sábado, 13 de junio de 2026

JDR - Capítulo 385

Capítulo 385

Espera a que pida refuerzos en el foro.
Traducido por Tars
Corregido por Noe
Editado por AMarauder

Refugio 79… O, para ser exactos, en la Ciudad Subterránea… Los destellos de los disparos atravesaron el refugio desde el amplio pasillo hasta el edificio más cercano. Los ascensores estaban fuera de servicio por algún tipo de avería, por lo que el acceso solo era posible a través de las escaleras de emergencia. Los pasillos, de cientos de metros de altura, estaban cubiertos de musgo, y lo más peligroso eran las criaturas mutantes que acechaban en su interior. Esto no ocurría solo en un edificio, sino que todas las estructuras estaban iguales. Por suerte, no tuvieron que abrirse paso a la fuerza desde el último piso hasta la planta baja. Podían moverse por las pasarelas que había entre los edificios. El señor Yong, el administrador, ya había planeado la ruta más corta y se la había enviado a sus dispositivos. Lo único que tenían que hacer era seguir la ruta preestablecida. Pero aun con tales preparativos, despejar cada piso no era una tarea sencilla. Aunque ellos no buscaban problemas con los mutantes, estos se lanzaban hacia ellos. “¿Qué son esas cosas?” Al ver a un mutante de múltiples patas cargando hacia ellos, Tail, que iba montada sobre Bollito, se sobresaltó. Sus manos se aferraron a la ametralladora, apretando con fuerza el gatillo con el dedo índice. La trayectoria anaranjada de las balas destrozó al mutante al instante, pero pronto aparecieron más. Bollito rugió. Sus garras de oso reforzadas con placas de acero se estrellaron contra el suelo, enviando instantáneamente a un par de monstruos que se precipitaron hacia el abismo que había más allá del pasillo. SiSi y Pasta de Sésamo cubrieron la falta de potencia de fuego. El constante repiqueo de los casquillos expulsados de las recámaras, resonaban contra el suelo de aleación. Sin embargo, el estruendo metálico quedaba completamente ahogado por el ensordecedor fuego de las armas. En apenas unos instantes, las tres habían disparado cientos de balas. Afortunadamente, Wasteland Online no tenía un sistema de aparición ilimitada de enemigos. Ante la abrumadora potencia de fuego de la Legión de los Caballeros del Oso Blanco, la ofensiva acabó por debilitarse. El grupo finalmente logró atravesar el cerco alienígena y avanzar hacia el edificio al final del pasillo. El lugar era espacioso, suficiente para albergar tres o cuatro canchas de baloncesto. Frente al mostrador de recepción semicircular había filas de asientos, lo que sugería que antes era una zona de registro o algo similar. Las puertas corredizas se cerraron de golpe. Apoyada contra la fría puerta metálica, SiSi dejó el rifle, suspiró profundamente y se sentó lentamente en el suelo. Su rostro estaba ligeramente pálido mientras su pecho subía y bajaba suavemente. De pie junto a ella, Pasta de Sésamo también calmó su respiración, mientras su dedo índice tiraba del cuello empapado en sudor de su ropa para aflojarlo. “Arañas…” “Sí…” – SiSi jadeó, tratando de recuperar el aliento. – “Aunque los artrópodos están mejor adaptados a espacios confinados… si me dan la opción, no quiero lidiar con esas cosas.” Desde la entrada del refugio hasta su ubicación actual, solo habían avanzado aproximadamente el 3% del progreso previsto. Primero, se enfrentaron a dos tigres dientes de sable, y luego a un grupo de tarántulas de gran tamaño, que les llegaban hasta la cintura. Y aún no se habían encontrado con ninguna Garra de la Muerte, aunque habían visto una a través de un cristal antibalas. No era muy grande, pero tenía un mayor tamaño que Basura. “¿Uh? ¡SiSi tiene miedo a las arañas!” – exclamó Tail, como si acabara de descubrir un nuevo continente. Sus ojos brillaron con una luz extraña mientras la miraba. SiSi desvió sutilmente la mirada. “En realidad… no me molesta si solo son arañas… pero si tienen pelo, no puedo soportarlo.” Ojalá el casco de juego pudiera bloquear esa sensación… Desafortunadamente, no se podía esperar que una beta funcionara tan bien como un juego lanzado oficialmente. “Je, je.” “Nada de bromas… Tail.” “Por supuesto. ¿Acaso Tail es capaz de hacer algo así?” “Mm…” “Aaaah… ¡SiSi realmente dudó!” SiSi sonrió, pero cuando estaba a punto de decir algo más, un suave crujido resonó a lo lejos. Era como si alguien estuviera pisando un suelo polvoriento. Las alarmas sonaron en la mente de SiSi mientras buscaba su rifle. Al mismo tiempo, tres silbidos resonaron en el aire. Dejando escapar un gemido ahogado, cayó de lado mientras apretaba el gatillo en dirección al sonido. El estruendo de los disparos resonó en la habitación vacía. Al mismo tiempo, Tail y Pasta de Sésamo reaccionaron con rapidez, esquivando con agilidad las flechas que se aproximaban y devolviendo el fuego a los inesperados visitantes que se encontraban al otro lado de la ventana. Poco después se escucharon gritos desgarradores. Los arqueros, aterrorizados por las llamas que brotaban de los cañones, soltaban sonidos incomprensibles. Se dispersaron, buscando refugio tras muros, sillas y mostradores. “¿Humanos…?” Al ver los rostros en la oscuridad, la expresión de SiSi se transformó en una de sorpresa. Sin embargo, esas personas no hablaban el idioma de la Federación. Para ser más precisos, no sonaba para nada como un idioma. Era más bien como el aullido de una bestia. Al ver a SiSi tendida en el suelo, Tail se acercó rápidamente, con el rostro lleno de preocupación. “SiSi, ¿estás bien?” “Estoy bien…” Dos flechas le habían impactado en el pecho, pero gracias a su chaleco antibalas, apenas sintió nada. El problema más grave era la flecha clavada en su hombro… SiSi extendió la mano, agarró el astil de la flecha, lo movió con cuidado y rápidamente desistió de intentar sacarlo. En lugar de eso, lo partió por la mitad. “Y si nos retiramos…” – dijo Pasta de Sésamo, preocupada, al ver a SiSi apoyarse en su rifle para ponerse de pie. Este refugio no era algo que se pudiera conquistar en un día. Tail y Bollito también asintieron con la cabeza en señal de acuerdo. “¡Tail también lo cree!” “Estoy de acuerdo.” “Sí, volvamos primero a la entrada del refugio…” – SiSi asintió, viendo lo preocupadas que estaban sus compañeras. De repente, su mirada se posó en la herida de bala del cadáver. Curiosa, dio un paso al frente y se agachó para examinarlo. La persona vestía ropas hechas de hojas y enredaderas, tenía la piel pálida, de aspecto enfermizo, como si no hubiera visto la luz del sol en mucho tiempo. Las cuencas de sus ojos eran de un rojo intenso, con las pupilas inyectadas en sangre. Poseía rasgos similares a un humano, pero con brazos ligeramente más largos y las uñas más afiladas. SiSi frunció ligeramente el ceño, deslizó el dedo índice sobre el pecho del hombre, palmando con cuidado durante un rato antes de retirar la mano. “¿Encontraste algo?” – preguntó Bollito, inclinándose con curiosidad. “26 costillas…” “¿26?” Tail parecía confundida. “Los humanos tenemos 24… Este ser no es humano.” – dijo SiSi, dándose una palmada en el muslo, mientras se levantaba. – “Deberíamos llevar el cuerpo para estudiarlo.”
