jueves, 16 de mayo de 2019

TBATE Capítulo 21

Capítulo 21
Por ellos
Traducido por Thornapple
Corregido por DaniR
Editado por Tars

Punto de vista de Lilia Helstea: Salí de compras con Mamá, la Señora Alice y Ellie. Ellie parecía un poco decepcionada por que su hermano no se había querido unir a nosotras, así que la tomé de la mano para consolarla. “Oye, Ellie. ¿Tanto quieres a tu hermano mayor?” “¡Sí! Pero es un malvado por no querer venir a comprar con nosotras. Quería hacer que se probara más ropas.” – dijo haciendo un puchero. “¿A quién quieres más, a tu hermano o a mí?” Después de un momento de pensar, respondió. “Umm… ¡Os quiero a los dos!” “Ku, ku, ku, Lilia. ¿Qué le estás preguntando a Ellie?” – preguntó mi Mamá, tirando de mi otra mano. – “Lilia, ¿qué piensas de Arthur?” “Uuu, da un poco de miedo. ¿Por qué es tan fuerte, Mamá? ¿Pensaba que los niños como nosotros no podíamos ser magos hasta que creciéramos?” No era justo. Siempre había soñado con convertirme en una maga y hacer felices a Mamá y a Papá. Mi Mamá miró a la Señora Alice. “Supongo que es un niño con mucho talento. Pero Alice, ¿realmente no tienes problemas con todo lo que te dijo? No quiero entrometerme en tu paternidad, ¿pero no te parece un poco raro? ¿Cómo se ha vuelto tan poderoso durante este tiempo? Me dijiste que era bastante bueno luchando, incluso desde antes del ataque de los bandidos.” Vi a la Señora Alice negar con su cabeza. “Por supuesto que sé que me está escondiendo muchas cosas. Probablemente no lo sabe, pero es bastante obvio cuando miente. Tiende a enfocar su mirada en un solo lugar y su voz se vuelve monótona cuando no dice la verdad. Es muy lindo cuando piensa que en realidad es bastante astuto. *Suspiro* Tabitha, sé que nos está ocultando cosas y Rey también, pero acordamos darle algo de espacio hasta que esté lo suficientemente cómodo para que pueda decírnoslo él mismo. Supongo que eso es lo que significa ser padre. Sé que no quiere dañarnos, así que todo lo que podemos hacer es apoyarlo hasta que sienta que está listo.” “¡Mentir es malo!” – declaró la pequeña Ellie. Estoy de acuerdo con eso. “¡Sí, Ellie! ¡Mentir es malo!”
* * *
Punto de vista de Arthur Leywin: Empecé a concentrarme en mi núcleo de maná, desconcentrado por una serie de estornudos inexplicables. Me estaba impacientando con mi entrenamiento. Quería apurarme para alcanzar el nivel que tenía en mi antigua vida, pero no estaba yendo tan rápido como quería. La pequeña pelea con la Directora Goodsky me había mostrado la realidad. Era demasiado inexperto y débil. Realmente no me había afectado hasta ahora, pero no estaba acostumbrado a la forma en la que luchaban los magos de este mundo. El hecho de que no hubiera conjuradores en mi antiguo mundo hacía que la lucha fuera mucho más compleja. Mi concentración vaciló mientras mi mente recordaba mi vida pasada. La escena de esa noche de niebla en la que la encargada del orfanato, lo más parecido a una figura materna que había tenido, fue asesinada. Todavía era joven en ese momento, pero cuando pienso en el pasado, esa fue probablemente la razón por la que empecé a entrenar como un loco. La Madre Encargada fue la que me sacó de las calles, dándome un bollo al vapor. Después de eso, me cuidó, me enseñó a leer y escribir, me regañó, y me enseñó los modales básicos. No quería llegar a ser un rey; solo quería venganza. Solo quería ser lo suficientemente fuerte como para matar a los responsables de la muerte de la persona que me había cuidado… Que me había amado. Sin embargo, no fue tan simple como eso. Resultó que los responsables de matar a la encargada del orfanato, junto a otras figuras líderes de diversos orfanatos, eran militares de otro país. Me