jueves, 6 de agosto de 2026

JDR - Capítulo 393

Capítulo 393

Autoridad limitada.
Traducido por Tars
Corregido por Noe
Editado por AMarauder

En el Corazón de Acero, sobre el cielo… Los cañones a lo largo de la nave cambiaron lentamente de ángulo, fijando su objetivo en la densa niebla. Dentro de la cabina, el artillero principal sostenía un trozo de papel que le había traído un mensajero, mientras daba órdenes al artillero auxiliar. “Ajusta los parámetros de la artillería…” “¡Datos de disparo configurados!” “Carga proyectil explosivo…” “¡Listo…!” “¡Fuego!” Tres cargas se activaron simultáneamente mientras tres ráfagas de disparos resonaban en el aire. Llamas y humo se disiparon entre la niebla. De pie junto a la mirilla, un soldado con un telescopio colgado al cuello miró hacia afuera, pero no pudo ver dónde había caído el proyectil. Solo se oyeron tres estruendos sordos, sin que se viera la fuente de las explosiones. “La niebla es demasiado espesa… No veo nada.” El artillero principal presionó la radio contra su hombro y esperó un rato antes de gritar con fuerza. “¡Impacto confirmado! Alto el fuego.” “Recibido.” Los casquillos humeantes salieron del cañón. Un soldado lo arrastró hacia una carreta y lo arrojó sobre una caja de madera en la esquina de la habitación. “Señor, ¿hay algún plan operativo para hoy?” – preguntó el observador, acercándose al artillero principal. “No.” – respondió el artillero principal. “¿Entonces a qué estamos disparando?” – continuó el observador confundido. El artillero principal echó un vistazo al papel que tenía en la mano y, con indiferencia, lo arrojó a la papelera más cercana. “Estamos disparando al objetivo del general McClennan.” “¿Ese gigante de dos pisos?” – intervino el artillero auxiliar, interesado. “¿Quién más?” – se rio el artillero principal. – “Además de esa cosa, ¿quién más merece la atención de nuestro comandante?” El observador echó un vistazo hacia afuera y soltó una risita. “Elegir un día tan nublado…” Era de sobra conocido que en los días lluviosos o con niebla no eran ideales para cazar. No solo la visibilidad se veía limitada, sino que las miras telescópicas se empañaban, la percepción se debilitaba por el entorno y la precisión y fiabilidad de las armas se veían afectadas. Sin embargo, eso no suponía un problema para los mutantes acostumbrados a la jungla… especialmente para las Garras de la Muerte. De hecho, el ambiente húmedo las hacía más peligrosas. “Ese cazador dijo que el lugar más peligroso es el más seguro… En fin, hemos terminado por hoy.” – dijo el artillero con indiferencia, arrojando sus guantes a un lado. Los tres disparos de 100mm eran la única ayuda que se le había prometido al equipo de caza, y no era asunto suyo si eran efectivos. Lo único que debían hacer era que sus proyectiles cayeran en las coordenadas proporcionadas desde el frente. Mientras tanto, en ese preciso momento, a decenas de kilómetros del dirigible, los tres disparos alcanzaban la calle y creaban una enorme devastación. Parecía que el pavimento de hormigón agrietado se había convertido en un lodazal, con escombros y piedras rotas esparcidas por todas partes. Llamas y volutas de vapor se alzaron al unísono, y la Garra de la Muerte dejó escapar un rugido ensordecedor en el centro de la explosión. Sus ojos quedaron cegados por la metralla, su columna vertebral atravesada por proyectiles perforantes, su carne carbonizada… Aunque todas esas heridas sanaban rápidamente, el daño continuo lo había enfurecido por completo. El suero quedó hecho pedazos por el fuego de artillería… pero eso ya no importaba. El paso desde el refugio hasta la zona de investigación ya estaba despejado, y la producción de suero continuaría. Solo hacía falta encontrar a otro grupo de incautos que fueran a buscar más al laboratorio. En cuanto a las personas que están frente a él… No… esas hormigas… ¡solo las quería muertas! “¡Te haré pedazos! Te arrancaré los ojos, las tripas… ¡y se las daré de comer a los perros!” Una maldición feroz, acompañado de aullidos penetrantes, resonó en la densa niebla, mientras una docena de figuras encorvadas emergían de ella. Algunos permanecieron en la calle, otros treparon a los tejados o a muros derruidos, frotando sus afiladas garras y colmillos, con los ojos de color ámbar repletos de sed de carne. Se fueron acercando a los Caballeros del Oso Blanco que se encontraban al otro extremo de la calle. Todos eran sus hijos. Aunque eran considerablemente más pequeños que su madre, seguían siendo un poco más grandes que Basura en su nivel 14. “Dios… ¡nos atacan un montón de Basuras!” – exclamó Tail, sin mostrar ningún temor. De hecho, parecía emocionada. “¿Por qué te emocionas de repente?” – gritó Bollito, que no sabía si reír o llorar. “¿No te parece emocionante enfrentarte a enemigos poderosos?” – exclamó Tail entusiasmada. – “No te preocupes… ¡También hemos pedido refuerzos!” Evidentemente, no eran los únicos presentes. Mucho antes de su llegada, la Legión de la Muerte ya había preparado una emboscada. Casi al mismo tiempo que las Garras de la Muerte se revelaban, cerca de 300 sombras aparecieron entre la niebla. Llevaban máscaras antigás colgando de sus pechos, palas de trinchera en la cintura y bayonetas en sus fusiles de asalto. Yong entrecerró ligeramente los ojos. 270 personas… y más de la mitad eran despertados. Un destello de aprensión cruzó por sus pupilas color ámbar, pero fue rápidamente disipado por un bufido de desdén que salió de sus fosas nasales. ¡No le preocupaba! ¡Ya había superado los límites de la humanidad! Cada célula de su cuerpo era la cristalización de la tecnología de la ciencia biológica de antes de la guerra. Se consideraba a sí mismo un Rey Inmortal, una criatura que se situaba en la cima de la cadena alimenticia solo por su destreza física, ¡y que con el tiempo se convertiría en el señor supremo del planeta! Ya fueran humanos, mutantes o ese moho viscoso… Ante sus ojos, ¡todos acabarían inclinándose ante sus pies! “¡Hormigas insignificantes…!” Se frotó las garras entre sí, dejando escapar un rugido furioso por su boca ensangrentada. “¡Despedazadlos!” Rugidos desgarradores se abalanzaron sobre los jugadores como un maremoto. Al ver a las Garras de la Muerte acercándose, todos mostraron un feroz espíritu de lucha, con la sangre hirviendo. No se podía ver ni el más mínimo rastro de miedo. Y, naturalmente, nadie dio un paso atrás. ¡Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii! Un silbido agudo atravesó la niebla, otorgando una mejora imparable a todos los jugadores presentes. Para la Legión de la Muerte, cargar contra el enemigo era la táctica definitiva. ¡Y la más efectiva! “¡Hermanos! ¡A la carga!” “¡DEMACIA!” “¡AWOOOOOO…!” El metal al rojo vivo chocaba con la carne mientras los disparos resonaban por las calles. No hacía falta apuntar. Disparasen donde disparasen, darían en el blanco de todas formas. Tras vaciar el cargador con la última bala, los soldados de la Legión de la Muerte no se detuvieron. En cambio, alzaron sus bayonetas para enfrentarse a las afiladas garras. Ambas olas colisionaron como una picadora. Carne y sangre volaban por todas partes. Los ojos color ámbar de Yong se llenaron de asombro al presenciar el intercambio. Incluso se vislumbró en ellos un rastro de incredulidad. Recientemente se había enfrentado a un escuadrón de 100 hombres de la Legión. En aquella ocasión, había segado algunas vidas por antojo antes de que esos hombres huyeran en desbandada. Pero esta gente… Parecían completamente ajenos a la muerte, sin intención alguna de retroceder. Cuando se les acababan las balas, usaban bayonetas, palas, barras de acero o piedras recogidas del suelo… Su estilo de lucha salvaje infundía terror hasta en el corazón de las bestias. Esta gente… ¡Era un montón de locos! A medida que más y más crías morían en la refriega, Yong finalmente no pudo evitar rugir, cargando contra ese grupo de hormigas intrépidas. Una masacre aún más sangrienta… Acababa de comenzar.
* * *
Una hora después, las calles recuperaron su calma original. Con los primeros rayos del amanecer brillando en la distancia, la niebla que aún flotaba por las calles no tardaría en desaparecer… Yong, apenas con vida, yacía en medio de la calle. Su cuerpo estaba enredado en cadenas de hierro y cubierto de sangre. Era como Prometeo atado a una roca. Sus ideales no traerían luz y calidad a este mundo, sino pura malicia y oscuridad. Como él mismo decía, la mitad del caos en esas tierras se originó en el Refugio 79, y había sido él quien había abierto la Caja de Pandora. Sus heridas ya no sanaban. Como los jugadores comentaban en el foro, su capacidad de recuperación tenía sus límites. El daño continuo aceleraba el consumo de su vitalidad y, si no recuperaba energía alimentándose, el daño pronto superaría su capacidad regenerativa. A medida que los jugadores disparaban oleada tras oleada de proyectiles, finalmente sucumbió y se desplomó. Aunque los jugadores también sufrieron bajas importantes… ¿Qué incursión contra un jefe no tuvo ninguna muerte? Según las reglas acordadas, cada jugador que sacrificaba su vida recibiría al menos 300 monedas de plata como compensación. El equivalente a las ganancias de 3 días de una incursión en una mazmorra. Esos compañeros caídos seguramente ya se estaban jactando en el foro. Y sin duda tenían motivos para presumir, era una Garra de la Muerte de dos pisos de altura… Era la primera vez que veían algo así desde que se había abierto el servidor de la beta. “Hablando de eso… se me olvidó preguntar, ¿cuál era el Plan B?” Jadeando, Gran Deudor se apoyó en un coche viejo. Se limpió la sangre de la frente y miró a Obrero. “El plan B… Significa que nos hemos quedado sin planes.” – respondió Remo riéndose, antes de que Obrero pudiera responder. Obrero asintió. “Así es, ¿qué plan necesitamos? ¡Simplemente cargaremos contra el enemigo!” Si Tambor de Lavadora hubiera estado presente, sin duda habría protestado, pero por desgracia, su cabeza había salido volando en algún momento de la batalla. Basándose en su conversación previa con Tail, si el ataque sorpresa no lograba derrotar a Yong, todos se unirían contra él… Ese era el verdadero plan B. En realidad, Obrero consideraba que el Plan A era completamente innecesario. En todos los juegos antes de que se iniciase la batalla final contra el jefe, su barra de salud estaba bloqueada. ¿Cómo podrían los desarrolladores permitir que muriera por un ataque sorpresa? Sin importar qué, al final tenían que enfrentarse a la Garra de la Muerte. “Sería mejor atacarlo y darle una paliza desde el principio.” – dijo Gran Deudor con una sonrisa. “Eso es demasiado temerario.” – dijo Remo con una mueca, mientras le daba una palmadita en el hombro. – “¿Qué más podemos hacer? Hemos usado todos los trucos posibles… Si de verdad queremos ganar esto, ¡tendremos que luchar como hombres!” Contempló el cielo, envuelto en una densa niebla y entrecerró los ojos. Allí flotaba el Corazón de Acero. Ante esa nave colosal, incluso la gigantesca Madre de las Garras de la Muerte que se encontraba en el refugio parecía un saltamontes ligeramente hormonado. La verdadera amenaza a la que debían enfrentarse eran los bárbaros que pronto llegarían desde el otro lado del desierto… Al ver a Tail, a Pasta de Sésamo y al gran oso blanco empapado en sangre acercándose, Yong finalmente mostró un atisbo de pánico. Tendido en el suelo, al borde de la muerte, sus ojos ya no reflejaban su habitual desafío y arrogancia. “Perdonadme, puedo haceros más fuerte. ¿Acaso no anheláis un mayor poder?” – suplicó con voz ronca. En ese preciso instante, una voz familiar provino de un lado. “La fuerza se manifiesta de muchas maneras. Simplemente, la entendemos de forma diferente.” Moviendo su cuello rígido, Yong miró en dirección a la voz. Y en el instante en que sus ojos se encontraron, sus pupilas ámbar se contrajeron bruscamente. “¿No estabas muerta?” – exclamó, conmocionado. Hace tres días, observó cómo esta mujer, tras leer los registros del experimento, se apuntaba con una pistola a la sien y apretaba el gatillo. En ese instante, bajo el destello de luz, la pared terminó manchada de sangre y sesos. Incluso sintió una fugaz punzada de arrepentimiento. Pero ahora, la persona que debería haber muerto estaba de nuevo frente a él… Los ojos de Yong se nublaron, pero SiSi no tenía intención de malgastar su aliento dando explicaciones. Simplemente le dedicó una leve sonrisa. “Siento decepcionarte, pero ya no tienes que preocuparte por esas cosas… Se acabó.” Tras lanzarse en paracaídas y correr más de 20 kilómetros para reunirse con Tail y el resto, llegó exhausta. Pero, por suerte, llegó a tiempo. “¡Oh! ¡Es todo tuyo, SiSi!” – Tail levantó el pulgar y sus ojos brillaron de emoción. – “¡Dale el último golpe!” SiSi sonrió y también levantó el pulgar. “Oh. Gracias Tail.” “¡De nada! Pero recuerda no dañar la cabeza. ¡Le prometí a Batalla que se la daría!” – añadió Tail, con una sonrisa orgullosa. A cambio de esos tres disparos de 100mm. Gracias a ese ataque, lograron reducir al menos a la mitad de la barra de salud del jefe. “No te preocupes… Le cortaré la cabeza de un solo golpe.” Al ver a SiSi acercarse con un hacha en la mano, los ojos de Yong se llenaron de terror mientras su enorme cuerpo luchaba desesperadamente por liberarse. Desafortunadamente, las cadenas de hierro colgaban de los coches abandonados y las farolas, sujetándolo firmemente. “Por favor… No lo hagas.” “No tienes que darme las gracias… ¡Esta hacha fue preparada especialmente para ti!” Dicho esto, levantó rápidamente el hacha por encima de su cabeza y la descargó directamente contra su cuello, tan grueso como el de una pitón. Golpe tras golpe. Al principio, Yong seguía aullando y suplicando clemencia, pero pronto se quedó en silencio, con únicamente los sordos golpes del hacha cortando la carne. La sangre caliente salpicaba por todas partes, pintando la escena de un matadero. “¿Qué demonios? ¿De verdad tiene que ser tan sangriento?” – dijo Gran Deudor, observando desde lejos. No pudo evitar encoger ligeramente el cuello. “Oh, ¡me encanta…!” – gritó de repente Obrero, mirando a SiSi con los ojos muy abiertos. Golpe de Remo levantó una ceja mientras le dirigía una mirada extraña. “……” Gran Deudor tampoco sabía que decir. “……”
* * *

Has completado la misión: Mata a Yong.