* * *
Desanduvieron el camino hasta la puerta que conectaba con el refugio, con vistas a la Ciudad Subterránea. La vieja radio fue colocada en la entrada de la habitación y Pasta de Sésamo se adelantó para cogerla. “Nada mal, eres más fuerte de lo que imaginaba. Parece que no me equivocaba.” – las elogió la radio. Estaba claro que había presenciado la batalla. Al oír esto, Pasta de Sésamo esbozó una tímida sonrisa. Aunque apenas comprendía lo que se decía, podía percibir vagamente el tono de agradecimiento en esa afirmación. En cuanto a Tail, no era tan modesta. Sus labios se curvaron alegremente. “¡Guau! ¡Tail es increíble!” “Ja, ja. Impresionante, impresionante… pero aún tienes que esforzarte más…” La radio rio alegremente, aunque parecía haber un significado oculto detrás de sus palabras. “¿Por qué hay gente dentro?” – dijo SiSi de repente. “Son solo salvajes que han degenerado en animales… No te preocupes por ellos, puedes pensar que son como monos.” – respondió la radio con indiferencia. Pero tras una pausa, cambió sutilmente de tema. – “Se está haciendo tarde… en lugar de preocuparse por esos salvajes, te sugiero que te cures pronto las heridas.” En el juego, ya se acercaba la noche. Sin darse cuenta, habían pasado un día entero dentro del Refugio 79. La luz blanquecina que emanaba de la cúpula se desvanecía lentamente, la Ciudad Subterránea que se veía a través de las ventanas iba siendo engullida gradualmente por la oscuridad. Parece que el lugar no era solo una jungla de acero, sino que también tenía día y noche. Si esta fortaleza no hubiera caído… “Vivir en un lugar como este en el apocalipsis sería bastante agradable…” – dijo Pasta de Sésamo de repente, en la puerta de la zona de amortiguación, mirando a través del ventanal que iba del suelo al techo. “Sí.” “¿Por qué crees que la gente de aquí quería escapar?” “Quién sabe, tal vez comieron demasiado.” – dijo SiSi con naturalidad. Pero sus ojos miraron disimuladamente la radio que Sésamo sostenía en los brazos. Siempre sintió que había algo más. “Eso no puede seguir así. No tenemos suficiente personal… ¿Te importaría si pido ayuda?” – dijo SiSi en el idioma de la Federación, tras pensarlo un momento. “Para nada. No me importa.” – respondió la radio con indiferencia. Necesitaba ayuda desesperadamente. Sin embargo, lo que él entendía por llamar a más gente y lo que SiSi quería decir, no era exactamente mismo. Una sonrisa apareció en los labios de SiSi. “Genial.”
* * *
El ascensor ascendió lentamente, deteniéndose en el segundo piso de la biblioteca del Valle Afortunado. Tras atravesar las filas de estanterías, SiSi abrió la puerta. Allí estaba Wu Tao, junto con varios supervivientes robustos, esperanzando con actitud agresiva. Empuñaban armas variopintas: rifles de cañón de hierro, azadas, hachas, cuchillos… Cuando SiSi y Pasta de Sésamo regresaron a buscar a sus compañeras, no volvieron con las manos vacías; habían abatido al tigre que custodiaba la entrada y lo habían traído de vuelta. Cuando los supervivientes vieron cómo sacaban a un horrible mutante del segundo piso de la biblioteca, se asustaron. Comparado con aquel tigre, cuyos dientes eran más afilados que una daga, el gran oso blanco llamado Bollito era claramente una presencia mucho más adorable. Cuando SiSi se ofreció a ayudarlos a lidiar con los mutantes en el sótano de la biblioteca, la gente dejó de bloquearles el acceso al asentamiento. En cambio, colaboraron para construir una escalera más resistente, e incluso permitieron que Bollito atravesase el muro. “¿Qué pasó ahí abajo?” – preguntó impaciente Wu Tao, antes de que SiSi pudiera hablar. “¡Es terrible! ¡Estáis sobre una guarida de mutantes!” “¿Una guarida de mutantes?” Se hizo un silencio sepulcral. Un destello de miedo empezó a aparecer en el rostro de Wu Tao. Los rostros de todos los que estaban detrás de él, mostraron pánico mientras intercambiaban miradas de incertidumbre. “Y no se trata solo de mutantes; también hay un grupo de… salvajes, con los que no podemos comunicarnos. Hemos traído un cadáver. Está allí.” Mientras hablaba, hizo un gesto hacia Bollito, quien dejó en el suelo el cadáver que habían sacado del Refugio 79. Wu Tao se quedó mirando fijamente el cadáver del suelo, tragó saliva con dificultad y luego dirigió su mirada al hombro de ella. Tenía clavada una flecha rota. “Tu herida…” “No te preocupes, me encargaré de ella…” – dijo SiSi con calma. – “El Refugio 79 ha caído, pero no podemos dejarlo así. Acabaremos con los monstruos; puede que tengamos que quedarnos unos días más.” Había muchas entradas al Refugio 79, pero la mayoría estaban dañadas tras años de abandono. Ella y Tail habían explorado la zona inferior. Actualmente, la única entrada fácilmente accesible era la que daba al ascensor del segundo piso de la biblioteca. Wu Tao asintió sin dudarlo. “Está bien, ¡puedes quedarte todo el tiempo que quieras!” “Sí, no te preocupes. Con nosotros aquí, esos mutantes no serán una amenaza.” – respondió, con una sonrisa. – “Sin embargo, puede que no seamos suficientes. Nuestros compañeros vendrán a ayudarnos en unos días… ¿Podrías prepararnos algunas habitaciones más?” “¿Cuántos son?” – preguntó, no muy convencido. “¿Unos 30 o 40?” Aunque era mucho más probable que fueran 100 o 200. SiSi dio una estimación conservadora, principalmente porque no estaba segura de a cuántas personas podría reunir. Aun así, al oír ese número, Wu Tao mostró una expresión de sorpresa. “¿Sois un grupo de mercenarios?” – preguntó, sorprendido. Añadió en voz baja. – “No podemos permitirnos pagar.” SiSi puso una dulce sonrisa. “No te preocupes, no necesitamos dinero.” ‘¿Sin dinero?’ No sabía que había gente tan generosa en el páramo. Al oír su afirmación, los vecinos reunidos en la puerta mostraron expresiones de sorpresa, escepticismo e incluso incredulidad. La expresión de Wu Tao era igual de compleja, pero no se le ocurrió ninguna razón para negarse, ni podía comprender qué pretendían hacer. Tras un intercambio de miradas y susurros entre algunos supervivientes, finalmente miró a SiSi y asintió lentamente. “Podemos prestarte el segundo piso. Trasladaremos los libros a las habitaciones del tercero. Esto… siento las molestias.”
* * *
Página web oficial de Wasteland Online. Todos los días, durante las horas dónde más gente se desconectaba, el foro bullía de actividad. Sobre todo, en los últimos días. A medida que se publicaban informes de batalla desde primera línea y se revelaba información sobre el nuevo mapa, el entusiasmo de los jugadores por debatir crecía día a día. Justo en ese momento, apareció una publicación peculiar.

