador de impacto, todas las vibraciones se transmitían directamente a la cabina. Kazura y Liese no estaban acostumbrados a viajar en carruaje, por lo que no habían podido descansar en todo el viaje y sostenían un pañuelo bañado en aceite esencial para no marearse. Para la próxima vez que volviera a Japón, Kazura decidió que buscaría la historia de los carruajes para traer las técnicas de mitigación de vibraciones a este mundo. También podía comprar directamente los amortiguadores y traerlos para instalárselos al carruaje, pero no lo iba a hacer a menos que no hubiera otro método. “¿Se encuentra bien, señorita Liese? Por favor, tome asiento.” “Sí, estoy bien. Gracias.” Liese se sentó para descansar en la silla que Ayla le ofrecía. Se desplomó en la silla como si estuviera al borde del agotamiento. Junto a ellos, los criados habían comenzado a preparar la cena. Marie estaba entre ellos moviéndose con prisa. Ayla y Marie no llevaban su usual atuendo de criadas, sino que habían venido con ropas más ligeras para poder moverse fácilmente en el campo. También vestían botas de cuero. “Señor Kazura, ¿te encuentras bien?” –preguntó Zirconia preocupada ya que Kazura gemía al tiempo que se estiraba. “Estoy más o menos bien. Es solo que viajar durante cuatro días en carruaje es más doloroso de lo que creía…” “El camino estaba bastante accidentado. Ayla, dale un masaje al señor Kazura después de cenar.” “Entendido.” “Oh, no, todo está bien. Solo necesito descansar un poco y estaré bien.” Zirconia le ordenaba a Ayla que le diera un masaje, pero Kazura lo rechazo rápidamente. Le parecía conveniente tener criados que le sirvieran, pero no se sentía cómodo pidiendo demasiado de ellos. Por cierto, los criados y los artesanos también viajaban en carruajes. Los soldados y los sirvientes de los escoltas, junto con algunos obreros, se desplazaban a pie. “Lo entiendo. Pero por favor, no te esfuerces mucho. Si el señor Kazura se llega a desmayar, moriría por exceso de trabajo.” – bromeó Zirconia. Tal vez era porque llevaban mucho tiempo tratándose, desde la mañana al anochecer, pero la actitud de Zirconia se había relajado al punto que recientemente había comenzado a bromear como ahora. “Si eso llega a pasar, te daré muchas medicinas contra la fatiga, para que las tomes y sigas esforzándote. Estaré apoyándote desde las sombras.” “No estoy de acuerdo… Quiero decir, el señor Kazura es quien debería tomar esa medicina, no yo. No puedo aceptarlo.” “Uh… Esa medicina es más efectiva para la gente de aquí que conmigo. Prácticamente no tiene efecto en mí.” Cuando Kazura dijo esto, Zirconia se quedó un poco sorprendida. Pero de inmediato asintió como diciendo «¿Es así?» y giró la mirada a los soldados y criados que preparaban el campamento. No tenía planeado preguntar demasiado al respecto de esos temas. “Aun así, nos ha costado mucho tiempo llegar aquí, ¿no es así? No esperaba un viaje de cuatro días solo para llegar…” – continuó Kazura. El camino era inesperadamente empinado y habían tardado dos días en subir hasta aquí desde la base de la montaña. También les había llevado dos días llegar a la base de la montaña desde Isteria, lo que hacían cuatro días de viaje. “Somos muchos los que viajamos y hemos traído con nosotros mucho material y equipamiento, por lo que me parece muy bueno que solo hayamos tardado cuatro días.” Había carretas cargadas de cal, arena y otros suministros traídas desde Isteria estacionadas fuera del campamento. Aun así, no tenían suficientes materiales para el mortero del depósito para el hielo, por lo que iba a ser necesario que esas carretas fueran transportadas varias veces en el futuro. También eran docenas de artesanos y obreros los que habían traído para trabajar en el mortero, por lo que tenían que preparar una línea de suministros de comida. “Ya hemos decidido la ubicación de la noria, por lo que mañana nos levantaremos temprano para comenzarla de inmediato. Comencemos a trabajar. Debemos tener todas las órdenes de trabajo de mañana antes de que caiga la noche. Si es posible, me gustaría que nos retiremos pasado mañana al amanecer.” Zirconia no mostraba el menor rastro de fatiga al decir esto. A ella no parecían molestarle las vibraciones del carruaje, pues durante el viaje había estado casi siempre durmiendo, sin moverse. Kazura y Liese se sorprendían al verla dormir con todas las sacudidas. “Es verdad. Si terminamos para pasado mañana, como mínimo pasarán siete días hasta que pueda volver a la aldea Grisea… Bueno, supongo que estaré a tiempo para recoger los planos de construcción.” La primera entrega del plan de control de inundaciones iba a ser pronto, y Kazura esperaba estar en Japón antes de eso. Unos días de retraso para recoger los documentos no suponía un problema, pero Kazura no se había podido comunicar con el encargado del proyecto durante un tiempo. Si no escuchaban nada de Kazura en unas semanas, sería natural que se preocupasen sin importar cuánto dinero hubieran recibido de anticipo. De hecho, Kazura ya le había contado a Zirconia y a los demás sobre el plan de ampliación de río. Les había dicho que la razón de su regreso a la aldea Grisea era para recoger los planos. “Me encargaré de preparar la mano de obra mientras el señor Kazura está en la aldea Grisea, ¿cuánta gente necesitas?” “Bueno, yo tampoco conozco los detalles del plano, por eso no sé cuánta gente será necesaria. No sabemos si va a ser necesario movilizarlos. Pero creo que debemos tener algunos carpinteros y yeseros cerca para eso.” “Carpinteros y yeseros… Espero que no se necesiten tantos carpinteros porque es difícil conseguirlos para que trabajen en tantos lugares…” Zirconia sintió ansiedad cuando escuchó que iban a necesitar más artesanos. “Espero poder terminar la renovación parcial antes de la temporada de lluvias del año que viene, aún tenemos tiempo para hacer los trabajos… Si por el momento te resulta difícil conseguir los artesanos, podemos retrasar la obra durante algo de tiempo, y así podrás encontrarlos.” “Bueno, depende de la naturaleza del trabajo. La mayoría de los que han estado en el ejército tienen experiencia gracias a la construcción de campamentos y fortalezas. Si se trata de trabajos simples, podemos usarlos para así dar prioridad a los que realmente tienen experiencia en su gremio.” “Ya veo, suena bien. Es una buena idea.” Solo tenía pensado hacer una parte de la ampliación del río, por lo que no debería necesitar un gran número de personas. Aun así, había un gran déficit de artesanos porque los habían ido utilizando en diferentes lugares. Como no podían retrasar la construcción de la máquina herramienta, podría posponer los trabajos en el río. “También me gustaría que los habitantes que participen en este proyecto se consideren para trabajar en la renovación parcial del río y el mantenimiento de las calles. Los necesitamos. Así que, por favor, no disuelvas sus contratos cuando terminen este trabajo, mantenlos en curso. También pueden sernos útiles en la temporada de lluvias.” “Entiendo. Ya dejé algo de espacio en las negociaciones por si se llegara a requerir algo como esto. En la temporada de lluvias los podemos poner a reforzar las barreras de la ciudad.” “Oye, Kazura.” “¿Hmm?” Liese, que había estado escuchando la conversación calmadamente, se acercó para preguntar. “¿No hay más gente como tú en tu tierra? El señor Ormaisior o el señor Gaielsior.” – Liese hablaba entre susurros para que los soldados de alrededor no la pudieran escuchar. – “Ormaisior es el Dios de la guerra, y Gaielsior el Dios del comercio.” “De hecho, ellos están ahí. Todo tipo de dioses como esos.” “Sí, cierto… Entonces, ¿por qué no traes a alguien relacionado en este campo para que te ayude? Kazura, la compasión… Uh, la salvación y la fertilidad son tu jurisdicción, ¿no? No creo que debas hacerte cargo de todo por tu cuenta.” Liese tenía una expresión llameante en sus ojos y Kazura se quedó sin palabras; no sabía cómo contestar. Era un tema delicado, pero pensándolo bien, resultaba extraño que no se lo hubieran preguntado antes. Kazura pensaba que ya podía dejar de lado la farsa del Dios y soltarlo todo. Quedaba claro para todos que las acciones de Kazura hasta la fecha iban más allá del dominio de Greisior. Aunque Kazura confesara: «En realidad no soy un Dios; soy solo una persona ordinaria de otro mundo», no pensaba que pudieran reaccionar con un «¡Oh, nos has engañado! ¡Eres un mentiroso! ¡Vamos a molerte a golpes!» Sin embargo, para ser honestos, el único beneficio que ganaría de eso sería dejar esta complicada farsa y dejar de sentirse culpable por mentirles. Por otro lado, cuando pensaba en las desventajas que tendría, un sinfín de ellas le venían a la mente, como la posibilidad de que le hicieran prisionero o que le torturasen para soltar toda la información, hasta que los aldeanos de la aldea Grisea fueran tomados como rehenes. No creía que Narson y los demás fueran capaces de hacer algo así, pero no podía descartarlo. Pero era un hecho que ni Narson ni nadie le cuestionaba nada ni le restringían sus acciones porque creían que él era Greisior. Pensando al respecto, no veía beneficios en revelar su identidad. Si las cosas seguían marchando bien así, decidió que valía la pena seguir fingiendo que era un Dios, aunque creyesen que era uno de los perezosos. Y como no había ninguna guía sobre cómo debía ser un Dios, Narson y los demás solo podrían preguntarse si así era como actuaba un Dios. ‘Me pregunto qué es en verdad un Dios…’ – se dijo Kazura. “El señor Kazura tiene muchas cosas en las que pensar. Le estamos forzando a que nos ayude, por lo que no debemos darle tantos problemas, ¿entiendes?” Kazura seguía pensado cómo contestar cuando Zirconia interrumpió para calmar a Liese. “Eh, yo no pretendía eso…” “Bueno, revisaré los campos que están por allá. Podéis cenar sin mí.” Zirconia se adentró por los bosques sola. Liese miró cómo se alejaba su espalda sin saber lo que estaba pasando.
* * *
Una hora después. Kazura estaba sentado sobre una roca con Liese mirando hacia el río y tomando la cena. Junto a cada uno había un mantel, con un cuenco con estofado, pan y vino de frutas. Iban a cenar dentro de la tienda, pero como sugerencia de Kazura, ambos decidieron cenar a la orilla del río. Una fogata cercana iluminaba los alrededores, y el sonido del agua corriendo en el río resonaba en el aire. Kazura no sabía si era por el efecto del viaje, pero esta era la mejor comida que había tenido en los últimos días, rodeado por un hermoso paisaje. “Ya veo. Si me lo hubiera hecho a mí, sin duda le habría dicho «espero que te mueras».” – dijo Kazura. “¿A que sí? Ya me ha tocado un par de veces antes, y la verdad es que resulta muy incómodo.” Liese hacía pucheros y se quejaba mientras troceaba el pan y se lo metía en la boca. Los dos estaban hablando sobre los visitantes de Liese. Kazura llevaba tiempo preguntándose cómo eran las personas que la visitaban después de ver lo exhausta que quedaba tras despedirlos. Por eso, casualmente había mencionado el incidente en la tienda del otro día para preguntarle, pero el resultado fue una cantidad de quejas que salieron de la boca de Liese, tan abundantes como cuando se abre una presa. “Pero si no te gusta, ¿por qué no le dices simplemente que no? Si no quieres casarte con él, no veo por qué dejas que te visite.” “Ummm, no funciona así. No puedo rechazarlos sin más porque me traería mala reputación; la mayoría de estas personas dan su apoyo a Isteria en relaciones comerciales, aperturas de negocios y cosas así… Muchos han sido más flexibles con la provincia desde que comenzaron a visitarme, por eso no puedo decirles que no así, sin motivo. Sería un problema para mi padre y mi madre si lo hago.” No había rastro en Liese de aquella actitud reservada y rígida que tenía antes. Liese estaba tratando de ser completamente honesta con él, tal como Kazura le había pedido; ya no usaba el lenguaje formal y le mostraba su verdadera personalidad. Pero para ser honestos, aún no se acostumbraba a ello y todavía le costaba. “Eh, ¿quieres decir que todos los que están detrás de ti lo hacen por la familia Isteria?” “Hay muchas personas que me buscan debido a mi posición como la hija del señor feudal, por lo que no a todos les intereso. Pero no me preocupa. Ha sido así durante años, supongo.” – dijo Liese con total naturalidad, sin ninguna emoción en su rostro. – “Por eso no me casaré con ninguno a menos que sea alguien con poder y riqueza. Dicho esto, tampoco tiene que ser espeluznante como Nibel, que quién sabe lo que haría como Señor. Tampoco me gustan los hombres que parecen pensar en eso. Por otro lado, no me gustan las personas que son tacañas, esos tampoco.” Realmente, Liese debía haber estado en una dura posición con tanta gente apuntado a casarse con ella desde su nacimiento. Parecía ser algo muy incómodo con lo que lidiar y Kazura sentía lástima por ella. Su posición como hija del señor feudal era muy elevada, y ni siquiera con tantas personas cortejándola, podía enamorarse sin problemas de alguien. Es más, entre todos los que la visitaban, había un gran número de personas parecidas a Nibel, fuera de lo normal. El estrés de tener que lidiar con ellos debía ser una gran carga para la joven Liese. “De esto trata ser la hija del Señor. No es posible enamorarse y casarse de manera normal.” – diciendo esto, desvió la mirada hacia el río mientras llevaba la comida a su boca con un crujido. Liese estaba contemplativa, rodeada de un aura de soledad. – “Pero aun así obtengo muchas cosas de las personas que buscan mi favor, las cuales vendo para comer platos de lujo y comprar cosas bonitas, como ropa y así. Y aunque haga eso, nadie se queja al respecto.” “Oh, ya veo. Usas el dinero que obtienes al vender los regalos para olvidar el estrés de las visitas.” “Sí.” “Pero tú tienes muchos pretendientes, ¿no has logrado encontrar uno o dos que te causen interés?” “Si hubiera habido alguno, ya estaría casada.” “Eso es verdad…” Liese dejó de comer y miró a Kazura a los ojos. Entonces, dejó el pan que tenía en su mano en el mantel y devolvió la mirada hacia el río, diciendo: “Pensaba que había encontrando a un buen candidato. Pero ahora esa persona me odia con todo su ser y ya no sé qué hacer.” “No, no te odio.” “¿En serio?” “Sí, en serio.” “¿Y te casarías conmigo?” “Eso es asunto aparte.” “Booo.” Kazura se rio de Liese, que hacía pucheros con la boca. Liese debía haber dicho esto en broma, para aliviar el ambiente. “Por cierto, ¿no está tardando mucho la señora Zirconia? ¿La granja esta tan lejos de aquí?” – preguntó Kazura. “Revisé el mapa antes de venir, y no me pareció que estuviera tan lejos… Es verdad que está tardando.” Liese había visto el mapa antes de la partida y había grabado la topografía de los alrededores en su cabeza. La granja debía estar a unos diez minutos caminando desde el río, por lo que sí parecía estar tardando. “Me pregunto si habrá pasado algo. ¿Deberíamos ir a revisar?” “Pero con escoltas.” Diciendo esto, Liese recordó la apariencia de Zirconia cuando se marchó. Se había adentrado sola en el bosque, sin nadie que la acompañara, lo que quería decir que Zirconia estaba sola en el oscuro bosque. Caminar sola de noche por las montañas, con el riesgo de que aparecieran bestias peligrosas, era un acto muy peligroso. ‘¿Por qué haría algo tan peligroso…?’ – pensó Kazura. “Que nos acompañen tus escoltas. Debemos ir lo más rápido posible. Debe haber pasado algo.” “Espera.” Liese detuvo a Kazura tomándolo por el brazo. “Esperemos un poco más, ¿de acuerdo?” “No, debemos salir lo más pronto posible. Será muy tarde si ha pasado algo.” “Sabes, creo que esta es la tierra natal de mi madre.” “Su… ¿Hogar?” “Sí.” Liese asintió a Kazura, que hizo un bufido. “Nadie ha vivido aquí desde hace mucho, ¿verdad? He escuchado que la aldea que está camino abajo también está abandonada…” “Hace diez años hubo un incidente donde varias aldeas de por aquí fueron atacadas por bandidos que masacraron a todos los residentes.” – narró Liese. Kazura se mostró sorprendido, era algo que no había esperado escuchar. “Los mataron a todos… Entonces, la señora Zirconia…” “Sí. Es una superviviente de esa aldea.” Liese miraba hacia el oscuro bosque donde se había dirigido Zirconia. “Esperemos un poco más, ¿te parece bien?” “Sí.” Ambos se quedaron en silencio observando el oscuro bosque.
* * *
Al mismo tiempo, Zirconia estaba sentada frente a tres tumbas cubiertas por un montículo de tierra y piedras apiladas, mirando hacia la luna. La tumba del centro era más pequeña que las que estaban a su lado. Una blanca luna iluminaba el área. Frente a cada tumba había flores salvajes que Zirconia había recolectado en su camino hacia aquí. Encima de una de las tumbas podía verse una pequeña muñeca de lana vestida como una niña. Zirconia siguió mirando la luna durante un tiempo, pero tras un pequeño suspiro, se puso de pie y caminó de vuelta al campamento.


