Capítulo 371
Autoridad y deber.
Traducido por Tars
Corregido por Noe
Editado por AMarauder
Corregido por Noe
Editado por AMarauder
Clínica Gracie. Sobre una larga mesa blanca había un maletín plateado abierto. Dentro, había un frasco de aproximadamente la mitad de longitud de un antebrazo, repleto de una solución verde oscura que contenía un riñón completamente transparente.
Estaba hecho de un material flexible desconocido, y su estructura exquisitamente detallada hacía que uno se maravillase del nivel tecnológico necesario para crear un milagro de tal calibre. Y ese milagro, que encapsuló los resultados de miles de investigaciones, apenas era una mota de polvo de una era gloriosa que ya había desaparecido.
El rostro de Gracie tenía una expresión fascinada mientras pasaba su nudoso dedo índice sobre el frasco.
“BIO-166…” – murmuró.
“¿Qué?”
“El código de este objeto…” – dijo con una expresión de éxtasis. – “Una prótesis biónica de Ciudad Ideal. Una joya de la ingeniería mecánica y la biología. Es el reemplazo perfecto para los órganos biológicos, tan perfecto como una obra de arte… Aunque solo sea una réplica.”
Todas las maravillas de Ciudad Ideal no eran más que réplicas de la Era de la Federación. Aun así, para los muchos asentamientos de supervivientes de la Era del Páramo, estas réplicas seguían siendo un abismo insuperable.
Mientras Gracie estaba absorto en la obra de arte que tenía delante, Habrá Tiempo estaba sumido en sus pensamientos.
“¿No vas a preguntar por Edmund?” – dijo de repente tras observar al hombre calvo de mediana edad.
Había oído que Edmund, el Carnicero, antiguo aprendiz de Gracie, había llamado la atención de Jeff, el jefe de la Banda de la Daga, durante una cirugía. Empezó a trabajar para la banda después de eso. Gracie lo recomendó para hacer negocios, pero Habrá Tiempo lo envió a un campo de prisioneros de la Nueva Alianza a cambio de una recompensa de 100 monedas de plata y 200 puntos de contribución.
No podía creer que Gracie no supiera lo que le había pasado a su aprendiz. Sin embargo, cuando Habrá Tiempo mencionó a Edmund, Gracie sonrió con indiferencia.
“¿Por qué preguntas por ese tipo? ¿Tiene algo que ver con nuestro intercambio?”
La expresión de Habrá Tiempo se volvió extraña. Pero al ver la sonrisa de Gracie, comprendió de inmediato lo que había sucedido.
“¿Lo hiciste a propósito…?”
La Nueva Alianza y los depredadores eran enemigos. Era un hecho bien conocido en el Distrito de Qingquan. No había necesidad de ocultarlo. Después de todo, la Nueva Alianza había nacido del conflicto entre el Refugio 404 y los depredadores.
En tales circunstancias, la probabilidad de que el acuerdo se concretase era inferior al 10%. Y si alguien se beneficiaba del cierre de la clínica de Edmund, era sin duda la clínica de Gracie. Sin esas piezas baratas, los mercenarios cuyos testículos fueran reventados accidentalmente tendrían que optar por prótesis biónicas más caras.
¿Y si no podían permitírselo? Siempre había alguien que podía. Incluso si solo una décima parte de los clientes de Edmund acudieran a él, ganaría una fortuna si lograba obtener un beneficio del 500%.
¡Las prótesis biónicas de alto valor añadido era donde estaba el verdadero beneficio! ¿Extracción de órganos de clones? Era solo una solución barata.
“No sé de qué me hablas… Pero creo en una cosa: si caminas siempre junto a un río, seguro que acabas mojándote los zapatos. Si haces negocios con depredadores, o te matan o te conviertes en uno. Así que solo hago negocios con clientes de confianza y en lugares seguros.”
Gracie se rio entre dientes, cerró el maletín plateado y lo deslizó en un cajón debajo de la mesa. Entonces, sacó una caja chapada en oro de algún sitio y lo colocó con cuidado frente a Habrá Tiempo.
