jueves, 26 de marzo de 2026

JDR - Capítulo 370

Capítulo 370

Fichas manchadas de sangre
Traducido por Tars
Corregido por Noe
Editado por AMarauder

En cuanto Caballo Blanco terminó de hablar, su dedo índice derecho ya había quitado el seguro de su rifle. Los más de 20 jugadores de la Legión Ardiente que estaban a su lado hicieron lo mismo. La manifiesta intención asesina hizo que el corpulento Espina de Hierro entrecerrara ligeramente los ojos. “Oye, espera, ¿hay algún malentendido?” Un sudor frío le recorrió la frente mientras levantaba ambas manos y retrocedía para intentar calmar la tensión. No sabía en qué había ofendido a este tipo, pero su instinto le decía que quienes estaban frente a él eran extremadamente peligrosos. “No.” Esta vez, Espina de Hierro finalmente entendió las palabras del hombre frente a él. Sus ojos se llenaron de un profundo miedo. “La Nueva Alianza nunca negocia ni comercia con depredadores… Cada centavo que ganes puede convertirse en una bala disparada contra gente civilizada.” Habrá Tiempo se quitó a Amanecer de la espalda y, al mismo tiempo, colocó una flecha en la cuerda. “El trato se cancela. Ya que crees en intimidar a los demás por la fuerza, ¡veamos qué tan fuerte eres!” “¡Hablas demasiado!” – rugió Espina de Hierro, retirándose hasta una distancia prudencial con los ojos cargados de ira. – “¡Fuego! ¡Matadlos!” Sin embargo, la ametralladora no disparó. En cambio, un repentino disparo sonó como un trueno que interrumpió su alegría prematura. En una ventana cercana, el hombre que estaba tumbado frente a la ametralladora se desplomó con un chorro de sangre saliendo disparado de su cabeza. Al mismo tiempo, los rifles de asalto que sostenían los jugadores ya apuntaban en su dirección. “¡Fuego!” – ordenó Caballo Blanco mientras apretaba el gatillo. ¡Ta, ta, ta…! Gruesas lenguas de fuego brotaron de los cañones. Las ráfagas de balas de color amarillo anaranjado estallaron, rompiendo la tranquilidad de la calle. Espina de Hierro y varios de sus secuaces fueron acribillados a balazos, cayendo antes de siquiera poder gemir. Todo ocurrió en un instante. Los mercenarios contratados por Edmund no tuvieron tiempo de reaccionar, sorprendidos ante la repentina ráfaga de disparos. Sin embargo, su respuesta fue relativamente rápida. Desde las ventanas del segundo piso del cine aparecieron rifles y comenzaron a disparar contra los jugadores. Desafortunadamente… Se enfrentaban a una fuerza de élite de la Nueva Alianza. Estos jugadores ya habían superado innumerables pruebas en los campos de batalla de la Ciudad del Continente Occidental. Su destreza en combate se había forjado bajo una lluvia de hierro y fuego. Todos miraron a los ojos de la muerte. ¿Cómo podría un grupo de brutos siquiera amenazarlos? Ya fuera en términos de táctica, espíritu de lucha o destreza en guerra urbana… El otro bando no estaba siquiera al mismo nivel. Los jugadores se dispersaron hábilmente, adoptando rápidamente posiciones de tiro alrededor del cine. Con una coordinación tácita, respondieron al fuego con ráfagas alternas. Aunque había unos cien hombres armados dentro del cine, fueron abrumados por la avalancha de poco más de veinte jugadores. ¡Eran incapaces de asomar la cabeza! Eso sin contar al francotirador que yacía tumbado desde un rascacielos cercano. Estaba eliminando sistemáticamente a cualquier hombre armado que se atreviera a mostrar la cabeza. Aunque no todos los disparos causaban una muerte, la constante incertidumbre les imponía una enorme presión psicológica. Dos hombres armados agazapados junto a la puerta blindada intentaron cerrarla, pero una flecha pasó zumbado a su lado antes de explotar, dispersando metralla por todas partes. La explosión los mató al instante. Al mismo tiempo, un dron plegó sus rotores y se lanzó en picado. Entró por la ventana del segundo piso con un zumbido similar al aleteo de una avispa. A continuación, se escuchó una explosión ensordecedora. Llamas de color rojo anaranjado salieron por las oscuras ventanas, levantando una gran cantidad de grava y polvo que cayeron a través de la pared exterior parcialmente derrumbada junto a cascotes de piedras y hormigón. Los esclavos que estaban acurrucados dentro de las jaulas de la planta baja temblaron de miedo. Los cañones que se ocultaban en las ventanas del segundo piso se silenciaron. El espacio relativamente reducido había amplificado la potencia de la onda expansiva. La Navaja que descendió del cielo les pilló completamente desprevenidos. La mayoría murió al instante o quedó aturdida por la explosión. “¡Prepárense para el asalto!” Aprovechando la oportunidad, Caballo Blanco levantó el puño izquierdo e hizo un gesto firme hacia adelante, liderando la carga. Tres de sus hombres lo siguieron de cerca, atacando rápidamente la entrada principal. Los otros cuatro equipos hicieron lo mismo, dispersándose y desplegándose por los flancos del primer equipo para cubrirlos. No tardaron mucho en abrir la puerta. A continuación, comenzaron a subir por las escaleras. El estruendo de los disparos se escuchó abajo. Los hombres que intentaban contenerlos cayeron tras otro, rodando por las escaleras. Subieron corriendo al segundo piso. Caballo Blanco con el arma en la mano, dio la orden de despejar la zona y luego continuó liderando a su escuadrón hacia adelante. Los cinco equipos avanzaron desde tres direcciones diferentes e interrumpieron en el segundo piso, registrando meticulosamente cada pasillo, cada sala de proyección, cada asiento y cada rincón. Un mercenario apoyado contra la pared tropezó al intentar escapar por una salida de emergencia, tras encontrarse con un montón de armas apuntándole. “¡Suelta tu arma!” – rugió Daga en cuanto lo vio. Sin embargo, el hombre lo ignoró e incluso intentó devolver el fuego. Al ver que la persuasión era inútil, Daga no dudó en apretar el gatillo y despachó al hombre con una ráfaga de balas. “¡Maldita sea! Estaba hablando en su idioma…” – maldijo Daga mirando el cuerpo tendido en un charco de sangre y su cañón humeante. Los prisioneros podían intercambiarse por puntos de contribución y monedas de plata. Los cadáveres solo podían usarse para recolectar materia activa. “Quizás el dron lo dejó sordo.” – dijo de repente Guerrero Renal. “Ah… Eso tiene sentido.” Mientras tanto, tras completar la limpieza de la zona norte, Habrá Tiempo le dio unos golpecitos a su auricular con el dedo índice, informando de la situación. Al mismo tiempo, los informes del resto de equipos también inundaron los canales de comunicación. “Sala oeste despejada.” “Sala este despejada.” “Pasillo bajo control.” “Encontré el quirófano… Tres médicos presentes. Uno de los cuales es sospechoso de ser Edmund.” “Espérame ahí.” Después de hablar, Habrá Tiempo comprobó la ubicación en el mapa usando la máquina virtual y corrió inmediatamente al quirófano. Cuando llegó, un hombre alto y delgado ya estaba de pie con las manos en alto, tras haberse alejado de la mesa de operaciones de la esquina. Llevaba un delantal manchado de sangre y grasa. Igualito al que usan los cocineros. Junto a él había un hombre y una mujer, también vestidos de manera similar. Probablemente eran sus ayudantes, quienes también mostraban expresiones de terror. La explosión anterior y la serie de disparos casi los había matado del susto. En la mesa de operaciones yacía un niño de unos 12 o 13 años. Era corpulento, como si realizara trabajo físico con frecuencia. Sin embargo, respiraba con mucha dificultad. Como una vela al viento. Habrá Tiempo notó un corte reciente en su abdomen izquierdo. Al percibir como crecía la intención asesina en los ojos que lo miraban, Edmund comenzó a tartamudear… “Yo… Yo no lo até aquí…” “¿Se ofreció como voluntario?” “¡Le pagué dinero!” “¿Cuánto?” “50… No, ¡no solo 50! Le di 300 como homenaje al Señor Wester. El segundo al mando de la Banda de la Daga. Este chico vive en su calle.” Habrá Tiempo había oído hablar de la Banda de la Daga, pero eso era todo. Sin embargo… no era el momento de hablar de ella. Miró al niño en la mesa de operaciones y luego al hombre que estaba frente a él. “¿Cuál es su condición?” “La operación tuvo algunas complicaciones… La bomba que acabas de lanzar hizo que me temblaran las manos…” – respondió Edmund nervioso. “¿Podrá salvarse?” – gruño Habrá Tiempo. La expresión de Edmund fue algo sombría cuando respondió. “Sí, la hay… Pero me temo que necesitará un par de riñones nuevos…” Al mirar la traducción en su dispositivo, Caballo Blanco permaneció en silencio. Miró de reojo a su compañero, agarró una maleta de sus manos y la colocó en un soporte de metal al lado de la mesa de operaciones. “Pónselo.” – continuó Habrá Tiempo bajo la mirada atónita de Edmund. – “Cuando termines hablaremos de tu problema.” Edmund miró la maleta; había una pizca de angustia en sus ojos. ¡Se suponía que eso era suyo! Sin embargo, la amenazante visión del cañón del arma le quitó el más mínimo coraje para pronunciar esas palabras. Solo se atrevió a maldecir a esos cabrones mal nacidos que dejaron entrar a sus enemigos. Tragó saliva y asintió con nerviosismo. “Vale, vale…”
* * *
La cirugía transcurrió relativamente bien y la respiración del niño se fue estabilizando gradualmente. Aunque los efectos de la anestesia no habían desaparecido por completo, había recuperado algo la conciencia. Caballo Blanco y su grupo sacaron a Edmund y a sus dos ayudantes del quirófano. “¿Cómo te llamas?” – dijo Habrá Tiempo, mirando al niño tendido en la mesa de operaciones. Sus labios agrietados se movieron ligeramente. “Hang.” Era un nombre de una sola sílaba, bastante común en el páramo. Habrá Tiempo, que solía recopilar información en las tabernas, incluso había visto a gente con nombres de muebles. “¿Dónde están tus padres?” “Están… Al borde de la Muralla Gigante.” Lo más probable es que se tratase de los barrios marginales de las afueras de la Ciudad de Boulder. Al comprender la situación, Habrá Tiempo hizo una pausa y luego continuó con un tono más amable. “Te enviaremos de regreso. No le hables a nadie sobre lo que acaba de pasar. Es por tu propio bien.” Si bien las partes de un despertado no eran lo suficientemente valiosos como para volver loca a la gente, la historia sería diferente si aparecían en un niño. Edmund y sus asistentes serían enviados a un campo de prisioneros de guerra. Mientras no le dijera a nadie que le habían implantado partes de un despertado, nadie lo sabría. De hecho, ni siquiera que se había sometido a una cirugía. “Gracias…” – dijo el niño con la mirada perdida. No entendía por qué esa gente lo ayudaba. Anteriormente, cuando hacía trabajos esporádicos en el puesto comercial, la gente parecía desear su muerte. Sin embargo, justo cuando estaba a punto de dejar este mundo, alguien se acercó y lo trajo de vuelta. Al ver la figura desaparecer por la puerta del quirófano, el niño apoyó la cabeza en la almohada y se quedó mirando fijamente el techo. “Que gente más rara…” – murmuró.
* * *
Al salir del quirófano, Habrá Tiempo se quedó en la puerta, mirando a Edmund en el pasillo. “He salvado al niño…” – farfulló Edmund ante la mirada de Habrá Tiempo mientras se le encogía el corazón. “Es lo que deberías hacer.” – respondió sin rodeos. El rostro de Edmund se congeló. “¿Quieres dinero? Mis fichas y todo lo que hay aquí son tuyos. Solo te pido que me perdones la vida…” – susurró, tras una larga pausa. “Por supuesto que aceptaremos tus ganancias ilícitas; son nuestro botín de guerra.” – lo interrumpió Habrá Tiempo. Al oír esa afirmación santurrona, Edmund casi tose sangre. Pero entonces se le ocurrió una idea y una clara mirada de terror apareció en sus ojos. “Eres… ¿de la Nueva Alianza?” Habrá Tiempo lo miró con extrañeza. “¿No te lo contó Gracie?” “No me lo dijo… Solo que había un vendedor que podía proporcionar órganos de despertados y me preguntó si estaba interesado. Dijo que me lo presentaría si le daba algo de dinero.” – respondió con nerviosismo y un atisbo de arrepentimiento en los ojos. – “Maldita bestia, ¡sabía que tramaba algo malo!” Los jugadores intercambiaron miradas y su diversión fue evidente para todos. Llamar bestia a alguien tras sus actos… “No me interesan tus disputas personales.” – interrumpió Habrá Tiempo. – “Tú, tus asistentes y los que se rindieron serán enviados a dónde pertenecen: a juicio.” “Espera, esto no es territorio de la Nueva Alianza. ¿Con qué derecho me impones tus leyes?” – protestó Edmund. Habrá Tiempo lo miró. “Porque no me caes bien. ¿Te parece razón suficiente? Por otro lado, hay un arma en el suelo. Recógela y podemos discutir esto de otra manera.” Edmund miró a Habrá Tiempo con el rostro pálido. Sintió un pequeño impulso, pero finalmente se tragó lo que estaba a punto de decir. En realidad, su razonamiento tampoco estaba mal. Estaban en el páramo. Una zona sin ley. Podía decidir sobre la vida y la muerte de otros a su antojo, y otros podían decidir libremente cómo querían tratar con él. Era perfectamente razonable.
* * *
Edmund y sus hombres serían enviados al tribunal de Ciudad del Amanecer para ser juzgados. Las fotografías tomadas por los jugadores, junto con las imágenes de sus cámaras de acción, serían suficientes para asegurar que estas bestias pasaran el resto de sus vidas en un campamento de prisioneros. En el primer piso del cine, en un patio abierto reforzado con basura y hormigón, los jugadores usaron las culatas de sus armas para romper las cadenas oxidadas de las jaulas, liberando a los supervivientes que estaban dentro. Esas personas permanecían desaliñadas y demacradas en medio del patio, sin saber qué iba a suceder a continuación. Al ver el miedo en sus ojos, Caballo Blanco se acercó y habló en su no tan fluido idioma de la Federación. “Sois libres. Regresad, reuníos con vuestras familias. No importa por qué os encarcelaron aquí, no volváis a hacer ninguna tontería.” Después de que terminó de hablar, los sobrevivientes tardaron un instante en recuperarse, luego intercambiaron miradas y susurraron entre ellos. Los ojos de casi todos mostraron sorpresa. Pensaron que simplemente estaban pasando de un grupo de villanos a otro, pero esas personas los estaban liberando. “Puede decirme… ¿su nombre?” – preguntó un hombre harapiento, que se tambaleó hacia adelante un par de pasos para acercarse a su benefactor. Caballo Blanco le dio una amplia sonrisa. “Mi nombre no importa. Somos muchos… Todos venimos de la Nueva Alianza, de los suburbios del norte.” “La Alianza…” El hombre inclinó la cabeza. Repitió la palabra una y otra vez, con un brillo apareciendo en sus ojos apagados. “Gracias…” Hizo una profunda reverencia y caminó hacia la puerta, marchándose. Algunos lo siguieron, cruzando la puerta hacia el páramo. Sin embargo, otros se quedaron atrás. Tras hacer un recuento aproximado vio que se habían quedado más de 50 personas. “¿No se van?” – preguntó, arqueando una ceja. Ante sus palabras la gente intercambió miradas. Uno de ellos dio un paso al frente, con la cabeza gacha. “No tenemos hogar, por favor, déjanos seguirte.” Al escuchar su petición, el rostro de Caballo Blanco mostró vacilación. Según los típicos juegos de ROL, si aceptaba, se convertiría en su líder, responsable no solo de su sustento sino incluso de destapar sus inodoros. Gestionar un grupo de PNJs era mucho más problemático que gestionar jugadores. “No tienen por qué seguirme; deberían vivir sus propias vidas. Pero si no tienen adónde ir, pueden regresar con nosotros a la Nueva Alianza. Hay mucha gente como vosotros allí. Os ayudaran a comenzar una nueva vida.” – dijo tras soltar un suspiro. Al principio, todos mostraron desconcierto. Pero al escuchar su última frase, un atisbo de esperanza apareció en sus ojos. Aunque también hubo algunos que no mostraron ninguna reacción de principio a fin. Probablemente eran clones sin una capacidad mental completa. Ya había visto seres como ellos en la mazmorra del Clan Mano Sangrienta. Lidiar con esos tipos había sido complicado, ¡pero no era su problema! Estaba aquí para jugar. Andar presumiendo era divertido, pero encargarse de las consecuencias daba demasiados problemas. ¡Era mucho mejor dejar estos asuntos en manos del Administrador!
* * *
Aunque el intercambio fue cancelado, los jugadores descubrieron que el botín de su aventura superaba las expectativas: las fichas que encontraron en el sótano se apilaban hasta formar una pequeña montaña. Aunque no poseían gran valor, en conjunto sumaban un asombroso total de 180.000 fichas. Su única inversión fueron unas pocas docenas de cargadores y un solo dron Navaja. Fue una lástima que no hubieran traído un RPG, ya que era mucho más barato que el dron. “Sí… Robar sí que vale la pena…” – gritó Daga al ver la pequeña montaña de fichas. “¿Qué quieres decir con robar?” – gritó Habrá Tiempo con los ojos en blanco. – “¡Claramente estamos blandiendo el martillo de la justicia! Confiscamos sus fichas para poder mejorar nuestro equipo y salvar a más supervivientes. Es claramente un buen acto. ¿Y tú dices robar? ¿No te da vergüenza?” Daga quedó atónito. ‘¿Qué demonios? ¡Eso tiene sentido!’ Al escuchar las palabras de Habrá Tiempo, Caballo Blanco se partió de risa. Tuvo que pasar un buen rato para que se recuperase lo suficiente para hablar. “Bueno, basta de tonterías. Estamos aquí para disfrutar del juego, no escuchar sermones. ¿Cómo vamos a repartir las fichas? Dame una sugerencia.” “Divídelas a partes iguales como la última vez. ¿Qué más quieres hacer?” – respondió Tiempo de inmediato. Al oír la sugerencia de Habrá Tiempo, Blanco chasqueó los dedos. “Bien, decidido. Cuando N1 y Vendaval regresen, cada uno recibirá una bolsa.” Al oírlo, los jugadores aplaudieron. “¡El jefe es increíble!” “¡Guau!” “Somos ricos, ¡maldita sea!” Si lo dividían equitativamente, cada persona recibiría más de 8.000 fichas. ¡Eso equivalía a 16.000 monedas de plata! ¿Qué clase de misión puede ofrecer tanto dinero? Con semejante fortuna, ¡realmente podrían decir que se hicieron ricos de la noche a la mañana!