TBATE Capítulo 68

Capítulo 68
La cripta de la viuda V
Traducido por Laga
Corregido por DaniR
Editado por Helios

“¿Puedo quedarme con esto?” Noto que mi palma está sangrando por agarrar el fragmento de cuerno con demasiada fuerza. “¡Pft!” La mujer elfa, a pesar de su condición, suelta una carcajada tras escuchar mi pregunta, tomándome por sorpresa. Levanto una ceja mientras inclino la cabeza; no puedo evitar preguntarme qué está pasando por su mente y admiro su capacidad para seguir riendo considerando la situación a la que se enfrenta. “Probablemente me estás mirando como si me hubiera vuelto loca, ¿verdad?” Su rostro no mira exactamente en mi dirección, pero parece saber dónde estoy. “No diría exactamente loca…” Es lo único que logro murmurar después de que aparentemente haya leído mi mente. “Tú también eres raro. Preguntas a un soldado moribundo si puedes quedarte con algo como eso. Quédatelo. De todos modos, no tendría ningún valor para mí.” Deja escapar un suspiro, y de repente, su rostro parece el de alguien de veinte años mayor por la expresión que pone. “Ni siquiera sé tu nombre, niño, pero voy a morir pronto. No hay necesidad de tratar ser sensible sobre ese hecho.” La guerrera elfa, poniendo un rostro serio, me mira directamente cuando dice esto. “Mi nombre es Arthur, y sí, desafortunadamente, no parece haber forma de salvarte. Lo siento.” – digo mientras coloco el fragmento negro dentro de mi anillo dimensional. “¡Ains…! Supongo que esto es lo que me depara el destino. Como no tengo mucho tiempo, te diré todo lo que sé.” Siento pesadez en el pecho al ver la facilidad con la que abandona cualquier esperanza y acepta su destino. “Me llamo Alea Triscan y, como has notado, soy uno de los miembros de las Seis Lanzas y esas eran mis tropas. Cada Lanza esta a cargo de un batallón, compuesto por algunos de los mejores magos.” Deja escapar otro profundo suspiro y, por esta vez, me alegro de no haber presenciado la espantosa escena de matanza que había convertido este una vez hermoso lugar, en una tumba de cadáveres destrozados. “Después de la conferencia de las Seis Lanzas de hace unos meses, hemos estado entrenando para trabajar en equipo con el objetivo de despejar mazmorras y otras áreas desconocidas. Las Seis Lanzas rara vez vamos juntas a las misiones, a menos que vayamos a explorar una mazmorra de clase S o superior.” – continúa después de recuperar el aliento. – “Por la dirección de tus pasos cuando llegaste, parece que has venido por una entrada diferente. Este lugar está conectado a tres mazmorras. ¿De qué mazmorra vienes, Arthur?” Alea lucha por apoyarse más cómodamente contra la pared. “Estaba con mis compañeros y una profesora en la Cripta de la Viuda. Todos los demás pudieron salir, pero supongo que no tuve tanta suerte.” Me siento contra la pared junto a Alea mientras estudio la carnicería que se muestra ante mí. Puedo imaginar vagamente lo que ha sucedido por la posición de los cuerpos y dónde están sus heridas. “Probablemente estás viendo algo realmente espantoso, ¿no es así? No estoy segura de cuántos años tienes, Arthur, pero nadie debería tener que ver algo como esto.” – interviene Alea después de un momento de silencio. “Lo más probable es que mi edad no sea la más adecuada en situaciones como esta, pero tienes razón. Nadie, independientemente de su edad, debería tener que ver algo como esto.” Del mismo modo, no puedo evitar soltar un suspiro. “Mis tropas y yo venimos de una mazmorra de clase A llamada Mandíbula del Infierno. Nos asignaron investigar la mazmorra después de recibir informes de avistamientos inconsistentes en su interior. Los aventureros que volvieron con vida fueron unos que frecuentaban la mazmorra como entrenamiento. Aquellos que regresaron apenas estaban vivos y todos hablaban sobre cómo las bestias que residían en su interior se habían vuelto repentinamente más fuertes y feroces. ¿También ocurrió eso en la mazmorra de la que vienes?” Noto que Alea empieza hablar un poco más despacio. “Sí. Justo en el primer piso nos recibió un ejército de esbirros snarlers. Los esbirros no eran un problema, pero aparecieron dos Reinas Snarler. Una de las reinas, después de comerse a la otra reina, se volvió negra y su fuerza creció unos cuantos niveles. Sospecho que el motivo está ante mis ojos.” “¡¿Qué quieres decir con que lo sospechabas?! ¿Dices que ya has visto antes a ese demonio?” De repente, Alea se endereza y mira en mi dirección, con una sorpresa evidente en su voz. “No estoy seguro de si se trata del mismo, pero sí.” – respondo con franqueza. “¿El mismo? ¿Crees que hay más de uno?” El rostro pálido de Alea se vuelve aún más blanco cuando me pregunta esto. “No tengo pruebas definitivas, pero sospecho que el que viste, Vritra, es solo uno de los demonios cornudos, y hay más en alguna parte.” Doy esta respuesta porque todavía recuerdo la noche en la que me separaron de Sylvia. El demonio negro de cuernos curvados hacia abajo dijo algo de causarles problemas. Es solo una especulación, pero sospecho que probablemente hay más de ellos. Mi mente comienza a dar vueltas al pensar en todas las diferentes posibilidades y razones de por qué están haciendo esto. ¿Será todo esto por Sylvie? Recuerdo que cuando Sylvia me dio la roca dijo que debía protegerla a toda costa. Esa ‘roca’ resultó ser un huevo, y nada menos que de un dragón. ¿Era Sylvie una existencia tan importante por la que los demonios cornudos llegarían tan lejos? “¿En qué…? ¿Estás pensando, Arthur?” Alea deja escapar una tos forzada cuando algo de sangre fresca escapa de la herida ennegrecida donde una vez estuvo su núcleo de maná. Siempre me ha parecido intrigante que, mientras que los núcleos de las bestias se pueden recolectar y usar como herramientas para mejorar el maná, los núcleos de maná humanos no los son. Cuando un mago muere, su núcleo de maná se rompe y el maná acumulado en su interior se dispersa. ¿Esto sucede porque recolectamos maná de la atmósfera? Parece haber algún significado más profundo cuando pienso en que los humanos no necesitan un núcleo de maná para sobrevivir, mientras que nuestros núcleos de maná dependen de que estemos vivos. Este mundo parece girar en torno a si eres un mago o no, y si lo eres, en lo fuerte que eres. Siento que el Dios de este mundo quiere decirnos que la vida es más importante que la magia, algo que debería ser una afirmación obvia, pero una afirmación que hemos olvidado. Antes de que me pierda más profundamente en el aspecto de un ser superior, la respiración entrecortada de Alea me devuelve a la realidad. “¿Estás bien?” Esa es una pregunta tonta. Por supuesto que no está bien. “Cuando mi equipo llegó al primer piso de la Mandíbula del Infierno, no vimos nada extraño; las bestias de maná eran las mismas que estaban registradas. Ocurrió cuando llegamos al último piso donde el maestro de la mazmorra había creado su guarida. La Serpiente de Hades, una bestia de maná de clase AA, debía ser algo que yo misma podía vencer con bastante facilidad.” No había rastro de jactancia o exceso de confianza en su tono. Para ella era solo un hecho. “La Serpiente de Hades, reconocida por el fuego azul que brota a lo largo de su columna, se veía diferente. Al principio estábamos confundidos porque no parecía que tuviera llama alguna, pero cuando miramos más de cerca, la razón por la que no podíamos ver las llamas contra las paredes negras de la cueva era porque las llamas en sí eran negras.” Una nueva pausa para coger aire. “Parecía como un humo espeso que parpadeaba salvajemente a lo largo de la columna vertebral de la serpiente de treinta metros. Esa Serpiente de Hades en particular, también tenía un cuerno negro que sobresalía de su frente, mientras que sus escamas, que en los registros eran de un color similar al gris mate, eran ahora de un negro brillante…” Respiro hondo y noto que Alea tiembla. “El combate fue espantoso. Perdí a cinco de mis hombres por esa Serpiente de Hades. La pelea duró varias horas, pero pude matarla. Sin embargo, cuando intentamos recuperar el núcleo de la bestia, no estaba allí.” Alea sufre otro ataque de tos, por lo que corro hacia el estanque y empapo lo que queda de mi uniforme dentro. Después de enjuagarlo, dejo que la tela absorba tanta agua como sea posible antes de caminar hacia donde está Alea. “Abre la boca.” – digo. Duda durante un momento, pero abre la boca. Mientras aprieto suavemente mi uniforme empapado sobre su boca, el agua fluye hacia ella. “Ah.” Deja escapar un pequeño grito antes de tragar agua ferozmente, aunque lo más seguro es que no esté precisamente limpia. Susurra un pequeño agradecimiento antes de continuar con su historia. “Aunque tuvimos la tentación de regresar a la superficie, no habíamos logrado descifrar nada hasta ahora, así que comenzamos a buscar pistas en el interior. Uno de mis hombres usó un hechizo y descubrió que había un túnel oculto debajo de una fina capa de tierra. Después de cruzar el túnel, llegamos aquí…” Mientras la voz de Alea tiembla ante sus últimas palabras, lágrimas mezcladas con sangre corren por los párpados cerrados donde antes estaban sus ojos. “É-Él estaba aquí… Cuando llegamos a esta caverna. Todavía recuerdo la forma en la que nos miró. Esos ojos escarlatas…” Después de dejar escapar un suspiro tembloroso, continúa. “Mi equipo y yo… Nadie sabía qué era ese monstruo, así que hicimos lo que nuestro instinto nos decía que hiciéramos: levantamos nuestras armas… Ese fue nuestro primer error. Todavía puedo recordarlo con mucha claridad. Su piel gris pálida. Su rostro… Era bestial, pero todavía parecía casi… Humano. Nos miró y sonrió, exponiendo sus afilados colmillos. Lo que nos desconcertó fue cuando habló…” Sus palabras eran susurros, su voz se había vuelto más débil. “Mmm.” – respondo solo para que sepa que todavía estoy allí. “Ni siquiera se sorprendió al vernos allí. Vritra, él… Esa cosa, solo nos miró antes de…” “¿Antes de?” Enderezo la espalda cuando su última declaración me llama la atención. “Nos dio dos opciones…” Las lágrimas y la sangre corren de nuevo por su rostro una vez hermoso, mientras se obliga a sí misma a terminar lo que está a punto de decir. “M-Me miró directamente, como si supiera instantáneamente que yo era la líder, y me dijo que me dejaría salir ilesa si yo…” “…” “Sonrió, al tiempo que decía que quería ver cómo desmembraba a cada uno de mis compañeros, uno por uno.” Alea tembló de ira y apretó con fuerza su única mano en forma de puño. Esa ridícula propuesta habría enfurecido a cualquiera, pero mirando el estado en el que se encontraba Alea en este momento, no tengo la confianza para decir que había tomado la decisión correcta. Tal vez sus compañeros de equipo habrían querido que los matara rápidamente en lugar de ser torturados de esta forma. “¿Cuál era la segunda opción?” – pregunto mientras envuelvo suavemente mis manos sobre su puño cerrado. “Simplemente… Se burló de nosotros y dijo: «O puedes intentar luchar.»” Su sangre mezclada con lágrimas mancha los restos rasgados de su ropa mientras continúa llorando suavemente. Incapaz de encontrar las palabras para consolarla adecuadamente, mantengo mis manos envueltas con fuerza alrededor de su puño cerrado. “…” El tiempo transcurre con el sonido del agua corriendo y los silenciosos sollozos de Alea rompiendo el silencio sepulcral. *¡Hip!* “No teníamos… Ninguna oportunidad.” *¡Hip!* “Odio hacerte revivir la escena, pero necesito tantos detalles como sea posible, Alea.” Acaricio suavemente su mano para tratar de calmarla. “Tenía, ¡hip!, un cuerno en el medio de su frente… Que se curvaba hacia atrás considerablemente.” Hacía todo lo posible por hablar con calma. “¿Un cuerno?” ¡Así que realmente hay más de un demonio cornudo! ¿Es un clan? ¿O una raza? Mi corazón comienza a latir incontrolablemente al imaginarme una raza entera compuesta por los demonios cornudos; solo uno de ellos había podido acabar con una de las Seis Lanzas y su equipo. “S-Sí. Mi ataque más poderoso en un solo punto solo logró crear una pequeña astilla en ese cuerno.” Alea parecía querer preguntarme algo, pero continuó; sus respiraciones se hacían más cortas. “Él… Eso… Vritra era capaz de usar magia, magia que parecía desafiar el sentido común de cualquier magia que haya visto.” Los labios de Alea comienzan a temblar. “¿Qué tipo de magia utilizó?” “Metal. Metal negro. Pudo conjurar instantáneamente picos de metal, cuchillas, cualquier tipo de arma desde el suelo y de él mismo. Ni siquiera sé cómo describirlo correctamente. Terminó demasiado rápido. La mitad de mi equipo murió en la primera ola de ataques que desató con un simple movimiento de muñeca. Cuando los que aún continuaban vivos lo atacaron, ni siquiera se molestó en esquivar… Placas de metal negro se materializaban instantáneamente y bloqueaban cualquier ataque que lograra acercarse a él.” Sentí que mi rostro se tensaba mientras trataba de visualizar cómo podría ser la magia de Vritra y los posibles poderes que poseía toda su raza. Parecía ser conjuración a un nivel completamente diferente. La forma en la que lo describía hacía que se pareciera más a la manifestación o recreación de ciertos fenómenos en lugar de afectar las partículas ya existentes. Sin embargo, ¿cómo era posible? ¿Eran capaces de saltarse sin más los pasos de las leyes fundamentales de la magia de este mundo, o simplemente tenían más conocimientos y eran capaces de hacer esto a través de una habilidad especial? *¡Cof!* *¡Cof!* Mi cabeza se gira inmediatamente hacia Alea, y veo sangre brotando de su boca. “Vritra… Se fue después de dejarme así. No estoy segura de si sabía que alguien vendría, pero lo último que dijo antes de irse fue su nombre… Y que Dicathen iba a convertirse en una zona de guerra…” Mientras la sangre gotea por la comisura de su boca, gira su cabeza hacia mí. “Esto puede sonar ridículo, pero ¿puedes hacerme un favor?” Alea deja escapar una leve sonrisa, revelando sus dientes manchados de sangre. “Claro, lo que sea.” ¿Tenía algo que darle a un ser querido en casa? ¿Quería transmitir un mensaje a su familia? “¿Puedes abrazarme?” – murmura. “…” “Siempre he pensado que no necesitaba a nadie… Siempre que fuera lo suficientemente fuerte. Nunca tuve una familia o un amante… De quien depender… Pero, ¿sabes? Lo cierto es que no quiero morir sola en este momento…” Alea rompe en llanto mientras se muerde el labio inferior para intentar aguantar las lágrimas. Sin decir una palabra, envuelvo mis brazos alrededor del frágil cuello y cintura de Alea, acercando su pecho al mío. “Tengo miedo, Arthur… No quiero morir…” “…” Me quedo en silencio, apretando los dientes cuando, de nuevo, no puedo encontrar las palabras para consolarla. Acaricio suavemente la parte posterior de la cabeza de Alea y siento que su respiración se vuelve cada vez más débil. Un momento más tarde, Alea fallece en mis brazos.
Fin del Volumen 3