“Aquí tienes 500.000 fichas, cuéntalas.”
La caja contenía cuidadosamente 50 fichas de plástico blancas y negras, cada lado adornado con un patrón similar a una corona. Las fichas poseían un color negro brillante, lo que les hacía parecer prácticamente nuevas. No había ni una sola huella dactilar ni una mota de suciedad a la vista.
Habrá Tiempo aceptó la caja y contó brevemente las fichas.
“Tengo curiosidad, ¿cuánto sacas de esto?” – preguntó de repente.
Gracie sonrió levemente.
“Secreto profesional. Además, ¿para qué lo preguntas? También has ganado mucho dinero… ¿verdad?”
Habrá Tiempo sonrió. No lo negó. En efecto. Había vendido el riñón por 500.000 fichas. Convertidas en monedas de plata, equivaldrían a aproximadamente un millón. Y el coste fue de tan solo 600.000 monedas de plata.
Aunque tuvo que juntar su dinero y el de sus amigos para poder reunir esa cantidad, todos obtendrían una buena ganancia tras completar la transacción. Mucho más de lo que cualquier jugador podría ganar a través de una misión…
Al pesar los aproximadamente 220 gramos con la mano, Habrá Tiempo no pudo evitar pensar en algo raro. Si la plataforma de comercio de plata pudiera compararse con una bolsa de valores, ¿con sus ahorros podría ser considerado accionista de Wasteland Online? Aunque solo fuera un accionista ocasional.
“Si necesitas prótesis biónicas puedes contactarme.”
“Lo haré, pero probablemente no lo necesite pronto. Hace poco, un lote de prótesis biónicas de Ciudad Ideal apareció en el centro de la ciudad. He oído que los precios rondan las 500.000 fichas… Me preguntaba si ese misterioso vendedor eras tú.” – respondió Gracie con una sonrisa.
“Hasta ahora solo te he vendido a ti.”
Los PNJs también comerciaban. A Habrá Tiempo no le pareció extraño, solo sintió curiosidad por saber quién tenía una suma tan grande de dinero.
‘¿Fue Liszt? ¿El comerciante de pasta nutritiva, Camino de Tierra? O quizás… el Administrador…’
Sin embargo, era poco probable que fuera el Administrador. Habrá Tiempo se devanó los sesos, pero no lograba hacer que la imagen de ese hombre venerable coincidiera con la de un astuto hombre de negocios.
No era que al PNJ le faltase perspicacia para los negocios, sino que el personaje no terminaba de encajar del todo. Además, con tantos talentos en la Nueva Alianza, no había necesidad de que se involucrara personalmente.
“¿En serio? Bueno, en realidad no importa.” – Gracie se rio entre dientes. – “No firmé ningún acuerdo de exclusividad contigo, a quién le vendas es asunto tuyo. De todas formas, mis clientes acabarán recurriendo a mí para el trasplante. ¿Algo más? Si no, te sugiero que vayas al banco; llevar tantas fichas encima no es buena idea, hay muchos carteristas en la Ciudad de Boulder.”
Habrá Tiempo sonrió débilmente.
‘Carteristas…’
Como el jugador con las estadísticas más altas de agilidad del juego, cualquier carterista que pudiera robarle probablemente no habría nacido. No era que fuera demasiado confiado. Pero si tuviera esas habilidades no se dedicaría a ser un ladrón. Podría infiltrarse con facilidad en cualquier caravana o grupo mercenario. Podría conseguir cualquier cosa.
Habrá Tiempo guardó la caja de almacenamiento y se preparó para irse. Sin embargo, justo entonces recordó algo y se detuvo.
“Bueno… Hagamos un trato.”
“¿Qué trato?”
Gracie arqueó una ceja.
“La próxima vez que te encuentres con un competidor comercial, no te andes con rodeos. Dímelo directamente… Ya sabes a qué tipo de competidores me refiero.”
La Nueva Alianza prohibía a los jugadores invadir por su cuenta asentamientos que tuvieran el estado de neutral o fueran poderosos, pero eso no incluía las guaridas de los depredadores.
