jueves, 12 de marzo de 2020

Survival Capítulo 56

1ª parte: Juego de Supervivencia
Capítulo 56
Mutante – David y Goliat VII
Traducido por Tars
Corregido por Lord
Editado por Tars

El Goliat era tan alto como un jugador de baloncesto y tenía la constitución de un luchador de sumo. Tenía músculos firmes y rojos, con venas abultadas. Era increíblemente intimidante. Afortunadamente, no era tan rápido debido a su gran estructura. Además, los otros zombis estaban creando un tapón frente a la base. El Goliat empujaba y arrojaba a los zombis a un lado, pero no era suficiente. “Espera, ¿hay más de uno?” Había tres grandes zombis delante de ellos. Continuamente arrojaban a los zombis que bloqueaban su camino. Muchos de los que eran arrojados a un lado, perdían la cabeza o terminaban con alguna extremidad rota y cojeando hacia el campamento. Era una vista espantosa. “Ei hermanos, lleven esa cosa a la entrada y apóyenme desde abajo. Cuidado con las granadas.” – ordenó Barrendero, mientras señalaba hacia las barricadas plegables que normalmente se usaban para los controles de carretera. A continuación, retrocedió unos pasos. Antes de que los otros tres miembros de su grupo pudieran preguntar qué estaba haciendo, comenzó a correr hacia un pilar rojo que sostenía un letrero de gran tamaño. Sus pies golpearon contra el pilar, obteniendo la tracción suficiente para saltar hacia arriba y llegar a lo alto en una exhibición extremadamente impresionante de Parkour. Sus movimientos desde el muro hasta la escalada fueron muy suaves. Una vez que estuvo en el pilar, Barrendero retiró los pasadores de seguridad de varias granadas y estiró los brazos un poco. ‘Veamos qué tan gruesa es su piel.’ Barrendero arrojó las granadas al Goliat más cercano y luego se dejó caer rápidamente por el lado opuesto del pilar, colgando de la repisa con la punta de los dedos. Unos segundos después de la explosión, volvió a subirse a la parte superior del pilar para comprobar el resultado. ‘Guau, que tipo tan duro.’ – pensó mientras daba un silbido. Todos los zombis normales que se encontraban cerca de la explosión cayeron cuando la metralla les atravesó la cabeza, pero el zombi mutante seguía moviéndose, a pesar de que le faltaba la mitad de la cabeza y se le estaban escapando el cerebro. Únicamente tropezó por un breve instante, antes de recuperar el equilibrio y volver a arrojar a los zombis que se encontraban en su camino. ‘Las granadas son inútiles.’ Barrendero se lamió los labios. Gracias a la explosión, las partes de los cuerpos de los zombis volaron a su alrededor. Además, había una nube de sangre flotando en el aire, que lo molestaba. Si seguía lanzando granadas a los zombis que se acercaban, habría una gran posibilidad de que la entrada se derrumbara. Afortunadamente, aunque el Goliat era más amenazador que un zombi normal, su piel no era tan dura como la de David. Si podía evitar que llegaran a la entrada, serían manejables. Barrendero sacó su rifle y colocó en posición de disparo. Disparó sin dudar y la bala supersónica atravesó el cuerpo de Goliat. Aunque lo había golpeado, erró el objetivo. Estaba más lejos de lo que pensaba. Ajustó su puntería y disparó una vez más. Estaba apuntando a sus piernas, pero golpeaba en su cuerpo o fallaba por completo. “Hm…” Barrendero dio una mirada frustrada al mutante que se acercaba mientras ponía un cargador nuevo. El Goliat también parecía estar molesto con Barrendero, ya que agarró a un zombi por una pierna y se lo arrojó. El zombi chasqueó los dientes mientras volaba por el aire. Barrendero gritó y se dio la vuelta, perdiendo el equilibrio. Se cayó del pilar, pero logró aterrizar de pie. El Goliat tenía un patrón de ataque bastante tosco. “Prefiero una pelea elegante.” “Señor, ¿estás bien?” Los tres miembros del grupo de Barrendero corrieron hacia él. “Hermano soldado, voy a necesitar tu ayuda. Disparar es más difícil de lo que imaginaba. Que el resto de hermanos continúen limpiando a los zombis.” – contestó Barrendero, mientras levantaba una mano, indicando que estaba bien. “Vale.” Barrendero volvió a subir al pilar. Se dio la vuelta y le indicó al cabo Ong que lo siguiera. “Hermano, ¿Qué estás haciendo? Sube.” – dijo al verlo quieto. “¿Eh? Yo… Bueno…” “¿Uh? ¿Qué pasa?” – preguntó Barrendero, mientras inclinaba la cabeza “No puedo