di cuenta que no importaba cuán poderoso fuera un individuo, seguía siendo solo una persona. Necesitaba autoridad junto con poder. Convertirme en rey me sirvió entonces para ese propósito. Lo primero que hice cuando me nombraron Rey fue destruir ese país. Me ensangrenté las manos con los cadáveres de cientos de miles de soldados, que en total fueron millones. Lo cruel, sin embargo, fue que no importaba qué tipo de venganza tomara, eso no cambiaba lo que le había sucedido. Ella aún había muerto injustamente. Esta vida sería diferente. No dejaría que la gente que quería sufriera. Sylvie me acercó su nariz mojada, con una mirada de preocupación fija en mis ojos. ‘Estoy aquí, siéntase mejor.’ – parecía ser lo que me quería decir. Acariciando su cabeza, me hizo alejarme de esos recuerdos desagradables. Me lavé, riéndome de la llorona Sylvie que aún odiaba mojarse. Estaba feliz de tenerla a mi lado. No era saludable para mí estar solo pensando sobre mi antiguo yo durante tanto tiempo. Mientras tanto, las chicas regresaron de su viaje de compras justo cuando había acabado de vestirme. Bajé las escaleras para saludarlas. “¡Hmph! ¡Hermano es un malvado!” – dijo mi hermana haciendo un puchero con su labio inferior y los brazos cruzados. “¿Es porque no he ido de compras contigo, Ellie? Lo siento.” Le di unas palmaditas en su cabeza, lo que le hizo tensar su cara mientras se obligaba a no sonreír. “Madre, Señora Tabitha, ¿Cómo os fue en vuestras compras? ¿Compraron muchas cosas?” – les pregunté, con la mano aún sobre la cabeza de mi hermana. “No compramos mucho, solo un par de trajes de nuevos para Ellie y Lilia.” – respondió mi madre. En ese momento oí un torrente de pasos que se acercaba a nosotros. Vincent llegó a nuestro lado con una expresión de emoción en el rostro. Sus ojos estaban un poco rojos y tenía una sonrisa incontenible en la cara. “¡Por fin estáis aquí!” – dijo levantando a su hija y besándola en la mejilla. “Cariño, ¿por qué tanto revuelo? ¿Has estado llorando? ¿Qué está pasando?” – Tabitha tenía una mirada desconcertada por la confusión y preocupación. Vince se veía un poco loco justo ahora. “¿Aún no se lo has contado, Arthur?” – me miró, con una sonrisa torpe pegada en la cara. Negando con la cabeza, me reí. “Acabo de bajar. Estaba a punto de decírselo.” “¿Decirnos qué, bebé?” – Madre también tenía una mirada de preocupación. A las madres nunca les ha gustado no saber qué es lo que está pasando. “He hablado con el Señor Vincent sobre enseñarle a Ellie y Lilia cómo manipular el maná a partir de hoy. Por supuesto, solo si a la Señora Tabitha le parece bien.” “…” Tabitha negó simplemente con la cabeza, mirando a su esposo. “Es… Espera, espera. ¿Es una especie de broma? Si lo es, no es graciosa.” “No, señora. Sé que tanto usted como el Señor Vincent no son magos, pero es posible que Lilia se convierta en uno.” – le di una mirada sincera. “D… De ninguna forma. Nunca he oído de algún método para enseñarle a alguien sobre la manipulación del maná. Me enseñaron que depende del talento innato del niño el despertar por sí mismo. ¿Por qué no he oído a nadie más que le esté enseñando a los niños entonces?” A Tabitha le estaba costando mucho más creer que Lilia podría convertirse en una maga que a su esposo. Pero no podía culparla. Vincent ni siquiera me hizo una pregunta, lo que había sido sorprendente. La mayor preocupación para una madre de una familia noble era el futuro de sus hijos, y en una sociedad donde los magos eran a élite, el linaje de los Helstea, no importaba cuán ricos fueran, solo recibirían meras miradas de lástima. “Nunca he oído de algo como enseñarle a un niño sobre la manipulación del maná antes, Art. ¿Cómo planeas hacer