martes, 6 de julio de 2021

SYN Capítulo 139

Volumen 13 Capítulo 8
Participación
Traducido por Zura y Tars
Corregido por DaniR
Editado por AMarauder

Si el infierno descendiera la tierra, ¿se vería como esto? El cielo se cubrió de imparables nubes oscuras y la tierra se llenó de sangre, lamentos, cenizas y hedores putrefactos. Los Soberanos habían nacido de la oscuridad con el único propósito de destruir y borrar por completo todo rastro de vida nacida de la luz en este mundo. Y en la vanguardia, estaba el Soberano de la Perdición. La mirada del Dragón, de pie sobre las cenizas de la ciudad, escudriñaba los alrededores.
¿Qué pasa con ese bastardo?
Desde ese intercambio de miradas, el Soberano de las Sombras había desaparecido. Al mostrar su presencia usando la percepción sensorial, el Emperador Dragón pensó que había sido una declaración de guerra del Soberano de las Sombras. Y precisamente por ese motivo, por primera vez en mucho tiempo desde su inactividad mientras deambulaba por la brecha entre dimensiones, el corazón del Monarca de los Dragones comenzó a latir con fuerza de nuevo. Al fin había encontrado a uno de los pocos enemigos que podía poner en peligro su vida. Una verdadera batalla estaba a su alcance. La guerra era como un regalo para el Soberano de la Perdición, un lugar donde la locura, la ira y la desesperación se mezclaban entre sí. ¿Con qué podría comprar esta alegría? Pero sus esperanzas no se estaban haciendo realidad. El Soberano de las Sombras había desaparecido y ni siquiera se había mostrado después de que uno de los países fuera completamente aniquilado. Por supuesto, si aparecía no sería diferente de suicidarse al intentar enfrentar a su ejército de poco más de cien mil soldados contra los más de diez millones de soldados combinados del Mundo del Caos. Sin embargo, si estaba planeado huir no se habría arriesgado a exponer su ubicación al Monarca de los Dragones.
¿Qué está planeando…??
Con el paso del tiempo, el Soberano se puso más ansioso. Como no sabía cuándo ni dónde comenzaría el ataque del Soberano de las Sombras, no tenía más remedio que mover a sus tropas con cuidado. Resultaba natural que su avance fuera tan lento. Era bastante molesto, porque quería deshacerse de él lo antes posible para prepararse para la batalla contra los Gobernantes. ‘
¿Pretende convertirlos a todos en Soldados Sombra cuando aniquile a toda la gente?
Sin embargo, debía saber que convertir en soldados a unos humanos que no sabía manejar el maná no serviría de nada ante la Legión de la Perdición. En ese momento, una voz interrumpió los pensamientos del Dragón.
“Mi Señor, hay humanos acercándose.”
Uno de los Dragones Antiguos que le escoltaban le informaba del inminente ataque de los humanos. Pensaba que todos los Cazadores humanos que podían manejar maná ya habían desaparecido de esta nación. Cuando el Monarca levantó la cabeza con una expresión de desconcierto, innumerables misiles cayeron desde el cielo. ¡BROOOOOOOOOOOOOOOOOOM Criaturas débiles haciendo movimientos insignificantes que solo los hacían parecer más lamentables. Los humanos no se rendían a pesar de saber que ni siquiera podían tocar el cabello de un soldado de su legión con unas armas que no estaban imbuidas de maná. ‘Esto se está poniendo aburrido…’ Las cejas del Dragón se crisparon. La irritabilidad se convirtió en molestia, y la molestia en ira.
“Que nadie se mueva.”
Por primera vez desde su descenso a esta tierra, el Soberano mostró su verdadero yo. Los pilotos que arriesgaban sus vidas contra los monstruos para ganar un poco más de tiempo y que los civiles pudieran escapar, se quedaron sin palabras ante el desastre colosal que apareció ante sus ojos. “Madre mía…” El terror y sobresalto de estos pilotos fue breve. Poco después, el aliento del Soberano de la Perdición, que brotaba directamente de su boca los envolvió a todos. ¡Braaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaam! Menos de un minuto. Las vidas de todos los soldados ni siquiera pudieron conseguir un minuto de tiempo. Desafortunadamente, el Monarca de los Dragones no quedó satisfecho con esos sacrificios y levantó su rostro para lanzar un poderoso rugido hacia el cielo.
“¡UAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!”
Era una declaración de guerra al Soberano de las Sombras.
* * *
Jinwoo también escuchó el rugido. Sus ojos, que mantenía cerrados mientras reorganizaba sus pensamientos, se abrieron lentamente. ‘Ha llegado el momento…’ En el momento que sus ojos se abrieron, se encontraba dentro de la morada que Beru había construido para él. La oscuridad y el silencio descendían sobre esa sala innecesariamente grande. La atmósfera a su alrededor se parecía al descanso eterno. Jinwoo se sentía cómodo en medio de la oscuridad y el silencio de este espacio desolado. En ese instante se sintió culpable por haber regañado a Beru cuando miró por primera vez esa fortaleza blanca. Por eso, rápidamente invocó al antiguo Rey de las hormigas a su lado. “Beru, gracias.” Beru, que había estado esperando en silencio dentro de la sombra de Jinwoo, inclinó la cabeza en la oscuridad. “Mi Rey…” “Lo sé.” Jinwoo lo interrumpió antes de que pudiera decir otra cosa. A su lado, Belion se elevó desde el suelo rápidamente.