Además, los criterios para definir quién era un depredador eran flexibles. Siempre que se presentaran pruebas suficientes al asistente del gran Administrador, existía la posibilidad de obtener un permiso legítimo para eliminar bandidos, lo que les permitía luchar sin restricciones.
Las pruebas podían adoptar diversas formas: videos, fotos, grabaciones de audio… La evaluación también consideraría cosas como el nivel del enemigo y la fiabilidad de la información. Y si no fueran suficientes, se mandaría realizar nuevas investigaciones para verificar la situación… Como había tantas cuestiones en juego, normalmente era un proceso bastante complejo.
Sin embargo, si alguien pudiera ayudarles a localizar a su objetivo, las cosas serían mucho más sencillas. Especialmente porque la guarida de Edmund tenía un botín que excedía por mucho al de los escondites de los depredadores ordinarios. Era una situación en la que todos ganaban, ya que promovía la justicia y les permitía ganar dinero al mismo tiempo. Era perfecto.
Al mirar a Habrá Tiempo, Gracie de repente reveló una amplia sonrisa.
“¿Encontraste una manera rápida de ganar dinero? Pero debo darte un consejo: cuando intentas sacar algo del abismo, el abismo te está mirando.”
La expresión de Habrá Tiempo no cambió en lo más mínimo. Una broma. No podía morir.
“Solo tienes que decirme si te interesa.”
“Claro que me interesa. Me encantaría que te encargases de todos mis rivales descarriados.” – replicó Gracie mientras extendía su mano derecha con una sonrisa. – “Por una colaboración fructífera.”
* * *
“¿Qué pasó después?”
“Más tarde, mis amigos se llevaron a la gente sin hogar a la Nueva Alianza, donde fueron acogidos por el hogar del refugiado…”
En una pequeña taberna en la Ciudad de Boulder. Habrá Tiempo espolvoreó comino traído por Caballo Blanco sobre las brochetas de cola de lagarto a la parrilla, mientras charlaba tranquilamente con Dori sobre los recientes acontecimientos.
Tal vez porque últimamente había estado comiendo bastante este tipo de comida, había descubierto que podía tolerar este tipo de cocina de cosas raras. Quizás cuando regresase a Ciudad del Amanecer, podría compartir sus experiencias sobre la degustación de comida con Iren…
Sentada al otro lado de la mesa de madera, Dori escuchaba atentamente. Su rostro reflejaba un profundo interés, y sus piernas se balanceaban suavemente bajo la mesa. Sostenía un bolígrafo nuevo en la mano derecha mientras escribía con rapidez en una libreta del tamaño de la palma de la mano. Aunque llevaba poco tiempo en ese trabajo y ni siquiera había pasado el período de prueba, ya mostraba el comportamiento y las acciones de una periodista.
“¿Serán allí las cosas diferentes?” – preguntó Dori.
“Mm, es dificil decirlo.” – respondió, luego meditó por un instante antes de continuar. – “En la Nueva Alianza también hay gente pobre, pero les damos comida para que no se mueran de hambre, les enseñamos habilidades para ganarse la vida u les damos la opción de elegir cómo quieren vivir. Pero depende de ellos si desean integrarse en nuestra sociedad y él cómo hacerlo. Si se sienten incómodos, pueden irse y si quieren regresar serán bienvenidos.”
Tenía la garganta seca de tanto hablar, así que Habrá Tiempo le dio un trago a su cerveza fría.
“Parece que te has adaptado bien a tu nueva vida.” – bromeó, al ver a Dori tomar notas apresuradamente.
Los finos labios de Dori se curvaron ligeramente. Tiró el bolígrafo a un lado, se recostó en la silla y se estiró cómodamente.
“Está bien, aunque al principio fue un poco cansado, me pareció bastante interesante después de acostumbrarme. Tengo un horario flexible y no tengo que trasnochar. Además, me entero de muchos chismes interesantes… Y lo más importante, el sueldo no está mal.”
Al ver su expresión alegre, Habrá Tiempo se sintió sinceramente feliz por ella. Hojeando las notas que tenía en las manos, Dori se irguió de repente, curiosa, y miró a Habrá Tiempo.
