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viernes, 30 de abril de 2021

G4L Capítulo 99

Arco 12 Capítulo 99
De vuelta en casa
Traducido por Alsabov
Corregido por DaniR
Editado por Helios

Unos días después, por la tarde. Kazura estaba en la región montañosa del noroeste junto a Liese y Zirconia. Se encontraban a la orilla de un río, junto a la ladera de la montaña. A poca distancia de allí había una granja abandonada. El sol ya se estaba metiendo y los soldados junto con los criados habían comenzado a preparar el campamento. Se encendieron fogatas aquí y allá por todo el sitio, y las tiendas se levantaron una después de otra. En el campamento había casi cien personas, incluyendo a los soldados y criados. Era un gran grupo. “Me duele la espalda. Uno no puede acostumbrarse a las sacudidas del carruaje sin importar cuánto lleve viajando…” Kazura puso las manos sobre su cadera y se estiró para relajarse. Los tres habían viajado en el carruaje todo este tiempo; los caminos de la montaña se volvían más irregulares conforme se adentraban y las vibraciones dentro del carruaje habían sido terribles. Como no había ningún amortiguador de impacto, todas las vibraciones se transmitían directamente a la cabina. Kazura y Liese no estaban acostumbrados a viajar en carruaje, por lo que no habían podido descansar en todo el viaje y sostenían un pañuelo bañado en aceite esencial para no marearse. Para la próxima vez que volviera a Japón, Kazura decidió que buscaría la historia de los carruajes para traer las técnicas de mitigación de vibraciones a este mundo. También podía comprar directamente los amortiguadores y traerlos para instalárselos al carruaje, pero no lo iba a hacer a menos que no hubiera otro método. “¿Se encuentra bien, señorita Liese? Por favor, tome asiento.” “Sí, estoy bien. Gracias.” Liese se sentó para descansar en la silla que Ayla le ofrecía. Se desplomó en la silla como si estuviera al borde del agotamiento. Junto a ellos, los criados habían comenzado a preparar la cena. Marie estaba entre ellos moviéndose con prisa. Ayla y Marie no llevaban su usual atuendo de criadas, sino que habían venido con ropas más ligeras para poder moverse fácilmente en el campo. También vestían botas de cuero. “Señor Kazura, ¿te encuentras bien?” –preguntó Zirconia preocupada ya que Kazura gemía al tiempo que se estiraba. “Estoy más o menos bien. Es solo que viajar durante cuatro días en carruaje es más doloroso de lo que creía…” “El camino estaba bastante accidentado. Ayla, dale un masaje al señor Kazura después de cenar.” “Entendido.” “Oh, no, todo está bien. Solo necesito descansar un poco y estaré bien.” Zirconia le ordenaba a Ayla que le diera un masaje, pero Kazura lo rechazo rápidamente. Le parecía conveniente tener criados que le sirvieran, pero no se sentía cómodo pidiendo demasiado de ellos. Por cierto, los criados y los artesanos también viajaban en carruajes. Los soldados y los sirvientes de los escoltas, junto con algunos obreros, se desplazaban a pie. “Lo entiendo. Pero por favor, no te esfuerces mucho. Si el señor Kazura se llega a desmayar, moriría por exceso de trabajo.” – bromeó Zirconia. Tal vez era porque llevaban mucho tiempo tratándose, desde la mañana al anochecer, pero la actitud de Zirconia se había relajado al punto que recientemente había comenzado a bromear como ahora. “Si eso llega a pasar, te daré muchas medicinas contra la fatiga, para que las tomes y sigas esforzándote. Estaré apoyándote desde las sombras.” “No estoy de acuerdo… Quiero decir, el señor Kazura es quien debería tomar esa medicina, no yo. No puedo aceptarlo.” “Uh… Esa medicina es más efectiva para la gente de aquí que conmigo. Prácticamente no tiene efecto en mí.” Cuando Kazura dijo esto, Zirconia se quedó un poco sorprendida. Pero de inmediato asintió como diciendo «¿Es así?» y giró la mirada a los soldados y criados que preparaban el campamento. No tenía planeado preguntar demasiado al respecto de esos temas. “Aun así, nos ha costado mucho tiempo llegar aquí, ¿no es así? No esperaba un viaje de cuatro días solo para llegar…” – continuó Kazura. El camino era inesperadamente empinado y habían tardado dos días en subir hasta aquí desde la base de la montaña. También les había llevado dos días llegar a la base de la montaña desde Isteria, lo que hacían cuatro días de viaje. “Somos muchos los que viajamos y hemos traído con nosotros mucho material y equipamiento, por lo que me parece muy bueno que solo hayamos tardado cuatro días.” Había carretas cargadas de cal, arena y otros suministros traídas desde Isteria estacionadas fuera del campamento. Aun así, no tenían suficientes materiales para el mortero del depósito para el hielo, por lo que iba a ser necesario que esas carretas fueran transportadas varias veces en el futuro. También eran docenas de artesanos y obreros los que habían traído para trabajar en el mortero, por lo que tenían que preparar una línea de suministros de comida. “Ya hemos decidido la ubicación de la noria, por lo que mañana nos levantaremos temprano para comenzarla de inmediato. Comencemos a trabajar. Debemos tener todas las órdenes de trabajo de mañana antes de que caiga la noche. Si es posible, me gustaría que nos retiremos pasado mañana al amanecer.” Zirconia no mostraba el menor rastro de fatiga al decir esto. A ella no parecían molestarle las vibraciones del carruaje, pues durante el viaje había estado casi siempre durmiendo, sin moverse. Kazura y Liese se sorprendían al verla dormir con todas las sacudidas. “Es verdad. Si terminamos para pasado mañana, como mínimo pasarán siete días hasta que pueda volver a la aldea Grisea… Bueno, supongo que estaré a tiempo para recoger los planos de construcción.” La primera entrega del plan de control de inundaciones iba a ser pronto, y Kazura esperaba estar en Japón antes de eso. Unos días de retraso para recoger los documentos no suponía un problema, pero Kazura no se había podido comunicar con el encargado del proyecto durante un tiempo. Si no escuchaban nada de Kazura en unas semanas, sería natural que se preocupasen sin importar cuánto dinero hubieran recibido de anticipo. De hecho, Kazura ya le había contado a Zirconia y a los demás sobre el plan de ampliación de río. Les había dicho que la razón de su regreso a la aldea Grisea era para recoger los planos. “Me encargaré de preparar la mano de obra mientras el señor Kazura está en la aldea Grisea, ¿cuánta gente necesitas?” “Bueno, yo tampoco conozco los detalles del plano, por eso no sé cuánta gente será necesaria. No sabemos si va a ser necesario movilizarlos. Pero creo que debemos tener algunos carpinteros y yeseros cerca para eso.” “Carpinteros y yeseros… Espero que no se necesiten tantos carpinteros porque es difícil conseguirlos para que trabajen en tantos lugares…” Zirconia sintió ansiedad cuando escuchó que iban a necesitar más artesanos. “Espero poder terminar la renovación parcial antes de la temporada de lluvias del año que viene, aún tenemos tiempo para hacer los trabajos… Si por el momento te resulta difícil conseguir los artesanos, podemos retrasar la obra durante algo de tiempo, y así podrás encontrarlos.” “Bueno, depende de la naturaleza del trabajo. La mayoría de los que han estado en el ejército tienen experiencia gracias a la construcción de campamentos y fortalezas. Si se trata de trabajos simples, podemos usarlos para así dar prioridad a los que realmente tienen experiencia en su gremio.” “Ya veo, suena bien. Es una buena idea.” Solo tenía pensado hacer una parte de la ampliación del río, por lo que no debería necesitar un gran número de personas. Aun así, había un gran déficit de artesanos porque los habían ido utilizando en diferentes lugares. Como no podían retrasar la construcción de la máquina herramienta, podría posponer los trabajos en el río. “También me gustaría que los habitantes que participen en este proyecto se consideren para trabajar en la renovación parcial del río y el mantenimiento de las calles. Los necesitamos. Así que, por favor, no disuelvas sus contratos cuando terminen este trabajo, mantenlos en curso. También pueden sernos útiles en la temporada de lluvias.” “Entiendo. Ya dejé algo de espacio en las negociaciones por si se llegara a requerir algo como esto. En la temporada de lluvias los podemos poner a reforzar las barreras de la ciudad.” “Oye, Kazura.” “¿Hmm?” Liese, que había estado escuchando la conversación calmadamente, se acercó para preguntar. “¿No hay más gente como tú en tu tierra? El señor Ormaisior o el señor Gaielsior.” – Liese hablaba entre susurros para que los soldados de alrededor no la pudieran escuchar. – “Ormaisior es el Dios de la guerra, y Gaielsior el Dios del comercio.” “De hecho, ellos están ahí. Todo tipo de dioses como esos.” “Sí, cierto… Entonces, ¿por qué no traes a alguien relacionado en este campo para que te ayude? Kazura, la compasión… Uh, la salvación y la fertilidad son tu jurisdicción, ¿no? No creo que debas hacerte cargo de todo por tu cuenta.” Liese tenía una expresión llameante en sus ojos y Kazura se quedó sin palabras; no sabía cómo contestar. Era un tema delicado, pero pensándolo bien, resultaba extraño que no se lo hubieran preguntado antes. Kazura pensaba que ya podía dejar de lado la farsa del Dios y soltarlo todo. Quedaba claro para todos que las acciones de Kazura hasta la fecha iban más allá del dominio de Greisior. Aunque Kazura confesara: «En realidad no soy un Dios; soy solo una persona ordinaria de otro mundo», no pensaba que pudieran reaccionar con un «¡Oh, nos has engañado! ¡Eres un mentiroso! ¡Vamos a molerte a golpes!» Sin embargo, para ser honestos, el único beneficio que ganaría de eso sería dejar esta complicada farsa y dejar de sentirse culpable por mentirles. Por otro lado, cuando pensaba en las desventajas que tendría, un sinfín de ellas le venían a la mente, como la posibilidad de que le hicieran prisionero o que le torturasen para soltar toda la información, hasta que los aldeanos de la aldea Grisea fueran tomados como rehenes. No creía que Narson y los demás fueran capaces de hacer algo así, pero no podía descartarlo. Pero era un hecho que ni Narson ni nadie le cuestionaba nada ni le restringían sus acciones porque creían que él era Greisior. Pensando al respecto, no veía beneficios en revelar su identidad. Si las cosas seguían marchando bien así, decidió que valía la pena seguir fingiendo que era un Dios, aunque creyesen que era uno de los perezosos. Y como no había ninguna guía sobre cómo debía ser un Dios, Narson y los demás solo podrían preguntarse si así era como actuaba un Dios. ‘Me pregunto qué es en verdad un Dios…’ – se dijo Kazura. “El señor Kazura tiene muchas cosas en las que pensar. Le estamos forzando a que nos ayude, por lo que no debemos darle tantos problemas, ¿entiendes?” Kazura seguía pensado cómo contestar cuando Zirconia interrumpió para calmar a Liese. “Eh, yo no pretendía eso…” “Bueno, revisaré los campos que están por allá. Podéis cenar sin mí.” Zirconia se adentró por los bosques sola. Liese miró cómo se alejaba su espalda sin saber lo que estaba pasando.
* * *
Una hora después. Kazura estaba sentado sobre una roca con Liese mirando hacia el río y tomando la cena. Junto a cada uno había un mantel, con un cuenco con estofado, pan y vino de frutas. Iban a cenar dentro de la tienda, pero como sugerencia de Kazura, ambos decidieron cenar a la orilla del río. Una fogata cercana iluminaba los alrededores, y el sonido del agua corriendo en el río resonaba en el aire. Kazura no sabía si era por el efecto del viaje, pero esta era la mejor comida que había tenido en los últimos días, rodeado por un hermoso paisaje. “Ya veo. Si me lo hubiera hecho a mí, sin duda le habría dicho «espero que te mueras».” – dijo Kazura. “¿A que sí? Ya me ha tocado un par de veces antes, y la verdad es que resulta muy incómodo.” Liese hacía pucheros y se quejaba mientras troceaba el pan y se lo metía en la boca. Los dos estaban hablando sobre los visitantes de Liese. Kazura llevaba tiempo preguntándose cómo eran las personas que la visitaban después de ver lo exhausta que quedaba tras despedirlos. Por eso, casualmente había mencionado el incidente en la tienda del otro día para preguntarle, pero el resultado fue una cantidad de quejas que salieron de la boca de Liese, tan abundantes como cuando se abre una presa. “Pero si no te gusta, ¿por qué no le dices simplemente que no? Si no quieres casarte con él, no veo por qué dejas que te visite.” “Ummm, no funciona así. No puedo rechazarlos sin más porque me traería mala reputación; la mayoría de estas personas dan su apoyo a Isteria en relaciones comerciales, aperturas de negocios y cosas así… Muchos han sido más flexibles con la provincia desde que comenzaron a visitarme, por eso no puedo decirles que no así, sin motivo. Sería un problema para mi padre y mi madre si lo hago.” No había rastro en Liese de aquella actitud reservada y rígida que tenía antes. Liese estaba tratando de ser completamente honesta con él, tal como Kazura le había pedido; ya no usaba el lenguaje formal y le mostraba su verdadera personalidad. Pero para ser honestos, aún no se acostumbraba a ello y todavía le costaba. “Eh, ¿quieres decir que todos los que están detrás de ti lo hacen por la familia Isteria?” “Hay muchas personas que me buscan debido a mi posición como la hija del señor feudal, por lo que no a todos les intereso. Pero no me preocupa. Ha sido así durante años, supongo.” – dijo Liese con total naturalidad, sin ninguna emoción en su rostro. – “Por eso no me casaré con ninguno a menos que sea alguien con poder y riqueza. Dicho esto, tampoco tiene que ser espeluznante como Nibel, que quién sabe lo que haría como Señor. Tampoco me gustan los hombres que parecen pensar en eso. Por otro lado, no me gustan las personas que son tacañas, esos tampoco.” Realmente, Liese debía haber estado en una dura posición con tanta gente apuntado a casarse con ella desde su nacimiento. Parecía ser algo muy incómodo con lo que lidiar y Kazura sentía lástima por ella. Su posición como hija del señor feudal era muy elevada, y ni siquiera con tantas personas cortejándola, podía enamorarse sin problemas de alguien. Es más, entre todos los que la visitaban, había un gran número de personas parecidas a Nibel, fuera de lo normal. El estrés de tener que lidiar con ellos debía ser una gran carga para la joven Liese. “De esto trata ser la hija del Señor. No es posible enamorarse y casarse de manera normal.” – diciendo esto, desvió la mirada hacia el río mientras llevaba la comida a su boca con un crujido. Liese estaba contemplativa, rodeada de un aura de soledad. – “Pero aun así obtengo muchas cosas de las personas que buscan mi favor, las cuales vendo para comer platos de lujo y comprar cosas bonitas, como ropa y así. Y aunque haga eso, nadie se queja al respecto.” “Oh, ya veo. Usas el dinero que obtienes al vender los regalos para olvidar el estrés de las visitas.” “Sí.” “Pero tú tienes muchos pretendientes, ¿no has logrado encontrar uno o dos que te causen interés?” “Si hubiera habido alguno, ya estaría casada.” “Eso es verdad…” Liese dejó de comer y miró a Kazura a los ojos. Entonces, dejó el pan que tenía en su mano en el mantel y devolvió la mirada hacia el río, diciendo: “Pensaba que había encontrando a un buen candidato. Pero ahora esa persona me odia con todo su ser y ya no sé qué hacer.” “No, no te odio.” “¿En serio?” “Sí, en serio.” “¿Y te casarías conmigo?” “Eso es asunto aparte.” “Booo.” Kazura se rio de Liese, que hacía pucheros con la boca. Liese debía haber dicho esto en broma, para aliviar el ambiente. “Por cierto, ¿no está tardando mucho la señora Zirconia? ¿La granja esta tan lejos de aquí?” – preguntó Kazura. “Revisé el mapa antes de venir, y no me pareció que estuviera tan lejos… Es verdad que está tardando.” Liese había visto el mapa antes de la partida y había grabado la topografía de los alrededores en su cabeza. La granja debía estar a unos diez minutos caminando desde el río, por lo que sí parecía estar tardando. “Me pregunto si habrá pasado algo. ¿Deberíamos ir a revisar?” “Pero con escoltas.” Diciendo esto, Liese recordó la apariencia de Zirconia cuando se marchó. Se había adentrado sola en el bosque, sin nadie que la acompañara, lo que quería decir que Zirconia estaba sola en el oscuro bosque. Caminar sola de noche por las montañas, con el riesgo de que aparecieran bestias peligrosas, era un acto muy peligroso. ‘¿Por qué haría algo tan peligroso…?’ – pensó Kazura. “Que nos acompañen tus escoltas. Debemos ir lo más rápido posible. Debe haber pasado algo.” “Espera.” Liese detuvo a Kazura tomándolo por el brazo. “Esperemos un poco más, ¿de acuerdo?” “No, debemos salir lo más pronto posible. Será muy tarde si ha pasado algo.” “Sabes, creo que esta es la tierra natal de mi madre.” “Su… ¿Hogar?” “Sí.” Liese asintió a Kazura, que hizo un bufido. “Nadie ha vivido aquí desde hace mucho, ¿verdad? He escuchado que la aldea que está camino abajo también está abandonada…” “Hace diez años hubo un incidente donde varias aldeas de por aquí fueron atacadas por bandidos que masacraron a todos los residentes.” – narró Liese. Kazura se mostró sorprendido, era algo que no había esperado escuchar. “Los mataron a todos… Entonces, la señora Zirconia…” “Sí. Es una superviviente de esa aldea.” Liese miraba hacia el oscuro bosque donde se había dirigido Zirconia. “Esperemos un poco más, ¿te parece bien?” “Sí.” Ambos se quedaron en silencio observando el oscuro bosque.
* * *
Al mismo tiempo, Zirconia estaba sentada frente a tres tumbas cubiertas por un montículo de tierra y piedras apiladas, mirando hacia la luna. La tumba del centro era más pequeña que las que estaban a su lado. Una blanca luna iluminaba el área. Frente a cada tumba había flores salvajes que Zirconia había recolectado en su camino hacia aquí. Encima de una de las tumbas podía verse una pequeña muñeca de lana vestida como una niña. Zirconia siguió mirando la luna durante un tiempo, pero tras un pequeño suspiro, se puso de pie y caminó de vuelta al campamento.