“Mi Señor, es demasiado peligroso.”
Ygritte también surgió desde la sombra, como si hubiera estado esperando por esta oportunidad. Se arrodilló y comenzó a hablar con voz seria y la cabeza agachada.
“Mi Señor, opino lo mismo.”
Los tres comandantes rechazaban el plan de Jinwoo, pero éste, sin decir nada, observaba a los tres. Los Soldados Sombra no podían morir a menos que su Soberano perdiera la vida. Por ello, lo único que les importaba era la seguridad de su Señor. Sin embargo, había ocasiones en las que había que moverse a pesar de ser consciente del peligro. Para Jinwoo, este era ese momento. “Ashbon… El anterior Soberano de las Sombras dijo que le gustaba ese aspecto de mí.” Aunque parecía frío y calculador, se refería a su actitud para enfrentar directamente los problemas, por muy peligrosos que parecieran, antes de siquiera comprobar sus probabilidades. “¿Qué haría él si estuviera en mi misma situación?”
“……”
Recordando las acciones del anterior Soberano, Belion no supo que responder. Cuando todos los Fragmentos de la Luz se rebelaron para luchar contra el Ser Absoluto, Ashbon trató de detenerlos él solo. Nunca rehuía una tarea sin importar lo peligrosa que fuera. Tras llegar a esa conclusión, cuando Belion volvió a levantar la cabeza, se encontró la brillante sonrisa de Jinwoo.
Ellos… Se parecen.
El rostro de Ashbon se superpuso con el de Jinwoo. En ese momento, Belion volvió a inclinar su cabeza e hizo un juramento sincero.
“Te seguiré hasta el final.”
Los otros comandantes también compartían ese mismo sentimiento y dejaron de intentar disuadir a Jinwoo.
“Sabes, deberías haber dicho eso desde el principio.”
Jinwoo se rio. Sentía que ya no le quedaba mucho tiempo antes del combate, así que sacó el teléfono de su bolsillo. Esta podía ser su última oportunidad para hablar con su familia. “……” Sin embargo, al final no fue capaz de presionar el botón de llamar. Pensó que si escuchaba las voces de sus seres queridos no iba a poder continuar con el plan. Esos eran sus sentimientos. Crack Los restos del teléfono móvil cayeron de la mano de Jinwoo. Sería mejor que pospusiera esa conversación hasta el final de la batalla. Jinwoo se reafirmó en su decisión y sacó la Ira de Kamish del almacén. Desgarró la camiseta que llevaba en tiras y luego las envolvió alrededor de la mano que sostenía la daga. No había ninguna posibilidad de que soltase sus armas en el fragor del combate, pero estaba haciendo esto para fortalecer su espíritu de lucha. Las vendas creadas con los trozos de su camiseta aseguraban con firmeza las dagas de sus manos. Su firme y bien trabajado torso, el cual ahora estaba visible, se encogía y agrandaba cada vez que respiraba, haciendo parecer que tenía vida propia. ‘Bien.’ El sentimiento de exaltación que sentía antes de la batalla se posó silenciosamente sobre sus hombros. Su corazón latía con normalidad. A Jinwoo siempre le había gustado esa sensación de euforia que se extendía por todo su cuerpo justo antes de entrar en una mazmorra. Su mente y su cuerpo estaban preparados. “Fuu…” Mientras dejaba salir un suave suspiro, una luz escalofriante brilló en sus ojos. Una vez más volvió a repasar el plan que había simulado innumerables veces en su mente. No podía haber errores. Cuando el peso de la determinación apareció en su rostro endurecido, los comandantes de su ejército comprendieron que había llegado el momento y asintieron con la cabeza. Entonces, Jinwoo habló con voz solemne. “Comencemos.”