miércoles, 18 de marzo de 2026

JDR - Capítulo 369

Capítulo 369

Por eso la naturaleza humana es complicada.
Traducido por Tars
Corregido por Noe
Editado por AMarauder

El método para salir del mundo virtual era sencillo. Chu Guang solo tenía que tocarse la sien con los dedos para quitarse las gafas. Durante su conversación informal con Método, se enteró de que los residentes del Refugio 101 habían abandonado sus cuerpos físicos y transferido su consciencia al mundo virtual para abrazar una forma superior de evolución. Y así renacieron. Parecía conocer al Administrador original del Refugio 404, pero se mostraba reacio a hablar sobre esa persona, refiriéndose a él como el Profesor. Sin embargo, por su comportamiento, Chu Guang podía sentir el respeto tácito que el Doctor Método tenía por él. Un pensamiento extraño apareció en la cabeza de Chu Guang. ‘¿Su maestro y el primer Administrador del Refugio 404 eran la misma persona?’ Cuando formuló la pregunta, el hombre no admitió nada. Simplemente esbozó una leve sonrisa antes de cambiar de tema con naturalidad. “Nuestro mundo inicialmente tenía solo 6.000 personas, pero ahora tiene una población de 3.000.000.000, la mayoría de las cuales nacieron mediante complejos cálculos auto-evolutivos. Y solo necesitamos consumir una cantidad ínfima e insignificante de recursos para satisfacer todas nuestras necesidades materiales y espirituales.” Sentado en un banco del parque, la mirada del hombre recorrió a la bulliciosa multitud. A lo lejos se podía ver la silueta de una ciudad. “Lo invertí todo en esto. Almacenamos suficientes recursos en el Refugio para que este mundo funcionara a la perfección durante 1.000 años, e incluso más. De hecho, tomé la decisión hace mucho tiempo…” “Pero un día todo desaparecerá…” – murmuró Chu Guang. “Sí, pero… ¿qué es eterno?” – preguntó Método con una sonrisa. – “Incluso la aparentemente inquebrantable Alianza duró poco más de un siglo. Nuestro período de prosperidad fue incluso más corto que la era de decadencia. Aquí, al menos sabemos cuándo nuestro mundo será destruido y podemos afrontar con calma nuestro destino antes de que llegue el día del juicio final. No creo que sea tan malo.” Mientras hablaba, se levantó del banco y le sonrió a Chu Guang, que estaba sentado a su lado. “Gracias por acompañarme tanto tiempo, pero ahora tengo que encontrar a mi esposa y a mi hija. Si te interesa nuestro mundo, eres bienvenido a explorarlo. Este mundo es vasto y nunca te aburrirá. Por supuesto, si te gusta, eres bienvenido a quedarte.” No estaba bromeando cuando lo invitó a quedarse. Chu Guang dudó medio segundo, pero eso fue todo. “No hace falta, hay mucha gente esperándome allí fuera.” Tuvo que admitir que ese mundo virtual era muy hermoso. Luz solar, aire y agua limpios, recursos infinitos para sustentar a una población de 3.000.000.000. Era un mundo de juego real, una utopía perfecta. No había moho mucilaginoso, ni depredadores ni mutantes, e incluso el concepto de explotación no existía. Sin embargo, precisamente por eso, Chu Guang temía perderse en este hermoso mundo ilusorio. Levantándose del banco, se llevó el dedo índice a la sien y sintió una protuberancia transparente. Según Método, con solo quitárselo podría irse. Pero justo cuando Chu Guang estaba a punto de hacerlo, de repente pensó en algo. “Si decido quedarme, ¿no sería un fracaso el experimento del profesor que mencionaste?” Si recordaba correctamente… Después de su muerte, el Refugio 404 iniciaría un procedimiento de apagado y los dispositivos de campo morfogénico dejarían de funcionar, esperando el momento adecuado para reactivarse. Podría ser 10 años más tarde, o un siglo, o incluso más tiempo en el futuro. “No importa, ya que has llegado hasta aquí, seguro que te niegas.” – El rostro del hombre de repente mostró una sonrisa pícara. – “Considéralo una cortesía.” Chu Guang no pudo evitar poner los ojos en blanco. Quería llevarle la contraria y quedarse para jugar, pero si lo hacía tenía la sensación de estar cayendo en los planes de este bastardo. “Está bien. Puedes seguir soñando despierto aquí.” Al ver como su figura desaparecía, Método hizo un gesto de despido con la mano con una sonrisa. “Supongo que es una buena señal.”
* * *
Los vibrantes colores se desvanecieron de su conciencia y las lentes oscuras aparecieron ante sus ojos. Chu Guang se quitó las gafas, las colocó sobre una mesa junto a él antes de caminar hacia la puerta. Cuando se abrió y lo vieron aparecer, los soldados que esperaban finalmente dieron un suspiro de alivio. De pie cerca, Cuerno hizo lo mismo. Metió la mano en la manga, sacó su MV y se la entregó a Chu Guang. “El Señor Pionero me pidió que le diera esto.” “Gracias.” Tras esta simple cortesía, Chu Guang extendió la mano y agarró la computadora. En el segundo en que su dedo la tocó, una interfaz de color azul pálido apareció frente a él.