G4L Capítulo 97

Arco 12 Capítulo 97
Promesa
Traducido por Alsabov
Corregido por DaniR
Editado por Helios

Unos minutos después, Kazura regresó a la habitación trasera junto con los demás. Todos ellos estaban sentados alrededor de la mesa. Zirconia se había colocado junto a Kazura, con Liese y Ayla sentadas frente a ellos. “¿Me equivoco al decir que tenías planeada una buena jugada para lograr que nos casáramos sin complicarte mucho?” – preguntó Kazura. “…” “¡Oh! Tengo que decir, Señor Kazura, que la señorita Liese no lo decía con malas intenciones…” Ayla intervenía para cubrir a Liese, que estaba con la cabeza baja por la vergüenza. Ayla llevaba recibiendo miradas de Zirconia como diciendo «Haz algo al respecto» desde hacía tiempo. “Entonces, ¿estoy equivocado?” “Yo no creo…” “¡Tiene que responder ella!” – exclamó Kazura. “…” “Bueno, ya no importa.” “Ugh…” “Pero no te pongas a llorar…” Liese gemía con lágrimas en sus ojos, a lo que Kazura emitió un suspiro y movió la cabeza. Aún no comprendía lo que estaba pensando. Se daba cuenta con la conversación que había escuchado de Liese, que todo lo que conocía de ella era una farsa. Liese quería casarse con él por su influencia y su dinero, pero jamás habría llegado a pensar que fuera a llegar tan lejos como para intentar una visita nocturna. “Eso es porque…” – susurró Liese. “¿Qué es lo que pasa contigo?” “No es nada.” Liese volvió a bajar a cabeza. No quedaban rastros de su usual apariencia digna; estaba cabizbaja y tenía los hombros hundidos. “Pero es cierto que la señorita Liese adora al señor Kazura. Cada vez que hablamos, no hay un solo momento donde deje de mencionar al señor Kazura.” – explicó Ayla. “No. Eso no me resulta muy convincente después del «cuando caiga en mis brazos haré que me dé mucho dinero».” “Oh, sobre eso… A la señorita Liese le gusta mucho el dinero, pero tiene buen ojo para la gente. De eso estoy segura, y yo tampoco soy del tipo que engaña a las personas por malicia. Por eso estoy segura que ella no es ese tipo de persona…” “Esto es muy agotador… Eso no quita el hecho de que estuviera dispuesta a hacerme una visita nocturna para luego obligarme a que nos casemos.” “Sobre eso, um… La señorita Liese se enteró de que había otra mujer cercana al señor Kazura. ¡Solo tenía miedo de que el señor Kazura se fuera de su lado! ¡Por eso iba a actuar como una damisela en apuros!” Ayla estaba desesperada por aliviar la situación. Después de todo, tenía a Zirconia de frente. Si se quedaba callada sin hacer nada, la siguiente cabeza en rodar seguramente sería la suya. “A cambio de su pureza…” – resopló Kazura mientras cruzaba los brazos antes de girarse para mirar a Liese. Ella había estado mirando de reojo a Kazura todo este tiempo, por lo que se asustó bastante cuando sus miradas se cruzaron. “¿Al señor Kazura no le gusta la señorita Liese?” “No es que no me agrade, pero…” “Entonces, ¿por qué no aprovechas esta oportunidad para salir con ella? Puede que en estos momentos te sientas ofendido por lo que has escuchado, pero no miento cuando digo que la señorita Liese realmente adora al señor Kazura. Por favor, dale otra oportunidad.” “Ajam… ¿Pero por qué está pasando todo tan rápido? Es mucho avanzar de golpe, ¿no…?” Kazura se sentía en desventaja con la presión de Ayla. No importaba cómo lo viera, la situación estaba muy forzada. “¿No te parece bien…?” “No.” “¡Oh!” “Mi respuesta sigue siendo ‘no’, aunque llores.” Después de que Kazura rechazara la propuesta de Ayla, quedó deprimida y con ganas de llorar. “Oh, estoy segura que tienes tus razones para estar enojado, pero al menos continuemos como antes, ¿no? ¿Estás dispuesto a dejar que la señorita Liese siga con nosotros para el trabajo?” – intervino Zirconia al sentir que la conversación se tornaba peligrosa. – “Después me encargaré de su castigo para que no intente nada alocado en el futuro. Liese, debes pensar en tus acciones. Por favor, no la odies demasiado. Después de todo, es cierto que esta niña estima mucho al señor Kazura” “Está bien. Sé muy bien cuánto se esfuerza la señorita Liese por el territorio. Además, no es que no me agrade, solo quiero que las cosas sigan funcionando como antes. No voy a dejar de apoyaros, no te preocupes.” Zirconia estaba aliviada. Había quedado muy sorprendida al escuchar los planes de Liese. Se lamentaba que Kazura los hubiera descubierto, pero bueno, lo que ya había pasado no se podía evitar. Afortunadamente, Kazura no se había dado cuenta de que Zirconia era quien estaba detrás del plan para que ambos terminaran juntos. Ahora pensaba que debía aprovecharse de esto para mantener la situación a raya tanto como pudiera. De todos modos, Zirconia tenía una vaga idea de la naturaleza de Liese, pero no pensaba que era tan agresiva. ‘Ahora mismo la situación está un poco sensible, pero no hay que preocuparse por fallar una sola vez. Si aprovechamos esta oportunidad, hasta podemos hacer que su relación mejore.’ – pensó Zirconia. Pero esto ocurriría solo si Kazura no odiaba realmente a Liese. “Pero por favor, no intentes repetir estos juegos tan complicados. Si obligas a alguien a casarse tras una visita nocturna ¿no te parece que estás ignorando los sentimientos de la otra persona? Parece que has pensado mucho al respecto, pero no es algo de lo que puedas sentirte orgullosa.” Kazura decía esto sintiéndose mal por dentro; no sabía si podía decir estas palabras siendo él mismo quien estaba engañando a tantas personas. Lo cierto era que no podía imaginar qué habría pasado si Liese lo hubiera visitado en medio de la noche para seducirlo. A Kazura le agradaba mucho la apariencia de Liese, por lo que sin duda habría caído en su trampa de haberse presentado. Sin embargo, ahora que había descubierto que Liese quería seducirlo por su influencia y dinero, la impresión que tenía de ella había disminuido. “Sí… Lo lamento…” Liese se disculpaba honestamente con lágrimas en los ojos. Verla tan abatida hacía que Kazura no pudiera decir nada. También había que tener en cuenta que Liese realmente se había esforzado en ayudar a Kazura en su trabajo. Se había sorprendido al descubrir su verdadera personalidad, pero como no le había hecho ningún daño, no tenía motivos para seguirla presionando. Sin embargo, Kazura no confiaba en las palabras «La señorita Liese en verdad adora al señor Kazura». No podía confiar en esto después de escuchar todo lo anterior. “Bueno, no hay que complicar tanto las cosas. Seguro que esta niña ha estado muy estresada al estar con un hombre que no quiere ver todos los días. Y entonces se encuentra con alguien como tú, normal que intente ganarse tu mano. Yo no puedo culparla, ¿tú sí?” Claire, después de preparar el té, intervenía para calmar la situación. “No, sigue sin parecerme aceptable…” “No te fijes tanto en esos detalles. ¿Qué es lo que no te gusta de esta niña? No encontrarás a otra en ningún lado que sea tan bonita, tenga una buena familia y sea popular con nobles y plebeyos.” “Sí, eso puede ser cierto, ¿pero cómo puede ser una buena persona después de saber que le intereso por mi dinero?” “No veo por qué no debe serlo. Si los beneficios del matrimonio son buenos, no deberías tener problema en dejar pasar algunas cosas.” En la expresión de Claire se podía leer ‘¡qué pregunta más absurda!’. “Como eres una persona influyente de Craylutz, seguro que puedes ver cuánto te beneficia casarte con esta chica. ¿Te das cuenta de cómo están las cosas, no? No sé cuánto poder tienes en Craylutz, pero si te casas con esta jovencita, el título de Señor de Isteria prácticamente será tuyo en el futuro. Perder tal oportunidad… Sin duda hará que te lamentes dentro de un tiempo.” “¿Qué se sup…? Oh, ya veo.” Kazura había quedado desconcertado tras el intento de persuasión de Claire, pero después de darse cuenta de lo que decía, giró su mirada a Liese, que le miraba con los ojos llorosos. Había un poco de anticipación en su mirada, pues se preguntaba a qué se refería Kazura cuando dijo eso de «Oh, ya veo». Pero, desafortunadamente, no era nada de lo que ella pensaba. Las dos, Liese y Claire, dejaban notar en sus palabras la creencia de que Kazura era una persona influyente de Craylutz. Dejando de lado a Claire, sería mejor que el explicara a Liese cuanto antes que Kazura era Greisior. Resultaba agradable tenerla ayudándole en el trabajo, y si Liese conociera su identidad, era probable que se rindiera con el asunto de matrimonio. “Bueno, después tendré una buena charla con Liese. Por ahora, centrémonos en el asunto que nos ha traído aquí, señora Zirconia, por favor.” – cortó Kazura. “Sí.” Zirconia comenzó a explicarle sus planes a Claire. “Es mucha obsidiana de colores, uff…” “Me gustaría que se venda en otro territorio o país de manera discreta, ¿puedes hacerlo? Si aceptas, puedo garantizar tu seguridad en la provincia. Además, podré ofrecerte más flexibilidad en futuras transacciones.” “Bueno, no es como si no supiera lo que me va a pasar si rechazo la oferta.” “Yo no he dicho nada de eso. Si no quieres hacerlo, haremos como que este día jamás ha pasado.” “De momento… ¿Eh…? Bueno, es un trato que me beneficia.” – dijo Claire mientras bajaba la taza y la ponía a su lado. – “Me apunto. Sin embargo, como estos artículos son bastante raros y caros, me va a llevar mucho tiempo