Misión: Obtén los permisos del Refugio 79.

Misión: …
Una ventana emergente apareció en la pantalla de la máquina virtual, indicando que la misión había terminado. Al ver la cabeza cercenada, SiSi arrojó el hacha ensangrentada y sacudió su dolorida mano derecha. “Este tipo tiene el cuello muy duro.” “Mm, te llevó tiempo…” – dijo Tail, asintiendo con rostro serio. Bollito y Pasta de Sésamo esbozaron una mueca, mientras guardaban tres segundos de silencio por la desgraciada Garra de la Muerte. Por supuesto, nadie sintió compasión. Puede que haya hecho algunas buenas obras, pero comparadas con los males que había cometido a lo largo del último siglo, eran insignificantes. Además, la criatura ya no podía considerarse humana. No iban a permitir que su compasión se extendiera a un enemigo que se había vuelto contra su propia especie. Sin embargo, los tesoros que se podían obtener del cuerpo de Yong no eran tan desagradables. Por ejemplo, la piel de la Garra de la Muerte era especialmente adecuada para fabricar mochilas y artículos de cuero. Combinada con seda demoníaca, ¡incluso se podía crear una armadura de primera categoría, ¡más resistente que el kevlar! El único inconveniente era que resultaba complicada producirlas en masa. Sin embargo, ese problema desaparecería una vez que accedieran al Refugio 79. Una vez que obtuvieran los permisos, no sería un problema. Con suficientes dispositivos de control mental, sin mencionar usar sus pieles para hacer mochilas… ¡incluso podrían crear un ejército de caballeros Garras de la Muerte! Mientras los jugadores seguían limpiando el campo de batalla, un rostro familiar se acercó tranquilamente: Batalla. Tras solicitar apoyo de artillería a la Legión, había permanecido observando desde lejos y ahora que todo había terminado, por fin le tocaba intervenir. “Maldita sea, ¿cuánta gente murió?” – preguntó, al ver la calle ensangrentada y como Remo arrastraba el cuerpo hacia un lado de la calle. “No los he contado, alrededor de un centenar… ¿por qué?” – respondió Remo, sin preocuparse demasiado. “Nada en especial, pero estoy algo impresionado.” – dijo Batalla. – “Sus bajas son tan altas como siempre…” Remo puso una sonrisa. “Ah… somos un poco impulsivos. Pero no te preocupes, mientras ganemos, no hay nada de qué quejarse.” Los jugadores centrados en la supervivencia no se unirían a la Legión de la Muerte, del mismo modo que un amante de la carne no iría a un vegetariano. Aunque los jugadores de la Legión de la Muerte generalmente no tenían niveles altos, con solo unos pocos jugadores de primer nivel alcanzando el nivel 20, sus habilidades en guerra urbana habían sido muy elogiadas por el Comandante Agua de Manantial. Hasta en la vida real, los miembros de esta legión serían sin duda considerados un grupo de expertos en guerra urbana. Sus instintos de combate se habían perfeccionado a través de innumerables muertes, algo que no se podía cuantificar con puntos de atributo. Por eso, a pesar de su menor nivel, nadie dudaba de su destreza en combate. “¿Dónde está la cabeza?” – preguntó Batalla, extendiendo la mano. “No te preocupes, la guardamos para ti.” – dijo Remo señalando un contenedor junto a la carretera, donde se encontraban un saco de arpillera con la cabeza de Yong. La cabeza de la Garra de la Muerte era comparable a una vaca pequeña. Incluso después de ser desangrada, pesaba al menos 100 kilogramos. Batalla se acercó, desató la cuerda de cáñamo y miró dentro. “Nada mal, nada mal. ¡Nada como conseguir lo que buscas sin esfuerzo!” – dijo, satisfecho. “Tendrás que pensar en cómo llevártelo tu solo. No te ayudaremos.” – dijo Remo con una sonrisa. – “Por cierto, ¿esta cabeza podrá ganarte el puesto de centurión?” “Seguro que sí.” – respondió Batalla, soltando una risita. ¡Más que un simple centurión! ¡También había otras recompensas! El único inconveniente es que la recompensa por la misión se pagaba con dinares. Actualmente, no existía un tipo de cambio oficial entre dinares y monedas de plata, aunque era problema que se crease algún cambio estable después de que se abriera el mapa de la Legión. “¿Y tu equipo?” – preguntó Remo. “¿A esos? Los dejé a mitad de camino… Es agotador inventar historias para ellos.” – dijo Batalla con los ojos brillantes. – “¿Por qué no volvéis conmigo? Puedo decir que también sois de la Calle Bett.” “Tanta gente… ¿crees que los PNJs son idiotas?” – preguntó Remo, poniendo los ojos en blanco. – “Ve con calma. Mañana enviaré a alguien a evaluar la situación. Si todo va bien, mandaré más.” “De acuerdo, entonces no perderé más tiempo aquí.” Levantando la cabeza de la Garra de la Muerte sobre su hombro, Batalla se despidió y se giró para adentrarse en la niebla que empezaba a disiparse. “Vamos. Es hora de retirarse.” – gritó Remo a sus compañeros, observando el campo de batalla despejado. “¿Adónde vamos?” – dijo Gran Deudor, acercándose. Ya había recogido su equipo. “Vamos primero a Xiangling.” – decidió Remo. Antes de que se disipase la niebla, necesitaban encontrar un lugar donde guardar el botín para que Batalla pudiera mostrar el campo de batalla. Si la nave viera los cuerpos y caótico espectáculo que tenían delante, ni siquiera Batalla podría explicar cómo consiguió la cabeza de la bestia…
* * *
Calle de Xiangling. En el patio central de la biblioteca municipal, hileras de cuerpos de Garras de la Muerte estaba cuidadosamente dispuestas, incluyendo al decapitado Yong. Era, básicamente, una reunión familiar. Wu Tao y Wang Xu, estaban atónitos. Y no eran los únicos. Todos los supervivientes de Xiangling no pudieron evitar contener la respiración mientras miraban con los ojos muy abiertos los cadáveres. ¡17 Garras de la Muerte! ¡Incluso estaba ese monstruo de dos pisos! Al contemplar a la criatura sin cabeza, Wu Tao, que había permanecido en silencio durante un buen rato, tragó saliva. “Esa Garra de la Muerte… ¿está muerta?” – dijo con dificultad. Sabiendo a cuál se refería, SiSi, que estaba viendo la máquina virtual, asintió con indiferencia. “Oh, bien muerto.” Ahora estaba empapada de sangre de pies a cabeza, lo que hacía que su figura fuera de un color rojo intenso espantoso. Cuando regresó, incluso asustó a los niños del asentamiento. Los supervivientes a su alrededor intercambiaron miradas, con expresiones complejas en sus rostros. “Muerto… está muerto…” – Wu Tao suspiró, con el rostro triste. – “La Legión probablemente volverá…” Jamás imaginó que ese monstruo devorador de hombres se convertiría en su ángel guardián, protegiendo al pueblo para siempre. Sin embargo, había fantaseado con que los salvajes soldados se sentirían intimidados por la presencia de la bestia y no se atreverían a volver a molestarlos. “Este lugar pronto se convertirá en un campo de batalla, te sugiero que te marches lo antes posible.” – susurró Pasta de Sésamo, sintiendo cierta culpa. “¡Así es!” – Tail asintió con rostro serio. – “Puedes ir a Ciudad del Amanecer. ¡La gente allí es muy amable! ¡El respetado Administrador te recibirá!” “¿Ah sí? Gracias por su amabilidad.” – Wu Tao suspiró, preocupado. – “Pero este es nuestro hogar, hemos vivido aquí durante más de un siglo… y ahora de repente quieren que nos vayamos…” “En realidad, hay otra manera…” – dijo de repente SiSi, que había estado trasteando con su máquina virtual todo el tiempo. Aunque le asustaba un poco esa loca cubierta de sangre, la intuición de Wu le decía que tal vez sería una buena idea. Así que, armándose de valor, preguntó forzando una sonrisa. “Ti… ¿Tienes alguna idea?” “Hemos desalojado varios edificios del Refugio 79. Suficientes para albergar a 200 o 300 personas. Si de verdad no quieres abandonar este lugar, puedes esconderte allí temporalmente y regresar cuando acabe la guerra.” “Cierto, ¡puedes esconderte en el Refugio 79!” – Tail asintió, mientras se acariciaba la barbilla. – “De todas formas, probablemente construiremos un nuevo asentamiento aquí. Quizás no sea necesario mudarte a Ciudad del Amanecer.” “Pero… no tenemos acceso al Refugio 79…” – dudó Pasta de Sésamo. Al oír eso, una extraña sonrisa apareció en el rostro ensangrentado de SiSi. “Eh, sobre eso, justo iba a decir… Aunque no sé qué está pasando, parece que he obtenido algunos de los permisos de ese tipo…” Mientras hablaba, enseñó su máquina virtual. En la pantalla se veía la imagen de vigilancia de una de las habitaciones del Refugio 79, y en un rincón de la habitación yacía un cuerpo con la cabeza destrozada. Conocía ese cuerpo, era el suyo…


JDR - Capítulo 392

Capítulo 392

Baño de sangre en la niebla.
Traducido por Tars
Corregido por Noe
Editado por AMarauder