Has completado la misión: Recuperar la máquina virtual del Administrador del Refugio 101.
Recompensa:
3500 secuencias genéticas.
Un destello de alegría apareció en los ojos de Chu Guang y rápidamente tocó sus auriculares. “Pequeño7…” La voz de Pequeño7 llegó a través del auricular. “Maestro…” “¡Reinicia el reclutamiento de jugadores!” – ordenó de inmediato. “¡Recibido!” Tras una respuesta contundente, finalmente se reinició la distribución de puesto para la fase beta, que había estado suspendida durante mucho tiempo. Siguieron con el método de dar 20 cuentas por día. Esta vez se centraría más en reclutar jugadores creativos, garantizar la neutralidad y enriquecer la diversidad de la comunidad de jugadores. 3.500 secuencias genéticas… Eran suficientes para durar hasta fin de año. Considerando la abundante cosecha después del otoño y el aumento gradual de las importaciones, esta velocidad de distribución para la prueba de la beta cerrada era la más adecuada. Pronto otra hornada de novatos se uniría a la lucha. ¡Maravilloso! Chu Guang miró la máquina virtual en su mano. Esta había sido probablemente la tarea más sencilla de todas las misiones asignadas por el Menú de Administrador. Cuando vio la tarea por primera vez, pensó que sería casi imposible de completar. Después de todo, implicaba quitarle un objeto muy personal a un administrador vivo. Pero resultó que el Administrador del Refugio 101 solo quería verlo. Ni siquiera le hizo una petición. Para Chu Guang, fue como caminar a través de una escena cinemática. De repente, pensando en algo, Chu Guang se giró hacia Cuerno, que estaba cerca. “¿Suelen comunicarse así?” – preguntó con curiosidad. Cuerno asintió levemente. “Sí, después de todo, abrir la puerta consume mucha energía. Un sistema de realidad virtual es más eficiente energéticamente.” Chu Guang arqueó una ceja. “¿Alguna vez has pensado en quedarte allí?” “Quedarme… ¿ahí?” – Una mirada vacía apareció en los ojos de Cuerno. – “¿Te refieres a esa habitación blanca y pura? Pero no hay nada.” Una mirada extraña apareció en los ojos de Chu Guang. ‘Interesante.’ Resultó que los residentes del Campamento 101 nunca habían estado realmente en ese mundo. Pero pensándolo bien, tenía sentido. A menos que se tuviera una voluntad fuerte, tras ver la prosperidad de ese mundo, sería difícil mantener la cordura. Después de todo, una vida humana normal no podía durar más de un siglo. Si pudieran obtener 1000 años de paz, un cuerpo físico como el que poseían actualmente no les resultaría atractivo. Al ver la expresión inusual en el rostro de Chu Guang, Cuerno no pudo evitar hacer una pregunta. “¿Hay algún problema?” “Nada, todo bien.” – respondió Chu Guang con indiferencia, dando rápidamente por terminada la conversación. Cuerno lo miró con la mirada perdida, perplejo, pero no siguió preguntando. Después de todo, no era importante. “Parece que disfrutaste tu conversación con nuestros pioneros… ¿Necesitas algo más?” “Nada más, gracias por su hospitalidad.” Chu Guang asintió. Después de una última mirada a la puerta con forma de engranaje que parecía fija en el espacio, Chu Guang se volvió hacia Lu Bei y al otro miembro de la Guardia. “Vamos.”
* * *
Tras abandonar el Refugio 101, Chu Guang regresó a la superficie. Primero visitó a Xia Yan, Xiaoyu y al resto de estudiantes. Recorrió la obra en la Ciudad del Alba antes de regresar finalmente al campamento de la Segunda Legión. Al cruzar la puerta del campamento, un grupo de jugadores traía un ciervo salvaje de tres cuernos desde el bosque. Llevaron su presa hasta la fogata, preparándose para cocinarla. Al notar la presencia del Administrador, los ojos de los jugadores se iluminaron. Era como si hubieran descubierto a otro animal raro. Un jugador con una fuerte sensación de inmersión aplaudió, se levantó y corrió hacia Chu Guang. “Respetado Administrador, ¡acabamos de atrapar un ciervo salvaje y estábamos a punto de asarlo!” – dijo con tono educado. – “Si no le importa, ¡tenemos espacio extra!” Chu Guang tenía algo de hambre, así que sonrió y asintió. “Entonces no seré cortés. ¡Comamos!” La cara del jugador mostró sorpresa, claramente no esperaba que Chu Guang aceptara con tanta facilidad. Pero pronto, esa expresión de sorpresa se transformó en una alegría plena y asintió con entusiasmo. “¡Está bien!” Al ver que su compañero traía de regreso al Administrador, los otros jugadores inmediatamente lo llevaron a un lado. “Maldita sea, ¿por qué trajiste a un PNJ?” El jugador se rascó la cabeza, avergonzado. “Je, je. Solo estaba pensando en aumentar nuestra favorabilidad. ¿No sería genial si logramos desbloquear una misión oculta?” “Shh… Tienes razón.” “¡Entonces será mejor que haga un buen trabajo!” Mientras escuchaba a los jugadores susurrar sobre la favorabilidad, Chu Guang no pudo evitar sonreír. Sin embargo, al verlos preparar la presa con tanta dedicación, apenas logró contener una carcajada. Les llevó más de una hora procesar el cadáver. Naturalmente, eso incluyó desollarla, quitarle el exceso de grasa y espolvorearla con unas especias especiales del refugio. Para colgarlo sobre las llamas del carbón, los jóvenes jugadores corrieron afanosamente de un lado a otro. Cuando se puso el sol, Chu Guang finalmente probó el ciervo asado. El rico aroma se extendió entre sus labios. Era una lástima que no hubiera cerveza, o habría sido aún mejor. Sosteniendo la pata de ciervo en su mano, Chu Guang no pudo evitar sentirse un poco sentimental. En lugar de decir que no soportaba dejar su mundo actual, era más preciso decir que no soportaba abandonar a estos pequeños puerros valientes y trabajadores. “Gracias, está delicioso. Parece que me quitó el cansancio de un día entero… Sin duda triunfarían si abrieran un restaurante de barbacoa.” – bromeó Chu Guang. El jugador que lo había traído hasta aquí se levantó nuevamente y se inclinó sinceramente. “¡De nada!” “¡Es un honor servirle!” Los jugadores reunidos alrededor de la fogata también miraron a Chu Guang con rostros esperanzados. Sus ojos brillaban ante su futuro. Sus expresiones eran demasiado sencillas de interpretar. ¡Aumentó! ¡Favorabilidad! ¡Definitivamente ha aumentado!
* * *
La noche transcurrió pacíficamente. Al amanecer del día siguiente, Chu Guang abordó el tren de regreso a Ciudad del Amanecer, poniendo fin a su visita a la Ciudad del Alba y al Campamento 101. Además de las 3.500 calificaciones para la prueba beta, otra cosa que ganó en este viaje fue que finalmente obtuvo una respuesta sobre el origen del páramo. La guerra que puso fin al mundo hace 200 años se produjo debido a un conflicto entre la Federación y sus colonias. Y los motivos no parecían ser la independencia ni ningún interés puramente económico. Después de todo, si esos fueran los únicos objetivos… No tenía sentido ir tan lejos. Su método de lucha, dirigido a aniquilar por completo al oponente, era como si fuera una batalla entre dos especies diferentes. Tenía que haber una historia oculta que aún desconocía… ‘La historia es un ciclo, pero no se repite sin ninguna razón.’ Sentado en el tren, Chu Guang organizó sus notas. Había escrito esa frase como final de su experiencia en el Campamento 101.
* * *
Refugio 404. En el almacén del nivel B2, Yin Fang se encontraba frente a una servoarmadura. Con la ayuda de dos ingenieros, lo repararon con aleación de aluminio aeroespacial tipo A3. La superficie de la armadura había sido pulida hasta cierto punto, haciendo que pareciera como nueva. La carcasa exterior también había sido pintada con un nuevo patrón de camuflaje urbano. A diferencia del exoesqueleto desgastado por la batalla que había conseguido Comandante Agua de Manantial, Yin Fang se esforzó claramente mucho más en restaurar esta Caballería Dragón. Quería devolverla a su estado original. Por eso, cuando Chu Guang vio la servoarmadura, casi no la reconoció. “¿Has vuelto? ¡Estaba a punto de darte una buena noticia!” Al ver entrar a Chu Guang, Yin Fang dejó de trabajar y corrió hacia él con una enorme sonrisa en su rostro. “¡Esta servoarmadura está en perfecto estado! No solo el reactor y la batería están en buenas condiciones, ¡sino que la imagen holográfica del casco táctico también está intacta! ¿Cuánto pagaste por ella?” “Si digo que no gasté dinero, definitivamente no lo creerías.” – bromeó Chu Guang. Yin Fang sonrió. “¿Cómo podría? ¡Es justo lo que esperaría de ti!” ‘¿Qué demonios? ¿Soy del tipo que se aprovecha y toma cosas gratis de los demás?’ Chu Guang puso los ojos en blanco, demasiado perezoso para explicarse. “Bueno, conocí a tu antepasado.” – dijo Chu Guang de repente. “¿Qué?” Yin Fang se sobresaltó ante el repentino comentario. “Conocí al Doctor Método.” – continuó Chu Guang. “Método… ¿Doctor Método?” – Yin Fang se recuperó de su aturdimiento y miró a Chu Guang con sorpresa, sin saber cómo reaccionar. – “Espera… ¿Conociste al Doctor Método? ¿Dónde? ¿Era un holograma como antes? ¿O…?” “En el Refugio 101.” – interrumpió Chu Guang. – “Es su Administrador.” El silencio se apoderó de la habitación. Yin Fang respiró hondo para tranquilizarse. Ordenó sus pensamientos y se pellizcó el puente de la nariz. “¿Qué clase de persona es?” Chu Guang lo pensó por un momento antes de responder. “Para ser honesto, no es un tipo muy agradable, pero esa es solo mi perspectiva. Tal vez la gente de la Academia tenga una opinión diferente.” La expresión de Yin Fang era un poco compleja. “Los archivos de la Academia tienen registros sobre él, describiéndolo como un realista pesimista. Increíble… De hecho, está en el Refugio 101; siempre pensé que estaba enterrado en el Pantano Errante.” Su tono cambió de repente. “¿Por qué no lo trajiste? Su presencia en la Academia, aunque no tan prominente como la de los otros fundadores, sigue siendo muy importante. Aún tiene muchos seguidores. Si intentara reunir a algunos, podría convencer a bastantes investigadores de la Academia para que se unieran a ti.” Lanzando una mirada extraña a Yin Fang, Chu Guang se encogió de hombros con impotencia. No es que no lo hubiera considerado. Incluso pensó en sacar a algunos ingenieros de su mundo virtual para que le ayudasen en su trabajo. Después de todo, los estudiantes a los que enseñaban eran bastante impresionantes. Tenían que ser extremadamente capaces. Sin embargo… “Él y los residentes del Refugio 101… Eligieron vivir en otra forma, subiendo su consciencia a un mundo virtual. Es poco probable que salgan.” Yin Fang hizo una pausa y luego bajó la cabeza para reflexionar. “Mmm… Suena a su estilo, pero no es exactamente como en los libros.” – murmuró. Chu Guang arqueó una ceja con curiosidad. “¿En qué sentido?” Los ojos de Yin Fang se llenaron de recuerdos. “El libro Los Orígenes de la Academia lo describe como alguien que suele decir cosas desalentadoras en momentos inoportunos, aconsejando sin rodeos a estudiantes sin cualificación que cambien de carrera. Es como un bloque de hielo y no hace nada por los demás… Sin embargo, parece que realmente hizo muchas cosas innecesarias… Cómo ese Campamento 101. Si decidiera pasar el resto de su vida en otra forma, no necesitaba tomarse la molestia de enseñar aritmética y alfabetización a esos habitantes del páramo, y mucho menos protegerlos.” Esa era una perspectiva realmente interesante. Antes de abandonar su cuerpo, ese hombre probablemente intentó varios enfoques. Cuando finalmente decidió poner punto final a su camino, fue cuando ya no sentía apego al mundo real. Desde ese punto de vista, la creación del Campamento 101 fue realmente un acto innecesario. “Tal vez así de complejas son las personas…” – murmuró Chu Guang al ver a Ying Fang absorto en sus pensamientos.
* * *
A las afueras del oeste del quinto anillo del Distrito de Qingquan… Caminando por las calles rotas, con una gran caja en su espalda, Daga Asesina también tenía un estado de ánimo complejo. Cuando Habrá Tiempo le mencionó una forma de ganar dinero, su primera reacción fue de entusiasmo; incluso estaba dispuesto a ofrecer su corazón para reforzar la reserva de divisas de la Nueva Alianza. Sin embargo, cuando la nevera portátil estaba sobre su espalda, su ánimo se desplomó. “Lo juro… Hay algo extraño en todo esto.” Solo podía culpar al juego por ser demasiado realista. Si solo fueran texturas o una serie de números en el inventario, seguro que no le habría dado tantas vueltas. Habrá Tiempo lo miró y adivinó fácilmente lo que estaba pensando. “Puedes verlo desde otra perspectiva. Si no fuera por nosotros, estos despojos se conseguirían de supervivientes indefensos, pobres de los barrios bajos, carroñeros perdidos en el páramo… No todo el mundo puede permitirse órganos biónicos que valen miles o incluso decenas de miles de fichas. Para sobrevivir, recurrirían a cualquier medio, así que, en realidad, nos sacrificamos por el bien de los demás.” Daga Asesina se quedó estupefacto. Claro, sabía que la lógica era errónea, pero no pudo encontrar una manera de refutarlo en este momento. ‘Bueno.’ Eran partes de clones; no secuestraron a ningún PNJ que no pudiera ser resucitado. Si realmente pensaran en quién salía perdiendo la transacción, en realidad había sido el refugio. Después de todo, se decía que crear un clon requería mucha electricidad. Sin embargo, el refugio solo aceptaba Materia Activa como pago por revivirlos. “Cada vez eres mejor con las tonterías.” – bromeó Caballo Blanco, caminando a su lado. “No, solo estoy jugando con normalidad. Son los que introducen las reglas del mundo real los que son raros. ¿Te sentirías culpable por matar a un civil en GTA 5 o por presionar el botón nuclear en Civilization VI?” – respondió Habrá Tiempo con indiferencia. Caballo Blanco reflexionó por un instante antes de responder. “No. En realidad, no, pero me siento vacío después de presionar el botón nuclear.” Después de todo… Una vez que comienzas a plantar hongos por todo el mapa, el juego prácticamente ha terminado. Habían fijado el lugar para la transacción en el borde del quinto anillo. La distancia en línea recta desde la Ciudad del Amanecer era mayor que desde la Ciudad de Boulder, pero el viaje llevaba menos tiempo. Había edificios dispersos por la antigua zona residencial, y los jugadores de la Nueva Alianza ya habían explorado esta área, pero debido al bajo rendimiento de la zona, el progreso de exploración era menor que el del bosque en el este. El que compraba estos órganos de despertados no era Gracie, sino uno de sus clientes: Edmund. Una vez había sido el asistente de Gracie, luego llamó la atención del líder de la Banda de la Daga, Jeff, y se convirtió en su médico personal. Pero quizás insatisfecho con el sueldo, o por alguna otra razón, dejó la Banda para establecer su propio hospital en el páramo. Aunque nunca le puso nombre, los mercenarios familiarizados con el lugar habitualmente lo llamaban Clínica de Edmund o Rancho de Edmund. En cuanto a por qué obtuvo su nombre… Era un misterio. En cualquier caso, los nobles del centro de la ciudad menospreciaban los trasplantes de carne y hueso. Ni siquiera los sustitutos mecánicos con olor a aceite de máquina les llamaban la atención. Solo aceptaban prótesis biónicas limpias e higiénicas. Por lo tanto, los clientes de los productos que vendía el grupo de Toros y Caballos eran en su mayoría mercenarios, cazarrecompensas o depredadores que vivían al límite. Quienes se enfrentaban a disparos con frecuencia no consideraban reemplazar las partes heridas por otras caras; lo barato y duradero era la mejor opción. Después de todo, nadie sabía cuándo serías alcanzado por una granada EMP mientras luchabas, haciendo que los componentes electrónicos fueran una carga. Aunque las partes de despertados no servían para hacer que uno despertara, definitivamente cumplían con el requisito de durabilidad. 2.000 fichas era una suma enorme para la gente de la Ciudad de Boulder, pero para algunos mercenarios poderosos, no era algo inasequible. “El cine Duna Dorada… Está justo ahí.” – N1 consultó el mapa y fijó su mirada en una ruina de gran tamaño relativamente cercana. – “Iré allí para cubriros.” “Voy contigo.” Vendaval siguió a N1. Después de todo, hacer negocios en una tierra sin ley requería precaución. “Sí. Tened cuidado.” – Al verlos desaparecer por un callejón, Habrá Tiempo hizo un gesto con la mano para que avanzaran. – “Sigamos.” Los 20 jugadores continuaron hacia adelante. El cine abandonado se encontraba al otro lado de la calle; sus ruinas medio derrumbadas se habían transformado en una fortaleza. Todas las películas holográficas interactivas con temática de terror que se habían proyectado hace 200 años no eran nada comparadas con la realidad… Después de todo, la gente moría por todas partes en el páramo. Y en grandes cantidades. “¿Por qué siento que esto se parece a una guarida de depredadores?” – murmuró Guerrero Renal tras mirar el edificio un rato. Habrá Tiempo no habló, pero frunció ligeramente el ceño. Ahora que lo pensaba, si tenía la misma sensación. Las estacas de madera manchadas de sangre, trozos de carne y extremidades colgando por todas partes… instintivamente le recordaban a la Tribu Mano Sangrienta que se habían encontrado varias versiones atrás. Sin embargo… Esa era precisamente la parte más complicada de Wasteland Online. Los Merodeadores no se revelaban abiertamente, y no era como si hubiera un nombre destacado en rojo brillante que indicara que eran enemigos. Mientras los jugadores evaluaban el edificio, un par de ojos ocultos en su interior también los observaban. En ese momento, la puerta se abrió. Salió un hombre corpulento con el torso desnudo, acompañado de cuatro subordinados. Apestaba a sangre. Haciendo que su olor fuera tan intenso que se notaba al instante. Deteniéndose a unos veinte metros de Habrá Tiempo, levantó la barbilla. “¿Dónde están las cosas?” “Aquí.” – Habrá Tiempo miró las cajas que llevaban algunos de los jugadores, y luego a él. – “¿Eres Edmund?” “El Doctor Edmund está operando; soy su aprendiz, puedes llamarme Espina de Hierro.” El hombre sonrió antes de mirar a uno de los secuaces a su lado. El hombre demacrado comprendió, abrió inmediatamente dos cajas y le mostró a Habrá Tiempo las cadenas de fichas verdes con un valor de 25. Habrá Tiempo no se movió. En cambio, miró al edificio cercano, donde vio el cañón de una ametralladora que emitía un brillo siniestro desde la sombra de una ventana. Al notar su mirada, Espina de Hierro sonrió. “No te preocupes. Cumplimos con nuestra palabra. Después de todo, solo los negocios que cumplen con ella perduran.” “Aquí están todas las fichas. ¿Quieres contarlas?” Habrá Tiempo asintió y dio un paso adelante. Sin embargo, justo entonces, su mirada se desvió más allá del hombro de Espina de Hierro y se posó en la hilera de jaulas de hierro ovaladas expuestas dentro de la puerta. Las jaulas albergaban a hombres y mujeres, la mayoría menores de 30 años, algunos incluso de 20. Iban desaliñados, con el rostro manchado. La mayoría vestían ropas andrajosas y algunos incluso estaban desnudos. Era una escena idéntica a la que había presenciado en la fortaleza de la Tribu Mano Sangrienta. La única diferencia era que esas personas no estaban encerradas en mazmorras oscuras y húmedas. Al fin y al cabo, lo que necesitaban eran partes sanas. Al encontrarse con esos ojos desesperados, Habrá Tiempo sintió que su corazón se apretaba ligeramente. ‘¿Con qué tipo de personas estoy tratando?’ Se detuvo. Parecía que sus piernas eran tan pesadas como el plomo mientras sus ojos volvían a centrarse en el hombre que tenía delante. “¿Quiénes son esas personas?” “¿Esos?” Espina de Hierro quedó desconcertado. Luego se giró para mirar las jaulas tras la puerta y volvió a girarse mientras soltaba una carcajada. “Oh, esos… Son solo carroñeros. Algunos con deudas de juego. Otros son productos defectuosos de las fábricas de clonación. Pero tienen suerte, nuestros clientes están más interesados en órganos de despertados y podrán vivir un poco más antes de que encontremos algún comprador.” Ese tono y expresión con la que trababa a la gente como si fueran mercancías hicieron que muchos jugadores se sintieran incómodos. Caballo Blanco desvió sutilmente la mirada. Siempre había sido un poco escéptico con Wasteland Online y mantenía una actitud expectante respecto al juego. En pocas palabras, no había considerado el juego como un mundo imaginario, pero tampoco se había sumergido por completo en la mentalidad del juego. Por lo tanto, no usaría su propio estándar moral para juzgar el comportamiento de otros jugadores, ni permitiría que los eventos del juego afectasen a sus relaciones en la vida real. Sin embargo… Probablemente se negaría la próxima vez que alguien lo llamase para realizar una transacción como esta. Mirando al hombre y las fichas en la caja, Habrá Tiempo guardó silencio. Luego soltó un largo suspiro como si hubiera descubierto algo de repente. “Si fuera Stellaris, no me sentiría culpable tras aniquilar la población de todo un planeta. Pero en otros juegos, robar una lata de comida en la casa de un anciano me hacen sentir culpable durante días.” Espina de Hierro se quedó atónito y frunció el ceño. “¿De qué demonios estás hablando?” No entendía ni una palabra de lo que estaba diciendo. No parecía ser un idioma que conociera. Lo único que sintió fue que la atmósfera alrededor de esa persona parecía un poco extraña. Habrá Tiempo lo ignoró, sin importarle su comportamiento inestable, y siguió murmurando mientras comenzaba a mover ligeramente los pies. “Nada. De repente sentí… que, si trato de hacer negocios con alguien como tú, no podré cenar esta noche.” Detrás de Habrá Tiempo, Caballo Blanco, que antes tenía una expresión compleja, finalmente mostró una sonrisa de satisfacción. “Ja, ja. ¡Sabía que dirías eso!”