poder venderlos. Como precio por mis servicios y teniendo en cuenta los beneficios de los negocios en un futuro, acepto la flexibilidad y la seguridad que se me ofrece dentro del territorio, y pido prioridad para la venta de ropa y muebles al por mayor. No tengo problema en que seas tú quien decida mi comisión tras la venta.” “En el asunto de la flexibilidad y seguridad en negocios futuros puedo dar mi palabra, pero no puedo decidir sobre la prioridad de la venta al por mayor por mí misma. Lo discutiré con Narson cuando vuelva a la mansión. Mientras tanto, deberá bastarte con esto.” “¿Pero que tiene de ma…?” – replicó Claire cruzando los brazos. “Claire…” – interrumpió Liese cuando empezó a quejarse. Ésta vio su rostro y suspiró. “Oh, querida. Está bien. Con eso bastará por ahora.” (Claire) Claire asintió y Liese se giró para ver a Kazura. Cuando sus miradas se cruzaron, volvió a bajar nerviosamente la cabeza. “Prioridad en la venta al por mayor… Bueno, mientras puedas hacerlo conveniente para ambos, estará bien. Más tarde puedes enviarme una lista con los artículos de los que tienes necesidad.” “Está bien, pero no esperes demasiado.” “Estoy segura de que estará dentro de lo aceptable. No te preocupes, asumo la situación.” Después de decir esto, Claire pasó su pluma con rapidez sobre el papel de cuero que tenía a su lado. En un parpadeo había hecho un contrato. “No tienes que firmar el otro, ya he redactado uno nuevo.” ‘¡Qué dura es…!’ Esa era la impresión de Kazura después de ver cómo actuaba Claire. Los carpinteros y poceros con quienes había estado antes temblaban al estar frente a Zirconia, por eso la conducta de Claire era refrescante. Era de esperar que como mínimo usara un tono formal, pero no parecía que quisiera hacerlo. “Antes de eso, ¿puedes al menos decirme dónde los vendes? Nosotros también estamos en una posición complicada, por lo que como mínimo debemos saber cómo funciona tu canal de distribución.” – pidió Zirconia. “Tengo contactos en otros países, y me comunico con ellos a través de intermediarios, para que nunca sepan el origen de los artículos.” “¿Sería posible que te acompañara uno de nuestros comerciantes cuando hagas el trato?” “No seas ridícula. Eso no es posible.” “Bueno, me pregunto si podemos hablar mañana en la mansión antes de firmar el contrato. Aprovecharé para pensar en la compensación para que quede registrado en el contrato. Así podremos discutir los detalles, además de la descripción de tus servicios.” “Está bien.” Claire suspiró y no insistió más, porque Zirconia no parecía que fuera a firmar aunque lo hiciera. “Gracias. Puedes venir mañana por la tarde a la hora que te sea conveniente.” “De acuerdo. Iré mañana a una hora razonable.” Zirconia sonrió después de acordar la visita. Parecía aliviada porque no había dejado que Claire tomara el control de la negociación. “Al parecer hemos llegado a un acuerdo; espero que podamos trabajar contigo en el futuro.” Kazura hizo una reverencia a Claire antes de levantarse y dirigirse a Liese, que estaba desplomada sobre su silla. “Liese, ¿quieres venir a casa conmigo?” “¡Sí!” Liese se tambaleó, poniéndose de pie con una expresión lamentable en su rostro.
* * *
Tiempo después, de vuelta en la mansión. En una habitación de la casa, con las paredes teñidas por la puesta del sol, Kazura vaciaba agua caliente sobre una tetera de cristal que había llenado con hierbas. Liese estaba sentada a su lado, y parecía estar un poco sofocada. Solo estaban ellos dos en la habitación. Zirconia había ido a informarle de los resultados de las negociaciones a Narson y Ayla estaba haciendo los preparativos para la cena. “Bueno, no estés tan desanimada. Toma un poco de té.” – ofreció Kazura. “Gracias…” – respondió Liese mientras sostenía avergonzada la taza de té que le pasaba Kazura. Tenía curiosidad por la tetera de cristal y la taza, pero no parecía querer preguntar nada al respecto por ahora. Kazura puso algunas galletas que había traído de su habitación en la mesa y se sentó en la silla. Ayla las había preparado para él la noche anterior; estaba muy orgullosa de sus galletas. “Bueno, continuemos con la conversación que tuvimos hace un rato.” – dijo Kazura. “Umm, señor Kazura, es verdad que dije algo grosero en ese momento, pero yo…” “De eso es exactamente de lo que quiero hablar.” Kazura movió la mano para que Liese no dijera más. “Ugh…” “No es para que te pongas a llorar.” “Mmm… ¿Sigues enfadado conmigo?” “Sí.” “…” Liese se volvió a desplomar en su silla con lágrimas en los ojos. Kazura tenía la expresión calmada de siempre, pero sus palabras sonaban inusualmente frías. De hecho, Kazura tenía esa intención. “No estoy negando todo lo que te has esforzado, Liese. Me has ayudado con cosas de las que no sé, también sé que has hecho tu mejor intento en solucionar las cosas por tu cuenta. Estoy muy agradecido contigo por eso.” “Sí…” “Aun así, esa frase me ha superado. Es cierto lo que dijo Claire, pero de todos modos no estoy de acuerdo en que el motivo sea solo el poder y el dinero. Me resulta difícil aceptar un matrimonio arreglado solo por estos motivos.” “Pero…” “¿Sí?” “Yo… No, lo lamento de veras.” Liese levantó la vista para decir esto, pero bajó rápidamente la mirada después de hacer contacto visual. Kazura se sentía mal por Liese, que parecía que iba a llorar en cualquier momento. Aunque seguía disconforme, Kazura no quería que por esto su relación se volviera un tema complicado. “Ambos hemos sido criados de diferente forma, por eso es natural que tengamos valores diferentes. Y lo ocurrido ha sido algo muy sorprendente para mí, aunque para ti haya sido algo natural.” Liese levantó un poco la mirada. “Como he dicho antes, estoy enojado, pero no quiero complicar más las cosas. Ya te has disculpado conmigo y con eso pondremos fin a todo este asunto para que sigamos trabajando juntos, como siempre. ¿Por qué no nos tratamos con honestidad? Yo seguiré ayudando a reconstruir el territorio para que tengas una mejor vida en el futuro.” “Sí… Gracias.” Liese contestó con voz entrecortada y volvió a bajar la mirada. Kazura esperó un poco para ver si Liese decía algo más, pero como no fue así, suspiró. “Bueno, ¿qué piensas entonces? ¿Por qué no nos tratamos con honestidad de ahora en adelante?” “¿Cómo?” Liese tenía un gesto ligeramente perplejo. “¿Con honestidad…?” “Sí. Sin actuar, sin honoríficos, siendo honestos entre nosotros. Es solo que estás acostumbrada a actuar. Siempre has sido muy directa con Claire y Ayla, ¿no es verdad? Quiero que también me trates así.” “¡No, no, no es posible! ¡No se trata de actuar!” “Liese.” Las palabras de Liese eran apresuradas, pero Kazura la interrumpió con una expresión seria. Él no podía sino detestar esta situación, preguntándose si su actitud actual también era una farsa. De seguir así, sentía que podía llegar a odiarla, por lo que quería evitar que eso pasara. “Sé que puedes estar confundida y ansiosa si te lo pido de repente. Pero quiero que sigamos siendo buenos amigos. Tal vez sea difícil para ti cambiar tu actitud, pero estoy seguro que pondrás todo tu esfuerzo. Quiero dejar de pensar al respecto y que podamos ser amigos.” “¿Ser amigos…?” “¿No estás de acuerdo?” Kazura deshizo su expresión dura y en su lugar sonrió hacia Liese. “¡Sí…! ¡Por supuesto!” El rostro de Liese se iluminó cuando se dio cuenta que podía salir de la situación. Cuando Kazura le había dicho que estaba enfadado, como era de esperarse, ella pensó que Kazura iba a odiarla por completo. Sin embargo, Kazura no la reprendía, y en su lugar le ofrecía mejorar su relación. Tenía curiosidad sobre lo de tratarse con honestidad, pero por el momento solo asintió. “Bien, será un placer. Además, no permitiré más el lenguaje formal. Tampoco que actúes conmigo. Trátame como tratarías a un amigo.” – exigió Kazura. “Sí, sí…” “Bueno, puede resultar complicado hacer el cambio de una sola vez, está bien si lo haces poco a poco. Ahora que recuerdo, creo que debo decirte quién soy realmente. El que me confundieras con un miembro de Craylutz fue lo que ocasionó todo este lío.” Liese abrió los ojos por la sorpresa. “¿Qué? ¿El señor Kazura no es de Craylutz?” “Sin honoríficos, solo llámame Kazura.” “¡Oh! Lo siento, lo siento.” Kazura estaba a punto de estallar; Liese parecía tener problemas para hacer cualquier cosa. Viendo a Kazura así, Liese desvió la mirada. “No, soy yo el que lo siente. Soy un extranjero, pero no soy de Craylutz. Vengo de otro mundo, entre los matorrales de la aldea Grisea, en lo más profundo del bosque. Los aldeanos y el señor Nelson me llaman ‘Greisior’.” “¿Qué…?” Liese quedó pensativa; Kazura lo acababa de decir como si fuera algo sencillo. “¿Has escuchado sobre la tumba de Greisior?” “Sí, lo he hecho, pero… Kazura, estás diciendo… ¿Que tú eres Greisior?” – preguntó Liese a Kazura mientras corregía su lenguaje. Se preguntaba qué es lo que podría contestar Kazura. “Bueno, no es algo que puedas creerme con solo decirlo. Te mostraré algunas pruebas. Vamos a mi habitación.” Kazura miró la taza de té y las galletas que estaban sobre la mesa. “Estaba seguro de que disfrutarías de este té, pero creo que ya no está caliente…” Kazura le dio un sorbo al té y frunció el ceño porque estaba tibio. Liese también le dio un sorbo después de ver a Kazura.


