sábado, 20 de abril de 2019

TATE Capítulo 16

Capítulo 16
Preparativos para la ola
Traducido por Lord
Corregido por DaniR
Editado por Tars


Has desbloqueado nuevos escudos.
El requisito para el Escudo Cuerda se ha desbloqueado.
El requisito para el Escudo Pikyu Pikyu se ha desbloqueado.
El requisito para el Escudo Madera se ha desbloqueado.
El requisito para el Escudo Roca se ha desbloqueado.
El requisito para el Escudo Mariposa se ha desbloqueado.
El requisito para el Escudo Tubería se ha desbloqueado.
ETC…

Escudo Cuerda
Bono de Equipo:
Habilidad ‒ Escudo Antiaéreo (No Dominado)

Escudo Pikyu Pikyu
Bono de Equipo:
Técnicas de Reparación de Armas para Principiantes I (No Dominado)

Escudo Madera
Bono de Equipo:
Técnicas de Tala I (No Dominado)

Escudo Mariposa
Bono de Equipo:
Resistencia a la Parálisis (Pequeño) (No Dominado)

Escudo Tubería
Bono de Equipo:
Habilidad ‒ Escudo Prisión (No Dominado)
ETC… Habían pasado ocho días desde entonces. Después de separarnos del viejo tendero, viajamos a una nueva aldea. El nombre del pueblo era Riyuto. Parecía una buena base de operaciones para los aventureros. Pero como solo había una posada, la tarifa era una moneda de plata por una sola noche. En mi papel de comerciante viajero, pasaba por este lugar solo una vez cada dos días. Como no había farmacia, tuve que vender medicinas más baratas directamente a los aldeanos para poder competir con los remedios importados de la ciudad del castillo. Para compensar esto, la medicina que vendía era de calidad inferior a la usual. Por cierto, mi notoriedad se había extendido bastante. Cuando llegué por primera vez, tuve que castigar a unos cuantos idiotas con mi infame ‘Lanzamiento de Globo’. Y eso es lo esencial. Gracias a los monstruos de la ciudad, las hierbas medicinales y la madera, he podido absorberlos todos y crear múltiples escudos. También he aprendido un montón de nuevas habilidades y técnicas. También he tenido varios aumentos de estadísticas, pero no voy a entrar en detalles ya que es una molestia. “¡Espera…!” Raftalia comenzó a perseguir al monstruo parecido a un puercoespín que, al darse cuenta de su desventaja, huía de la batalla. El nivel de Raftalia ha aumentado considerablemente. Yo estaba ahora en el nivel 20 y ella en el 25. Su crecimiento era sorprendentemente rápido. Por cierto, yo todavía estaba peleando con mi ropa ordinaria… Y como todavía no había recibido ningún daño, sin mencionar que todos los ataques de los monstruos parecían débiles hasta ahora, este incidente se convirtió en un verdadero dolor de cabeza cuando lo pensaba. Sin embargo, fue una experiencia dolorosa para mí. Sobreestimando mi defensa, entré en batalla con un escudo débil, y me dolió muchísimo cuando recibí un golpe. Sorprendentemente, recibí algunos pequeños arañazos del ataque en emboscada de este puercoespín. “Ay, eso dolió bastante. Ha pasado tiempo desde la última vez que sentí algo así.” Inmediatamente unté la herida con una ‘píldora sanadora’ para prevenir el sangrado. Naturalmente esa aguja me pinchó cuando me golpeó. Ya me había olvidado de este tipo de sensaciones desde que llegué a este mundo y recibí la protección del escudo. “Como dije antes, duele, ¿verdad? El amo Naofumi debería ceder y comprar algo de equipo.” “No… Solo ha sido porque estaba usando un escudo débil.” ¿Desde cuándo Raftalia había empezado a llamarme ‘Amo Naofumi’ en lugar de ‘Señor Amo’? Bueno, como sea. No era gran cosa, y sonaba bien. De todos modos, el escudo podía cubrir todo mi cuerpo. Por lo tanto, no tendría mucho sentido usar también piezas individuales de equipo de protección. Por si acaso, siempre me había defendido con la parte más resistente de mi escudo, y hasta ahora no había sufrido ni una sola lesión. Así que esta es la primera vez que experimento daño. Eso es todo lo que hay. Vi el pulido automático del Escudo Afilador en trabajo. Realmente era un escudo muy conveniente, uno que siempre usaba. El tiempo de pulido era de ocho horas. No había ningún efecto si sacaba las armas de antes del tiempo. La única desventaja es que mientras esté en uso, mi maná no se recupera ya que estoy continuamente agotándolo. Ah, hablando de eso, supongo que debería intentar utilizar las otras habilidades en mi serie de habilidades… “Escudo Antiaéreo.” Es la primera habilidad que aprendí. Invoca un escudo a una distancia de unos cinco metros. Pero no servía de nada si estaba solo. Parece que todo el mundo se ve forzado a tener un papel especializado. Concentré mi mente, imaginando el lugar deseado para activar mi Escudo Antiaéreo; este misterioso escudo desaparecía una vez que su tiempo de duración termina. Muy bien, solo un poco más. El puercoespín tropezó sorprendido por la repentina aparición del escudo que había conjurado. Sin embargo, recuperó inmediatamente su equilibrio y volvió a escapar una vez más. Kuh… Y yo que pensaba que cinco metros era más que suficiente distancia para alcanzarte; este era sorprendentemente rápido para huir. Supongo que tendré que usar esto. “¡Escudo Prisión!” Una habilidad que me permite invocar una jaula cerrada en cualquier lugar dentro de un radio de seis metros. Esta vez, lo dejaré caer directamente sobre mi objetivo, el puercoespín. Aunque esta habilidad estaba destinada a la protección, también podía utilizarse como dispositivo de contención para atrapar a un objetivo en su interior. De hecho, era una habilidad tanto ofensiva como defensiva. “¡Kii!” Al no poder escapar, el puercoespín se volvió loco dentro de la Escudo Prisión. Su duración era de quince segundos. Durante ese tiempo, Raftalia se acercó rápidamente al Escudo Prisión. Entonces, justo cuando su efecto había terminado, ella perforó al Puercoespín con su espada. “¿¡Kii!?” “¡Lo hice!” Raftalia regresó triunfante mientras agarraba al puercoespín muerto. “¡Bien!”

EXP 48
Una cosecha adecuada. Derrotamos a nuestra presa, diseccionamos adecuadamente sus restos y luego absorbimos las piezas en el escudo para que se transformara. Lo descubrí la semana pasada, pero parece que el Globo, el Hongo y el Eggy eran clasificados como ‘material’. Bueno, en realidad, eso no había sido algo que valiera la pena notar en ese entonces. Inmediatamente descuarticé el puercoespín en agujas, carne y piel. Era bastante fácil después de aprender el truco. Todos son materiales preciosos y deben manejarse con cuidado. Absorbí las sobras en el escudo. Los huesos pertenecían a la categoría de ‘Hueso’, que requería varios otros huesos de diferentes monstruos, mientras que la piel pertenecía a la categoría ‘Piel’ y otorgaba algunas estadísticas adicionales a través de bonos de equipo. Por supuesto, había algunos casos en los que me faltaba nivel o la categoría requerida para desbloquearlos. La carne pertenecía a la categoría ‘Cocina’. Un tema que ciertamente me llamó la atención. Estoy deseando saber qué harán las agujas. Es lo que más sobresale de un puercoespín después de todo.

Has desbloqueado nuevos escudos.
El requisito para el Escudo Aguja de Animal se ha desbloqueado.
Así que es un escudo hecho de las púas de un animal. Un escudo de aguja… Estoy emocionado de ver cuál será el efecto ahora que lo he desbloqueado.

Escudo Aguja de Animal
Bono de Equipo:
Poder Ofensivo +1 (No Dominado)
Efecto Especial: Escudo de Agujas (Pequeño)
¡Demonios, sí! ¡Un aumento de mi poder ofensivo! Sí. Lo sé. Es solo un mísero aumento de +1. Aunque no sabía lo que el ‘Efecto Especial: Escudo de Aguja (Pequeño)’ podría realmente hacer, había sido capaz de adquirir un escudo ofensivo, que es mucho más importante. Esto es solo el principio. A partir de ahora podré atacar también si sigo absorbiendo objetos que estén relacionados con este tipo de categoría de escudo. La fuerza defensiva era ligeramente inferior a la de los de la categoría de ‘Minerales’, pero tendría que servir. “¿Cómo te ha ido?” “Ja, ja, parece que este escudo aumentará mi poder de ataque.” “Así que finalmente lo has conseguido, bien por ti. Pero, ¿qué hay de tu fuerza defensiva?” Raftalia señaló mi herida con una mirada dudosa. “Es más o menos, supongo.” “Eso es… Um, quería preguntar si podrías pulir de nuevo mi espada, pero…” “No te preocupes. Por ahora, terminaremos nuestra cacería y volveremos al bosque.” “¡Aye!” Equipé el Escudo Afilador e inserté la espada de Raftalia en una de sus ranuras.

Actualmente puliendo…
Ahora bien, nuestro nivel había subido considerablemente después de una semana entera de ganar mucho dinero, e hicimos un total de 230 monedas de plata. Habíamos vendido una cantidad moderada de medicamentos, y el negocio de la tala y la minería estaba en auge gracias a mis nuevas habilidades de escudo. Sin embargo, había una pequeña causa de preocupación, ya que parecía que mis tendencias de juego en línea estaban dibujando una forma de ser teniendo en cuenta mi curso de acción. En aquel entonces, estaba demasiado preocupado por decidir el mejor método posible para ganarme la vida dignamente. Y no perdía el tiempo en acciones inútiles que tampoco me fortalecían. Así que no pude evitarlo, ya que esto era lo que tenía que hacer para sobrevivir. “Bueno, entonces, deberíamos volver pronto y actualizar tu equipo, Raftalia.” “¿Amo Naofumi?” ¿Eh? Por alguna razón, Raftalia me sonreía suavemente. Sin embargo, no pude evitar sentir un extraño y helado escalofrío en la espina dorsal con solo verla. “Cierto que me gusta mucho la idea de comprar equipo nuevo, pero, ¿puedes prestarte un poco más de atención a ti mismo y a cómo estás vestido?” “¿Me veo raro o algo así?” “Excepto por ese escudo, pareces un aldeano común.” “Bu-Bueno, eso no era realmente necesario decirlo… Pero supongo que un pequeño cambio en mi atuendo debería estar bien.” *¡Gashi!* Raftalia me agarró amenazadoramente del hombro con una sonrisa. “¿No te habías lesionado hace poco?” “Como dije, estaba usando deliberadamente un escudo débil… Así que debería estar bien, ¿verdad? Tu arma es mucho más importante que yo ahora mismo, así que es mejor invertir nuestra…” “¿Amo Naofumi? ¿Sabes que morirás muy pronto si sigues bromeando así?” “¿Morir?” Con la espada de repuesto en la mano, Raftalia me estaba apuntado con ella de forma presuntuosa. Aunque, supuestamente, no podía ser dañado por ella debido a la restricción del hechizo de esclavitud. “Para empezar… ¿No deberías preocuparte más por tu propio equipo? La fecha límite se acerca, ¿no?” “Ajá…” Ahora que lo pienso, tiene razón. Solo quedaban unos pocos días para que la ola de la calamidad se desatara. Necesitaré seguir volviéndome más fuerte hasta entonces. Aunque ciertamente he sentido cierta inquietud al verme vestido como un pueblerino normal. Los fines y los medios estaban realmente fuera de lugar. “Haa…” Aunque quería aumentar mi poder ofensivo un poco más… “En vez de para mí, apresurémonos y encontremos el equipo del Amo Naofumi de inmediato.” “Supongo que sí, por el momento compraremos equipo para mí. Pero usaremos la cantidad restante para conseguir tu arma.” “Aye.” Aunque puede que me haya acostumbrado, pero se ha vuelto más descarada últimamente… Sus acciones violentas se han intensificado recientemente junto con su creciente terquedad. Realmente quería saber por qué nuestras posiciones, de alguna, se habían visto invertidas. Se ha convertido en una esclava muy mandona, si se me permite decirlo.