* * *
Dentro de la oficina del Presidente de la Asociación de Cazadores de Corea, Jincheol estaba recordando las palabras de su abuelo. “Si quieres saber la gravedad de un incidente, observa la expresión del presentador de las noticias.” Su abuelo había participado y sobrevivido a una guerra, así como a otras calamidades que golpearon a Corea en el pasado, por lo que sabía de lo que estaba hablando. Por ello, cada vez que sentaba al joven Jincheol sobre sus rodillas le decía estas palabras. “Si la cara del presentador está animada, no pasa nada. Si su expresión es sombría, debes tener cuidado. Sin embargo, debes estar realmente asustado cuando…” Woo Jincheol, que estaba examinando el rostro de la presentadora, murmuró sin darse cuenta. “… Cuando esté tratando de mantener la calma.” Cada vez que sucedía algo realmente peligroso, los presentadores de las noticias trataban de mantener la compostura tanto como fuera posible, con el fin de evitar que los espectadores se inquietasen. Su abuelo siempre le decía que nunca había que pasar por alto cuando mostraban esa cara por televisión. Y tal como le había dicho, en este momento la presentadora estaba contando las noticias de los sucesos en los Estados Unidos con una voz y un rostro tranquilos. “… Ahora que se ha perdido el contacto con los cazadores que trataban de detener el avance de los monstruos, el gobierno de los Estados Unidos ha movilizado a su fuerza de combate, tratando de ganar tiempo para la evacuación de los ciudadanos…” Woo Jincheol cerró los ojos con fuerza. No podía seguir viendo la tragedia que estaba ocurriendo al otro lado del mundo. Ya había visto con precisión el tamaño del ejército enemigo a través de la memoria de Jinwoo. No estaba bromeando, era una calamidad de la que nadie en este mundo podía defenderse. La nación que alardeaba de poseer la mayor fuerza de combate se estaba desmoronando de forma horrible a manos de esos monstruos. Lo único que podía hacer la humanidad era rezar por un milagro. Pero, ¿qué clase de milagro debía suceder para poder detenerlos? Jincheol negó con la cabeza como si tratara de deshacerse de esos ominosos pensamientos que no dejaban de aparecer en su mente. Un milagro. ‘Ahora que lo pienso…’ Ya habían pasado tres días desde que perdió el contacto con Jinwoo. Woo Jincheol había presenciado cómo Jinwoo creaba docenas de puertas cuando los representantes de las naciones del mundo se reunieron en Corea. Si lo quisiera, podría huir a cualquier otro mundo. Era posible que ya hubiera evacuado a un lugar seguro. Pero, aunque lo hiciese, ¿quién podría criticarlo? Cuando las opciones eran luchar contra diez millones de enemigos creados únicamente para la destrucción o escapar a algún lugar muy lejano, Jincheol no podía garantizar que elegiría lo primero. Por eso, lo único que podía hacer era rezar fervientemente por un milagro. “Por favor, te lo suplico…” – rezó mientras miraba hacia el techo del despacho del Presidente, buscando una respuesta. – “… No nos abandones.” Entonces ocurrió. “¿……?” Los ojos de Jincheol temblaron mientras enfocaba sus ojos en la televisión.
* * *
“¡Uaaaaah!” La Fuerza Área de los Estados Unidos, la más poderosa e invicta, no obtuvo diferentes resultados que el ejército canadiense. ¡Boom! El piloto de un caza cuyo motor había resultado dañado intentó escapar. Sin embargo, mientras caía dejó escapar un grito desesperado al ver como sus compañeros eran aniquilados en un instante. “¡No!” ¡Booom! ¡Baaaam! ¡BOOOOM! Explosiones y destellos ocurrían por todas partes. Incluso en el caos de su mente, gritó los nombres de sus fallecidos compañeros. El suelo se acercaba rápidamente. Afortunadamente, el paracaídas se abrió antes de que se estrellase contra el suelo. Después de rodar por el suelo de forma descontrolada, el piloto vació todo el contenido de su estómago. “Buagh, buagh…” No sabía si las lágrimas que caían de sus ojos, eran debido al dolor que envolvía su cuerpo o por el resentimiento que sentía por su propia debilidad. Sin embargo, no tenía tiempo para eso. Mientras el olor a pólvora y a sangre le rodeaba por completo, las bestias que sentían el aliento de los seres vivos desde lejos se abalanzaron hacia él. El piloto rápidamente se soltó de su paracaídas y agarró la pistola que llevaba en la cadera. “¡Muere! Morid, ¡malditos bastardos!” ¡Bang! ¡Bang! ¡Bang! ¡Bang! El sonido de los disparos perforaba sus oídos, pero no fueron suficientes para detener a los monstruos. ¡Clic! ¡Clic! ¡Clic! Y tan pronto como se quedó sin municiones, el piloto se arrepintió. Debía haber reservado la última bala para él. Bajó las manos por la impotencia. El primer monstruo que llego hasta él era un habitante del Caos que se parecía a una cucaracha gigante. ¡Tap! Al ver al monstruo que llenaba su campo de visión, las piernas del piloto perdieron su fuerza y se derrumbó en el acto. Un gemido desesperado salió de su