SiSi
¡Busco equipo para explorar el Refugio 79! Nivel 10 o superior. No hay restricciones de equipamiento. ¡Envíenme un mensaje privado si están interesados!

Golpe de Remo
¡Yo! ¡Yo! ¡Yo!

Gran deudor
¡Levanten la mano!

Su vecino Mr Wang
Un momento… ¿El Refugio 79 no está en el Valle Afortunado? Eso está a 150 kilómetros en línea recta… ¡Está demasiado lejos!

SiSi
Puedes lanzarte en paracaídas tras recorrer 120 kilómetros.

Su vecino Mr Wang
Maldita sea, ¡podemos volar hasta allí!

Pasta de Sésamo
Si planeas lanzarte en paracaídas, ¿podrías traernos munición? Nos estamos quedando sin ella… Por favor, ayúdennos. ELlorar

Habrá Tiempo Suficiente
Aunque probablemente no pueda asistir, un consejo: es mejor discutir la distribución de ganancias antes de formar un equipo.

SiSi
Oh, no te preocupes, ¡ya lo hemos considerado! Debido a que no sabemos cuál será la recompensa o cuánto tiempo nos va a llevar, planeamos ofrecer un ingreso fijo de 10 monedas de plata por nivel del jugador.
En resumen, un jugador de nivel 12, recibirá 120 monedas de plata al día. Las armas son responsabilidad del jugador, pero podemos reembolsar la munición. Pagaremos 300 monedas de plata si mueres.
¡El 20 % del botín total de la mazmorra se distribuirá como bonificación entre todos los participantes según su contribución a la incursión!

Topo Escapando del Desfiladero
Genial… ¿no os preocupa perder dinero?

Dejar de Fumar
¡Maldita sea! ¡Una mujer rica!

SiSi
Siento decepcionarte, pero no lo soy.
Al revisar la publicación, Chu Guang, que había estado observando lo que hacían, mostró una expresión de interés. “No está mal.” Según el sistema de valoración que diseñó, un jugador de nivel diez ganaría entre 80 y 100 monedas de plata al día si elegía una misión de riesgo moderado. Ese salario diario era bastante razonable y debería interesar a un gran número de jugadores entre los niveles 10 y 15. En cuanto a perder dinero… Desde la perspectiva del jugador, efectivamente existía ese riesgo. Pero como encargado de tan preciosos puerros… ¿cómo podría Chu Guang permitir que sus esforzados jugadores sufrieran una pérdida? Siempre y cuando completasen la mazmorra, calcularía una compensación relativamente adecuada basada en sus gastos totales y la dificultad de la misión, pagándoles una recompensa que despertaría la envidia de otros jugadores pero que no afectaría el equilibrio del juego. Y en cuanto a él… Ni siquiera tenía que preocuparse por los detalles de la expedición. Con solo pulsar unos cuantos botones podría conseguir un refugio gratis. Al pensarlo, una hermosa sonrisa apareció en el rostro de Chu Guang. ‘Justo lo que espero de mis preciosos puerros.’ No solo podían liderar tropas en batalla, sino que también podían ayudarle a establecer nuevas fortalezas. Y ni siquiera tenía que preocuparse por la inversión inicial. Verdaderamente impresionante.
* * *
Mientras SiSi movilizaba a la gente del foro, en el segundo piso de la biblioteca del Valle Afortunado, gracias a los esfuerzos de los supervivientes, la habitación donde se encontraba el ascensor había sido desalojada. Todas las estanterías y los libros habían sido trasladados al tercer piso, dejando únicamente el suelo y el equipaje de la Legión de los Caballeros del Oso Blanco. Quizás pensando en el suero, o en la seguridad de esos libros, el señor Yong no dijo nada, permitiéndoles tácitamente convertir la entrada del ascensor en un campamento provisional. Caía la noche. Acurrucadas en sus sacos de dormir, SiSi y Pasta de Sésamo se habían desconectado, mientras Tail y Bollito se sentaban junto a sus sacos, vigilando durante la primera mitad de la noche. Sin nada que hacer, la inquieta de Tail empezó a bostezar de aburrimiento, mientras Bollito permanecía atenta, intentando estirar su imperceptible cuello para vigilar. “Oye, Bolllito… ¿Qué miras?” – preguntó Tail con curiosidad al verla mirar constantemente a su alrededor. “Mm, nada importante. Algo me inquieta.” – murmuró Bollito. – “Dime… ¿el administrador tendrá una cámara de seguridad en esta habitación?” “Claro. ¿Te acabas de enterar?” “No exactamente, pero siento como si… nos estuvieran observando mientras dormimos.” Tail miró a Bollito sorprendida. “¡Dios! Ahora que lo mencionas… ¡suena bastante pervertido!” Bollito no pudo evitar esbozar una sonrisa irónica. “No hagas que parezca que soy un bicho raro… ¿No se te hace raro que nos observen mientras dormimos?” Tail reflexionó seriamente sobre la pregunta y luego asintió. “Mm… supongo que sería raro en la vida real, pero esto es un juego. Y tampoco nos cambiamos de ropa.” En realidad, si lo pensabas detenidamente, lo normal sería que Wasteland Online estuviera plagado de cámaras del equipo de desarrollo… Y los que las observaban no serían PNJs, sino programadores e ingenieros en la vida real… De lo contrario, ¿cómo podría el desarrollador perfeccionar el contenido basándose en el comportamiento de los jugadores de la beta? ‘¡Espera! Si es así… ¿el desarrollador escuchó todas esas canciones raras que canto mientras me ducho?’ Cuanto más lo pensaba, más cambiaba la expresión de Tail. “¡Maldición!” Al ver que el rostro de Tail se ponía rojo de repente, Bollito se sobresaltó. “¿Qué te pasa…?” Era la primera vez que veía a Tail sonrojarse. Y no solo su cara. Sus orejas también estaban completamente rojas. “N… Nada…” Sus temblorosas cejas y su sonrisa forzada eran de lo más rígidas. Sus rodillas se rozaban inquietas entre sí; daba igual como la miraras, no se veía bien. Justo cuando Bollito sentía curiosidad y estaba a punto de insistir para obtener más información, un fuerte estruendo resonó repentinamente al otro lado de la ventana, sacudiendo el suelo y las paredes. El ambiente incómodo desapareció al instante. Tail y el oso se pusieron de pie de un salto. “¡Sur! El sonido viene del sur. La visión desde aquí es demasiado limitada… ¡No veo nada!” Bollito se pegó a la ventana sellada con tablones de madera, intentando asomarse por las rendijas, pero, por desgracia, la vista estaba completamente bloqueada por las plantas y los edificios del exterior. “¡Bollito! Quédate aquí y vigila a SiSi y a Pasta de Sésamo. ¡Subiré a ver qué pasa!” – gritó Tail, al verla apoyada contra la ventana. “¡Entendido!” – respondió Bollito al instante. Un rugido furioso resonó en la oscuridad. Sobresaltado por el fuego del cañón, la Garra de la Muerte pareció enloquecer, sembrando el caos. Sonaban disparos por todas partes. Agarrando su rifle, Tail salió disparada por la puerta y corrió hacia el tercer piso, donde se encontró a Wu Tao, corriendo presa del pánico. Llevaba un rifle de caza sujeto a la espalda mientras el terror se reflejaba en sus ojos. “Qu… ¿Qué pasa?” – gritó, agarrándolo, Tail en su rudimentario idioma de la Federación. “La… ¡La Legión! – tartamudeó el cazador que se había convertido en alcalde hacía tan solo unos días. – “¡Los soldados de negro! ¡Han vuelto!”