viernes, 19 de abril de 2019

G4L Capítulo 20

Arco 3 Capítulo 20
Sentimiento verdadero y fachada
Traducido por Kasahara
Corregido por DaniR
Editado por Tars

Emitiendo un sonido de ‘knack-knack’ cada vez que sus botas de cuero rozaban contra el suelo, Isaac caminaba por uno de los pasillos de la residencia del señor Narson. Como siempre, el mensajero vestía la misma prenda de armadura de cuero ligero, pero en vez de la espada que solía llevar, ahora sostenía un brillante ramo de flores amarillas entre sus manos como si fuese algo verdaderamente importante. Tras caminar un rato, alcanzó su destino delante de una puerta. El chico, que comenzó a ponerse nervioso, exhaló un profundo suspiro. Los rayos de sol que escapaban a través de la ventana abierta deslumbraban y a veces, podía sentir una corriente de aire acariciándole. Mientras esa maravillosa brisa le golpeaba, cerró sus ojos. ‘Señor Ormasior, por favor, dame coraje.’ El chico susurró una plegaria al Dios de la Guerra en el que creía, y después abrió sus ojos de nuevo. ‘Ugh, ¿por qué estoy tan exaltado? Quizá sea porque es la primera vez que nos vamos a ver después de cuatro años...’ Isaac colocó su mano en el pecho, que golpeaba fuertemente en contra de su voluntad y tomó aliento de nuevo. Acicaló su corta y rubia melena con las manos y diez segundos después, ya habiendo recuperado el aliento, se animó a si mismo con un ‘¡Puedo hacerlo!’. Entonces, abrió lentamente la puerta que tenía delante.
* * *
“Ahhh, en serio, ¡ese payaso es insoportable! Está bien que me haya hecho un regalo, pero ¿por qué debo escuchar todo su discurso? No quiero, ni siquiera aguanto un segundo más, no voy a casarme con ese mercader. Simplemente no lo entiendo.” Bajo la sombra de un árbol, en un rincón del patio bien cuidado en la residencia de Narson, podía verse a una niña de unos quince años descansando su cabeza sobre una mesa. Junto a la chica, le acompañaba una joven criada cuya cara resaltaba por sus pecas. La chica gimoteaba y gruñía irritada. La adolescente estaba completamente rodeada por los arbustos del jardín que llegaban a la altura de su cabeza, por lo que su lánguida postura a penas se podía apreciar desde fuera. La chica lucía un traje de alta costura de color blanco, con volantes. Su larga melena de color castaño oscuro fluía suavemente con la brisa, desprendiendo un hermoso brillo. Su rostro estaba bien proporcionado; sus ojos alargados y hendidos eran impresionantes. Sin lugar a dudas, se convertiría en una hermosa y espléndida dama que atraería la envidia de muchos. Sin embargo, ese precioso rostro se había distorsionado por la irritación. Sus zapatos de cuero de alta calidad golpeaban la mesa donde se había recostado, emitiendo un sonido intenso y fuerte. Al patear la mesa, las copas de cobre que se encontraban encima de ella respondieron con un sonido estridente. “Pero, señorita Liese, si realmente te disgusta tanto esto, ¿por qué no rechazas los regalos y les dices a los demás que no tienes ninguna intención en contraer nupcias?” La sirvienta, que ahora lucía una expresión fatigada, comenzó a dirigirse a la muchacha que seguía pataleando en la mesa. Liese giró su cara y miró severamente a su doncella. “Voy a decirte algo, Ayla. Si realmente hiciera eso, ya no tendría mis regalos, ¿verdad? Me quedaré con todos los obsequios que esos estúpidos comerciantes y otros hombres han traído con todo su esmero, y luego evitaré cualquier conversación sobre el matrimonio con charlas vacías y sonrisas amistosas, mientras les adulo un poco. Después de eso, volverán a traerme más cosas. Si, en cambio, rechazo cualquier proposición, la gente comenzará a cuchichear que estoy interesada en Isaac. Mi señor padre desea que me case con él, y si tiene alguna oportunidad, seguramente lo acabará haciendo realidad.” La doncella suspiró en el fondo de su corazón, mientras se inclinaba en una leve reverencia para pedir disculpas. Liese y Ayla solían tener este tipo de conversaciones, así que la doncella ya sabía que no tenía que seguirle la conversación, como si fuese un mueble más. Pero si no respondía nada, Liese se enfadaría con ella, por lo que simplemente le hacía compañía sin poder expresar su opinión, escuchando sus quejas. La adolescente siguió gimoteando y refunfuñando, hasta que de pronto escuchó en la distancia el sonido de la puerta que conducía a la entrada del patio. La chica reaccionó sobresaltada a ese sonido y rápidamente corrigió su postura encorvada y arregló sus prendas. Luego tomó una taza de la mesa y bebió de ella con elegancia. “Buenos días, señorita Liese. ¿Puedo entrometerme en tu hora del té?” Su expresión de irritación desapareció por completo; Isaac venía de un lugar que estaba a cuarenta y cinco grados de Liese, que ya estaba a la espera y bien colocada. La chica puso la taza sobre la mesa cuando Isaac salió de detrás de los arbustos del jardín, saludándola mientras sonreía débilmente. “Ah, sí. Los árboles están tan verdes y hermosos que me entraron ganas de tomarme el té mientras contemplaba el paisaje, así que le pedí a Ayla que lo preparase todo. ¿Deseas unirte, Isaac?” Invitado por Liese, Isaac parecía lamentarse desde el fondo de su corazón. “Me siento muy honrado de ser convidado, sin embargo, voy a tener que viajar para inspeccionar la nueva fortaleza en construcción junto a la frontera de Balveil. Aunque aprecio la invitación con gran alegría.” Liese ya sabía por su padre que Isaac iría hoy a examinar la fortaleza. “Sí, lo sé.” La chica murmuró suavemente mientras miraba a Isaac, después colocó su mano en su boca haciendo un gesto de sorpresa. “Oh, eso está muy lejos... El otro día ya fuiste a inspeccionar un pueblo muy lejano... ¿Y hoy irás a supervisar la fortaleza? Mi padre es demasiado duro con sus hombres...” “Sí, creo que tienes razón, pero aunque siga siendo una persona inexperta, se me ha encomendado registrar el fuerte, y estoy muy feliz de poder hacerlo. No obstante, será una tarea algo complicada, pero pienso que así ayudaré al señor Narson; lo haré, aunque sea difícil.” Isaac se explicaba con un gesto de verdadera felicidad en su cara, Liese lo contemplaba sin expresión en su rostro. “Gracias.” – contestó la chica a Isaac con una sonrisa. Hasta entonces, el muchacho estaba siendo preso de sus propios nervios, sin embargo, fue capaz de alguna manera de mantener una conversación normal; pero después de contemplar esa sonrisa, su rostro se sonrojó inmediatamente y desvió la vista hacia los alrededores para calmarse. “N… ¡Nooo! Umm, creo que estarías encantada de recibirlo así que te he traído esto.” – dijo el chico mientras le mostraba el ramo de flores amarillas. “Oh, ¡Es un ramo precioso! Muchas gracias, señor Isaac.”
Liese recostó el ramo sobre su pecho como si fuera algo muy valioso, y después respondió al chico con una risita. La cara de Isaac, al haber recibido otra sonrisa de la chica, se puso todavía más roja. “¡No! ¡Es un honor verte tan feliz! Pues bien, con esto, me disculpo.” Tras hacer una profunda reverencia, Isaac salió rápidamente del patio. Liese se quedó contemplando la espalda del muchacho mientras se alejaba, y cuando éste desapareció de su vista, le entregó el ramo a Ayla. “Ayla, usa la mitad de esto para decorar mi habitación. La otra mitad te la voy a regalar... Espera un momento, ¿por qué tus ojos me miran como si hubieras estado viendo algo lamentable?” Después de entregar el ramo a su doncella, quien miraba hacia la puerta por donde Isaac se había marchado, Liese se levantó de su silla para estirarse. “Ah, estoy cansada. No hay más reuniones programadas por hoy.” Liese suspiró aliviada. Después sacó tres gemas azules atadas entre sí con la misma forma. “Bueno, venderé dos de estas en la ciudad, después usaré el dinero para mis cosas. Ayla, si quieres alguna cosa dímelo, lo compraré para ti.” “Liese, creo que el señor Isaac es una persona realmente maravillosa. ¿No te gusta como posible marido?” – preguntó la criada mientras movía sus ojos entre el ramo y la muchacha. La chica hizo un pequeño suspiro y después de mirar hacia la puerta por donde Isaac había salido, comenzó a hablar. “Ah, cierto. Creo que es un chico maravilloso. Tiene cara de buena persona, es amable y hace bien su trabajo... Creo que si me casara con él, me cuidaría. Pero entonces... Perdería mi libertad.” “¿Por qué dices eso?” “Él también llegó a esa conclusión conversando con mi padre. Si me casara con él, formaría parte de la casa de Estelle, por lo que ya no podría tener esta vida llena de lujos, ¿verdad? Aunque no quiero gastar el dinero como si fuese agua, vivir una vida modesta como Padre o Madre por el resto de mi vida... Lo siento, pero no me veo capaz de hacerlo.” “...”
* * *
Mientras tanto, tras abandonar la zona de comercio en las afueras de la ciudad para vender los gusanos de Arcadia a un precio más alto, el grupo de Kazura llegó a la zona comercial del centro de la ciudad. Durante el paseo hacia el centro de la urbe, los edificios que les rodeaban cada vez eran más impresionantes. Había bastantes construcciones de al menos tres pisos de altura, incluso grandes bloques en forma de templo. Las personas que iban y venían por la calle vestían magníficos atuendos, a juego con la calidad de los edificios; se podían ver guardias por todas partes. Kazura y sus acompañantes miraban alrededor sin descanso para encontrar una tienda de comestibles. Al localizarla, entraron en ella. En el interior del establecimiento, al igual que en las tiendas de comestibles de los anteriores distritos comerciales, había muy pocos alimentos. No solo el precio era muy elevado, sino que también eran más caros por ser un local de clase alta. “Bienvenidos. ¿Necesitan alguna cosa, señores?” Cuando entraron, les recibió rápidamente un hombre de mediana edad que salió del interior de la tienda. Las ropas que vestía parecían bastante caras. “No, solo hemos venido para vender gusanos de Arcadia, ¿te gustaría comprar algunos?” “Oh... ¿Gusanos de Arcadia? Últimamente cuesta mucho encontrarlos...” Valetta sacó una bolsa con los insectos para enseñárselos al tendero. Tras confirmar lo que había dentro, el hombre sacó uno de los gusanos y lo golpeó suavemente. Parecía que quería comprobar su tamaño. “Hmmm. Compraré este por 8 y este otro por 15 Ar, ¿qué os parece?” Era lo esperado de una tienda que vendía ingredientes de alta calidad. Comparando la oferta con la de la anterior tienda, que solo podía comprarlos por 12 Ar, este local ofrecía un poco más. “Hmm... Bueno, 15 Ar... ¿Podrías comprarlos por un precio más alto?” “Lo siento, pero el límite está en 15 Ar.” Valetta pensaba que sería un desperdicio venderlos en la primera tienda después de tener tantos problemas para llegar hasta allí. Ella no tenía nada que perder, pero parecía que el tendero no estaba dispuesto a ofrecer más. La chica le comentó que iría a ver qué ofrecían otras tiendas, y después de guardar el insecto en su