G4L Capítulo 97

Arco 12 Capítulo 97
Promesa
Traducido por Alsabov
Corregido por DaniR
Editado por Helios

Unos minutos después, Kazura regresó a la habitación trasera junto con los demás. Todos ellos estaban sentados alrededor de la mesa. Zirconia se había colocado junto a Kazura, con Liese y Ayla sentadas frente a ellos. “¿Me equivoco al decir que tenías planeada una buena jugada para lograr que nos casáramos sin complicarte mucho?” – preguntó Kazura. “…” “¡Oh! Tengo que decir, Señor Kazura, que la señorita Liese no lo decía con malas intenciones…” Ayla intervenía para cubrir a Liese, que estaba con la cabeza baja por la vergüenza. Ayla llevaba recibiendo miradas de Zirconia como diciendo «Haz algo al respecto» desde hacía tiempo. “Entonces, ¿estoy equivocado?” “Yo no creo…” “¡Tiene que responder ella!” – exclamó Kazura. “…” “Bueno, ya no importa.” “Ugh…” “Pero no te pongas a llorar…” Liese gemía con lágrimas en sus ojos, a lo que Kazura emitió un suspiro y movió la cabeza. Aún no comprendía lo que estaba pensando. Se daba cuenta con la conversación que había escuchado de Liese, que todo lo que conocía de ella era una farsa. Liese quería casarse con él por su influencia y su dinero, pero jamás habría llegado a pensar que fuera a llegar tan lejos como para intentar una visita nocturna. “Eso es porque…” – susurró Liese. “¿Qué es lo que pasa contigo?” “No es nada.” Liese volvió a bajar a cabeza. No quedaban rastros de su usual apariencia digna; estaba cabizbaja y tenía los hombros hundidos. “Pero es cierto que la señorita Liese adora al señor Kazura. Cada vez que hablamos, no hay un solo momento donde deje de mencionar al señor Kazura.” – explicó Ayla. “No. Eso no me resulta muy convincente después del «cuando caiga en mis brazos haré que me dé mucho dinero».” “Oh, sobre eso… A la señorita Liese le gusta mucho el dinero, pero tiene buen ojo para la gente. De eso estoy segura, y yo tampoco soy del tipo que engaña a las personas por malicia. Por eso estoy segura que ella no es ese tipo de persona…” “Esto es muy agotador… Eso no quita el hecho de que estuviera dispuesta a hacerme una visita nocturna para luego obligarme a que nos casemos.” “Sobre eso, um… La señorita Liese se enteró de que había otra mujer cercana al señor Kazura. ¡Solo tenía miedo de que el señor Kazura se fuera de su lado! ¡Por eso iba a actuar como una damisela en apuros!” Ayla estaba desesperada por aliviar la situación. Después de todo, tenía a Zirconia de frente. Si se quedaba callada sin hacer nada, la siguiente cabeza en rodar seguramente sería la suya. “A cambio de su pureza…” – resopló Kazura mientras cruzaba los brazos antes de girarse para mirar a Liese. Ella había estado mirando de reojo a Kazura todo este tiempo, por lo que se asustó bastante cuando sus miradas se cruzaron. “¿Al señor Kazura no le gusta la señorita Liese?” “No es que no me agrade, pero…” “Entonces, ¿por qué no aprovechas esta oportunidad para salir con ella? Puede que en estos momentos te sientas ofendido por lo que has escuchado, pero no miento cuando digo que la señorita Liese realmente adora al señor Kazura. Por favor, dale otra oportunidad.” “Ajam… ¿Pero por qué está pasando todo tan rápido? Es mucho avanzar de golpe, ¿no…?” Kazura se sentía en desventaja con la presión de Ayla. No importaba cómo lo viera, la situación estaba muy forzada. “¿No te parece bien…?” “No.” “¡Oh!” “Mi respuesta sigue siendo ‘no’, aunque llores.” Después de que Kazura rechazara la propuesta de Ayla, quedó deprimida y con ganas de llorar. “Oh, estoy segura que tienes tus razones para estar enojado, pero al menos continuemos como antes, ¿no? ¿Estás dispuesto a dejar que la señorita Liese siga con nosotros para el trabajo?” – intervino Zirconia al sentir que la conversación se tornaba peligrosa. – “Después me encargaré de su castigo para que no intente nada alocado en el futuro. Liese, debes pensar en tus acciones. Por favor, no la odies demasiado. Después de todo, es cierto que esta niña estima mucho al señor Kazura” “Está bien. Sé muy bien cuánto se esfuerza la señorita Liese por el territorio. Además, no es que no me agrade, solo quiero que las cosas sigan funcionando como antes. No voy a dejar de apoyaros, no te preocupes.” Zirconia estaba aliviada. Había quedado muy sorprendida al escuchar los planes de Liese. Se lamentaba que Kazura los hubiera descubierto, pero bueno, lo que ya había pasado no se podía evitar. Afortunadamente, Kazura no se había dado cuenta de que Zirconia era quien estaba detrás del plan para que ambos terminaran juntos. Ahora pensaba que debía aprovecharse de esto para mantener la situación a raya tanto como pudiera. De todos modos, Zirconia tenía una vaga idea de la naturaleza de Liese, pero no pensaba que era tan agresiva. ‘Ahora mismo la situación está un poco sensible, pero no hay que preocuparse por fallar una sola vez. Si aprovechamos esta oportunidad, hasta podemos hacer que su relación mejore.’ – pensó Zirconia. Pero esto ocurriría solo si Kazura no odiaba realmente a Liese. “Pero por favor, no intentes repetir estos juegos tan complicados. Si obligas a alguien a casarse tras una visita nocturna ¿no te parece que estás ignorando los sentimientos de la otra persona? Parece que has pensado mucho al respecto, pero no es algo de lo que puedas sentirte orgullosa.” Kazura decía esto sintiéndose mal por dentro; no sabía si podía decir estas palabras siendo él mismo quien estaba engañando a tantas personas. Lo cierto era que no podía imaginar qué habría pasado si Liese lo hubiera visitado en medio de la noche para seducirlo. A Kazura le agradaba mucho la apariencia de Liese, por lo que sin duda habría caído en su trampa de haberse presentado. Sin embargo, ahora que había descubierto que Liese quería seducirlo por su influencia y dinero, la impresión que tenía de ella había disminuido. “Sí… Lo lamento…” Liese se disculpaba honestamente con lágrimas en los ojos. Verla tan abatida hacía que Kazura no pudiera decir nada. También había que tener en cuenta que Liese realmente se había esforzado en ayudar a Kazura en su trabajo. Se había sorprendido al descubrir su verdadera personalidad, pero como no le había hecho ningún daño, no tenía motivos para seguirla presionando. Sin embargo, Kazura no confiaba en las palabras «La señorita Liese en verdad adora al señor Kazura». No podía confiar en esto después de escuchar todo lo anterior. “Bueno, no hay que complicar tanto las cosas. Seguro que esta niña ha estado muy estresada al estar con un hombre que no quiere ver todos los días. Y entonces se encuentra con alguien como tú, normal que intente ganarse tu mano. Yo no puedo culparla, ¿tú sí?” Claire, después de preparar el té, intervenía para calmar la situación. “No, sigue sin parecerme aceptable…” “No te fijes tanto en esos detalles. ¿Qué es lo que no te gusta de esta niña? No encontrarás a otra en ningún lado que sea tan bonita, tenga una buena familia y sea popular con nobles y plebeyos.” “Sí, eso puede ser cierto, ¿pero cómo puede ser una buena persona después de saber que le intereso por mi dinero?” “No veo por qué no debe serlo. Si los beneficios del matrimonio son buenos, no deberías tener problema en dejar pasar algunas cosas.” En la expresión de Claire se podía leer ‘¡qué pregunta más absurda!’. “Como eres una persona influyente de Craylutz, seguro que puedes ver cuánto te beneficia casarte con esta chica. ¿Te das cuenta de cómo están las cosas, no? No sé cuánto poder tienes en Craylutz, pero si te casas con esta jovencita, el título de Señor de Isteria prácticamente será tuyo en el futuro. Perder tal oportunidad… Sin duda hará que te lamentes dentro de un tiempo.” “¿Qué se sup…? Oh, ya veo.” Kazura había quedado desconcertado tras el intento de persuasión de Claire, pero después de darse cuenta de lo que decía, giró su mirada a Liese, que le miraba con los ojos llorosos. Había un poco de anticipación en su mirada, pues se preguntaba a qué se refería Kazura cuando dijo eso de «Oh, ya veo». Pero, desafortunadamente, no era nada de lo que ella pensaba. Las dos, Liese y Claire, dejaban notar en sus palabras la creencia de que Kazura era una persona influyente de Craylutz. Dejando de lado a Claire, sería mejor que el explicara a Liese cuanto antes que Kazura era Greisior. Resultaba agradable tenerla ayudándole en el trabajo, y si Liese conociera su identidad, era probable que se rindiera con el asunto de matrimonio. “Bueno, después tendré una buena charla con Liese. Por ahora, centrémonos en el asunto que nos ha traído aquí, señora Zirconia, por favor.” – cortó Kazura. “Sí.” Zirconia comenzó a explicarle sus planes a Claire. “Es mucha obsidiana de colores, uff…” “Me gustaría que se venda en otro territorio o país de manera discreta, ¿puedes hacerlo? Si aceptas, puedo garantizar tu seguridad en la provincia. Además, podré ofrecerte más flexibilidad en futuras transacciones.” “Bueno, no es como si no supiera lo que me va a pasar si rechazo la oferta.” “Yo no he dicho nada de eso. Si no quieres hacerlo, haremos como que este día jamás ha pasado.” “De momento… ¿Eh…? Bueno, es un trato que me beneficia.” – dijo Claire mientras bajaba la taza y la ponía a su lado. – “Me apunto. Sin embargo, como estos artículos son bastante raros y caros, me va a llevar mucho tiempo