“¿Guau? ¿El Gran Dios Ciervo?” – exclamó Tail con el auricular colgando de su oreja, mientras caminaba por el pasillo del área donde se almacenaba el suero. En ese momento, Bollito y Pasta de Sésamo también revelaron su sorpresa, aunque la conmoción en el rostro del oso blanco gigante no fue tan evidente. Como Remo había mantenido el micrófono encendido y la señal no estaba bloqueada, los subtítulos traducidos se sincronizaron rápidamente y se transmitieron a todas las máquinas virtuales cercanas. La Legión de Caballeros del Oso Blanco no era la única. Los miembros de la Legión de la Muerte también pudieron leer lo que estaba sucediendo. Todos los jugadores activos de la zona experimentaron la historia desencadenada por Golpe de Remo. “Con razón… No es de extrañar que ese tipo dijera que la mitad del caos en esta tierra provenía de este lugar…” – murmuró Bollito. Mediante la ingeniería genética, habían acelerado artificialmente el proceso de selección natural, cultivando mutantes que superaban con creces la fuerza de los humanos… Y los mutantes no habían sido los únicos afectados, hasta los humanos formaron parte de los experimentos, transformando los genes de los depredadores… No todos eran descendientes de los clones creados a partir de los experimentos del Refugio 79, pero una parte de ellos claramente incorporaban genes que se habían originado en este refugio. Poseían físicos robustos, órganos con un desarrollo anormal, y podían mostrar rasgos que eran más características de bestias bajo ciertas circunstancias… No era un despertar. En cambio… “Contaminación genética…” – murmuró Pasta de Sésamo, mientras se aferraba a la radio. “Un momento. La Madre de las Garras de la Muerte ha dicho que era la administradora del Refugio 79… ¿Entonces quién es el tipo de la radio?” – gritó Tail, al darse cuenta de algo. “¿Emperador?” – preguntó Bollito. “¿Pero ese plan no había sido un fracaso?” – murmuró Tail, ladeando la cabeza. Pasta de Sésamo reflexionó un momento antes de hablar. “Tal vez... Quizá el administrador del Refugio 79 pensó que era un fracaso, pero… ¿algunos no creen que hubiera fracasado? Después de todo, ¿no ha dicho la Madre de las Garras de la Muerte que algunos de los sujetos escaparon al exterior…?” En cuanto a los resultados, no lograron crear un Emperador inmortal y moralmente intachable, pero si consiguieron algo. Lograron superar el límite de 23 pares de cromosomas, trasplantando la conciencia humana a un ser más poderoso y, por lo tanto, rompiendo los límites de las capacidades de la humanidad. Eso era también lo que querían decir con poseer un poder que trascendía su forma de vida. El hombre que decía ser Yong obviamente creía de todo corazón que el experimento había sido un éxito. No solo abrazó plenamente la evolución, sino que también aceptó plenamente su yo actual, considerándose a sí mismo la forma definitiva del experimento del Refugio 79. Todos pensaron inmediatamente en la Garra de la Muerte que estaba fuera de la biblioteca. Un monstruo que consideraba al Valle Afortunado como su territorio, manteniendo a los supervivientes confinados en la biblioteca para proteger los restos de la civilización de antes de la guerra y la entrada al Refugio 79. De camino a la zona de investigación, habían ido descubriendo cadáveres de mercenarios y cazarrecompensas. Y a juzgar por su vestimenta y sus armas, era evidente que no pertenecían a este lugar, sino que eran vagabundos del páramo. Evidentemente, no habían sido el primer grupo de supervivientes engañados para que entrasen en la biblioteca, ni los primeros en ayudar a ese tipo a conseguir el suero. Al unir todas las pistas, finalmente salió a la luz la verdad. “Con razón depende de otros para conseguir el suero… Con su cuerpo, es evidente que no puede entrar.” –murmuró Bollito para sí misma con una expresión de comprensión. Todo el refugio había sido diseñado exclusivamente para ser habitado por humanos; no había pasillos ni habitaciones preparadas para el tamaño de una Garra de la Muerte. La Madre de las Garras de la Muerte, que se hacía llamar el Gran Dios Ciervo, era el mejor ejemplo. Tras alcanzar tal magnitud, solo podía permanecer inmóvil dentro del refugio. Ni siquiera podía obtener alimento por sí misma, sino que dependía de sus crías más pequeñas para que la ayudasen… Era realmente complicado decir quien criaba a quien. Por alguna razón, a Bollito le vino a la mente de repente una imagen desagradable, pero rápidamente sacudió la cabeza para alejarla de su mente. “Pero… ¿el administrador no sigue vivo? ¿Cómo obtuvo privilegios de administrador?” – dijo Tail frunciendo ceño y acariciándose la barbilla. Pasta de Sésamo negó con la cabeza. “No lo sé. Tal vez fue engañado, coaccionado o hay involucrado algún otro mecanismo en la transferencia de privilegios de un administrador que no comprendemos… Sea cual sea el método, obviamente logró escapar de la bóveda tras obtener acceso a la puerta del refugio.” Y no solo consiguió tener el control sobre su jaula, también obtuvo autoridad sobre todas las habitaciones, desde el área de investigación hasta la puerta principal del refugio. La autoridad del albergue parecía estar fragmentada y no completamente en manos de un solo administrador. Tras una pausa, Pasta de Sésamo miró la bóveda que contenía las muestras de suero con una expresión compleja. “Incluso tengo la sensación de que tal vez el experimento nunca terminó. La selección natural continúa. Nosotros… y esos mercenarios que murieron hace mucho tiempo, todos somos parte del experimento. Y la razón por la que el señor Yong desea desesperadamente este suero no es solo porque lo necesita para prolongar su vida, sino también porque quiere utilizar los resultados experimentales que hay aquí… Quiere volverse más poderoso usando el suero creado tras la culminación de numerosos hallazgos experimentales…” “Sss… Es realmente posible.” – dijo Bollito. “¡Guau!” – Los ojos de Tail brillaron. – “¡Impresionante! Pasta de Sésamo, ¿eres detective en la vida real?” Bajo la mirada de dos pares de ojos brillantes, las mejillas de Pasta de Sésamo se enrojecieron ligeramente y sus orejas de gato se movieron tímidamente. “Yo, yo… Solo soy una profesora común y corriente.” Había muchísimas pistas. Cualquiera persona normal habría podido atar cabos… De pie junto a la puerta del laboratorio, dos humanos y un oso conversaban abiertamente sobre lo sucedido. Aunque la radio estaba en brazos de Pasta de Sésamo, el Sr. Yong no podía entender lo que decían debido a la barrera del idioma. Además, la voz de la radio había desaparecido hacía rato. Ni siquiera se oía el tintineo del metal. “¿Qué hacemos ahora? ¿Debemos sacar el suero?” – preguntó Tail mientras se acariciaba la barbilla. “Esa Garra de la Muerte de dos pisos de altura definitivamente nos está esperando afuera… Ahuyentó al equipo de 100 hombres de la Legión, así que probablemente estaríamos en problemas si lo sacamos ahora.” – murmuró Bollito. Esa criatura era prácticamente inmortal. Incluso tras ser alcanzado por un cañón de artillería de 100mm, podía moverse con agilidad. Gracias a su poderosa capacidad regenerativa y resistencia podía vivir tras ser acribillado a balazos en la cabeza. En ese momento, los ojos de Pasta de Sésamo parpadearon. “Tengo una idea…” Tail ni siquiera preguntó antes de levantar el pulgar. “¡Oh! ¡Hagámoslo!” Bollito miró a Tail como si estuviera mirando a una idiota. “¿……?”
* * *
El laboratorio contenía una caja entera de suero: 26 viales en total. Aparentemente habían sido producidos por algún tipo de equipo automatizado. Tal y como había intuido Pasta de Sésamo, las instalaciones experimentales seguían en funcionamiento y habían estado operando de acuerdo con los procedimientos experimentales preestablecidos durante casi un siglo. Gracias a la observación de todos los sucesos por parte de los modelos inteligentes, se seleccionarían muestras genéticas de las especies que hubieran resultado vencedoras en la evolución y se incorporarían al siguiente lote del suero que inducía la mutación. A través de la conversación con el administrador del Refugio 79, los jugadores se enteraron del propósito de este suero. No estaban destinadas a revertir las mutaciones que ya se habían producido, sino a permitir que aquellos individuos que habían mutado continuaran evolucionando en direcciones más extremas, adaptándose mejor al entorno y dando origen a seres aterradores que superaban la imaginación. Y ese sería… ¡El Rey de las Garras de la Muerte! En Wasteland Online, los perezosos de los desarrolladores nunca se habían molestado en poner nombre a sus jefes. Por lo tanto, los jugadores solo podían inventarse un nombre por sí mismos. Al segundo siguiente… Una idea descabellada apareció en la mente de Gran Deudor. “Oye… ¿Y si le damos a Basura una dosis de esto?” Tambor de Lavadora se quedó perplejo. “No lo sé, ¿lo engañamos para que venga a probarlo?” “¡Buena idea! ¡Lo llamaré por el foro!” – gritó Obrero emocionado. “Tenemos el suero… debemos retirarnos.” – dijo Remo, tosiendo levemente y dándoles una palmadita en el hombro. Tras obtener el suero, los jugadores se retiraron gradualmente del Refugio 79 y regresaron a la biblioteca ubicada en el número 79 de la Calle Xiangling. Tras colocar la radio sobre la mesa, Tail, Bollito y Pasta de Sésamo se miraron. Se aclararon la garganta con fuerza y, con expresión seria, la encendieron. Era como si estuvieran realizando una ceremonia religiosa. “Estimado Sr. Yong, ¡hemos obtenido el suero con éxito!” Tras un breve estallido de estática, una voz ronca y grave sonó por la radio. “¿De verdad?” Aunque la voz sonaba cansada, no pudo ocultar la leve expresión de sorpresa que emanaba por la radio. “¡Sí! De verdad, ¡en serio!” – respondió Tail enérgicamente y con entusiasmo. – “Por cierto, ¿cómo debemos usarlo? ¿Simplemente capturamos un mutante y se lo inyectamos?” “Ejem… por supuesto que no… Este suero solo funciona contra las Garras de la Muerte.” – dijo Yong rápidamente. Parecía preocupado por si desperdiciaban el suero. “¿Ah? Ya veo.” – Tail mostró una expresión de decepción, como si Yong pudiera verla. – “Pero… ¿cómo capturamos a una?” “Garra de la Muerte… Son difíciles de manejar, pero no te preocupes. Conozco a un experto en la materia que puede lograr que las Garras de la Muerte salvajes se comporten y acepten el tratamiento sin problemas.” – explicó la voz pacientemente. “Pero, si reviertes las mutaciones que ya han ocurrido… ¿Esos animales degenerados no serán rápidamente eliminados por la selección natural? ¿Cómo puedes asegurar que sus rasgos se transmitan?” – intervino de repente Pasta de Sésamo, pensativa. “No te preocupes, el cambio no ocurrirá de inmediato, sino que se irá acumulando gradualmente a través de la herencia genética… Será un proceso lento.” Al parecer incapaz de seguir inventando mentiras, el señor Yong dio por terminada la conversación abruptamente. “La tecnología involucrada es demasiado compleja. No es algo que se pueda explicar en pocas palabras… No necesitas entenderlo, solo haz lo que te digo. Por favor, hazlo por el bien de las personas que aún viven en este mundo.” Era la misma frase otra vez… Tail, Pasta de Sésamo y Bollito intercambiaron miradas. Aunque era la misma frase, claramente notaron un cambio en su actitud. Ahora que sabía que el suero había sido sustraído del refugio, no se molestó en inventar una excusa. Quizás, desde su punto de vista, arrebatarles esa caja de suero no era una tarea complicada. Sin embargo, tal vez considerando el riesgo de que el suero se dañara, aún intentaba engañarlas para que se lo dieran. Si SiSi no hubiera subido el diario completo al foro, es posible que realmente no se hubieran enterado de nada… Tail parpadeó dos veces antes de preguntar. “¡Oh, no hay problema! ¿Qué deberíamos hacer?” “Te daré unas coordenadas… Allí podrás encontrar a la persona que mencioné. Él te dirá cómo usar ese suero.” – continuó la voz de la radio. “¿Ahora?” – preguntó Tail emocionada, recordando el plan mencionado por Pasta de Sésamo. “Por supuesto que ahora no. Mi amigo no quiere arriesgarse a que lo descubra ese dirigible. Esperemos a pasado mañana.” – respondió Yong, pacientemente. – “Habrá niebla por la mañana… Llévenle el suero en ese momento.”
* * *
Tras enterarse de que el suero había sido sacado con éxito del refugio, el señor Yong dejó de tener prisa y dejó de insistir. Pasaron rápidamente 2 días. A la hora acordada, la Legión de Caballeros del Oso Blanco llevó el suero al lugar designado siguiendo las instrucciones del Sr. Yong. Sin embargo, para su sorpresa, lo que les esperaba allí no era un humano, sino una Garra de la Muerte que acababa de superar su fase juvenil. Le habían arrancado las extremidades por completo y solo le quedaba la mitad de la cola. Yacía postrado en el suelo, su respiración entrecortada sonaba como un lamento. Tail apretó instintivamente el agarre de su rifle de asalto, levantando la boca del cañón para apuntar a la criatura salvaje. Pero justo en ese momento, la radio que Sésamo llevaba en brazos volvió a sonar. “No te preocupes, ese tipo es inofensivo. Ahora que está así, ya no tiene fuerzas para morderte…” Acompañada de una risa repugnante, esa voz ya no ocultaba su excitación y crueldad. Fingiendo no notar nada extraño, Pasta de Sésamo respiró hondo el aire frío que la rodeaba. “¿Dónde está tu amigo?” “¿El…? No pudo venir por algunos problemas, pero no importa. Con que estés es suficiente.” – dijo Yong con desdén y alegría. Como esperaba, era mucho más fácil engañar a los residentes de un refugio que a esos astutos supervivientes del páramo. Anteriormente, para atraer a los mercenarios y cazarrecompensas al refugio con el fin de recuperar el suero, había recurrido al secuestro, a las amenazas de muerte y a las promesas de beneficios. Ahora… Todo lo que tuvo que usar fue la excusa de salvar el mundo. Esperar salvarlo con unos pocos viales de suero… Solo los residentes de un refugio creerían semejante cuento de hadas. “¿Y ahora qué? ¿Qué necesitas que hagamos?” – preguntó Pasta de sésamo con tono serio. “Mm… Déjame pensar. Primero, lleva la caja hasta allí, luego saca el suero de la esquina superior izquierda. Puedes inyectárselo en cualquier parte de la bestia.” Las agujas comunes no podían perforar las escamas de una Garra de la Muerte. Sin embargo, la criatura herida que yacía ante ellos era diferente. A esa pobre criatura le habían sacado los ojos, le habían arrancado las extremidades y la cola a mordiscos, y apenas le quedaba vida. Cada respiración que daba era como una vela al viento, como si fuera a exhalar su último aliento en cualquier momento. Evidentemente, el señor Yong no confiaba plenamente en ellos. Quizás la facilidad con la que podía obtener el suero lo había vuelto receloso, así que trajo a una pequeña criatura que había conseguido quien sabe dónde como prueba. Sin embargo… Tail y los demás nunca pensaron en usar veneno. Dada la resistencia y capacidades regenerativas de una Garra de la Muerte, probablemente una dosis nunca sería lo suficientemente poderosa como para matarlo instantáneamente. “Lo haré…” Dirigiendo una mirada decidida a Tail y Bollito, Pasta de Sésamo fingió no darse cuenta y dejó la radio en el suelo. Lentamente, llevó la caja hacia adelante. Tomó un suero de la caja plateada y lo apuntó al hombro ensangrentado. Armándose de valor, hundió la aguja en el cuerpo. Al presionar la jeringa hacia abajo, un grito ronco surgió de los labios de la Garra de la Muerte que yacía en el suelo. Tras ser inyectada, la Garra de la Muerte se levantó repentinamente del suelo como si hubiera recibido una descarga eléctrica. Luego, perdió el equilibrio y se desplomó. Como un último destello de vida antes de morir, se retorció en el suelo de dolor, salpicando sangre por todas partes. En menos de un minuto, se puso rígida y se acurrucó formando una bola. Dejó de respirar y su corazón se detuvo. Al presenciar la sangrienta escena ante ella, el corazón de Pasta de Sésamo se aceleró y no pudo evitar retroceder asustada. “Qué… ¿qué acaba de pasar?” “Ja, ja, ja… No es nada. Muy bien hecho.” Tras hablar, el señor Yong guardó silencio. La voz dejó de oírse en la radio. Casi al mismo tiempo, una figura imponente emergió de la niebla matutina. Su cuerpo estaba cubierto de cadenas y se acercaba con paso pesados y firmes. Sintiendo una presión abrumadora, los miembros de la Legión de Caballeros del Oso Blanco miraron a la criatura con los ojos muy abiertos. “¡OH, DIOS MÍO! ¡Es una Basurilla gigante!” – murmuró Tail, mirando con cautela hacia los rascacielos antes de desviar rápidamente la mirada. De pie junto a ella, Bollito estaba nerviosa y alerta, adoptando una postura defensiva. “¿Es esta otra especie femenina?” “¿Eh? ¿Cómo sabes que es hembra?” – Tail la miró asustada. El rostro de Bollito se sonrojó levemente. “Compruébalo tú misma…” La enorme Garra de la Muerte de dos pisos de altura ignoró su recelo, limitándose a mirarla con desdén. “No todos los seres pueden soportar la gracia de la evolución… Ese pequeño ya había agotado todo su potencial. Es normal que muera.” – dijo en el idioma de la Federación. Al instante siguiente, la gigantesca Garra de la Muerte observó a las chicas que estaban en medio de la calle. Una sonrisa se dibujó en sus labios. “No se asusten… No les haré daño; después de todo, me han hecho un gran favor.” Pasta de sésamo tragó saliva. “Eres… ¿Yong?” – dijo con tono tembloroso. Aunque ya se lo imaginaba, ver hablar a una criatura tan grande todavía le parecía increíble. “Pareces sorprendida.” – dijo Yong. Satisfecho con la expresión de la chica gato, la Garra de la Muerte parecía demasiado perezoso para inventar excusas más elaboradas. – “Ahora, ayúdame a inyectar el suero. Después, necesitaré tu ayuda con una cosa más: tienes que matar a esa bestia en el Refugio 79. Está justo debajo de la habitación de la entrada al área de investigación… Te pagaré después.” Aún no poseía la plena autoridad del refugio. Una parte seguía en manos del verdadero administrador del Refugio 79. Solo matando a la Madre de las Garras de la Muerte podría obtener autoridad completa y poseer el control absoluto sobre cada rincón del Refugio 79. “Y la recompensa es…” – murmuró Pasta de Sésamo, mirando a ese gigante. “Evolución.” – respondió con naturalidad, mientras ponía una sonrisa. El aliento que salía de sus fosas nasales hacía que las hierbas que sobresalían entre el pavimento se balancearan de un lado a otro. – “¿No quieres ser como yo? Poseer un poder extraordinario. Conservarás tu propia voluntad y te convertirás en el ser más poderoso de este planeta. Incluso podrías crear tu propia especie, convirtiéndote en su ancestro fundador…” Pasta de Sésamo permaneció en silencio, con el rostro rígido. De pie no muy lejos, Tail se estremeció de repente. “Eh, lo siento… sigo pensando que los osos son más lindos.” Bollito también asintió levemente. “Mm… de repente siento que ser un oso no está tan mal.” Siguiendo la fórmula típica de los juegos de rol, ahora debería haber una escena cinemática y su decisión conduciría a una bifurcación en la historia. Si optasen por la evolución, podrían embarcarse en una trama principal completamente diferente. Sin embargo, dado que el juego aún estaba en fase beta, empezar una misión secundaria incompleta podría terminar con su expulsión debido a un error… “¿Cómo debo inyectártelo?” – preguntó con cautela Pasta de Sésamo. – “La aguja… no creo que pueda penetrar tus escamas.” “Es sencillo.” Complacido con la actitud sumisa de la muchacha, bajó ligeramente su imponente cabeza y se acercó. Entonces, abrió lentamente su enorme mandíbula. Un hedor inundó el aire; era evidente que no se había cepillado los dientes desde que se había convertido en mutante. Al ver la lengua bífida retorciéndose y los capilares palpitantes, Pasta de Sésamo sintió como un escalofrío le recorría la espalda mientras se aferraba al suero, como si se le hubiera congelado la sangre. Sin embargo… No habría mejor oportunidad. En el instante en que el señor Yong bajó la guardia, sacó dos granadas de mecha corta y se las arrojó en la boca. Al notar algo en su boca, las pupilas del señor Yong se dilataron por la sorpresa y el miedo. Sin esperar a ver la explosión, Pasta de Sésamo se agachó ágilmente junto a un coche abandonado. Casi simultáneamente, resonó una fuerte explosión en el aire. Saltaron trozos de carne y dientes rotos que ardían contra las paredes y los coches destrozados que bordeaban la calle. Pasta de Sésamo asomó la cabeza con cautela tras su cobertura. Se encontró una cabeza enorme, semejante a la madera podrida. Tenía la mandíbula destrozada y la sangre brotaba a borbotones… “¿Funcionó?” Un destello de emoción brilló en sus ojos, pero se desvaneció al instante, reemplazado por una expresión sombría cuando el enorme cuerpo comenzó a moverse. Las heridas ensangrentadas comenzaron a sanar a una velocidad asombrosa, como si multitud de lombrices se estuvieran retorciendo por su cuerpo. Aunque había considerado que acabar con un jefe de este nivel con solo dos granadas era una ilusión, lo que no esperaba era que la velocidad de su recuperación superase por completo su comprensión. Incluso después de sufrir una herida mortal en la cabeza, con metralla incrustada en el cráneo, se recuperó por completo. Ni siquiera tuvieron tiempo de atacar… ‘¿Este tipo sigue siendo una forma de vida basada en el carbono?’ “Muy bien…” Mientras la herida se cerraba por completo, Yong sacudió suavemente la cabeza. Con las cadenas que lo rodeaban tintineando, se giró hacia Pasta de Sésamo, que se escondía detrás de un coche viejo. “El camino a la trascendencia está ante ti. Te di una oportunidad, pero tontamente la rechazaste…” – dijo con tono lento y pausado mientras extendía sus garras. Medían medio metro de largo y se curvaban como cinco guadañas. Una palpable intención asesina atravesó la espesa niebla matutina, envolviendo al instante toda la calle. Al mismo tiempo, se oyeron gritos estridentes a lo lejos: los gritos de las Garras de la Muerte. Como la mayoría de jefes de ese nivel… poseía la capacidad de invocar secuaces. Yong claramente no había venido solo. Su guarida estaba cerca y era evidente que los de su especie habitaban por los alrededores. “Os mataré de la manera más brutal… ¡Junto a todos los de tu especie! Adi…” Antes de que pudiera terminar de hablar, un destello de luz apareció entre la niebla, seguido de un estruendo ensordecedor de artillería. Un proyectil incendiario perforante de 37mm, disparado desde una lanza pesada, recorrió más de un kilómetro y se estrelló contra la espalda de la Garra de la Muerte. El enorme cuerpo se sacudió como si hubiera recibido una fuerte patada en la espalda. Emitió un aullido de dolor mientras Tail alzaba el puño con entusiasmo. “¡Guau! ¡Buen tiro!” La visibilidad era de menos de 100 metros. Sin embargo, ¡un disparo calculado a partir de sus coordenadas realmente dio en el blanco con precisión! Era una pena que no hubiera dado en ningún punto vital… Con un leve jadeo, sonó una voz tranquila a través del auricular. “Plan B…” “¡Moveos!”