bolsa, salió del establecimiento. “Entonces... ¿Deberíamos ir a otro sitio?” – preguntó Valetta. “Um, tengo una proposición que hacerte. Mientras tú vas a vender los insectos, ¿qué tal si yo voy a comprar los clavos? Así ahorraríamos bastante tiempo.” – sugirió Kazura. Como Kazura comprendía que los gusanos de Arcadia podían venderse un poco más caros en esa zona, se ofreció con entusiasmo para ir a otra tienda. Pero la chica le miró con una expresión incómoda. “Todo saldrá bien. Dado que las otras tiendas tenían los precios puestos en los tableros, creo que no van a venderse a un precio irrazonable.” – dijo Kazura. “¡Yo también iré, así que estaremos bien!” – exclamó Myra. Valetta sonrió tras mirar a Kazura y Myra, quien sonreía y miraba a la chica con un gesto de súplica. “Bueno, muy bien. Entonces, conseguid los clavos. En cuanto al dinero...” “Ah, no tienes que preocuparte por eso. He traído algunos productos de mi país para venderlos aquí.” Valetta intentó sacar la bolsa con el dinero que habían conseguido al vender la leña, pero Kazura le mostró unas mercancías que traía dentro de su bolsa. La chica miró a Kazura y la bolsa que llevaba. Luego se sintió incómoda al pensar en qué tipo de bienes vendería. Le preocupaba que Kazura vendiese algo escandaloso y fuera de lugar. “Entiendo. Pero por favor, llévate el dinero por si no es suficiente. Creo que el paquete de cien clavos puede costar unos 40 Ar.” “De acuerdo.” Después de decir eso, Kazura vio a Valetta un poco apagada, mientras se dirigía hacia otra tienda. Recorrió la plaza en busca de un local que tuviese la apariencia de una tienda que vendiese de todo y, después de encontrarla, entró dentro agarrando de la mano a Myra.
* * *
“Buenos días, disculpe. Tengo algo que me gustaría venderle.” Kazura, que ahora estaba dentro de la tienda, llamó al tendero. Dentro del establecimiento había varios accesorios de madera con forma de animales, espejos de mano de cobre brillante bien pulido, y varios objetos más. Los objetos que vendían allí parecían ser un poco caros, como un collar con una gema de color verde turquesa y otras cosas. Cuando Myra se acercó al espejo de mano, corrió hacia él y alzó una voz. La niña estaba procurando no tocarlo, mientras contemplaba su vago reflejo en él. “Sí, sí. ¿Qué tipo de cosas quieres vender?” La dueña del local era una señora mayor, vestida con ropas elegantes. La mujer estaba sentada en una silla dentro de la tienda. En su mano sujetaba un libro de cuentas. Cuando Kazura la llamó, su mano dejó de escribir en él. Una sonrisa de buen corazón se esbozó en su rostro mientras comenzó a frotarse las manos, caminando lentamente hacia Kazura. Dentro de la bolsa que Kazura traía consigo, había diez ocarinas de madera. Sacó dos y se las mostró a la tendera. Esos instrumentos hechos a mano los había conseguido en una tienda de Japón por 2,980 yenes cada uno. La superficie estaba barnizada, proporcionándoles un brillo precioso. “¿Qué te parece esto? Me pregunto si te interesa.” La anciana cogió una de las ocarinas. La miró detenidamente mientras su mano acariciaba la superficie para determinar su calidad. “Umm, ¿cómo se llama esto? Tal vez no puedo recordarlo debido a mi edad... Ummm.” “Esto es una ocarina. ¿Sabes lo que es?” – le preguntó Kazura a la señora, que miraba con sorpresa el instrumento en su mano. “Ah... Sí. Esto es una ocarina. Olvidar cosas es bastante malo cuando te haces mayor. Je, je, je, je, je.” – respondió la anciana mientras se reía. ‘Entonces las ocarinas también existen en este otro mundo. Sabiendo esto no tengo que preocuparme por venderlas.’ – pensó Kazura. Las había comprado por internet. La ocarina era un instrumento musical que había existido desde la antigüedad, así que, en realidad, estaba orgulloso de haberse decantado por comprar ese producto. “Bien, me gustaría vender dos de estas ocarinas. ¿Por cuánto estás dispuesta a comprarlas?” Cuando Kazura hizo su pregunta, la expresión de la anciana se tornó seria. La mujer acarició la ocarina mientras murmuraba durante un momento, y después abrió la boca amargamente. “Las ocarinas que quieres vender tienen muy poca demanda actualmente. No importa cuánto brille la misteriosa madera con la que están hechas, pero un ornamento así de pequeño no es nada popular.” La señora mayor dijo eso mientras seguía sujetando el objeto. Kazura pensó que la mujer no sabía para qué servía el instrumento. “La ocarina no es un ornamento, es un instrumento musical.” – contestó mientras reía. Después colocó el objeto entre sus labios, para mostrarle cómo era su sonido. Escuchando ese tono, Myra, que seguía encandilada con el espejo de mano, corrió hacia Kazura. “Guaa, es un sonido precioso... ¡Qué bonito!” – dijo mientras miraba al chico. La señora mayor, que había escuchado el sonido de la ocarina, tenía los ojos abiertos como platos, pero Kazura no se dio cuenta hasta que paró de tocarla y sonrió hacia Myra. “Sí, tú también puedes probar.” Entonces le dejó la ocarina a la niña. Myra se llevó inmediatamente a la boca el objeto y emitió un silbido con dulzura. Kazura volvió a centrar su atención en la anciana, que les observaba complacida. Intentó disimular su cara de sorpresa sonriendo agradablemente, como antes, mientras se frotaba las manos. “Oh, ¿eso es? La ocarina es un instrumento musical, ¿verdad? Pero, al igual que te dije antes, será difícil venderlo ya que no es tan popular... En primer lugar, ¿por cuánto quieres vender este objeto?” ‘¿Eh?... Umm... Bueno, veamos. Escuchando a las palabras de la tendera, Kazura se cruzó de brazos y comenzó a rumiar. Como la leña que había traído del pueblo con todo su esfuerzo se había vendido por 62 Ar, no creía que fuera posible vender la ocarina a un precio alto. De todas maneras, por lo que la anciana comentó antes, el instrumento también existía en ese mundo. Pero a juzgar por la expresión de la señora, no era algo realmente caro. Kazura pensó que por el momento sería bueno venderlo ‘a ese precio’. Y esperanzado, abrió la boca. “¿Qué te parece 20 Ar cada una?” “¿Eh?” Cuando Kazura sugirió el precio, pensando que sería imposible de conseguir, la señora mayor se sorprendió y estalló en un ataque de tos. Al ver la reacción de la anciana, Kazura se preguntó si el precio era demasiado alto y se corrigió inmediatamente. “Ah, es mentira, ¡solo bromeaba! Venderé las dos por 20 Ar, ¿qué te parece?” “Sí, ¿dos piezas por 20 Ar? Comprendo, voy a ir por el dinero, por favor, espera un momento.” Al corregir el precio, la señora, nerviosa, se dirigió rápidamente hacia el interior de su tienda. Volvió enseguida con dos monedas de cobre. ‘Sí, esto son 20 Ar... Um... Pero no cubrirán el coste de los clavos.’ Kazura recibió dos monedas de 10 Ar y también le dio la ocarina. Myra resoplaba a la anciana. Kazura reconsideró el contenido de su bolsa. En cuanto a la anciana, acariciaba su nueva adquisición con una expresión encantada. Al ver la señora así, el chico se puso a pensar. ‘Me pregunto si realmente le gusta tanto la ocarina.’ Kazura pensaba erróneamente. Una vez más, miró hacia el interior de la tienda. Allí, varias gemas de colores vistosos llamaron su atención. Observó una pequeña gema que parecía un zafiro. La transparencia era de mala calidad y estaba mal trabajada. Tras darse cuenta de eso, abrió su bolsa y sacó un cordón redondo con un cristal rojo de dos centímetros de diámetro. Ese vidrio lo había comprado en la sección de regalos de una tienda de Japón. Sabía que había una tienda donde vendían varias gemas en paquetes. Había pensado que eso podría venderlo en el otro mundo y lo había comprado. El cristal rojo (creía que se llamaba cuarzo rosa) lo habían cortado con una máquina, dándole la forma de una esfera perfecta. Tenía un color rosado transparente, era precioso. Sin embargo, tal vez porque lo habían producido en masa, el precio era muy barato. Cada gema le había costado 250 yenes. “Umm... También quiero vender esto. ¿Qué te parece?” – dijo Kazura mientras mostraba el collar. La mujer dejó la ocarina a un lado. Por alguna razón, sus manos comenzaron a temblar cuando agarró el cuarzo rosa. “¡E-e-eehhhhh! ¡Lo compro!” La anciana comenzó a mirar tan fuerte el cristal que daba la sensación de que se le iban a salir los ojos de las órbitas, y una amplia sonrisa se dibujó en su rostro. Kazura se sorprendió al mirarla, pero de nuevo se dio cuenta de que la señora comenzó a mostrar de nuevo su encantadora sonrisa, así que pensó que sus ojos le estaban engañando. “Está bien. ¿Por cuánto lo comprarías?” “Veamos... Esto es único. Bueno, pienso que unos 200 Ar.” “¿200 Ar?” 200 Ar era un precio magnífico; Kazura alzó su voz inconscientemente y agarró de nuevo el collar. La señora mayor no paraba de mirar la joya con los ojos fuera de su sitio. Comenzó a entrar en pánico y empezó a hablar. “Aaaa... ¡Me-me he equivocado! ¡¡¡Quería decir que lo compraré por 2.000 Ar!!!” La anciana comenzó a gritar repentinamente, agarrando de nuevo el colgante; había empezado a exaltarse tras ver una joya así de bonita, jamás había visto una igual. La mujer había malinterpretado la exasperación de Kazura, pensando que a lo mejor había ofrecido un precio muy bajo. Y sin embargo, había sido culpa suya que el precio subiera, porque ella se había ofrecido comprarlo por 2.000 Ar. A partir de su rápida estimación, creía que podía venderlo fácilmente por más de 3.000 Ar. Por ello dejó escapar ese precio. En cambio, la anciana observó cómo Kazura dejaba caer su mandíbula, quedándose con la boca abierta. Después se dio cuenta de que había cometido un error impensable, poniéndose pálida de repente. “Señor Kazura, la piedra de aquí pone que vale 1.200 Ar. Qué caro, ¿verdad?” La anciana que todavía estaba en estado de pánico, quiso hablar para corregir el precio ofertado, pero de repente Myra se fijó en una gema del estante del interior de la tienda, comenzando a hablar de esa manera. Ya era demasiado tarde para corregir el precio. Kazura se dio cuenta y notó que la señora quería estafarle. Si pensaba en toda la conversación que habían tenido hasta ahora, no había ningún error en que ella hubiera desestimado la ocarina cuando se la había vendido. De todos modos, ese trato ya estaba hecho. También quería comprar el cristal rojo a un precio barato, aunque fuera más alto que el precio que había ofrecido previamente. Kazura dejó escapar un gran suspiro. Necesitaba reflexionar para no ser tan ingenuo. Renunció a las ocarinas, pensando que eso le había hecho ganar algo de experiencia. “Aaah, entonces 2.000 Ar... No. ¿La comprarías por 2.500 Ar? Si no la quieres, puedo ir a ofrecerla a otra tienda.” La señora mayor habría sacado mucho beneficio de ese objeto, pero desafortunadamente, había cometido un error intentando engañar a Kazura. Pero, aunque la comprase por 2.500 Ar, sacaría un beneficio decente. La anciana, maldiciendo su propia falta de tacto, dijo en voz baja: “Por favor, vuelve pronto.”