boca. “Maldición…” Pero en ese momento… ¡Raaaaaaaaaaas! Todos los insectos que se abalanzaban sobre él fueron despedazados a la vez, como si una garra invisible hubiera pasado sobre ellos. “¡DIOS!” Sus ojos llorosos buscaban el origen del milagro. Poco después, encontró a un joven asiático que se acercaba lentamente hacia los monstruos. Aunque solo veía su espalda, al piloto no le resultó complicado adivinar el nombre de ese hombre al ver las dos dagas de apariencia única que sostenía en sus manos. “Sung Jinwoo… ¿Cazador Sung Jinwoo?” Jinwoo miró al piloto. Tenía una expresión tan intensa que era difícil saber si era un aliado o un enemigo. Pero, sus ojos definitivamente le decían ¡Huye!. Ciertamente, una horda de monstruos que dejaba como insignificante a los que acababa de asesinar, se dirigían hacia ellos desde la distancia. El piloto consiguió hablar. “Aunque se trate de ti, cazador Sung, no puedes hacer esto solo…” Pero fue incapaz de decir nada más. ¡ZAAAAAAAAAAAAAAAAAs! Cuando Jinwoo balaceó la Ira de Kamish, los monstruos se partieron como si fueran trozos de papel. Ahora que había ganado algo de tiempo, Jinwoo volvió a mirar al piloto. “¡Vete!” “S… ¡SÍ!” En ese momento, el piloto logró levantarse y comenzó a correr con todas sus fuerzas. Jinwoo observó cómo la espalda del hombre se alejaba antes de dirigir nuevamente su mirada hacia adelante. Acababa de derrotar a docenas de enemigos con dos golpes, pero era solo un pequeño rasguño ante un enorme iceberg. Cientos de miles de enemigos parecían haber percibido el olor del combate. Ese era el primer paso de la guerra. Sus primeras víctimas iban a ser esos monstruos con forma de insecto. “Fuu…” Jinwoo inhaló con fuerza y, mirando hacia los soldados del mundo del Caos que se dirigían hacia él, dejó salir la palabra que marcaría el punto de inflexión en esta guerra. “SALID…”

domingo, 4 de julio de 2021

Volumen 39 Capítulo 5

Volumen 39 Capítulo 5
La última etapa
Traducido por Tars
Corregido por DaniR
Editado por AMarauder

El Dragón había sido asesinado por Weed. Pero incluso en ese momento en el que todos estaban asombrados, ciertos jugadores trabajaban diligentemente con un propósito. “¿Esta vez será el lugar correcto?” “Seguro.” “¿No es la duodécima vez que dices eso?” Zephyr, Romuna, Irene, Surka, Hwaryeong y Bellot deambulaban tratando de encontrar los tesoros del Imperio Palos al que Weed había denominado su ‘billetera’. El tesoro escondido estaba en algún lugar de las montañas, por lo que no podían ser perezosos. Zephyr miró a su alrededor y suspiró. “Pero será complicado encontrar algo escondido en un terreno como este.” “Es un lugar al que nadie vendría bajo ninguna circunstancia.” Nadie sabía que existía un lugar como este en el Norte. Habían cruzado pantanos y caminado más de tres horas a través de bosques tortuosos, cuyas hojas caídas se amontonaban hasta llegarles a la barbilla. Resultaba probable que este fuera el lugar. Si el tesoro hubiera estado en un lugar repleto de monstruos habría sido más problemático. Sin embargo, las palabras que Weed les dejó a los Guerreros del Desierto habían sido el problema. “Un lugar que nadie pueda encontrar… Será mejor si no haya ningún humano o que casi nunca pasen por allí. Nadie debe saber que hay un tesoro.” Debido a que habían sido las palabras del Emperador, al que respetaban como si fuera su dios, los guerreros del desierto fueron fieles a sus palabras. “No puede ser un pueblo ni una ciudad.” “No puede ser un camino de montaña ordinaria.” “¿Por qué no lo arrojamos al fondo de un río?” “Es una buena opción, pero sería un problema si es arrastrado por una inundación.” Continuaron moviéndose hacia zonas que los humanos, orcos, elfos, ni siquiera los duendes, querrían ir. Pasaron por áreas donde los volcanes arrojaban humo negro, vagaron por montañas y se arrastraron por cuevas. Luego, cuando llegaron a un lago en lo profundo de las montañas, los guerreros del desierto llegaron a una conclusión. “Este será un buen lugar.” “Es un sitio al que nadie vendrá.” “Por supuesto. Ninguna raza, ni siquiera la humana, viviría en este sitio.” En el fondo de un lago sin nombre, los guerreros del desierto arrojaron todo el tesoro del reino. De hecho, en los últimos días del Imperio de Palos, la corrupción había alcanzado su punto máximo y muchos de los tesoros reales fueron robados. Después de mucho tiempo, el agua del lago se secó y se convirtió en barro. “Parece como si hubiera bajado la marea. Creo que pronto encontraremos berberechos y almejas.” – se quejó Bellot mientras se subía el dobladillo de la falda. El resto estaba de acuerdo. No resultaba sencillo moverse por ese suelo con el barro hasta las rodillas. Pale no los había acompañado en esta misión, alegando que tenía algo más que hacer. Ahora no tenían un hombre de confianza que pudiera ser utilizado como mano de obra y tenían que hacerlo ellos, aunque fuera un trabajo