JDR - Capítulo 384

Capítulo 384

¡El Refugio 79!
Traducido por Tars
Corregido por Noe
Editado por AMarauder

Esto…’ En la cocina del campamento Hoja Caída, Batalla miró fijamente la montaña de patatas que tenía delante, con un pequeño cuchillo en la mano. Tenía la mirada perdida, con la mandíbula casi tocando el suelo. ‘¿Van a preparar comida para cerdos? ¿Cuántas toneladas de patatas comen al día?’ Sin embargo… El cocinero que le había asignado la tarea ignoró completamente su expresión y se limitó a dar órdenes con tono autoritario. “Tú… Eres Pangolín, ¿verdad? Estas patatas son tu tarea para hoy. Para la tarde, quiero que estén todas lavadas y peladas. Si no terminas, te meterás en problemas.” Dicho esto, el cocinero desapareció. Al mirar el pequeño cuchillo que tenía en la mano, y luego a los escuálidos supervivientes que estaban a su lado, Batalla sintió una oleada de impotencia. “Cu… ¿Cuándo demonios voy a terminar todo esto?” Justo el día anterior, se jactaba en la página web oficial de haber completado el trabajo de varias personas en medio día. Ahora, el trabajo que había realizado el día anterior se había convertido en el estándar para ese día, e incluso se había duplicado. ¡Básicamente se estaban aprovechando de él! Y lo que es más… ¡Ni siquiera le daban una recompensa por completar la misión! Comparado con la Legión, ¡su respetado Administrador era un santo! ‘Espera… ¿Cómo pueden esos malditos imbéciles compararse con nuestro Administrador?’ Cuanto más lo pensaba, más se enfadaba. Apretando el pequeño cuchillo, casi no pudo evitar perseguir a ese cerdo arrogante para darle una lección. Pero al recordar la tarea oculta y las generosas recompensas que había desbloqueado la noche anterior, finalmente respiró hondo y decidió aguantar. ‘Por el Administrador… ¡lo soportaré!’ Un verdadero hombre puede doblarse y estirarse. “Necesitamos mejorar nuestras herramientas. Con estos cuchillos no terminaremos de pelar las patatas ni para mañana.” – dijo, volviéndose hacia los que estaban detrás de él mientras gesticulaba y hablaba en un idioma rudimentario. Los aprendices se miraron entre sí, sin comprender del todo lo que quería decir. La confusión era evidente en sus rostros. Batalla suspiró, escogió al tipo que parecía un poco más listo y lo envió al desguace a buscar algo de chatarra. Tras conseguir las piezas y las herramientas, utilizó un pedernal para perforar un agujero en el centro de las piezas de hierro antes de envolverlas con alambre para fabricar cuatro sencillos peladores improvisados. La herramienta era parecida a una navaja de afeitar. Aunque no era un proceso completamente automatizado, sin duda era mucho más rápido que pelar patatas con una daga. Gracias a su paciente guía, los tres aprendieron rápidamente a como pelar patatas de manera más eficiente. Esta vez, Batalla fue prudente y no se apresuró a lucirse. En cambio, se agachó junto a ellos y se puso a trabajar con diligencia. “Hermano, ¿pelas patatas a menudo?” – preguntó uno de los aprendices con envidia, al ver su actitud relajada. “No, ¿por qué?” Batalla frunció el ceño. “No… es que pareces muy hábil. La herramienta que modificaste funciona realmente bien.” Batalla soltó una risita. “No es nada; de dónde vengo, todo el mundo lo hace así. Lo aprendí de otra persona.” Al oír lo que dijo, los aprendices parecieron aún más envidiosos. En el páramo, los cultivos con un ciclo de crecimiento superior a 2 meses no eran algo que la gente común pudiera permitirse. La mayoría de los asentamientos de supervivientes cultivaban trigo verde: no porque les gustara su peculiar sabor a oxálico, sino porque otros cultivos no llegaban a la madurez. Eran saqueados o destruidos por mutantes. En tiempos de guerra y caos, se preferían los cultivos que se podían cultivar rápidamente y que no requerían que el suelo fuera demasiado fértil ni mucha mano de obra. Eso era cierto en cualquier mundo. Como no tenía nada mejor que hacer, Batalla empezó a hablar informalmente sobre la vida en la Nueva Alianza, usando sus rudimentarias habilidades lingüísticas. Por supuesto, nunca mencionó la Ciudad del Amanecer. Simplemente mencionó a la Calle Bett. Tras hablar hasta quedarse con la boca seca, hizo una pausa y de repente se percató de que un grupo de supervivientes se encontraba fuera de la cocina. “¿Qué está pasando ahí?” “He oído que la Legión está reclutando…” – respondió un aprendiz que estaba en cuchillas a su lado. “¿Reclutamiento?” “Sí, cualquier superviviente poderoso o con habilidades especiales puede alistarse. Dicen que una vez en las filas de la Legión, puedes comer patatas y carne de res.” Mientras hablaba, el rostro del aprendiz reflejaba una clara envidia. Era evidente que la tentación era grande. Pero tal vez pensando en la posibilidad de ser utilizado como carne de cañón en las líneas del frente, no se decidió a probar suerte. Batalla lo miró con curiosidad, mientras arrojaba las patatas peladas en las que había estado trabajando a una cesta cercana. ‘Patatas y carne de buey… ¿No las saquearon de sus casas?’ Mientras seguía pelando patatas y reflexionaba sobre si probar suerte en el centro de reclutamiento, Cowley permaneció de pie en el centro del campamento. Miró una lista que le había entregado un subordinado. En 4 días, habían reunido a 7400 supervivientes, desalojando casi 17 asentamientos de supervivientes. El más grande tenía una población de 1000 habitantes, e incluso contaba con un cañón de hierro. Sin embargo… Frente al cañón principal de 400mm, el suyo era simplemente un juguete. Sobre todo, después de que los lugareños supieran que esa nave de acero había destruido a toda una compañía de 100 hombres de la Compañía con un solo disparo, no tuvieron valor para resistirse y, obedientemente, guardaron sus pertenencias para reubicarse. Ya habían instalado un generador de madera en el campamento para alimentar el sintetizador de pasta nutritiva. Más tarde, instalarían varios hornos para fundir la chatarra que recogían los carroñeros en la ciudad, para convertirla en piezas metálicas que sirvieran para fabricar rifles Segador y munición. El general McClennan le había encomendado la tarea de entrenar a una fuerza de 1000 lugareños en un plazo de 2 meses para que luchasen junto a sus tropas de asalto. Su plan consistía en sentar las bases para poder controlar las llanuras del sur de la Provincia del Valle del Río. De pie junto a Cowley, Finod entrecerró los ojos al observar la fila de supervivientes. “Tenemos que darnos prisa… La gente de la Compañía se ha dado cuenta de nuestras actividades. Nuestras patrullas no consiguen encontrarlos.” “Ya le he informado de ese problema a Richie. Aumentaremos el número de patrullas…” “Hay algo más.” “¿Qué ocurre?” “He oído que una Garra de la Muerte, tan alta como un edificio de dos plantas, apareció en el número 79 de la Calle Xiangling… ¿Es cierto?” Cowley recordó el incidente y asintió. “Sí, es cierto. Le informé de la situación a Richie. Considerando que se trata de un asentamiento de apenas 200 o 300 supervivientes, y que no sobrevivirán a una Guerra de la Muerte, hice que mis hombres dieran por perdido ese asentamiento… ¿Algún problema?” No le tenía miedo a la criatura. Simplemente no creía que valiera la pena sacrificar vidas y valiosa munición para matar a una bestia. Sus tropas eran limitadas y no podían reabastecerlas con reservas. Los guerrilleros de la Compañía le habían estado dando últimamente dolores de cabeza. Finod sonrió. “No hay problema, perder 200 o 300 hombres es insignificante. Pero el general McClennan está muy interesado en esa bestia. La vio desde el puente y no para de hablar de colgar su cabeza en la proa del Corazón de Acero para que la vea el general Griffin.” Este lo miró con asombro, sin ser capaz de articular palabra. “¿Puedo molestarte para que te encargues de ello?” – añadió con la misma sonrisa y un tono amable. Lo mejor hubiera sido negarse, pero era una orden del general McClennan… Aunque no estaba dispuesto, Cowley solo pudo asentir, sintiendo un hormigueo en la nuca. “Está bien…”
* * *
“¿No se supone que esta biblioteca no tiene un sótano…?” En el túnel en penumbra, SiSi alumbraba con una linterna mientras observaba a su alrededor. El lugar le parecía un refugio antiaéreo, aunque nunca había visto uno. Pasta de Sésamo caminaba a su lado, agarrando una radio; sus orejas de gato estaban erguidas y atentas mientras escudriñaba la zona. En ese preciso instante, la radio, que un segundo antes estaba en silencio, emitió de repente una risa estridente que la sobresaltó tanto que casi la deja caer. “¿Quién te dijo eso?” “Los lugareños.” “Je, je. ¿Y qué sabrán ellos?” Tenía sentido. SiSi asintió, sin insistir en el tema. Si todo el mundo pudiera encontrar la entrada al refugio, sería un tormento tanto para los que están dentro como para los que están fuera. Tanto física como mentalmente. Las dos continuaron avanzando por un túnel oscuro que se ensanchaba a medida que avanzaban, pasando de ser lo suficientemente ancho para que cuatro personas caminasen una al lado de la otra, hasta parecer una carretera de dos carriles. Al observar los pasillos laterales a lo largo del corredor, SiSi se convenció cada vez más de su suposición anterior. El Refugio 79 tenía sin duda más de una entrada, ¡y podía albergar a más de 1000 personas! El ascensor, oculto tras una estantería en la segunda planta de la biblioteca, era solo una de ellas. En cuanto a cómo encontraron esa entrada… todo había comenzado hacía media hora. Habían descubierto una radio en el segundo piso de la biblioteca, que aparentemente captaba una señal de algún lugar. La persona que hablaba por la radio afirmaba ser el administrador del Refugio 79 y lo decía en un tono que denotaba autocrítica y reproche. Declaró, que la mitad de la barbarie de esta tierra se remontaba a él, instándolos a abandonar de inmediato ese peligroso lugar. SiSi se mostró escéptica ante sus afirmaciones. Sin embargo, parecía ser el único que conocía la entrada al Refugio 79. Pensaba que ganarse la confianza del administrador le costaría algún esfuerzo, pero sorprendentemente, con su rudimentario idioma de la Federación, lo convenció casi sin esfuerzo para que les permitiera verlo. Para ser sincera… le había parecido demasiado fácil. ‘Será… ¿Mi atributo oculto de encanto es muy alto?’ Una extraña expresión apareció en el rostro de SiSi. Al segundo siguiente, la radio habló de repente: “Olvidé preguntar, ¿para qué se usa exactamente el Refugio 404?” “¿No es un refugio normal?” “Ah, ya veo…” “¿Qué pasa?” “Nada, solo quería asegurarme de no estar interfiriendo con el trabajo de otros amigos… Je, je.” La risita contenía algún significado oculto, pero SiSi no le dio mucha importancia. Al fin y al cabo, la vieja radio emitía constantemente ruido estático incluso cuando no decía nada. “Por cierto, ¿cómo deberíamos llamarte?” “Llámame simplemente administrador.” “Pero ya tenemos un Administrador; necesitamos distinguirte de alguna manera.” – se quejó Pasta de Sésamo. La voz reflexionó un instante antes de hablar de nuevo. “Disculpa, he estado solo demasiado tiempo. Hace mucho que no me llaman por mi nombre. Pueden llamarme Señor Yong.” SiSi se sorprendió un poco, pero no dijo mucho más. Simplemente asintió en señal de comprensión. La mayoría de los PNJs de este juego tenían nombres bastante extraños. Incluido su propio Administrador, que siempre usaba el nombre en clave Dawn. Solo ocasionalmente usaba su nombre real: Chu Guang. Pero a juzgar por sus palabras, este tipo parecía ser un monstruo ancestral que había vivido desde antes de la guerra… ‘Esta misión se está volviendo cada vez más interesante.’ “¿Cuánto falta para que lleguemos?” – preguntó Pasta de Sésamo con ansiedad mientras caminaba a su lado. Era incapaz de comprender la conversación. SiSi tradujo su pregunta, y la radio respondió rápidamente: “Ya casi llegamos… pero antes espero que estés preparada mentalmente. Como ya he dicho, este lugar nunca ha dado cobijo a ningún superviviente.” “Estamos preparadas.” Para ser guía de una mazmorra, el PNJ hablaba demasiado. Mientras SiSi pensaba en ello, una gigantesca puerta de aleación con forma de engranaje apareció al final del túnel. El número 79, estampado justo en el centro del engranaje, no se había borrado después de dos siglos. La emoción brilló en sus ojos. ¡Misión cumplida! ¡Habían encontrado la entrada al Refugio 79! “Qué lástima que Tail no esté aquí… ¿Deberíamos llamarla?” – murmuró Pasta de Sésamo de repente. “Ir y venir nos hará perder demasiado tiempo. Por fin llegamos, veamos primero cómo es por dentro…” Conteniendo su emoción, SiSi miró la radio que tenía Pasta de Sésamo. “¿Cómo entramos…?” – preguntó. Apenas había terminado de hablar cuando las piedrecitas del suelo comenzaron a temblar ligeramente. Un temblor similar a un terremoto sacudió el suelo bajo sus pies, mientras el colosal engranaje de peso desconocido se desplazaba lentamente hacia un lado. Al contemplar el pasillo tras la puerta y la espaciosa sala de amortiguación, similar a un patio de juegos, los ojos de SiSi se abrieron de asombro. El área que se extendía ante ella era al menos 10 veces más grande que el Refugio 404… pero lo que más la sorprendió aún estaba por llegar. Mientras ella y Pasta de Sésamo atravesaban la espaciosa zona de amortiguación y la puerta al final del pasillo, aparecieron ante sus ojos unas cristaleras que iban del techo al suelo, de decenas de metros de altura. Detrás de esos ventanales, su idea del refugio quedó completamente trastocada. Densas hileras de altos edificios se extendían por una vasta extensión que se adentraba en el insondable subsuelo. Senderos bien definidos conectaban esos edificios con forma de bloques. Se asemejaban a un lego. Bloques apilados y unidos de una manera que maximizaba el aprovechamiento de espacio de una manera que era estéticamente agradable para los humanos. En ese preciso instante, se encontraban en el punto más alto de esa Ciudad Subterránea. Los ojos de SiSi se abrieron de par en par y sus dedos tocaron instintivamente el auricular. Las yemas de sus dedos se pegaron al obturador. De pie junto a ella, Pasta de Sésamo estaba completamente estupefacta. Tenía los ojos como platos y la mandíbula tan abierta que era sencillo que pudiera contener un huevo. “Esto… ¿es realmente un refugio?” “Bienvenidos al Valle Afortunado 2.0.” dijo la voz con un tono alegre por la radio. – “Hacía muchísimo tiempo que no teníamos un nuevo invitado.” Cuando la voz se apagó, los ojos de Pasta de Sésamo brillaron con recelo. Algo se movió por el rabillo de su ojo. Rápidamente sacó de su cintura el revólver de calibre 12mm, presionando con destreza el martillo con el pulgar. Era un arma que le había comprado al Administrador hacía mucho tiempo, principalmente para enfrentarse a mutantes de gran tamaño. Apuntó hacia la puerta, tras la cual un tigre, mucho más grande de lo habitual, los miraba fijamente a través del cristal, gruñéndoles amenazadoramente. ¡Un par de dientes sobresalían de sus labios como dagas afiladas! Sus garras arañaban la puerta y sus dientes rechinaban contra el marco. Sus ojos rebosaban impaciencia, como si llevase mucho tiempo hambriento. En el instante en que sus miradas se cruzaron, una sensación instintiva de peligro hizo que se le erizara el vello del cuerpo. Sintiendo el mismo peligros, SiSi tragó saliva con dificultad y apuntó con su rifle de asalto a la puerta. “Qu… ¿Qué está pasando aquí? ¿Por qué hay mutantes en el refugio?” Un profundo suspiro salió de la radio. “Les dije que estuvieran preparadas… Como pueden ver, esta ciudad ha caído.” “Caído…” “Sí.” En los brazos de Pasta de Sésamo, la vieja radio parecía narrar un suceso del pasado con tono de voz muy suave. “Esta gente pudo disfrutar de un periodo breve, pero próspero. Sin embargo, esa enorme puerta podía protegerlos de la guerra y la radiación, pero no frenar su anhelo por el mundo exterior y la libertad… Intenté convencerlos de que esperaran un poco más, de que esperasen a que la lluvia radiactiva se asentase, a que los glaciares que helaban la tierra se derritieran, de que esperasen hasta el momento en que pudieran caminar de la mano en el exterior, pero…” “¿Pero?” “No pudieron esperar. No paraban de protestar. Por mucho que intenté convencerlos, fue inútil…” – La voz en la radio tenía un toque de sarcasmo, pero pronto cambió a uno de resignación. – “No hablemos de esas viejas historias, creo que no te interesan. De todos modos, como esa puerta gigante se abría y cerraba con frecuencia, ahora no hay diferencia entre este lugar y el mundo exterior… Incluso puede ser peor. Nuestra intención original era ayudar a las criaturas mutadas del exterior a volver a la normalidad. ¿Quién iba a pensar que algunos insensatos no se conformarían con marcharse? También se llevaron consigo criaturas que portaban prototipos genómicos inacabados… Provocaron que el mundo exterior esté plagado de mutantes.” SiSi frunció el ceño. “Quieres decir… ¿que todos los mutantes de afuera vienen de este lugar?” “Probablemente. Calculo que al menos la mitad lo son. En cuanto al resto, tendremos que preguntar a otros refugios… nadie sabe que están tramando.” – respondió la radio. Tras una breve pausa, la voz parecía reflejar un profundo sentimiento de culpa. “Intentamos remediar la situación. Antes del final, buscamos maneras de controlar la propagación de los prototipos genómicos. De hecho, ese gran trabajo estaba prácticamente terminado, pero lamentablemente, la única área de investigación que seguía funcionando, sucumbió.” “¡Estamos dispuestas a continuar con vuestro trabajo! ¡Restaurar la ecología del planeta también forma parte de nuestra misión para revivir a la Federación!” – respondió SiSi, al instante. Cualquier hallazgo sobre desarrollo científico que se descubría en el páramo, ya fueran datos cifrados o muestras genéticas, podían canjearse con Yin Fang o los PNJs responsables del equipo de investigación, por generosas recompensas. El refugio era enorme… Sin duda, las cosas que se investigaban aquí podrían canjearse por muchas recompensas. “Me alegra oírte decir eso. Parece que no me equivoqué al confiar en ti.” – dijo la voz aliviada, sin percatarse de sus pensamientos. – “En el centro de la ciudad, hay un llamativo edificio blanco. Deberías poder verlo desde aquí. Esa es la zona de investigación del refugio. Allí se almacenaban todos los resultados de nuestras investigaciones, incluidos los datos experimentales y las muestras de suero procesadas.” “¿Suero?” – preguntó SiSi. “El suero capaz de revertir las mutaciones. Solo lo hemos completado para la Garra de la Muerte… porque eran los más peligrosos.” SiSi se quedó atónita al escuchar sus palabras. “¿Eso es posible?” Revertir una mutación… Sonaba a fantasía. “Claro, no es tan complicado. Volviendo al tema, si de verdad quieres continuar con nuestro trabajo, llévalo al exterior. Como vienes de un refugio, seguro que sabes cómo usarlo.” – aseguró la voz por la radio. Por supuesto, los mutantes de aquí son duros. Hay muchas Garras de la Muerte. Quizás quieras volver primero y prepararte. Puedes regresar cuando estés lista.” “Lo había pensado…” SiSi miró al tigre y tragó saliva suavemente. Sin duda, necesitaba prepararse. Cuando entraron en la biblioteca, ella y Pasta de Sésamo solo habían traído armas que servían como defensa personal, para demostrar sus intenciones. Con la poca munición que tenía, probablemente no podría con el tigre que se escondía tras la puerta. Pero ahora… ¡Debería llamar a los demás!
* * *
A la hora de mayor actividad del día, cuando la gente cerraba sesión, el foro volvió a alborotarse con una publicación.