poder venderlos. Como precio por mis servicios y teniendo en cuenta los beneficios de los negocios en un futuro, acepto la flexibilidad y la seguridad que se me ofrece dentro del territorio, y pido prioridad para la venta de ropa y muebles al por mayor. No tengo problema en que seas tú quien decida mi comisión tras la venta.” “En el asunto de la flexibilidad y seguridad en negocios futuros puedo dar mi palabra, pero no puedo decidir sobre la prioridad de la venta al por mayor por mí misma. Lo discutiré con Narson cuando vuelva a la mansión. Mientras tanto, deberá bastarte con esto.” “¿Pero que tiene de ma…?” – replicó Claire cruzando los brazos. “Claire…” – interrumpió Liese cuando empezó a quejarse. Ésta vio su rostro y suspiró. “Oh, querida. Está bien. Con eso bastará por ahora.” (Claire) Claire asintió y Liese se giró para ver a Kazura. Cuando sus miradas se cruzaron, volvió a bajar nerviosamente la cabeza. “Prioridad en la venta al por mayor… Bueno, mientras puedas hacerlo conveniente para ambos, estará bien. Más tarde puedes enviarme una lista con los artículos de los que tienes necesidad.” “Está bien, pero no esperes demasiado.” “Estoy segura de que estará dentro de lo aceptable. No te preocupes, asumo la situación.” Después de decir esto, Claire pasó su pluma con rapidez sobre el papel de cuero que tenía a su lado. En un parpadeo había hecho un contrato. “No tienes que firmar el otro, ya he redactado uno nuevo.” ‘¡Qué dura es…!’ Esa era la impresión de Kazura después de ver cómo actuaba Claire. Los carpinteros y poceros con quienes había estado antes temblaban al estar frente a Zirconia, por eso la conducta de Claire era refrescante. Era de esperar que como mínimo usara un tono formal, pero no parecía que quisiera hacerlo. “Antes de eso, ¿puedes al menos decirme dónde los vendes? Nosotros también estamos en una posición complicada, por lo que como mínimo debemos saber cómo funciona tu canal de distribución.” – pidió Zirconia. “Tengo contactos en otros países, y me comunico con ellos a través de intermediarios, para que nunca sepan el origen de los artículos.” “¿Sería posible que te acompañara uno de nuestros comerciantes cuando hagas el trato?” “No seas ridícula. Eso no es posible.” “Bueno, me pregunto si podemos hablar mañana en la mansión antes de firmar el contrato. Aprovecharé para pensar en la compensación para que quede registrado en el contrato. Así podremos discutir los detalles, además de la descripción de tus servicios.” “Está bien.” Claire suspiró y no insistió más, porque Zirconia no parecía que fuera a firmar aunque lo hiciera. “Gracias. Puedes venir mañana por la tarde a la hora que te sea conveniente.” “De acuerdo. Iré mañana a una hora razonable.” Zirconia sonrió después de acordar la visita. Parecía aliviada porque no había dejado que Claire tomara el control de la negociación. “Al parecer hemos llegado a un acuerdo; espero que podamos trabajar contigo en el futuro.” Kazura hizo una reverencia a Claire antes de levantarse y dirigirse a Liese, que estaba desplomada sobre su silla. “Liese, ¿quieres venir a casa conmigo?” “¡Sí!” Liese se tambaleó, poniéndose de pie con una expresión lamentable en su rostro.
* * *
Tiempo después, de vuelta en la mansión. En una habitación de la casa, con las paredes teñidas por la puesta del sol, Kazura vaciaba agua caliente sobre una tetera de cristal que había llenado con hierbas. Liese estaba sentada a su lado, y parecía estar un poco sofocada. Solo estaban ellos dos en la habitación. Zirconia había ido a informarle de los resultados de las negociaciones a Narson y Ayla estaba haciendo los preparativos para la cena. “Bueno, no estés tan desanimada. Toma un poco de té.” – ofreció Kazura. “Gracias…” – respondió Liese mientras sostenía avergonzada la taza de té que le pasaba Kazura. Tenía curiosidad por la tetera de cristal y la taza, pero no parecía querer preguntar nada al respecto por ahora. Kazura puso algunas galletas que había traído de su habitación en la mesa y se sentó en la silla. Ayla las había preparado para él la noche anterior; estaba muy orgullosa de sus galletas. “Bueno, continuemos con la conversación que tuvimos hace un rato.” – dijo Kazura. “Umm, señor Kazura, es verdad que dije algo grosero en ese momento, pero yo…” “De eso es exactamente de lo que quiero hablar.” Kazura movió la mano para que Liese no dijera más. “Ugh…” “No es para que te pongas a llorar.” “Mmm… ¿Sigues enfadado conmigo?” “Sí.” “…” Liese se volvió a desplomar en su silla con lágrimas en los ojos. Kazura tenía la expresión calmada de siempre, pero sus palabras sonaban inusualmente frías. De hecho, Kazura tenía esa intención. “No estoy negando todo lo que te has esforzado, Liese. Me has ayudado con cosas de las que no sé, también sé que has hecho tu mejor intento en solucionar las cosas por tu cuenta. Estoy muy agradecido contigo por eso.” “Sí…” “Aun así, esa frase me ha superado. Es cierto lo que dijo Claire, pero de todos modos no estoy de acuerdo en que el motivo sea solo el poder y el dinero. Me resulta difícil aceptar un matrimonio arreglado solo por estos motivos.” “Pero…” “¿Sí?” “Yo… No, lo lamento de veras.” Liese levantó la vista para decir esto, pero bajó rápidamente la mirada después de hacer contacto visual. Kazura se sentía mal por Liese, que parecía que iba a llorar en cualquier momento. Aunque seguía disconforme, Kazura no quería que por esto su relación se volviera un tema complicado. “Ambos hemos sido criados de diferente forma, por eso es natural que tengamos valores diferentes. Y lo ocurrido ha sido algo muy sorprendente para mí, aunque para ti haya sido algo natural.” Liese levantó un poco la mirada. “Como he dicho antes, estoy enojado, pero no quiero complicar más las cosas. Ya te has disculpado conmigo y con eso pondremos fin a todo este asunto para que sigamos trabajando juntos, como siempre. ¿Por qué no nos tratamos con honestidad? Yo seguiré ayudando a reconstruir el territorio para que tengas una mejor vida en el futuro.” “Sí… Gracias.” Liese contestó con voz entrecortada y volvió a bajar la mirada. Kazura esperó un poco para ver si Liese decía algo más, pero como no fue así, suspiró. “Bueno, ¿qué piensas entonces? ¿Por qué no nos tratamos con honestidad de ahora en adelante?” “¿Cómo?” Liese tenía un gesto ligeramente perplejo. “¿Con honestidad…?” “Sí. Sin actuar, sin honoríficos, siendo honestos entre nosotros. Es solo que estás acostumbrada a actuar. Siempre has sido muy directa con Claire y Ayla, ¿no es verdad? Quiero que también me trates así.” “¡No, no, no es posible! ¡No se trata de actuar!” “Liese.” Las palabras de Liese eran apresuradas, pero Kazura la interrumpió con una expresión seria. Él no podía sino detestar esta situación, preguntándose si su actitud actual también era una farsa. De seguir así, sentía que podía llegar a odiarla, por lo que quería evitar que eso pasara. “Sé que puedes estar confundida y ansiosa si te lo pido de repente. Pero quiero que sigamos siendo buenos amigos. Tal vez sea difícil para ti cambiar tu actitud, pero estoy seguro que pondrás todo tu esfuerzo. Quiero dejar de pensar al respecto y que podamos ser amigos.” “¿Ser amigos…?” “¿No estás de acuerdo?” Kazura deshizo su expresión dura y en su lugar sonrió hacia Liese. “¡Sí…! ¡Por supuesto!” El rostro de Liese se iluminó cuando se dio cuenta que podía salir de la situación. Cuando Kazura le había dicho que estaba enfadado, como era de esperarse, ella pensó que Kazura iba a odiarla por completo. Sin embargo, Kazura no la reprendía, y en su lugar le ofrecía mejorar su relación. Tenía curiosidad sobre lo de tratarse con honestidad, pero por el momento solo asintió. “Bien, será un placer. Además, no permitiré más el lenguaje formal. Tampoco que actúes conmigo. Trátame como tratarías a un amigo.” – exigió Kazura. “Sí, sí…” “Bueno, puede resultar complicado hacer el cambio de una sola vez, está bien si lo haces poco a poco. Ahora que recuerdo, creo que debo decirte quién soy realmente. El que me confundieras con un miembro de Craylutz fue lo que ocasionó todo este lío.” Liese abrió los ojos por la sorpresa. “¿Qué? ¿El señor Kazura no es de Craylutz?” “Sin honoríficos, solo llámame Kazura.” “¡Oh! Lo siento, lo siento.” Kazura estaba a punto de estallar; Liese parecía tener problemas para hacer cualquier cosa. Viendo a Kazura así, Liese desvió la mirada. “No, soy yo el que lo siente. Soy un extranjero, pero no soy de Craylutz. Vengo de otro mundo, entre los matorrales de la aldea Grisea, en lo más profundo del bosque. Los aldeanos y el señor Nelson me llaman ‘Greisior’.” “¿Qué…?” Liese quedó pensativa; Kazura lo acababa de decir como si fuera algo sencillo. “¿Has escuchado sobre la tumba de Greisior?” “Sí, lo he hecho, pero… Kazura, estás diciendo… ¿Que tú eres Greisior?” – preguntó Liese a Kazura mientras corregía su lenguaje. Se preguntaba qué es lo que podría contestar Kazura. “Bueno, no es algo que puedas creerme con solo decirlo. Te mostraré algunas pruebas. Vamos a mi habitación.” Kazura miró la taza de té y las galletas que estaban sobre la mesa. “Estaba seguro de que disfrutarías de este té, pero creo que ya no está caliente…” Kazura le dio un sorbo al té y frunció el ceño porque estaba tibio. Liese también le dio un sorbo después de ver a Kazura.