“De hecho… Todavía tengo una pregunta sobre lo que acabas de mencionar.”
“¿Qué pasa?”
“Se trata de Edmund y su clínica… Me parece haber oído hablar de él en alguna parte. Dicen que mercenarios y cazarrecompensas que no pueden permitirse prótesis biónicas o quieren ahorrar dinero acuden allí para operarse.”
“Coincide bastante con lo que sé.” – asintió Habrá Tiempo.
“Mm… ¿Y qué pasará con esos mercenarios que necesiten reemplazar sus prótesis?” – preguntó Dori, ladeando la cabeza. – “Siempre habrá gente que se lastime por accidente. Aunque elimines a Edmund, alguien más abrirá otra en algún lugar.”
La igualdad era un ideal hermoso, pero la mayoría de las veces, la vida no siempre tenía el mismo precio. Mientras alguien estuviera dispuesto a pagar, habría alguien dispuesto a prestar el servicio.
Las prótesis mecánicas más baratas producidas en la Ciudad de Boulder cuestan entre 2.000 y 3.000 fichas, mientras que algunos órganos biónicos finamente elaborados pueden alcanzar fácilmente las cinco cifras.
En comparación, las vidas de los clones y los esclavos eran mucho más baratas. Y si eran carroñeros capturados u otros civiles, eran básicamente gratis. Mientras la gente del páramo siguiera luchando por sobrevivir, el mercado no desaparecería.
Dejando la cerveza, Habrá Tiempo reflexionó un buen rato antes de hablar lentamente.
“Por supuesto, hemos considerado ese problema, así que hemos decidido abordar la parte de la demanda. Pero de una manera diferente.”
Tras salir de la clínica Gracie ese día, fue a la sección de discusión del foro y abrió un hilo para los jugadores de la beta. Tras revelar este error que generaba ingresos, lo discutió con los demás.
Tras escuchar sus experiencias en el cine Dunas Doradas, la mayoría de los jugadores compartieron opiniones similares. Si bien era un negocio en el que todos salían ganando, ya que los jugadores no morían, ganar dinero con ese fallo les inquietaba. Especialmente porque muchos jugadores se habían hecho amigos de los PNJs del juego. Si no se contaba a los jugadores que todavía no habían entrado al juego… Al menos para los probadores de la Beta, muchos ya no podían considerar a los PNJs como meros datos. Para ellos eran otra forma de vida.
Teniendo en cuenta las opiniones de los otros jugadores, Caballo Blanco planeó comunicarse con el Primer Hospital de la Nueva Alianza para preservar las piezas biónicas reemplazadas por los jugadores y proporcionárselas a los supervivientes que realmente las necesitaban.
En cuanto a las tarifas… Naturalmente se cobraría una tarifa de procesamiento razonable. Además, algunos jugadores con lesiones graves podrían donar partes de su cuerpo antes de que pudieran ser reparadas.
Por supuesto, eso sería completamente voluntario. Los jugadores podrían elegir si querían firmar un acuerdo de donación. Quienes lo hiciesen tendrían derecho a cirugía prioritaria cuando ellos o sus amigos necesitasen piezas de repuesto.
Obviamente no sería rentable. Sin embargo, como dijo Luz, no solo estaban desarrollando un juego; sino que estaban construyendo una comunidad virtual. Las monedas de plata no lo eran todo en este juego. Más allá de las ganancias, había muchas otras cosas que merecía la pena explorar.
Habrá Tiempo pensó que quizás podrían incluso ampliar su alcance. No solo estaban construyendo una comunidad, sino una sociedad. Si se incluía a él mismo, los jugadores que consiguieran acceso a Wasteland Online no podrían prescindir de esas doce horas extra cada día. Este era su segundo mundo. Y de hecho se había convertido en su segundo hogar.