esto?” – preguntó mi madre. “Madre, todos vosotros sabéis que desperté a los tres años, ¿cierto? Aún recuerdo lo que pasó y qué es lo que hice. Tendré que probarlo antes de empezar, pero para Ellie estoy 100% seguro que será capaz de despertar y para Lilia, alrededor del 70%.” – respondí. La probabilidad era mayor que la que dije para Lilia, pero no quería darles demasiadas esperanzas. Todavía había alguna posibilidad de que no pudiera despertar. “Cielos. E-Esto es… Dame un minuto. Necesito sentarme.” – noté que las rodillas de Tabitha se tambaleaban mientras se dirigía hacia el sofá. “Eso no será algo instantáneo. Tardarán algunos años en despertar por su cuenta después que les enseñe.” “Ellie, Lilia, ¿podéis sentaros en el suelo junto a la chimenea?” – les instruí, guiándolas hacia la sala de estar. – “Quiero que os sentéis en vuestra posición más cómoda, espalda con espalda. Dejad algo de espacio para que pueda sentarme en el medio.” Ellie todavía no tenía ni idea de lo que estaba pasando, pero Lilia captó la esencia de lo que estaba pasando y pude ver una expresión de determinación en su rostro. Ellie se sentó con las piernas extendidas hacia el frente mientras que Lilia se sentó de forma más femenina con ambas piernas dobladas hacia su lado izquierdo. “Bueno. Antes que nada, quiero que cerréis los ojos y os concentréis. Si os esforzáis mucho, podréis ver algunos puntos de luz. ¿Los veis?” Me puse en medio de ellas mientras Tabitha, Vincent, y Madre nos miraban fijamente. “…” “N-No… No veo nada.” – escuché murmurar a Lilia. Como era de esperar, me volteé para mirar las miradas de preocupación en sus rostros. Ignorándolas, miré hacia la cara de mi hermana y le pregunté lo mismo. Tenía menos miedo porque no viera las luces, pero quizás no iba a reconocer lo que estaba viendo. Afortunadamente, respondió. “¡Hermano, creo que veo una luz pequeña y bonita!” El siguiente paso era algo que solo yo era capaz de hacer. Tenía que meter en sus cuerpos el maná de los cuatro atributos elementales a la vez. Haciendo esto, podrían ver mucho más claras las motas de maná que estaban dispersas por sus cuerpos. “Bueno, voy a empezar ahora. Sentiréis un poco de calor, pero quiero que lo aguantéis. Concentraos únicamente en las motas de luz.” Tan pronto como dije eso, comencé a introducirles mi maná quadra-elemental. La razón por la que los cuatro elementos tenían que ser empleados era porque el maná estaba disperso por sus cuerpos y aún no se había formado un núcleo en su forma más pura, lo que significaba que los cuatro elementos necesitaban ser empleados con el mismo poder en sus cuerpos para desencadenar cualquier tipo de respuesta del maná latente dentro de su ser. “¡Eep! ¡Hng!” – gritaron Lilia y Ellie un poco sorprendidas. “¡C-Creo que veo algunas luces! ¡Son tan lindas!” – exclamó Lilia. “¡Guau! ¡Son muchas!” – repitió mi hermana. “Vale, esta parte es importante. Voy a ayudaros con esta parte, pero vuestro trabajo será intentar conectar todas las luces pequeñas, ¿de acuerdo? ¿Lo entiendes, Ellie? Piensa que todas las luces pequeñas son amigas y necesitan reunirse. ¿Puedes hacer eso por mí, Ellie?” – esta parte era la más difícil y tenía que asegurarme de que lo entendieran. “¡V-Vale! ¡Creo que lo capto!” “¿Las luces son amigas? ¡Vale!” Permanecí en mi posición durante más de una hora para desencadenar el maná latente en sus cuerpos, al menos hasta el punto en que las luces fueran lo suficientemente visibles para que las pudieran manipular y reunirlas. Respirando hondo, quité mis manos de sus espaldas, ordenándoles que siguieran reuniendo las luces pequeñas hasta que éstas desaparecieran. “¿Qué tal fue? ¿C-Crees que Lilia será capaz de convertirse en una