JDR - Capítulo 368

Capítulo 368

Doctor Método
Traducido por Tars
Corregido por Noe
Editado por AMarauder

“¿Vender las piezas reemplazadas?” Al escuchar la sugerencia de Iren por teléfono, Habrá Tiempo quedó completamente atónito. ‘¿Qué clase de comportamiento escandaloso es ese?’ “¡Así es…! Si no los vendemos, simplemente los enterrarán en algún lugar, ¡qué desperdicio! Piénsenlo, son órganos de despertados, cobrar el triple de lo normal no es descabellado, ¿verdad?” Por teléfono, Iren describió vívidamente el plan de negocios que aprendió de un principiante. Reclinado en el sofá, Habrá Tiempo se llevó un dedo a la frente, reflexionando antes de continuar hablando. “Pero… ¿Los trasplantes de órganos no deben ser compatibles?” Iren se rio. “Lo sé, pero esto es un juego, no la realidad. Hemos logrado crear órganos biónicos, así que resolver el problema del rechazo no debería ser imposible…” “……” Ahora que lo escuchaba… Tenía sentido. Estaba predispuesto a aplicar su experiencia en el mundo real al juego. Sin embargo, la realidad era que estaban en un juego… ¡ambientado en el año 2341! Era un futuro mucho más lejano que el 2077… era muy probable que la compatibilidad no fuera realmente un problema. Revivían en tres días. Y podía ganar entre 20.000 y 30.000 monedas de plata en cada ocasión. ¿Había un negocio más rentable? La única limitación probablemente fuera que no había suficientes personas con dinero en la Ciudad de Boulder. Cuanto más lo pensaba, más factible parecía. Decidió hablar del asunto con el comerciante del mercado negro que le había vendido las prótesis. “Preguntaré por ahí.” “¡Genial! ¡Haré que congelen los riñones primero!” – respondió Iren, repleto de energía. Tras colgar, Habrá Tiempo se levantó del sofá y, sin decir palabra, salió de la oficina de la Nueva Alianza en la Ciudad de Boulder y se dirigió directamente a la zona residencial al borde de la zona industrial. Un callejón familiar. El maniquí oculto a la sombra de la ventana continuó sobresaltando a los transeúntes desprevenidos, pero Habrá Tiempo ya estaba acostumbrado y entró directamente en esa dudosa clínica, ignorándolo. Levantando la cortina, entró en la habitación del fondo, dónde vio al médico calvo de mediana edad caminando de un lado a otro, aparentemente preocupado por algo. Al ver a Habrá Tiempo, sus ojos se iluminaron y se acercó rápidamente con un entusiasmo inusual. “Amigo. ¡Llegaste en el momento justo!” Habrá Tiempo lo miró con curiosidad. “¿Qué pasa?” “Nada, solo era un saludo.” – dijo Gracie tímidamente, mirando por encima del hombro de Habrá Tiempo. – “¿Dónde está esa joven? ¿Cómo se llamaba? ¿Por qué no vino contigo?” “Está trabajando ahora mismo…” – Al ver que Gracie obviamente tenía algo más que discutir, Habrá Tiempo le preguntó directamente. – “Suéltalo ya.” Al darse cuenta de que sus intenciones habían sido descubiertas, Gracie ya no se anduvo con rodeos y se rio entre dientes. “Tengo que pedirte un favor.” “¿Qué favor?” – preguntó Habrá Tiempo, al darse cuenta de que parecía que estaba a punto de iniciarse una misión. “Supongo que sabes que una delegación de la Compañía llegó recientemente a los suburbios del norte. Uno de mis principales clientes quiere un riñón biónico producido por Ciudad Ideal, pero no tiene forma de conseguirlo.” – Mientras hablaba, una luz ardiente apareció en los ojos de Gracie. – “¿Sabes cómo conseguir uno?” “Las prótesis biónicas de Ciudad Ideal… no son baratas.” – Habrá Tiempo recordaba haber mirado el precio; un solo riñón costaba 600.000 monedas de plata. Desde una perspectiva puramente de coste-beneficio, era completamente injustificable. Al menos el 50% de ese gasto provenía del valor de marca. Sin embargo, Gracie parecía indiferente, mirándolo con interés. “Lo sé. ¿No eres residente del refugio? ¿No tienen algún tipo de descuento interno?” “¿Cómo es posible?” Habrá Tiempo puso los ojos en blanco y suspiró. Tener un descuento estaría bien… ¡pero sería mejor agradecer que los desarrolladores no subieran el precio! Para abordar los problemas de inflación en las últimas etapas del juego y evitar una disparidad económica demasiado grande entre los jugadores, los desarrolladores fueron realmente implacables. Sin embargo, si tuviera que abordar la cuestión objetivamente, no todo era malo. Después de todo, si no hicieran cosas así, tener millones de monedas de plata en el inventario de cada jugador no haría el juego más divertido; solo las haría insignificantes. “De acuerdo… aunque no sea barato, dime un precio.” “1.000.000.” – dijo Habrá Tiempo sin pestañear. “¿1.000.000?” – Los ojos de Gracie se abrieron con incredulidad. – “¿Estás bromeando?” “No te preocupes, estoy hablando de monedas de plata. Solo te costará 500.000 fichas.” – continuó Habrá Tiempo, anticipando su reacción. Gracie se calmó. ‘500.000 fichas…’ Si era así, no era tan inaceptable. Después de todo, un hígado biónico producido en la Ciudad de Boulder costaba decenas de miles de fichas. Uno producido en Ciudad Ideal… Considerando el viaje a través de vastos páramos, un precio cincuenta veces mayor, parecería barato. Incluso por un millón de fichas, seguramente habría alguien interesado. Gracie ya no dudó y asintió. “¡Trato hecho! Pero tengo una condición: pago contra reembolso. ¡Quiero ver la mercancía antes de pagar!” Lo rápido que aceptó Gracie hizo que Habrá Tiempo se preguntara si había fijado un precio demasiado bajo. Lamentablemente, fue él quien fijó el precio y no podía incumplir su palabra. Siempre podría subir el precio la próxima vez. “No hay problema. Ah, y tengo una propuesta para ti, ¿te interesa?” – preguntó Habrá Tiempo. “¿Cuál?” Habrá Tiempo sonrió y reveló el propósito de su visita. “Los órganos biónicos que produce Ciudad Ideal son caros; no todos pueden permitírselos. También tengo un lote de… Uh, órganos de despertados. ¿Te interesa?” “¿Órganos de despertados?” Gracie hizo una pausa, con una expresión extraña al mirar al hombre que tenía delante. “Sí, ya sean ojos, hígados, riñones… Lo que necesites, lo consigo. Puede que no se comparen con los órganos biónicos, pero sin duda son naturales.” Gracie suspiró e interrumpió a Habrá Tiempo. “Esas cosas no se venden bien.” Habrá Tiempo frunció el ceño. “¿Por qué?” “Si bien lidiar con los problemas de rechazo no es complicado, quienes pueden permitirse órganos biónicos no considerarán usar partes vivas. Un ser humano es una máquina sofisticada, pero las partes de esa máquina no están diseñadas para la eficiencia.” – explicó Gracie. – “Además, producir órganos vivos es mucho más sencillo que los biónicos; basta con crear un clon castrado mentalmente. Extraerlos no es complicado. Manipularlos tampoco.” Gracie hizo esa sorprendente declaración con un tono desenfadado. De hecho, no era nada raro en el páramo. Lo que estaba prohibido en la Era de la Prosperidad, en la del Páramo podía hacerse. La clonación en sí no era una tecnología compleja, y el comercio de esclavos y órganos llevaba mucho tiempo siendo una industria consolidada en la Ciudad de Boulder. Habrá Tiempo lo miró fijamente sin comprender. De repente se dio cuenta de que los jugadores no eran los únicos despiadados en el páramo. Los PNJs también lo eran. Al ver que Habrá Tiempo no respondía, Gracie hizo una pausa y continuó: “Sin embargo, si consigues riñones con potentes funciones metabólicas u ojos con capacidades ópticas excepcionales… podría comprarlos. Puede que haya mercenarios interesados… Pero el precio podría decepcionarte.” “¿Cuánto puedes pagar?” – preguntó Habrá Tiempo de inmediato. “Por un riñón…” – Gracie levantó dos dedos. – “2.000 fichas sería más que razonable.” “¿2.000?” – Habrá Tiempo lo miró con asombro y de repente se volvió cauteloso. – “¿No estarás intentando engañarme?” Gracie se rio. “¿Engañar? Puedes vendérselo a otro, a ver si alguien más lo quiere.” Era evidente que no estaba entusiasmado con la idea. Al ver que no parecía mentir, Habrá Tiempo no dijo mucho más. Principalmente porque no sabía quién más compraría órganos. No importa… Incluso un mosquito puede considerarse carne. Hasta 2.000 fichas podían canjearse por 4.000 monedas de plata, a las que luego podrían añadir un cero al convertirse en yuanes. Por estar tres días desconectados podrían ganar 4.000 monedas de plata. Seguro que tenía algunos compañeros con poderosos atributos físicos dispuestos a cooperar. “Te conseguiré un hígado biónico producido por Ciudad Ideal, así como órganos de despertados. Prepara tus fichas, los tendrás en una semana.” “No hay problema. Por cierto. ¿Cuántas partes tienes de despertados?” – preguntó Gracie secamente. Habrá Tiempo sonrió levemente. “Todos los que quieras. Esta será una cooperación a largo plazo.” Gracie se quedó atónito, mirando estupefacto al hombre que tenía delante, su expresión era indescriptible. ‘¿Planea una colaboración a largo plazo? ¿Los despertados se pueden cultivar cómo puerros? ¿De dónde saca tantos despertados?’ Pensó que serían solo uno o dos, por lo que no lo tomó en serio, pero no esperó que el chico que tenía delante pudiera conseguir tantos como quisiera. “Prepárame 20 riñones primero.” – dijo Gracie, bromeando. Esperaba que el hombre que tenía delante se sintiera preocupado, pero en lugar de eso, aceptó sin dudar. “No hay problema. Solo son 20. Fácil.”
* * *
“¡Esto es demasiado!” Mientras navegaba por el foro a través de la máquina virtual, Chu Guang esbozó una sonrisa irónica. ‘¡Cielos!’ Esos payasos ya estaban solicitando partes en el foro. Por supuesto, estaban hablando de partes de cuerpos dentro del juego. Las transacciones que infrinjan las leyes y regulaciones de la ubicación del usuario también están prohibidas en el foro. “Maestro, ¿deberíamos eliminar la publicación?” Apareció una pequeña ventana en la parte superior de la pantalla de la máquina virtual. Era un mensaje enviado por Pequeño7. Chu Guang lo pensó por un momento. “No es necesario.” El folleto que distribuyó a los jugadores no mencionaba explícitamente dicha regla. Si bien no aprobaba sus negocios, no parecían estar haciendo nada que perjudicara a los demás. Quienes no pudieran distinguir entre el mundo virtual y el real, no podrían acceder a la beta cerrada. Dado que los jugadores podían resucitar, no perderían nada. Lo único que se les podía reprochar era que no realizaran una donación. Desde hace mucho tiempo el refugio no tenía escasez de Materia Activa: 10 trituradoras podían proporcionar una unidad de materia activa y, una vez que el jugador alcanzaba el nivel 10, todo lo que necesita era el doble de materia activa para reaparecer. Aunque Chu Guang rara vez interfería directamente en la jugabilidad de los jugadores y prefería centrarse más en establecer las reglas, aún pasaba tiempo vigilando lo que hacían. Por un lado, buscaba satisfacer su propia curiosidad. Pero por otro, buscaba lagunas en las reglas para poder subsanar rápidamente cualquier hazaña que se les pudiera ocurrir. Puede que no supiera qué hacían los PNJs, pero sí sabía exactamente qué hacían los jugadores. Incluso sin usar una puerta trasera en sus máquinas virtuales u otros dispositivos, podía encontrar pistas relevantes en las publicaciones de la página web oficial. Aunque no todos los jugadores frecuentaban el foro, los más destacados probablemente no podrían resistirse a presumir. “Más que explicarles que hacer, tengo curiosidad por saber que decisiones tomarán.” Extendiendo la mano, Chu Guang apagó la pantalla. Había llegado a su destino. La puerta del Refugio 101 estaba justo enfrente, una puerta enorme con forma de engranaje idéntica a la del Refugio 404. En ese momento, junto a Chu Guang caminaban 10 soldados de la Legión Custodia. También estaba presente el alcalde del Campamento 101: Cuerno. Sin embargo, este no lo llevó hasta la puerta, sino que lo condujo a una tienda de campaña que no estaba lejos de ella. Allí le entregó unas gafas. Se parecían a unas de realidad aumentada, pero las lentes oscuras no dejaban pasar la luz. Chu Guang las examinó por un momento, luego miró al anciano. “¿Solo necesito usar estas gafas?” Cuerno asintió respetuosamente. “Sí, respetado Administrador.” Chu Guang miró a Lu Bei, quien no se separaba de él. “Espérame en la puerta.” Este, dudó por un momento, con una expresión reticente. “Pero Señor…” Chu Guang se sentó junto a él, sin intención de dar explicaciones. “Es una orden.” Lu Bei permaneció en silencio un rato, pero finalmente saludó y salió de la tienda. “No te preocupes, es solo realidad virtual, no haremos nada que supusiera un peligro para la seguridad de su Administrador.” – susurró Cuerno, mientras miraba al joven. Guardó silencio, tampoco creía que esta gente pudiera hacerle algo. Simplemente no podía confiar en alguien que nunca había visto: El Administrador del Refugio 101. El otro soldado que estaba a su lado sintió lo mismo. “Más vale que así sea.” – dijo con tono rígido y el rostro tenso. Si algo le pasaba al Administrador, juró que arrasaría este lugar. No le importaba que fuera un refugio o que fuera complicado volar la puerta. Si fuera necesario… ¡volarían todo el túnel y sellarían este lugar con cemento!
* * *
Tras cerrar la puerta, Chu Guang jugueteó con las gafas durante un rato antes de colocárselas en la nariz. Sorprendentemente, no apareció ninguna imagen en las lentes oscuras. En cambio, en cuanto cerró los ojos, ondas de colores se extendieron desde su frente a su alrededor, atrayendo sus sentidos y transmitiendo una gran cantidad de información. Fue solo un momento de desorientación, pero cuando Chu Guang volvió a abrir los ojos, ya se encontraba en un mundo completamente diferente. Los pájaros cantaban, se olía la fragancia de las flores y los árboles daban sombra a las calles de adoquines rojos por las que caminaba la gente. Todos charlaban y reían. A lo lejos, había una estatua, pero como estaba de espaldas a Chu Guang, no podía ver su rostro. Parecía que se encontraba en un parque. Miró a su alrededor con aire soñador, murmurando para sí mismo. “Esto es…” En ese momento, una voz se escuchó a su espalda. “Bienvenido al Refugio 101.” Al oír esto, Chu Guang inmediatamente se dio la vuelta y vio a un extraño de pie. Era de estatura media, ligeramente delgado, con un rostro que no llamaría la atención entre la multitud, pero su sonrisa tenía una calidez única. Lo más impactante eran sus ojos, profundos como el océano, como si pudieran ver a través de todo. Llevaba de la mano a una niña, presumiblemente su hija. Sin embargo, ella solo había heredado el color de sus ojos, no su brillante cabello negro. Chu Guang sintió que la niña le resultaba vagamente familiar, pero solo un poco. “¿Papá?” – preguntó la niña mirando al hombre que estaba a su lado. – “¿Es tu amigo?” “Más o menos.” – dijo el hombre, dándole una palmadita suave en la mano. – “Ve con tu madre y dile que iré en un momento.” La niña asintió y soltó la mano de su padre. Corriendo entre la multitud. Chu Guang la vio desaparecer mientras fruncía el ceño inconscientemente. “¿Está bien dejarla caminar sola?” Como si hubiera escuchado algo divertido, el hombre sonrió. “No te preocupes, aquí no hay ningún delito.” El rostro mostró una expresión pensativa y de repente golpeó el suelo con su pie derecho. Sintió un hormigueo en el pie, pero el ladrillo permaneció intacto. Todo parecía real. Aun así, sentía algo extraño. Porque si fuera real, con su fuerza, ese ladrillo se habría roto. “¿Este es un mundo virtual?” El rostro del hombre mostró un atisbo de aprecio. “Sin duda eres digno de tu título. Me preguntaba cuánto tardarías en descubrirlo.” Al oír el comentario aparentemente críptico, Chu Guang arqueó las cejas. “¿Parece que me conoces?” El hombre asintió y habló alegremente: “Sí… Aunque solo sea desde hace unos segundos, estoy muy contento de conocerte.” Chu Guang no entendió que tenía de especial. El hombre no explicó el significado de sus palabras y se limitó a continuar con la conversación. “Permítame presentarme. Puedes llamarme… Método. Es la firma que uso más comúnmente en mis trabajos, y como me llaman mis amigos.” “¿Método?” Chu Guang frunció el ceño y de repente se dio cuenta de algo. ‘Espera… ¿Método de la Academia?’ Recordó que Yin Fang le había mencionado hace mucho tiempo acerca de los tres fundadores de la Academia, Principio, Método y Conclusión. Ya había conocido a Principio en esa imagen virtual abandonada. Según sus recuerdos, era un hombre idealista-optimista que más tarde viajó al norte de la Provincia del Valle del Río para ayudar a fundar el Comité de Reconstrucción de la Posguerra… Santo cielo. Aún no había visitado el Pantano Errante, pero ya había conocido a dos de los fundadores de la Academia. Sin embargo, lo que Chu Guang no podía entender era… “¿Por qué estaría aquí un fundador de la Academia?” “La Academia… Qué nombre tan nostálgico.” Esos profundos ojos azules parecían vagar hacia recuerdos del pasado, pero pronto se desvanecieron en una suave sonrisa. “Sin embargo, no soy tan bueno. No fundé la Academia; existía en la lejana Era de la Prosperidad. Solo dediqué un tiempo a ayudar a mis amigos a reconstruirla en el nuevo mundo. En cuanto a por qué estoy aquí…” El Doctor Método hizo una pausa, aparentemente pensando en cómo responder. “Es una pregunta extraña, pero intuyo lo que quieres preguntar. En resumen, no todos los refugios se activaron durante la guerra; algunos empezaron a funcionar después de que terminase.” “Quieres decir… ¿Que viniste aquí después de fundar la Academia?” – reflexionó Chu Guang. “Más o menos, pero eso fue hace mucho tiempo. Lo habría olvidado si no lo mencionas.” – en ese momento su tono se volvió más suave. – “Muchas gracias por dedicar un tiempo en su apretada agenda para satisfacer la curiosidad de alguien tan insignificante como yo. Mi enigma se resolvió en cuanto te vi. Mi MV ya fue entregada a Cuerno, él te la entregará más tarde.” Chu Guang lo observó en silencio. “A diferencia de ti, mi confusión no ha hecho más que aumentar.” – dijo de repente. Método sonrió cálidamente y respondió con cortesía. “Será un honor para mí aclarar cualquier duda que tengas, puedes preguntarme lo que quieras.” Chu Guang sonrió. “¿De verdad? Entonces tengo muchas preguntas que hacer, como… ¿Quién es nuestro enemigo?” Había estado reflexionando sobre esa pregunta durante más de un año, desde el momento en que despertó por primera vez en el páramo. “Enemigo…” – Método consideró la pregunta por un instante. – “Hace dos siglos, tuvimos algunos conflictos con nuestros compatriotas de la Puerta Sur II, pero no los considero enemigos.” En efecto. Una mirada de comprensión apareció en los ojos de Chu Guang. Los libros recopilados en el Refugio 117 mencionaban un método para viajar a través de saltos espaciales entre cuerpos celestes masivos, indicando que la Era de la Prosperidad había dominado la tecnología de motores FTL. La tecnología de interferencia mental preservada en el Refugio 117 también provenía del intercambio con las colonias. Todas las señales apuntaban al hecho de que, mucho antes de la Era de la Prosperidad, la humanidad había trascendido el sistema solar y al menos había establecido una colonia. Las palabras de Método confirmaron algunas de sus especulaciones. Lo que no esperaba era que esta guerra estallase entre el planeta madre y las colonias… Había pensado que involucraría civilizaciones extraterrestres o algo parecido a una sobre expansión que activaría las alertas de un Imperio Caído. Sin embargo, lo que más sorprendió a Chu Guang no fueron esos acontecimientos, sino la reacción del hombre que se encontraba ante él. La guerra había destruido una era, pero Chu Guang sentía que parecía demasiado tranquilo. “¿Aunque tu mundo se haya vuelto así…?” Chu Guang frunció el ceño. “Sí, la guerra fue solo el punto final, pero las semillas del conflicto y la división se plantaron hace mucho tiempo; da igual que germinasen hoy o mañana. Eso incluye muchas razones complejas que no se pueden explicar en pocas palabras.” – respondió Método con naturalidad. – “Intentamos evitarlo, incluido mi respetado mentor; muchas personas hicieron grandes esfuerzos a lo largo de su vida. Sin embargo, ante el curso de la historia, el poder de uno o dos individuos es simplemente insignificante. Al darnos cuenta de que todo era irreversible, lo único que podíamos hacer era salvar tantas chispas como fuera posible en el momento en que todo estuviera más allá de la salvación. Para dejar un poco de esperanza para las generaciones futuras. O mejor dicho… para dejar un rayo de posibilidad para el futuro.” La voz era suave, parecía estar justo delante de él, pero provenir de una gran distancia. “¿Nunca has pensado en cambiarlo?” – preguntó Chu Guang. No pudo evitarlo al percibir la pasividad de Método. Como si anticipase la respuesta, Método sonrió. “¿Cómo sabes que no hice nada?”