G4L Capítulo 96

Arco 12 Capítulo 96
Visita nocturna
Traducido por Alsabov
Corregido por DaniR
Editado por Helios

Unos días después, por la tarde. Kazura estaba en un distrito comercial de lujo de Isteria, acompañado por Zirconia. Ambos iban disfrazados con ropas simples de plebeyos. Llevaban una capa sobre sus hombros y una bolsa en la mano, de manera que parecían viajeros. Además de su vestido, Zirconia llevaba atado su cabello con un nudo a la altura del cuello para mayor comodidad. Su rostro era conocido porque acostumbra viajar a las instalaciones del ejército, pero raramente se ponía a hablar con los plebeyos. Por eso, usar un atuendo diferente o arreglar su cabello de otra manera le daba una impresión completamente diferente y no había riesgo que los plebeyos la reconocieran después de ver su rostro una o dos veces. Esta clase de trucos solo era posible en este mundo, donde los medios de comunicación todavía no se habían desarrollado. “Este es el almacén donde me compraron los artículos la vez anterior.” – dijo Kazura. “Y pensar que una tienda tan espléndida como esta se dedica a cometer fraude…” La noche anterior, Kazura le había contado a Narson y Zirconia cómo una señora anciana de un almacén le había comprado una ocarina y una gema roja. Había intentado explicarles que se trataba de alguien con los contactos suficientes para vender hasta los artículos más inusuales sin comenzar un rumor, pero cuando Narson escuchó sus palabras, dijo: «El señor Kazura quiere comprender primero el carácter de la persona antes de ofrecerle un trato.» Originalmente, Kazura y Zirconia habían planeado usar el nombre de la familia Isteria para garantizar la negociación. Pero antes de eso, Narson les aconsejó que primero observaran cuál sería la reacción de la anciana si intentaban hacer las negociaciones con una identidad oculta. Si la anciana reaccionaba de misma manera que la vez anterior, entonces sería todo lo que podría ofrecer. Pero si no tenía la suficiente inteligencia como para obtener información de Kazura y ofrecer beneficios, considerando la posibilidad de que Kazura pudiera conseguir vender el material en otro lugar, eso quería decir que no les sería de mucha utilidad. Por cierto, Kazura también les había dicho que su visita anterior había sido con Valetta y los demás. Narson y Zirconia le preguntaron cómo había llegado a esa tienda, y Zirconia se sorprendió cuando escuchó cómo Kazura se había topado con Liese y Ayla durante ese proceso. Narson recordó la reacción de Ayla cuando se encontró con Kazura después de eso y pensó: «¿Así que eso es lo que pasó?» “No, todavía no sabemos si comete fraude o es un puesto legal.” – dijo Kazura. “Es cierto, pero no hay duda de que esa tienda obtiene beneficios al aprovecharse de la gente. No estoy muy de acuerdo en relacionarnos con personas así…” – replicó Zirconia. “Tienes razón, pero en la situación en la que estamos debemos usar cualquier medio a nuestro alcance.” Zirconia, que estaba un poco reacia, se mostraba desconcertada con las palabras de Kazura. Pero, después de un momento, soltó una carcajada. “¿Eh? ¿Qué pasa?” – se extrañó Kazura. “Huh, no es nada. El señor Kazura tiene razón; no tenemos tiempo para fijarnos en los detalles, ¿verdad? Pero…” Zirconia dejó de hablar y llevó la mano a su espalda. “Ten cuidado cuando estemos en las negociaciones, solo por si acaso. No creo que sea el caso, pero existe la posibilidad de que la otra parte intente intimidarnos. Ese almacén ya se aprovecha de la gente, por lo que no sería extraño que tenga uno o dos bravucones.” Zirconia llevaba una daga escondida en su capa, solo por si acaso. Si las negociaciones no marchaban bien y se veían amenazados por un grupo de bravucones, Zirconia estaba preparada para hacerse cargo. Narson ya le había dicho a Kazura que no había mucha gente que pudiera igualarla en el manejo de armas, pero Kazura prefería evitar entrar en conflicto. Zirconia acompañaba a Kazura en lugar de Isaac o Havel, solo porque era por mucho más habilidosa que ellos. Como su experiencia en combate resultaba incomparable a la de los demás, era capaz de actuar racionalmente en el calor del momento. Además de eso, Zirconia pensaba que si era ella quien le acompañaba, los oponentes bajarían la guardia porque era una mujer. “Entiendo. Pero aunque eso llegue a pasar, centrémonos en escapar en lugar de enfrentarlos. Sería malo que terminases herida por esto.” “Sí. Bueno, si hay un alboroto, los soldados que tenemos encubiertos alrededor deberían hacerse cargo, por lo que estaremos bien, o eso creo… A menos que nos tomen de rehenes.” Zirconia sonrió gentilmente y entró a la tienda. “Hola. Tengo algo que quisiera vender.” Kazura también entró a la tienda y caminó hacia la parte trasera para llamar a la anciana, que estaba en la caja registradora como la vez anterior. “Sí, bienvenidos… Oh, usted es…” La anciana se sorprendió y levantó las cejas cuando vio a Kazura. “Sí, soy el que le vendió la pieza de joyería la otra vez. Estoy de regreso porque tengo artículos que quisiera vender…” “Está bien, está bien. Por supuesto que las compraré, puedes contar conmigo. Por cierto, ¿esta persona de aquí es tu hermana?” Zirconia, que estaba observando la tienda, sonrió hacia la anciana, que le miraba con sarcasmo. “Es mi esposa, y me ha obligado a traerla conmigo.” “Bueno, lo cierto es que tienes una esposa muy guapa, a pesar de su apariencia.” “Sí, es verdad, gracias. Entonces, hablemos sobre lo que traigo.” “Espera un momento” La anciana cogió un letrero que tenía en un rincón de la tienda con el rótulo «Fuera de servicio» y lo colocó en la entrada. “Listo. Hablaremos en el cuarto de atrás, solo para estar seguros.” – dijo la anciana mientras se dirigía a la parte trasera de la tienda. Zirconia detuvo a Kazura para que no la siguiera. “Yo iré primero. Por favor, no te separes de mí.” Con precaución, Zirconia siguió a la anciana y entró en la habitación. Kazura pasó después de ella. “Chicas, eso es todo por hoy.” – dijo la Anciana al entrar. Había seis niñas en la habitación. Sus edades variaban desde los seis años hasta los quince. Estaban sentadas en el suelo con agujas y cuchillos en las manos; trabajaban haciendo artículos de cuero, como calzado y guantes. En el cuarto, también había una larga mesa y una chimenea. “Sí, pero…” – comenzó a decir una de las confundidas niñas mientras las demás miraban ansiosas a la anciana. “¿Hmm?... Oh, no os preocupéis. Os pagaré el día completo.” – dijo la anciana mientras sacaba una bolsa de tela y se la entregaba a la niña que tenía más cerca. La niña rápidamente abrió la bolsa y revisó su contenido. “Aún es mediodía. ¿Por qué no vais a río para recoger las piedras redondas que os dije antes? Podéis llevar esa cesta con vosotras.” “Sí, gracias. Vamos, chicas.” Las niñas hicieron una reverencia a la anciana y salieron de la tienda llevando la cesta con ellas. “Podéis sentaros en cualquiera de esas sillas. Veamos, voy a preparar algo de té.” La anciana esperó a que las niñas salieran de la tienda para ofrecerles asiento a Kazura y Zirconia. “No, tengo otros asuntos urgentes que atender, por lo que me gustaría empezar la transacción de inmediato.” “Oh, está bien. Comencemos entonces.” Cuando Zirconia rechazo el té, la anciana tomó asiento sin molestarse. Después de ella, Kazura y Zirconia también se acomodaron. “Bueno, ¿en qué consisten los artículos que has traído?” “He conseguido algunas joyas como las que traje la vez anterior… Por cierto, ¿quiénes eran esas niñas?” – dijo Kazura mientras sacaba una pequeña bolsa de tela de su bolsa. “Les doy trabajo haciendo recados. Los niños son mucho más baratos de contratar.” Diciendo esto, la anciana tomó la bolsa que le entregaba Kazura y puso una pieza de joyería en su mano. “Oh, esta es otra buena pieza de joyería.” La anciana asintió satisfecha. En esta ocasión, Kazura había traído consigo esferas de color lapislázuli, turquesa y rojo. A diferencia de las piedras que le vendió la vez anterior, las gemas de esta ocasión eran de un color más oscuro y no eran tan transparentes. “Muy bien, compraré cada una por 6.000 Ar; serían 18.000 Ar por las tres.” “¿¡Qué rayos!? ¿Cómo dices…?” – exclamó Kazura. “Te ofrezco 6.000 Ar por cada una. Puede ser solo una cantidad aproximada. Pero no es una mala cantidad.” La anciana sonrió a Kazura, que le devolvió una sonrisa cargada de ironía. Mientras tanto, Zirconia se limitaba a escuchar la conversación sin ningún cambio de expresión. “¡Umm! Estoy seguro de que la gema rosa que te vendí el otro día no valía 2.500 Ar.” “Lo lamento, aquella vez no te di un precio correcto. Pero en esta ocasión y a partir de hoy sí que voy a ofrecerte un precio justo.” La anciana contestaba sin lucir ofendida, pero le enviaba a Kazura una mirada sarcástica. “¿Por qué no me engañas ahora? Si eso te permite obtener mayores ganancias, podrías ofrecerme un precio más bajo.” “Esto lo hago porque quiero seguir haciendo dinero. Aunque te vuelva a engañar, no tendría sentido para mí si me descubres y vas a otro sitio a vender las gemas. Parece que conoces la manera de seguir consiguiendo esta clase de piedras, por lo que creo que es mejor si ambos nos beneficiamos.” “Pero aún me siento estafado.” “Voy a mostrarte el libro de cuentas. Dame un minuto.” Ante las dudas de Kazura, la anciana rápidamente se puso de pie y fue a la tienda. “Bueno, señora Zirconia. Al parecer nos puede ser útil.” “Sí. No parece que quiera engañarnos y aprovecharse de nosotros. Ahora me preocupa más el número de transacciones que pueda manejar con sus canales de venta…” “En efecto, me pregunto dónde las venderá… Más bien, ¿quién rayos las está comprando?” La anciana volvió con un libro en sus manos. “Lamento la tardanza. Aquí está el precio al que vendí las gemas que trajiste la vez anterior.” La anciana volvió a sentarse y abrió el libro de ventas para ellos. Escrito en él, estaban los nombres y precios de los artículos que había vendido y comprado en la tienda. Zirconia buscó con su dedo la palabra «Obsidiana rosa». “Me pregunto si es esta. El precio de venta fue…” – comenzó a decir Zirconia. “¡¿Qué…?! ¿35.000 Ar?” – exclamó Kazura. La anciana suspiró aliviada mientras Kazura leía el precio de venta y se giraba para mirarla. “¿La vendiste a catorce veces el precio en que me la compraste? ¿No te parece que eso es un gran robo?” “Fue muy difícil ofrecerte un precio, ya que nunca había visto esa clase de piedra. Me alegro de haber podido venderla a un buen precio.” Mientras decía esto, la anciana cerró el libro de cuentas y lo puso a su lado, para después mirar a Kazura. “De ahora en adelante, no más mentiras entre nosotros. La cantidad que te hice perder en esa transacción fue de aproximadamente 7.500 Ar, y voy a compensártela. Aquí y ahora. A cambio, seguirás trayéndome más de esas gemas. Hagamos que funcione para ambos, ¿no estás de acuerdo?” “Sí, me parece bien. Pero, ¿a quién se la vendiste? ¿Quién puede pagar tanto dinero…?” “Alto.” – interrumpió la anciana. – “Yo no te pregunto nada y tú no me preguntas nada. Si no puedes aceptarlo, entonces no hay trato.” “¡Oh, no! De hecho, a eso me refería.” “Mejor no digas nada más. A decir verdad…” – interrumpió Zirconia. “¿Claire? ¡No está aquí!” Cuando Zirconia estaba a punto de ir al grano, la voz de una mujer se escuchó desde la entrada de la tienda. “Hmm, dadme un momento. No salgáis del cuarto.” – dijo la anciana (Claire, al parecer) al tiempo que se levantaba de la silla y caminaba hacia la tienda. “Las cosas parecen ir yendo mejor de lo que esperábamos. Comprar artículos a bajo precio para venderlos por tal gran cantidad de dinero, esta anciana es bastante habilidosa… Umm, ¿qué pasa?” “Nada, es esa voz…” Zirconia estaba mirando la puerta por la que había salido Claire con una expresión complicada en su rostro. Kazura también miraba hacia la puerta; se podía escuchar levemente la conversación que estaba teniendo la mujer que había llegado a la tienda con Claire. Ambos prestaron atención a la conversación. “Si es la señorita… Ha pasado mucho tiempo.” “Hace bastante, sí. He estado muy ocupada últimamente. ¿Cómo te ha ido?” “Aquí siempre es lo mismo. Es bueno verte, Ayla.” “Señora Claire, cuánto tiempo.” Tras escuchar el nombre de Ayla, Kazura y Zirconia se miraron entre sí. “Ayla… Eso quiere decir…” “¡Oh! Mmm… Señor Kazura, has pedido que me comporte, pero voy a salir ahora.” “No, ahora estamos disfrazados…” Zirconia agarró el brazo de Kazura mientras se sentaba con una apariencia bastante impaciente. “Pareces muy cansada, ¿ha pasado algo malo?” – preguntó Claire. “Ese cretino comerciante es muy insistente. Pide audiencia una y otra vez, y me toca siempre que tiene oportunidad… Como el otro día, un poco más y me acorrala. Quiso llevarme fuera de casa durante la noche; no sé qué hubiera pasado si lo consigue. En serio, espero que ese hombre se muera.” “Bueno, dejemos eso de lado. ¿Vienes para vender las cosas que te ha regalado?” “Así es. Quiero que me compres estos artículos. ¿Cuánto valen?” “Oh, vaya, aquí tienes muchas cosas buenas.” “Lo único bueno de ese viejo verde es que da buenos regalos.” “Muy bien, te las compraré a buen precio… Por cierto, ¿ya has descubierto la identidad del hombre que mencionaste la última vez?” “Es probable que sea un líder de Craylutz. Con una posición de plebeyo, supongo.” “Oh, Craylutz. Además, tiene buena personalidad y es bastante rico, ¿verdad? Suena como un buen candidato para el matrimonio. ¿Te has decidido por ese chico?” “Sí. Creo que le gusto mucho y quiero salir fuera con él esta noche. Parece que tiene una novia en su país, y como puede volver tarde o temprano, debo sujetarlo primero, ¿no?” “Oh, señorita Liese, ¿entonces quieres pasar la noche con el señor Kazura?” “¿Eso es cierto?” – preguntó Ayla. El contenido de la conversación era tan fuerte que Kazura estaba congelado y su gesto era de pura sorpresa. A su lado, Zirconia se mantenía completamente tensa. “Ya veo. Tenía el presentimiento de que algo extraño pasaba… Así que era eso.” – dijo Kazura. “¡No, ella no es esa clase de persona! ¿¡A dónde vas!? ¡Por favor, quédate sentado!” Kazura se levantó de su asiento y dejó la habitación con Zirconia intentando detenerlo. “Sí, no importa lo influyente que sea. Si se acuesta con la hija del señor feudal tiene que casarse con ella… Todo se trata de ganar, de ganar.” “Oh, niña. Ya has crecido, ¿cierto?” Claire se rio con asombro ante la confiada respuesta que le daba Liese a Ayla. Liese había frecuentado esta tienda durante años y tenía buena relación con Claire. La primera vez que Liese había acudido a su tienda, Claire vio a través de ella y habían tenido una buena relación desde entonces. “No aparecen tan buenos candidatos como él a menudo. Ah, me estoy comenzando a sentir nerviosa. Me pregunto si podré hacerlo bien…” “¿Qué? ¿Aún no estás preparada? ¿Por qué no le dices a Ayla que te diga cómo actuar? Ella ya habrá estado con uno o dos chicos.” “…” – Ayla hizo un leve gesto. “¿Qué? ¿No has estado con un chico?” Claire miró sorprendida a Ayla, que respondió avergonzada. “Nunca he tenido una relación con nadie…” “Oh, bueno. A cada uno lo suyo. Puedes hacer que te compre un colgante bastante caro como el que me mostraste la vez pasada, se lo puedo dejar a buen precio.” “Sí, cuando caiga en mis brazos haré que me dé mucho dinero, así que puedes contar conmigo.” “Ja, ja, ja…” Ayla, que estaba forzando una risa falsa por lo que decían Liese y Claire, miró de reojo hacia la puerta que estaba al final de la tienda y quedó congelada. “Hmm, Ayla. ¿Qué pasa?...” Liese notó la expresión de Ayla y siguió su mirada hacia la puerta. “Oye.” Kazura estaba apoyado en la puerta con una sonrisa presumida. “¡Ey! ¡Te dije que no salieras de la habitación…! ¿Hmm? ¿Acaso os conocéis?” Claire inclinó la cabeza confundida al darse cuenta de la expresión de Liese y Ayla.