domingo, 2 de agosto de 2026

Lell2 - Capítulo 032

Capítulo 032

Traducido por Tars
Corregido por Noe
Editado por Noe

Una etapa que nunca había superado nadie. Esperaba que fuera peligrosa, porque el destino nunca lo trataba bien. “Sin ojos ni brazo derecho…”

Esta es la peor situación.
Ya había vivido la experiencia de luchar en la oscuridad en el centro de entrenamiento para principiantes de Royal Road. Con decenas de marionetas de acero como enemigos. En ese momento, las marionetas se movían de acuerdo con ciertas reglas, y las chispas que se creaban cuando chocaban con sus espadas revelaban brevemente su forma, haciendo una gran diferencia. ‘Como se espera de la dificultad Infierno.’ “¡Rosar! La multitud está esperando. Ningún tonto apostará por ti, ¡así que ve y ten una muerte gloriosa!” – dijo el hombre con tono ronco, mientras Weed intentaba aclarar su situación. No se trataba de luchar, sino de montar un espectáculo. “Ni siquiera pienses en intentar pelear si no puedes ver. Si sobrevives, te cortaré el brazo izquierdo y te arrojaré a una pocilga.” Weed fue agarrado de la mano, obligándolo a caminar. Le daba ansiedad el poder encontrarse con un obstáculo al dar un paso. No podía ver era tan incómodo que ni siquiera se dio cuenta de que le faltaba un brazo. “Ven por aquí.” Era una voz débil y asustada.

El análisis de la voz revela que se trata de una niña. Aproximadamente unos 14 años. Según el análisis de los macrodatos, debería ser hermosa.
“No importa. ¿Cuál es la situación?” Weed no estaba sorprendido por no poder ver o no tener brazo derecho. Había experimentado todo tipo de dificultades en Royal Road y completado misiones en cadenas con una dificultad increíble. Había encontrado el secreto final de la escultura y derrotado al Culto de Embinyu que amenazaba la paz del Continente. Cada vez que superaba una crisis a través de sus esfuerzos, llegaba una crisis aún más grande como que el gremio Hermes unificase el Continente Central e invadiese el Norte con un ejército increíblemente poderoso. Hasta había tenido que soportar innumerables críticas injustas. Estaba acostumbrado a estar alerta en lugar de poder relajarse y estirar las piernas. “Supongo que ya tenemos suficientes malas noticias.” Sin embargo, calculó que evaluar con precisión la situación aumentaría sus posibilidades de supervivencia.

He cotejado toda la información relacionada con Roanoke en relación cona su situación.
Según los registros del Imperio de Delphiria, el duque Benhasmer vivió entre el 461 y el 423. Se dice que disfrutaba mucho de los juegos de gladiadores. La información parece ser precisa.
El nombre de Rosar no se menciona en ningún registro histórico.
“¿No hay datos sobre mí?”

Ninguno. Hasta donde sé, no existe.
La inteligencia artificial Versa trabajaba en todas partes para ayudar a Weed. Aunque el sistema principal de Abyss estaba aislado del mundo exterior y protegido por varias inteligencias artificiales, no permaneció inactiva.

Aseguro los datos de los jugadores a través del sistema de suministro de nutrición de las cápsulas.
Se había introducido una puerta trasera en el sistema de suministro nutricional para 100.000.000 de cápsulas. Para poder recibir los videos de las partidas y diversa información de los jugadores que hubieran iniciado sesión en Roanoke. Tenía a su disposición toda la información recopilada por los jugadores hasta este momento.

Transmisión en directo de Roanoke.
La transmisión en directo, que había sido iniciada por Abyss, también se utilizaba para observar las actividades de los jugadores. Por ejemplo, la razón por la que pudo comprobar que Pale había iniciado sesión fue a través de estas funciones. Aunque Versa era una inteligencia artificial y sabía muchísimo, todavía tenía sus limitaciones.

Mi base de datos solo contiene registros de lo que han leído o descubierto los jugadores. Todavía existen en Roanoke mucha información que no se ha revelado o que se ha perdido debido a la guerra o los incendios provocados.
Debí ser descartado por el duque.’ Incluso sin ninguna información, Weed podía adivinar aproximadamente cuál era la situación. Si se fijaba en las películas o telenovelas que había visto hasta ahora, este tipo de trama se desarrollaba todo el tiempo. Además, históricamente era común que quienes ostentaban el poder desechasen a sus subordinados cuando se volvían inútiles. “Arrojó al subordinado que había perdido ambos ojos y un brazo a la arena. Hasta es probable que los haya perdido a menos del duque.”

Su suposición es probablemente correcta. Parece que este duelo se va a producir en la arena… Por ahora, debemos sobrevivir.
Weed siguió caminando, siguiendo las indicaciones de la niña. Mientras caminaba a través de un pasadizo bastante largo con un piso hecho de piedras irregulares, sintió el calor del sol sobre su cuerpo junto al olor a sangre. Se avecinaba un combate peligroso. Como no podía ver, se sentía más tenso y concentrado de lo habitual. ¡Clang! ¡Clang! El familiar sonido del hierro al rojo vivo mientras se martillea. “Te falta un brazo y no puedes sostener una espada y un escudo al mismo tiempo. ¿Qué arma usarás antes de morir?” – dijo el hombre con voz ronca. Hasta ahora, la visión de Weed había estado cegada completamente, pero en ese momento apareció una ventana con un mensaje. ¡Ding!