lunes, 16 de marzo de 2026

Lell2 - Capítulo 021

Capítulo 021

Traducido por Tars
Corregido por Noe
Editado por Noe

Weed observó cómo la espada que estaba forjando comenzaba a brillar. Cada vez que golpeaba el metal caliente con su martillo, brillaba como si cobrase vida. ‘Es un efecto bastante chulo…’ No estaba nervioso ni emocionado. Había creado muchísimos objetos en Royal Road: esculturas, espadas, armaduras, artículos de cuero, barcos e incluso edificios. Como un personaje con múltiples oficios, tenía una gran experiencia. ‘Quiero hacerlo mejor. Debo hacerlo mejor.’ Centrándose por completo en su martilleo, se imaginó a sí mismo dando vida al metal. Su habilidad de [Herrería] ya estaba en el nivel principiante 3. En comparación con el resto, su habilidad había aumentado a una velocidad increíble. Pero no confiaba solo en las habilidades. ‘Tengo que esforzarme más.’ Mientras martilleaba, el brillo de la espada se hizo aún más intenso.

Es un fenómeno que se produce cuando se crea una obra maestra. Si continua, el resultado superará los límites de un maestro herrero.
La inteligencia artificial Versa le dio una explicación, pero a Weed no le importó. Durante los últimos 20 años, había vivido lejos de la realidad virtual. Había pasado todo ese tiempo exclusivamente con su hija. ‘Con mis habilidades actuales, no puedo crear el mejor trabajo en Roanoke.’ Había varias razones. No había hecho una espada en mucho tiempo. Su habilidad de herrería aún era baja. Los materiales y herramientas que utilizó no eran los mejores. Aun así, quería hacer la mejor arma posible.

Recubrir la hoja con carbono es un proceso muy arriesgado.
Ignorando la advertencia de la inteligencia artificial, eligió mezclar carbón vegetal y carbón mineral en el proceso de forja. A pesar de su falta de habilidad, decidió intentarlo.

La probabilidad de fracaso es mayor que la del éxito. No tienes muchas oportunidades para crear una obra maestra. Recomiendo no intentarlo.
Pero Weed hizo lo que quería. Tal vez era una tontería, pero puso su corazón en el martilleo del metal. ‘Las esculturas no son suficientes…’ Durante los últimos 10 días en Roanoke, había tallado esculturas, pero algo parecía decepcionante. Se dio cuenta de que había estado repitiendo viejos diseños sin crear nada nuevo. ‘Todavía no he hecho nada realmente original.’ Weed afiló cuidadosamente la hoja. Y luego…

Has forjado una obra maestra.

Espada de un gran maestro.
Material: Acero.
Poder de Ataque: 89 ~ 113
Durabilidad: 50/50
Peso: 17.
Una espada magistral creada por alguien con el talento de un maestro de la espada.
Está afilada y tiene un gran poder destructivo, por lo que puede dañar a cualquier monstruo.
Limitaciones:
Nivel 50
[Fuerza] 40.
Opciones:
Las habilidades de la espada mejoran un 30%.
La [Fama] aumenta en 2500 puntos.
La [Nobleza] aumenta en 20 puntos.
Es muy ligera.
El [Ataque] aumenta un 13%.
La [Fuerza] aumenta en 15 puntos.
El [Poder del Alma] aumenta en 5 puntos.

Has creado una obra maestra que todos codiciarán.
La [Fama] ha aumentado en 400 puntos.
Todas las estadísticas aumentan en 2 puntos por este logro en la herrería.
La [Fuerza] aumenta en 10 puntos.

La habilidad [Herrería] ha alcanzado el nivel Principiante 5.

[Herrería] – Principiante Nivel 5 (0%)
Los valores de las armas y armaduras han aumentado y ahora puedes trabajar con materiales más avanzados y temperaturas más elevadas.
La velocidad de producción también ha aumentado.
Tan pronto como la obra maestra se completó, la espada voló en el aire y esparció una luz brillante en todas direcciones. Incluso la gente en el exterior de la forja acudió para ver que estaba pasando. “Terminado.” Weed no estaba demasiado emocionado. Su habilidad de herrería seguiría mejorando y podría forjar mejores espadas. También podría usar los materiales que consiguió en la dificultad Infierno. Forjar una espada obra maestra era solo el comienzo. Considerando la dificultad Infierno, debería forjar innumerables obras maestras para ayudar al desarrollo del personaje. “Ha creado una espada obra maestra…” “No falló…” “Esperaba que se rompiera…” Los herreros murmuraron con celos y envidia.
* * *
Mientras tanto, Han Seong-hyuk, uno de los principales desarrolladores de Roanoke estaba estupefacto. Aunque era uno de los creadores de este mundo, no lo sabía todo sobre el vasto Roanoke. “Así que este es Weed de Royal Road… Realmente está a la altura de su nombre.” “Es increíble. Parece que no hay nada que no pueda hacer.” “Superó la tercera etapa sin problemas.” Los desarrolladores quedaron impresionados por el video de Weed. El final de la tercera etapa había sido apoteósico y por eso esperaban que Weed se relajara en Roanoke. Sin embargo, inmediatamente después logró el hito de forjar un arma maestra. Demostró una increíble capacidad para compensar su falta de habilidades como herrero con sus propias manos. “No era considerado una leyenda por nada.” La popularidad de Weed se disparó rápidamente en las comunidades de internet y en las plataformas de video. Era tendencia.

Weed lo está devorando todo de nuevo.

¿Una obra maestra? ¿Hizo una espada con solo unos cuantos golpecitos?

He sido herrero en Roanoke durante 6 meses. Para ser honesto, nunca he hecho una obra maestra.

¿Cómo lo hizo? No puedo comprenderlo.

Está escribiendo una leyenda en Roanoke sin siquiera acabar el tutorial.

Es capaz de manejar tanto la artesanía como la forja. Y es increíblemente bueno en combate. Normal que intente ponerse a prueba con la dificultad Infierno.

Si no estás al nivel de Weed… ¿no puedes ponerte a prueba en la dificultad Infierno?

Es complicado superar la tercera etapa.

Hasta ahora era imposible. Todos los streamers que lo intentaron lo calificaron como insuperable.

Pensaba que era simplemente un nivel de dificultad ridículo que se inventaron, pero resulta que hay gente que puede superarlo.

Y encima con facilidad…
Tras superar la tercera etapa, la reacción de los espectadores fue de entusiasmo, y la escena en la que creaba una espada increíble aumentó aún más la emoción. “Estamos observando un creciente interés en Roanoke en todos los grupos de edad.” “Las críticas hacia la empresa han disminuido.” Los desarrolladores de Abyss querían que Roanoke fuera un éxito. No había nada más frustrante que tener un incidente grave y que al público no le importe.

¿El regreso del efecto Weed? Roanoke aplasta todas las calificaciones OTT en Corea.

Más de 5.000.000 de espectadores en tiempo real.

Weed supera con facilidad la tercera etapa. ¿Hay algún límite?

Weed se convierte en un herrero e instantáneamente elabora una espada magistral.
Las reacciones superaron todas las expectativas. Los titulares inundaron Internet y el interés público se disparó. “Weed realmente atrae la atención de los medios…” “Es porque mucha gente todavía recuerda los días dorados de Royal Road.” “Ya no es el viejo Weed, es el retorno de Weed.” Incluso los desarrolladores analizaron su juego. “Hay algo extraño… nunca lo hemos visto dormir.” “¿Dormir?” “He estado tan ocupado que no pude revisarlo todo, pero por lo que leí en los titulares y a los jugadores, ellos también se lo preguntan.” Había partes del video sobre Weed sobre las que la gente tenía preguntas.

Lo llevo observando desde ayer… ¿Cuándo duerme?

¿Dormir? Nunca lo he visto descansar.

Hubo un momento en la segunda etapa en la que casi se queda dormido. Pero después de completarla, parece repleto de energía.

¿Es porque se conectó después del incidente de Roanoke? No tienes que dormir dentro de la cabina.