TBATE Capítulo 67

Capítulo 67
La cripta de la viuda IV
Traducido por Laga
Corregido por DaniR
Editado por Helios

Transcurren lo que parecen horas de caída, mientras me golpeo con varias rocas que también caen junto a mí por la explosión; la velocidad a la que caigo impide que me estabilice. Extiendo mis brazos y piernas, tratando desesperadamente de encontrar algo a lo que agarrarme para detener la caída antes de convertirme en una marca de salpicadura en el suelo allá donde aterrice. Afortunadamente, mi mano derecha se agarra a la raíz de algún árbol que sobresale. Por desgracia, ese es el brazo que me he dislocado no hace mucho, por lo que la sacudida repentina envía un dolor agudo que hace que desee morderme el labio inferior. Colgando de mi brazo derecho, el cual me parece que está a punto de romperse, le envío a Sylvie una transmisión mental. ‘Sylv, ¿estás ahí? He caído un poco, pero todavía estoy bien. ¿Puedes sentir dónde estoy?’ ‘’ No hay respuesta. Ni siquiera puedo sentir a mi vínculo. Inmediatamente comienzo a preocuparme por si le ha sucedido algo, pero con la Reina Snarler muerta y el resto de sus esbirros atrapados dentro de la mazmorra, no creo que ese haya sido el caso. Es más probable que me encuentre a demasiada profundidad, lo cual dudo, o que por algún motivo esta área esté aislada y sellada del exterior, o más exactamente de la superficie. Por la magnitud de mi caída, dudo que esté en alguno de los pisos inmediatamente inferiores de la cueva. ¿La explosión habrá revelado un pasaje oculto a alguna habitación en algún lugar dentro de la mazmorra? Hablando de explosiones, la explosión causada por la Reina Snarler mutante ha sido extraña. La explosión fue grande, pero tengo la sensación de que la explosión no estaba destinada a matar a quien tuviera cerca. Si ese hubiera sido el caso, mi cuerpo, junto con el de la profesora Glory, estaría en un estado mucho peor de lo que está ahora. “Ugh…” Mientras continúo colgando de mi brazo lesionado, siento que pierdo el control. Dejo escapar un par de respiraciones rápidas como preparación antes de izarme con el brazo derecho lo suficiente como para que mi brazo izquierdo pueda ocupar su lugar. “¡Ergghh!” Con los dientes apretados, resisto la tentación de dejar ir la raíz y dejar esto en manos de Dios, de los Dioses o de cualquier deidad, lo que sea que adoren en este mundo, si es que adoran a algo. Ahora que cuelgo de mi brazo izquierdo, evalúo mi brazo derecho para asegurarme de que no está dislocado de nuevo. Afortunadamente, todavía parece estar en el lugar correcto. Después de una inspección rápida de la condición en la que se encuentra mi cuerpo, miro a mi alrededor, pero todo lo que veo es oscuridad. No se trata simplemente de oscuridad; está completamente negro. Lo que siento ahora mismo es como la sensación de cuando cierras los ojos con tanta fuerza que aparecen lucecitas en tu campo de visión, o como cuando por mucho que entrecierras los ojos, no logras ajustar la visión. A medida que activo mi rotación de maná, disperso el maná que tengo cubriendo mi cuerpo y lo dejo solo en mi brazo izquierdo, el cual está sosteniendo la raíz. Tengo que usar este ‘tiempo de descanso’ para reunir la mayor cantidad de maná que pueda. Aumento mis ojos con el poco maná que me queda con la esperanza de poder ver algo, pero solo puedo dejar escapar un suspiro de derrota. ‘No estoy ciego… ¿Verdad?’ No puedo dejar de pensar esto en mi interior mientras aumento mis ojos nuevamente. Solo para consolar mi preocupación innecesaria, rompo una de las reglas más básicas en situaciones como esta. Produzco una pequeña llama en la punta de mi dedo índice derecho. Mirando el cálido parpadeo rojo y naranja de la llama de la punta de mi dedo, respiro aliviado antes de extinguirla. Si bien la visión es algo importante, lo último que deseo hacer en un lugar oscuro como este es llamar la atención sobre mí mismo. Ahora que los enemigos de aquí, si los hay, conocen mi ubicación, necesito moverme. Como no puedo ver, utilizo el viento para sentir el tipo de espacio en el que me encuentro en este momento. No tengo ni idea de cómo estrecho es este agujero en el que me encuentro, pero asumo que no es demasiado ancho, ya que me he golpeado con bastantes objetos durante la caída. Lanzando cortas ráfagas de viento suave y equidistantes a mi alrededor, noto que este foso, a falta de mejores palabras, tiene un diámetro de unos diez metros. Sin embargo, la parte aterradora es que ni siquiera puedo sentir cuánto he descendido ni cuánto tendré que seguir bajando hasta encontrar tierra firme donde poder caminar. Lo que tengo que decidir ahora es si intento volver a subir o es mejor bajar. Por cuánto he caído y por la cantidad de escombros que cayeron junto a mí, lo más probable es que la apertura de la parte superior haya quedado cubierta. Y sin la respuesta de Sylvie desde afuera, no tengo manera de saber si podrá abrirme una salida. Esto solo me deja cabizbajo. *¡Ains!* No importa lo racional y equilibrado que sea, no puedo evitar sentirme un poco ansioso en esta situación. Además de los peligros inmediatos que tengo delante de mí, que no pueda ver nada ni sentir ninguna forma de vida me pone más nervioso. En un caso como el del ejército de snarlers que estaba frente a nosotros, sabía lo que tenía que hacer y podía pensar en cómo lidiar con ello. Pero en esta situación no puedo ni imaginar ni predecir lo que podría suceder en los próximos segundos, lo que me pone aún más tenso. Al aumentar las dos manos con maná de atributo tierra, soy capaz de enterrar mi mano en el costado del agujero gigante parecido a un abismo, creando un asidero adecuado. Me posiciono a un costado con ambas manos clavadas en la pared para evitar caerme. Con un movimiento constante, saco las dos manos aumentadas del asidero de la pared y me permito caer antes de clavar mis manos en la pared de nuevo para detenerme. La cantidad de estrés que pongo en mis brazos me hace temblar cada vez, pero esta es la forma más rápida de bajar. Agarrar, soltar, agarrar, soltar, agarrar, soltar. Debo mantener mi cuerpo plano para no comenzar a caer por la pared. Tampoco puedo esperar demasiado antes de tener que agarrarme a la pared de nuevo, porque sería mucho más peligroso intentar frenar después de ganar demasiada velocidad. Dejo escapar pulsos de viento de vez en cuando para tratar de ver cuánto más tendré que bajar. Según mi reloj interno, aunque llevo alrededor de tres horas de agarrar y soltar, todavía no soy capaz de sentir el suelo aproximándose hacia mí. ‘¿Cómo de profundo es este maldito agujero?’ Sin siquiera darme el lujo de desahogar mi frustración en voz alta, despotrico dentro de mi cabeza con palabras que asumo hasta el más vulgar de los adultos encontraría inapropiadas. Sé que todos advierten a los Aventureros sobre los peligros y de la imprevisibilidad de las mazmorras, pero tanto las Tumbas Funestas como esta supuesta mazmorra de bajo nivel han demostrado causarme más problemas que las veces que me aventuré con Jasmine sin el uso de magia. Quiero decir, ¿cuáles son las posibilidades de que en el momento en el que se supone que debo ir a una mazmorra de clase D llena de monstruos de clase E, un maldito ejército decida darnos la bienvenida en el primer piso? Para ser honestos, los esbirros snarlers no habían sido problemáticos. Fuimos estúpidos por usar tanta magia de fuego cuando no teníamos ventilación, pero estaba manejando a la mayoría de ellos sin siquiera usar maná. Esa Reina mutante fue el problema. ¿Cómo diablos era tan fuerte? ¿Quizás porque se había comido a la otra reina? ¿Era posible obtener aumentadores de poder como ese? Mientras continuaba relatándome a mí mismo los eventos que habían ocurrido antes, sigo agarrándome y soltándome del muro de piedra, cayendo cada vez más hacia quién sabe dónde. Cuando me suelto de la pared y caigo, cronometro antes de volver a enterrar mis manos aumentadas en la pared. De repente, a diferencia de lo que estaba ocurriendo hasta ahora, mi mano no penetra en la pared. “¿¡Qué…!?” Intento desesperadamente atravesar la pared, pero ni siquiera con la mano aumentada puedo hacer un solo rasguño en la pared. La superficie de la pared ahora es diferente. Es suave, demasiado suave para que sea natural. Gano velocidad mientras trato persistentemente de enterrar mis dedos en la pared, sin esperanza. ‘Esto no está funcionando.’ Con cuidado de no dejar escapar el menor ruido posible mientras sigo cayendo, dejo escapar rítmicamente pulsos de viento a mi alrededor, como una especie de ecolocalización improvisada. Mediante el envío de débiles pulsos y la medición de cuánto tiempo pasa antes de que golpee una superficie, puedo localizar en mi cabeza posibles puntos de apoyo para mis pies y asideros para hacer mi camino hacia abajo. Es más fácil decirlo que hacerlo; la teoría funcionaba muy bien en mi cabeza, pero llevarla a cabo sin práctica resulta más difícil de lo que imagino. Hay pocos asideros de los que puedo intentar colgarme, y mi técnica de ecolocalización improvisada no es tan precisa como me hubiera gustado. Termino perdiendo muchos de los potenciales apoyos y el asunto se vuelve más difícil a medida que la velocidad aumenta. Afortunadamente, todavía no siento el suelo cerca de mí, así que aún tengo tiempo, pero si caigo aún más rápido, aunque pueda agarrarme a alguna superficie, no estoy seguro de si mis brazos serán capaces de soportar el estrés por la repentina detención. Mientras continúo moviendo los brazos contra la pared en busca de cualquier cosa que pueda ralentizar o detener mi caída, finalmente puedo sentir el suelo. Mierda… Esto no es bueno. Cuento con unos doscientos metros antes de que mi cuerpo se convierta en un charco en el suelo. Eso me deja con unos… ¿Seis segundos? Mierda. Me doy la vuelta para que la pared quede a mi espalda y reúno todo el maná que he ahorrado hasta ahora. Necesitaré unos cuatro segundos para concentrar el suficiente maná en el hechizo. “Bala de Viento.” Estiro los brazos frente a mí y desato un aluvión de balas de aire comprimidas del tamaño de un puño al otro lado del agujero gigante en el que me encuentro. Si pudiera crear suficiente fuerza para empujarme contra la pared, podría reducir la velocidad lo suficiente como para sobrevivir a la caída. *BOOM* *BOOM* *BOOM* *BOOM* *BOOM* *BOOM* *BOOM* *BOOM* *BOOM* *BOOM* *BOOM* *BOOM* *BOOM* *BOOM* *BOOM* *BOOM* Cuando las balas de aire chocan contra la pared a unos diez metros de mí, mi cuerpo comienza a presionar cada vez más fuerte contra la pared que está a mi espalda debido al retroceso del hechizo. No puedo hacer nada más que apretar los dientes cuando siento la parte trasera de mi uniforme y mi piel ardiendo debido a la fricción. Puedo notar cómo se vacían mis reservas y me acerco a la etapa de la reacción adversa, pero suelto desesperadamente todo el maná que puedo reunir mientras uso la rotación de maná. Mientras, las balas de aire continúan chocando contra el otro lado de la pared, empujándome cada vez más fuerte hacia la pared lisa, y voy acercándome al suelo. 50 metros… 40 metros… 20 metros… ¡Veo una luz tenue! 10 metros… 5 metros… “¡¡AAHH!!” Siento la desaceleración mientras un dolor ardiente me recorre la espalda hasta que queda insensible. Dos metros antes de llegar al suelo, dejo escapar un último gran pulso de aire comprimido justo debajo de mí. *¡¡¡¡CRASH!!!* “¡Cof, cof…!” Mis ojos se hinchan y el único sonido que puedo hacer es una tos dolorosa, mientras que el impacto sacude mi cuerpo. Ruedo hacia adelante tan pronto como puedo para tratar de distribuir la presión tanto como sea posible, pero no es suficiente. Mientras siento que mi cabeza da vueltas, lucho por mantenerme consciente, y mi visión se vuelve borrosa. ¡Mi visión! Cuando levanto la cabeza del suelo, unas luces tenues iluminan el área, lo que permite que mi visión borrosa tenga una idea de dónde me encuentro. Parece que estoy en un pasillo de algún tipo, con pequeñas luces a los lados. Más adelante en el pasillo, llega una fuente de luz aún más brillante. “¿Qu-Quién está ahí?” – resuena una voz femenina. “¡Cof…!” Intento responder a la voz asustada pero, de nuevo, mi voz me falla. “Por favor… Necesito ayuda.” Una vez más, no sale nada mientras mi visión sigue apareciendo y desapareciendo. Intento levantarme, pero fracaso por completo. “Espera……” Mi voz sale ronca y débil, pero ella me escucha. Escucho una respiración áspera y forzada que viene de su dirección antes de oír su débil respuesta. “Está bien.” La Voluntad de Dragón de Sylvia asimilada en mi cuerpo hace maravillas y siento que me estoy sanando. Me quema la espalda debido al deslizamiento por la pared y siento las piernas como si hubieran sido desgarradas y pegadas con cinta adhesiva, pero podré levantarme en treinta minutos. Miro alrededor de la zona donde he aterrizado y no puedo evitar sacudir la cabeza ante la completa oscuridad que se cierne sobre mí desde el túnel del que he caído. A mi alrededor hay rocas destrozadas y lo que me parece que es un miembro de la Reina Snarler tras la explosión. Sin embargo, cerca de la extremidad, mis ojos notan un reflejo que proviene de debajo de un montón de escombros. Camino hacia allí lentamente y una sonrisa se dibuja en mi rostro cuando me doy cuenta de lo que se trata. ¡Mi espada! La vieja y de confianza Balada del Alba, que en un momento recupero y aseguro dentro de mi anillo dimensional después de desenterrarla y sacarla de la pila poco profunda de escombros. También guardo el miembro desgarrado de la Reina Snarler dentro del anillo, con la esperanza de estudiarlo si alguna vez salgo de esta. Pensando con optimismo, me doy cuenta de que no estoy tan mal. Me las he arreglado para frenar lo suficiente como para no tener ningún hueso roto. La conmoción atravesó mi columna y sacudió mi cerebro, haciéndome casi perder el conocimiento, pero considerando las circunstancias, siento que podría haber sido mucho peor. Mi maná comienza a recuperarse y con mis piernas funcionando, me dirijo hacia la voz que parecía haberse quedado en silencio. “¿Hola?” Camino por el pasillo, usando la pared como apoyo. “Estoy aquí.” La voz parece incluso más débil de lo que era hacía media hora. Dirigiéndome hacia la luz que crece al final del pasillo, la llamo de nuevo. Cuando llego al final del túnel, mi visión tarda unos segundos en ajustarse debido al cambio de iluminación después de haber estado acostumbrado a la oscuridad total durante tanto tiempo. “Por…. ¡Cof…! Aquí…” “…” Antes de poder responder, casi retrocedo cuando tropiezo debido al horror por lo que presencio. La zona de guerra creado por los cientos de cuerpos de snarlers esparcidos y apilados uno encima de otro parece salida de un libro de imágenes para niños en comparación con esta escena de la que no me veo capaz de apartar los ojos. Cuerpos. Los cadáveres de humanos, elfos y enanos yacen muertos y algunos en pedazos alrededor de una caverna que se habría considerado hermosa. El musgo que alguna vez había sido verde, parecido a la hierba, se extiende por el suelo teñido de rojo, mientras que el arroyo que cruza la caverna tiene cuerpos flotando con sangre esparciéndose a su alrededor. Hay alrededor de cuarenta o cincuenta cadáveres, esparcidos por la caverna con sus armas al lado. El daño causado a sus cuerpos revela tortura, ya que a algunos les han desgarrado las extremidades y a otros les han realizado cortes por todo el cuerpo antes de ser decapitados. *¡Cof!* “¿Estás…? ¿Ahí todavía?” La débil voz viene de mi izquierda. “No puedo ver… ¡Oh…!” Mi corazón se detiene y ni siquiera puedo terminar lo que estoy diciendo. La mujer que yace contra la pared de la caverna está en peor estado que aquellos esparcidos y divididos. A la mujer, una elfa al parecer, le han arrancado la mayoría de sus extremidades. De los lugares donde deberían haber estado su brazo derecho y ambas piernas, hay unos agujeros donde han sellado la herida, quemándola cruelmente. Donde deberían haber estado sus ojos, ya no hay más que dos líneas de sangre seca, que manchan sus mejillas. El abdomen de la mujer, justo donde está su núcleo de maná, ha sido atravesado por una elegante aguja negra para, una vez más cerrado con fuego. “Tú… ¿Cómo?” Caigo de rodillas frente a ella mientras la inspecciono. Mirándola con atención, siento que la he visto en alguna parte. No apostaría mi dedo en ello, pero reconozco su rostro. ¿Dónde la he…? Las Seis Lanzas… ¡Las Seis Lanzas! Es uno de los seis magos más fuertes de todo Dicathen, elegida para representar al Continente. “¡E-Eres una de las S-Seis Lanzas!” No pude evitar balbucear. “De hecho, lo soy…” – deja escapar un suspiro entrecortado. – “En cuanto a cómo… Si me preguntas cómo sigo viva en este estado, es porque él me ha dejado con vida.” Frunce el ceño y la sangre seca que forma una costra entre sus párpados se desmorona, dejando escapar un leve chorro de sangre fresca de donde una vez estuvieron sus ojos. “¿Él?” Siento que estoy haciendo una pregunta estúpida, pero estoy muy perdido. “Sí, él. Se llama a sí mismo Vritra.” Dirige la mano izquierda, la única extremidad que le queda, hacia su espalda y saca algo. Dentro de su mano hay un elegante fragmento de piedra negra de algún tipo. Mientras entrecierro los ojos y lo analizo, de repente recuerdo de mi tiempo con Sylvia. Cuando el recuerdo hace ‘clic’ y las piezas se juntan en mi cabeza, mi mano aprieta con fuerza el fragmento negro mientras todo mi cuerpo tiembla de ira. Acabo de recordar por qué esta piedra negra me resulta tan familiar. Es una parte de un cuerno de los demonios de cuerno negro de los que Sylvia se disfrazó por primera vez y también la misma especie que la mató.