duro. “Este paisaje es terrible. Parece que va a salir un fantasma en cualquier momento.” – dijo Surka tras mirar a su alrededor. Los árboles marchitos o malnutridos, y con prácticamente las ramas desnudas, estaban por todas partes. Cuando soplaba el viento se producía un sonido lúgubre. “Aaah, ¿no es aquí?” Romuna cavaba furiosamente en el suelo con una pala. Como mago, su [Vitalidad] era débil, pero no quería darse por vencida. ¡La obsesión de una mujer por un tesoro no es menor a la de un hombre! “Bueno, este es el lugar donde debería estar el tesoro, sigamos cavando.” “¡Por supuesto!” El rastro de los guerreros del desierto llevaba claramente hasta este lugar. Era imposible estimar la ubicación específica, ya que el tesoro había sido enterrado en un lago y el terreno había cambiado considerablemente, por lo que no tenían más remedio que seguir excavando. Soplaba la brisa y crujían las ramas. Fuuuuuuuuuuuuuuuuuu Mientras el viento soplaba a través de las grietas de las rocas, sonó como una risa extraña. ¡Ji, ji, ji, ji, ji…! No se habían dado cuenta porque estaban demasiado ocupados cavando para encontrar el tesoro, pero había fantasmas blanquecinos a su alrededor. “Por qué hay humanos aquí… Cass, ¿sabes por qué?” “No sé. Parece que buscan algo.” “¿Saben de nosotros?” “Quizás.” Los fantasmas llevaban joyas como pendientes, collares y anillos. ¡Fantasmas adheridos a sus viejos tesoros! El Imperio de Palos valoraba mucho las armas y las armaduras. La cantidad de tesoros saqueados en la batalla o tomados como botín tras matar al enemigo era enorme, por lo que después de ser enterrado todo junto había generado grandes cantidades de fantasmas. “Mal. Tampoco creo que esté aquí.” “Irene, lo has hecho bien hasta ahora. Esforcémonos un poco más.” “¡Ah!” Los compañeros de Weed agarraron sus picos y palas con la intención de encontrar un tesoro en esta área remota.
* * *
Wy-1 y Wy-3. Los wyverns a los que Weed había dado vida, descansaban a gusto en los nidos que habían creado en los acantilados que estaban cerca de Morata. En el pasado habían sentido miedo de que la gente los buscase para cazarlos y habían viajado hasta un lugar apartado. Pero ahora, desde que aparecían con frecuencia en la televisión, se habían vuelto famosos, especialmente en el Norte. Si no conocías a los wyverns de Weed se podía pensar que eras un espía o un alienígena. “Mamá, ¡es Wy-3!” “¡Hola, Wy-3!” Los jugadores jóvenes que viajaban por Royal Road con sus padres y madres agitaban las manos cada vez que se encontraban con un wyvern. Y estos eran moderadamente amigables con los jugadores. Por supuesto, al principio sufrieron una momentánea confusión de identidad. “¿No se supone que somos despiadados monstruos voladores que agarran y comen humanos?” “Wy-6, ¿crees que los humanos son deliciosos?” “No, los caballos son deliciosos, su carne sabe mejor que la de cualquier otra bestia que podamos cazar.” “Así que no hay necesidad de comer humanos. Somos wyverns sabios con papilas gustativas delicadas.” ¡Los wyverns habían aprendido esto ellos solos! “¿Quieres comer esto?” Sin embargo, cuando los jugadores les lanzaban salchichas, jamón o patatas fritas, descendían rápidamente hacia el suelo para comer. A veces, los cocineros famosos se jactaban de sus habilidades en la plaza y de cómo cocinaban grandes cantidades de carne para que la comieran los wyverns, por lo que para ellos esto era el paraíso. Además, el nido estaba ubicado en un lugar que bloqueaba los vientos helados y era cálido. Deambulaban para pelear y dormían hasta bien entrada la mañana. Los wyverns habían crecido mientras cazaban con moderación, dándoles igual cómo iba la guerra del Norte. Habían recibido un aviso por adelantado de Weed. “Aunque estalle una guerra, no vayáis. No tenéis que proteger el Reino de Arpen.” “Maestro, ¿cuál es la razón?” – preguntó Wy-1, el mayor y de más confianza. La respuesta de Weed había sido simple y clara. “Si te presentas, otros humanos os atacarán primero. No hay mucho que puedas hacer contra una multitud de personas.” ¡Una lógica bastante convincente! Por lo tanto, Weed había ordenado a los wyverns y al resto de formas de vida que no fueran a la guerra. Weed había visto que sería peligroso para ellos involucrarse en una tarea tan peligrosa como una batalla. Serían como un niño que se jacta del dinero que le dan sus familiares un día de fiesta ante su madre. Bingryong, Geumini, Amarillento, Eunsae y el resto de formas de vida debían mantenerse a salvo. Las formas de vida a las que había dado vida en Las Falanges estaban esperando a que apareciera una sola persona: el fundador del Reino de Arpen. El Rey de todas las formas de vida. Aquel que poseía una profesión que solo estaba en las leyendas, ¡el sucesor del noble Emperador Geihar! “Extraño al Maestro. ¡Gol, gol, gol!” “Muuuuuu, claramente nos ha dejado aquí para poder comer algo delicioso en secreto.”