¿Eres nuevo? En la realidad virtual, la fatiga afecta a todos los jugadores. El resto tiene que dormir.
Jo Woonchan revisó personalmente los videos y registros de Weed. “La mayoría de los jugadores que intentaron la dificultad Infierno apenas podían dormir. Había muchas razones para ello, como ser perseguidos por los orcos, experiencias cercanas a la muerte y descargas excesivas de adrenalina, pero es evidente que esto no es natural.” El desarrollador principal, Han Sung-hyuk, pensó por un momento. “Probablemente le estén inyectado alguna sustancia que le permite recuperarse de la fatiga o un estimulante muy puro.” No era complicado deducir que pasaba. De lo contrario, una persona no podría ser completamente funcional estando despierto durante más de 10 días. Ni siquiera podría seguir vivo. “Está usando un truco, pero técnicamente no va contra las reglas.” No existía ningún límite al tiempo de conexión. Y después del incidente de Roanoke, las condiciones de funcionamiento o la ley no importaban. Además, el desempeño de Weed en la primera y segunda etapa ya había demostrado una capacidad de combate casi sobrehumana. “Tras conquistar Royal Road, Weed desapareció. Después de 20 años sintió que había aparecido una realidad virtual digna de su desafío, y se sintió obligado a darlo todo.” “Es lo que cabría esperar de Weed, la leyenda de Royal Road. ¿Acaso intentas evitar la destrucción de Roanoke?” Han Seong-hyuk y Jo Woonchan sonrieron. Habían diseñado Roanoke para que fuera brutalmente complicado. Desde su lanzamiento, salvar el mundo era prácticamente imposible, pero los actos de los jugadores lo habían acelerado. “No importa cuánto se esfuerce, hay cosas que no se pueden hacer.” Han Seong-hyuk sonrió mientras observaba el monitor. Tenía que admitir, que la determinación de Weed era asombrosa. Parecía fiel a la hora de crear un drama en un borde de la destrucción.
* * *
Mientras tanto, en la Ciudad de Ashford, los rumores se extendieron rápidamente. Desde que se produjo el incidente de Roanoke los jugadores arriesgaban sus vidas para mejorar sus equipos. “He escuchado que hay un herrero increíble en la Forja del Hierro Fundido.” “¿Herreros? Son todos iguales.” “Esta vez no. Está forjando armas manualmente, y sus creaciones tienen cinco o más opciones de bonificación. ¡Incluso hizo una espada maestra!” En Ashford, uno de los gremios más importante, el del Dragón de la Espada se interesó. “¿Una espada obra maestra? ¿Quién lo hizo?” “Un herrero ambulante con gran habilidad.” “¿Su nombre no es conocido?” “Dicen que acaba de aparecer en Ashford. Lo que lo hace especial es que lo hace a mano, forjando el mismo durante todo el proceso.” Dragón de la Espada. Se hablaba de Weed en el prestigioso gremio de Ashford. Si bien las espadas de esa clase no eran raras entre los jugadores de alto nivel, tampoco eran fáciles de obtener. “Está en un gremio rival?” “No. Si lo estuviera, no estaría trabajando en nuestra área.” Ashford era un lugar donde los gremios poderosos habían establecido sus propios territorios. “Si fue fabricada en nuestro territorio, entonces nos pertenece.” – dijo Polon, el líder del gremio, tomando la decisión sin dudarlo. Para el líder de un gran gremio de Ashford, un solo herrero no era más que un problema pequeño.


jueves, 5 de marzo de 2026

JDR - Capítulo 367

Capítulo 367

Invitación del Administrador del Refugio 101.
Traducido por Tars
Corregido por Noe
Editado por AMarauder