Tail
¡Grandes noticias! ¡Descubierto el Refugio 79! ¡Una Ciudad Subterránea oculta en el Valle Afortunado!

Dejar de Fumar
¡Santo cielo! ¿Una Ciudad Subterránea?

Tail
¡Mm! ¡Los monstruos de dentro son súper poderosos! ¡Hay un montón de basura! EAsombro2

Recogiendo basura nivel99
EConfundido

Soy la Oscuridad
¡Esto es mucho mejor que ese mapa cutre que abrió Batalla!

Grupo emocionado en el campo de batalla
Maldita sea, ¡eso no es lo que dijiste ayer!

Profesor Yang, el emperador del Trueno
Con esa escala… ¿Sería mucho pedir que se publicaran otros 100.000 códigos de activación?

Iren
Tsk… una aldea para principiantes dedicada a farmear Garras de la Muerte, esto es mucho más emocionante que farmear monos en el Refugio 117. EEspectaculo

Rico Rey Élfico
Y lo tienes justo delante de tus narices. EPalomitas

Guerrero Tiranosaurus
¡Déjenme entrar! ¡Ese maldito desarrollador no me da mi casco! ELlorar

Caballo Blanco
EAturdido

SiSi
Bueno, esa es básicamente la situación en el Refugio 79… Como aquí no hay conexión a internet, tendréis que esperar unos días hasta que volvamos a la base de la Legión Tormenta para subir las fotos. Además, nos hemos enterado de que el refugio tiene una enorme reserva de energía nuclear. Según el Sr. Yong, el administrador, es más que suficiente para que funcione durante otros tres siglos. ¿El suero en el área central de investigación de esa Ciudad Subterránea será capaz de revertir las mutaciones?

YaYa
Espera, ¿eso no significa que Bollito puede transformarse en humana? EAsombro2

Teng Teng
EAsombro2 EMola

Bollito de Carne al Vapor
Un momento, ¡ya soy humana! EEnfadado

Bollito de Carne al Vapor
Aunque en el juego no soy humana.

Bollito de Carne al Vapor
¡No! ¡Eso también suena raro!
Bollito, que publicó tres veces seguidas, se mostró confundida, pero debido a la expectación de los jugadores por el nuevo mapa, rápidamente se vio desbordada por la avalancha de respuestas. Al leer la publicación de principio a fin, un cierto desarrollador sentado frente a la computadora también reveló una expresión de asombro. ‘¿Invertir la mutación…? ¿Qué clase de tecnología OP es esta?’ En ese momento, Chu Guang estaba tan sorprendido como SiSi. Por suerte, tenía a un experto a quien consultar. Sin dudarlo, se levantó y subió hasta el tercer piso, donde encontró a Heya ocupada en su laboratorio. Tras escuchar su pregunta, Heya interrumpió su trabajo. Tenía una expresión de sorpresa en los ojos. “¿Estás seguro? ¿Invertir la mutación?” “No puedo garantizar la exactitud de la fuente, pero estoy seguro de no haber oído mal. Por lo que veo, ¿también estás sorprendida?” – respondió con cautela. “Mm, más que sorprendida, diría… que realmente no entiendo el significado de ese proyecto de investigación.” Heya apoyó suavemente el dedo en su barbilla, con una expresión pensativa. “Si bien no se puede descartar la intervención humana en los organismos mutados del páramo, la mayoría son el resultado de la selección natural. Solo las especies con mayor capacidad de supervivencia pueden sobrevivir en un planeta con condiciones ecológicas extremas, y esa es la causa fundamental de la situación actual. Sin modificar el entorno, alterar las características de una o dos criaturas no tiene sentido. Aquellos individuos que no pueden adaptarse al entorno actual serán eliminados rápidamente y sus características no se transmitirán a la siguiente generación.” – Tras una pausa, continuó. – “Y la evolución es un proceso continuo. ¿A qué etapa anterior pretende revertir ese suero las mutaciones?” “¿Entonces está mintiendo?” – Al notar la incoherencia, Chu Guang frunció ligeramente el ceño. – “Los resultados de la investigación almacenados en el Refugio 79 no son tan simples como afirma…” Heya asintió. “Pienso lo mismo. Probablemente engañaron a tus residentes. De hecho, a veces pueden ser adorablemente ingenuos… Hablando de eso, ¿Yin Fang no puede encontrar información sobre el Refugio 79? ¿Ni siquiera el nombre del administrador?” Chu Guang negó con la cabeza. “No, los refugios son como cajas negras; desde fuera, son todos cajas sorpresa.” Heya se cruzó de brazos e inclinó la cabeza, sin comprender del todo qué era una caja sorpresa. Pero Chu Guang no le dio explicaciones. Su mente funcionaba a mil por hora. No podía afirmar que el señor Yong estuviera mintiendo, pero era muy probable que el hombre estuviera ocultando parte de la verdad, y que su propósito fuera lograr que los jugadores sacaran el suero almacenado en el refugio. Podría haber muchos motivos para sus actos, y especular sin comprender qué hacía el suero era inútil. Sin embargo, lo que desconcertaba a Chu Guang era por qué el señor Yong no lo hacía en persona. Con solo cerrar la puerta principal del refugio y cortar la electricidad, las criaturas que se encontraban en su interior morirían por asfixia en pocos días. Incluso si lograban sobrevivir, solo sería cuestión de esperar otros 2 o 3 días. O bien el acceso de esa persona no era completo… O por alguna razón, no quería que los mutantes del refugio murieran…