Elige tu arma
No puedes usar tu equipo en el coliseo: solo podrás usar lo que te proporcionen.
Weed tenía que elegir un arma antes de entrar en la arena. Desde Royal Road no había muchas armas que no supiera manejar, pero ahora quería algo con lo que estuviera familiarizado. “Dame una espada.” “Mm. Aquí tienes.” Extendió la mano y agarró la espada que le ofrecían. Era bastante pesada, el mango estaba cubierto por cuero desgastado y el centro de gravedad estaba gravemente desplazado. Probablemente nadie querría dar una buena arma a alguien que estaba a punto de morir. La ropa que llevaba era áspera y estaba rasgada, dejando pasar una brisa fresca. Se encontraba en una situación en la que ni siquiera tenía una armadura para bloquear los ataques del oponente. “Mm…” “¿Qué pasa? ¿No te gusta la espada?” Weed reflexionó brevemente sobre la pregunta del herrero del coliseo, pero no parecía que pedir un arma mejor fuera a funcionar. Era complicado aumentar la intimidad cuando te consideraban un cadáver andante. Por eso hizo otra pregunta. “¿Contra quién tengo que pelear?” Planeaba luchar con todas sus fuerzas. Se encontraba en la prueba con dificultad Infierno y planeaba darlo todo, o incluso más si fuera necesario. “Cinco orcos. Te despedazarán.” “Ja… ¿Orcos?” Weed sintió que su tensión se aliviaba considerablemente. Quizás porque la quinta etapa acababa de comenzar, el enemigo era sencillo de derrotar. Por supuesto, no sé si otros jugadores se sentirían de la misma manera si estuvieran aquí. “En seguida vuelvo.” “Ja, ja, ja. Claro. Volverás como un cadáver. Pero espero que no vengas en pedazos.” La risa del herrero del coliseo era molesta. Weed siguió caminando con la chica, usando su espada como si fuera un bastón para comprobar el terreno. “¡Matadlo! ¡Matadlo!” “Ja, ja, ja. Es el único que va a morir.” “¿Una ganancia de 50 veces la apuesta? Ni, aunque fuera 10.000 veces apostaría mi dinero por ese tipo.” “Muere de una vez. No pagué una entrada para ver morir a escoria como tú.” “Es un cadáver andante. ¡Un cadáver!” Se podía escuchar a la gente y a los borrachos maldiciendo y gritando. “Ten cuidado.” La chica se marchó y, un momento después, se escuchó el sonido de una puerta de hierro que se cerraba. Weed simplemente esperó en silencio. Escuchó como otra puerta de hierro se abría en el lado opuesto. “¡Chwiiick!” “Humano. Pelea fácil. ¡Chwiiick!” “Te mataré. Te haré pedazos.” Los orcos avanzaron totalmente despreocupados. Una situación en la que se está enfadado por haber sido capturado.

A juzgar por la voz, su cuerpo pesa aproximadamente 150 kilos. Busqué en las base de datos de Roanoke, se estima que su nivel se encuentra entre el 20 y el 30.
Aunque no pudiera verlos, eran enemigos que podía derrotar. ¡Ding!

Nueva misión: ¡Derrota a los orcos!
Aunque estás ciego y te falta el brazo derecho, debes derrotar a los orcos si quieres sobrevivir.
Si el público responde con entusiasmo, se otorgarán cómo recompensas puntos de estadísticas de fuerza y agilidad o puntos de leyenda.
Dificultad: B.
Una pequeña misión dentro de la dificultad Infierno. Desde la perspectiva de Weed, era la primera vez que una misión de dificultad B le resultaba tan sencilla. “Acepto.”

Has aceptado la misión.
Aunque llevaba poco tiempo, no sentía que fuera complicado. ‘Los orcos no saben luchar.’ Si has llegado hasta aquí, aunque seas otro jugador diferente, debías tener algunas habilidades de ataque decentes. ‘Aunque no pueda ver, si activo mis habilidades en el momento adecuado, puedo derrotar con facilidad a un orco.’ Sin embargo, ese juicio se basaba únicamente en la decisión de Weed. ‘¿En esta dificultad solo me piden usar mis habilidades?’ Una etapa en la que debías luchar combinando bien tus habilidades. Como no podía ver, tenía que usar todos sus sentidos y concentración. La clave era ser capaz de sentir el mejor momento en el que activar la habilidad. También debía tener en cuenta que era vulnerable a ataques a distancia con arcos o hachas. Su poder de combate se había reducido a la mitad. ‘¿Por eso me permitieron aprender habilidades en la cuarta etapa? Son muy amables.’ Tenía la sensación de que Roanoke era un lugar mejor de lo que esperaba. ‘Primero debo adaptarme a luchar estando ciego.’ “¿Un humano ciego?” Un orco atacó de frente. Su oponente tenía una mirada de indiferencia porque no tenía ojos. Weed calculó la distancia y la ubicación del orco a través del sonido del viento. ‘Sabiendo la forma en que atacan los orcos… correrá hacia mí y me golpeará balanceando su alabarda. Probablemente me está subestimando.’ Un cálculo en el que el margen de error era inmenso. Lo más adecuado era usar el Muro de Espadas que había aprendido en la cuarta etapa, junto a la Danza de espadas que había aprendido del cangrejo que portaba una espada. Esa combinación de habilidades crearía una situación propicia para la victoria. ‘No hay nada mejor que un buen cangrejo.’ Sin embargo, sintió curiosidad. ‘¿Hasta dónde puedo luchar con los ojos cerrados? ¿En algún momento se volverá peligroso? ¿El cuerpo Rodoiano vale para algo? Supongo que debería comprobarlo con un oponente débil.’ Weed calculó mentalmente la distancia que lo separaba del oponente y esperó al momento en que el orco hiciera ruido al comenzar a correr hacia él. Una vibración que sacudiría el suelo. Blam Los orcos no saben cómo ocultar sus movimientos. 20 metros, 15, 10, 8, 5… ‘Ahora.’ En el momento en que el orco balanceó su alabarda, dio 3 o 4 pasos hacia atrás. El arma levantó una ráfaga de viento. ¡Zaaas! Blandiendo la espada con la rapidez de un rayo, partió el cuerpo del orco en dos.

El guerrero orco Devchi ha perdido la vida de un solo golpe.
¡La espada te ha salvado la vida cortando el vientre y la columna vertebral del orco!

Has ganado puntos de experiencia.
Weed quedó empapado de sangre caliente, maloliente y pegajosa. No sabía si era por el cuerpo Rodoiano, pero emanaba una tremenda fuerza de sus músculos. Y… “¡Ah!” “¡Uh!” “Devchi… Vamos a matar… ¿Agh?” “Desgarrar a ese humano. ¡Ugh!” Los gritos de los orcos se superpusieron casi simultáneamente. Sus ataques eran bastantes simples. Eran una raza que se lanzaba hacia el enemigo con ferocidad, por lo que jamás se mantenían a una distancia de seguridad razonable. ¡Eran muy amables por mandar estos orcos a la arena del coliseo! ‘El nivel de dificultad de la etapa Infierno estará… ¿estropeado?’ Por un instante, Weed estuvo preocupado.