maga?” Los padres Helstea eran un desastre. Tenían miradas ansiosas en sus rostros mientras que Vincent nerviosamente se masticaba las uñas. Miré a mi madre y hasta ella tenía una pizca de inquietud en sus ojos. Respondí con una amplia sonrisa. “No os preocupéis. Tanto Lilia como mi hermanita deberían despertar como magos dentro de unos años. Mi plan es hacer esto con ellas todos los días durante los meses que esté en casa. Para entonces, deberían ser capaces de entrenar por sí mismas para que puedan formar un núcleo de man…” Tabitha ni siquiera me dejó terminar y me dio un gran abrazo. “¡Oh, gracias, gracias, gracias! ¡Mi bebé podrá aprender magia! ¡Oh, Dios mío! Estaba tan preocupada por su futuro, ya que ninguno de los dos somos magos. *Sniff* “¡Uuu…! Muchas gracias, Arthur.” Por el rostro de Vincent caían lágrimas mientras mantenía la mirada fija en su hija, que estaba meditando. Mi madre me acarició la cabeza en silencio, dándome una sonrisa de orgullo. No era un gran problema que Ellie se convirtiera en una maga, ya que toda nuestra familia podía usar magia. Las posibilidades de que no se despertara eran casi nulas, incluso si no hacía nada. Solo estaba acelerando el proceso. Me había imaginado que cuanto más rápido aprendiera magia, más rápido aprendería a protegerse ella misma. Las dos chicas meditaron un par de horas antes de que el maná que había empleado en sus cuerpos se dispersara. Sorprendentemente, Lilia duró más que Ellie. Definitivamente, tenía más fuerza de voluntad que mi hermana de cuatro años. Padre llegó poco después del Salón del Gremio y estaba encantado de que la familia Helstea tuviera a su primer mago en la familia. Levantando a Eleanor y frotando con su barba en su mejilla, mi padre dijo: “¡Ahhh, mi bebé va a ser más fuerte que su hermano mayor! Prométeme que no serás más fuerte que papá, ¿de acuerdo? O me pondré muy triste.” Mi madre se rio de esto mientras que mi hermana también se reía, apartando su cara del rostro de Padre. “¡Papá! ¡Tú barba hace cosquillas! ¡Deten~te, je, je!” Tuvimos una gran cena esa noche. Vincent y Tabitha tiraron la casa por la ventana con todas delicias, dejándome agua la boca y a Sylv babeando a mi lado. Terminamos la noche todos contentos, con Vincent dando vueltas ofreciendo tragos hasta a las criadas y a los mayordomos. Los días siguientes consistieron en condensar mi núcleo de maná y mis habilidades elementales junto con los poderes de mi voluntad de dragón. Este era un proceso lento y aburrido, y me sentí estancado debido a la falta de estimulación. Pasé algunos días de la semana entrenando con Padre, pero me di cuenta que tenía miedo de hacerme daño, siempre conteniéndose, incluso cuando no era necesario. Además de mi entrenamiento, pasé un par de horas de todos los días vigilando a mi hermana y a Lilia mientras continuaban su viaje para formar sus núcleos de maná. Era un proceso agotador, y pude ver que mi hermana se estaba comenzando a impacientar un poco con el entrenamiento, pero hice lo mejor que pude para ayudarla a superarlo haciendo juegos con esto. Durante este tiempo, pude hablar con Madre sobre sus habilidades como Curandera. Le pregunté cómo había podido aprender y entrenarlo cuando había tan pocos Curanderos y ante esto ella me sonrió misteriosamente, diciendo que una mujer necesitaba tener algunos secretos propios. Supongo que tendré que preguntarle de nuevo cuando se sienta menos reservada. Dos semanas antes de mi cumpleaños y del comienzo de mi carrera como aventurero, me sorprendieron unos fuertes e insoportables golpes en la puerta principal. Al abrir la puerta, los rostros del grupo tan familiar hicieron que mis labios se curvaran hacia arriba.

«FIN DEL TOMO 1»