G4L Capítulo 96

Arco 12 Capítulo 96
Visita nocturna
Traducido por Alsabov
Corregido por DaniR
Editado por Helios

Unos días después, por la tarde. Kazura estaba en un distrito comercial de lujo de Isteria, acompañado por Zirconia. Ambos iban disfrazados con ropas simples de plebeyos. Llevaban una capa sobre sus hombros y una bolsa en la mano, de manera que parecían viajeros. Además de su vestido, Zirconia llevaba atado su cabello con un nudo a la altura del cuello para mayor comodidad. Su rostro era conocido porque acostumbra viajar a las instalaciones del ejército, pero raramente se ponía a hablar con los plebeyos. Por eso, usar un atuendo diferente o arreglar su cabello de otra manera le daba una impresión completamente diferente y no había riesgo que los plebeyos la reconocieran después de ver su rostro una o dos veces. Esta clase de trucos solo era posible en este mundo, donde los medios de comunicación todavía no se habían desarrollado. “Este es el almacén donde me compraron los artículos la vez anterior.” – dijo Kazura. “Y pensar que una tienda tan espléndida como esta se dedica a cometer fraude…” La noche anterior, Kazura le había contado a Narson y Zirconia cómo una señora anciana de un almacén le había comprado una ocarina y una gema roja. Había intentado explicarles que se trataba de alguien con los contactos suficientes para vender hasta los artículos más inusuales sin comenzar un rumor, pero cuando Narson escuchó sus palabras, dijo: «El señor Kazura quiere comprender primero el carácter de la persona antes de ofrecerle un trato.» Originalmente, Kazura y Zirconia habían planeado usar el nombre de la familia Isteria para garantizar la negociación. Pero antes de eso, Narson les aconsejó que primero observaran cuál sería la reacción de la anciana si intentaban hacer las negociaciones con una identidad oculta. Si la anciana reaccionaba de misma manera que la vez anterior, entonces sería todo lo que podría ofrecer. Pero si no tenía la suficiente inteligencia como para obtener información de Kazura y ofrecer beneficios, considerando la posibilidad de que Kazura pudiera conseguir vender el material en otro lugar, eso quería decir que no les sería de mucha utilidad. Por cierto, Kazura también les había dicho que su visita anterior había sido con Valetta y los demás. Narson y Zirconia le preguntaron cómo había llegado a esa tienda, y Zirconia se sorprendió cuando escuchó cómo Kazura se había topado con Liese y Ayla durante ese proceso. Narson recordó la reacción de Ayla cuando se encontró con Kazura después de eso y pensó: «¿Así que eso es lo que pasó?» “No, todavía no sabemos si comete fraude o es un puesto legal.” – dijo Kazura. “Es cierto, pero no hay duda de que esa tienda obtiene beneficios al aprovecharse de la gente. No estoy muy de acuerdo en relacionarnos con personas así…” – replicó Zirconia. “Tienes razón, pero en la situación en la que estamos debemos usar cualquier medio a nuestro alcance.” Zirconia, que estaba un poco reacia, se mostraba desconcertada con las palabras de Kazura. Pero, después de un momento, soltó una carcajada. “¿Eh? ¿Qué pasa?” – se extrañó Kazura. “Huh, no es nada. El señor Kazura tiene razón; no tenemos tiempo para fijarnos en los detalles, ¿verdad? Pero…” Zirconia dejó de hablar y llevó la mano a su espalda. “Ten cuidado cuando estemos en las negociaciones, solo por si acaso. No creo que sea el caso, pero existe la posibilidad de que la otra parte intente intimidarnos. Ese almacén ya se aprovecha de la gente, por lo que no sería extraño que tenga uno o dos bravucones.” Zirconia llevaba una daga escondida en su capa, solo por si acaso. Si las negociaciones no marchaban bien y se veían amenazados por un grupo de bravucones, Zirconia estaba preparada para hacerse cargo. Narson ya le había dicho a Kazura que no había mucha gente que pudiera igualarla en el manejo de armas, pero Kazura prefería evitar entrar en conflicto. Zirconia acompañaba a Kazura en lugar de Isaac o Havel, solo porque era por mucho más habilidosa que ellos. Como su experiencia en combate resultaba incomparable a la de los demás, era capaz de actuar racionalmente en el calor del momento. Además de eso, Zirconia pensaba que si era ella quien le acompañaba, los oponentes bajarían la guardia porque era una mujer. “Entiendo. Pero aunque eso llegue a pasar, centrémonos en escapar en lugar de enfrentarlos. Sería malo que terminases herida por esto.” “Sí. Bueno, si hay un alboroto, los soldados que tenemos encubiertos alrededor deberían hacerse cargo, por lo que estaremos bien, o eso creo… A menos que nos tomen de rehenes.” Zirconia sonrió gentilmente y entró a la tienda. “Hola. Tengo algo que quisiera vender.” Kazura también entró a la tienda y caminó hacia la parte trasera para llamar a la anciana, que estaba en la caja registradora como la vez anterior. “Sí, bienvenidos… Oh, usted es…” La anciana se sorprendió y levantó las cejas cuando vio a Kazura. “Sí, soy el que le vendió la pieza de joyería la otra vez. Estoy de regreso porque tengo artículos que quisiera vender…” “Está bien, está bien. Por supuesto que las compraré, puedes contar conmigo. Por cierto, ¿esta persona de aquí es tu hermana?” Zirconia, que estaba observando la tienda, sonrió hacia la anciana, que le miraba con sarcasmo. “Es mi esposa, y me ha obligado a traerla conmigo.” “Bueno, lo cierto es que tienes una esposa muy guapa, a pesar de su apariencia.” “Sí, es verdad, gracias. Entonces, hablemos sobre lo que traigo.” “Espera un momento” La anciana cogió un letrero que tenía en un rincón de la tienda con el rótulo «Fuera de servicio» y lo colocó en la entrada. “Listo. Hablaremos en el cuarto de atrás, solo para estar seguros.” – dijo la anciana mientras se dirigía a la parte trasera de la tienda. Zirconia detuvo a Kazura para que no la siguiera. “Yo iré primero. Por favor, no te separes de mí.” Con precaución, Zirconia siguió a la anciana y entró en la habitación. Kazura pasó después de ella. “Chicas, eso es todo por hoy.” – dijo la Anciana al entrar. Había seis niñas en la habitación. Sus edades variaban desde los seis años hasta los quince. Estaban sentadas en el suelo con agujas y cuchillos en las manos; trabajaban haciendo artículos de cuero, como calzado y guantes. En el cuarto, también había una larga mesa y una chimenea. “Sí, pero…” – comenzó a decir una de las confundidas niñas mientras las demás miraban ansiosas a la anciana. “¿Hmm?... Oh, no os preocupéis. Os pagaré el día completo.” – dijo la anciana mientras sacaba una bolsa de tela y se la entregaba a la niña que tenía más cerca. La niña rápidamente abrió la bolsa y revisó su contenido. “Aún es mediodía. ¿Por qué no vais a río para recoger las piedras redondas que os dije antes? Podéis llevar esa cesta con vosotras.” “Sí, gracias. Vamos, chicas.” Las niñas hicieron una reverencia a la anciana y salieron de la tienda llevando la cesta con ellas. “Podéis sentaros en cualquiera de esas sillas. Veamos, voy a preparar algo de té.” La anciana esperó a que las niñas salieran de la tienda para ofrecerles asiento a Kazura y Zirconia. “No, tengo otros asuntos urgentes que atender, por lo que me gustaría empezar la transacción de inmediato.” “Oh, está bien. Comencemos entonces.” Cuando Zirconia rechazo el té, la anciana tomó asiento sin molestarse. Después de ella, Kazura y Zirconia también se acomodaron. “Bueno, ¿en qué consisten los artículos que has traído?” “He conseguido algunas joyas como las que traje la vez anterior… Por cierto, ¿quiénes eran esas niñas?” – dijo Kazura mientras sacaba una pequeña bolsa de tela de su bolsa. “Les doy trabajo haciendo recados. Los niños son mucho más baratos de contratar.” Diciendo esto, la anciana tomó la bolsa que le entregaba Kazura y puso una pieza de joyería en su mano. “Oh, esta es otra buena pieza de joyería.” La anciana asintió satisfecha. En esta ocasión, Kazura había traído consigo esferas de color lapislázuli, turquesa y rojo. A diferencia de las piedras que le vendió la vez anterior, las gemas de esta ocasión eran de un color más oscuro y no eran tan transparentes. “Muy bien, compraré cada una por 6.000 Ar; serían 18.000 Ar por las tres.” “¿¡Qué rayos!? ¿Cómo dices…?” – exclamó Kazura. “Te ofrezco 6.000 Ar por cada una. Puede ser solo una cantidad aproximada. Pero no es una mala cantidad.” La anciana sonrió a Kazura, que le devolvió una sonrisa cargada de ironía. Mientras tanto, Zirconia se limitaba a escuchar la conversación sin ningún cambio de expresión. “¡Umm! Estoy seguro de que la gema rosa que te vendí el otro día no valía 2.500 Ar.” “Lo lamento, aquella vez no te di un precio correcto. Pero en esta ocasión y a partir de hoy sí que voy a ofrecerte un precio justo.” La anciana contestaba sin lucir ofendida, pero le enviaba a Kazura una mirada sarcástica. “¿Por qué no me engañas ahora? Si eso te permite obtener mayores ganancias, podrías ofrecerme un precio más bajo.” “Esto lo hago porque quiero seguir haciendo dinero. Aunque te vuelva a engañar, no tendría sentido para mí si me descubres y vas a otro sitio a vender las gemas. Parece que conoces la manera de seguir consiguiendo esta clase de piedras, por lo que creo que es mejor si ambos nos beneficiamos.” “Pero aún me siento estafado.” “Voy a mostrarte el libro de cuentas. Dame un minuto.” Ante las dudas de Kazura, la anciana rápidamente se puso de pie y fue a la tienda. “Bueno, señora Zirconia. Al parecer nos puede ser útil.” “Sí. No parece que quiera engañarnos y aprovecharse de nosotros. Ahora me preocupa más el número de transacciones que pueda manejar con sus canales de venta…” “En efecto, me pregunto dónde las venderá… Más bien, ¿quién rayos las está comprando?” La anciana volvió con un libro en sus manos. “Lamento la tardanza. Aquí está el precio al que vendí las gemas que trajiste la vez anterior.” La anciana volvió a sentarse y abrió el libro de ventas para ellos. Escrito en él, estaban los nombres y precios de los artículos que había vendido y comprado en la tienda. Zirconia buscó con su dedo la palabra «Obsidiana rosa». “Me pregunto si es esta. El precio de venta fue…” – comenzó a decir Zirconia. “¡¿Qué…?! ¿35.000 Ar?” – exclamó Kazura. La anciana suspiró aliviada mientras Kazura leía el precio de venta y se giraba para mirarla. “¿La vendiste a catorce veces el precio en que me la compraste? ¿No te parece que eso es un gran robo?” “Fue muy difícil ofrecerte un precio, ya que nunca había visto esa clase de piedra. Me alegro de haber podido venderla a un buen precio.” Mientras decía esto, la anciana cerró el libro de cuentas y lo puso a su lado, para después mirar a Kazura. “De ahora en adelante, no más mentiras entre nosotros. La cantidad que te hice perder en esa transacción fue de aproximadamente 7.500 Ar, y voy a compensártela. Aquí y ahora. A cambio, seguirás trayéndome más de esas gemas. Hagamos que funcione para ambos, ¿no estás de acuerdo?” “Sí, me parece bien. Pero, ¿a quién se la vendiste? ¿Quién puede pagar tanto dinero…?” “Alto.” – interrumpió la anciana. – “Yo no te pregunto nada y tú no me preguntas nada. Si no puedes aceptarlo, entonces no hay trato.” “¡Oh, no! De hecho, a eso me refería.” “Mejor no digas nada más. A decir verdad…” – interrumpió Zirconia. “¿Claire? ¡No está aquí!” Cuando Zirconia estaba a punto de ir al grano, la voz de una mujer se escuchó desde la entrada de la tienda. “Hmm, dadme un momento. No salgáis del cuarto.” – dijo la anciana (Claire, al parecer) al tiempo que se levantaba de la silla y caminaba hacia la tienda. “Las cosas parecen ir yendo mejor de lo que esperábamos. Comprar artículos a bajo precio para venderlos por tal gran cantidad de dinero, esta anciana es bastante habilidosa… Umm, ¿qué pasa?” “Nada, es esa voz…” Zirconia estaba mirando la puerta por la que había salido Claire con una expresión complicada en su rostro. Kazura también miraba hacia la puerta; se podía escuchar levemente la conversación que estaba teniendo la mujer que había llegado a la tienda con Claire. Ambos prestaron atención a la conversación. “Si es la señorita… Ha pasado mucho tiempo.” “Hace bastante, sí. He estado muy ocupada últimamente. ¿Cómo te ha ido?” “Aquí siempre es lo mismo. Es bueno verte, Ayla.” “Señora Claire, cuánto tiempo.” Tras escuchar el nombre de Ayla, Kazura y Zirconia se miraron entre sí. “Ayla… Eso quiere decir…” “¡Oh! Mmm… Señor Kazura, has pedido que me comporte, pero voy a salir ahora.” “No, ahora estamos disfrazados…” Zirconia agarró el brazo de Kazura mientras se sentaba con una apariencia bastante impaciente. “Pareces muy cansada, ¿ha pasado algo malo?” – preguntó Claire. “Ese cretino comerciante es muy insistente. Pide audiencia una y otra vez, y me toca siempre que tiene oportunidad… Como el otro día, un poco más y me acorrala. Quiso llevarme fuera de casa durante la noche; no sé qué hubiera pasado si lo consigue. En serio, espero que ese hombre se muera.” “Bueno, dejemos eso de lado. ¿Vienes para vender las cosas que te ha regalado?” “Así es. Quiero que me compres estos artículos. ¿Cuánto valen?” “Oh, vaya, aquí tienes muchas cosas buenas.” “Lo único bueno de ese viejo verde es que da buenos regalos.” “Muy bien, te las compraré a buen precio… Por cierto, ¿ya has descubierto la identidad del hombre que mencionaste la última vez?” “Es probable que sea un líder de Craylutz. Con una posición de plebeyo, supongo.” “Oh, Craylutz. Además, tiene buena personalidad y es bastante rico, ¿verdad? Suena como un buen candidato para el matrimonio. ¿Te has decidido por ese chico?” “Sí. Creo que le gusto mucho y quiero salir fuera con él esta noche. Parece que tiene una novia en su país, y como puede volver tarde o temprano, debo sujetarlo primero, ¿no?” “Oh, señorita Liese, ¿entonces quieres pasar la noche con el señor Kazura?” “¿Eso es cierto?” – preguntó Ayla. El contenido de la conversación era tan fuerte que Kazura estaba congelado y su gesto era de pura sorpresa. A su lado, Zirconia se mantenía completamente tensa. “Ya veo. Tenía el presentimiento de que algo extraño pasaba… Así que era eso.” – dijo Kazura. “¡No, ella no es esa clase de persona! ¿¡A dónde vas!? ¡Por favor, quédate sentado!” Kazura se levantó de su asiento y dejó la habitación con Zirconia intentando detenerlo. “Sí, no importa lo influyente que sea. Si se acuesta con la hija del señor feudal tiene que casarse con ella… Todo se trata de ganar, de ganar.” “Oh, niña. Ya has crecido, ¿cierto?” Claire se rio con asombro ante la confiada respuesta que le daba Liese a Ayla. Liese había frecuentado esta tienda durante años y tenía buena relación con Claire. La primera vez que Liese había acudido a su tienda, Claire vio a través de ella y habían tenido una buena relación desde entonces. “No aparecen tan buenos candidatos como él a menudo. Ah, me estoy comenzando a sentir nerviosa. Me pregunto si podré hacerlo bien…” “¿Qué? ¿Aún no estás preparada? ¿Por qué no le dices a Ayla que te diga cómo actuar? Ella ya habrá estado con uno o dos chicos.” “…” – Ayla hizo un leve gesto. “¿Qué? ¿No has estado con un chico?” Claire miró sorprendida a Ayla, que respondió avergonzada. “Nunca he tenido una relación con nadie…” “Oh, bueno. A cada uno lo suyo. Puedes hacer que te compre un colgante bastante caro como el que me mostraste la vez pasada, se lo puedo dejar a buen precio.” “Sí, cuando caiga en mis brazos haré que me dé mucho dinero, así que puedes contar conmigo.” “Ja, ja, ja…” Ayla, que estaba forzando una risa falsa por lo que decían Liese y Claire, miró de reojo hacia la puerta que estaba al final de la tienda y quedó congelada. “Hmm, Ayla. ¿Qué pasa?...” Liese notó la expresión de Ayla y siguió su mirada hacia la puerta. “Oye.” Kazura estaba apoyado en la puerta con una sonrisa presumida. “¡Ey! ¡Te dije que no salieras de la habitación…! ¿Hmm? ¿Acaso os conocéis?” Claire inclinó la cabeza confundida al darse cuenta de la expresión de Liese y Ayla.