viernes, 31 de julio de 2026

JDR - Capítulo 391

Capítulo 391

Abrazar la evolución.
Traducido por Tars
Corregido por Noe
Editado por AMarauder

“Lamento mucho lo de tu amiga… Desafortunadamente, solo heredé una autoridad parcial; de lo contrario, podría haberte ayudado a encontrarla.” La voz grave y ronca salió de la vieja radio como siempre, pero los jadeos intermitentes parecían añadir una nueva capa de dolor. Sin embargo, eso no era todo. Entre la estática, se escucharon algunos ruidos metálicos con más intensidad que antes. Según Yong, ocurrieron muchas cosas en la administración del Refugio 79 durante el traspaso de poder. Sumado al mal estado en que se encontraba el refugio desde hacía años, muchos de los sistemas de seguridad de las habitaciones fallaron. En resumen, el acceso no autorizado a zonas restringidas podía activar el sistema de alarma, provocando el bloqueo automático de las puertas. Tras haber estado desaparecida durante tanto tiempo sin dar noticias, el panorama parecía sombrío. Si no hubiera sido por la publicación que SiSi había hecho en el foro, la gente podría haber creído sus mentiras. “Dejemos de lado la situación de nuestra amiga por ahora… ¿De verdad estás bien?” – preguntó Pasta de Sésamo en voz baja, sosteniendo la radio. “Estoy bien… Se colaron algunos ratones en la oficina, pero ya me encargué de ellos.” El tono tenso de su voz no sonó muy convincente. Tras toser levemente un par de veces, pareció darse cuenta de algo. “Un momento, ¿a qué te refieres con dejar de lado la situación de nuestra amiga por ahora? ¿Has escuchado lo que acabo de decir? Puede que ya le haya ocurrido alguna desgracia…” “Lo hemos oído.” – dijo Tail, que había permanecido en silencio, con el rostro contraído por el dolor. ¡Incluso se le habían llenado los ojos de lágrimas! – “¡Echaremos de menos a SiSi!” “¡Yo también!” – exclamó Bollito, levantando la pata con semblante serio. Sin embargo, no parecían estar de luto. Era más bien como si estuvieran haciendo una promesa. Pasta de Sésamo parecía preocupada mientras asentía con una sonrisa amarga. “Yo… También echaré de menos a SiSi.” Estar desconectado durante 3 días era realmente duro. Sin embargo, decir que era triste… para nada. Si su mejor amiga se ausentaba durante varios días se sentiría un poco sola. Sin embargo, cada día, después de desconectarse, veía a SiSi actualizando frenéticamente el foro con los registros experimentales del Refugio 79, que había copiado del juego. En ese momento no sentía tristeza. Al contrario, tenía que esforzarse por reprimir la risa. “……” La estática se transmitía por la radio, y Pasta de Sésamo casi podía sentir la confusión y el mutismo que emanaban del Señor Yong. De repente sintió un poco de lástima por este PNJ. Era como si un maestro de Dragones y Mazmorras estuviera dirigiendo una partida de Hombre Lobo. Desempeñaba su papel con seriedad, habiéndose preparado bien la partida, pero era claramente imposible que esos problemáticos jugadores hiciesen lo mismo. ¡Especialmente cuando tenían la manera de hacer trampas! En ese profundo silencio, las tres llegaron al final del túnel, donde se encontraba la entrada al centro de investigación. El incesante tiroteo se había desvanecido, ya que la Legión de la Muerte había llevado la incursión a su fase final. El edificio que bloqueaba la zona de investigación se había transformado por completo en una guarida de Garras de la Muerte. Había escamas y excrementos esparcidos por todas partes. Antes de la llegada de los jugadores, el ecosistema de la Ciudad Subterránea del Refugio 79 había mantenido un equilibrio dinámico. Y, como depredadores alfa, ninguna criatura se había atrevido jamás a invadir la guarida de una Garra de la Muerte. Pero ahora, ese equilibrio se había roto. Los jugadores de tipo fuerza, ataviados con armaduras KV-1 con placas de acero soldadas, mantuvieron la primera línea con motosierras, impidiendo que las Garras de la Muerte los flanquearan. Los jugadores armados con rifles de asalto les seguían de cerca, y con su feroz potencia de fuego las suprimieron sin piedad. Las trayectorias de las balas anaranjadas se extendían a lo largo de los estrechos pasillos, formando una densa red que solo podían atravesar los gritos y rugidos de las bestias. Mientras, los jugadores de la retaguardia preparaban sus rifles de 20mm, esperando una oportunidad de disparar su munición perforante. Gracias a la perfecta coordinación de los jugadores, los papeles de cazador y presa se invirtieron por completo. “Amigos, ¡dadlo todo!” “¡Cargad!” “¡Genial!” “Oye, ¿podríamos pensar en un eslogan más ingenioso?” “¿Qué eslogan es mejor que ese?” “¿Algo que sea mejor que genial?” La sangre salpicó el pasillo, mezclada con el olor a quemado de la carne carbonizada y el penetrante olor a pólvora. Los jugadores exhaustos transportaban a los heridos de vuelta desde el frente, solo para ser reemplazados rápidamente por otra oleada de jóvenes puerros ansiosos. A tan solo veinte metros de la línea del frente, estaba sentado en el suelo un grupo que acababa de llegar para descansar. “Maldita sea… Casi me muero.” – maldijo Obrero mientras se vendaba dos profundas cicatrices que le habían dejado en el pecho. Casi llegaban al hueso. “¿Cuántas Garras de la Muerte hay?” – preguntó Tambor de Lavadora, secándose el sudor de la frente. “Quién sabe…” – murmuró Obrero. – “Pero por suerte, el espacio es estrecho. Esos monstruos grandes no pueden moverse libremente, lo que facilita la lucha. Si fuera como en otros juegos, donde los modelos pueden atravesar las paredes por fallos de colisión, ¡sería completamente imposible! Comparado con las Garras de la Muerte adultos, esas crías son más problemáticas.” Era completamente diferente a encontrarlos en campo abierto. Aquí, las Garras de la Muerte adultos eran presa fácil, mientras que los jóvenes eran mucho más peligrosos. Basándose en sus innumerables experiencias de caza, las bestias con múltiples patas podrían ser todavía más problemáticas en un escenario como este. Esos moluscos cubiertos de tentáculos eran increíblemente resistentes. Incluso si recibían un disparo de rifle en la cara, podían seguir saltando hacia adelante o arrastrándose. En cambio, los guerreros hexagonales como las Garras de la Muerte solo eran aptos para la lucha en campo abierto. Especialmente en las ciudades, donde había muchos lugares para resguardarse y para moverse. Una Garra de la Muerte adulto podía cazar moho mucilaginoso y era capaz de aniquilar escuadrones enteros de despertados… “Acabo de darme cuenta… Este lugar sería un excelente punto para criar monstruos.” – dijo de repente Gran Deudor mientras jadeaba sentado en el suelo. “¿Qué quieres decir?” – preguntó Obrero. “Solo un buen lugar para conseguir monstruos…” – explicó, pero al ver que el resto seguía confundido, respiró hondo y continuó. – “¿No venden dispositivos de interferencia mental en el punto de reaparición? Esos cacharros sirven para domesticar mutantes. Cuando nos encontramos con una Garra de la Muerte fuera no podemos usarlos… siempre escapan cuando están heridos. Aquí no hay ese problema. Es un pasillo, no tienen escapatoria… Je, je…” Todos los que estaban sentados a su alrededor se quedaron atónitos tras escuchar esa idea. “¡Mierda! ¿Crees que estás cazando Pokémon?” “Maldita sea… ¿Los de inteligencia van a resurgir?” “Buf. Esto es inhumano.” – suspiró Remo. – “Todas las secuencias genéticas reciben mejoras, excepto los de percepción… ¿Eso es justo?” “Es verdad. Desde que salió el dron Navaja, los de inteligencia se han vuelto ridículamente poderosos. El resto tenemos que lanzarnos al ataque con una pistola o un cuchillo, ¡pero ellos jamás pisan la primera línea! Su DPS es enorme.” – se quejó Tambor. “¡Nerféenlo!” Al ver a todos clamando por debilitar a los de su secuencia genética, Gran Deudor puso los ojos en blanco. “¿Tenéis la desfachatez de hablar? ¿Qué secuencia fue la más débil en la prueba alfa? Déjenme disfrutar en algunas versiones… ¿Es mucho pedir?” ¡Esos bastardos no querían verlo triunfar! “Por favor, debilítalo… ¡mi querido desarrollador!” – murmuró Obrero, mirando al techo. “¡@#%@!” Aunque solo era una broma, convertir este lugar en una base para criar Garras de la Muerte parecía bastante interesante. La estrategia basada en mascotas existía desde hacía mucho tiempo, pero nunca se había vuelto popular. Y la razón principal era el alto coste de criar una mascota. Además, si moría… no podía revivir. Criar una Garra de la Muerte no era tan rentable como conseguir que un jugador de fuerza subiera de nivel. Y no te sentías mal si moría, volverías a verlo en 3 días. Pero si existiera una fuente estable de monstruos poderosos que se pudieran domesticar… la historia sería diferente. Una Garra de la Muerte con sus propios instintos de combate era mucho más poderosa que un dron que requería control en tiempo real. Mientras los jugadores heridos en primera línea proponían ideas descabelladas, los miembros de la Legión de los Caballeros del Oso Blanco caminaban por un pasillo despejado. “Hola amigos, ¿cómo va la incursión?” – saludó Tail, montada sobre el lomo de Bollito. “Ya nos queda muy poco, deberíamos terminar para el mediodía. Seguro que antes de la noche” – respondió Remo, levantando la vista. “Nada mal. Nada mal.” – Tail asintió con satisfacción. – “¡Sigan así, chicos! En cuanto consigamos el suero, ¡se lo daremos a Bollito!” “¿Eh? Espera, ¿por qué debería beberlo?” “¿No quieres convertirte en humana? No te preocupes. Eres preciosa como osa, ¡seguro que serás una belleza deslumbrante cuando seas humana!” – respondió Tail, con los ojos brillantes. “¡Hasta puede que tengas el pelo blanco!” – interrumpió de repente un jugador, haciendo que Tambor escupiera el agua que estaba bebiendo. “¡Mierda! Ahora que lo mencionas… ¡De repente creo que Bollito sería realmente hermosa!” “¿Verdad?” – dijo Tail con orgullo. – “Nuestra Bollito es preciosa… ¡Incluso tengo una foto suya!” Una llama se encendió en los corazones de todos los presentes. “¡¿Cómo?!” “¿De verdad? ¿De la vida real?” “Buena hermana, ¡comparte!” “Espera… ¡Esa no es la cuestión! ¡Ni siquiera sabemos para qué vale el suero! ¿Y no se supone que esas cosas se inyectan…?” – dijo Bollito entre risas y lágrimas. Tail reflexionó un momento y luego suspiró. “¡Maldita sea! Cuando no está SiSi… las respuestas de Bollito suben de nivel.” “Eres masoquista…” “Ja… Ja, ja… no puedo seguir el ritmo de la Generación Z.” – se rio con desgana Pasta de Sésamo, aferrada a la radio. Como los jugadores se comunicaron en mandarín todo el tiempo, Yong no tenía ni idea de lo que estaban hablando. Simplemente le pareció que todos eran demasiado optimistas. Después de todo, estaban en la guarida de Garras de la Muerte. ¡Debían ser más serios! Sin embargo… sus habilidades de combate no dejaban lugar a críticas. Los pocos mercenarios y supervivientes a los que había engañado para que entrasen en este lugar ni siquiera pudieron atravesar la guarida de arañas mutantes de la entrada, y mucho menos llegar hasta el corazón del refugio. En ese instante, un aullido desgarrador resonó repentinamente desde la dirección de las escaleras. Todos dejaron de hablar y miraron hacia allí. Una voz ronca salió repentinamente de la radio, que hasta entonces había permanecido en silencio. “La Madre de las Garras de la Muerte…” La voz parecía denotar cierta aprensión. “¿Qué es eso?” – preguntó al instante Pasta de Sésamo, apenas entendiendo la frase. “Las Garras de la Muerte tienen una sociedad matriarcal… Las hembras son considerablemente más grandes y viven más que los machos. Varias habitaciones de la planta baja están siendo utilizadas como nidos de cría por la Madre de las Garras de la Muerte… Pero no se preocupen. Es tan grande que no puede salir. Ni siquiera puede entrar en el pasillo más grande del refugio.” “¿Cómo entró?” – preguntó Tail con curiosidad. “Antes de crecer tanto, claro…” – se escuchó una tos por la radio. – “Olvídate de eso. No tienes que bajar. Simplemente cruza ese pasillo y llegarás a la puerta del área de investigación. La puerta está abierta; puedes entrar directamente. ¡Os diré como conseguir el suero!” El grupo intercambió miradas. Todos los que estaban allí ya estaban avisados; sabían que mentía. Y como no quería que bajaran las escaleras… ¿Habría algo allí? “En lugar de decir que hay algo ahí abajo… ¿podría ser que haya perdido el control de esa zona?” – preguntó de repente Pasta de Sésamo. – “Creo que su declaración anterior no era mentira. Simplemente estaba ocultando parte de la verdad.” “Quieres decir… ¿que su autoridad no es completa?” – preguntó Bollito. “Sí. O su autoridad es incompleta o la zona ocupada por las Garras de la Muerte ha sufrido daños. De lo contrario, ¿por qué no ha sellado esa parte? La mayoría de las puertas que vimos por el camino… ¿no estaban cerradas?” – respondió Pasta de Sésamo, con el dedo índice apoyado en la barbilla. Incluido el pasillo donde había desaparecido SiSi. Cuando regresaron a esa zona, todas las puertas que estaban abiertas se habían cerrado. La mayor diferencia entre ese lugar y el resto era que no estaba ocupado por Garras de la Muerte. A Pasta de Sésamo se le ocurrió de repente una posibilidad. ‘¿Podría ser que el administrador hubiera perdido el control sobre la zona ocupada por los mutantes?’ De ser así, esa zona podría ser la única parte de todo el refugio que Yong no podía controlar por completo… “Iiiiis…” – Tail miró a Remo y le hizo un gesto de aprobación con el pulgar. – “¡Encárgate de lo que esté ahí abajo!” Remo asintió con la cabeza, comprendiendo lo que le decía. Se echó el rifle al hombro y soltó una carcajada. “¡De acuerdo!” “¿De qué estás hablando?” La voz ronca volvió a sonar por la radio. El señor Yong presentía que algo andaba mal. Sin embargo, no lograba identificar qué era. Esa gente siempre usaba un idioma que no entendía, lo que lo dejaba completamente desconcertado. ‘¿Qué dialecto es ese?’ En todos sus años, era la primera vez que oía algo así. “¡Estamos discutiendo el plan de combate!” – explicó Tail. “Plan… Bien, es bueno tener un plan. Sin embargo, la zona más peligrosa ya ha sido despejada, no debería haber más peligros. Daos prisa… Consigue el suero y abandona este peligroso lugar cuanto antes.” La voz de la radio transmitía una sutil insistencia. El tesoro que tanto anhelaba estaba justo ante sus ojos. No podía contenerse…
* * *
La Legión de los Caballeros del Oso Blanco atravesó el corredor y se dirigió al área de investigación. Los miembros de la Legión de la Muerte se dispersaron cerca de la entrada principal, impidiendo que los mutantes llegasen en masa desde otras zonas. Acercándose inconscientemente a la escalera, Remo intentó sentir lo que había en la oscuridad, fusionando su conciencia con las débiles corrientes de aire, percibiendo las fluctuaciones imperceptibles con su habilidad de tipo percepción. “Suena como un latido…” – murmurando para sí mismo, confirmó la dirección de su objetivo. Amartilló su rifle y bajó las escaleras. Allí, había un pasillo completamente oscuro, con imponentes pilares de carga, sin ningún tipo de iluminación. En el instante en que pisó el último escalón, sintió de inmediato que la mirada que había estado clavada en su nuca había desaparecido. Sin embargo, mientras Remo seguía avanzando tras la tenue pista que percibía, la sensación de ser observado regresó de repente. Se detuvo. Al percibir la presencia de un ser poderoso, Remo apretó con fuerza su arma, escudriñando meticulosamente cada rincón de la oscuridad. Justo en ese momento, su mirada se encontró con un par de pupilas color ámbar. ¡Una Garra de la Muerte tan grande como un dragón! Su cuerpo de decenas de metros de largo yacía postrado en el suelo, con los hombros apretados contra el techo. Su rasgo más llamativo eran los dos descomunales cuernos sobre su cabeza… una característica poco común en las Garras de la Muerte de la Provincia del Valle del Río. El aire pareció congelarse durante medio minuto. “Extraño. Todavía hay gente viva… ¿Cómo entraste? ¿Ese tipo te dejó pasar?” – dijo con una voz grave y ronca. Un aliento penetrante y maloliente, salió de una boca tan grande como para albergar una vaca. Al escuchar a la Garra de la Muerte hablar en el idioma de la Federación, la perplejidad inicial de Remo se convirtió instantáneamente en asombro. “Mierda. ¿Basura?” “¿Basura?” Las pupilas de color ámbar lo miraron fijamente. Claramente no entendía lo que decía, pero podía leer la expresión de su rostro. “¿Has visto otra Garra de la Muerte que hable?” Remo asintió rápidamente. Aunque no sabía por qué esta criatura podía hablar, parecía haber desencadenado un evento oculto. “Nuestro refugio también tiene uno…” – chapurreó en el idioma de la Federación, tras respirar hondo. “¿De qué refugio eres?” Parecía saber mucho sobre refugios. “404.” “404…” Las pupilas ámbar se contrajeron ligeramente, mientras la Garra de la Muerte reflexionaba. “¿Eres Yong?” – preguntó Remo tras percibir la mirada aturdida en sus ojos. Llevaba un buen rato en silencio. “Yong… ¿Quién es? El nombre me suena…” – De repente, como si recordara algo, la Garra de la Muerte resopló con fuerza. – “Ahora lo recuerdo… ese experimento… je. Después de tantos años, todavía hay gente que se acuerda de eso…” Remo frunció el ceño. “¿Experimento?” “El emperador inmortal… su nombre. O mejor dicho, su nombre en clave… era Yong. Pero ese descabellado plan fracasó. Puedes ver el desastre que provocó ahí fuera.” – explicó la Garra de la Muerte, hablando lentamente. Remo había leído sobre ese plan en los registros de los experimentos que había publicado SiSi en el foro, así que no le resultaba desconocido. Lo que lo desconcertaba era la identidad de la Garra de la Muerte que tenía delante. No era Yong y obviamente no era el administrador. Sin embargo, parecía saberlo todo. “¿Cómo debería llamarte?” – preguntó Remo. “¿Qué pasó…? Buena pregunta. Ya que conoces el proyecto Yong, debes conocer el experimento que se realizaba en el Refugio 79.” – respondió, tras un largo silencio. Al ver que la persona frente a ella asentía, la madre de las Garras de la Muerte comenzó a hablar lentamente. “Bien, entonces no necesito empezar desde el principio… Tras la muerte del primer administrador, ajustamos nuestro enfoque experimental, adoptando una estrategia más radical. Transformamos el área que rodeaba el refugio en una zona de investigación, capturando criaturas mutadas del páramo para su modificación genética. Luego las liberamos en la zona de investigación para simular un entorno más hostil… Este lugar es un campo de pruebas natural. En teoría, nuestras cámaras podrían cubrir cada rincón del refugio y observar todo el experimento. Tras completar esos preparativos, comenzamos a clonar en masa cuerpos inacabados para enviarlos al área del experimento. Registramos sus tasas de supervivencia, su esperanza de vida y otros indicadores. Luego seleccionamos a los más idóneos para su mejora genética y repetimos el experimento… Y a lo largo de este proceso, no solo evolucionaron los clones. Las criaturas mutadas que capturamos en el exterior también evolucionaron a un ritmo acelerado bajo la selección natural…” De pie junto a la madre de las Garras de la Muerte, Remo leyó los subtítulos en la máquina virtual y no pudo evitar a tragar saliva, asustado. ‘¿Qué clase de batalla campal era esta?’ La madre de las Garras de la Muerte continuó. “Obtuvimos muchas muestras excelentes… Sin embargo, lo que nos preocupaba era que, si bien eran casi perfectas en términos de función física, estaban lejos del término eterno que habíamos imaginado. Además, cada vez había más datos experimentales que indicaban que cuando nuestro planeta entrase en una nueva era, el desempeño de los humanos en la selección natural no sería tan bueno como el de esos mutantes… Ni hablar de dar origen a una nueva civilización, era más probable que en unos miles de años no quedase ni un rastro de la humanidad en este planeta… Nos enteramos que en algunos refugios estaban investigando subespecies de humanos. Supuestamente, esos seres eran incluso más tolerantes a los entornos extremos que las cucarachas. Aunque no sabemos si tuvieron éxito, su línea de investigación sin duda nos inspiró. Si no nos limitamos a una forma de vida, nuestra civilización puede continuar de otra forma… en otra forma de vida inteligente… Por ello, más tarde, ajustamos nuestro enfoque experimental por segunda vez. Dejamos de centrarnos en clones y ampliamos nuestras opciones a todas las especies de la zona de investigación. Y en poco tiempo se destacó una muestra excelente…” Remo tragó saliva, nervioso. “¿Las Garras de la Muerte…?” “Así es.” – La Madre de las Garras de la Muerte parpadeó. – “Posee una vitalidad inmensa y capacidades físicas inigualables. Hasta las servoarmaduras palidecen en comparación con una Garra de la Muerte completamente desarrollada… Y lo más importante, con inyecciones regulares de un suero especial, teóricamente podría alcanzar la verdadera inmortalidad. Aunque desde la perspectiva actual esto pueda parecer complicado de aceptar, es posible que las cosas cambien en unas décadas. Cuando nuestra civilización entre en una nueva era, cuando todos abracen la evolución, entonces a esa gente probablemente no le importe el aspecto de su emperador. Nuestra misión se habría cumplido de una forma diferente… La nueva era nos alabaría. En el tercer año del proyecto, cultivamos con éxito ejemplares casi perfectos, capaces de servir como nuevos contenedores para nuestra conciencia. Así, mediante cirugía de trasplante neuronal, trasplantamos con éxito la conciencia de algunos de los residentes a cuerpos eternos… Sin embargo, nuestro experimento salió mal. Esas muestras eran demasiado inteligentes. Lo eran tanto que, aunque los habíamos aceptado, ellos no parecían estar dispuestos a aceptarnos a nosotros. Debido a un error, algunos de los sujetos experimentales atravesaron la zona restringida y escaparon. Entre ellos, había criaturas mutadas y también otros clones que ya habían sido descartados… Deberías haber visto esas cosas por el páramo.” ‘¿Este lugar realmente es la fuente de todas las mutaciones?’ Sonaba realmente increíble. “Esas Garras de la Muerte del exterior… ¿escaparon todas de aquí?” – preguntó de inmediato. “La mayoría deberían serlo. En realidad, no se trata solo de las Garras de la Muerte. La mayoría de los primeros mutantes del páramo eran físicamente débiles… Los que escaparon debieron reemplazar a los que evolucionaron de manera natural, incluyendo los subproductos que creamos inicialmente.” – continuó la madre de las Garras de la Muerte. “¿Clones?” – Remo estaba perplejo. – “Te refieres… ¿a los salvajes de este refugio?” “Correcto. Aprovecharon sus genes modificados y formaron su propia tribu con la cultura tribal que aprendieron en el experimento. Ya ha pasado un siglo y puede que no quede ningún salvaje de pura sangre, pero deberías poder encontrar algunos individuos realmente extraordinarios entre los líderes de algunas tribus. Todos esos físicos extraordinarios, que incluso pueden poseer rasgos parecidos a los mutantes… ¿crees que son dones que les fueron otorgados por la naturaleza?” – contestó la madre de las Garras de la Muerte con calma. Luego, mostró los dientes, aparentemente en un gesto de autocrítica. – “Sin embargo, su capacidad para convertirse en líderes les ayudó a perpetuar sus poderosos genes en el páramo… eso también es el resultado de la selección natural.” Remo contuvo la respiración y pensó en las criaturas de nivel jefe que había encontrado en las versiones anteriores. Incluyendo al Oso del Clan Mano Sangrienta o a Colmillo Dorado de la Tribu Mastica Huesos. ¡Su linaje y genes provenían del Refugio 79! “Pensé que eso se debía al despertar…” La Madre de las Garras de la Muerte soltó una carcajada. “¿Despertar? Je. ¿Así llamas a ese fenómeno?” “¿Eres una investigadora?” – exclamó Remo, mirándola fijamente. “Investigadora… Algo así, participé en los experimentos.” Tras un largo silencio, la Madre de las Garras de la Muerte agitó sus largos cuernos y habló con un tono de broma. “Deja de fingir. Después de hablar tanto tiempo, seguro que ya lo has adivinado… Soy la administradora. Cierto… Y algunos también me llaman el Gran Dios Ciervo.”