llegar allí… ¿Cómo se supone que debo llegar…?” Era imposible para él trepar el pilar de la manera en que lo había hecho Barrendero. Para llegar hasta allí tenía que subir por la valla con el alambre de púas. Sin embargo, los zombis estaban metiendo sus manos a través de la valla. Si lo arañaban o lo mordían, se acabaría todo para él. Además, escalar un pilar de dos metros de altura sin una escalera era imposible. Especialmente con el arma, las municiones y las granadas encima. “Corre tan rápido como puedas y apóyate en la pared. Imagínate que estás parado sobre él. Puedes quedarte así por unos segundos, te levantaré.” – explicó Barrendero, como si fuera la cosa más simple del mundo. Sin embargo, el cabo Ong tenía una mirada oscura en su rostro. Contempló cómo los zombis asesinos se acercaban a la valla e intentaban escalarla. “¿Qué estás haciendo? Date prisa, ¡vamos!” ‘Cierto, ¿qué hay que temer?’ Después de decidirse, el cabo Ong corrió con todas sus fuerzas. Plantó un pie en el pilar y logró obtener cierta verticalidad, pero pudo sentir como su cuerpo caía hacia atrás y comenzó a agitar los brazos en el aire. Justo cuando estaba a punto de caer, Barrendero lo agarró de la mano y lo arrojó encima del pilar. El cabo Ong sintió que el sudor le caía por la frente. ‘Cuántos de ellos hay…’ El cabo Ong pensó que las cosas se veían mal a través de la cerca, pero cuando consiguió verlo desde un lugar más elevado se dio cuenta de que las cosas estaban mucho peor. Fuera de la base, oleadas de zombis se estrellaban contra las barreras. Había tantos que, si alguien le hubiera dicho que todos los zombis de la ciudad estaban aquí, lo creería. El paisaje que se desplegaba ante su vista hizo que su cuerpo temblase de miedo. “Señor, ¿vamos a morir?” El pilar en el que estaban de pie no era pequeño, pero no era lo suficientemente ancho como para que los dos pudieran colocarse cómodamente. Un paso en falso podría hacer que cayeran al grupo de zombis. La idea hizo temblar los brazos y las piernas del cabo Ong. Barrendero lo miró con comprensión y lo golpeó en la espalda de manera tranquilizadora. El impacto sorprendió al cabo Ong. “¡Señor!” “No tengas miedo. ¿Ves a ese gran zombi de allí? ¿Crees que puedes dispararle a los tobillos?” “Yo… Lo intentaré.” El cabo Ong adoptó una postura de disparo mientras Barrendero lo cubría. Miró al mutante a través de la mirilla, pero había demasiados zombis normales bloqueando la visión de sus piernas. “No puedo ver el objetivo…” “Hm… Espera un poco. Lo despejaré. Ah, ¿tienes tapones para los oídos?” “Eh, sí.” El cabo sacó unas orejeras y se las entregó a Barrendero. Estar tan cerca de un arma podría dañar sus oídos. “Se está acercando. Observa atentamente. No bajes tu puntería.” El cabo Ong centró su vista en el mutante. Cuando éste empujó a los zombis con sus manos y se movió para arrojar a otro zombi, sus tobillos quedaron a la vista por un breve momento. “¡Ahora!” El cabo Ong dejó escapar el aire de sus pulmones antes de contener la respiración. Al mismo tiempo, apretó el gatillo y una bala atravesó el tobillo del mutante y golpeó el suelo detrás de él. “Buen tiro. Sigue disparando hasta que el tobillo esté completamente roto.” El cabo Ong siguió la orden y continuó disparando. Sin embargo, el mutante había arrojado al zombi que tenía en sus manos. El cabo Ong comenzó a gritar sin darse cuenta. Rápidamente bajó su rifle y buscó una forma de esquivar el ataque, pero el zombi ya estaba volando por el aire hacia él. “¡Aaaaaah!” Barrendero agarró al zombi por su ropa mientras seguía volando por el aire y alteró su curso para que pasara volando de forma inofensiva detrás de ellos. El cabo Ong podía sentir cómo su corazón latía con fuerza en su pecho. “No se asuste, señor pistolero. Me aseguraré de cubrirlo.” “Entendido…” El cabo Ong asintió con la cabeza y volvió a su posición. Disparó de forma continua al mutante hasta que su cargador estuvo vacío. Había perdido la cuenta de cuántos disparos había hecho, pero una de las piernas del mutante finalmente se desprendió. Los zombis normales caminaron sobre el mutante cuando perdió el equilibrio y cayó al suelo. Aunque el Goliat trató de ponerse de nuevo en pie, su otra pierna también había sido disparada, por lo que comenzó a gatear. “Hermano, ¡eres muy bueno disparando! ¿Eres