lunes, 8 de junio de 2026

Lell2 - Capítulo 028

Capítulo 028

Traducido por Tars
Corregido por Noe
Editado por Noe

Los empleados de Abyss estaban viendo la transmisión de Weed. Aunque estaban sucediendo muchas cosas en Roanoke, no podían perderse la oportunidad de ver a Weed, quien había sido el primero en alcanzar el nivel de dificultad cuatro en modo Infierno. “Ya veo.” “Mm. Es fascinante.” Bae Joo-hwan y Yoo Da-hye, del equipo de operaciones, observaron el monitor mientras bebían café durante el almuerzo. Los empleados de la compañía también estaban mirando sus monitores en lugar de ir a la cafetería a comer. “La dificultad del modo Infierno no debería ser así.” Bae Joo-hwan estaba sorprendido. Durante los primeros días de Roanoke, habían recibido muchas quejas sobre la dificultad del juego a la hora de crear personajes. Incluso el nivel intermedio no era sencillo. Para los principiantes que no están familiarizados con la realidad virtual, podía ser increíblemente difícil. Aunque les había costado, los jugadores habían logrado superar los terribles desafíos y pesadillas gracias a innumerables esfuerzos durante el último año. Había sido el resultado de acumular experiencia e información a través de innumerables desafíos y fracasos. Yoo Da-hye estaba tan estupefacto que no pudo evitar reírse. “El nivel de dificultad que superé fue realmente complicado.” “Así es. Hay mucha gente que no pudo lograrlo.” “Pero Weed está superando el nivel Infierno sin problemas.” La cuarta etapa convocaba a los mejores en cada campo como instructores y era realmente complicado que reconocieran tu talento en su especialidad. Era algo que no se podía lograr sin importar el número de veces que se intentase. El hecho de que estuvieran ajustados al mismo nivel no significa que alguien pudiera vencer al instructor. ¿Acaso no tenían habilidades únicas? Después de todo, eran los mejores. “Aunque te sientas frustrado, el instructor no te matará de inmediato. Es un nivel de dificultad en el que tienes que seguir atacando hasta lograr que tu esfuerzo y tu pasión sean reconocidos.” “O derrotarlo.” “Aprender a manejar una espada…” “Seguir las instrucciones tras verlo una sola vez.” Se quedaron pasmados al ver cómo eran los instructores los que sentían admiración. La pausa para comer de Abyss duraba poco más de una hora, durante la cual, Weed derrotó al primer instructor y se enfrentó al segundo. Instructor Benhe. Un caballero del Reino de Livade, famoso por su rudeza. “Parece que sabes cómo sostener una espada.” “……” “Debo comprobar si eres digno de mis enseñanzas. ¡Ven a por mí!” La batalla comenzó con palabras arrogantes. Sin embargo, cuando Weed comenzó a blandir su espada, fue derribado tras solo 10 ataques. El segundo instructor tardó exactamente 15 minutos en enseñarle su técnica de espada. Yoo Da-hye comprobó la hora. “A este ritmo, debería poder acabar con el tercer instructor antes de que termine la hora del almuerzo.” “Mm…” Bae Joo-hwan se quedó sumido en sus pensamientos. No podía dejar de pensar en cuantas personas podrían estar viendo el desafío de Weed en estos momentos. Era natural que aquellos que habían estado defendiendo ardientemente la teoría del cohete de agua o aquellos que habían dudado de la capacidad de Weed de regresar se hubieran quedado en silencio. “Los medios de comunicación y los usuarios prestarán más atención. La gente definitivamente se dará cuenta.” “¿Qué?” “La leyenda ha regresado. Y va crear una nueva historia…”
* * *
“Considera un honor cruzar espadas conmigo.” “……” “Te mostraré una espada que salvaguarda el honor. Será una espada que rara vez se puede ver en un campo de batalla.” “……” Weed derrotó al segundo instructor, Benhe, y se enfrentó al tercer instructor. Bahart, caballero del Reino de Livade. En Roanoke, mientras no murieras, podrías curarte gracias a los poderes divinos de un sacerdote. Weed decidió controlar un poco su fuerza.

Has roto el brazo de Bahart.
Su [Salud] se reduce en 130 puntos.
Weed se arrepintió. Era como si hubiera comido fideos teniendo mucha hambre. Una bolsa no era suficiente, pero dos eran demasiado. “¿Aún puedes pelear?” “Uh. Claro.”

Has roto siete costillas a Bahart.
¡Un golpe devastador!
Su [Salud] se reduce en 230 puntos.
Hay días en los que comes dos bolsas, pero sigues teniendo hambre. “Pase lo que pase, nunca sueltes tu espada. En mi época, luchábamos incluso después de muertos, convertidos en esqueletos.” “Uh.” Weed intentó no matar al instructor. Aunque la diferencia en la habilidad era grande, se mantuvo totalmente concentrado al balancear su espada. ‘No tengo que ponerme nervioso. Debo mantener la calma, como cuando jugaba a Royal Road. Necesito concentrarme para desarrollar todo mi potencial.’ Intentó mantener la calma en todo momento. Sin embargo, cada vez que se imaginaba todo lo que podía salir mal… ‘Si no puedo salvar a mi hija… si Roanoke es destruida… Si me entero de que mi hija ha muerto… ¿Qué haré?’ Si su hija muriese o Roanoke fuera destruida, los involucrados no quedarían impunes. Los derechos humanos se convertirán en una frase que dejaría de existir en este mundo. ‘Mandaré al infierno a todo el que se le ocurra reclamar derechos humanos para los involucrados…’ Todo el que estuviera relacionado con Roanoke debería pagar un precio tan alto que la prisión solo podía ser considerada unas vacaciones. Arrancarles las uñas una por una, sería considerado una sesión de manicura. Todos esos pensamientos ocupaban un rincón de la mente de Weed, haciendo que su estrés disminuyera ligeramente mientras blandía su espada. Aun así, todos esos malditos bastardos recibirían su merecido… ¡Zas! La espada de Weed cortó el aire y apuntó al cuello de Bahart. Un golpe perfecto: poseía velocidad, potencia y la capacidad de contraatacar. Pero cuando estaba a punto de impactar disminuyó la velocidad y terminó golpeando el hombro con el ancho de su espada.