“Eso… ¿Es todo?” Hedin miró fijamente el equipo de producción que tenía delante, su rostro reflejaba desconcierto y confusión. La harina se introducía en la mezcladora en una proporción prestablecida y, mediante una serie de procesos que incluían maduración, laminado, triturado, cocción al vapor, corte y fritura, hasta formar finalmente en fideos dorados. Lo que le sorprendió no fue la eficiencia de la línea de producción ni la magia del proceso manufacturero, sino más bien todo lo contrario… ‘¿Eso es todo?’ “Los residentes del refugio rara vez compran estos fideos; normalmente se los vendemos a los mercenarios de la Ciudad de Boulder y sus caravanas. Pero sobre todo a las caravanas, que suelen comprarlos en grandes cantidades, entre una docena y veinte cajas por pedido. No solo los comen en el camino, sino que también venden los que les sobran a los comerciantes de la zona.” De pie junto a Hedin, Wang Yan enseñó su fábrica mientras observaba las expresiones en el rostro de su compañero. Era el gerente de una fábrica de fideos instantáneos. Mostrarle a este comerciante de Ciudad Ideal la fábrica de la Nueva Alianza fue una tarea que le había asignado personalmente el Administrador. Como una de las empresas estrella junto a la de Nuka Cola, la fábrica propiedad del refugio generaba una buena cantidad de dinero para la Nueva Alianza. Wang Yan no entendía por qué el Administrador quería mostrarle la tecnología para hacer fideos instantáneos a alguien más, pero eso no era asunto suyo. Pero lo que le desconcertaba de verdad era por qué un comerciante de la legendaria y paradisíaca Ciudad Ideal estaría interesado en su fábrica. ¿No se suponía que era una civilización que tenía de todo? Era realmente increíble. Después de permanecer aturdido por un buen rato, Hedin finalmente reaccionó y giró rápidamente su mirada hacia Wang Yan. “¿Solo se fríe la harina? ¿No se le añade nada más?” Wang Yan dudó, asintió y luego negó con la cabeza. “No, no, esto es todo lo que hacemos. En cuanto añadir algo más… ¿Cuentan la sal y el agua?” Hedin tenía la mirada perdida. Había asumido que esos milagrosos fideos se elaboraban mediante un complejo proceso, incluso consideró que podría implicar alguna tecnología de caja negra. Jamás imaginó que el proceso de producción y las materias primas fueran tan simples. Pero después de pensarlo, le pareció que no era necesario añadir nada más. Los carbohidratos se deshidratan después de freírlos, y la alta presión osmótica del aceite pesado y la sal hace casi imposible la supervivencia de los microorganismos. Simplemente sellarlos en plásticos para aislarlos del oxígeno y la humedad puede prevenir con facilidad su deterioro… Sin embargo, lo que realmente desconcertó a Hedin fue porque nadie pudo pensar en un proceso tan sencillo. Después de un buen rato, finalmente apartó la mirada del gerente de la fábrica y volvió a fijarla en el equipo de producción que tenía delante. “¿Cuánto tiempo se pueden conservar los fideos…?” “Con un envase de plástico, ¡se puede conservar durante 6 meses sin problemas! Se pueden comer incluso después de ese tiempo, pero no sabrán tan bien.” – respondió Wang Yan de inmediato. De hecho, ni siquiera sabía si podría almacenarse durante 6 meses; después de todo, apenas llevaba 2 meses produciendo fideos y se agotaron nada más terminar la Expedición al Norte. En cuanto a que podían conservarse durante 6 meses, habían sido las palabras del Administrador. Pero Hedin no lo cuestionó. ‘6 meses…’ Calculó en silencio en su mente. La mayoría de los comerciantes no viajaban más de medio año. Al fin y al cabo, un viaje largo era una aventura realmente cara. ¡Una vida útil de 6 meses era más que suficiente! Después de todo, no estaba pensado como reserva de alimento, sino como una comida sencilla de transportar, fácil de cocinar y económica. Ni siquiera necesitaba ser especialmente saludable. Mientras pudiera mantener la moral de las caravanas y los equipos de expedición, muchos comerciantes y grupos de mercenarios estarían dispuestos a pagar por ello. ¡Era mucho más sabroso que esas verduras liofilizadas! De hecho… podrías combinar ambas cosas, envasando los fideos instantáneos con verduras liofilizadas. Tras pensarlo, Hedin miró los montones de fideos dorados esperando a ser empaquetados con los ojos ardiendo de entusiasmo. ¡Ante sus ojos todos esos paquetes se habían transformado en fajos de dinero! Hedin ya no podía esperar más. ¡Estaba ansioso por regresar y comenzar su gran plan de negocios!
* * *
Justo cuando Hedin fantaseaba sobre cómo hacer una fortuna con estos fideos en la Provincia Entre Nubes, Chu Guang estaba sentado en un tren que se dirigía a la Ciudad del Continente Occidental. Xia Yan lo había llamado la noche anterior para decirle que el administrador del Refugio 101 estaba dispuesto a entregarle la máquina virtual, pero que a cambio quería reunirse con él. Esa petición no era descabellada, y Chu Guang no creía que la otra parte tuviera motivos para conspirar contra él. Además, fue él quien hizo una audaz petición primero. Para conseguir esas 3500 plazas para la prueba beta, tuvo que hacer este viaje personalmente. Densos bosques se extendían más allá de la ventana. Tras cruzar un páramo sembrado de cadáveres, el paisaje cambió de repente cuando apareció la señal que indicaba que entraba en el Municipio de Qingshi. El mineral de cobre se amontonaba formando pequeñas montañas y la gente se aglomeraba frente a la estación. Había comerciantes de la Ciudad del Amanecer inspeccionando el mercado y comprando minerales, y jugadores con máquinas virtuales y rifles dirigiéndose hacia el bosque. Al observar la bulliciosa estación, Chu Guang se sumió en sus pensamientos. Dos meses atrás, se encontraba sobre un puente roto que estaba cerca, y aún podía oír débilmente los ecos de las vibraciones de las hélices y el fuego de artillería. Ahora, este lugar se había convertido en una reconocida base de producción de mineral de cobre. Ciudad del Amanecer también se había beneficiado, convirtiéndose en el mayor centro comercial de mineral de cobre y molibdeno del sur de la Provincia del Valle del Río. Habían construido un ferrocarril y planeaban construir una red eléctrica. Al conectar los sistemas de energía de la Ciudad del Amanecer y la Ciudad del Alba, y encender el reactor de fusión controlable, ¡un milagro aún mayor nacería en el páramo! “Ha habido bastantes cambios.” – dijo Jiu Li, sentado frente a Chu Guang. “Después de todo, tu viniste de aquí.” – sonrió Chu Guang. “No estaría volviendo si no fuera por usted.” El tiempo no solo cambiaba las cosas, también a las personas. Hace un año, este hombre corpulento no se llamaba Jiu Li. Simplemente se le conocía como Li. Para escapar de los estragos de la Tribu Mastica Huesos, condujo a su gente a los suburbios del norte del Distrito de Qingquan. En aquel entonces, medio en broma y por pura necesidad de supervivencia, el refugio tuvo que reunir a todos los habitantes del páramo que pudiera. Chu Guang le dio un nombre con más autoridad y lo nombró administrador del campamento de refugiados, responsable de asentar a la gente que huía hacia la Nueva Alianza desde cualquier otro lugar. Jiu Li no defraudó las expectativas de Chu Guang. Junto con Luka, el entonces jefe de la Ciudad de la Longevidad, gestionó eficazmente el campamento de refugiados con recursos limitados, equilibrando eficazmente los conflictos entre las diferentes tribus. Aunque ocasionalmente surgían pequeñas fricciones, nunca hubo problemas importantes. Tras más de medio año de experiencia, ya no conservaba su carácter agresivo y beligerante inicial, dando paso a la serenidad. Esa era una de las cualidades que Chu Guang más admiraba de él. Los supervivientes de Ciudad del Alba necesitaban un líder que comprendiera las dificultades de los refugiados y que además tuviera una rica experiencia pionera. Debía considerar los intereses generales de la Nueva Alianza, pero no podía ignorar las demandas de los supervivientes locales, ya que la unidad era la base sobre la que se construía la Nueva Alianza. La administración original de Pueblo Esperanza era claramente inadecuada. Tanto su antiguo alcalde, Wu Chengyi, como Yang Duo, encargado del almacén, eran más adecuados para tareas específicas. En cuanto a Ma Ban, que fue lanzado en paracaídas a la Ciudad del Continente Occidental, su nombramiento se debió en parte a una emergencia, ya que necesitaba un enlace para tomar el control de Pueblo Esperanza. En cuanto a dirigir la reconstrucción, aún le faltaba experiencia. En su informe había dejado claro que se sentía abrumado, ya que el reasentamiento de casi 30.000 supervivientes suponía un reto increible. Chu Guang planeaba transferirlo de vuelta a la Ciudad del Amanecer, reemplazando a Jiu Li como jefe del campamento de refugiados. Formaría parte de la reserva de talentos, listo para asumir el mando tras establecer el tercer asentamiento de supervivientes. “Necesitas fortalecer nuestra relación con los supervivientes locales. Solo tengo una exigencia: trata a todos por igual.” – dijo con tono serio Chu Guang, mirando a Jiu Li, sentado frente a él. – “Haz cumplir las normas de la Nueva Alianza.” “¡Sí, Señor!” – respondió, asintiendo con firmeza.
* * *
El tren llegó a la estación. A diferencia de la Ciudad del Amanecer, la estación de la Ciudad del Alba consistía únicamente en una tabla de madera que servía como señal. Además de los montones de suministros, estaba repleto del barro creado por la lluvia y fragmentos de hormigón sin demoler. Un poco más al norte, aún se podían ver las trincheras que los jugadores cavaron en el pasado, que ahora se habían convertido en canales de drenaje. Sin embargo, era digno de elogio que se pudiera ver el contorno de un asentamiento al este de esas trincheras. Una vez completado el sistema de drenaje, los supervivientes podrían comenzar a verter cemento en los cimientos, preparándose para construir las calles y los refugios de Ciudad del Alba. Dada la escasez de terreno, las viviendas consistirían principalmente en edificios de apartamentos de cinco plantas y de densidad media, complementados con casas unifamiliares. Además, parte del terreno estaba disponible para la compra de jugadores, lo que les permitía elegir libremente el edificio que querían construir. Mientras no ofendiera la moral pública ni afectara negativamente la experiencia de otros jugadores, los desarrolladores no interferirían demasiado. “Respetado Administrador, ¡Ciudad del Alba le da la bienvenida!” – dijo Ma Ban respetuosamente, de pie junto al letrero de madera de la estación. Junto a él estaba Wu Chengyi, Yang Duo y antiguos líderes de la resistencia de la Ciudad del Continente Occidental y del Pueblo Esperanza. Por supuesto, se habían unido y jurado lealtad a la Nueva Alianza. Servían como funcionarios de Ciudad del Alba en varios departamentos, como asuntos civilices o logística. Chu Guang asintió, indicando que no había necesidad de formalidades. “Estoy aquí principalmente para ocuparme de asuntos relacionados con el Campamento 101. Continúen con su trabajo; no hay necesidad de una gran bienvenida.” Dicho esto, miró hacia Jiu Li, lo presentó brevemente y explicó cuáles eran sus funciones, antes de dejarlo a cargo. En cuanto al propio Chu Guang, caminó hacia el campamento militar que estaba junto enfrente de Ciudad del Alba. La Segunda Legión de la Nueva Alianza estaba acantonada aquí. Eran los responsables de la seguridad de la estación, el ferrocarril y la ciudad. Mientras tanto, la barra de combustible que la Alianza había confiscado a Colmillo Dorado también se almacenaba en este campamento militar, con Ying Fang a cargo de su reparación. Ya había pasado medio mes desde ese día. Hacía apenas dos días, Chu Guang se enteró de que había habido avances tras