jueves, 18 de abril de 2019

TBATE Capítulo 17

Capítulo 17
Familia
Traducido por Thornapple
Corregido por DaniR
Editado por Tars

Era un extraño sentimiento, sentirme más nervioso ahora que iba a reencontrarme con mi familia, que cuando fui nombrado rey por primera vez en medio de las personas más poderosas del mundo. “¡Uffff~! Hagámoslo, Sylvie.” “Kyu!” – respondió con mi entusiasmo contagiándola. El ruido sordo del metal golpeando al metal sonó sorprendentemente fuerte. Inesperadamente, pude escuchar unos débiles sonidos de golpeteo seguidos de una voz infantil, diciendo: “¡Ya voy!” Una sirvienta abrió la puerta junto a una niña pequeña. Inmediatamente al verme, la niña se escondió tras la sirvienta. La sirvienta me miró con curiosidad, evidentemente sorprendida por ver a un niño de ocho años golpeando la puerta de la mansión de un noble. “¡Ejem! Encantado de conocerla. Mi nombre es Arthur Leywin. Me informaron de que mi familia está actualmente en esta mansión. ¿Podría hablar con ellos?” – le dije dándole una leve reverencia, con Sylvie balanceándose sobre mi cabeza. Antes de que la confusa sirvienta pudiera incluso responder, oí un sonido muy familiar en el fondo. “¡Eleanor Leywin! ¡Aquí estas! Debes dejar de correr hacia la puerta cada vez que…” – mi madre paró a la mitad y dejo caer un tazón pequeño que parecía ser la comida de mi… ¿Hermana? Miré hacia abajo para ver a la pequeña niña que me observaba con inocente curiosidad con sus deslumbrantes ojos marrones. Su brillante cabello castaño claro brillaba con una cualidad mucho más hermosa que la de mi padre, pero sabía de quién había sacado ese color. Su cabello estaba atado por encima de las orejas en dos coletas a los lados de su cabeza. Me costó apartar los ojos de mi pequeña hermana para volver a mirar a Madre. Mi visión se fue volviendo borrosa a medida que las lágrimas fueron llenando mis ojos. Dije lo único que sabía que ella estaba esperando oír. “H-Hola Mamá. Estoy en casa.” – dije haciendo un pequeño y torpe gesto, sin saber si lograría reconocerme. Afortunadamente, mi miedo no se volvió realidad y corrió hacia mí a una velocidad que podría juzgar que era más rápida que el Abuelo Virion, pero eso quizás solo era debido a mi borrosa visión. “Oh, ¡mi bebé! ¡¡Arthur!!” – llegó delante mío cayendo de rodillas, mientras sus brazos se aferraban a mi cintura con todas sus fuerzas, temiendo que volviera a desaparecer si me soltaba. “¡Estás vivo! ¡La Voz...! ¡Sabía que eras tú! *Sniff* ¡Ya estás de vuelta! Sí, ya estás en casa. ¡Arthur, mi bebé!” – fue lo único que pudo balbucear antes de romper a llorar. No pude evitar pensar mientras mi cabeza estaba enterrada en su hombro que aunque podría ser que fueras un tirano inmortal todopoderoso, cuando estabas frente a tus seres queridos, tu capacidad para controlar tus emociones te traicionaba. Continué repitiendo a medio balbucear las frases de que estaba vivo y que ya estaba en casa y que no me iría. Madre era un torbellino de emociones. Estaba contenta de que hubiera regresado sano y salvo, pero también estaba enojada porque no había vuelto antes, estaba triste porque había estado lejos de ellos, y por lo difícil que había sido para mí todo este tiempo. En cierto punto, Eleanor se acercó a nosotros y comenzó a palmear la espalda de Madre. “Mamá. Tranquila, tranquila. No llores.” – pero después de verse incapaz de confortarla, también comenzó a llorar. “¡Arthur!” – me giré para mirar con el rostro aún húmedo por mis lágrimas, para ver afuera la apresurada figura de mi padre empapado en sudor. Supongo que la sirvienta le había dicho que volviera. “¡Arthur! ¡Mi hijo! Mira qué grande estás. ¡Dios mío! ¡Has vuelto, estás de vuelta!” – Padre sostenía mi cabeza entre sus manos para ver mejor mi cara. Se puso a llorar colocando su gran mano en mi nuca, juntando su frente con la mía. Nuestra pequeña reunión familiar continuó con Madre sollozando incontrolablemente, abrazándome, y mi hermanita que comenzó a llorar sin darse cuenta, mientras que con Padre solo nos mirábamos con lágrimas en los ojos, todos contentos de que finalmente estuviéramos juntos. Pasado un tiempo, nos calmamos. Nos sentamos en un sofá, con Madre a mi lado y Eleanor en su regazo. Padre estaba sentado frente a mí en una silla que había traído, con los codos en sus rodillas inclinándose hacia adelante. Madre sostenía mis manos y volvía a llorar cada vez que veía mi rostro. “¿Estás bien? ¿Has hecho al menos tres comidas al día? ¿Has dormido bien abrigado cada día, cierto? Oh, mi bebé. Mira qué grande eres ahora.” – lágrimas caían de sus ojos cuando me miraba de reojo y sonreía. “Gracias a Dios que has vuelto. Estoy tan feliz.” – susurró con su voz temblando mientras acariciaba mi cabello y me daba un gentil beso en la corona de mi cabeza. Eleanor miraba curiosa tanto a Sylvie como a mí, mientras que el bebé dragón estaba sentado al lado mío, observando atentamente a los tres humanos desconocidos. Padre también miraba a Sylvie con una expresión curiosa, pero no dijo nada. Volviendo a mirarme, sus ojos se suavizaron y continuó moviendo su cabeza, repitiendo lo grande que era ahora. Debía ser muy gratificante, aunque triste, que un padre vea cómo grande se ha vuelto su hijo, pero no haber estado con él todo el tiempo para presenciarlo. “Ellie, saluda a tu hermano mayor. Ha estado lejos durante un tiempo, pero desde ahora en adelante vivirá con nosotros. Vamos, dile hola.” – Madre gentilmente instaba a mi hermana. “¿Hermano?” – dijo inclinando su cabeza, recordándome a la confundida Sylvie. Acercó sus manos, las puso en la oreja de Madre y susurró algo inaudible. “Ja, ja. Sí, ese hermano mayor. Del que siempre te conté historias. Es él.” Los ojos de mi hermana comenzaron a brillar cuando se giró para mirarme. No pude evitar preguntarte qué tipo de historias le había contado Madre. “¡Hola, Hermano~!” – exclamó sonriendo, agitándome sus pequeñas manos. “Hola, Eleanor. Encantando de conocerte… Hermana.” – respondí riendo, dándole una palmadita en la cabeza. “Arthur, estábamos destrozados desde del incidente, y apenas creímos que eras tú cuando te comunicaste con nosotros por nuestras mentes. Por favor dime, ¿cómo sobreviviste a la caída?” – preguntó Padre. Me tomó un tiempo explicarles todo desde el principio, ocultando cierta información que creía que no sería bueno contarles todavía. Les expliqué que, inconscientemente, me cubrí con una capa de maná protectora y tuve la suerte de caer sobre un par ramas antes de terminar en un arroyo. Desde ahí en adelante, les conté sobre cómo conocí a Tess y cómo casi fue secuestrada. Y después de salvarla, como la llevé a su reino y me quedé allí. “Dijiste algo sobre una enfermedad por la que no podías volver antes. ¿Qué te paso? ¿Estás curado ahora?” – intervino Madre, con una expresión preocupada. “Ya no necesitas preocuparte por eso. Supongo que en mi núcleo de maná había una especie de inestabilidad que me hacía sentir episodios de dolor. Al principio eran terribles, pero afortunadamente, allí había un anciano que sabía cómo curarlo. El proceso fue arduo, pero me aseguró que no sería arriesgado si era tratado constantemente.” – le expliqué, negando con la cabeza. Su expresión de preocupación fue reemplazada por una de alivio y silenciosamente palmeó mi cabeza otra vez. “Entonces, ¿qué hay de este pequeño amigo tuyo?” – dijo Padre riéndose, finalmente hablando de Sylvie. “Ja, ja. Mientras viajaba encontré la guarida de una bestia de maná. Ahí estaba solo la madre gravemente herida. Al poco tiempo que llegué, murió. Y mientras echaba un vistazo, parecía que cuidaba algo valioso así que lo recogí, pensando que era de gran valor, pero nunca creí que fuera un huevo. Nació hace solo un par de meses, por lo que aún es un bebé. Saluda, Sylvie.” La levanté sosteniendo su cuerpo mientras que sus extremidades colgaban como las de un gatito. “¡Kyu~!” – ronroneó, como si saludara a todos. No estaba mintiendo exactamente a mi familia, ya que me había prometido contarles todo cuando fuera mayor y fuera más capaz. Luego les pedí que me contaran sobre lo que les había sucedido después de separarnos. Lo único que podía saber al verlos por la adivinación con agua por primera vez era que estaban viviendo en Xyrus, pero nada más, así que tenía una grandísima curiosidad. Después de que Padre me explicara lo que les había pasado desde ese entonces, Madre intervino. “¡Así es! La familia Helstea, que se fue de viaje, debería llegar hoy. ¡Art, Cuando te vean se van a sorprender mucho!” Volví a mirar a Madre. No había cambiado mucho desde la última vez que la había visto. Lo único que noté fue que había perdido un poco de peso y que estaba un poco más pálida. Mi corazón dolía al saber que esto se debía al estrés y la depresión por perderme. El cuerpo de Padre ahora era mucho más robusto. Junto a su barba, se veía mucho más rústico que antes. Supongo que trabajar como instructor para los guardias de la Casa de Subastas Helstea lo había puesto en forma. “Padre. ¿De qué color es tu núcleo de maná actualmente?’” – le pregunté mientras Sylvie se ubicaba de vuelta en la parte de superior de mi cabeza, agitando su cabecita felizmente. “Tu viejo llegó la etapa rojo claro hace un par de años y es un mago naranja oscuro.” – respondió orgulloso Padre con una sonrisa confiada. Levanté mis cejas en sorpresa. Mi padre a la edad de los treinta y tantos lo estaba haciendo bastante bien por sí mismo. El mago promedio que no asistía a la escuela por lo general se estancaba en la etapa rojo claro, tal vez naranja oscuro si tenía suerte. Por supuesto, esto era diferente para las élites que tenían un linaje mucho más puro y un mejor acceso a mayor información, pero para un mago estándar como Padre estaba bien. “Apuesto a que solo me lo has preguntado para presumir. Cuéntanos, ¿en qué etapa vas ahora?” – me preguntó a continuación, inclinándose más cerca. “Rojo claro…” – murmuré rascándome la mejilla. Padre, que ya se había inclinado en su silla, al oír esto se cayó completamente de culo. Incluso Madre dejó escapar un grito ahogado de sorpresa. “¡Mierda!” – exclamó Padre. “¡Mieda!” – repitió Eleanor, riéndose de la caída de Padre. “¡Cariño! ¿Qué te dicho de maldecir frente a Ellie?” – dijo Madre reprendiéndolo mientras tapaba las orejas de mi hermana. “Ja, ja, lo siento. ¡Lo siento! Ellie, no repitas lo que tu padre dice.” – dijo y luego se volteó a hacia mí. “Mi hijo sigue