parte de las fuerzas especiales o algo así?” “Je, je, je, no soy tan bueno.” El cabo Ong sonaba más confiado y tranquilo después de derribar a uno de los Goliat. Su cuerpo todavía estaba un poco rígido y todavía se sentía nervioso, pero el temblor ya no estaba presente en su voz, lo que demostraba que sus capacidades estaban mejorando. “Disparar a esta distancia no es muy difícil. La razón por la que tuvo dificultades fue probablemente porque no reajustó la mirilla. Normalmente están configuradas para distancias cortas, por lo que, si disparas a más de 50 m, tienes que reajustarlo. Además, si se trata de un arma que alguien más estaba usando, entonces probablemente no se haya configurado correctamente, haciendo que la puntería baja.” “Es verdad. De todos modos, eres bastante sorprendente.” “Je, gracias. ¿Deberíamos encargarnos de los zombis normales?” “No, déjalos. En realidad, están bloqueando el camino por nosotros. El grupo de Yohan necesitará mucho tiempo. Tomémonos el nuestro y matemos únicamente si entran dentro de nuestro alcance.” “Sí señor.” Las cosas no estaban tan mal como pensaban. Si bien Yohan había anticipado que la entrada sería destruida, no parecía que la puerta de acero se fuera a abrir en poco tiempo. Como había dicho Yohan, el Goliat no era un mutante muy peligroso desde lejos. ‘Tampoco creo que la puerta de acero se rompa con tanta facilidad. Solo tenemos que estar atentos a los zombis voladores.’ Los zombis que tenían por debajo estaban extendiendo sus brazos, tratando de agarrar a su presa o escalar el pilar, pero no estaban teniendo éxito. “Aquí la entrada principal, ¿cómo está la situación en el almacén de municiones?” – dijo Barrendero, tras sacar su radio para actualizar su situación a los demás. - No es ideal, pero no está tan mal. ¿Qué hay de ti? “Nos ocupamos de uno de los mutantes, pero quedan dos. Ah, espera, apareció otro.” - Ya veo. Buena suerte. Apenas estaban aguantando. Barrendero miró a los otros dos miembros del grupo, que estaban de pie en el suelo. “Ei hermanos, creo que los dos somos suficientes. ¿Puedo pediros un favor?” “¿Perdón?” “Todos los muros de este lado son de hormigón, por lo que no tenemos que preocuparnos mucho por eso, pero las barricadas cerca de la base de la colina están hechas con alambre de espinos. Si hay demasiados zombis lo atravesarán. ¿Pueden verificar si hay algún lugar donde los zombis estén agrupados?” “Está bien, haremos eso.” – respondió Dong Seok. Jae Hee asintió, mostrándose de acuerdo. Esto era algo que podían hacer sin Barrendero y el cabo Ong. “Vale. Tened cuidado.” Barrendero les hizo un gesto con la mano sin mirar atrás. Un momento después golpeó a un zombi volador en la cabeza como un jugador de béisbol que golpea un homerun con una bola rápida.
* * *
La situación en el almacén de municiones no era buena ni mala. El cuarteto de Hyuk estaba disparando sin cesar y tuvieron que cambiar las armas para evitar sobrecalentarlas. El grupo de Saeri también estaba empapado de sudor. No solo estaban rellenando los cargadores vacíos con munición, sino que también tenían que recuperar los cargadores descargados y entregar los nuevos. El problema era que no tenían suficientes cargadores. Saeri trabajó en silencio y con diligencia. Si fuera en cualquier otro momento, ella habría dicho firmemente que quería seguir a Yohan y luchar. Sin embargo, cuando vio la expresión seria en su rostro, decidió no responder y, en cambio, siguió sus órdenes en silencio. El sudor hacía que su ropa se pegara a su cuerpo de forma incómoda, pero no tenía el lujo de quejarse. En cambio, continuó presionando hacia adelante, llevando a cabo su tarea repetitiva una y otra vez. “¡Ah! Maldita sea, hace tanto calor…” Saeri no pudo soportar más el calor. Se quitó la chaqueta de cuero y la arrojó a un lado. Sin su chaqueta y con la camiseta blanca pegada a su cuerpo, no tenía forma de ocultar sus curvas o la ropa interior que se veía a través de la camisa transparente por el sudor. Algunos de los hombres de su grupo la miraron mientras trabajaban. “La forma en que se mueven sus ojos de un lado para otro es suficiente para causar un terremoto de grado 3. Señores, ¿tienen mucho tiempo libre?” “N… No.” “Dejen de mirar y trabajen. ¿De acuerdo?” Jung Eun se rio, volviendo la cara de los hombres de un rojo brillante.