viernes, 5 de marzo de 2021

G4L Capítulo 88

Arco 11 Capítulo 88
Trauma
Traducido por Alsabov
Corregido por DaniR
Editado por AMarauder

“Entonces, continuemos donde nos habíamos quedamos antes. Quiero que me hables sobre las medicinas que se usan en Isteria. Te he escuchado decir que en este mundo son muy caras…” – dijo Kazura. Cuando Kazura llegó por primera vez a este mundo, Valetta confundió la bebida energética con una medicina de este mundo y todavía recordaba sus palabras. “Soy plenamente consciente de que aunque me venda a mí misma, todavía no obtendré suficiente dinero como para comprar una medicina.” No sabía cuánto costaría en el mercado la hija de un granjero en una tienda de esclavos, pero suponía que estaría entre los 50 y 100 Ar. “Es cierto que hay muchos medicamentos caros, pero depende de la clase que estemos hablando. Los ungüentos, los enjuagues bucales o las curas para el estreñimiento son relativamente baratos, incluso se pueden conseguir en las tiendas de alimentos. Sin embargo, si hablamos de medicinas para el tratamiento de enfermedades, las plantas medicinales son muy raras, por lo que acaban siendo productos caros monopolizados por el gremio de hechiceros, los únicos que tienen las recetas para producirlos. Además, el cultivo de las hierbas medicinales necesarias para producir los medicamentos también está controlado por ese gremio. Tienen una plantación de hierbas en mitad de Isteria.” – contestó Isaac, que hasta ese momento había estado escuchando en silencio la conversación entre Kazura y Havel. “¿Hechiceros…? ¿Te refieres a las personas que lanzan maldiciones o curan enfermedades con amuletos?” Cuando Kazura escuchó la palabra ‘Hechicero’, no pudo evitar recordar un programa de televisión que hablaba sobre tribus perdidas en la selva. También sabía que a un hechicero se lo podía llamar ‘médico brujo’ o ‘curandero’, pero lo única que le venía a la mente era la imagen de una persona que cantaba algún tipo de conjuro misterioso y que quemaba un humo raro. También creía recordar una escena donde se creaban medicinas hirviendo hierbas, pero su memoria estaba bastante borrosa. “Eso es correcto. El papel de los hechiceros es la adivinación y la curación de enfermedades con oraciones y medicinas. En la guerra, también hacían adivinaciones utilizando las entrañas de los animales para pronosticar la victoria o la derrota.” – siguió Isaac. “Adivinaciones… ¿Y aciertan?” – preguntó Kazura con interés. “El cincuenta por ciento de las veces, así que no es muy de fiar.” – contestó Isaac mientras sonreía irónicamente. “Sin embargo, también se dan casos donde los resultados de la adivinación se deciden de antemano para elevar la moral de las tropas. No sé cuántas personas creen en ello, pero como nadie se queja cuando se le da una buena previsión, al menos tiene un gran efecto sobre la moral. Al final hay muchos soldados que piensan que, si tienen tiempo libre, en lugar de ir a escuchar a un adivino, es mejor emplear ese tiempo para orar a Ormaisior.” – continuó Isaac. “Ah, ¿es así? Ya veo…” – dijo Kazura. Kazura sentía curiosidad por saber si practicaban alguna adivinación extraña, pero como era de esperar, solo acertaban de vez en cuando. También tenía ganas de preguntar sobre Ormaisior, pero sería extraño que un Dios preguntara por otro Dios, así que se abstuvo de hacerlo. Por cierto, aunque Kazura no sabía nada, Ormaisior era el Dios de la Guerra. Un Dios de la guerra que se cree que otorga coraje y fortaleza a sus seguidores. No se trata de un Dios poderoso que otorga la victoria solo por tener fe en él, sino que otorga el coraje y la fortaleza necesaria para salir victorioso. Aunque su protección divina tiende a ser algo complicada, también es un Dios amigable y, por tanto, también es adorado por personas ajenas al ejército. “Por lo tanto, el principal deber de un hechicero es curar enfermedades. Después realizaré un informe sobre los distintos tipos de medicinas y oraciones, espero que puedas usarlo.” “Entiendo. Lo dejo en tu mano.” – dijo Kazura. Ya que planeaba abordar el problema del saneamiento y la excavación de pozos primero, el problema de si podría o no involucrarse en el mundo de la medicina se dejaría para más adelante. Si las cosas no progresaban bien, podría dedicarse a eso dentro de unos meses, por lo que era mejor recopilar información de antemano. A continuación, Kazura y los demás siguieron hablando de forma amistosa alrededor de la hoguera del campamento.