G4L Capítulo 98

Arco 12 Capítulo 98
Amor en cierto sentido
Traducido por Alsabov
Corregido por DaniR
Editado por Helios

Kazura volvió a su habituación acompañado por Liese y tomó el control remoto para el aire acondicionado que estaba sobre la mesa. Liese se quedó rígida ante la vista del refrigerador, el ordenador portátil y el montón de cajas de cartón que había apiladas en la habitación. Kazura presionó el botón de encendido del mando a distancia. El aire acondicionado que estaba en el rincón de la habitación hizo un sonoro ‘bip’ y comenzó a funcionar. “Por favor, toma asiento. Te mostraré algunas cosas. “¡Oh! Umm, ¿qué es esa cosa que se mueve ahí, señor Kazura?” Liese apuntó hacia donde estaba el aire acondicionado, sin darse cuenta que había vuelto a utilizar lenguaje formal. “Eso es un aire acondicionado; un aparato que sirve para calentar o enfriar una habitación. Puedes acercarte a verlo.” “Sí.” Con eso dicho, Liese caminó hacia donde estaba el aparato. Kazura seleccionó con el control el máximo flujo de aire y definió la temperatura en 16 grados. “Ah, la brisa… Está fresca.” Liese quedó encantada al sentir el aire frío chocando contra su rostro. Su expresión también se suavizó. “¿Te gusta?” “Se siente bien…” Liese seguía de pie disfrutando de la brisa fría con una expresión dichosa. Ya estaba completamente relajada. “¿Quieres una bebida fría?” Kazura sacó del frigorífico una jarra de té de cebada que había hecho antes y lo vertió en unas tazas de plata que tenía en el congelador para que se enfriaran. “Aquí tienes. Es té helado de cebada. Está delicioso.” “Oh, gracias… ¡Está frío!” Liese volvió a quedar fascinada. “Así es, ¿también quieres hielo?” Kazura tomó los cubitos de hielo y puso unos cuantos en la taza que sostenía Liese. Los cubitos cayeron en la taza con un ‘clang’ mientras crujían, sumergiéndose en el té de cebada. “¿Qué? ¡Hielo! ¿¡Pero estamos en verano!?” “Sí, es verano.” “¿Por qué tienes hielo en verano?” “Este aparato se llama ‘congelador’. Sirve para mantener la comida fría y hacer hielo. Bueno, de momento solo tienes que probarlo.” “Sí, sí, lo probaré… ¡Está delicioso y frío!” “Lo sé, ¿te gusta?” Kazura asintió. Estaba feliz de ver que la expresión de Liese mejoraba. Se sentó en la silla junto a la mesa llevando una mochila en la mano que había cogido en la habitación. “Te mostraré algunas cosas más, ¿quieres tomar asiento?” “¡Sí!” Esperó a que Liese se sentara y comenzó a sacar el contenido de la mochila. Liese se limitaba a mirar con la taza entre sus manos. “Bueno, esto es una linterna led, un encendedor y…” “¡Ah!” – exclamó Liese cuando vio el encendedor. “Ese es el que recogí cuando me encontré con el señor Kazura en el distrito comercial, ¿no es así?” “Oh, sí. En esa ocasión solo iba de paso, y me preocupé mucho cuando recogiste el mechero.” “Sí, yo también estaba sorprendida… Oh, ¡lo siento! No estoy segura de si estoy siendo respetuosa…” Liese estaba avergonzada porque había estado hablando con lenguaje formal todo este tiempo. “Está bien. Te llevará un tiempo acostumbrarte.” Kazura tomó el encendedor y lo configuró con la salida mínima de gas antes de ofrecérselo a Liese. “Aquí tienes. Lo he dispuesto para que la llama no sea muy grande; puedes presionarlo.” “Oh-ugh…” Liese bajó la taza y aceptó el encendedor. Lo sostuvo con la mano izquierda y lo presionó con el dedo índice derecho un poco asustada. Entonces, salió una pequeña llama acompañada de un ‘clic’. “¡Oh!” Liese soltó el botón y gritó, viendo cómo desaparecía la llama. “¿Cómo se supone que funciona? No sabía que era posible hacer fuego con solo presionar un botón…” “Está relleno de aire inflamable. Cuando presionas el botón, libera un poco del aire y, con el destello que produce, se enciende. También puedes ajustar el tamaño de la llama con esa ruedecita.” “Sí, bueno…” Sin importar si había entendido, Liese seguía manipulando el encendedor con una expresión de misterio. Movió la ruedecita al máximo y lo encendió nuevamente. Volvió a quedar sorprendida por el tamaño de la llama. “¡Oh!” “Esto es increíble. Es muy difícil hacer fuego; estoy segura de que a todos les resultaría muy útil tener un aparato como este…” En este mundo se usaba el método rústico para encender fuego. Para esto, frotaban y giraban un palo de madera sobre otro puesto verticalmente con una ranura en él. El serrín creado por la fricción producía chispas con las que encendían algodón o astillas de madera. Una persona con experiencia podía hacer fuego en poco tiempo, pero una persona inexperta podría no poder encender fuego, incluso después de mucho tiempo. Para evitar hacer esto cada vez que necesitaban fuego, algunas personas guardaban el serrín encendido entre cenizas. En la residencia de Varin, de la aldea Grisea, guardaban un poco de madera consumida y la cubrían con ceniza para usarla a la mañana siguiente. La madera carbonizada podía aguantar toda la noche si se cubría con ceniza para que se consumiera más despacio. Además, con esta técnica podían separar el carbón apagado del que aún seguía encendido para volverlo a usar cuando fuera necesario. El carbón era fácil de encender y se consumía más despacio que la madera, por lo que era un buen combustible. “Es cierto, pero esta herramienta llama demasiado la atención, por lo que no podemos repartirla por todas partes. Al menos, no tengo intención de hacerlo. Todos empezarían a preguntarse de donde ha salido, y si hacen mucho alboroto, podría terminar siendo un asunto político.” “Ya veo… Sí, tienes razón. Si se descubre que Kazura es el señor Greisior, esto se volvería un asunto muy grande.” Ajustando su vocabulario, Liese hablaba lo más normal que podía mientras cuidaba de no utilizar formalismos. No estaba muy de acuerdo con el cambio, pero hacía lo que podía por Kazura. “Es por eso que quisiera que mantengas esto en privado. Bueno, a ver qué más hay.” “Oh, umm…” Liese interrumpió tímidamente a Kazura, que acababa de coger la linterna led. “¿Hmm? ¿Pasa algo?” “Oh, no, no. Solo quería preguntarte algo.” ¿Hay algo que quieras saber?” “Sí.” Kazura inclinó ligeramente la cabeza, pero Liese continuó con expresión seria. “Recientemente, el cabello y la piel de mi madre parecen haberse vuelto más hermosos, eso… ¿Podría tener algo que ver contigo?” “Oh, sobre eso. Así es, he sido yo.” “¿Qué fue lo que hiciste?” Liese estaba muy interesada al respecto. “Traje conmigo algunos productos para el cuidado de la piel y champú para el cabello. También le di algunas sales de baño para que las usara.” “Cosméticos... ¿De verdad son tan buenos?” “Sí, son algo único. Ya ves, Liese. Los productos que tenéis aquí no se comparan con los de mi mundo. Su efecto es mucho mejor.” “Oh, ya entiendo.” “¿También te gustaría usarlos?” Liese tragó saliva. “¿Está bien que te lo pida?” “Lo está. Es una muestra de agradecimiento por todo lo que has hecho por mí.” “¡Sí! Entiendo.” ‘¿Dónde se habrá ido la expresión sofocada de antes?’ – pensó Kazura. Liese se veía motivada. Ella ponía especial cuidado a su piel, por lo que no podía evitarse que sintiera curiosidad después de escuchar sobre lo efectivos que eran los cosméticos. Kazura sacó de la mochila el gel hidratante y otros productos: champú, acondicionador y también sales de baño. Los ojos de Liese brillaron cuando vio los productos. “¡Qué hermosos…! No había visto envases tan bonitos antes.” – exclamó Liese con admiración observando el envase de plástico del gel hidratante. Los relucientes envases de plástico eran muy hermosos y daban una atmósfera de lujo. En este mundo no existía nada de eso. “Todos los envases de cosméticos son muy bonitos. No sé cuántos tipos hay, pero seguro que hay más de cien diferentes. Esto es todo lo que he traído por ahora.” “Sí, son muchos…” “Traeré más la próxima vez.” “¿Qué? ¿De verdad?” “Sí. Te traeré algunas cosas que puede que te gusten.” Liese estaba muy motivada. Antes había estado muy nerviosa e inquieta, pero su afición por los cosméticos había logrado que se relajara. Se veía tan adorable que Kazura estaba feliz de haberle mostrado los cosméticos. ‘Ya veo, es por su adorable sonrisa que Liese es tan popular con los residentes.’ Kazura quería creer que su sonrisa era auténtica, y comprendía por qué había personas que disfrutaban dándole regalos a Liese. ¿Cómo podría no estar feliz una chica cuando se le dice que recibirá un regalo? De hecho, cuando Kazura le regaló el colgante, la hermosa sonrisa que había recibido a cambio hizo que su corazón brincara. “Te voy a mostrar cómo se usa. También te daré algo de champú y sales de baño para que puedas usarlos desde hoy.” “¡Sí! ¡Gracias!” Kazura cogió el envase y levantó la tapa, explicándole a Liese cómo usarlo, que miraba atentamente con los ojos brillantes.
* * *