* * *
En medio de su lenta caída, apareció una nueva ventana de mensaje frente a Weed. ¡Ding!

Nueva misión: [Mata a Hewler, Sumo Sacerdote de la Orden de Embinyu].
Hewler es un alquimista y hechicero ha vivido durante más de mil años sin envejecer y que está detrás de numerosas conspiraciones para difundir la Orden de Embinyu por el Continente.
Ha llegado el momento de castigas sus malas acciones.
Si el Sumo Sacerdote Hewler desaparece, la Orden de Embinyu se sumergirá en una profunda oscuridad y será muy complicado que vuelva a despertar.
Nivel de dificultad: Misión final para obtener la técnica secreta de la escultura.
Restricciones: Debes sobrevivir hasta el final de la misión.
Recompensas:
Esta es la última etapa de la misión en cadena.
Tras completar la misión podrás aprender [Esculpir el Tiempo].
“¡Aaaaah! De verdad es la última misión.” Un grito indescriptible salió de la boca de Weed. Había llegado al final de la larga búsqueda para encontrar la técnica secreta final de la escultura. ‘Esto es como pasar la mitad de mi vida cosiendo ojos de muñecas. O ser forzado a caminar por un camino que se extiende quinientos kilómetros.’ Solo necesitaba terminar esta misión para obtener [Esculpir el Tiempo]. Dado que la búsqueda se había desarrollado de una manera ligeramente diferente a la de Nodulle, era posible que se hubiera perdido información importante. ‘Bueno, lo que sea. Seguro que hay una historia oculta. No me importa si no la conozco.’ ¡La orientación centrada en los resultados es el objetivo del plan de estudios coreano! Estaba muy satisfecho con obtener [Esculpir el Tiempo]. Todavía había una gran batalla en el suelo, pero para Weed era como si acabara de recibir tres raciones de costilla de cerdo a la parrilla. Ya había cazado al temible Dragón, así que la Orden de Embinyu no le preocupaba. ‘Así es como realmente se siente la última etapa de una misión en cadena. Por eso hay que trabajar duro. El trabajo físico nunca te traiciona.’ Weed descendía lentamente hacia el suelo. Todavía se encontraba a algo menos de setecientos metros. Sin embargo, su alegría desbordante desapareció y de inmediato volvió a la fría y dura realidad. ‘No es el momento de relajarse. Si cometo un error en el último segundo, todo habrá sido en vano.’ Muchos villanos habían fracasado justo antes de ser recompensados por todos sus esfuerzos. Weed había aprendido innumerables lecciones de ellos, por lo que equipó el Legendario Arco de Hielo de Yurbusika. ¡Ding! Las flechas que disparaba emitían un sonido claro, como si estuviera manejando un instrumento musical. Dado que su habilidad de [Dominio de la Arquería] había alcanzado el nivel Avanzado – 9, el sonido era diferente. Volaban a gran velocidad y fuerza, segando la vida de sacerdotes y caballeros. Los seguidores de Embinyu en tierra intentaban evitarlas, ¡pero no lo conseguían! “¡Aaargh! Dios Embinyu, danos tu voluntad y determinación.” “Embinyu, ¡sálvanos!” Los sacerdotes todavía estaban conmocionados por el veneno del Dragón. Aquellos que habían sido alcanzados directamente por él perecieron en la posición en la que estaban, mientras que los sacerdotes que habían compartido su poder divino para crear el Avatar de Embinyu, perdieron gran parte de su poder cuando fue destruido y habían quedado incapacitados. Pero aunque las cosas no hubieran ocurrido así, el aliento de Dragón había causado un gran impacto en todos sus enemigos. El gas venenoso no distinguía entre amigos y enemigos. Por otro lado, los prisioneros humanos y elfos habían sido desintoxicados inmediatamente por el increíble poder divino de Aheln. Trataba a todos los que estaban en peligro y les daba bendiciones y poderosos hechizos protectores. Todos los sacerdotes de la Orden de Embinyu se habían movilizado a la vez contra el Dragón, por lo que quedaban pocos en buen estado. No solo no podían curar el veneno, tampoco podían bloquear de forma adecuada los ataques dirigidos contra ellos. Aunque los prisioneros que se habían escapado de la prisión estaban en malas condiciones y mal equipados, usaron la superioridad numérica y los escombros para defenderse de forma eficaz de los monstruos y caballeros. Mientras tanto, los elfos disparaban flechas contra los enemigos. “Hagamos nuestro mejor esfuerzo. Nuestra victoria no está lejos. Si aguantamos un poco más, traeremos la paz al Continente con nuestras propias manos. Luchad y cuidad de vuestros compañeros. ¡Volveremos a casa vivos!” Hestiger actuaba como líder de los elfos, alentándolos durante la pelea. “El Emperador ha vencido al