siendo el mismo genio que solía ser. Ten un entrenamiento con tu viejo.” – dijo Padre sonriendo de forma amenazadora mientras sujetaba mis hombros. “¡Querido! ¡Recién acaba de llegar a casa! Déjalo descansar.” – dijo Madre empujándome hacia atrás. “Está bien, Madre.” – le dije poniendo gentilmente mi mano en su cabeza, dándole una sonrisa tranquilizadora. “¡Hombres! ¡Siempre tratando de pelear! ¿No es así, Ellie?” – dijo Madre negando con su cabeza sin poder hacer nada. “¡Papá y Hermano son hombres!” – repitió Ellie, intentando imitar la expresión de nuestra madre. Padre y yo nos reímos esta vez. Era realmente bueno estar de vuelta. Todos nos levantamos para dirigirnos al patio trasero cuando escuchamos que una puerta se abría. “¡Rey! Acabo de escuchar que tu hijo está vivo. ¿Qué diablos pasa?” – dijo un hombre delgado vestido con ropas elegantes. Llevaba gafas, el cabello peinado con raya al medio y un traje. Estaba sudando porque había venido corriendo, con lo que asumí que eran su esposa y su hija. “¡Vincent, todos! ¡Me gustaría que conozcáis a mi hijo, Arthur! ¡Ha vuelto, Vince! ¡Ja, ja!” – dijo Padre poniendo su brazo en los hombros del hombre. “Arthur, este es Vincent, un viejo amigo y la persona para la que trabajo. Esta es su casa, así que preséntate antes que empecemos a destruirla.” – dijo sonriendo ampliamente. “Es un placer conocerlo. Soy Arthur Leywin. No estoy seguro de lo que le ha contado mi familia sobre mí, pero me puse en contacto con ellos hace un tiempo. También les dije que no le contaran nada hasta que volviera, así que me disculpo por la confusión. Gracias por cuidar a mi familia todo este tiempo.” – me presenté dándole una reverencia de noventa grados. Este era el hombre que había hospedado a mi familia en aquel momento tan difícil. Hasta donde sabía, le debía mucho a él y a su familia. “S-sí, no hay ningún problema. Me alegro que estés vivo y a salvo.” – dijo ajustando sus lentes, como si intentara asegurarse de que realmente estaba hablando con un niño de ocho años. – “Te presento a mi esposa, Tabitha, y mi hija, Lilia.” – continuó, empujándolas hacia adelante para que se pusieran frente a él. “Es un placer conocerlas. Señora, Lilia.” – dije volviéndome a inclinar. Sylvie a la vez también se presentó con un ¡Kyu~! “Es genial tenerte en nuestra casa, Arthur. ¡Saluda, Lilia! Arthur tiene tu edad, así que no seas tímida.” – dijo Tabitha dando una sonrisa amable en respuesta. “¡¿Q-qué es eso?! Es tan lindo.” – dijo la niña llamada Lilia señalando de manera vacilante a la criatura en mi cabeza. “Es una bestia del maná recién nacida con la que tengo un vínculo. Su nombre es Sylvie. Sylvie, baja y saluda.” Sylvie bajó saltando de mi cabeza y maulló a Lilia. “¡Oh, Dios mío!” – chilló Lilia. “Rey, ¿qué querías decir con destruir mi casa?” – preguntó Vincent después de quitar sus ojos de Sylvie. “Estábamos a punto de ir al patio. Arthur y yo tendremos un pequeño entrenamiento. ¿Quieres venir?” – dijo riéndose. “¿Q-qué? ¿Estás seguro? ¿Tu hijo recién acaba de llegar a casa y ya quieres pelear con él? Además, tu hijo no puede tener más de ocho años. ¿Para qué entrenarás con él?” – balbuceó Vincent con incredulidad. “¡No dejes que la edad de mi hijo te confunda! ¡Ya es un potenciador del rango rojo claro!” – protestó Padre orgulloso, inflando su pecho. “No seas ridículo, Rey. ¿Tu hijo de ocho años ya ha despertado y pasado tres etapas? Ni siquiera los genios mocosos de la élite de la Academia Xyrus alcanzan la etapa rojo oscuro tan pronto, ¡y eso cuando tienen once o doce años!” – dijo Vincent negando con su cabeza. “Ya verás. Además, también tengo una pequeña sorpresa.” – dijo Padre en respuesta riéndose en voz alta mientras nos llevaba al patio trasero. Nos separamos a una distancia adecuada en un gran terreno con césped que estaba afuera. “Cuando tú digas.” – dije sonriendo, dejando a Sylvie junto al público, que eran el resto de mi familia y la familia Helstea. “¡Ten cuidado, Art! ¡Puede que estés en la etapa rojo claro, pero tu viejo está en una etapa más alta que tú!” – dijo Padre juntando sus puños y golpeándolos, enseñándome una sonrisa confiada. Vi a Vincent, que todavía continuaba negando con su cabeza con incredulidad. “¡Ven!” – dijo Padre burlándose, tomando una postura ofensiva. Veamos cuales son los resultados de entrenar con el Abuelo Virion. Mi cuerpo, que ya estaba fortalecido por la asimilación, respondió al maná de forma más precisa que antes. Antes de que Padre tuviera tiempo para prepararse, mi puño ya estaba dentro del alcance de su cuerpo. Hasta mi audición era mucho más sensible ahora, ya que pude escuchar a Vincent murmurar débilmente “¿¡Pero qué…!?” junto a varios gritos ahogados. Padre respondió de inmediato, ya que podía sentir el maná extendiéndose por todo su cuerpo. Fingiendo un puñetazo, giré mi torso y le lancé una patada alta, pero fue bloqueada rápidamente por su brazo izquierdo. Era obvio que no esperaba una patada tan poderosa, ya que su brazo fue empujado hacia atrás por el golpe, logrando una apertura. Sin embargo, antes de que pudiera usar aquella apertura, usó el impulso para lanzarme un corte con su mano derecha hacia mi cuerpo. Era obvio que estaba en desventaja en ese momento, pero una vida pasada llena de peleas me había preparado para contrarrestarlo. Atrapé su golpe con mi antebrazo izquierdo y mi palma derecha para suavizar el golpe, creando el suficiente espacio deslizarme hacia su cuerpo. Mi cuerpo no era lo suficientemente grande para lanzarlo por los hombros, así que agarré su brazo derecho y pateé la parte posterior de su rodilla derecha. Perdiendo el equilibrio, cayó hacia adelante, así que usé mi cuerpo impregnado en maná para lanzarlo. Desafortunadamente, recuperó el equilibrio demasiado rápido, así que no tuve otra opción más que tomar cierta distancia antes de que me agarrara. “Bueno, ¡tengo que decir que eres mucho mejor que todos los magos que he entrenado! ¡Pero ahora tu viejo se pondrá serio! Ten cuidado.” – exclamó poniendo una cara mucho más seria. Era evidente que ambos nos habíamos estado conteniendo. El hecho misterioso sobre cómo el maná se forma dentro del núcleo durante las etapas tempranas difería según cómo lo usaban los potenciadores y conjuradores. Aunque era caro, muchos padres elegían realizarles a sus hijos que recién despertaban pruebas para ver con qué elemento eran más capaces usando un dispositivo especial. El atributo de un conjurador se hacía muy notable dependiendo de qué tipo de elementos se les hiciera más fácil usar. Sin embargo, para los potenciadores no era tan obvio, ya que la mayoría de sus ataques estaban enfocados en usar el maná para mejorar sus cuerpos. Sin embargo, incluso los potenciadores tenían diferencias en cuanto a cuán adeptos eran para ciertos tipos de elementos. Un rápido ejemplo era el resultado de reunir maná en un solo punto y liberarlo en un ataque explosivo. Si bien no había llamas visibles, a un potenciador que le fuera más fácil usar el maná de esa manera normalmente se le consideraría un mago del atributo fuego. Aunque esto solo se aplicaba al principio. Si bien difería de persona a persona, después de cierto nivel en el núcleo de maná de alguien y la comprensión de su elemento, él o ella podría utilizar el maná de una forma que realmente le perteneciera al atributo del usuario. Para los conjuradores, esto significaba que podían comenzar a progresar lentamente, alejándose del entrenamiento con cantos y comenzar a acortar sus versos o incluso dejarlos de lado por completo dependiendo del elemento con el que eran aptos. Para los potenciadores era mucho más notable, ya que podían comenzar a manifestar su atributo elemental en lugar de manipular el maná de una forma correspondiente a su atributo elemental. Por ejemplo, antes de mejorar, un ataque de un potenciador de atributo fuego simplemente realizaba una poderosa ráfaga explosiva, mientras que un potenciador de atributo viento le era mucho más fácil manipular el maná para lograr ataques rápidos y agudos. Sin embargo, con una comprensión suficiente, los potenciadores de atributo elemental podían influenciar fácilmente sus ataques físicos. Los potenciadores de atributo tierra podían aprender a producir guantes de tierra, incluso aprender a crear pequeñas descargas sísmicas con el pisar de su pie, mientras que los potenciadores de atributo viento podían aprender a crear pequeñas cuchillas de viento y crear un efecto de vacío en sus golpes, y así sucesivamente. Todas estas eran técnicas que los magos podían usar con una comprensión suficiente de su respectivo elemento. Por supuesto, los conjuradores tenían una mayor ventaja al ser capaces de influenciar mucho más su entorno. Su rango era mucho más grande, pero su debilidad seguía siendo que, durante el proceso del canto, sus cuerpos no estaban protegidos naturalmente con maná. Debido a estas diferencias, ambos tipos de magos podían traspasar ese umbral que muchos magos más fuertes no podían, y que en última instancia determinaban su talento y sus logros futuros. Mientras que los conjuradores podían controlar los elementos de forma innata debido a su habilidad para absorber el maná de la Naturaleza con sus venas de maná, para los potenciadores era diferente. Por cada un potenciador con atributo, había diez que no lo eran. Había casos de potenciadores con atributo que nunca lograban traspasar el umbral y que se convertían en potenciadores de atributo elemental hechos y derechos. Aunque aquí entraba en juego la educación, ya que, con la suficiente orientación desde temprana edad, era más probable que los magos tuvieran una mayor comprensión de su atributo elemental. Los puños de mi padre se encendieron, estallando ferozmente en unos guantes de color escarlata. Este control sobre su fuego era novato, resultaba evidente por el vapor que salía de su cuerpo, ya que esto significaba que no había dispersado suficiente maná por todo su cuerpo. Había aprendido pronto que mi padre era un mago de atributo fuego, pero después de estar atascado durante unos años mientras estaba ocupado siendo padre, ahora había alcanzado la etapa naranja y, espectacularmente, había mejorado su comprensión del fuego. Ahora podía ser considerado oficialmente como un potenciador elemental, o elemental para acortar. Le di una sonrisa orgullosa, antes de comenzar a prepararme también. “Es impresionante, Padre… Pero ahora es mi turno.”