una conversación telefónica con Yin Fang, por lo que aprovechó el viaje para comprobarlo. Siguiendo a los soldados de la Segunda Legión, Chu Guang llegó al almacén donde se guardaba la barra de combustible. El edificio era fácil de reconocer, ya que era la única estructura de hormigón de todo el campamento. Más lejos se habían construido tiendas. La fusión controlada era teóricamente muy segura, y el helio-3 no representaba ningún riesgo de seguridad incluso en caso de fuga, ya que una sola barra de combustible no bastaba para iniciar la reacción de fusión. Se necesitaba una gran cantidad de energía para lograrlo, pero la gente no quería estar cerca de ella. Al ver la tensión en los dos soldados que lo acompañaban, Chu Guang sonrió. “No se pongan tan nerviosos, ¿por qué no regresan primero? Me pueden dejar aquí.” Al oír a Chu Guang, los soldados obviamente malinterpretaron sus intenciones. “Señor, no le tememos a la muerte, solo nos preocupa su seguridad. Por favor, ¡permítanos estar a su lado!” – dijo uno de ellos, enderezándose. Su idea era simple: si ocurría un accidente, al menos tenían que sacar de allí al Administrador. “No dudo de tu lealtad, pero esa cosa no es tan peligrosa como crees.” — Chu Guang le dio una suave palmadita al soldado en el hombro—. “Espérame en la puerta.” El soldado dudó. Pero al final, era una orden del Administrador, así que él y su compañero hicieron un saludo militar. “¡Sí, Señor!” Sin detenerse en la puerta, Chu Guang la abrió y entró. La barra de combustible ya se encontraba ensamblada en el centro de una habitación repleta de piezas. De pie junto a ella, Yin Fang sostenía una tableta con un cable de datos enchufado. Se frotaba la barbilla con el dedo índice, aparentemente sumido en sus pensamientos. Al oír el ruido en la puerta, giró la cara y mostró una expresión de sorpresa. “¿Eh? ¿Qué viento tiene la capacidad de traerte hasta aquí?” “Pasaba por aquí y quería echar un vistazo a su investigación.” – dijo Chu Guang con una sonrisa, mirando con admiración la barra de combustible en el centro de la habitación. – “Parece que lo tienes todo bajo control.” Yin Fang levantó una ceja con orgullo. “Así es, como puedes ver. Aunque ese idiota casi desmonta entera toda la barra de combustible, por suerte pude encontrar todas las piezas… Hablando de eso, llegaste justo a tiempo; ayer volví a montarlo y hoy estaba haciendo nuevas comprobaciones…” Por su expresión exuberante, Chu Guang pudo ver que también estaba muy satisfecho con la obra maestra que había completado durante las últimas dos semanas. Tras dejar la tableta modificada a partir de una MV sobre la mesa, Yin Fang continuó hablando con orgullo. “Lo revisé de nuevo hoy y prácticamente descarté cualquier fallo de software o hardware. Ahora solo tenemos que reparar el reactor para poder conectarlo… ¿Cómo va la comunicación con los ingenieros del Campamento 101?” Chu Guang asintió con una sonrisa. “Ya se están preparando para ese trabajo. Si todo sale bien, el reactor debería poder reiniciarse poco después de que se complete la red eléctrica de Ciudad del Alba.” Hace mucho tiempo, Chu Guang había discutido este asunto con el alcalde del Campamento 101. Cuando el equipo de construcción de la Nueva Alianza había llegado por primera vez allí, ya habían enviado ingenieros que, con la ayuda de los jugadores, encontraron el reactor de emergencia en las profundidades del túnel del metro. Aunque el período de reconstrucción todavía era incierto, según los ingenieros, no debería llevar demasiado tiempo. Ni la guerra de hace 200 años ni la de hace 2 meses dañaron el reactor en lo más mínimo. Fue solo debido al largo tiempo transcurrido que algunas piezas antiguas necesitaban ser reemplazadas. Chu Guang no estaba demasiado ansioso por ese asunto. Después de todo, en Ciudad del Alba apenas se habían construido algunos pocos edificios, y mucho menos una red eléctrica, solo se habían reubicado unas pocas fábricas. Esperaba completar la construcción de la red eléctrica y reubicar la zona industrial para finales de año. Integrar el reactor reparado a la red, sería un gran logro. “Parece que ya tienes un plan, así que no me preocuparé.” – dijo con una expresión de satisfacción. Ya había terminado su trabajo. – “Planeo regresar al refugio mañana por la mañana… ¿Siguen ahí las muestras que trajimos del centro?” Mientras hablaba, apenas se podía disimular la emoción en sus ojos. Hacía mucho tiempo que codiciaba los especímenes que había traído el escuadrón de Toros y Caballos del centro del Distrito de Qingquan. Para Yin Fang, ¡eran fósiles vivientes de la era anterior a la guerra! ¡Tesoros invaluables! No solo sus estructuras estaban perfectamente conservadas, sino que incluso sus mecanismos de funcionamiento habían sido preservados por el moho mucilaginoso en forma biológica. Para un arqueólogo que había pasado su vida desenterrando reliquias de antes de la guerra, cualquiera podía imaginar lo atractivo que eran esas muestras para él. Al ver la mirada ansiosa de Yin Fang, Chu Guang no pudo evitar echarse a reír. “Siguen ahí. Heya solo extrajo el tejido del moho mucilaginoso; no se ha tocado nada más. Pero apuesto a que cuando regreses al refugio, no te importará ese montón de basura…” “¡Eso es imposible!” – Yin Fang negó con la cabeza sin dudarlo. – “¿Basura? ¿Sabes qué son esas cosas?” Al ver su inquebrantable confianza, Chu Guang sonrió con calma. “Hace poco, un grupo de la Compañía llegó a los suburbios del norte. Nos consiguieron una servoarmadura Caballería Dragón 0D-10. Salvo una grieta notable en el brazo izquierdo, la estructura general está intacta. Incluso el reactor y las baterías están en perfecto…” “¿Dónde está?” Antes de que pudiera terminar de hablar, Yin Fang lo interrumpió. Su mirada ferviente sobresaltó a Chu Guang. La última vez que había visto esa expresión en su cara había sido cuando acababan de encontrar la grabación holográfica del Doctor Principio. “Está en el refugio…” Antes de que Chu Guang pudiera terminar, Yin Fang agarró la chaqueta de la mesa, se la puso y corrió hacia la puerta. “¡Busca a alguien que vigile la barra de combustible! ¡Cierra la puerta y no dejes que esos torpes aficionados la toquen! ¡No puedo esperar hasta mañana! ¡Vuelvo al refugio de inmediato!” – Yin Fang mientras se alejaba. Al observar la figura que desaparecía rápidamente por la puerta, Chu Guang se quedó atónito un buen rato antes de recobrar el sentido. Una extraña luz brilló en sus ojos. Aunque esperaba que Yin Fang se emocionase al escuchar la noticia, una reacción tan exagerada superó sus expectativas. Una servoarmadura que pudiera repararse era ciertamente valiosa, pero… ¿había que ser tan exagerado? Al acercarse a la puerta del almacén, Chu Guang miró a lo lejos. Vio como ya había desaparecido, probablemente dirigiéndose directamente a la estación de tren. Los dos soldados de guardia en la puerta también miraban en dirección al campamento. “Te dije que esa cosa era radioactiva…” – murmuró uno. “Mira a ese tipo… Debe haberse vuelvo loco.” El malentendido parecía haberse profundizado por una extraña razón… Pero no importaba, quizá no fuera algo malo. Chu Guang se aclaró la garganta ligeramente al salir. Al ver al Administrador en la puerta, los soldados se callaron de inmediato. Enderezaron la espalda y apretaron las manos contra las costuras de sus pantalones. “Buscad a alguien que cierre esta puerta. Sin mi orden, nadie puede acercarse.” – ordenó, sin regañarlos por estar distraídos. Aliviados, los dos hombres saludaron al unísono. “¡Sí, Señor!”
* * *
Justo cuando Ying Fang instaba al personal de la estación a descargar rápidamente la carga, se formaba una larga fila frente al primer hospital de la Ciudad del Amanecer. En realidad, la mayoría eran jugadores. Para los residentes de la Nueva Alianza, esta era una escena absolutamente extraña. Era bien sabido que los residentes del refugio nunca acudían al hospital. Las lesiones y enfermedades menores se atendían en las cabinas de cuidados intensivos, por lo que casi siempre estaban curados al día siguiente. En cuanto a lesiones graves incurables y las enfermedades terminales… Parecía que podían recuperarse después de desaparecer durante 2 o 3 días. Y así era. Esos jugadores no estaban allí para buscar tratamiento médico, ¡sino para someterse a una cirugía de modificación! No podían permitirse los productos de alta gama producidos por Ciudad Ideal, pero sí esas extremidades biónicas creadas por la Ciudad de Boulder. Solo estaban valoradas en miles de fichas. Aunque Yin Fang había estado fuera del refugio durante medio mes, no era el único capaz de realizar cirugías de modificación biónica. Por ejemplo, el cirujano del Refugio 117. Aunque era algo mayor y le temblaban un poco las manos, tenía formación como biólogo. Había diseccionado numerosos especímenes animales y había recibido formación médica. Reemplazar brazos y piernas no era tan complejo como implantar un chip en el cerebro. Esas cirugías sencillas no le resultaban complicadas. El equipo quirúrgico comprado en la Ciudad de Boulder, aunque no era tan profesional como el del Refugio 117, no afectaba a su uso. Al observar cómo se actualizaba constantemente la lista de la MV con solicitudes de cirugías, el anciano suspiró. “No lo entiendo. Tienes un brazo sano, ¿por qué querrías amputártelo y ponerte esta cosa?” Un brazo protésico casi nuevo yacía sobre un soporte móvil junto a la mesa de operaciones. Aunque tenía todas las articulaciones que un brazo normal debería tener, la hoja doblada dentro del antebrazo parecía grotesca bajo cualquier punto de vista. Incluso si fuera para mejorar la efectividad en el combate, la automutilación era demasiado extrema. ‘¡Está loco!’ Sin embargo, al hombre de azul no le importó su opinión y ya se había subido voluntariamente a la mesa de operaciones. De hecho, parecía haber una llama ardiendo en sus ojos. “Espero que aprecies más tu cuerpo; después de todo, es lo que te dieron tus padres.” – Al ver que no había forma de que entrase en razón, agarró el bisturí de la bandeja y miró a su asistente. – “Cierra la puerta.”
* * *
Fuera del hospital, Basura movía la cola mientras miraba con envidia la larga fila de gente esperando su turno y a los amigos que ya lucían su nuevo equipamiento. “Maldita sea, ¿por qué no puedo cambiar mis extremidades?” Al pasar, Iren escuchó su queja y no pudo evitar detenerse. “¿Quizás no tienes suficiente inteligencia?” “¡Maldita sea! Mi inteligencia no es baja, ¿de acuerdo?” – replicó de inmediato Basura. “¿No es baja? ¿No era de tan solo 3 puntos?” “¡MADICIÓN!” Basura estaba frustrado, pero no podía hacer nada. Publicar una captura de pantalla de su panel de atributos en el foro había sido el mayor error de su vida. De pie junto a Iren, un novato llamado Cocó observaba el interminable flujo de personas que entraba al hospital cuando tuvo una idea extraña. “¿Qué hay de esas piezas reemplazadas?” Basura sonrió con sorna y aprovechó la oportunidad para vengarse. “Normalmente las enterramos en algún lugar donde Iren no pueda encontrarlas.” “¡Lárgate!” – Iren puso los ojos en blanco. – “Admito que tengo curiosidad, pero no me atrevería a comerme una extremidad…” “Qué lástima…” – suspiró de repente Cocó. – “Según la ambientación del juego, después de llegar a nivel 10, puedes ser considerado un despertado. ¿No son geniales?” Iren lo miró. “¿Qué planeas? No puedes asar esas cosas…” “Cambiarlo por dinero. Sería un desperdicio quemarlo.” – dijo Cocó con pesar. – “Al fin y al cabo, ¡son las partes de un despertado! Olvídate de los brazos o las manos… Al menos podríamos conseguir algún ojo, hígado, riñón… ¿Cuánto pueden valer?” Basura se quedó atónito. Iren también estaba impactado y ambos miraron al novato con la boca abierta. ‘¡Mierda!’ ‘¡Sus ideas son demasiado radicales!’