Especialmente por ser algunos de los primeros jugadores en unirse al juego, habían seguido su progreso y acumulado una gran cantidad de recursos y riqueza, tanto dentro como fuera del mismo. Por ello tenían la obligación y la responsabilidad de mejorar este lugar. En lugar de convertir este lugar en una jungla sin ley, exprimiendo sus ganancias como si fueran células cancerosas y luego repartiendo el botín…
“Nuestra alianza normalizará la represión contra las guaridas de depredadores, dificultando la supervivencia de esos mataderos… Al mismo tiempo, también proporcionaremos piezas reemplazables más económicas a través de la tecnología del refugio, lo que hará que este negocio no sea rentable.”
Habrá Tiempo explicó su decisión y la del resto de residentes del refugio de una forma que los PNJs pudieran entender. Dori lo miró sorprendida, con sus ojos brillantes repletos de asombro.
“No esperaba que fueras una persona tan responsable.”
Habrá Tiempo sonrió.
“¿Te acabas de dar cuenta?”
Aunque no siempre fuera así. Frotándose la barbilla con el dedo índice, Dori reflexionó un buen rato.
“¡Lo tengo!” – gritó de repente, chasqueando los dedos.
“¿El qué?”
“¡Saldrás en la portada del Diario del Superviviente de mañana! ¡Planeo escribir sobre tus hazañas en el periódico!” – dijo Dori con los ojos brillantes.
‘¿El titular de un periódico de PNJs?’
Aunque no sonaba tan atractivo como el Salón de la Fama en la página web oficial, seguía siendo una experiencia nueva. Y era justo lo que necesitaba, ya que también estaba aprendiendo el idioma de la Federación, por lo que simplemente compraría una copia.
“¿Qué tal si me invitas a esta comida por el honor de tener ese titular?” – bromeó Habrá Tiempo.
“No hay problema…”
Dori estaba a punto de darse una palmada en el pecho en señal de asentimiento, pero justo entonces, sus ojos vislumbraron la pila de brochetas en el plato de madera. Sus labios se tensaron y su voz de debilitó involuntariamente.
“Bueno… vamos a posponerlo hasta que me paguen.”
“¡Lo recordaré!”
Al ver la expresión avergonzada de Dori, Habrá Tiempo sonrió alegremente y, con naturalidad, arrojó unas fichas a la bandeja que sostenía la camarera.
“La cuenta, por favor. Quédese con el cambio.”
Al ver las fichas girando en la bandeja, la camarera no pudo evitar poner los ojos en blanco al reconocerlo. Era el mismo tipo de la otra vez. Pero tenía que reconocer que realmente sabía comer… Se quedó mirando el montón de brochetas y luego al joven con apariencia refinada. Chasqueó la lengua con incredulidad.
‘Las apariencias engañan…’
* * *
En la biblioteca del Refugio 404 del nivel B4…
Sentado en el sofá, Chu Guang sostenía una copia recién impresa del Diario del Superviviente. Se podía leer el último titular: Un reportaje sobre la clínica de Edmund.
El periódico mostraba varias fotografías tomadas por los jugadores en el cine Dunas Doradas. Se podían ver cadáveres abandonados sin cuidado y supervivientes encerrados en jaulas de hierro. Las horribles imágenes conmocionaban tanto la vista como el alma.
Los habitantes de la ciudad exterior conocían la brutalidad del páramo. Después de todo, se encontraban a tan solo una puerta de él. Pero fue precisamente gracias a esa colosal muralla que no tuvieron que lidiar con cosas ajenas a su mundo.
Aunque La Voz de la Ciudad de Boulder solía minimizar el sufrimiento que había más allá de la muralla, su estilo narrativo era mayormente sarcástico y adulador ante el Señor de la Ciudad. Más que intentar complacer a un señor al que no le importaban en absoluto, se trataba más de complacer a su público.
Había pasado más de una década desde que existía algo como el Diario del Superviviente que mostraba la cruda realidad a todo el mundo. Ese era también el motivo por el que el incidente causó un gran revuelo en la Ciudad de Boulder y rápidamente se convirtió en un tema candente de discusión. Pero lo más interesante, era que había una clara divergencia en las opiniones de los residentes de la ciudad sobre el mismo tema.