Dragón. ¡Tenemos que lidiar con ellos!” “Hermano, deshagámonos de todos.” Guerrero-1 y Guerrero-2 corrían hacia adelante, cortando a los caballeros con sus cimitarras. El mismo Weed arrojaba un torrente de flechas a medida que se acercaba al suelo, por lo que la Orden de Embinyu no sabía como reaccionar. Los prisioneros liberados resistían, siendo incapaces de someterlos, mientras que desde el exterior se acercaban innumerables monstruos. Además, la destrucción a gran escala de su Tierra Sagrado había sido suficiente para romper su [Moral] y [Fe]. “¡Nuestros sueños y esperanzas no deben ser pisoteados! ¡Todos los idiotas e incrédulos que viven en esta tierra corrupta deben ser desgarrados hasta la muerte!” – gritó el Sumo Sacerdote Hewler. Al oír sus palabras, la Orden empezó reorganizarse, pero al destacarse, Weed centro sus disparos en él. “Ha llegado el momento de que la Orden de Embinyu desaparezca.” “Todos los intentos creados por la gloria del éxtasis serán bloqueados. ¡[Aniquilación de la alegría]!” El Sumo Sacerdote Hewler usó parte de su poder divino para formar una barrera protectora que emitía una luz azulada y todas las flechas fueron desviadas. “¡Veamos cuánto puede aguantar!” Weed continuó disparando flechas mientras usaba [Disparo rápido] y [Flecha Perforante]. Aunque estaba bastante lejos del suelo, disparaba flechas una tras otra hacia Hewler, teniendo en cuenta la curvatura del viento. Después de que quince flechas chocasen contra el escudo, se rompió como un espejo. Solo había tenido que usar su enorme [Fuerza] y nivel para destruirlo. Ahora no se encontraba debilitado por ninguna maldición y gracias a la bendición de Aheln se encontraba en la mejor condición física posible. Weed era un Emperador forjado en tiempos de guerra, un forajido que había creado leyes según su propia convivencia y un guerrero cruel con sus enemigos. Se encontraba en una Era en la que casi nadie podía detenerlo cuando decidía hacer algo por la fuerza. “¡Aaargh! El Dios Embinyu protegerá este cuerpo contra un simple humano…” ¡Un estallido de ataques se elevó desde el suelo como si fueran fuegos artificiales! “¡[Cerrar los ojos con firmeza]!” Una habilidad defensiva que había aprendido, una vez más, durante su búsqueda como Nodulle. Su cuerpo también llevaba la Armadura de Dios, por lo que solo debía dejar que los hechizos golpeasen contra su cuerpo. “Cuida de aquellos que cumplen la voluntad de Dios. ¡[Guardián divino]!” Como para mostrar que no estaba perdiendo el tiempo, Aheln lanzó su magia de protección.

Se ha activado una magia de protección a nivel de perfección.
La resistencia del cuerpo aumenta un 600% durante cuatro minutos.
La Armadura de Dios ha reaccionado a la protección mágica.
La [Defensa] máxima de la armadura ha aumentado 4.938 puntos.
Hay un 37% de probabilidades de reflejar el ataque de los enemigos.
El cuerpo de Weed brilló por la protección divina. “Una vez más.” Weed volvió a abrir los ojos. Se creó un gran espectáculo cuando innumerables ataques se derritieron frente al escudo brillante o salían rebotados hacia los lanzadores. Weed vio caer al menos a mil arqueros a causa de sus propios ataques, como si fuera paja en otoño al terminar la cosecha. La situación provocó automáticamente que surgiera un zumbido. ‘Será difícil que muera.’ Weed continuó concentrándose en Aheln, Guerrero-1, Guerrero-2, Hestiger y los prisioneros fugitivos. Zahab había sido atrapado en una maldición mientras peleaba y había sufrido heridas graves, pero no estaba en un estado crítico gracias al rápido tratamiento de Aheln. Alverun y Alveren eran formas de vida escultóricas similares a Alveron, pero no se podían comparar en actividad o poder divino a alguien como Aheln. ‘Necesito cuidar mejor a Alveron cuando regrese a mi Era original.’ ¡Había establecido un plan a largo plazo para mimar a Alveron! Sentía envidia de no tener un Santo bien entrenado como subordinado. Cuando Weed se encontraba a cincuenta metros de altura, mucha gente lo miró. Su [Carisma], [Liderazgo], [Fama] y [Honor] podían ejercer una fuerza poderosa entre sus subordinados. “Nuestro Señor, el león del desierto que ha conquistado el continente y ha cazado un Dragón.” “Ooh, ¡increíble…! No puedo creer lo poderoso que es.” “Dios ha enviado a un héroe para castigar a los malvados.” Entre los prisioneros había algunos que se sentían abrumados por la emoción y caían de rodillas mientras lloraban. Weed levantó la cabeza con orgullo, como el vicepresidente de una empresa que se encuentra con un contratista honrado. Una barbilla