G4L Capítulo 98

Arco 12 Capítulo 98
Amor en cierto sentido
Traducido por Alsabov
Corregido por DaniR
Editado por Helios

Kazura volvió a su habituación acompañado por Liese y tomó el control remoto para el aire acondicionado que estaba sobre la mesa. Liese se quedó rígida ante la vista del refrigerador, el ordenador portátil y el montón de cajas de cartón que había apiladas en la habitación. Kazura presionó el botón de encendido del mando a distancia. El aire acondicionado que estaba en el rincón de la habitación hizo un sonoro ‘bip’ y comenzó a funcionar. “Por favor, toma asiento. Te mostraré algunas cosas. “¡Oh! Umm, ¿qué es esa cosa que se mueve ahí, señor Kazura?” Liese apuntó hacia donde estaba el aire acondicionado, sin darse cuenta que había vuelto a utilizar lenguaje formal. “Eso es un aire acondicionado; un aparato que sirve para calentar o enfriar una habitación. Puedes acercarte a verlo.” “Sí.” Con eso dicho, Liese caminó hacia donde estaba el aparato. Kazura seleccionó con el control el máximo flujo de aire y definió la temperatura en 16 grados. “Ah, la brisa… Está fresca.” Liese quedó encantada al sentir el aire frío chocando contra su rostro. Su expresión también se suavizó. “¿Te gusta?” “Se siente bien…” Liese seguía de pie disfrutando de la brisa fría con una expresión dichosa. Ya estaba completamente relajada. “¿Quieres una bebida fría?” Kazura sacó del frigorífico una jarra de té de cebada que había hecho antes y lo vertió en unas tazas de plata que tenía en el congelador para que se enfriaran. “Aquí tienes. Es té helado de cebada. Está delicioso.” “Oh, gracias… ¡Está frío!” Liese volvió a quedar fascinada. “Así es, ¿también quieres hielo?” Kazura tomó los cubitos de hielo y puso unos cuantos en la taza que sostenía Liese. Los cubitos cayeron en la taza con un ‘clang’ mientras crujían, sumergiéndose en el té de cebada. “¿Qué? ¡Hielo! ¿¡Pero estamos en verano!?” “Sí, es verano.” “¿Por qué tienes hielo en verano?” “Este aparato se llama ‘congelador’. Sirve para mantener la comida fría y hacer hielo. Bueno, de momento solo tienes que probarlo.” “Sí, sí, lo probaré… ¡Está delicioso y frío!” “Lo sé, ¿te gusta?” Kazura asintió. Estaba feliz de ver que la expresión de Liese mejoraba. Se sentó en la silla junto a la mesa llevando una mochila en la mano que había cogido en la habitación. “Te mostraré algunas cosas más, ¿quieres tomar asiento?” “¡Sí!” Esperó a que Liese se sentara y comenzó a sacar el contenido de la mochila. Liese se limitaba a mirar con la taza entre sus manos. “Bueno, esto es una linterna led, un encendedor y…” “¡Ah!” – exclamó Liese cuando vio el encendedor. “Ese es el que recogí cuando me encontré con el señor Kazura en el distrito comercial, ¿no es así?” “Oh, sí. En esa ocasión solo iba de paso, y me preocupé mucho cuando recogiste el mechero.” “Sí, yo también estaba sorprendida… Oh, ¡lo siento! No estoy segura de si estoy siendo respetuosa…” Liese estaba avergonzada porque había estado hablando con lenguaje formal todo este tiempo. “Está bien. Te llevará un tiempo acostumbrarte.” Kazura tomó el encendedor y lo configuró con la salida mínima de gas antes de ofrecérselo a Liese. “Aquí tienes. Lo he dispuesto para que la llama no sea muy grande; puedes presionarlo.” “Oh-ugh…” Liese bajó la taza y aceptó el encendedor. Lo sostuvo con la mano izquierda y lo presionó con el dedo índice derecho un poco asustada. Entonces, salió una pequeña llama acompañada de un ‘clic’. “¡Oh!” Liese soltó el botón y gritó, viendo cómo desaparecía la llama. “¿Cómo se supone que funciona? No sabía que era posible hacer fuego con solo presionar un botón…” “Está relleno de aire inflamable. Cuando presionas el botón, libera un poco del aire y, con el destello que produce, se enciende. También puedes ajustar el tamaño de la llama con esa ruedecita.” “Sí, bueno…” Sin importar si había entendido, Liese seguía manipulando el encendedor con una expresión de misterio. Movió la ruedecita al máximo y lo encendió nuevamente. Volvió a quedar sorprendida por el tamaño de la llama. “¡Oh!” “Esto es increíble. Es muy difícil hacer fuego; estoy segura de que a todos les resultaría muy útil tener un aparato como este…” En este mundo se usaba el método rústico para encender fuego. Para esto, frotaban y giraban un palo de madera sobre otro puesto verticalmente con una ranura en él. El serrín creado por la fricción producía chispas con las que encendían algodón o astillas de madera. Una persona con experiencia podía hacer fuego en poco tiempo, pero una persona inexperta podría no poder encender fuego, incluso después de mucho tiempo. Para evitar hacer esto cada vez que necesitaban fuego, algunas personas guardaban el serrín encendido entre cenizas. En la residencia de Varin, de la aldea Grisea, guardaban un poco de madera consumida y la cubrían con ceniza para usarla a la mañana siguiente. La madera carbonizada podía aguantar toda la noche si se cubría con ceniza para que se consumiera más despacio. Además, con esta técnica podían separar el carbón apagado del que aún seguía encendido para volverlo a usar cuando fuera necesario. El carbón era fácil de encender y se consumía más despacio que la madera, por lo que era un buen combustible. “Es cierto, pero esta herramienta llama demasiado la atención, por lo que no podemos repartirla por todas partes. Al menos, no tengo intención de hacerlo. Todos empezarían a preguntarse de donde ha salido, y si hacen mucho alboroto, podría terminar siendo un asunto político.” “Ya veo… Sí, tienes razón. Si se descubre que Kazura es el señor Greisior, esto se volvería un asunto muy grande.” Ajustando su vocabulario, Liese hablaba lo más normal que podía mientras cuidaba de no utilizar formalismos. No estaba muy de acuerdo con el cambio, pero hacía lo que podía por Kazura. “Es por eso que quisiera que mantengas esto en privado. Bueno, a ver qué más hay.” “Oh, umm…” Liese interrumpió tímidamente a Kazura, que acababa de coger la linterna led. “¿Hmm? ¿Pasa algo?” “Oh, no, no. Solo quería preguntarte algo.” ¿Hay algo que quieras saber?” “Sí.” Kazura inclinó ligeramente la cabeza, pero Liese continuó con expresión seria. “Recientemente, el cabello y la piel de mi madre parecen haberse vuelto más hermosos, eso… ¿Podría tener algo que ver contigo?” “Oh, sobre eso. Así es, he sido yo.” “¿Qué fue lo que hiciste?” Liese estaba muy interesada al respecto. “Traje conmigo algunos productos para el cuidado de la piel y champú para el cabello. También le di algunas sales de baño para que las usara.” “Cosméticos... ¿De verdad son tan buenos?” “Sí, son algo único. Ya ves, Liese. Los productos que tenéis aquí no se comparan con los de mi mundo. Su efecto es mucho mejor.” “Oh, ya entiendo.” “¿También te gustaría usarlos?” Liese tragó saliva. “¿Está bien que te lo pida?” “Lo está. Es una muestra de agradecimiento por todo lo que has hecho por mí.” “¡Sí! Entiendo.” ‘¿Dónde se habrá ido la expresión sofocada de antes?’ – pensó Kazura. Liese se veía motivada. Ella ponía especial cuidado a su piel, por lo que no podía evitarse que sintiera curiosidad después de escuchar sobre lo efectivos que eran los cosméticos. Kazura sacó de la mochila el gel hidratante y otros productos: champú, acondicionador y también sales de baño. Los ojos de Liese brillaron cuando vio los productos. “¡Qué hermosos…! No había visto envases tan bonitos antes.” – exclamó Liese con admiración observando el envase de plástico del gel hidratante. Los relucientes envases de plástico eran muy hermosos y daban una atmósfera de lujo. En este mundo no existía nada de eso. “Todos los envases de cosméticos son muy bonitos. No sé cuántos tipos hay, pero seguro que hay más de cien diferentes. Esto es todo lo que he traído por ahora.” “Sí, son muchos…” “Traeré más la próxima vez.” “¿Qué? ¿De verdad?” “Sí. Te traeré algunas cosas que puede que te gusten.” Liese estaba muy motivada. Antes había estado muy nerviosa e inquieta, pero su afición por los cosméticos había logrado que se relajara. Se veía tan adorable que Kazura estaba feliz de haberle mostrado los cosméticos. ‘Ya veo, es por su adorable sonrisa que Liese es tan popular con los residentes.’ Kazura quería creer que su sonrisa era auténtica, y comprendía por qué había personas que disfrutaban dándole regalos a Liese. ¿Cómo podría no estar feliz una chica cuando se le dice que recibirá un regalo? De hecho, cuando Kazura le regaló el colgante, la hermosa sonrisa que había recibido a cambio hizo que su corazón brincara. “Te voy a mostrar cómo se usa. También te daré algo de champú y sales de baño para que puedas usarlos desde hoy.” “¡Sí! ¡Gracias!” Kazura cogió el envase y levantó la tapa, explicándole a Liese cómo usarlo, que miraba atentamente con los ojos brillantes.
* * *