miércoles, 17 de abril de 2019

Retro Capitulo 31

Volumen 2 Capítulo 31
El tiempo, el ajedrez y la torre de la magia III
Traducido por Thornapple
Corregido por Tars y DaniR
Editado por Tars

El sonido de Zod haciendo su movimiento hizo que la atención de Desir volviera a la realidad. Mientras recordaba lo que había pasado en el futuro de su vida anterior, Zod lo había acorralado en menos de cien movimientos. Había ocurrido 13 años antes que en el pasado. Era de esperar, ya que la habilidad de Zod no había cambiado mucho entre los dos marcos temporales. Sin embargo, la razón principal por la que estaba luchando era la mentalidad de Zod. Como en el futuro habían vivido en un difícil campo de batalla, sus movimientos tendían a ser más agresivos y dominantes. Pero en este momento, por otro lado, era más conservador y se centraba más en los contraataques. Desir conocía el estilo de juego del Zod del futuro, por lo que no podía leer tan fácilmente la forma de jugar del oponente que tenía delante. Por ello, tuvo que ofrecer piezas, una tras otra, para analizar al Zod actual. Como resultado, estaba cerca de perder. Sin embargo, las piezas no se habían tirado a la basura. Había sacrificado piezas para probar las reacciones de Zod mientras se aseguraba de mantener suficientes piezas en el tablero como para preparar una remontada. Este había sido el plan desde el principio. Era su estilo de juego único. El Zod actual debía tener algún hábito compartido con su versión del futuro. Así que sacrificó alegremente sus piezas para encontrar su metodología. Descubrirla significaba que sería capaz de predecir los próximos movimientos. ‘Me las he arreglado para averiguarlo, pero…’ Con su último caballero perdido, Desir apenas podía mantenerse medio paso por delante de Zod. ‘Si estoy en una situación tan desesperada, no podré darle la vuelta, aunque pueda predecir sus movimientos.’ Ese habría sido definitivamente el caso si la situación fuera normal. Sin embargo, había una variable en esta secuencia de eventos que estaba fuera de lo común. “Es tu turno.” – dijo Zod incitándolo a que moviese sus piezas. Y al escucharlo, Desir hizo un movimiento como respuesta: usó su nave de guerra para bloquear el único camino de su rey. Zod finalmente entendió por qué Desir había retirado su barco de guerra hasta la primera posición. La defensa del barco era la mejor de todas las piezas y, si se trataba de un asalto frontal, podría bloquearlo por completo simplemente con su existencia. “Qué persistente. El juego ya está decidido.” “Aun así, me gustaría jugar y aguantar con todo lo que tengo.” “Pero no creo que puedas hacer nada que pueda afectar al resultado…” “Nunca se sabe lo que puede pasar hasta el final.” “Si tú lo dices.”
* * *
Era el turno de Zod. Sus dedos jugaron ociosamente con la pila de piezas que había capturado a Desir. ‘Primero mueve los caballeros hacia atrás, luego reagrúpate para arrinconarlo lentamente.’ – pensó Zod. – ‘Eso debería romper su defensa, incluso si tiene un barco de guerra. Una vez eliminado, la partida terminará.’ El único problema es que necesitaría al menos treinta turnos para ejecutar ese plan. Y treinta movimientos suponían un problema. ‘No hay tiempo.’ – pensó Zod mientras miraba su reloj y jugueteaba ansioso con sus piezas. Eran las 16:22 y la reunión comenzaba a las 16:27, lo que significaba que le quedaban menos de cinco minutos. No había tiempo suficiente para treinta turnos. ‘En ese caso, necesito terminar esto rápidamente.’ El rey de Desir estaba justo frente al caballero, a menos de tres espacios. Si Zod podía avanzar y derribar al rey, el juego terminaría. ‘Podría ir por la victoria solo con mis caballeros.’ Zod confiaba en que no necesitaba treinta turnos para ganar. ‘Primero tengo que atacar el barco de guerra con mi caballero y luego usar a los otros caballeros para dar jaque mate al rey.’
* * *
Desir sonrió con satisfacción cuando Zod avanzó a su caballero. ‘Se volvió codicioso, como esperaba.’ Zod estaba sintiendo la presión de las limitaciones del tiempo y había hecho el peor movimiento posible. Era exactamente lo que Desir estaba esperando. ‘El ganador se decidió en el momento en que me dijiste que solo tenías 27 minutos.’ Los siguientes movimientos de Desir habrían parecido confusos para los espectadores, ya que cambió la posición de sus piezas sin preocuparse por el peligro que corría su rey. Sin embargo, Zod fue capaz de entender la intención de Desir de una manera increíblemente rápida.
* * *
Está cambiando su formación.’ – pensó Zod. Hasta ahora, Desir no se había comprometido completamente ni con la ofensiva ni con la defensa. Sus piezas estaban dispersas por el tablero, casi como si estuvieran al azar. Y esa era la razón principal por la que Zod había podido romper las defensas de Desir. ‘Cambiar la formación es el movimiento correcto, pero…’ Habiendo deducido que Desir era un jugador débil, Zod no se inmutó. ‘Ya es demasiado tarde para intentar cambiar de táctica.’ – pensó mientras sacudía la cabeza.
* * *
Está pensando que es demasiado tarde. Eso es un gran error.’ – pensó Desir al mismo tiempo. Con unos pocos movimientos rápidos, Desir reagrupó a sus caballeros y torres en el centro del tablero, bloqueando a los caballeros de Zod por tres lados. La formación dispersa se había transformado en un cerco y en un instante se creó una estrecha línea de defensa. Las posiciones aleatorias de Desir eran, de hecho, deliberadas y perfectamente calculadas. Estaba listo para cambiar a una táctica de ataque o defensa en respuesta al juego de Zod. “¿Hmm?” Zod vio cómo Desir creaba un ataque concentrado usando un peón y una torre, con el barco de guerra como su líder. A pesar de estar acorralado, Desir volcó todos sus recursos disponibles para atacar al caballero. No había forma de que Zod pudiera detener todas estar piezas con una única pieza. “Esto… ¿Qué?” El contraataque había comenzado. Los peones de Desir frustraron fácilmente el ataque del caballero y empujaron hacia el barco de guerra de Zod. Su torre se unió a la lucha y aplastó las líneas de suministro. En un abrir y cerrar de ojos, todos los caballeros de Zod habían sido destruidos. ‘Ya es demasiado tarde, aunque se ha dado cuenta de su error.’ – pensó Desir mientras reorganizaba sus piezas de nuevo. En tres turnos, su formación cambió de una posición defensiva a una ofensiva. Todas las piezas de Desir se apresuraron a invadir el territorio de Zod. Éste comenzó a maniobrar sus piezas para defenderse, con la intención de chocar de frente contra las fuerzas de Desir. ‘Debería estar recuperándose tras perder a sus caballeros, pero aún le quedan suficientes piezas para rechazarme.’ Como si estuviera burlándose de los esfuerzos de Zod, Desir giró sus piezas hacia el oeste justo antes de que los dos lados colisionaran. Su nuevo objetivo era… El barco de guerra aislado de Zod. ‘A Zod no le gustaba usar los barcos de guerra para atacar. El hecho de que nunca los usaba, incluso cuando tenía la ofensiva, lo demuestra.’ El buque de guerra de Zod se hundió bajo el ataque concentrado. Como se había señalado anteriormente, un jugador ganaba un movimiento extra después de destruir un barco de guerra y Desir lo empleó para apoderarse de la línea de suministro de Zod. La línea que tan cuidadosamente había construido, ahora estaba en manos de Desir. ‘Tengo que centrar mis ataques en el debilitado frente occidental.’ Tras la destrucción del barco de guerra, las piezas de Desir flanquearon a Zod por el oeste. Zod intentó dar la vuelta a sus piezas, pero sin sus caballeros, su respuesta era demasiado lenta. Como resultado, el lado izquierdo de Zod fue derrotado. Zod movió las piezas del frente oriental para golpear la línea de suministro de Desir. Sin embargo, el barco de guerra, ahora que ya no necesitaba defender al rey, ya estaba en posición para repeler el ataque. Ya se había familiarizado con su hábito de apuntar a sus líneas de suministro.
* * *
Me tiene.’ Un escalofrío recorrió la espalda de Zod. Intentó retirar a sus soldados del ataque de la línea de suministro, pero ya era demasiado tarde. Ya había realizado demasiados movimientos de ataque. Mientras tanto, Desir había tomado todos los peones de Zod, que eran vitales para maniobrar a sus tropas. Había demasiados incendios para apagar. En un último movimiento, presionó con todas sus tropas, empujando todas las piezas hacia el rey de Desir.
* * *
Al ver la táctica de Zod, Desir estaba seguro de su victoria. ‘Demasiado apresurado. Un movimiento tan apresurado deja colgadas a una gran cantidad de piezas.’ Era raro ver a Zod, que siempre había luchado por la perfección, entrar en pánico y perder la compostura. Desir pudo ver el camino que llevaba a la victoria. Una por una, eliminó las piezas dispersas de Zod, haciendo que la ventaja material que había mantenido durante todo el juego se perdiera en un abrir y cerrar de ojos. Finalmente, el otro barco de guerra cayó. “Jaque.” Eran las 16:25. El maestro de la Torre de la Magia volcó a su rey. “He perdido.” En ese momento, la pantalla de Zod vibró. “Mi secretaria.” – le dijo a Desir tras mirar la pantalla. “Ah, por favor, atienda la llamada. No se preocupe.” “Gracias” – contestó Zod mientras presionaba un botón y comenzaba a sonar una voz femenina con un tono suave. - Señor, la reunión comenzará en tres minutos. Debería salir pronto. “Ah, estaré allí en breve. Por favor espere un momento.” Zod terminó la conversación presionando otro botón en la pantalla. A continuación, golpeó el tablero de ajedrez con los dedos repletos de joyas. “No pensé que fuera a perder.” – dijo Zod con un toque de satisfacción en su voz. “Habría ganado si no hubiera un límite de tiempo, Señor.” “Ahórrame tu simpatía.” – dijo Zod apartando el tablero de ajedrez. – “Ahora vamos a escucharla, ¿cuál es tu solicitud?” “Mi petición es un trato. Un intercambio igualitario.” “¿Un trato?” “Sí, un trato.” “Un acuerdo… ¿Y cuáles serían los detalles de ese acuerdo?” “Tengo una idea que puedo ofrecerle a cambio del apoyo a nivel de patrocinio de la Torre de la Magia.” Zod arqueó una ceja. ‘Así que no es un apoyo incondicional. Supongo que no viola nuestro acuerdo si se trata de un intercambio equitativo…’ – pensó Zod por un momento, antes de sacudir la cabeza. – “¡Qué problemático! Encuentro esta solicitud desagradable.” “Usted perdió la apuesta, señor.” “Eso hice. Así que debo honrar una petición tuya. Pero lo que estás solicitando aquí es un trato. Un intercambio de cosas iguales. ¿Cómo es esto igual?” – dijo Zod hablando con calma. – “Piénsalo, Desir. Es igual si ambas partes consideran que las cosas que se intercambian tienen el mismo valor. ¿Una idea de un estudiante contra el respaldo de la corporación más grande? Eso no es un trato.” “Aunque haya un poco de diferencia en el valor, está obligado a cumplir con mi solicitud.” “La diferencia de valor aquí no es trivial. Estás pidiendo cambiar una barra de oro por un cacahuete. No puedes llamar a eso un trato. Aunque usaríamos un vacío legal, es básicamente lo mismo que un patrocinio incondicional, que acordamos que estaba fuera de la mesa.” – añadió Zod. – “Se puede decir que estoy siendo tacaño. Sé que quieres el patrocinio de la Torre de la Magia, pero esto es demasiado irrazonable. Te pido que hagas una solicitud diferente.” El Maestro de la Torre continuó tras un momento de silencio. “Si no puedes pensar en nada más, te haré una sugerencia. Solicita una recompensa más grande por defendernos de la incursión de los Forasteros. Puedo aceptar eso. Si realizas esa solicitud, te ofreceré fondos por el mismo valor que ese cristal mágico de segundo nivel que recuperaste. Desde ahora, hasta tu graduación, donaré 120 monedas de oro a tu grupo todos los meses.”



Retro Capitulo 30

Volumen 2 Capítulo 30
El tiempo, el ajedrez y la torre de la magia II
Traducido por Thornapple
Corregido por Tars y DaniR
Editado por Tars