* * *
Al día siguiente, por la noche, Kazura y el resto llegaron a la plaza de la mansión de Narson, que se encontraba en silencio. Kazura cogió su bolsa de viaje y se bajó del carruaje para encontrarse con Zirconia, que estaba saliendo por la puerta para darles la bienvenida. Iba vestida con su habitual túnica holgada de color rosa. Aunque solía parar de trabajar entre las once y las doce de la noche, debía haber estado esperando el regreso de Kazura, porque ya era cerca de la una de la madrugada. También había ocasiones en los que se llevaba trabajo a su habitación o continuaba en la oficina hasta altas horas de la noche, así que no se podía descartar que estuviera despierta por haber estado trabajando. “Señor Kazura, bienvenido de nuevo. El largo viaje debe haber sido agotador.” – expresó Zirconia mientras realizaba un saludo hacia Kazura, que se estaba estirando tras salir del carruaje. Detrás de Kazura, Havel estaba ayudando a Marie a bajarse del carruaje y, cuando lo hizo, echó a correr hacia la carreta para ayudar a descargar el equipaje. Isaac y los sirvientes ya se encontraban allí descargando los bienes con cuidado de no dañar la carga. “Estoy de vuelta. He podido regresar tal como estaba previsto. Ah, estoy tan cansado…” – dijo Kazura. “Fu, fu, debes haberlo pasado mal. ¿Tu investigación ha tenido éxito?” – preguntó Zirconia. “Sí, he encontrado todo lo que necesitaba. También he adquirido varias herramientas que seguro serán útiles.” Cuando Zirconia escuchó la respuesta, sonrió encantada. “Bueno, esa es una buena noticia. Pero debes haber estado cansado tras viajar dentro del carro durante tanto tiempo. Hemos calentado el baño, así que puedes usarlo en cualquier momento.” “Oh, me gusta oír eso. ¿Ya se ha bañado la señora Zirconia?” – preguntó Kazura. “¿Eh? No, todavía no lo he hecho.” “Luego, cuando te bañes, trata de usar esto. Eliminará tu cansancio.” – dijo Kazura sacando una bolsa de papel que contenía sales de baño y entregándosela a Zirconia. Aparte de las sales de baño, también había champú, acondicionador y el mismo jabón que había llevado a la aldea de Grisea. “¿Qué es esto?” – dijo Zirconia mirando los objetos que se encontraban dentro de la bolsa de papel con asombro. Al oírla, sacó la caja de plástico con sales de baño de la bolsa de papel. En un lateral se podía ver una etiqueta escrita con unas letras grandes: «Esencia de baño de Shinsuu Shirahone». “Esto se llama esencia de baño. Se mezcla con el agua antes de meterse en el agua. Tiene un buen aroma, calentará tu cuerpo y eliminará la fatiga. La cantidad que se debe usar es…” Zirconia asintió mientras prestaba atención a la explicación sobre cómo usar esos productos. “Muchas gracias por darme esto. Lo usaré esta noche.” – dijo Zirconia con una sonrisa mientras sostenía la bolsa cerca de su pecho encantada. “De nada. Me alegra que estés satisfecha con eso… Ah, cierto. Después de salir del baño, ¿puedes venir a mi habitación? Hay otra cosa que te quiero dar.” Dentro de la bolsa de papel no estaban los productos de belleza, como el gel hidratante. Dado que Zirconia era incapaz de leer el japonés, Kazura pensaba que debía darle las necesarias explicaciones y mostrarle cómo usarlo directamente, por lo que no había colocado esos productos dentro de la bolsa de papel. Si ella iba a su habitación después de bañarse, entonces sería el mejor momento para explicarle cómo usar los productos de belleza. Dado que Kazura había leído el folleto de instrucciones sobre cómo usarlos en la aldea de Grisea con Valetta, creía que podría explicárselo de la forma adecuada. Aun así, hasta que Zirconia llegase a su habitación, pensaba que sería mejor revisar el folleto. “¿Yo…?” Por alguna razón, cuando escuchó la solicitud de Kazura, Zirconia puso una expresión de sorpresa y le hizo una nueva pregunta. “¿Umm? ¿Sí?” – respondió inclinando la cabeza. Kazura no comprendía el significado detrás de la reacción de Zirconia. “L… Lo comprendo… Iré…” Zirconia asintió con una ligera expresión de rigidez mientras seguía sosteniendo la bolsa de papel cerca de su pecho. A pesar de que Kazura pensaba que su actuación resultaba extraña, pasó al interior de la casa para entrar en el baño.