Una hora después, Kazura estaba cenando con la familia Estelle. Como siempre, Kazura discutía con Narson sobre los avances de sus trabajos y los planes de futuro. Zirconia participaba de vez en cuando en la conversación. Miró a Liese, que estaba sentada frente a ella diagonalmente y se detuvo a prestarle atención. “Jis, ji, ji…” ‘¿Qué está pasando…?’ Zirconia estaba perpleja. Liese parecía estar de buen humor; masticaba y tomaba la comida con una sonrisa. Después de los hechos ocurridos, Zirconia estaba preparada para una cena incómoda. Pero cuando llegó el momento, Kazura no se veía de mal humor y Liese, que Zirconia esperaba viniera tensa, había llegado relajada. ‘Ya no sé qué es lo que está pasando.’ Ayla, que estaba de pie junto a la pared, también observaba la situación confundida. “Pareces estar de muy buen humor, Liese. ¿Ha pasado algo bueno?” – preguntó Narson al percatarse del comportamiento de Liese. “Sí, algo muy bueno… ¡Ñam!” “Bueno, ¿puedes decirme qué ha pasado?” La expresión de Narson se relajó al ver el rostro feliz de su hija. Siempre era afectuosa y se pasaba el día sonriendo, pero era raro que estuviera de tan buen humor. “Hace un rato, el señor Kazura me ha obsequiado con algunos cosméticos y jabones para el cabello y cuidado de la piel, y no puedo esperar para usarlos…” La expresión de su rostro parecía decir ‘Estoy tan feliz’. “¿Qué? ¿El señor Kazura?” Narson miró a Kazura, y éste le devolvió una sonrisa. “Sí. Estoy agradecido por todo lo que ha hecho la señorita Liese, por lo que pensé en hacerle un regalo. Le he dado los mismos productos que le di antes a la señora Zirconia.” “Ah, ya veo. Gracias por tu preocupación. Pero sobre esos artículos…” “Oh, está bien. De hecho, tenía planeado decírtelo antes de contárselo a Liese. Pero ya le he explicado la situación, por lo que sabe cómo actuar.” Narson estaba un poco sorprendido. Se había encargado de que Liese ayudara con los trabajos los últimos días, y estaba pensando discutir con Kazura cuándo podrían informarle a cerca de su identidad. Escuchar que Kazura le había revelado a Liese su identidad por su propia cuenta, le hacía estar feliz, ya que Kazura aprobaba a su hija. “Así que eso es lo que ha pasado… Me alegra escucharlo. Liese, por favor sigue trabajando duro.” “Sí, daré lo mejor… ¡Jis, ji, ji…!” Zirconia se sentía aliviada, ya que Kazura y Liese no estaban en malos términos. Aunque no podía afirmar que no hubiera conflicto entre ambos, Liese parecía estar manejando bien la situación. Le dolía la cabeza de pensar cómo remediar la situación, por lo que no podía evitar estar feliz ante este desarrollo. “Por cierto, creo que es hora de buscar el lugar para construir el depósito para el hielo en las montañas del noreste. Debo volver a la aldea Grisea dentro de diez días, por lo que esperaba poder arreglarlo antes de eso.” – dijo Kazura. “Está bien, organizaré mi agenda para que podamos salir cuanto antes. ¿Puede venir Liese con nosotros?” – preguntó Zirconia. “Sí, por supuesto. Me gustaría que nos acompañaran algunos artesanos, por lo que será muy útil tener a Liese con nosotros. ¿Estás de acuerdo con eso, Liese?” “Me parece bien. Ayla, tendrás que reorganizar mi agenda. Puedes rechazar cualquier solicitud de audiencia como lo veas conveniente.” “Entendido.” ‘¿Umm…?’ Narson tenía los ojos abiertos ante la repentina conversación con tono amigable que estaban manteniendo. Del mismo modo, Zirconia también estaba perpleja y tenía la boca abierta del asombro. “Me gustaría llevar a un carpintero con nosotros… Además, vamos a requerir un material de construcción llamado ‘mortero’, por lo que necesito que prepares algo de cal, arena y otros materiales. Más tarde te daré la lista de lo que necesito.” “Está bien Los conseguiré de inmediato.” “Hay que fabricar un cáliz antes de subir a las montañas. Por el momento solo necesitaremos mortero para la construcción del depósito, pero lo vamos a utilizar mucho en el futuro, así que asegúrate de tener material disponible a la mano.” Lo iban a necesitar para la construcción del río y la reparación de las viviendas afectadas de los barrios bajos. La cantidad que necesaria iba a ser muy grande, por lo que era conveniente que preparasen mucho material de antemano. “Señor Kazura, ¿cuál es la diferencia entre ese mortero y el yeso?” “Es como el yeso, pero mucho más fuerte y resistente contra el agua. Si lo usamos para construir el depósito de agua, no tendremos que preocuparnos por grietas ni filtraciones de agua. Sera muy útil.” “¡Oh!” – dejó salir Narson. “Más fuerte y resistente contra el agua que el yeso… Y además los materiales que se necesitan para crearlo solo son cal y arena. Suena muy fácil de usar. Y, más importante, barato de conseguir.” “Es muy barato y se puede producir en masa; nos será muy útil en el futuro. Como prácticamente vamos a usarlo en todos lados, tenemos que iniciar una nueva industria.” “¿Puede estar presente un yesero? Cuanto mayor sea la similitud de su uso, más rápido se acostumbrarán a usarlo.” “Sí, me parece buena idea. También, sería bueno que estuviera un alfarero cerca. Podemos usar los desechos de la cerámica como material.” “¿Sirven las piezas de cerámica? Hay un sitio en las afueras donde arrojan todo lo de cerámica que no se usa, voy a mandar que las recojan.” “Oh, existiendo un sitio como ese podemos construir una bodega de material para el mortero cerca. Así nos evitamos el transporte.” “Ya veo… Liese ¿puedes encargarte de los yeseros y alfareros?” “Sí.” – respondió Liese. – “Ya he visitado antes la tienda de cerámica. Nunca he hablado con un yesero, pero sí con una profesión relacionada. Les pediré que nos envíen a alguien con buena habilidad.” Liese siempre encargaba los envases para sus cosméticos y accesorios al alfarero en persona. También visitaba el taller y hablaba con los artesanos. Y como era casi su defensora, estarían de acuerdo con lo que fuera que Liese les pidiera. “Umm. Te daré más tarde los detalles de cuántas personas necesitamos.” “De acuerdo. Yo me encargo.” “Sabía que podía contar contigo. Por favor, sigue trabajando duro.” “Sí.” “Me estoy dejando llevar.” – murmuró Kazura. Y así paso la hora de la cena, con una atmósfera diferente que la usual.
* * *
A medianoche, Kazura tomaba té con Ayla en la cocina con poca luz, como de costumbre. Ayla había estado esperado a Kazura en la cocina todos los días sin falta; la fiesta del té de media noche ya se había convertido en una rutina para los dos. “Señor Kazura, la señorita Liese se veía más alegre que de costumbre. ¿Ha pasado algo?” Ayla estaba desconcertada, lo que resultaba natural después de los agobiantes eventos del mediodía. Ver a Liese contenta unas horas después de haberla visto con una expresión como si del fin del mundo se tratase, la tenía confundida. “Oh, por cierto… Bueno, ¿ya no estás enfadado con Liese?” – preguntó Ayla. “No estoy enojado. Hemos comentado el tema hace un rato y Liese se disculpó apropiadamente, por lo que ya no me molesta.” “Ya veo… Me alegro.” Ayla se sentía aliviada. Había sentido mucha ansiedad mientras preparaba la cena pensando que Kazura y Liese iban a estar en malos términos. “Pero parece que los dos actuáis de manera diferente. ¿Qué está pasando? ¿Ha sucedido algo?” “Oh, eso. Le sugerí que los dos debíamos llevarnos bien y hablar de manera natural a partir de ahora. Liese estaba cayendo en el hábito de actuar mucho, por lo que considero que así es mejor. Y así es más fácil de sobrellevarlo.” “Entonces, al parecer, ahora los dos habláis de manera diferente… Me pregunto si estará bien…” “Todavía resulta un poco incómodo, pero creo que está bien. Además, si los dos podemos hablar de manera más natural, deberíamos estar más relajados y podremos llevarnos mejor con mayor facilidad.” “Sí, eso creo.” Ayla asintió rápidamente ante Kazura, aunque éste había interpretado el «Me pregunto si estará bien» de Ayla de una manera muy diferente. La personalidad de Liese era muy abierta cuando actuaba, por lo que Ayla estaba preocupada que a Kazura no le agradara. Ayla no pensaba que Liese tenía una mala personalidad, pero la diferencia de cuando actuaba era tan notoria que no podía evitar preocuparse. “Señorita Ayla, si en el futuro pudieras dejar de actuar como si estuvieras presionando a Liese… Ah, sé que desde tu posición no puedes evitar actuar como hasta ahora, pero te pido que no te preocupes por eso.” “Lo lamento…” Durante los últimos días, Ayla había estado hablando bien de Liese todas las noches mientras tomaba una taza de té con Kazura. Daba la impresión de que, como resultado, los dos se llevaban mejor que antes durante los últimos días. Sin embargo, ese incidente del mediodía lo había arruinado todo. Cuando Ayla tuvo su reunión con Zirconia al atardecer, decidieron no tocar ese tema. “Bueno, dejemos el asunto. Espero que sigamos trabajando juntos en el futuro.” “Sí, gracias.” – respondió Ayla aliviada volviendo a su alegría de costumbre.