“¿Eres de la región del Mar del Norte?” “No.” – respondió Desir. – “Pero solía tener un conocido de esa región. Es gracias a él que dominé las reglas del Mar del Norte.” “Parece que no tuviste más remedio que aprenderlas.” “Ese fue realmente el caso.” “Debe haber sido difícil. Las reglas del Mar del Norte no son fáciles.” “Ciertamente, lo fue.” El lenguaje corporal de Zod parecía haberse relajado y no era solo una ilusión por parte de Desir. Si se lo comparaba con el momento en que iniciaron la conversación, el sentido de urgencia de Zod se había aliviado significativamente. Sin duda, esto se debía a que había mencionado ese estilo de reglas originarias de la patria de Zod. “Muy bien.” – dijo Zod. – “Juguemos con las reglas del Mar del Norte.” Zod le dio la vuelta al tablero de ajedrez y amplió ambos lados. La tabla cuadrada habitual se había alargado horizontalmente. Las reglas del Mar del Norte diferían del ajedrez convencional de varias maneras. Al tablero se le añadían cinco columnas y filas, así como varias piezas adicionales para cada una de las columnas. Como resultado, había cuatro alfiles y caballeros y, además, había dos piezas con la forma de un barco de guerra en lugar de la reina, haciendo referencia al pasado naval de la región del Mar del Norte. De hecho, el conjunto de reglas incluía muchas características destinadas a emular a una guerra real. Por ejemplo, si un peón no se movía durante un turno, podía establecer una línea de suministro que permitía que las piezas a su alrededor se movieran dos veces por turno. Era una versión diferente del ajedrez, en la medida de que se trataba de un juego completamente diferente que, por alguna casualidad, usaba las piezas de ajedrez. “Buena suerte.” “Lo mismo, vamos a tener una buena partida.” El reloj dio las cuatro en punto cuando comenzó la partida de ajedrez entre el Maestro de la torre Zod y Desir. Ambos contendientes estaban igualados después de comenzar a jugar. Zod examinó cuidadosamente el tablero de ajedrez, haciendo que sus ojos analizasen la posición de las piezas con calma. Las piezas de Zod estaban perfectamente sincronizadas. Sus alfiles iban a la ofensiva, apoyados por los caballeros y creando un espacio para que se movieran los peones. Mientras tanto, las torres aseguraron la formación, defendiendo los flancos de los barcos de guerra. Era una posición defensiva sofisticada que, a simple vista, no dejaba aperturas. En contraste, las piezas de Desir no tenían ninguna organización. Los barcos de guerra se encontraban en la parte de atrás, los peones interferían en los movimientos de los caballeros y la disposición de las torres era un caos total. La disfuncionalidad era la principal característica del lado del tablero de Desir. Pero a pesar de esta disparidad, la partida se encontraba en un punto muerto. Y en ese momento, Desir rompió la calma empujando un peón hacia adelante, desafiando el propio peón de Zod. ‘¿…?’ Sin dudarlo, el peón de Desir redujo a su oponente, amenazando la posición defensiva de Zod y ganándose algunos de sus elogios. “Debo felicitarte por una estrategia tan audaz.” – comentó Zod mientras usaba un caballero para derribar al peón y retirarlo del tablero. Sin inmutarse, Desir continuó el intercambio utilizando su torre para eliminar al caballo. “Sin embargo…” – continuó Zod. – “Me temo que estás siendo demasiado apresurado.” Haciendo movimientos calculados, Zod tomó el alfil del lado opuesto del tablero y derribó la torre de Desir, terminando el primer intercambio importante del juego. En esta guerra de desgaste, el lado de Desir estaba considerablemente más dañado. Al principio había perdido a un caballero y ahora estaba todavía peor tras el intercambio. Sin embargo, los sacrificios de sus piezas no habían sido en vano. El lado occidental del tablero, de donde había partido el alfil de Zod, ya no era impenetrable. Desir avanzó su peón aprovechando la brecha defensiva y Zod intentó responder, pero ya había colocado su nave de guerra para aprovechar la brecha. Así, el poderoso barco de guerra de Desir rompió las defensas de Zod y, en un instante, la defensa fue destruida y el lado occidental del tablero quedó en ruinas. ‘Es bastante bueno. Está capacitado, pero sigue siendo solo un estudiante.’ – pensó Zod mientras miraba a Desir con sorpresa. Desde la formación defensiva en ruinas, Zod había colocado a un caballero cerca de los peones para usar una táctica especial. Desir había colocado sus piezas de forma que podía penetrar rápidamente a través de las defensas de Zod, pero a su vez, había dejado una zona abierta a un contraataque. Con un movimiento decisivo, Zod desgarró las líneas de suministro de Desir, impidiéndole moverse rápidamente y permitiéndole capturar las piezas aisladas con calma y eficacia. Aunque hizo todo lo posible, Desir fue incapaz de detener el contraataque. Su barco de guerra estaba rodeado de peones y finalmente, cayó a manos de un alfil de Zod. La contraofensiva había tenido éxito. Desir había perdido muchas piezas y tendría que reagruparse antes de poder hacer otra jugada. Era el momento para que Zod fuera a la ofensiva. En las reglas del Mar del Norte, cuando un jugador hundía un barco de guerra, se le daba un turno extra, por lo que aprovechó ese movimiento adicional para hacer avanzar su línea frontal y, aprovechar las líneas de suministro creadas por sus peones. Desir intentó interrumpir las líneas de suministro con sus propias piezas, pero fueron bloqueados por el caballero contrario. Zod avanzó con sus piezas de forma metódica. Con su línea de suministros bien defendida, su ejército fue capaz de avanzar en una formación cerrada. En solo cinco movimientos, había una enorme línea de suministros que se extendía en diagonal a través del tablero. “Hmm…” Desir se detuvo a pensar. Definitivamente estaba en desventaja. La línea de suministros de Zod era particularmente molesta y, con ella, sus piezas podían maniobrar con destreza a través de la línea frontal de Desir. Era una partida feroz. Sin perder el ritmo, Desir repelió la invasión con sus piezas. Las chispas volaron cuando las líneas del frente se encontraron y se mantuvieron firmes. La posición de Desir no se centraba en atacar o en defender. Era algo absurdo. Por otro lado, Zod estaba enfocado totalmente en el ataque. Concentró sus piezas en la misma zona y rompió las defensas de Desir, penetrando a través de su formación. Con la pérdida de un alfil, había interrumpido la formación de peones de Desir. A continuación, Zod capturó a dos de los tres caballeros restantes. La victoria no parecía muy lejana. Desir hizo un intento de detener su avance, pero no fue suficiente. Las piezas de Zod se movieron en perfecta sincronía, impidiendo cualquier contraataque. Su torre apoyaba a los peones cuando invadían y creó una nueva línea de suministro, aumentando aún más su ventaja. La jugada de Zod era metódica, fabricando con calma una línea de asedio mientras simultáneamente presionaba con el ataque. Ignorando el peligro que corrían sus otras piezas, Desir eligió retirar primero su barco de guerra, pero, incluso con eso, era superado en número. ‘Se acabó.’ – pensó Zod. El ataque inicial de Desir había sido fuerte, pero eso era todo lo que podía hacer en el juego. Como esperaba el Maestro de la Torre, el estudiante era demasiado joven para jugar contra él. Aunque había sido una partida divertida, llegaba el momento de ponerle fin. Cuando Zod estaba a punto de mover una pieza, Desir, que no había dicho ni una palabra durante todo el juego, comenzó a hablar. “¿Le gustaría hacer una apuesta?” “¿Una apuesta?” “Claro. Si algo estuviera en juego, nos esforzaríamos más.” Zod comprendió de inmediato la intención de Desir. Una persona normal no rechazaría una recompensa de ciento veinte monedas de oro y, a cambio, pediría una partida de ajedrez. Definitivamente había algo oculto en esa propuesta. “¿Qué tipo de apuesta tenías en mente?” – preguntó Zod mientras sus labios se curvaban en una sonrisa, generando expectativas ante la solicitud de Desir. “Que sea algo sencillo. ¿Qué tal si el perdedor tiene que cumplir una petición del ganador?” Era una apuesta simple. Sin embargo, la apuesta era escandalosa. “¿Y qué puedo pedirte?” – dijo Zod sorprendido. – “¿Qué puede ofrecerle un estudiante al Maestro de la Torre?” “Puede hacerme trabajar en la Torre de la Magia. A pesar de las apariencias, soy el primero de los Rangos Únicos, aunque sea un estudiante de primer año. Cuando se trata de magia, estoy seguro de que soy insuperable.” “Eso es justo. En ese caso, mi petición es que vengas a trabajar para el departamento de ingeniería mágica inmediatamente después de tu graduación.” – dijo Zod conociendo los antecedentes de Desir. Había decidido su petición de inmediato. “¿Tener un trabajo asegurado no sería algo beneficioso para mí?” – preguntó Desir. “Todavía eres un estudiante de primer año y tienes mucho talento como para llegar a ser un rango único. Que la Torre de la Magia adquiera tal talento sin necesidad de invertir ya es suficientemente bueno para nosotros, ¿no te parece?” “Ya veo. Supongo que es mi turno de declarar mi petición.” “Espera. Antes de escuchar tu solicitud, debo decir una cosa.” – dijo Zod levantando una mano, anticipando la petición de Desir. – “Me niego a proporcionar una subvención.” “Ya veo, está siendo muy cuidadoso.” “Por supuesto. Las reglas son las reglas, no habrá excepciones. El período para presentar una solicitud ya ha terminado y no puedo dar ninguna excepción. Las reglas son importantes.” “Estoy totalmente de acuerdo con que las reglas son importantes. Por lo tanto, no es necesario que se preocupe por tales asuntos. Ya lo he dicho muchas veces, pero no tengo ninguna intención de buscar su patrocinio.” “¿Es así? Entonces tengo mucha curiosidad por saber cuál será tu petición.” Zod no podía ocultar el hecho de que estaba realmente interesado. “De alguna manera obtuviste información sobre la redada de los Forasteros y fuiste una pieza clave para detenerlos. Luego rechazaste la recompensa de ciento veinte monedas de oro y pediste una partida de ajedrez. Finalmente, elegiste jugar con las reglas del Mar del Norte, las cuales sabías que eran de mi tierra natal. ¿Qué tipo de petición vale tanto esfuerzo? Aparte del patrocinio, no tengo ni idea.” Más que una pregunta era una afirmación. Se trataba de una declaración en la que Zod era plenamente consciente de todas las acciones que había realizado Desir hasta ese momento. “No pensé que tuviera tanta curiosidad por mi petición. Dado que ese es el caso, ¿qué tal si me la guardo por ahora para que pueda saborear el momento? Después de todo, el regalo más esperado es el que se desenvuelve el último.” – continuó Desir sin inmutarse. “Esa es una buena analogía. Me gusta. Entonces disfrutaré tu petición.” Confiado en su victoria, no veía la necesidad de seguir interrogando a Desir. No estaba siendo engreído, cualquiera que mirara el estado del tablero de ajedrez diría que el juego estaba decantado claramente a favor de Zod. A Desir solo le quedaban seis peones, dos torres y un alfil, entre la vanguardia y el rey. Todos sus caballeros habían sido eliminados y no habría sido inusual que un jugador hubiera renunciado en este momento. El mismo Desir lo sabía, pero no estaba listo para tirar la toalla. ‘Como se esperaba, un genio es un genio.’ – pensó Desir admirado. – ‘Esta situación no es una broma. Lo que da miedo es que, a pesar de que está ganando, no se confía en ningún momento.’ En términos de habilidad, Zod era definitivamente el mejor jugador. Esto era cierto tanto en el momento actual como en el pasado. En su vida anterior, Desir había jugado al ajedrez contra Zod en múltiples ocasiones. Los supervivientes del Laberinto de las Sombras tenían sus propios pasatiempos. Era algo necesario para ayudarlos a mantener la cordura en medio de un campo tan brutal. Para Pram había sido la cocina, aunque la elección de ingredientes era bastante escasa. Para Romántica, cantar. Para la Santa Priscilla, rezar. Y para Desir y Zod había sido el ajedrez. Entre los dos habían tallado las piezas y el tablero de ajedrez a partir de rocas y, cuando se trataba del tipo de reglas, Desir quería usar las normas de Hebrion, pero Zod insistía en las del Mar del Norte. Al final, Zod se salió con la suya y a Desir no le quedó otra alternativa que sufrir para aprender el reglamento del Mar del Norte. ‘Fue realmente duro.’ Tuvo que aprender y adaptarse a las piezas adicionales, al barco de guerra y a un montón de reglas especiales. Era incapaz de recordar cuántos días pasaron antes de que unas reglas desconocidas fueran aceptadas de forma natural. Sin embargo, al final, Desir dominó las reglas y pudo jugar contra Zod en serio. Y fue derrotado. Absolutamente aplastado. Era un niño pequeño que acababa de aprender a caminar, luchando contra un corredor profesional. La diferencia de habilidad y capacidad era demasiado grande. Era un escenario en el que un jugador más comprensivo hubiera podido permitir que el novato ganara un juego de vez en cuando para animarlo. Sin embargo, a pesar de la disparidad de habilidad y experiencia, ni una sola vez Zod permitió que Desir ganara una partida. Ni una sola vez en seis años. Naturalmente, jugar contra el mismo oponente durante seis años daba como resultado la aparición de patrones y posiciones familiares. Con el tiempo, Desir vio todas las estrategias que Zod podía realizar y, finalmente, llegó al punto de que ya no era aplastado y apenas podía enfrentarse a él.



Retro Capitulo 29

Volumen 2 Capítulo 29
El tiempo, el ajedrez y la torre de la magia I
Traducido por Thornapple
Corregido por Tars y DaniR
Editado por Tars