* * *
Después de bañarse, Kazura regresó a su habitación y conectó la gran nevera que había sido transportada a su habitación con el generador de energía. A continuación, lo encendió. Después movió rápidamente los alimentos congelados al congelador. En ese momento estaba sentado en la cama, leyendo el manual de instrucciones de los productos de belleza. Encima de la mesa que tenía delante había un frasco con agua caliente que había traído de la cocina. Se trataba de una olla de vidrio con hierbas y, a su lado, estaba la caja de madera en la que había traído los productos. Ya los había sacado de la caja de embalaje. Kazura leía atentamente la explicación del folleto cuando llamaron a la puerta. “Soy yo, Zirconia.” “Adelante.” Al oír su respuesta, la puerta se abrió y Zirconia entró en la habitación. En esta ocasión no llevaba puesta su túnica habitual, sino un vestido de color beige de una sola pieza. Tal vez era su ropa de dormir. Por alguna razón, su expresión se sentía un poco sombría, por lo que algo podría estarle sucediendo. “Gracias por esperar…” – dijo Zirconia. “Ah, por favor, siéntate. Ahora mismo estoy preparando té.” – dijo Kazura invitándola a ponerse cómoda para que no se quedara de pie en medio de la habitación. A continuación, se levantó de la cama para dirigirse hacia la mesa y tomar el frasco. Zirconia asintió y luego, por alguna razón, no caminó hacia la mesa sino hacia la cama y se sentó en ella. ‘¿Por qué se sienta en la cama…?’ Una extraña premonición apareció en la mente de Kazura; Zirconia tenía un aire muy diferente del que solía tener. Sin embargo, terminó pensando que era su imaginación y comenzó a verter el agua caliente de la olla de vidrio mientras le daba la espalda a Zirconia. “¿Qué tal las sales de baño? ¿Verdad que tu cuerpo se siente más caliente?” “Sí, mi cuerpo se siente mucho más cálido y mi cansancio ha desaparecido.” “Ya veo, eso es bueno.” – dijo Kazura. “Sí.” – añadió Zirconia. “……” “……” “¿Y qué tal el champú?” “Sí, mi cabello nunca ha estado tan sedoso como ahora. Además, ha sido muy fácil lavarlo. El jabón también tiene un olor muy agradable.” – dijo Zirconia. “Ya veo.” – respondió Kazura. “Sí.” “……” “……” La conversación no continuó y el silencio descendió por la habitación. Solo se podía escuchar el sonido del reloj analógico colocado sobre una pequeña mesilla al lado de la cama. “Está bien, el té está listo. Como hace calor, ten cuidado de no que… Mar… Te…” – dijo Kazura mientras sostenía una taza de té y se daba la vuelta. Al ver la expresión que tenía Zirconia mientras estaba sentada en la cama, dejó de moverse. Se encontraba acurrucada muerta de miedo, al tiempo que miraba a Kazura con una expresión que indicaba que estaba a punto de echarse a llorar. “Ka… Kazura… Y-Yo… Soy…” – tartamudeó Zirconia. “S… ¿Sí?” – respondió espontáneamente, dejando salir una voz chillona. Zirconia había apartado sus ojos de Kazura y se encontraba mirando sus propios puños, mientras los apretaba con fuerza sobre su regazo. “L… Lo haré bien, pero… Es… Mi primera vez…” “¿Eh…?” – Preguntó Kazura. “Por favor, sé… Gentil… Con… Migo…” “Es… ¿Espe…?” Zirconia continuaba temblando mientras sus lágrimas comenzaban a caer, así que Kazura puso rápidamente la taza sobre la mesa y corrió hacia ella. Al ver cómo se acercaba, se sobresaltó sin poder evitarlo. Cuando llegó a su lado, Kazura se arrodilló delante suyo y extendió la mano para tocar el hombro de Zirconia, pero cuando vio su apariencia temblorosa, la retiró. “¿Por qué estás llorando? Para