Una hora después, Kazura estaba cenando con la familia Estelle. Como siempre, Kazura discutía con Narson sobre los avances de sus trabajos y los planes de futuro. Zirconia participaba de vez en cuando en la conversación. Miró a Liese, que estaba sentada frente a ella diagonalmente y se detuvo a prestarle atención. “Jis, ji, ji…” ‘¿Qué está pasando…?’ Zirconia estaba perpleja. Liese parecía estar de buen humor; masticaba y tomaba la comida con una sonrisa. Después de los hechos ocurridos, Zirconia estaba preparada para una cena incómoda. Pero cuando llegó el momento, Kazura no se veía de mal humor y Liese, que Zirconia esperaba viniera tensa, había llegado relajada. ‘Ya no sé qué es lo que está pasando.’ Ayla, que estaba de pie junto a la pared, también observaba la situación confundida. “Pareces estar de muy buen humor, Liese. ¿Ha pasado algo bueno?” – preguntó Narson al percatarse del comportamiento de Liese. “Sí, algo muy bueno… ¡Ñam!” “Bueno, ¿puedes decirme qué ha pasado?” La expresión de Narson se relajó al ver el rostro feliz de su hija. Siempre era afectuosa y se pasaba el día sonriendo, pero era raro que estuviera de tan buen humor. “Hace un rato, el señor Kazura me ha obsequiado con algunos cosméticos y jabones para el cabello y cuidado de la piel, y no puedo esperar para usarlos…” La expresión de su rostro parecía decir ‘Estoy tan feliz’. “¿Qué? ¿El señor Kazura?” Narson miró a Kazura, y éste le devolvió una sonrisa. “Sí. Estoy agradecido por todo lo que ha hecho la señorita Liese, por lo que pensé en hacerle un regalo. Le he dado los mismos productos que le di antes a la señora Zirconia.” “Ah, ya veo. Gracias por tu preocupación. Pero sobre esos artículos…” “Oh, está bien. De hecho, tenía planeado decírtelo antes de contárselo a Liese. Pero ya le he explicado la situación, por lo que sabe cómo actuar.” Narson estaba un poco sorprendido. Se había encargado de que Liese ayudara con los trabajos los últimos días, y estaba pensando discutir con Kazura cuándo podrían informarle a cerca de su identidad. Escuchar que Kazura le había revelado a Liese su identidad por su propia cuenta, le hacía estar feliz, ya que Kazura aprobaba a su hija. “Así que eso es lo que ha pasado… Me alegra escucharlo. Liese, por favor sigue trabajando duro.” “Sí, daré lo mejor… ¡Jis, ji, ji…!” Zirconia se sentía aliviada, ya que Kazura y Liese no estaban en malos términos. Aunque no podía afirmar que no hubiera conflicto entre ambos, Liese parecía estar manejando bien la situación. Le dolía la cabeza de pensar cómo remediar la situación, por lo que no podía evitar estar feliz ante este desarrollo. “Por cierto, creo que es hora de buscar el lugar para construir el depósito para el hielo en las montañas del noreste. Debo volver a la aldea Grisea dentro de diez días, por lo que esperaba poder arreglarlo antes de eso.” – dijo Kazura. “Está bien, organizaré mi agenda para que podamos salir cuanto antes. ¿Puede venir Liese con nosotros?” – preguntó Zirconia. “Sí, por supuesto. Me gustaría que nos acompañaran algunos artesanos, por lo que será muy útil tener a Liese con nosotros. ¿Estás de acuerdo con eso, Liese?” “Me parece bien. Ayla, tendrás que reorganizar mi agenda. Puedes rechazar cualquier solicitud de audiencia como lo veas conveniente.” “Entendido.” ‘¿Umm…?’ Narson tenía los ojos abiertos ante la repentina conversación con tono amigable que estaban manteniendo. Del mismo modo, Zirconia también estaba perpleja y tenía la boca abierta del asombro. “Me gustaría llevar a un carpintero con nosotros… Además, vamos a requerir un material de construcción llamado ‘mortero’, por lo que necesito que prepares algo de cal, arena y otros materiales. Más tarde te daré la lista de lo que necesito.” “Está bien Los conseguiré de inmediato.” “Hay que fabricar un cáliz antes de subir a las montañas. Por el momento solo necesitaremos mortero para la construcción del depósito, pero lo vamos a utilizar mucho en el futuro, así que asegúrate de tener material disponible a la mano.” Lo iban a necesitar para la construcción del río y la reparación de las viviendas afectadas de los barrios bajos. La cantidad que necesaria iba a ser muy grande, por lo que era conveniente que preparasen mucho material de antemano. “Señor Kazura, ¿cuál es la diferencia entre ese mortero y el yeso?” “Es como el yeso, pero mucho más fuerte y resistente contra el agua. Si lo usamos para construir el depósito de agua, no tendremos que preocuparnos por grietas ni filtraciones de agua. Sera muy útil.” “¡Oh!” – dejó salir Narson. “Más fuerte y resistente contra el agua que el yeso… Y además los materiales que se necesitan para crearlo solo son cal y arena. Suena muy fácil de usar. Y, más importante, barato de conseguir.” “Es muy barato y se puede producir en masa; nos será muy útil en el futuro. Como prácticamente vamos a usarlo en todos lados, tenemos que iniciar una nueva industria.” “¿Puede estar presente un yesero? Cuanto mayor sea la similitud de su uso, más rápido se acostumbrarán a usarlo.” “Sí, me parece buena idea. También, sería bueno que estuviera un alfarero cerca. Podemos usar los desechos de la cerámica como material.” “¿Sirven las piezas de cerámica? Hay un sitio en las afueras donde arrojan todo lo de cerámica que no se usa, voy a mandar que las recojan.” “Oh, existiendo un sitio como ese podemos construir una bodega de material para el mortero cerca. Así nos evitamos el transporte.” “Ya veo… Liese ¿puedes encargarte de los yeseros y alfareros?” “Sí.” – respondió Liese. – “Ya he visitado antes la tienda de cerámica. Nunca he hablado con un yesero, pero sí con una profesión relacionada. Les pediré que nos envíen a alguien con buena habilidad.” Liese siempre encargaba los envases para sus cosméticos y accesorios al alfarero en persona. También visitaba el taller y hablaba con los artesanos. Y como era casi su defensora, estarían de acuerdo con lo que fuera que Liese les pidiera. “Umm. Te daré más tarde los detalles de cuántas personas necesitamos.” “De acuerdo. Yo me encargo.” “Sabía que podía contar contigo. Por favor, sigue trabajando duro.” “Sí.” “Me estoy dejando llevar.” – murmuró Kazura. Y así paso la hora de la cena, con una atmósfera diferente que la usual.
* * *
A medianoche, Kazura tomaba té con Ayla en la cocina con poca luz, como de costumbre. Ayla había estado esperado a Kazura en la cocina todos los días sin falta; la fiesta del té de media noche ya se había convertido en una rutina para los dos. “Señor Kazura, la señorita Liese se veía más alegre que de costumbre. ¿Ha pasado algo?” Ayla estaba desconcertada, lo que resultaba natural después de los agobiantes eventos del mediodía. Ver a Liese contenta unas horas después de haberla visto con una expresión como si del fin del mundo se tratase, la tenía confundida. “Oh, por cierto… Bueno, ¿ya no estás enfadado con Liese?” – preguntó Ayla. “No estoy enojado. Hemos comentado el tema hace un rato y Liese se disculpó apropiadamente, por lo que ya no me molesta.” “Ya veo… Me alegro.” Ayla se sentía aliviada. Había sentido mucha ansiedad mientras preparaba la cena pensando que Kazura y Liese iban a estar en malos términos. “Pero parece que los dos actuáis de manera diferente. ¿Qué está pasando? ¿Ha sucedido algo?” “Oh, eso. Le sugerí que los dos debíamos llevarnos bien y hablar de manera natural a partir de ahora. Liese estaba cayendo en el hábito de actuar mucho, por lo que considero que así es mejor. Y así es más fácil de sobrellevarlo.” “Entonces, al parecer, ahora los dos habláis de manera diferente… Me pregunto si estará bien…” “Todavía resulta un poco incómodo, pero creo que está bien. Además, si los dos podemos hablar de manera más natural, deberíamos estar más relajados y podremos llevarnos mejor con mayor facilidad.” “Sí, eso creo.” Ayla asintió rápidamente ante Kazura, aunque éste había interpretado el «Me pregunto si estará bien» de Ayla de una manera muy diferente. La personalidad de Liese era muy abierta cuando actuaba, por lo que Ayla estaba preocupada que a Kazura no le agradara. Ayla no pensaba que Liese tenía una mala personalidad, pero la diferencia de cuando actuaba era tan notoria que no podía evitar preocuparse. “Señorita Ayla, si en el futuro pudieras dejar de actuar como si estuvieras presionando a Liese… Ah, sé que desde tu posición no puedes evitar actuar como hasta ahora, pero te pido que no te preocupes por eso.” “Lo lamento…” Durante los últimos días, Ayla había estado hablando bien de Liese todas las noches mientras tomaba una taza de té con Kazura. Daba la impresión de que, como resultado, los dos se llevaban mejor que antes durante los últimos días. Sin embargo, ese incidente del mediodía lo había arruinado todo. Cuando Ayla tuvo su reunión con Zirconia al atardecer, decidieron no tocar ese tema. “Bueno, dejemos el asunto. Espero que sigamos trabajando juntos en el futuro.” “Sí, gracias.” – respondió Ayla aliviada volviendo a su alegría de costumbre.