Has roto el omóplato de Bahart en docenas de pedazos.
¡El instructor está incapacitado!
Has conseguido el logro: ¡Has dejado incapacitado al instructor de esgrima Bahart!
Todas las estadísticas aumentan en 4 puntos.
La capacidad para manejar una espada mejora un 3% permanentemente.
Una merecida victoria. Weed sintió algo extraño mientras miraba el mensaje. ‘Las recompensas por logros en combate son mucho mejores que las que he obtenido hasta ahora.

Parece ser por dejarlo incapacitado.
He sido demasiado amable. Les he golpeado poco.

Maestro, no puedo estar de acuerdo, pero parece que es correcto.
Tras derrotar al tercer instructor, aprendió la habilidad [Esgrima a caballo]. Tuvo que blandir su espada mientras cabalgaba sobre un feroz caballo salvaje, pero como Weed ya había volado por los cielos montado sobre un dragón de hielo y un Wyvern en Royal Road, no le resultó complicado. Recordó como el caballo que había montado era bastante desobediente… ‘Parece que mi cuerpo está empezando a soltarse. Es divertido poder batirse en duelo de espadas en Roanoke.’ El cuarto instructor era Aksium. Un gran guerrero del Reino de Albrecht que había luchado solo en una tierra gobernada por demonios. Llevaba una armadura plateada con muy buenas capacidades defensivas. “En estos días, no hay nadie que sepa usar una espada correctamente.” “……” “Una espada sin un corazón fuerte está destinada a quebrarse. Ven a por mí. Te mostraré lo que es una espada poderosa.” Aksium era un guerrero que empuñaba una espada tan poderosa como un caballo. Era fuerte y rápido, pero su estilo de ataque era directo y su espada carecía de libertad. ‘Esto se está poniendo algo interesante.’ Weed dejó de preocuparse por herir al instructor ya que llevaba una buena armadura. Blandía una espada que era una obra maestra, pero la armadura de su oponente se podía considerar un tesoro en cualquier reino. Se encontraba 2 niveles por encima. “No te mueras.” Se acercó a Akshium de frente. Evitó el arma de su oponente a corta distancia y contraatacó con su propia espada. Golpeó a Aksium en un costado.

Has golpeado a Akshium.
La armadura plateada, un tesoro del Reino de Albrecht, bloquea el daño.
La [Salud] disminuye en 32 puntos.
La capacidad defensiva de la armadura pesada bloqueaba por completo los ataques frontales. “¿Eso es todo lo que tienes?” – dijo Aksium con confianza.

Has golpeado con fuerza a Akshium.
La armadura plateada, un tesoro del Reino de Albrecht, bloquea el daño.
La [Salud] disminuye en 163 puntos.
“Puedo soportar ataques como esos.”

Has herido el cuerpo de Akshium.
La armadura plateada, un tesoro del Reino de Albrecht, bloquea el daño.
La [Salud] disminuye en 32 puntos.
Una situación en la que la gruesa armadura pesada bloqueaba la mayor parte del daño. Sin embargo, Weed estaba contento por el hecho de que podía golpear un poco más fuerte.
* * *
Daye había crecido recibiendo muchísimo amor de su padre desde que era pequeña. Cuando Lee Hyun la abrazaba o la llevaba al caballito, no había nada en el mundo que le causara miedo. A cambio, tuvo que responder a las preguntas de su padre. “Daye. ¿A quién quieres más en el mundo?” “¡Papá!” “¿Quién es la persona más genial del mundo?” “¿Papá?” “¿Quién es la persona más atractiva del mundo?” “Papá.” Había algunas preguntas difíciles de responder, pero las pequeñas mentiras no eran nada en comparación con lo que su padre había hecho por ella. ‘Una mentira piadosa no hace daño. No puedo permitir que papá sea lastimado.’ Por la mañana hacía el desayuno y trabajaba en la huerta. Una rutina diaria en la que también iba de compras al supermercado del barrio. Lee Hyun parecía una persona común y corriente, como todos los demás. “Uf. El precio del helado ha vuelto a subir. En mis tiempos…” Cada vez que iba al supermercado de la mano de Lee Hyun, le contaba historias del pasado mientras miraba los precios de los productos. Le contaba cómo fueron los años de su infancia y le explicó lo que costaba comprar suficiente carne de cerdo como para quedar satisfecho. “El precio de la sal sigue subiendo. La sal que compré por 200 won más caro ahora cuesta 1000 más.” Cada vez que iba al mercado, Lee Hyun señalaba los precios de los artículos. Y siempre que intentaba que le comprara un juguete, repetía las mismas palabras… “El coste de este juegue es…” ¡Siempre le explicaba el coste de las cosas cuando le pedía algo! Incluso cuando iban a comer a un restaurante, era lo suficientemente mezquino como para analizar el precio de la comida. Sin embargo, Daye a veces pensaba que algo era extraño. Cuando Lee Hyun se quejaba de que algo era caro, salía un artículo en el periódico pocos días después hablando sobre ello.

Nuevas declaraciones del gobierno Surcorano: “Estamos preparando nuevas políticas para la estabilidad de los precios. En particular, tomaremos medidas para controlar el precio de la sal.”

La Corporación Unicorn adquiere por sorpresa varias empresas de producción de alimentos en EEUU y Brasil.

Supermercados Unicorn baja drásticamente el precio de los juguetes.
El gobierno y la corporación más grande del mundo, el grupo Unicorn, se movilizaban al mismo tiempo. Eran cosas que habían sucedido varias veces, pero no era lo único extraño. “Papá.” “Uh.” “Hay un amigo en mi clase que no ve bien.” “¿No ve?” “Apenas puede ver. Un profesor auxiliar le ayuda durante las clases, pero es realmente una pena. Tener que vivir toda su vida medio ciego.” Daye le contó una historia sobre un compañero de clase tras llegar a casa. “No llores. Hija mía. El mundo es un buen lugar. Seguro que le suceden cosas buenas.” – dijo Lee Hyun, para consolar a su hija. “¿En serio? ¡No es como si existiera Santa Claus!” “Claro que sí. Lo que pasa es que Santa Claus está ocupado escalando una montaña.” “Desde el principio me di cuenta de que no existe.” “¿Cómo?” “Santa nunca me dio un regalo.” “……” “No te preocupes. Los milagros ocurren.”

El grupo Unicorn anuncia una inversión de 20.000.000.000 de dólares para la regeneración de la córnea y la restauración de nervios ópticos.

La Fundación Unicorn para el Bienestar proporcionará robots de apoyo para personas con discapacidad visual en Corea.
Cada vez que Daye decía algo, el mundo cambiaba, por lo que no podía dejar de pensar en ello. ‘¿Soy el centro del mundo? ¿Existe la magia?’ Para ella, los milagros ocurrían con frecuencia. No sería raro que cualquier día Mitad Frita, Mitad con Salsa extendiera sus alas y volase tranquilamente por el patio o que Momboshin caminase sobre dos patas. Pero en algún momento, descubrió un secreto. Cuando veía en las noticias que se elegía un nuevo presidente, sabía que vendría de visita a la mañana siguiente. Corea, Estados Unidos, China, Japón… Incluso presidentes y primeros ministros de países europeos venían a saludarlo. ‘Papá es una persona especial.’ Aunque a veces se mostraba un poco distante, era un padre que la había cuidado constantemente durante toda su etapa escolar de primaria o secundaria.

¡Se ha lanzado Roanoke!

El mundo está al borde de la destrucción, salva Roanoke con tus propias manos.

Regístrate ahora… ¡y recibirás un regalo muy especial cuando alcances llegues al nivel…!
Daye comenzó a jugar a Roanoke. En sus recuerdos, su padre… ‘Hacia esculturas, libraba batallas a gran escala, se relacionaba con la gente…’ Cada vez que buscaba algo relacionado con Royal Road en internet, su padre era increíble. Había crecido viendo videos sobre sus aventuras e interesándose por la cultura y el arte. Era su sueño.