simple que había desarrollado a base de beber sidra y comer panceta de cerdo bien asado, ¡y unos ojos hinchados que sugerían que acababa de despertar tras quedarse dormido por la mañana! “Es guapo.” “Si tuviera esa apariencia, no tendría que estar persiguiendo mujeres.” Guerrero-1 y Guerrero-2 lo admiraron. Al igual que el dicho dice que las ropas son alas, ver a Weed armado con la Armadura de Dios y la Espada del Dios de la Guerra Thor le daba una apariencia increíble cuando se lo comparaba con los atuendos desaliñados de los esclavos. En particular, cuando se miraba desde lejos era difícil distinguir su rostro, ¡por ese halo deslumbrante que lo rodeaba! Para Weed era un cumplido único en la vida que sería complicado volver a experimentar después de cazar a un Dragón. En ese momento, se escucharon los poderoso gritos de Hestiger. “¡No os relajéis! Debemos derrotarlos para regresar a nuestra ciudad natal con vida. ¡Sigamos luchando para salvar a los que todavía están encarcelados!” “Obedezcamos al gran Hestiger, ¡la persona que nos ha salvado!” Los prisioneros volvieron a gritar en voz alta mientras se enfrentaban a las fuerzas de Embinyu. Había sido una orden exquisita en un momento necesario, pero interrumpió a Weed en el momento en que se preparaba para decir algo similar. Además, a pesar de las dificultades, tenía a una alta elfa de cabello plateado siempre a su lado. Era como el hermoso protagonista de una película de acción que se lleva a la chica más guapa a pesar de todas las adversidades. Pero en ese momento Weed no estaba celoso de las acciones de Hestiger y pudo aceptar la realidad. ‘No puedo culpar a nadie. Es mi culpa por no haberlo matado antes.’ La Orden de Embinyu había capturado una enorme cantidad de prisioneros, por lo que continuaban apareciendo nuevos esclavos en este momento. Habían sido atrapados para construir la Torre que se eleva hacia el cielo, hacer sacrificios a su Dios, usarlos en experimentos mágicos y transformarlos en monstruos. Pero ahora, los prisioneros continuaban saliendo del subsuelo y de los edificios para enfrentarse a las fuerzas de Embinyu. La Orden también había domesticado y mutado a ogros y otros tipos de monstruos. Sin embargo, ahora que los edificios habían sufrido graves daños, un ogro con cinco cabezas y nueve brazos apareció rompiendo un muro. “¡AAARGH! ¡Haz que mi cuerpo regrese a como solía ser!” El ogro usaba su tremenda fuerza para pisotear y golpear a los caballeros de Embinyu. A pesar de estar siendo arrinconados, la cantidad de tropas que le quedaba a la Orden era enorme. La confusión causada por el Dragón aún no se había resuelto y, dentro de un tiempo, toda la zona desaparecería por la [Erosión Eterna]. Una vez que el hechizo comenzase a hacer efecto, la agitación actual desaparecería por completo. Recordándolo, Weed quería salir de la zona y huir de inmediato. ‘Pueden encontrar una manera de sobrevivir. Los villanos tienen vidas complicadas, así que definitivamente debo poner fin a las penalidades de Hewler.’ ¡El objetivo era Hewler! “Todos mis hombres, ¡escuchad!” – gritó Weed. “¡Sí!” “Acudo a tu llamada, Maestro.” Guerrero-1 y Guerrero-2 respondieron a la velocidad de un rayo. “Habla, Emperador.” En medio de la batalla, Hestiger puso una mano en su pecho y dobló ligeramente las rodillas. “No necesitamos tratar de matar a todos los pequeños bastardos que desbordan esta tierra. Pronto desaparecerán, pero antes de eso, ¡debemos acabar con el Sumo Sacerdote Hewler!” “Entiendo. ¡Vamos!” Tan pronto como los Guerreros del Desierto escucharon sus palabras, saltaron sobre los escombros, ignoraron a los enemigos y se dirigieron inmediatamente hacia Hewler. ¡El asalto imprudente de los Guerreros del Desierto! Weed pensaba que ya era hora de terminar la batalla y no había que perder más tiempo. “¡No pasarás!” “¡Esa es tu opinión!” Guerrero-1, Guerrero-2 y Hestiger atravesaron a los Caballeros de Embinyu como si fueran una sola espada. Tan pronto como Weed dio la orden, mostraron sus verdaderas habilidades y aumentaron su velocidad. Los elfos también ayudaban con sus flechas y elementales. Sin embargo, había una sección que prestaba más atención a Hestiger y trataba de protegerlo. “¡Es mi turno!” Weed miró a Aheln. “Perdóname…” “¡No te preocupes!” Como si leyera la mente de Weed, Aheln lanzó nuevas bendiciones para fortalecer su cuerpo, hasta le dio la capacidad de correr por el cielo. Era como si al ir a un restaurante, antes de hacer un pedido, la camarera aparecía con tres raciones de costillas de cerdo con fideos fríos.