empezar, ¡no te he llamado por ese motivo!” “¿Eh? Pero… ¿Eh?” – tartamudeó una vez más Zirconia. Zirconia todavía estaba temblando, y tenía los ojos llenos de lágrimas mientras miraba a Kazura, que estaba arrodillado ante ella. “Ah… Ya veo, eso es verdad, esto es mi culpa…” – dijo Kazura. Kazura recordó la conversación que había tenido en la plaza y lamentó sus palabras irreflexivas. No solo las había dicho en mitad de la noche, sino que le había pedido a una mujer que fuera a su habitación después de bañarse. En una situación normal habría sido una petición totalmente irrazonable. Pero dado que había estado trabajando de forma continua con Zirconia desde el amanecer hasta la noche, sus sentidos se habían adormecido. Aunque el malentendido de Zirconia podía interpretarse como que lo había llevado demasiado lejos, después de considerar la situación, se podía decir que la culpa era de Kazura. Además, dado que Zirconia estaba asustada y se había echado a llorar, no tenía otra opción que disculparse. “Lamento haber causado este malentendido. La razón por la que te he llamado a mi habitación a estas horas no era para pedirte que me acompañaras por la noche. Es como te he dicho antes; hay algo que quiero regalarte, solo eso.” “¿Eh? Ah… Y… Ya… Ya… ve… veo…” – dijo Zirconia. “Sí…” “……” “……” Una vez más, un incómodo silencio descendió sobre la habitación. Si bien ninguno de los dos dejó escapar ninguna palabra, el tiempo transcurría a cámara lenta, parecía que había pasado una eternidad. Por segunda vez, solo se podía escuchar el tic tac de la aguja del reloj resonando en la habitación. Ambos estaban muy incomodos. “M… Mis disculpas. No hay forma de que esa solicitud sea para alguien como yo. Solo en esta casa hay muchas chicas más hermosas… Para malinterpretarlo… ¡Qué tonta soy…!” – dijo Zirconia siendo la primera incapaz de aguantar el silencio. “Ah, no, creo que la señora Zirconia es muy hermosa. Tu presencia también es cálida, o mejor dicho, ¡curativa!” “¿Eh?” “¿Ah?” “……” “……” Una vez más, el silencio llenó la habitación. “Esto… Harías… ¿Eso?” No sabía exactamente qué tipo de interpretación tenía de sus palabras, pero Zirconia había vuelto a realizar un comentario escandaloso. “N… No, no te preocupes, puedes regresar. Gracias.” “E… Es así…” Después de contestar de esa manera, Zirconia se levantó de la cama con vacilación. “Ah, esto, de verdad lo siento. Espero que puedas perdonarme.” “No, la culpa es completamente mía, así que no tienes que disculparte. Acepta mis más sinceras disculpas.” – dijo Kazura. Ambos se inclinaron profundamente el uno ante el otro. A continuación, Zirconia levantó la cabeza. “Disculpa.” – dijo antes de salir apresurada de la habitación. Pudo ver cómo se iba deprimida. Al mismo tiempo, se agachó y sostuvo la cabeza entre sus manos. ‘Oye… ¿Qué tipo de cara tengo que poner cuando me reúna con ella a partir de mañana? Esto no es un maldito chiste.’ Aunque había sido una conversación algo caótica, no comprendía lo que acababa de escuchar de Zirconia. No estaba prestando atención. Aunque se hubiera tratado de un malentendido, era un hecho que no le gustaba el asunto de ser una ‘compañera nocturna’. Se había echado a llorar, y además había que considerar su estado como mujer casada. Resultaba evidente que el daño mental era enorme. ‘Será mejor que me vaya a dormir…’ Kazura se levantó con una expresión en blanco y se dirigió hacia la cama. A continuación, se dejó caer sobre ella mientras dejaba escapar un largo suspiro desde lo más profundo de su estómago.