sábado, 17 de abril de 2021

G4L Capítulo 95

Arco 11 Capítulo 95
El escenario que vimos ese día
Traducido por Alsabov
Corregido por DaniR
Editado por Helios

Cinco días después, al mediodía. Kazura estaba dentro de un carruaje junto a Zirconia, que vestía su armadura, y recorría los campos de cultivo de Isteria mientras apreciaba el paisaje. El carruaje sobre el que iban era de tipo diligencia, con el techo cubierto. Isaac y Havel escoltaban por delante el carruaje, montados sobre sus ratas. Mientras, la segunda unidad de guardias nobles los escoltaban por detrás, cada uno montando su respectiva rata. “Sobre las piezas de cristal que nos has entregado, los comerciantes dicen que hasta la pieza más pequeña tiene un precio de venta de 20.000 Ar. Si tal cantidad de piezas de cristal llega al mercado, sin duda llamarán mucho la atención.” – dijo Zirconia. “Hmm… ¿Es tan raro que aparezca cristal en las minas?” – se sorprendió Kazura. “Las piezas similares a las que el señor Kazura nos ha entregado son extremadamente raras. También contamos con obsidiana en las montañas de la región noroeste, sin embargo, pocas piezas son tan hermosas como las del señor Kazura.” Hacía algunos días, Kazura le había entregado a Narson y Zirconia las perlas de cristal que había moldeado en su habitación. Les había pedido que investigaran el precio de mercado y las posibles rutas comerciales, pero como era de esperar, iba a ser inevitable llamar la atención. “Con que es así… Difícilmente encontraremos la manera de venderlas sin que llamen la atención, ¿verdad?” “Sería posible por medios ilegítimos. Pero encontrar un comerciante que pueda manejar tal cantidad… Tal vez algún tendero que ande en el tema de artículos robados. Pero como esa actividad ha sido reprimida con dureza en la provincia de Isteria, difícilmente quedará algún comerciante de ese tipo en la provincia.” “Um, ya veo. Entonces ‘esa’ tienda debe ser especial.” “¿Tienes algún lugar en mente?” Zirconia se sorprendió; le resultaba inesperado que el siempre ocupado y trabajador Kazura tuviera esa clase de conexiones. El hecho de que tuviera contacto con una tienda que vendía mercancía robada resultaba impensable tomando en cuenta sus actos. “Sí, conozco una tienda que parece ser así. Creo que podemos hacer uso de ella.” “Siendo así, vayamos juntos a ver esa tienda. Si mencionas el nombre de la familia Estelle y ordenas que se lleve a cabo la transacción a cambio de su seguridad, ese comerciante no tendrá otra opción salvo aceptar.” “¡Ah, no! Si la presionamos demasiado, haremos que salga corriendo o algo peor. Lo mejor será que hagamos esto de forma más tranquila.” Zirconia proponía un método de mano dura, pero Kazura lo rechazaba. Si le exigía al comerciante cooperación a cambio de garantizar su seguridad, sin duda estaría de acuerdo en un primer momento. Pero había una gran posibilidad de que después se escondiera, o filtrase todo lo relacionado con el movimiento a una tercera parte como venganza. “Como le vamos a pedir que venda las piezas de cristal en secreto, no creo que haga las cosas como queramos a menos que le ofrezcamos algo de ganancia. Por eso considero que debemos prepararle alguna recompensa.” “Ya veo, tienes razón. Nunca antes he hecho esta clase de movimientos…” Zirconia estaba de acuerdo con lo que decía Kazura. En lugar de amenazarlos para que cooperasen, resultaría más sencillo ofrecerles algo de carnada para que fueran más fáciles de manejar en el futuro. Mientras les dieran un poco de zumo para beber, obedecerían cualquier cosa que se les pidiera. Sin embargo, debían ser cuidadosos para que el comerciante no se volviera engreído por esto. “Por cierto, ¿cómo hiciste para cruzarte con esa clase de persona? Tengo entendido que el señor Kazura no dispone mucho tiempo libre como para ir a la ciudad por sus propios medios.” “Umm… Bueno, es una larga historia.” Conversando de esta manera, el carruaje llegó al lugar donde planeaban hacer campos de cultivo. Ya habían excavado un pozo de agua, que tenía tanto el exterior como el interior reforzado con tablas de madera. Mientras Kazura y Zirconia descendían del carruaje, Isaac y Havel bajaron de sus ratas y corrieron hacia ellos. “Bueno, hay que perforar la capa de piedra de inmediato. Señor Isaac, por favor sujeta esto.” – dijo Kazura. Kazura cogió el rompedor a gasolina que estaba en el carruaje y se lo entregó a Isaac. Después, puso el generador a gasolina y el compresor de aire que había traído de la mansión junto al pozo de agua. Se puso las gafas de seguridad, una mascarilla para el polvo, así como un casco amarillo con las palabras «Seguridad lo primero» para cubrirse la cabeza. Después se colocó los guantes y un pañuelo de tela en el cuello. Sus preparaciones estaban completas. “Tened cuidado, va a ser muy ruidoso.” – dijo Kazura. Después de la advertencia, encendió el generador. Éste dejó salir de inmediato un sonido tan fuerte que les hizo vibrar hasta el estómago. Pero ni siquiera después de escuchar el sonido del generador, los guardias nobles mostraron verse afectados. Kazura había pensado que se quedarían sorprendidos, aunque solo fuera un poco, ¿quizá sería porque eran soldados de élite o algo así? Kazura enchufó el compresor al generador y bajó la manguera de ventilación dentro del pozo. Actualmente el pozo tenía una profundidad de siete metros, por lo que no debería haber problemas con la falta de oxígeno, pero se volvería complicado después de pasar los diez metros de profundidad si no usaba un método de ventilación. Para trabajos profundos, un ventilador era indispensable. Por cierto, el generador hidroeléctrico de la mansión estaba ya en funcionamiento. Esa misma mañana habían terminado de construir el acueducto hasta la habitación de Kazura, por lo que sus electrodomésticos estaban trabajando gracias a este nuevo medio de alimentación. “Bueno, descenderé yo primero. Por favor, bajadme el rompedor con una cuerda cuando llegue abajo del todo.” – pidió Kazura. “Entendido.” – respondió Isaac. “Por favor, átalo bien con la cuerda. No será divertido si termina cayendo sobre mi cabeza.” Después de asegurarse de que Isaac le había entendido, Kazura descendió usando una escalera de cuerda que colgaba en el pozo. En el fondo del pozo había una mezcla del aire caliente por el sol abrasador y la humedad propia del suelo, por lo que resultaba bastante caliente y húmedo. Sobre sus pies estaba la capa de piedra, aunque cubierta de lodo en algunas partes. “¡Voy a bajarlo!” – gritó Isaac. “¡Por favor, hazlo poco a poco y despacio!” Kazura recibió el rompedor después de que Isaac lo bajara lentamente con la cuerda y lo desató. Colocó la punta del rompedor en el suelo y sujetó firmemente el mango del rompedor con las dos manos. “¡Bien, hagámoslo! Me pregunto cuánto va a tardar…” Kazura hablaba consigo mismo mientras encendía el rompedor.
* * *
Cuatro horas después. Después de llenar cubos de piedra y lodo varias docenas de veces, Kazura había excavado casi dos metros de la base de piedra. La piedra era muy dura y requería mucho esfuerzo, incluso con el rompedor. Aunque había tomado muchos descansos cada vez que lo necesitaba, le dolía la espalda y su fatiga estaba al límite debido a un trabajo con el que no estaba familiarizado. No sentía las manos, principalmente por las vibraciones del rompedor. Justo cuando estaba pensando en parar por ese día, sintió cómo corría un aire helado bajo sus pies. ‘¿Hmm? El aire se siente fresco… Tal vez no falte mucho para que salga agua.’ Según los libros sobre excavación de pozos de agua que había traído de Japón, cuando uno se está acercando a la vía de agua, cambia el sonido de las rocas al quebrarse y surge un aire helado. No lo había notado hasta ahora porque estaba aturdido mientras rompía las rocas pero, recordando un poco, Kazura se daba cuenta de que se había dado un ligero cambio en el sonido que hacía el rompedor. Después de acomodar sus pensamientos, Kazura encendió de nuevo el rompedor y comenzó a perforar una vez más las rocas. ‘Hmm… Oh, ¡lo cierto es que se ha vuelto más fresco!’ Mientras el sonido del rompedor se volvía más agudo, su alrededor se volvió más fresco, como si abriera la puerta de un refrigerador. Al mismo tiempo, el agua comenzó a salir del suelo. Kazura, al verla surgir, sintió cómo recuperaba energía y continuó perforando emocionado las rocas. En seguida pudo ver una capa de arena fina entre el espacio de las rocas. Entonces, sin tardar, comenzó a salir un chorro de agua de entre la arena. ‘Oh, es arena de mar. Se parece mucho a la arena que se ve en la playa.’ Después de abrir un hoyo de diez centímetros de ancho, el agua comenzó a brotar de manera constante. Kazura apagó el rompedor y suspiró aliviado. Entonces, recogió los trozos de roca que había junto a sus pies y los puso en el cubo.
* * *
“Justo así, bajadlo suavemente, así, vais bien… Bien, así está bien.” – decía Kazura. Decenas de minutos después, Kazura, que había subido a la superficie, les indicaba a Isaac y Havel cómo instalar la bomba manual en el pozo. La tabla de madera sobre la que descansaba la bomba manual estaba colocada de tal manera que sirviera como una cubierta para el pozo. “Bien, habremos terminado después de asegurarla con tornillos.” – continuó Kazura. Con una pistola de impacto fijaron los tornillos para la base y el marco del pozo. Tras poner un poco de agua en la bomba, Kazura sujetó la palanca de la bomba y comenzó a bajarla y subirla. Repitiendo varias veces este movimiento, un agua sucia comenzó a salir del grifo de la bomba. Con esta profundidad no había problema para extraer agua. “Sorprendente… Que sea posible extraer agua tan fácilmente facilitará enormemente el trabajo de los campesinos.” Zirconia miraba asombrada cómo salía el agua gracias a la gran fuerza de la bomba. Como ella había sido campesina, debía entender la cansada labor de extraer agua. Ni siquiera los guardias nobles que vigilaban los alrededores pudieron evitar soltar un ‘¡Guau!’ con esta vista. En lugar de generadores eléctricos o compresores de aire, la escena del agua saliendo de la bomba resultaba más impresionante. “Su eficiencia no puede compararse con extraer agua del pozo usando un balde. Tampoco requiere mucha fuerza, por lo que hasta una mujer puede usarlo.” – dijo Kazura. “E-esto, ¿también puedo intentarlo yo?” – preguntó Zirconia. “Por favor, hazlo.” Kazura alentaba a Zirconia, que se acercaba lentamente a donde Kazura estaba para accionar la palanca de la bomba. Al mismo tiempo, el agua comenzó a salir vigorosamente de ella. Viendo la gran cantidad de agua que salía de la bomba según los movimientos de su mano, Zirconia dejo salir un ‘¡Guau!’