“¡AARGH!” – gritó Criken con furia. Se sentía impotente mientras luchaba contra la fuerza aplastante. Era inútil. Sonidos agudos acompañaban un dolor cegador cuando la intolerable gravedad comenzó a ejercer sus terribles efectos en su cuerpo. Aulló de dolor al sentir cómo sus huesos se agrietaban. Se dejó caer al suelo, derrotado. Era totalmente incapaz de realizar magia o de mover su cuerpo. Criken miró a Desir con ojos borrosos; no tenía sentido. No podía comprender cómo un niño que apenas era un mago del primer círculo podía lanzar un hechizo del cuarto círculo. ¡Debería ser imposible! “Está bien, ahora déjame recuperar esto.” – dijo Desir con una voz relajada, marcando un fuerte contraste con la de Criken que, al borde de desmayarse por el agotamiento, era incapaz de poner resistencia cuando le quitó el cristal de los dedos. Una sacudida corrió a través de Criken cuando vio el cristal mágico en la mano de Desir. La piedra brillaba con una potente luz azul. Bajo su exterior translúcido, el maná de su interior giraba de forma violenta. ‘¿Está usando el maná del cristal? ¿Cómo? ¡Eso debería ser imposible!’ – pensó Criken sintiéndose entumecido. No existía ninguna tecnología conocida para utilizar el maná interior de un cristal mágico antes de que estuviera encantado. Lo que Criken estaba viendo iba en contra de todo lo que sabía. El cristal no estaba encantado. Era obvio, pero, como si se estuviera riendo del sentido común, el chico estaba usando el maná del cristal como si fuera lo más normal del mundo. “Es una técnica fascinante, ¿no te parece? Me sentí igual cuando la vi por primera vez.” – dijo Desir, como si pudiera leer los pensamientos de Criken mientras se encogía de hombros. Desir se arrodilló y le quitó la máscara a Criken. “¿No tienes curiosidad? Te lo podría decir si quieres.” – dijo cuándo sus ojos se encontraron. Criken se estremeció débilmente. Por supuesto que tenía curiosidad, ¿cómo podría no tenerla? ¡Era un logro que desafiaba todo lo que se sabía sobre los cristales mágicos! ¡Una técnica décadas avanzada a su tiempo! Si tuviera esa técnica, podría tomar todas las riquezas de la torre de la magia él solo. Y ahora, el chico le estaba ofreciendo contarle el secreto. “¿Quieres saberlo?” – preguntó de nuevo Desir con voz calmada. Criken asintió rápidamente. El resultado de esta lucha era irrelevante. Su orgullo era irrelevante. Conocer esa ‘técnica’ lo era todo. “Entonces, primero deberías pagar por ese pan.” – dijo Desir sonriendo con alegría a la vez que aumentaba la presión de la gravedad doce veces. Criken aulló por un momento mientras el dolor destrozaba su cuerpo, antes de caer inconsciente. Así, el ataque de los Forasteros a la Torre de Magia del 7 de Julio, terminó.
* * *
“No sé cómo agradecértelo.” – dijo Prelude al grupo de Desir mientras se sentaba alrededor del salón de recepción de la Torre de la Magia. “La verdad…” – continuó. – “Habríamos sufrido una pérdida enorme, no, quizás incluso catastrófica si no hubiera sido por su grupo, Señor Desir. Ni siquiera quiero imaginar lo que habría sucedido si los Forasteros hubieran tenido éxito en tomar ese cristal mágico.” Prelude inclinó la cabeza en señal de gratitud. “Gracias Señor Desir, y a su grupo también.” Pram apenas pudo contener una risita mientras observaba a la profesora Prelude hablar con Desir desde el otro lado de la mesa. No había pasado ni un día desde que esta persona lo había estado tratando como si estuviera loco. Había aceptado escuchar a Desir porque éste sabía que se trataba de la Lágrima de Ruigenell, y porque si se daba la situación de que los Forasteros no apareciesen, habría tenido que asumir todos los costes de la preparación de la defensa e incluso entonces, no había confiado completamente en Desir. Hasta que aparecieron los Forasteros, las miradas que se lanzaban hacia el grupo de Desir habían sido realmente terribles. ‘Aunque, no es como si no entendiera su perspectiva…’ – decidió Pram en silencio. Siendo honestos, incluso él había tenido sus dudas. Que los Forasteros atacasen la Torre de la Magia de la nada no podría considerarse como otra cosa que no fuera una locura. No podía comprender qué clase de idiota atacaría la Torre de la Magia, la corporación más grande y famosa del mundo. Y, sin embargo, al final… ‘Las palabras del Señor Desir resultaron ser ciertas…’ – pensó Pram mientras tragaba saliva. Había ocurrido todo como había dicho el Señor Desir: los Forasteros habían llegado y, tal como había planeado, habían sido eliminados de una forma limpia y ordenada. Su líder, Criken, había sido arrestado y el cristal mágico de segundo nivel, la Lágrima de Ruignenell había sido recuperada y vuelto a colocar de nuevo en su sitio. En resumen, el grupo de Desir había realizado algo milagroso. ‘Lamento mucho haber dudado, Señor Desir.’ En silencio, Pram decidió confiar siempre en Desir de ahora en adelante. Nunca volvería a dudar de ninguna de sus decisiones, aunque fueran absurdas o parecieran ser completamente infundadas. Se volvió hacia Desir mientras lo miraba con admiración, sus ojos brillaban con una admiración sin límites. Por supuesto, Desir permaneció ajeno y continuó hablando con la profesora Prelude. “Me alegro de que podamos ser de ayuda. A continuación, me gustaría hablar sobre la recompensa.” “Ah, por supuesto, la compensación...” Causa y efecto. Trabajo y compensación. Algo perfectamente natural, perfectamente comprensible. “Nuestra Torre de la Magia os dará ciento veinte monedas de oro como compensación.” – continuó. “Ci… ¿Ciento veinte de oro? ¿En serio?” – respondió Romántica con un tono de incredulidad mientras saltaba de su asiento, sobresaltada. “Lo digo en serio, Señorita Romántica.” – respondió Prelude sin problemas. – “Teniendo en cuenta lo que han hecho por nosotros, es justo.” “Oye, oye, ¿qué estás haciendo? ¿No te quejabas de que el presupuesto de nuestro grupo no es suficiente? Si tenemos esta cantidad de dinero, podríamos organizar todos los eventos del grupo durante un año… ¡No! ¡Durante seis años!” – dijo Romántica mientras golpeaba el lateral de Desir con impaciencia. “Cierto. Ya no necesitamos la ayuda de la Torre de la Magia. Tendremos más que suficiente con este dinero.” – añadió Pram asintiendo ansiosamente y mostrándose de acuerdo. Prelude asintió ligeramente al escucharlos. Desir había querido el patrocinio de la Torre de la Magia, lo recordaba muy bien. “Originalmente habíamos planeado ofrecer cien monedas de oro…” – comenzó a explicar. – “Pero, desafortunadamente, parece que su grupo no pudo solicitar el patrocinio de la Torre de la Magia. Así que tiré de algunas cuerdas y obtuve veinte monedas más de oro. No es mucho en comparación con el patrocinio de la Torre de la Magia, pero sigue siendo una buena suma de dinero.” Las monedas en el interior tintinearon cuando Prelude colocó la bola de cuero sobre la mesa. Desir ni siquiera la miró mientras hablaba. “Profesora Prelude.” “¿Sí?” “¿Recuerda lo que dije al principio de nuestra conversación?” “Ah, sí. Me acuerdo.” – contestó Prelude asintiendo mientras recordaba la conversación que habían tenido esa mañana. – “¿Está volviendo a solicitar una subvención de la Torre de la Magia?” “Es una petición similar.” – contestó interrumpiendo los recuerdos de Prelude. – “Gracias por la recompensa, pero tendré que rechazarla.” “¡Qué…!” A su lado, dos voces estallaron como protesta y sus interjecciones enojadas llenaron la habitación. Pram y Romántica no dejaban de protestar. “No quiero dinero. En cambio, tengo una petición.” – añadió Desir, ignorando sus voces, aparentemente imperturbable. “Pe… Pero Señor Desir, la fecha límite para la solicitud de la subvención era el cuatro de julio. Sé que quiere el apoyo de la Torre de la Magia y sé lo mucho que se arrepiente de no haber podido enviar la solicitud. Sin embargo, esta es una regla que ni siquiera Zod puede cambiar.” – dijo la profesora levantando sus gafas torcidas. De hecho, ese había sido uno de los motivos por lo que había aumentado la recompensa a ciento veinte monedas de oro. Había sido una forma de compensarlos de alguna manera, pero, sobre todo, aseguraba que el grupo no estuviera descontento. “Usted me malinterpreta de nuevo, profesora Prelude. No tengo ninguna intención de pedirle que tire de alguna cuerda para conseguir la subvención. Sé muy bien lo sería que es la Torre de la Magia con la puntualidad y lo problemático que sería para usted.” – dijo Desir suspirando decepcionado. Al escucharlo, Prelude quedó completamente confundida. “Enton… Entonces, ¿cuál es su petición?” – preguntó incrédula. Sus expectativas habían sido destrozadas y todas sus ofertan habían terminado siendo rechazadas. Pero cuando Desir respondió, Prelude se sorprendió de lo sencilla que era la solicitud. Fue concisa y, por supuesto, fácil de satisfacer. Era solo que, no importaba cuánto pensara en ello, no podía entender por qué quería eso. “Por favor, déjeme jugar al ajedrez con el Maestro de la Torre de la Magia.”
* * *
Altaea, en el Corazón de la Ingeniería mágica. Las calles se extendían por la ciudad como una telaraña y los vehículos movidos por magia se abrían paso a través de ellas. A su alrededor, edificios titánicos se elevaban en el aire. Era aquí donde la Torre de la Magia, famosa por ser la corporación más grande del mundo, tenía su sede. A través de sus espaciosos y elegantes pasillos se erguían dos figuras. Algunos sonreían y les saludaban cuando pasaban a su lado y otros los miraban con sorpresa, confundidos. Pero a los dos parecía no importarles y rápidamente entraron en el ascensor que se encontraba en el lado opuesto del vestíbulo. “¿Está realmente bien, Señor Desir?” – preguntó Prelude. Con movimientos experimentados, envió el elevador cilíndrico hacia arriba. Se volvió hacia el enigmático niño, desconcertada. Pram y Romántica habían ido a hacer turismo, por lo que solo se encontraban Desir y Prelude en el ascensor. “¿Qué quiere decir?” – respondió Desir. “Ajedrez. Estoy hablando de ajedrez. Sinceramente, hiciste algo increíble y, sin embargo, solo estás pidiendo jugar al ajedrez…” “Todo el mundo quiere algo diferente.” – contestó Desir encogiéndose de hombros. “Aun así, ¿te das cuenta de lo que son ciento veinte monedas de oro?” – añadió Prelude, soltando un suspiro de resignación. – “Y para colmo, ¿qué pensaba el Maestro de la torre cuando aceptó una petición tan extraña…?” “Probablemente está interesado en una solicitud tan extraña.” – respondió Desir de forma despreocupada cuando las puertas del ascensor se abrieron. Entraron en una habitación con enormes estanterías que cubrían cada una de sus largas paredes. Había ordenadas filas de libros, sin interrupciones, a lo largo de cada fila, de arriba abajo, e innumerables pilas de libros estaban distribuidas por toda la sala. En frente de una estantería había una pizarra abarrotada de fórmulas por cada esquina y tan pocos espacios en blanco que podía darle un dolor de cabeza incluso a un lector casual. A su alrededor, las cortinas de las ventanas estaban echadas y las lámparas, que contenían cristales mágicos encantados con la magia de luz, se colocaban alrededor de la habitación, llenándola con una luz brillante. ‘Incluso usan cristales mágicos para las lámparas.’ – pensó Desir al verlas. En el medio de esta habitación estaba sentado un hombre con largas pestañas y nariz alta. Los labios rosados contrastaron su piel blanca, sin marcas de manchas. Tenía un fuerte encanto con unos rasgos distintivos. Incluso con la estimación más pesimista, no podría tener más de treinta años. Cuando vio que Desir entraba en la habitación, sonrió y se levantó las gafas con indiferencia. ‘Se sigue viendo igual.’ – pensó Desir riéndose entre dientes. Era Zod Exarion. En el pasado, el presente y el futuro de Desir, era el mago más grande del mundo, el hombre que había reavivado el interés por la magia. Escuchar la enumeración de todos sus logros hacía evidente que sus hazañas eran algo envidiable y que podrían llenar un libro entero. De hecho, en realidad había un libro que detallaba todos sus logros. Había salido a principios de este año y era más grueso que la mayoría de las enciclopedias. “He traído al estudiante.” – dijo Prelude. “Buen trabajo, puedes irte.” – respondió Zod mientras hacía un gesto hacia el tablero de ajedrez de color marfil que tenía delante, colocado sobre una mesa negra y circular. – “Toma asiento.” Había un deje arcaico en sus palabras. Desir se sentó frente a Zod, quien miró al niño a través de sus gafas. “Si tuviera tiempo te habría ofrecido algo de té, para que pudiéramos jugar sin prisa. Pero, ¡ay! Tengo una reunión en exactamente 27 minutos y no tengo tiempo suficiente.” “No se preocupe, estoy agradecido de que haya escuchado mi impúdica solicitud.” – respondió Desir sin problema. “Gracias por entenderlo. Ahora, comencemos a jugar.” – dijo Zod con un tono de voz que casi traicionaba su estado y demostraba su impaciencia.
No había más cumplidos que hacer: jugar al ajedrez era el propósito de la reunión, así que no era necesario seguir hablando. “¿Con que reglas te gustaría jugar? ¿Reinos imperiales u occidentales?” – preguntó Zod mientras colocaba las piezas sobre el tablero y le hacía un gesto a Desir. “Elegiré el estilo del Mar del Norte.” Los ojos de Zod brillaron por un instante.