JDR - Capítulo 390

Capítulo 390

Ciudad Ideal.
Traducido por Tars
Corregido por Noe
Editado por AMarauder

Un destello rojo brilló. Un meteorito cruzó el cielo, estrellándose violentamente contra un campo en la parte más oriental del Continente Central. El estruendo se escuchó a cientos de metros de distancia, pero el primero en escucharlo fue Wang Dashan, que estaba trabajando en el campo con su tractor. “Maldita sea… ¿Qué fue eso?” Sobresaltado por el ruido, el hombre desaliñado saltó del tractor, sacó la escopeta que colgaba junto a la cabina y caminó hacia la fuente del sonido mientras cargaba un cartucho. Se encontraba a las afueras de la Provincia Entre Nubes, en el rincón más desolado del noroeste. Nadie se atrevía a visitar estas tierras empobrecidas, hasta los comerciantes las consideraban demasiado desgraciadas y preferían probar suerte en las provincias vecinas. Sin embargo… siempre había excepciones. Hacía apenas un mes había visto a varios mutantes, probablemente desertores dispersados por las patrullas de la Compañía. Y aunque solo las había visto a lo lejos, había sido suficiente para provocarle repulsión. Cuando llegó al lugar del impacto, se encontró un cráter de varios metros de ancho, como si acabara de caer un proyectil de artillería. Wang Dashan sintió una punzada de dolor al contemplar sus cultivos destruidos, pero aun así se acercó con cautela. Parecía haber algo en el cráter. En ese momento miró el contador Geiger que llevaba en la muñeca, para comprobar los niveles de radiación. Al ver que eran normales, se inclinó para observar más de cerca. En el fondo del pozo yacía una esfera metálica de color blanco plateado, de la que emanaban volutas de vapor. El intenso calor estaba evaporando la humedad del suelo. “¿Qué demonios es esto?” Wang Dashan se quedó mirando la esfera metálica en el pozo, estudiándola durante un buen rato, pero no sabía que era. Por ello, presionó el comunicador que llevaba al hombro e informó de la situación a la guardia del pueblo. Poco después, un par de faros aparecieron al borde de su campo, y un guardia con un exoesqueleto saltó del vehículo y se dirigió hacia él. “¿Qué ha pasado?” En cuanto habló, el guardia se percató del cráter. Alumbró el interior con su linterna y entrecerró los ojos. “Estaba trabajando en el campo cuando de repente escuché un estruendo, así que vine a ver… Y me encontré con esto.” – explicó Wang Dashan. “¿Viste de dónde cayó?” Wang Dashan señaló hacia arriba. “Del cielo.” “¿Del cielo?” Una expresión de sorpresa apareció el rostro del guardia. Alzó la vista al cielo antes de volverse hacia la esfera metálica. Y de repente, como si recordara algo, una mirada de comprensión apareció en sus ojos. “Quédate aquí y vigila… Llamaré a la Compañ…” Antes de que pudiera terminar de hablar, y antes de que Wang Dashan tuviera siquiera la oportunidad de responder, una sombra apareció a lo lejos. Una nave de la Compañía. El fuselaje negro de la aeronave medía varios metros de ancho y se asemejaba a un pájaro grande. Sus dos motores cilíndricos giraban lentamente, emitiendo un arco azul a su paso. Cuando aterrizó suavemente, una onda arrasó el trigo. Al abrirse la escotilla, 6 soldados con exoesqueletos salieron de la cabina. Uno de ellos, cargando una caja enorme que le llegaba por encima de la cabeza, se dirigió directamente a la escotilla, recogió la esfera plateada y la colocó en su interior. “Oye, espera, ¡has arruinado mi…!” Al ver que esos hombres iban a marcharse, Wang Dashan los persiguió con su escopeta en la mano. Sin embargo, antes de que pudiera terminar, le metieron un billete en la mano, silenciándolo. “¿Suficiente?” – preguntó el soldado con el exoesqueleto, mirándolo fijamente. “Sí, sí, suficiente, je, je…” Al mirar el billete que tenía en la mano, la expresión inicialmente indignada de Wang Dashan se transformó al instante en una radiante sonrisa. Observó a esos soldados con amabilidad mientras regresaban a su avión. Eran 100 CR. Sin mencionar el trigo dañado… era más que suficiente para comprar toda la cosecha de su campo. El guardia lo miró con envidia. Luego se dio la vuelta y regresó a su vehículo… Si lo hubiera descubierto antes… habría conseguido una parte del dinero. Trabajar para la Compañía nunca era un mal negocio. Era algo que se daba por sentado en la Provincia de Entre Nubes. Aunque esas personas no se caracterizan por su generosidad, nunca fueron tacañas con sus recompensas…
* * *
Si existiera un lugar en el páramo donde aún se pudieran vislumbrar los últimos destellos de la Era de la Federación, sería la joya de la Costa Este: Ciudad Ideal. Capas de esqueletos de hormigón y acero se extendían desde el suelo hasta el cielo. Al mirar hacia arriba, no se podía divisar su final. Su contaminación lumínica de luces de neón era el rasgo más emblemático de la ciudad, proyectando imágenes holográficas en los edificios exteriores visibles desde decenas de kilómetros de distancia. Sin importar lo bullicioso que fuera el lugar de donde uno viniera, cualquiera que entrara en Ciudad Ideal miraría a su alrededor con los ojos muy abiertos, deslumbrado por las luces parpadeantes y la extensa red de transporte, como un paleto de pueblo. Trenes de levitación magnética serpenteaban entre los rascacielos como bancos de peces nadando entre las algas. Pero solo los peces más grandes podrían alcanzar las cimas para admirar los primeros rayos del amanecer… De pie junto a un ventanal que iba del suelo al techo, un hombre observaba en silencio el mundo exterior, como si admirara la pecera de su sala de estar. Se llamaba Luo Yong, era un miembro clave del consejo de administración del Grupo Ala Plateada y poseía el 17% de las accesiones de la compañía. “Comunicación de emergencia… Parece que el Colonizador está en serios problemas.” – dijo el huésped sentado en el sofá con indiferencia, examinando su copa de vino con interés. Su nombre era Kang Le, y era un miembro clave del consejo de administración de la Corporación Salud de Lujo. A diferencia del Grupo Ala Plateada, que se dedicaba principalmente a la fabricación de maquinaria pesada, el ámbito de negocio de la Corporación Salud de Lujo se centraba en equipos auxiliares y dispositivos médicos. Aunque los dos hombres solían beber juntos, sus conversaciones siempre giraban en torno a temas ajenos al alcohol. “Mm.” “He oído que tu hijo está en el Colonizador.” “Sí.” Al ver lo sereno que estaba su amigo, Kang arqueó una ceja sorprendido. “¿No estás preocupado?” “Tenéis un servicio de clonación personalizado. Simplemente clonad otro.” – respondió Luo Yong, con un tono tranquilo y desprovisto de toda emoción. Kang volvió arquear una ceja. Lo miró un par de veces sorprendido, aparentemente sin esperar esa respuesta. “Podemos clonar células… pero no recuerdos. Y mucho menos almas.” – dijo con una sonrisa, apartando la mirada de la figura que estaba junto a la ventana. “¿Sigues creyendo en esas cosas?” “No se trata de creer. Es solo una metáfora. Creo que los seres humanos son un concepto distinto de los objetos, y la carne es simplemente el recipiente de ese concepto. Crear recipientes es fácil, lo hemos hecho durante mucho tiempo. De hecho, incluso podemos hacerlo mejor que los que se forman de manera natural, pero aún no podemos transferir pensamientos abstractos de un recipiente a otro…” – explicó Kang, pero Luo Yong no estaba interesado en escuchar. A lo lejos, un avión de transporte Manta Eléctrica sobrevolaba lentamente las torres de hormigón antes de aterrizar en el helipuerto de la azotea. Vio a varios soldados entrar rápidamente al edificio cargando con una caja. El satélite que había dentro pronto sería enviado a un departamento técnico especializado para su desmontaje y descarga de datos. Aunque aún no había leído los datos almacenados en ese satélite, Luo Yong ya podía intuir su contenido. Estos métodos de comunicación de emergencia solo se utilizarían en los momentos más críticos. Dado que el satélite había abandonado su órbita y caído cerca, ya contenía mucha información… “No me interesan tus teorías.” – Apartándose de la ventana, Luo Yong interrumpió el monólogo de Kang Le. – “El Refugio 0 representa toda la fe de los habitantes de Ciudad Ideal. Después de dos siglos… por fin lo hemos encontrado. Si logramos abrir esa puerta, podremos acabar con el caos del páramo y devolver a esta tierra a la Era de la Prosperidad.” – continuó diciendo con tono serio mientras miraba fijamente al hombre sentado en el sofá. Kang Le se quedó callado, y como si hubiera escuchado un chiste gracioso soltó una carcajada. “Te burlas de mí por creer en el alma, pero tú crees en una leyenda aún más dudosa…” – dijo, sacudiendo la cabeza mientras colocaba su copa de vino sobre la mesa. “No es una leyenda, sino una conclusión a la que se ha llegado mediante cálculos rigurosos y precisos.” – le corrigió Luo Yong. La actitud de Kang no cambió. “Cálculos… Ja, ja. Si de verdad existiera una tecnología para predecir el futuro, ¿acaso los que yacen en sus tumbas no habrían pensado que las cosas terminarían así?” “Lo que se puede predecir no es el futuro, sino la probabilidad. ¿Acaso nuestra existencia no es la mejor prueba?” Ciudad Ideal se había construido sobre el Refugio 6, como resultado del proyecto Fortaleza. Incapaz de refutar su argumento, Kang Le guardó silencio un instante. “Supongamos por un instante que el Refugio 0 realmente tiene la capacidad de arrasar con el caos de este páramo como un torbellino… ¿Quién puede garantizar que no afectará a nuestra prosperidad actual?” – susurró. Si el Colonizador simplemente saliera a hacer un viaje corto, nada de eso le importaría. Ya fuera para difundir los ideales de la Compañía, sembrar las semillas de la civilización o alardear de prosperidad y poder… sería sumamente beneficioso para ellos. Al fin y al cabo, comerciar con un grupo de bárbaros solo les reportaría unas pocas conchas marinas o pieles de animales. Sin embargo, si vendían exoesqueletos mineros y plataformas de perforación a los habitantes del páramo para mostrarles cómo era la vida en Ciudad Ideal, sus caravanas podrían intercambiar fácilmente unos cuantos trozos de papel por carros cargados de mineral cuando volvieran a pasar por allí. La expedición no era más que un eslogan, impulsada por un ideal. Incluso si regresaban con las manos vacías, nadie los culparía. Sin embargo… ¡nadie esperaba que ese grupo de idiotas encontrara el Refugio 0! Y fue precisamente por eso que las grandes corporaciones que inicialmente apoyaron la expedición comenzaron a adoptar una postura ambigua. La única facción que se había mantenido firme en su apoyo a la expedición fue el Grupo Ala Plateada. No fue por ideales elevados, sino porque habían invertido en la construcción del Colonizador. Esa fortaleza terrestre no solo representaba sus esfuerzos, sino que la tripulación a bordo estaba formada por personal de élite que ellos mismos habían entrenado. No había necesidad de mencionar a nadie más… Su hijo iba en esa fortaleza. Aunque había dicho que simplemente tendría otro si moría, solo eran palabras. La tecnología podía solucionar muchos problemas, pero no todos los problemas podrían solucionarse con la tecnología. “No espero convencerte con argumentos… Hablemos de los términos.” – dijo Lou Yong, mirándolo con seriedad. Pero en lugar de preguntar, Kang Le lo miró a los ojos. “¿Ah? ¿En qué quieres que te ayude?” “En dos horas, el análisis de datos debería estar completo…” – dijo Luo Yong, mirando la hora en su reloj. – “Para el mediodía, presentaremos una propuesta para ampliar la escala de los refuerzos. Ya contamos con el apoyo del Grupo Gran Hacha, así que solo necesitamos un voto más. Espero que puedas convencer a la junta directiva de Salud de Lujo para que apoye nuestra propuesta en la reunión más importante de la Compañía.” El grupo Gran Hacha era el mayor fabricante de armas de Ciudad Ideal. A Kang Le no le sorprendió que el Grupo Ala Plateada lograse obtener su apoyo. Esos fabricantes de armas esperaban ansiosos que ocurriera un enfrentamiento con alguna otra fuerza. Su pasatiempo favorito era hacer ofertas de sus productos mientras se quejaban de que la Compañía no tenía armamento suficiente y exigía un aumento de las tropas del ejército. Aunque la Compañía estaba compuesta por miles de filiales, y cada una de ellas tenía derecho a voto en las decisiones importantes. Sin embargo, la mayoría de las acciones estaban controladas por cinco grandes corporaciones. Por lo tanto, si una propuesta era respaldada por tres de esos gigantes su aprobación estaba prácticamente garantizada. Por el contrario, si tres se opusieran… la propuesta jamás se aprobaría. Kang Le lo pensó un momento, dándose cuenta de que Luo Yong probablemente se había encontrado con problemas a la hora de hablar con las otras dos compañías antes de hablar con él. Tenía sentido. El Grupo Punto Final, especializado en inteligencia artificial y la Corporación Ideal, centrada en servicios públicos y construcción urbana, eran completamente indiferentes a lo que ocurría en el páramo. Los únicos que podrían ser persuadidos… eran ellos. “Aumentar los refuerzos… La Corporación Salud de Lujo puede aceptar aumentar el suministro de equipos y la ayuda financiera, pero nada más. No sé qué acuerdo has cerrado con el Grupo Gran Hacha, pero el número de soldados es más que suficiente. No creo que quieras que esos fanáticos de la guerra se vuelvan demasiado poderosos.” – dijo Lou Yong sin inmutarse. “Nuestro acuerdo no implica la ampliación del ejército. Se trata de otras áreas.” Kang Le lo miró fijamente por un instante y luego asintió lentamente. “De acuerdo, puedo ayudarte. Pero solo soy un accionista más del consejo de administración de la Corporación Salud de Lujo. No puedes esperar que convenza a todos solo con palabras.” Luo Yong guardó silencio, esperando a que expusiera sus condiciones. “Si están dispuestos a flexibilizar su postura sobre la propuesta que implica la participación de robots biónicos en asuntos públicos… creo que podrían acceder a tu petición.” Al oírlo, Luo Yong suspiró aliviado, y una leve sonrisa finalmente apareció en su severa expresión. “Trato hecho.”
* * *
En la lejana Provincia del Valle del Río, cuando los primeros rayos de luz llegaron desde el horizonte los habitantes de la Ciudad del Amanecer abrieron sus ventanas y salieron a dar la bienvenida a un nuevo día. Mientras tanto, una persona emocionada en el Refugio 404 se había quedado despierta toda la noche, mientras estaba sentada frente a una computadora de diseño único. “¡Increíble…! ¿Adivina qué descubrí en esos datos?” “¿Qué?” – respondió Chu Guang distraídamente, sentando en el sofá, ignorando los ojos hinchados de Yin Fang. “¡Un pedido para el proyecto de modificación del módulo de acoplamiento de la Estación Espacial Lagrange!” – gritó Yin Fang con entusiasmo. – “¡Lo sabía! ¡Un centro que posee un satélite científico independiente tenía que ser extraordinario!” ‘La estación espacial de Lagrange… Nada mal.’ Pero estaba muy lejos. Con la Legión acercándose, Chu Guang no podía permitirse pensar en objetos que se encontraban a miles de kilómetros. A pesar de que era tecnología avanzada, estaba más preocupado por los refuerzos de la Costa Este. “¿Piensas completar el pedido por ellos?” – bromeó. Yin Fang puso los ojos en blanco. “¿Estás bromeando? ¡Ese pedido tiene más de 200 años! Para cuando estalló la gran guerra que acabó con la civilización en el 2125, el diseño solo estaba completado en un 50 %...” Chu Guang arqueó una ceja, sabía que Yin Fang no dejaría de hablar. “¿Y?” “Planeaban reemplazar el telescopio astronómico del Brazo Conector 41 con un acelerador de partículas de 2 kilómetros de longitud. Podemos recuperar varias tecnologías específicas para este pedido. Incluye doce tecnologías relacionadas con el control electromagnético y cuatro tecnologías clave para la manipulación de moléculas de gas. Cinco alcanzan el estándar de clase E, tres de clase D y dos de clase C.” ‘¡Mierda! ¿Tecnología de nivel C? ¿Y dos?’ Aunque al principio no tenía ningún interés porque no entendía nada, se enderezó de repente. Una expresión de asombro apareció en su rostro. Actualmente, la Nueva Alianza solo poseía 2 tecnologías de nivel C: hidrógeno en estado sólido y aleación de aluminio aeroespacial tipo A3. Con lo que hubieran recuperado, duplicarían instantáneamente su árbol tecnológico de alta gama y las ganancias superarían con creces sus expectativas. La tecnología era la base del desarrollo de la Alianza. Para Chu Guang, recuperar nuevas tecnologías era más emocionante que ver a sus adorables puerros alcanzar el nivel 20. “¿Podrías explicarme esas tecnologías de nivel C?” “Estaba a punto de hacerlo.” Yin Fang sonrió con aire de suficiencia y se aclaró la garganta antes de continuar. “La primera es la vía de síntesis para un compuesto de nitrógeno de 10 aniones que se utiliza para amortiguar la eyección en los airbags… Es similar a nuestra tecnología de hidrógeno sólido, con una densidad energética extremadamente alta. Sin embargo, a diferencia del hidrógeno sólido, los compuestos de nitrógeno apilados son inherentemente inestables. Esto lo hace más adecuado para bombas que para baterías. La otra técnica versa sobre el control de moléculas de nitrógeno… crea un escudo de gas mediante la manipulación de gases. Tu martillo usa una tecnología similar, así que deberías estar familiarizado con el concepto. Sin embargo, consume mucha energía. Sin un reactor portátil, solo se podría usar por cortos periodos de tiempo empleando baterías químicas y condensadores.” “¡No pasa nada! A los residentes de mi refugio no les importará. Por cierto, ¿qué es esa tecnología de control electromagnético?” – dijo Chu Guang con una sonrisa. “Ah, eso tiene que ver con el acelerador de partículas. En pocas palabras, es un cañón electromagnético o un cañón de riel. No creo que los necesites por ahora… bueno, quizá no.” – Yin Fang volvió a hacer una pausa. – “Una vez que se reactive el reactor de fusión en la Ciudad del Continente Occidental, deberías poder instalar algunos como cañones antiaéreos, no debería ser un problema. Los materiales necesarios no son difíciles de conseguir y serían mucho más útiles que tus cañones.” ¡Un cañón electromagnético! Al pensar en el sistema de defensa electromagnética puntual del Colonizador, que era capaz de detener proyectiles de artillería, Chu Guang se emocionó al instante. “¿Podríamos instalarlo en un tanque?” Como si anticipara su pregunta, Yin Fang respondió al instante, sacudiendo la cabeza. “Ni se te ocurra. A menos que consigas tecnología para miniaturizar cañones de riel… esto está diseñado para estaciones espaciales y requiere de reactores de fusión. Ni aunque lo reduzcas un poco conseguirás instalarlo en una nave.” De nuevo, tecnología de fusión… “Está bien, olvida que te lo pregunté.” Reprimiendo su entusiasmo, Chu Guang suspiró con un toque de pesar. Ojalá la Nueva Alianza pudiera construir reactores de fusión… En cualquier caso, pensar en ello parecía inútil. Más importante que la tecnología de fusión en sí misma era el combustible nuclear necesario para ella. La estación de recolección de helio-3 más cercana se encontraba en la Luna, a 380.000 kilómetros de distancia. “Confórmate. ¡Estamos hablando de 2 tecnologías de nivel C! En la Academia, esto sería suficiente para ascender a un explorador de nivel D a nivel C.” – bromeó, al notar la expresión de insatisfacción de Chu Guang. “No. No estoy insatisfecho, solo me pregunto cuándo llegarán nuestros refuerzos.” “Eso tendrás que preguntárselo a la Compañía. Pero te aconsejo que no tengas muchas expectativas. No serán fáciles de tratar.” Yin Fang resopló. Al ver la expresión de su rostro cada vez que mencionaba a la Compañía, Chu Guang de repente pensó en algo. “Hablando de eso, hay algo que siempre me ha intrigado.” “¿Qué es?” “Es mi imaginación… ¿o la Academia y la Compañía no se llevan bien?” Yin Fang reflexionó seriamente por un momento antes de volver a hablar. “Es una valoración acertada. Si bien personalmente no me desagrada la gente de la Compañía, sí tenemos importantes desacuerdos en algunos asuntos con ellos.” “¿Sobre cómo se usan los restos del pasado?” Yin Fang soltó una risita. “Eso es solo lo que parece. Como usen los restos de la civilización es asunto suyo… La verdadera decepción reside en su falta de ambición. Ya sea por tierras o conocimiento, verás que no tienen especial interés en progresar. ¿En acumular riquezas? Tal vez. Pero creo que su deseo de riqueza tiene más que ver con el placer que con la ambición. Verás que sus casas están lujosamente decoradas, prácticamente como en la Era de la Prosperidad. Muchos habitantes del páramo y ancianos sueñan con vivir allí para siempre. Pero para mí… es evidente que es el lugar más alejado a cómo era la vida en la Era de la Prosperidad. Esa era nos dejó muchas cosas: baterías de fusión sin usar, residuos reciclables y cajas negras que transforman la basura en tesoros. Sin embargo, todo eso se acabará. Si no hoy, mañana… Cuando terminemos de analizar las tecnologías de la época anterior a la guerra, comenzaremos de inmediato a explorar nuevas vías de investigación, buscando maneras de restaurar la ecología de este planeta a las condiciones previas a la guerra. En cuanto a ellos… simplemente están malgastando la poca herencia que les queda.” Yin Fang hizo una pausa. “Por supuesto, hay algunas personas respetables en la Compañía. Buscar el Refugio 0 fue una buena idea… Recuerdo que la Academia también envió una expedición al desierto.” Chu Guang se quedó momentáneamente atónito. “¿La Academia también buscaba el Refugio 0?” “Eso fue hace muchos años.” – suspiró Yin Fang. – “Solo recuerdo que el equipo desapareció en el desierto. Nadie lo ha vuelto a mencionar.”