. Sus ojos brillaban como los de un niño al que se le da un juguete nuevo, en verdad parecía estar disfrutando. “Oh, el agua ya no se ve sucia… Sí, esta agua está limpia.” Kazura, que sudaba por haber estado rompiendo rocas durante tanto tiempo, tomó el agua que salía de la bomba con ambas manos y la vació sobre su cabeza. El agua que salía del pozo estaba muy fría, por lo que se sentía muy bien para su cansado cuerpo. “Como estamos usando la bomba, todos pueden intentar jugar con el agua. Está fría y se siente muy bien.” – dijo Kazura. “Yo la accionaré; los demás pueden jugar.” – se ofreció Zirconia. “Señora Zirconia, yo lo hago. En su lugar, por favor, refrésquese usted también.” – dijo Isaac. “Señor Isaac, yo me encargo de accionarla; por favor, tómese un descanso.” – replicó Havel. “No, Havel. Tú también debes estar cansado. Yo lo hago, tú descansa primero.” “Como solo se trata de accionar la palanca, no es para nada cansado. Como soy el de la posición más baja, por favor déjamelo a mí.” “Señor Isaac, señor Havel, nosotros nos haremos cargo de la palanca. Por favor, refrésquense con el agua ustedes también. Ahora, por favor, señora Zirconia…” –dijo uno de los guardias nobles. “No tenéis que preocuparos tanto por mí. Yo me encargo, por favor, que los demás jueguen con el agua.” “No, no podemos dejar que la señora Zirconia haga eso.” – respondió Isaac. “Señora Zirconia, déjeme hacerlo.” – volvió a decir Havel. “No, yo lo haré.” – insistía el guardia noble. “¡Esta bien! ¡Yo soy quien va a hacerlo!” – exclamó Zirconia. “¿No sería mejor si todos os turnáis para encargaros de la palanca…?” – preguntó tímidamente Kazura. Kazura puso una sonrisa irónica a la vista de Zirconia y los demás, que discutían sobre quién debía hacerse cargo de la palanca mientras se sentía aliviado porque el agua que salía del pozo era de buena calidad.
* * *
Después de que todos se divirtieran durante treinta minutos alrededor del pozo, cuando el sol comenzó a descender decidieron regresar a la ciudad. Comenzando con Kazura, todos habían jugado con el agua, por lo que estaban empapados de la cabeza a los pies. Pero no había llovido recientemente y el aire estaba bastante seco, por lo que deberían secarse antes de llegar la ciudad. “A este ritmo deberíamos poder instalar una bomba de mano en un pozo cada día. Por lo que mañana también hay que continuar con la operación.” – dijo Kazura. Les pidieron a los poceros que hicieran pozos como ese por las tierras de cultivo. Como Kazura había comprobado que salía agua limpia después de perforar la capa de piedra hasta cierta profundidad, entonces solo se encargaría de replicar lo que había realizado en el día de hoy. “Sin embargo, como no se ha completado la producción en masa de las bombas de mano, usaremos cigoñales por el momento. La eficiencia va a ser menor, pero aun así debería más sencillo que solo subir el balde con una soga.” Un cigoñal o shaduf es una máquina con un palo largo que descansa sobre una base, y se utiliza para sacar agua de un pozo con un movimiento de balancín. En un lado del pozo, sobre el extremo del palo, hay una soga atada a un cubo, mientras que del otro extremo se coloca un contrapeso. Gracias a este contrapeso, se vuelve más sencillo subir el balde con agua y reduce el esfuerzo que debe hacer el trabajador.
La bomba de mano que habían instalado en el pozo se retiró, se limpió y se volvió a subir al carruaje. Kazura tenía pensado usar las bombas de mano para alimentar los nuevos campos de cultivo después de producirlas en masa. Para eso, Kazura iba a entregar las dos bombas de mano que había traído desde Japón a los artesanos para que las usasen de modelo e identificasen cómo funcionaban. “Si podemos obtener agua de los pozos, entonces los campesinos podrán sembrar trigo o forraje para las ratas, ¿verdad?” – preguntó Kazura. “Utilizando el cigoñal que has mencionado, aunque el rango de cultivo sea limitado, podremos hacerlo con menor número de gente que antes. Además, gracias a las norias instaladas en los campos, nos sobra mano de obra que podemos utilizar para cultivar los nuevos campos.” Zirconia respondía sonriendo gentilmente mientras secaba su cabello con una toalla. Aunque había estado muy emocionada por la demostración de la bomba de mano, ya había vuelto a su actitud calmada de siempre. Por su parte, el resto lucía un poco avergonzado por cómo se habían emocionado en el asunto de la bomba. “Eso es bueno. Entonces, expandamos las tierras de cultivo tanto como podamos. Voy a dejar a tu cuidado el asunto de la mano de obra.” – dijo Kazura. “Entiendo. Hablaré con los oficiales para que hagan los preparativos.” “También, a partir de mañana, me gustaría que el señor Isaac y el señor Havel me ayuden con el rompedor que he usado hoy para que se familiaricen con él. Una vez que sean capaces de hacerse cargo ellos solos de la perforación de los pozos, nos moveremos a las montañas del noroeste para buscar dónde construir el estanque y así poder construir la casa de hielo.” Como iban a desarrollar más tierras de cultivo, era necesario que construyesen almacenes y casas de hielo para la producción de hielo antes de la llegada del invierno. Kazura no sabía todavía cómo de útiles iban a ser, pero considerando el impacto que habían tenido las casas de hielo en la historia de Japón, no deberían resultar inútiles. “Estoy familiarizada con la geografía de la zona, por lo que puedo ayudarte. Cuando vayamos para allá, puedo hacerte de guía.” “Oh, eso es reconfortante. Necesitamos un sitio plano cerca de un río, ¿hay algún lugar como ese?” “Veamos… Hay una aldea a medio camino hacia la cima de la montaña que cuenta con un río cercano; tienen campos de cultivo que ya no están en uso que pueden sernos útiles.” “Parece un buen sitio. Probaremos yendo allí primero.” Si habían sido campos de cultivo cercanos a un río, podía ser un buen sitio para transportar el agua. Aunque no pudieran cavar un canal, mientras pudieran instalar una noria o una bomba de mano, podrían llevar agua por un acueducto. “También, lamento pedirte tantas cosas, pero quisiera que reúnas para mí de veinte a treinta carpinteros y herreros para construir la máquina de cortar troncos y el martinete para forja que te comenté anteriormente.” “Así que necesitas tanta gente… Los artesanos ya tienen montañas de trabajo pendiente, que sea posible o no reunir tantos, es incierto…” Zirconia frunció el ceño por la cantidad de gente que necesitaba Kazura. Kazura también sabía muy bien lo ocupados que estaban los artesanos, pero como estaban las cosas, no parecía que se fueran a desocupar en el futuro cercano. Aunque se sentía apenado por la gente que tenía pedidos con los artesanos, por el bien a futuro, no tenía otra opción más que interrumpir sus entregas. “Sé que tendrán que retrasarse en sus entregas, pero cuando estén listas esas máquinas, la eficiencia del trabajo va a mejorar hasta tal punto que la situación se nivelará. Por lo que aunque debamos retrasar todas las demás producciones, debemos darle prioridad a la producción de estos equipos.” “Entiendo… Veré cómo reunirlos, de una forma o de otra. Debemos pedirle a Liese que también coopere.” “Es cierto. Si ella nos ayuda, las cosas serán más sencillas.” Durante los últimos cinco días, Liese había estado al lado de Kazura ayudándole en su trabajo. Había visitado los talleres de los artesanos un par de veces, pero si le dejaba las negociaciones a Liese, los artesanos aceptarían el trabajo sin hacer tanto escándalo, evitándole a Kazura muchos problemas. Cualquier negociación que tuvieran que hacer, mientras fuera Liese quien la llevase a cabo, saldría a su favor. Ese día, Liese debía estar atendiendo sus lecciones, así como algunas reuniones con visitantes en la mansión. En ese mismo momento, estaría esperando la visita de algún noble o un rico comerciante. “¿Liese es tan útil?” – preguntó Zirconia. “¡Sí, me ha ayudado bastante! Es popular con la gente, se esfuerza en lo que se le pide, y pone mucha atención en su entorno, no tengo ninguna queja sobre ella. En verdad, es excepcional.” Zirconia sonrió feliz al escuchar cómo Kazura hablaba de Liese. “Muchas gracias. Esa niña parece admirar mucho al señor Kazura. Por favor, deja que siga a tu lado.” “¿Eh…? Claro… ¿…?” Aunque no estaba muy seguro de a qué se refería Zirconia, por el momento, Kazura asintió a sus palabras.
* * *
*¡Achís!* “Oh, ¿estás resfriada? Aunque es verano, hace frío por las tardes… Umm, acércate más a mí para que tus manos no se queden frías…” Mientras Kazura y Zirconia viajaban en el carruaje, Liese estaba sentada en el banco del jardín de la mansión junto a un hombre de mediana edad finamente vestido. El hombre se llamaba Nibel Ferdinan. Era un comerciante de la provincia de Gregorn. “N-no, estoy bien… En vez de eso… El sol ya se está ocultando, por lo que ya casi es hora de que regrese a su casa…” – contestó Liese mientras soltaba su mano de la de Nibel con una sonrisa forzada. Tras eso, Nibel hizo un movimiento con la mano. “Oh, tienes razón. Vayamos a cenar a algún restaurante cálido. El otro día encontré un buen lugar, podemos ir allí.” “Ugh… Quiero decir… No, en vez de eso, deje que hoy invite yo. Tenemos un chef excelente que puede preparar rápidamente la comida.” Liese temía por su seguridad con la propuesta que hacía Nibel, que ignoraba el significado oculto de las palabras de Liese, por lo que inmediatamente había realizado una contrapropuesta. No tenía la más mínima idea de a qué lugar la estaba invitando, pero tampoco quería saber para qué quería Nivel que le acompañara. “No, no. Hasta ahora he sido invitado muchas veces por la señorita Liese, por eso déjeme invitarla hoy. Vayamos entonces.” “No es necesario, déjeme invitarlo.” “Por favor no lo haga, piense en mi posición. Acudir a una cena en la mansión con este atuendo seria inadecuado.” “No, por favor, no se preocupe por eso. Además, el cocinero que tenemos este año es en verdad muy habilidoso, por eso es que quiero que el señor Nibel pruebe sus recetas.” “Oh, ¿es así? Entonces, tomaré su palabra para otra ocasión. Ahora, vamos.” “¡No! ¡Los ingredientes que tienen hoy son de la mejor calidad! Por eso, ¡déjeme invitarlo a cenar esta noche!” “Pero…” “¡~~Que alguien llame al chef, por favor~~!” Así, ambos siguieron discutiendo durante un tiempo.