Para los residentes ordinarios, esas jaulas no solo tenían a gente de los barrios marginales, sino también a varios habitantes de las afueras de la ciudad. Cualquiera que fuera el motivo por el que enviaron a esa pobre gente al matadero, eso hizo que quienes estaban en la misma posición vieran una pequeña grieta en su fantasía del muro inexpugnable. La muralla inquebrantable no era tan impenetrable como habían imaginado; el aislamiento eterno no podía liberarlos realmente del páramo.
Sin embargo, el resultado final fue bastante gratificante. La guarida de los malvados depredadores fue destruida y los supervivientes regresaron a casa para reunirse con sus familias. Si bien el muro impenetrable no era del todo fiable, la poderosa Nueva Alianza parecía haber jugado algún pequeño papel.
Sin embargo, para los mercenarios no fue una buena noticia. Ahora tendrían que asumir mayores riesgos para completar la misión y pagar más tras resultar heridos para comprar sustitutos mecánicos realmente caros y no necesariamente efectivos. Por supuesto, el periódico también mencionaba al final que el primer Hospital de la Nueva Alianza estaba explorando soluciones alternativas con la ayuda del Refugio 404. Aconsejaba a los mercenarios que buscaban tratamiento probar suerte en la Ciudad del Amanecer.
Sentado con las piernas estiradas sobre la mesa que había frente del sofá, el muñeco controlado por Pequeño7 miró a Chu Guang con adoración.
“¡Realmente mereces ser mi señor! En realidad, ya imaginabas que tus jugadores harían esto.”
Acostumbrado a los halagos de su asistente, Chu Guang se limitó a sonreír levemente y pasó la página del periódico.
“No soy clarividente. El comportamiento humano no se puede predecir con facilidad.” – dijo con tono desenfadado. – “Pero admito que realmente estoy satisfecho con su decisión.”
Por muy estrictas que fueran las reglas, siempre había lagunas. Sobre todo, a medida que aumentaba el número de jugadores en el servidor. Chu Guang era consciente de que no podía planificar personalmente la trayectoria de cada jugador como antes. Por supuesto, no había necesidad. Los jugadores también eran una parte integral de Wasteland Online y, sin duda, podían participar en la creación de las reglas del juego y explorar juntos el futuro.
Chu Guang prefería que los jugadores tomasen la iniciativa para aprovechar al máximo el contenido del juego y mantener el orden del servidor. Era su derecho… y su deber.
Cuando terminó de leer la última página, lo cerró y lo dejó en la mesa junto a Pequeño7. Pero cuando estaba a punto de abrir su portátil y navegar por el foro, llamaron a la puerta de la biblioteca.
“Adelante.”
Yin Fang entró cuando la puerta de aleación se abrió. Al ver su expresión eufórica, Chu Guang supuso que probablemente eran buenas noticias. Pensando en lo ocupado que había estado este maniático reparando la servoarmadura, arqueó una ceja.
“¿Arreglaste la Caballería Dragón?”
“Todavía no. Solo falta un poco más, pero estará listo en unos días.” – dijo Yin Fang, sentándose en el sofá frente a Chu Guang. A continuación, habló con tono alegre. – “La buena noticia que quiero contarte es otra.”
“¿Qué es?”
“Basándonos en las pistas recopiladas por el equipo de expedición científica, hemos localizado un refugio abandonado… Es un refugio antiguo, pero la información que obtuvimos sobre él es reciente. Según los registros históricos, probablemente seamos los primeros en descubrir sus coordenadas. Deberías saber lo que eso significa…”
Yin Fang sacó una tableta creada a partir de una máquina virtual y tocó su pantalla un par de veces con destreza. Luego se la pasó a Chu Guang. – “Su número es el 79. Está ubicado a unos 150 kilómetros de aquí. En un lugar llamado Municipio del Valle Afortunado, en la frontera entre las Provincias del Valle del Río y la del Atardecer.”
El rostro de Yin Fang estaba radiante de emoción.
“¡Un refugio de dos dígitos! ¡Deberías saber lo que eso significa!”


